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Full text of "Memorias para la biografia y para la bibliografia de la isla de Cadiz"

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DICCIONARIO 

DE PERSONAS CÉLEBRES 



DE CÁDIZ. 



I 




m0tm$ 



lA-BIOGRAFIA Y PARA LA bibliografía 

DE LA ISLA 



l^iwCís ^^«rí* be í^amííaM ¿j ^feries. 

TOMO PRIMERO. 

DESDE A HASTA J AlfTES DE O. 



DEDICADO 

<3* ^^CU y^Mz E/e7tor. 



Bia. Ht. ie Kipaña^ lom,4,pJg.6. 



HADBID : Imprenta efe D. Leoti Ahabití.. 

1329. 



2704 

C/5* 

C / y ^^ Escmo. Sr. Secretario de Estado jr delJDesvacfio se ha 
sencido dirigirme el oficio qu¡e copio: 



£1 RxT nuestro Señor se ha dignado admitir 
la Dedicatoria que hace Y. S. á S. M. del pri< 
mei' tomo de su obra titulada: Biografía y BibliO' 
grafía de la isla de Cadi%. Lo que comunico á 
Y. S. de Real often para su inteligencia y satis- 
facción. 

Dios guarde á Y. S. muchos años. Palacio a3 
de julio de 1829. = Manuel González Salmón. 



La Dedicatoria que refiere S. E. es la que sigue ^ y que 
puse á los pies de S. M. el 1 5 de dicho fnes para quepasa- 
se por la Regia y Soberana censura. 



6.L. 




(?íí0r: 






uetÍA'a t.^>a&aí¿aa áe Aa atetnadc 



^uaau/o /e At^cnió tm^ Jii/iuca Á(e con efiíoícc 
eÁ¡e¿o e/e rene/á*^ un Auvuco /ionu:naae eU^ae' 
/uáu/ y^ Oí ñor, iji efr/e /iocer A^fefi/e nu aara^ 
i/ecimcen/o a ^ t^é. /lor ^ arac¿aJ ^/e eá^^ 
ÁenJa a nu Slua¿r¿ti , ^Jca u Jouieuui ca fnctJ 
an¿/aua, /a mM ¿ui^re, ui maJ renmpwraeM 
i/e Ukí e/ommü>d ac %^. t^/6., e/en/^ ae ct/u€bf 
¿0tea^ en €uaJ fon ¿n/euced como /auJ¿oj , de 
eofysf^o euvaao %^cj¿ro SÑifca/'^rono, y eft 
Áei c/eAoi$ífo , Aot ca JceinAt^e co^ufmiíe aríneacoTt 
i^e « Cádiz , que fiel á los principios que juró , jamás 
reconoció otro REY (viviendo), que al SEÑOR DON 
FERNANDO SÉPTIMO- (i). 



(i) Esta fue la respuesta dignísima, memorable y de nna 
dichosiaima trascendencia , que dio la Janta de Cádiz en 6 de 
febrero de 1810 á las insidiosas 7 traidoras proporciones de 
los cortejantes del inti^so. 



^^ aanaue ¿ten conozco /¿ A^oiéen^s^ i¿f^ 
in¿a¿o^ Aor lo maCaejenjAeñaao aeícuui7i/o au& 
me Árí^uide ^ en mi' Tto ca¿e ua Áace9*/e fn€¡í* 
yor / Aero cott/to aue ui maanam^níaaa í/ef 
i»tiifno aimua/o ae t/l t./^. ^ cn^enjora /o 
nuicno aue uí /aua Aa/f*a /io€¿e/ue acercar cud^ 
mamonee a Jud S^ea/cj «^¿/« 

^anw¿eft ejAero aae Jera me fra^iuo a9*a* 
¿o a ^/. %^6.j Aoraue va i/^aceéo a ma/nueJ' 
íar ^iH^uaeJ u nec/ioa ceuóreJ eie ^iHuauoJ €¿e 
^ tyí&, u ae Je4J ejce^oa ^roae/uéorcé j^ y 
Aoraue ¿a ú!vej¿cncca ¿^ Jaaelod éan aAreciac/eé 
no €¿eve ¿orra^e j Aara aue Joj acaonea fert" 
ao/n i^núcuioreJ , ed/ímucaeuk^ Aor ¿€tn^ ¿uenod 
uemAuíirea. 

^£o^ Cí^aíto^ ^ o¿e€Íeccen€¿o a ¿Ai t>^,^ 
ea9?9i0zan Aor íoí/oj £u^cc¿6nej ao^ co//no (^ ca 
ÁfHk^ruiaa» y'^MC ^¿cccona^%o ^¿om^Aco /oft 



vou4^n4nodo n)rm€i/i*a ecAr&fen/e remata) /y ^^^diec" 
r€i' ^iod y como Je u> ri4eao Ji^icera/fnenée, at^ 
ui¿a¡rw/íor' macn^e/fnoj {tftoj mcu/ 



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cX iu«4 teudído , JítSvtvX^ u feaf Ouac)o D^ V* t)TC, 



tj^icouej fyfóaria ae OafnvictJa, 



PROLOGO. 




« V^ADiz , la ciudad mas antigua de Europa , cu* 
« yas noticias tan seguras como ilustres suben quin^ 
«ce siglos mas allá de la era cristiana: Cádiz, qhé 
«desde tan remota antigüedad hasta los romanos^ 
«por sus esfensas y prfmitivas navegaciones , por 
« sus famosas y . abundantes pesquerías y comercio 
« opulento y sin coi^petencia » creció en poder y 
c representación t y por consiguiente en gloria y fa« 
« ma : Cádiz , república aliada y no conquista de 
« aquella república que avasalló al mundo conocido: 
«Cádiz, cuya primitiva cultura y numerosa pobla* 
« cion no tuvo igual en España , ni superior fuera 
« de Roma , en su vasto imperio ; y con cuyo orden 
« ecuestre en la Italia misma solo competia la opu- 
« lenta Padua : Cádiz j cuya jurisdicción se internó 
c por África , dependiendo de su foro la Mauritania 
«litoral: Cádiz, cuyos hijos ó eran tan poderosos 
f que duplicaban sus ciudades, decorando la Isla de 
«jsu cuna con los edificios públicos mas notables 
fE de ^u época, ó en la Ciudad por antonomasia ha^ 
m cian un ^pel no concedido á otros forasteros. Ya 



n 

por estas ieñ25 se reconoce a nno j ofro Inda 
Cometió Balbo, el major^ único ao romano que 
ha ja sido Cónsul en Roma, el íntimo de Cicerón 
y Cesar; es decir, ^||os dos mayores hombres 
del gentilismo , cuja nca herencia alcanzó á todos 
los quirites. Balbo el menor, el último particular 
qne, roto el muro, subió triun£uite al Capitolio: 
Cádiz , cujas beldades ^^odadas de {peculiar arte 
j hechizo iban á ostentar sos gracias y tender sus 
ineTÍtables lazos á la capital del mundo: Cádiz, 
tan amante de la sabiddKa , qoe on cecino suyo 
emprendió viajar al Lacio solo para conocer ea 
Tito livio el corifeo de la historia latina ; asi co- 
mp el dulce poeta Caonio, otro gaditano, muerfl> 
Marco Tulio entonó el merecido .elogio á su fa^ 
cundía; y ^i como en su género jfirodiiyo esta is- 
Uta un imit^dpr de aqu^Uos elegantes escritores 
.en el docto Coluraela : Cádiz , que 4esde que la 
/¡esAaMróf va por seis siglos, D. Alonso el Sabio , ha- 
ciéndola objeto á^ su beneficencia y su política, 
ha ido siempre creciendo en esplendor hasCa ser 
fún génerp de rivalidad en limpieza y pobcía , en 
Mrden simétrico y lindura, cobm^ en tráfico y opu^ 
lencia, la prí^iera ciudad de nuestxd península, y 
no seguida de otra de nuestro continente : este 
Cádiz por dos mil anos blaoco de la alabanaa y 
admiración de tanias plomas; esie Caéiz» no ha 



Ití 

tenido uq biógrafo ^e emplease la suya en escri- 
bir de sus ilustres naturales. 

Esta carencia rae ha impelido , por el amor que 
tengo á mi Patria , á consagrarle este trabajo: soy 
el primero que en volumen separado he recopilado 
algunas noticias para su- Biografía. Como ninguno' 
me antecedió en esta ejecución, se puedenflispen-' 
sar en parte los yerros y omisiones que tendrá esta* 
obra. La materia deberiaser y astisim^S porque Ca- 
diz ele vanddK^- antigüedadí á^lOs^ tiempos mas re-- 
motos, ha sidb ^emípre, hablandOien' general, em- 
porio A lo8¿ mas» famosos idel* mundo. ¿Pues quién 
no inferirá qu!e' bayáñ florecido* en él y fuera de él 
machísimos stig^tbsP^uy^' dtgnoft de recuerdo^ 

Pue» sin é^ttrgo ,' lá historia sok> nos Ba tras- 
mitido- muy escasos fragriaentos de algunos pocoy de. 
nuestros, célebres isleñós^: ¡oh y cuánto nombre res« 
petable y digno de trasmitirse á la posteridad mas 
remotas, nos ha borrado enteramente la mano á(d 
fiempo ! Esta consideración hará' disculpable lo cor-^ 
to de este escrito , comparado con lo que níos debe 
£Utar, y su estension meha^^do imposible por mas 
que haya deseado dársela en vein^te y seis años der 
continua indagación por cuantos joaedios han estan- 
do á mi alcance. Cotí decir que de la corre8|K>ndeii^ 
cia epistolar que he tenido qtie seguir para mi in-* 
tentó j se púdica formar un tomo en folio impreso 



vr 

sin contar mas de un centenal^ de cartas, escritas 
con la urbanidad mayor que pude , y que no me han 
contestado; y que he tenido que leer crónicas de 
regjulares, historias particulares de Indias, y otros 
libros tan malos , que tan solo el acordarme del 
tiempo que he perdido me da sentimiento; por 
todo e§ko se deberá hacer cálculo de lo que me 
cuesta mi obrilla. 

Los estrangeros nos regalan insignísimos ya** 
roñes j como al emperador Trajano , cuando Itálica 
está en la justa posesión de su cuna: al Sr. Tena, 
obispó de Tortosa, cuando es bien conocid#su na- 
turaleza de Guadix , y hasta el deaii de Alicante 
D. Manuel Martí lo ha«e nuestra el nuevo Dicciona- 
rio biográfico universal de París, sin que sea cierto, 
porque nació en Oropesa, reino de Valencia.; 

De otros muchos se me aseguraba nos pertene* 
cian : enoprendia desde luego la formación de sus 
artículos , y después de casi concluidos , al rectifi- 
car alguna cita en los archivos , me encontraba coil 
qup eran: ágenos : tal me suc<^ió con el camarista 
de Indias P^ Rafael Antunez, con el platero Antonia 
Suarez, conel.V, P. D. Jua» Panlagua y otros; por- 
que del primero testifica la partida de muerto enr 
de) . Arahal , del segundo declara el mismos en su tes- 
ts^ento que nació en Lisboa, y del tercero la fe 
de muerto dice que nació en Gibraltar. 



Sapon6i>' algunos, y yo no he podido aclarar, 
que el general Ahumada , defensor valiente de Ge- 
nova, nació en Cádiz. Sigo mis investigaciones sobre 
tY origen y hechos del general de artillería D. Ma- 
nuel Casadevaute ; de un conde de la Marquina , pre» 
sidente de la Contratación; del virey de Santa Fé 
D. Pedro Mesía de la Cerda; de D. Pedro Salazar y 
Herrera , capitán general y presidente de Goatemala; 
de D; Antonio Perea , primer marqueta de Montever- 
de, presidente de la audiencia de la Contrataeion; de 
D. José de Rojas , capitán general del departámen- 
to de Cartagena; de un gefe de escuadra, llamado 
D; Diego Contador; de D. Andrés del Pes, y de un 
provincial* de Terceros Fr. loaquin Quirós. También 
noto apellidos particulares de los conocidos en £ai« 
millas que se avecindaron en nuestra Isla desde la 
restauración en casi todas las historias de América; 
pero como no tengo documento ni autor f4|||kdigno 
que declare el lugar donde nacieron- aquellos coii« 
quistadores, no me los puedo apropiar: tan solo en 
Jmáyof hago escepQÍo[^ > pero con algún otro íun- = 
damento. ^ 

Advierto que cuando cito libros parroquiales ^ en- 
tiéndase que son los del archivo de la parroquia del 
Sagrario de la santa iglesia Catedral de^ Cádiz, que 
principian desde 6 de agosto del año de iSgS; y 
quiero copiar aqui puntualmente el principio del pri- 



VI 

mer libro , ^ine no desagradará á los curiosos esta 
noticia memorable. 

«Libro de baptismos la ciudad de Cadis qaes des- 
« de el mes de agosto de iSgG años después del sa- 
c co delta. 

«Juan. En sei». dias del mes de agosto de mil 
« quinientos noventa j seis años yo el bachiller F^ 
« AlvarcZ'de Orta cura desta ciudad de Gadis bapti- 
« ze á Juan hij<t de Pedro Laso j de Catalina San- 
« chez su muger fue su padrino F<^ de Santiago 7 
« madrina Elvira alonso vecinos todos y etiantes en 
« esta dicha siudad y advertiles el parentesco espi* 
«: ritual' que sé oontrahéyla obiigadon de enseñar 
€ á su aijadó la doQtrina xpta y lo firme de mi nom* 
• brt: fF* ut supra = el b j^ F^o albares. » 

¡Cuál quedaría nuestra Isla cuando no hubo bau- 
tismos en mas de un mes, y después de veinte 7 
un diaflttn que la abandonaron sus crueles enemi«- 
gos! Desde la referida fecha comienzan los archivos 
públicos y porque no quedó otra cosa en nuestro • 
desgraciado pueblo sino sangre vertida, lágrimas 
derramadas, cenizas calientes y lamentos tristísimos 
por el saqueo é incendio que sufrió de los ingleses 
en los diez y seis dias primeros del mes de julio 
de 1 596. • 

Nada he sacado del archivo del a;^ntamiénto. de 
I porque no le he registrado. 



Til 

En 4I ÚÍ9, virion muchos Ae las que han nacicb 
en nuestra Isla , y que darán á mi sucesor en esta 
ohra materia copiosa para aumentarla. 

Del vecino de Cadiz^ que escribe nuestro Vargas 
en el trozo ^ue copié suyo al principio de <éste Pró« 
logo, que fue á ver á Tito Livio, se ha escrito en dos 
Anales de Cádiz la que sigue. 

« Al principio áe^>este mismd siglo (se trata del ' 
«primero del cristianismo) x^ierto caditano, oilyo 
« nombre no espresan los escritores , llevado de la 
«gran fama que corría por el mundo de Tito Li* 
« vio, célebre historiador, se determinó á ir desde 
« Cádiz á Roma solo á verle ; y después de haberlo 
«visitado y obsequiado, se volvió tranquilo á su 
« patrio hogar sin detenerse en otra cosa alguna. 
« Como notable particularidad lo escribia S. Gero- 

• nimo á Paulino, y admira el alma de este español, 
« á quien hizo mas impresión el solo crédito de un 
«hombre grande, que todas las magnificencias de 
«la capital del orbe, Suarez de Salazar, ^/i/fg^'eJo- 

• des de la isla jr ciudad de Cádiz ^ pág. i43.Híeron. 

• EpisL io3. Masdeu, Historia critica d%España, tota. 
«8., página ifi4*. Pi^Qio» líbr su íipisi. 3u adD¡tpét*y 
« otA>s. » 

Por fiU) tendré gran satisfacción si votroAon mas 
conocimientos y mejor estilo quisiese amptiar esté 
escrito, y corregir los defectos que eiicuentl*en en él. 



porque estoy conTenoído de no haber podido hacer 
una obra completa , y porque entonces habré logra- 
do mis deseos 9 que son estimular á que se trabaje 
para dar mas gloria y honor á nuestra común ma- 
dre la Patria , y para que recordando con mas ener* 
gia las virtudes y hechos notables de los antiguos, 
los imitemos (i). 
Nota.. Del capitán general D. José de Rojas ya 
. adquirí noticias, y he concluido su artículo. 



(i) Vargas j Ponce, Servicios de Cádiz ^ pág. i y a^Crnz, 
éa%Fiajes^ tom. i3, pág. 85 y otraY>Strabon , %u Geog^a/Ea^ 
traducida por Lopea, tom. 3. pág. a4S, Masdeu, Hii9, ,criu 
t« 7* pág. 89. Mondejar, Cádiz Fenicia ^ tom. a, pág. 3o5. Nou^ 
peau Dicñon. hist. , tom. 1 1 , pág. 563. Nicolás Antonio , Bibiiot, 
Bispana novaí tom. a. , pág. 5 2, edición de Roma de 167^* Dic^ 
etioH* univers. hist. crit, hiograph. Paria 1810 , tom, i3, pag. 399, 
Hayans y Ciscar , Cartas de D. Nicolás Antonio , pág. '^IX« 



PROTESTA. 



Coanto en esta obra se dice de virtudes y 
dones sobrenaturales de algunas personas cuya 
santidad no está declarada por la Iglesia , es con 
la debida advertencia de que solo merecen una 
fe piadosa y cuyos fundamentos son falibles; y 
de que el autor obedece rendidamente Ibs De- 
cretos y Cánones que sobre este asunto ha es- 
.pedido la misma santa Iglesia católica y apos- 
tólica. 



*^ 




A 



Abvl Hbgiag. De este distinguido Moro se escribe: 
«Guando Alfonso {el octavo de Castilla) vio allegadas tan 
numerosas tropas {las* que se reunían en Toledo^ jr con las 
que penetró por SierrM Morena y jr obtutfo con ellas la re^ 
nombrada 'victoria de las Navas de Tolosa)^ se cumplid 
su gozo, y le fue viniendo mas y i^as gente hasta enti*ar 
en las fronteras de los Muzlimesy y puso cerco ¿ la fortale- 
za de Galatiava que tenia en guarda el esforzado caudillo 
Abul Hegiag Ben Cáliz , con setenta caballeros Muzlimes 
que mantenían y aseguraban aquella firontera. 

« Alfon^ apretó el cerco y dio muy recios combates i 
la fortaleza y y Aben Cadis y los suyos la defendían con 
mucho valor y constancia. Enviaba cada dia sus cartas al 
Amir Amuminin manifestándole el apuro en que se ha- 
llaba, y pidiéndole que le auxiliase, que si muy presto no 
iba en su socorro, que no le era posible el defenderse 
mas tiempo. 

«Estas cartas no las veia el Rey, porque su Visir las 
ocultaba para que no levantase el campo, sin hacer la con^ 
quism de Sarbatera (iSo/irahiarra), y lo mismo sucedia en 
otros negocios de ^tado que el Amir no sabia nada de 
ellos, ni llegaban á sus oídos l^a querellas y representan^ 
cienes, ds' sus vasalloa, que todo lo reservaba su Visir. 

«Asi fué que alargándose el cerco en que Aben Gadia 
estaba apurado ^ que ya le faltaba la mayor parte de su 
gente que haUa muerto, asitle hambre como de heridas, 
ie. fue forzoso; entrega]|se, poique ya se cumj^ia ^1 tiempo 
que habia aplazado con el Rey Alfonso. Asi que la forta- 
leza fue dada á ios. enemigos que por su parte observa* 



4 • A 

tojí la segundad que hal^n ofrecido á lo5 que dentro ^- 
tabau para irse ó quedarse, Ai i la gente de guecra, co- 
mo á los yecifios y gente dejM|vicío# 

«Salieron todos los Muslimes y entró el enemigo en 
Calatrava. Aben Cadis partió para el ejército de Amir Amu- 
minin, y le quería acompañar su suegra, que era un ca^ 
ballero muy virtuoso y esforzado que bien habia dado 
pruebas de ello duitMte el cerccr, y le dijo Aben Galu 
que no fuese con él, que tt>a á morir, que mas segura 
quedarla en Calatrav»; y este caballero le respondió que 
de niñgunji manera le dejaría de acompañar, que bien sa^* 
bia la suerte que le esperaba, que y^ ante» muchas Teces 
habia ofrecido su vida ^ y la habia espuesto á mil peligro» 
por la defeiüsi^ y seguridad de los Muslimes de Calatrava; 
y pues alli no habia muerto, queria morir en su compa- 
ñía ; y asi hubo de consentir y llevarle consigo. 

«Guando llegaron al camipo'diil' Amir, salieron á reci« 
birlos algunos príncipales caudillos de Andalucía:,' y los- sa- 
ludaron y les dijei*on el estado de las cosas, y como te-. 
mian mucho de su fortuna. Luego fue informado el Visir 
Abu Said Aben Gamea de la llegada de estos, y mandó 
á la guardia de los negros que los hospedasen y los tra* 
tasen mal , y atadas sus manos á las espaldas que los de- 
tuvieran. 

« Entró el Visit al pabellón del Key, el cual le pregun- 
tó: ¿qué es de Aben Cadis, cómo no viene contigo? Y 
respondió el Visir: Sepor, los traidores no se presentan 
al Amir de los Pieles; y después qu^ dispuso el ánimo 
del Rey contra ellos, los mandó traer á su presencia, y lo» 
maltrató de palabra afeándoles la ti^aidon que no [labian 
cometidQugr sin oirlos escusa alguna mandólos matar, y 
luego los sacaron afuera y los alancearon. 

«Todo el ejército se horrorizó y llevó muy á mal este 
procedimiento; y los que mas abiertamente se quejabs^i 
eran los Andaluces, y perdieron los buenos propósitos que 
tenian. 



kEl Vmr entendió sus qucju, y desconfié are ellos j 
los llamó , y á b presencia del Amir les dijo': ifap en ade- 
lanle ellos nada tenian- que hacer con los Almoades , que 
acampasen i parte, y úrviesen á parte. El Rey Aftazir 
sintió mucho I» pérdida de Calatrava, y fué muy grande 
la pesadumbre* que por esta catua tomó, que en alanos 
dias Bo pedia comer ni beber de ira y de despecho. 

Sigue el autor contandb la. batalla de Alacab, qoe no- 
sotros llamamos de lasNavaH, y prosigue para nuestro in- 
tento: ■ Lo» cristianos cargaroií^ con nuevo Ímpetu contra 
tos Almoades y AlaiidMs que por su parte hacían prodi- 
gios devalor, y en la mas recio de \a b-ítalla, cuando el 
poko y h sangre cubría á los combatientes de ambos ejér- 
citos, los caudillos Andaluces y sus escogidas tropa» tor- 
naron bridas, y se salieron huyendo de la batalla. Esto 
bañan por el odio y enemistad y deseo de venganza que te- 
nían en sus corazones con l« ocasión de }k injusta muerte 
del esforzado y noble caudillo AbeirCadis, y éri aquella 
importante y terrible ocasión quisieron vengarse de los des- 
precios de Abe» Gamea, y de sus injustas altaneiias con- 
tra dios. 

■ Cutivdo Ibs otras tribus Berbenes vieron la fuga 
de los Andaluces^ y que los valientes voluntarios habían 
sido despedazados , principiaron i desordenarse , y á huir 
también delante de los cristianos: Estns siguieron con ma-' 
yor pujanza. Mandó pregonar Alfonso que no se hiciesen 
cautivos, y asi* fué que en esta atroz batalla no se hicie- 
ron.... Fué esta espantosa derrota lunes quince dé Safer 
dd año 609 (<pte corresponde al 16 de julio de I3i3)f 
y con ella decayó la potencia de los Muzlíraes en Espa- 
ña, pues no'ff< salió ntida bien después de ella. 

Nos enseña está memoria qiie' la sangre de este des- 
graciado Gaditano fué el principal móvil para nuestra for- 
tuna y para la dicha y honra de toda la Nación. Copia- 
mos estos trozos de la obra Historia de la dominación de 
¡OS :ánU>ñtn E^fañoy atxaáa de varios manoscntos y me- 



6 A 

morías arfl>igas, por el DoctorWon. José Antonio Conde. 
IJIadríd 1820. Tomo 2. p. 4^0 y siguientes. 

El Arzobispo de Toledo Don Rodrigo Jiménez, tesa* 
go ocular de aqueltSs hechos, relaciona este asi: 

«Movimos de alli (de Malagon) para Galatrava, e los 
Moros, que dentro yacian, fízieron muchos abrojos de fier- 
ro, e eran los abrojos cada uno' de cuatro cantos, e ce- 
báronlo^, ffk todas Ips pasadas del rio : e como quier que 
caian y. siempre estaba el un canto para arriba. £ al pasar 
de las bestias conv^iian qife se mancasen de todos cuatro 
pit^, porque tantos eran los abrojos, que tres ó cuatro 
entraban por los píes e por las uñas de las bestias. Mas 
contra el ordenamiento de Dios non vale nada Jos orde* 
namientos.de los bornes, e asi quiso Dios que los abrojos 
non empecieron a ninguno: ca Dios puso las sus manos, 
e la su merced so los pies de las bestias de los sus sier- 
vos, e pasamos el rio Guadiapa, e sentamos d real en der- 
redor de Galatrava, e pusieron encima de las torres armas 
e pendones. - 

.«Tenian dentro cabritas para alcanzar á los del real: e 
como -quier que el castillo esté asentado en llano de parte 
del rio, que dura mucho, no les pudo ninguno combatir: 
e de la otra paite tiene el castillo muy buena barbacana, 
e grande cava, e muchas torres, qu^ si non la pusiesen 
'ingenios, e non la combatiesen muy luengamente, non la 
podrían tomar. E dentro en el castillo yacía un Moro, que 
había nombre Aben HaUz, que había grande tiempo que 
era mucho usado en las armas , e foera aprobado muchas 
veces: en el cual teniai| mucho esfuerzo lo^ Moros que 
yacían ¿nceiTados : e dentro era i|no de Ip3 del linage- de 
los Almoades, que era Señor del cantillo. ]i^ tardamos en 
acuella cerca algunos, dias,. e los Reyes (^o/ de Castilla jr el 
de Aragón) e los Principes ovieroa su concejo, que cobk> 
quier que era en duda si podrian ganar el castülo: peim 
todos acordaron que de una vea^ combatiesen el castro, 
e probasen que podría ser. Ellos armáronse todos en el 



A 7 

nombre de Dios, e pusiéronse en los lugares ciertos do 
combatiesen el castillo quales, e de cada parte: e comen- 
zaron a llamar a Dios e ayuda, e á Santiago^p comenza- 
mos a combatir, e asi lo ordenó la merced de Dios, que 
el Domingo después de la fiesu de San Pablo (\f^ de ya- 
lio láHhpa^ fue Calatrava dada al noble Rey Don Alón- 
so,j9|Béla luego á los Freiles de Calatrava que primero 
QKmban en ella: e basteciéronla luego muy bien de ar- 
mas e de- gente e de todo lo que habia menester.» 

La parte testual para nuestro asunto dice; «Erat au- 
tem ibi (en Calati^ava) Agarenus quidam nomine Avenca- 
liz, longa armorum assuefactione astutus, et bellorum exer- 
dtia frequetiter expertus etc. » 

De vita et gestía Alfonsi Vllt. ex Roderíco , Archiepis- 
copo Toletano, De rebus Hispania:^ Lib. YIII. cap. VL (i) 



A«0srrtN Vázquez. Se dedicó á Dios en el instituto de 
la Compañía de Jesús eti el año de i63o, y según sus re* 
glas bizo la ptrofeoion del cuarto roto. Enseñó las letras 
humanas, y fué predicador por muchos años. Estuvo de 
Rector en el colegio de Jerez de la Frontera. Después 
Yolvió á su Isla, y en la casa de sü orden se empleó cons- 
tantemente en los deberes dét ministerio sacerdotal con 
notable provecho^e los fieles. Ignoramos el año y lu- 
gar de su fin*; pero nos consta se bautizó en 1 1 de se* 
tiembre de t6i4, y que fué bijo de Francisco Vázquez y 
de^ Doña Francisca Mondragon, su muger. '- 

■■ ' ■ ■ ■ ■ • . ■ t ■ ■ • ■ ■■ .. . - , , I ,^ 

(l).BíitaqrU <!le lá gMa batalU dé Its N«t«9 de Tolota que' Ten- 
eió él noMé Rey Doo. -Alomo é fot Moros, etcrita por e) Arsibbitpo 
de Toledo Don Rodrigo Jioienes de Rada , ^acadiy de lat memorias 
del mismo Rey que escribió el Marqaes de Mondejar , y adicionó 
el Señor Cerda, pig. CXI de los Apéodices. Mariana, BUtoría de 
Xspm^^ tom. 1.* pdig. 674 de la eXcMo de Madrid de 1733, y la 
cita iUda del: Poctor donde» » . 



« A 

Escribió en castellano con el nombre del Licenciado 
laiis df Salvatierra las obras siguientes: 

i.^ Deefgfacion manifiesta en derecho^ de ostar exone* 
radas de pagar diezmos las fincas y haciendas que el co« 
legio de la Compañia de Jesús de Cádiz posee. Cádiz 19 
de julio de 1670, en folio. 

a¿^ Sermón de la Inmaculada Concepción de 
sima Virgen^ dicho en la Iglesia de los Franciscana 
Cádiz en el año de 1672. 

Y en Latin: 

3.^ Antilogiam Turídicamy et Redargutione^i ad liomi* 
nem demonstrativam contra únpugnato^m praedictse decía- 
rationis insto Yolumi. in folios. Gadibus die 10 Decembris 
1670 (i). 




AgUSTIBT Dp^ VlLIíATIGENGIQ T VcLL^YICENCIO , . hijO de 

Don Lorenzo y de Doña Clara < Fue colegial en el Mayor 
de Cuenca en la Universidad de Salaniancu, recibido en 1.^ 
de agosto de i6ai, y Caballero del Orden de Santiago. 
£n 1 61 6 había entrado por Coadjutor de su tio Don Ro- 
drigo, que era Dean de la Catedral ,4e Cádiz, y después de 
la muerte de es^e obtuvo fn propiedad elDeanato y una 
Caiiongía» . ^ 

Le nombraron Inquisidor estraordinario, llamado tam- 
bien General ; y cuando volvió á su pais con este carácter 
en el año de 1630^ 1^ cumplimentaron los Cabildos: en 
1649 ^^^ Qonsejero en el de la Supínenla. £1 Rey lo pi*e- 
sentó para» suceder al Señor- Obispo Guerra en la Silla Ca- 
dicen«e; pero murió antes de consagrarse, en Madrid á 
id<de diciembse de i655. Nació antes de iSpG, porque 



(-1) Xibros parroquiales. Alegambe^ BiMctkeea Sodttatis Jesitf p. 97. 



no lie encontrado su té de bautismo. Dejó fundado en su 
^lesia Catedral un amyersario perpetuo (i). 



'• : . ..^i 



AiiSJAiiDáo Máríí. Pavía, hijo de D. Juan Domingo 
y de Doña Juana Pedeuna, nació en 29 de marzo de 1708. 
Matríctllado en lá'Vniversidad'de Sevilla, al acabar sus cur- 
sos -se graduó' de Doctor en Teología, fué Canónigo de 
b Catedril dé su patria, 7 Rector del Seminario Conciliar 
de & Bartoidmé'^e la misma, en eujo destino falleció 
el a5 de agosto de 17^. 

' 'El'<Sr^<0bi^'Ayíttéiigual de lá Mota 16 crió desde- ni- 
ñoi^eW si|J^^oy'sef««dkiíáh|^,^ Ib hito viajar por* ttália, 
Francia y otros paises, para' tjoe* cultivase su inclinación á 
laslbdlas i^rhSS'y: y Ibgró ser Académico de la de nobles ar- 
tA de Madrid, ^ de' otras sociedades artísticas y literarias. 
Bero aunque -muy alabadk> por algunos de célebre arqui-' 
lebsil) mí ¿nbobtrambs el 'mayor mérito ni fino gusto en 
hk ^ékfsm^qne san suyas^eomo la parro<)uia de Ja Isla de 
León,' hoy C&idad de £. Femando; y en Gadis la iglesia 
y convento de las monjas Descalzas , el hospital de muge- 
reS) el coro de la iglesia de los Dominicanos , 'las enferme- 
TÍ9B. jád. hospital dé S. Ji||an dé .Dios, y otras; aun^e sí 
se nota en dichas obras mucha- solidez y diafanidad, y at 
gun otro adonao superfino; 

f)n la ante-sacristia del hospital de mugeres de Cádiz 
«e ve un retrato de este Canónigo, ya difunto y echado, 
y con las vestiduras sacerdotalf s , sin inscrípcioii visiblcí 
ni aun ünarco (2)* . ' 



mm 



(1) Fr. Gerónimo de la Coucepcion , Rmporio <JeI Orbe , Ctufi's Uuitrá" 
ém^ pág. 56( y y otras raemorias manoscritat. 
(9 Libros ^lOTMpiiai^ y notitias de tas contemporáneot. 



lo A 

Alldisto MiuEa Publico. Nos deben ser muy grata» 
las pocas memorías que nos. han quedado d^ los duumyi* 
ros Gaditanos; estos empleos eran los primeros de nuestra 
independiente república, y solo se diferenciaban de los 
cónsules de Roma por el título ó nombre. Regularmente 
se daba esta suprema magistratura por un año; pero á 
veces también por cinco años. 

Era tan estimada, que Jid>a, ,rey de. la Mauritani^i. 
aquel príncipe ilustre por nacimiento y literatura, de quien 
Plinio habló muchas veces con gi^ande elogiq^ juzgó que 
podría añadir lustre á su persone^ recibiendo el. duumwato 
de Cádiz al que aspiraba, como düp nuestro Avíeno. 

De solos ocho duumviros ha dejado el tiempo- noticia: 
aqui la damos de ^k>s , y de los ocrosi stts^ r^^^vtes la da- 
remos en sus respectivps Ivq^es. 1 1 « 

No creo se dude que estos nomb|*amienta#; 4p1q se ha- 
cian d^ entre los naturales de la Isla , como ^il> Boma de 
sus propios ciudadimos, y por esioluzQ. tiinto.|eoo..el dé 
nu^tro Balbo ei^ U Qi^itajl ddi iquimUh 7^ delH^y ^ \m 
Mi^uritaniít ep Ci^ü^í y tengan tafobi^A pcur cierto qóe le^ 
sirvió mucl|0 4. Juba la. recom^ducioii . de Aug^o. paraí 
que obtuiviera lo qi^ deseaba» 

Tpdp lo de^n^A 1^ ignoramos de iUldisto Aburo, y so* 
lo se iMk C09^irv4ado au^k^ida flqraloral^ qua-oefúda dioer 

ALLDISTVS MAVRV& PV(aLICVS) 
. n (VI)R. AN. (X)XXIHL PIVS IN &VIS 

■ • 

«Lq que se ve entre jparéctesis lo. he añadido,, dicer 
Masdeu, porque para mi inteligencia estaba «n cUaiinuy' 
oscura la versión : otro con mas estudio lo podrá mejorar. 
Ella ahora dice : A los Dioses Manes. Alldisto Mauro Pu* 
blico Duumviro de 34 años, piadoso con los sujros^ «^ 
aqui enterrado (i). » 



'■>■ " 



1. 1 i 



(i) Soarez d« SaUxar, Jint, 4m, <ffi4^^ p4i« 93- IIm4«V » /'"^«f^ 



A II 

Alonso BsulLii, jesuita, de quien eácribe la historia 
de su orden de k provincia de Filipinas, que mUiKó en 
Stt colegio de Manila el afio de 1666. Era hermáuo coad- 
jatOTj y se le alababa porque addantó nuicho di Tagalos 
j en Zebú el cultivo d^ los cainjpos , por ser muy inteli- 
gente en la agrícukura. 

Yo he encontrado que se bautizó eu 3 de mayo dé 
1617 (i). 



Alonso Jaxn y Castillo nació i i5 de enero de 1734 
de Andrés y de Doña Ana Jiménez; era profesol* de filo- 
sofía y bellas lebá^ en ftú {^attía: éscHbió ' 

Fantásticót ikéfioTsifi'ítíé^'fnóHiiibs , cAkétírikó M cuarto: 
le inqprfamó en ^1 PÚértó d\& Sáifibí Mirfa^'éh h^i pw 
Fcsncssco Rioja y tSariubóa. Ni d i^stsó ^ iá el táxmtíi son 
de admirar. 

CduUí mkríoMlBíí ^iáíítHtd del ifUifn gobierno y dé D. José 
Scntmanat. ManuMSrito én •cuarta. 

Fida y wrtudes uie la Risita DófOí Mátta jffiÜiSa dé 
&y¿mia^ rouger del Sr. D* Carias lÜ. tóéfaiá herÓteó, im« 
pi^eso im A mismo Puerto eil 1761. 

Dimrip de los obseqtdot hecht^ por la éOtdai ¿fó Cadh 
ai primer embajador de Maimee&s Sldi Hmyst Gázél^ im- 
preso en 1762. No lo he tisto ^ pero cons^rro maiiiiscrita 
ana crfliga burlesca jen fe^j^w , ímónima, sobté e!tí/t asunto (a). 



«nft.dbX^^ toai. 8» pág. 41.P«y«r an9S«i»C%iW ib MlU , «rt. M^#* 
umdosf ^Munvfcríto. Atímio^ Qtm mutrMm, Térs. 282. Conoepeioni 

(1) P. Pedro Aliirülo Velarde » Hittona dt FUipinat , pig. 285. U- 
brot parroquialet. 

(2) LU»ffOf parro^pialat y aotidat por sns propias dichas obras. 



la A 

* ÁLoifflo DB Llbka. Zambrano y pintoF, y urecino de Ca^ 
jdiz^ como lo llama iCean Berraodez en su Diec¡i^ar¥><apre- 
GÍ¡|LbIe. Pintaba al aguazo, en ^^iTipfetencia ó ^m'pañía de 
au pai/Miiio Mateo Nuñ^, las jbaí vieras pai^^ l4s naos de la 
armada Real, j en 1639 una$ inidgene» para las Capillas 
de cuatro galeones que fueron aquel ano á Tierra-firme, 
por las que le pagaron i .400 reales. 

Como anterior al año de 1 596 no hallé la fecha de su 
nacimiento (i). 



Alonso os Mbsa , militar acreditadísimo de yaliénte. 
Destinado su tercio para la continuación de la ftihestísilna 
guerra de Flandes., acabó de adquirir. 1m bien merecida fa- 
ma de intrépido en la temía de la plaza de Nuys á las ori* 
lias del ^hin , en donde recibe las aguas del £rp. £1 co- 
locó el primero el estandarte de Felipe sobre la muralla 
de la plaza , j á Tista de lá guarnioQn jsnemiga» Con esta 
acción lan brillante como osada dio máa corag^ á loa mi- 
jos y desmayó á los cpntrários. > .. • ' /. v. 

-Proeza tan noble 1^ premió c^.el Uíto- ti duque Ale» 
jandro Farnesio, Gobernador de aquellos Estados y gefe 
del ejército, quitándose del spmbcero una.rica joya jque 
lo adornaba j y regs^ándoselft, aj^fbó y adtniró'en presencia 
de todi^f las tropas el. y«^r<be^óÍQc> dl^iei^tesoldaéo. 'Ale- 
jandrp mandó en 'los.P#&^*Bajos<desd^.'€il a^noliS^ft hasta 
el de 592 en que murió. 

Famiano Estrada cuenta la toma de Nuys , á quien 
llama Novesia su traductor, y en otra edición nómbrala 
Ñus, de esta manera: 

«Al punto que rayó *d* alba (creo* qué seria' la dét dia 
a5 de julio de i586) se comenzó á sacudir con toda fuerza 
la ciudad de los dos lados ^ mayormente de tti Isla j con 

(1) Cean* Bermudez ^ Diccionario </# ht Pro/esores en las nohUs ar-{ 
íe#, lett-a LL , . , . * 



\ 



A id 

treiiila> cáSones gniesos; j se perseveró en esa con el mis» 
mo tesón casi por nueve horas , hasta que habiendo quek 
brantado.de la batería de los españoles la frenle del tor- 
reón y! el recodo, dd muro del Rhin^y déla de losf ita* 
lianos gran parte del parapeto al rededor de la puerta ba- 
ja; j habiendo averiguado por la relación que hicieron 
los enviados á reconocer^ que habia fácil subida por las 
brechas ya abiertas , con orden de Alejandro , y clamando 
i lo militar et nombre de Santiago, por entrand^is partes, 
se avanzó. Los italianos;, repeliendo con dos asaltos^ lok 
defensores y subieron con valor á lá puerta baja, y el prir 
mero- ^e habiendo subido entre la lluvia del granizo de 
jíom^ al bahiarte apellidó la; victoria , ftie GuidicdómO, 
cabañero díB S« Juan de Jertsalen : precisamente al mk-. 
mo tiempo en que ganado con bizarro esfuerzo de \m 
españoles el torreón del Rhin, apareció en su cumbre*^ 
estandarte Real, que Alonso de Mesa y natural de Gadis, 
llevando en una mano las escalas ^ en otra el estandazto^ 
le .m^tió allá,' osado mas de lo creíble. Y auaaque sé dis- 
putó ^qfiien de estos dos subió: primero al müi^o, tomada 
y% la íjdaza, declaró Alejandro ^ (pie entrambos kabian me? 
rfcidp esa honra y Ja corona: <^zgó..pcr iguales en valoi; 
á stt^ 44>9. moldados ,.mdyQ]smeñte por haberse adelantado* eik 
panes .disÚBias lid muro á Iqh demaa;.y. por eso. quitandoi 
de s]ui' somjl^ero unafoquilla' de» perlas y tin 'ayrpn de wb: 
cm;wf|l^i|si^e piedra* iqUe en vezride. pluma llevaba eftéH 
dio por cQixina miual la jprimera joyaal e^añol,: y 9k\ de 
Xttc^. la segunda. » / 

f 'i M0 p^suado- ^e'podiia ser Mesa «individiá) der<una*dé 
lois 'iim iterbios tpie después; -de : concluida < tah igloñosameiit^ 
te, la .conqMiísta de laa'Mto Terceras eiil i584 sci émbasca** 
ron en Gadis para Fiañdes. i )• 

^ Hay una estafilpa dcláespugnadon de Nusólffuysen 
el tpm. 2.^, pág. 386 de la obra Guerras de Flandei , de 
la edici9n.de Colonia de i^i ,. d,e la traducción del, Padre 
Mdchor de f{6var ,. que seria conveniente se copiase al oleo. 



i4 A 

j en grande, y se colocase en las casas del ayuntamiento 
si se reputa por exacta. 

No be podido adquirir mas noticias de este alférez, j 
lo siento muchfeimo , porque parece regular que si siguii 
en la mdicia la honraría mas y mas (i). 



ÁLOirso DB S. Agustih, venerable mártir. Pasó á las 
Islas Filipinas, y allá se resolvió á dejar el mundo, y tomó 
el hábito de los Recoletos de S. Agustín en el convento 
de S. Nicolás de Manila. No se ha sabido hasta ahora na- 
da de su calidad; pero se juaga que síes titulo de nobleza 
tocar en sangre á los que la Irecibi^rotí de linage lleal, 
que es grado de mayor alteza emparentar con aquellos 
que derramaron la suya por Jesu-Gristo , como de hecho 
emparentó nuestro venerable, y califica con sus heroicas 
acciones á sus antepasados. 

Envióle la obediencia á la Isla de Calamianes, dohde 
estuí^ predicando el Evangelio , hasta que ordenándolo 
Dios asi file cautivado por los moros de la de Mindanao. 
Uevado á ella, y*entregado al tirano Gorralat, luego le 
mandó poner en cadenas en las casas de sus herrerías pa^- 
ra que con los continuos golpes no pudiese tener reposo 
alguno. Aqui le procuraban conquistar unos con promesas 
y ruegos y otros con am^iazas á que dejase la fe^acien* 
do por todos caminos pruebas de su constancia. 

En ocasión en que Gorralat fue venddo por los cris* 
tlanos que le hadan cruda guerra, mandó quitar la vida 
al santo Fr. Alonso, porque si perdia la fortaleza que lo 
custodiaba no le librasen sus paMnos y hermanos. Eje- 
cutóse asi , y sacándolo de la cárcel lé colgaron de un pa- 
lo , le dieron veinte y seis heridas mortales y penetranteS| 



(1) Guerras dtFtamdts, teganda Decida , Cou. t , pág. 33Ó , por 4 
citado Ettrada,y déla tdíoíoa de Ámberes en 1749* 



A i5 

j l^^o lo despearon , arroj^dola de un alto precipicio 
p^va q^p se. ^ca^^e de; bacer pedazos. Como Dios .es.ad» 
purat>]k en ^t|S Santos prdeq^ó que el cuerpo del, venera*» 
ble s^ d^^viese en uns^ Ud^w.itel peñasco , en donde fi|e 
hallado i|un víto de lo& espionóles que estaban actualmente 
peleando.; j con admiración de los médicos , reconociendo 
estaba qap^z de medicamentos, le curaron y le llevaron á 
lo |ilv> deli monte, ¿onoc^ndo, todos, el milagro. 

No eesaba en tan dolorida situación de exhortar á to* 
do9 á la peniten.cia , confesaiido j ab^Wiendo sacrsnnental^ 
mente á muchos soldados , y e^ti^ otros i uno que t^nia 
pasadas las nenes de parte á parte con upa bala , le con- 
fesó y le: echó la bendición, y poniéndole luego la mu-? 
no acflbre las herifdas., es tradición que principió el, militaf 
á mejorar basta su total contalfecenoia, con admiración 
general. 

. Acabada la acción b^arcun/ los espado W al Plidre h4rr 
cia las naves, y habiéndole administrado Iosk $(^araineilT 
tos estuvo alegre y regocijada dos dias mas , como el que 
va á gozar de la dicha de los bienaventurados, y al cabo 
de elloa' rindió su espírÍH^ 4ía:víeri^. 20^ deiii^r;^]! dejraño 

4^ 1637, diesfMe^ d« h^i^jédp^digüOi dft p^d«<Mve oifiQehf^ 

tormem^.^ hevidftSf y b^^^oniirtil fm wnfwaac opn^la^tfñ 
mente el nombre adorable de Dios. Su cuerpo, por de- 
fecto de lugar decente dbnde pudiese' ser enterrado, fue 
sepultado en la' mar ,' y porque no Viniese á líiaRos de mo- 
ros, escepto algunas partes menos principales^ y sus pobres 
vestidos , qué algunos soldados movidos dé los milagros 
qu^ :P<^; s*l i|it«rcesip«MQfeian babi% Phw^ obrado ^' j^^ar- 

ticgion.entga^^>para reliquias. ..».^. — ■ . - 

j^n 1^ dí^ustriGis del convento d« ni^os^ra, Señora ^1 
Popul|^ de agustinos i'ecoletos en SetiUh/, se hall|4uin pinr 
tados en 1809 el martirio descrito 'aquí' y el de otsoa dos' 
rehgiosos, ^mbien caditanos, de los que ignoro losnom-- 
bres, porque .habiendo vuelto para verlos y copiólos, eñ' 
1818, los encontré borrados por haberse pintado al fr^oo* 



i6 

Él jesuita Murillo Yelarde eseribe de este venerable 
sugeto : « En el cerra encontraron un religioso agustino 
descalzo , que era el único que habia quedado de los tres 
que cautivó Tsígñl {subaleenlo de CoFralat)^ y á todos mo- 
vió á lástima verlo tan lleno de mortales heridas, que se 
tocaban las unas á las otras; y olvidado de su propia sa- 
lud , solo estaba solícito de la salud espiritual de; los cris- 
tianos; pues viendo á nuestra gente les dijo> que si ha- 
bia algún herido.se lo llevasen para confesarlo; y dicién- 
dolé que habia alli Padres déla Compañía, se al^gixS mu- 
cho i y pidió llamasen al de sn tropa para confesarse, i 
que acudió el P. Melchor de Vera , y murió con lágrimas 
de todos. Le honraron mpcho el Gobernador y el P. Supe- 
rior Marcelo, y le dieron sepultura en el mar para librar 
sü cadáver de las injurias de los mahometanos.» 

Se formó proceso en Manila ante el Arzobispo D. Her- 
nando Guerrero para calificar ^ martirio del Y. Alonso 
de S. Agustín (i). 



Amata. Sin espresar el nombre, ni otro apellido, ni 
dar mas señas, canta D. Nicolás Fernandez de Moratin ea 
la Reseña de los prmdpales capitanes de Heman^Cortés: 

i ■ -...«.y. 

«Ancho pavés sin cifra ni letrero ^ 
« y el peñasco de Amaya relevado , 
«solar de su linage; y por decoro, 
«la banda negra sobre camp<^de oro.» 

Puede pertenecemos este conquistador , pues el ápelli- 

(1) Estraeto de la Crónica Agustiniana , por Fr. Sebastian Portillo, 
toa. i , pág. 566 y Madrid \1Zi, Alfabeto Agustmiano , por Fr.^omáfl 
Herrera, pég. 36. del tom. 1 , Madrid 1644» Bistoriadt la provincia ds 
Fiii^ia/u, áe fos Jesinuis , por el P. Pedro Murillo Yelarde , 2.'^ parte^ 
pág. 85. vuelta, en Manña , por D. Nicolás de la Crqz Bagay, 1749. 
Pr. I^nis de lesos , tíUtoria de los Agustinos ^P^eakos , tom.^2' p pá^taas 
381$ f 089. 



A 17 

io es notoriamente caditano desde la i^estauracíon , |r del 
tronco principal de esta ianiiUa han salido muchas ramas 
para los pueblos del obispado. 

£1 peñasco que mienta el poeta, ó puede hacer refe* 
renda á la situación en que está fundada la villa de Am»- 
ya, al pie de una altísima montaña, de donde acaso es ori- 
gin^ia esta casa , ó por la empresa de su escudo de armas. 
Tgmbien puede atribuirse el peñasco á la localidad de Ca- 
diij porque tenemos uh ejemplo en Lop^ de Vega, que 
alabando á otro c^ditano dice ; 

n Qadijb de pefias coronó |a frente. » 

Ko menciona á ningún Amaya D. Antonio iSolis en su 
Conqmsta de Nueves-España ^ i]i me acuerdo haber leido 
este apellido en los Parte$ de Hernán Cortés j que imprimió 
en un tomo en Méjico el Sr. Arzobispo Loifmzana. Tan 
lolo en Herrera, que abajo citaré , tí de un Amayáio que 
ligue; «Luego en?i^.PinfiJo de Narraez á un clérigo dicho 
Ii^an Ruiz de 6ue?)EMiif' j i un hidalgo Jlamado Amaya, 
con Alonso de Yergara , escribaho , con una carta de creen* 
m para Gonzalo d« Sandoval (i).» 



•k 



(1) MihUot9ea seieeia de iiuratura españoía , por P. Mendibil y M. 
SHveU « Burdeos 1819, tom. Á, pág. ¿38. Laurel de Apolo ^ citado 
Q^.tl.^rtícnlo de Gabriel de Ajrrolo, Herrera, Historia de las ¡ndius Oe» 
éident^les , D^da 2 » p^ff* 4^7 del tom. 1. Historia de Jíuena Jítpaña 
por ta esclarecido conquistador etc.» Méjico 1770* 

3 



i8 • A 

Ambuosio Agosta nació en 17 de diciembre de 1747 
del matrimonio de Andrés Acosta y Doña Victoria. Blanca: 
tomó el hál)ito de S. Agustín en su convento de Cádiz el 
año de 1764, y profesó en Sevilla en el mes de febrero 
de 1763 : leyó teología en el colegio de S. Acacio, y fue 
tanto el aplauso que mereció desde aquel tiempo por sus 
actos literarios^ que aun en el dia es muy grata su memo- 
ria. Se distinguió particularmente en la oratoria , por lo 
que le encargaron el sermón principal del Capítulo con* 
gregado en Sevilla en 1786, que presidió el Escmo. Señor 
IX Alonso Marcos de Llanes , Arzobispo de la misma ciu- 
dad , el cual desempeñó coma se aperaba de su talento y 
elocuencia. 

Yo me acuerdo que cuando predicaba en Cádiz corriaa 
i oirlo los mas inteligentes» 

Se le condecoró con el grado de maestro, y obtuvo los 
prioratos de«u patria, Puerta de Santa María , nuestra Se- 
ñora de Regla, Medina Sidonia, y el de la Casa grande 
de Sevilla lo renunció sin haber tomado posesión. Vivi6 
siempre amado de sus hermanos,' y fatteció en Cádiz el 27 
ée octubre de 1809 (i). 



Antonio Fabre. Fueron sus padres D. Juan y Dbña 
María Magdalena Almerás, y nació en ai de octubre de* 
1728. Profesó en el orden de S. Agustin en 22 de octu- 
bre de 1744* su provincial lo nombró lector de teología 
cTe la Casa grande de Sevilla, y después regente de estu- 
dios en j|ft colegio de S. Acacio. Posteriormente pasó á Ro- 
ma en ouidad de discreto por la provincia dS Andalucía, 
y asistió al Capítulo general qtie se celebró en 1786. Con- 
cluido el Capítulo recibió en aquella Corte el grado de 



(1) Libros parroquiales : noticias dadas por D. José M. Montero, y 
rtetiÍAcadas. 



A 19 

fnaeslÉk. Vuelto á España obtuvo los prioratos de los con- 
Tentos de Ghiclana 7 Puerto de Santa María; j en el año 
de 1798 presidió por copiision el Capítulo proyincial qift 
se reunió en Sevilla^ cuyos destinos desempeñó á satisfac- 
ción de todos, que es cosa bien rara. 

Fue adornado de un amable carácter y esquisita pru- 
dencia, cuyos singulares dotes le grangearon la es|ima« 
don de cuantos Je conocieron. Por su estudio Qpnstante 
y escogida literatura consiguió tin gran fondo de erudí* 
cien, cuyos frutos fueron las traducciones que hizo del « 
laún y francés al castellano (de cuyas obras no nos quiso 
dar individual noticia el papel que copiamos, si es que las 
sabia ¿1 que lo escrftiió)^ con ilustraciones propias, de jas 
que ninguna publicó* 

Impulsado de su igenio literato y profundos coqpcí* 
jnientos, formó un buel^museo nui^máúco, y ademas un 
gabinete de historia natural, habiendo hecho por su ma- 
no la descripción del Museo , y dibujado todas^as meda« 
lias en él contenidas, «1 cual se conserva original con dos 
de sus dichas traduccíoi^ll .de letra propia en ia bibliote- 
ca pública de .S. Acaeio üe Sevilla. *« 

; Falleció en £ota eo diciembre del año de 18 10, y su 
memoria será grata entre los eruditos y numismáticos. 

. Im{Ncimió un Sermón de María Santísima del buen £pnñ 
sgoy que predicó en Cbiclana, á donde estaba de Prior. 
Cádiz 1789. 

Conservo con la debida estimación entre mis libros uno 
en cuarto., escrito de puño propio de este maestro, sobre 
medallas, y es un sujrfem^ento ó apéndice de su gran co- 
lección, acaso de las monedas adquiridas después que tra« 
bajó ti -principal Itfuseo , y también tiene el mió copias 
exactas de las figuras y leyendas de las monedas de qu0 
trata (i). 



(i) I^rot parroquiales: libro de profesionef del cooTento de S. Agus* 
lio da Csdia. Como Hfrcaigü deCadis del 1 6 de junio de 1827. 



•. 



Sáo A 

Años después de formado este artículo be léiSt una 
memoria que manusciíta se puso al público en el conven' 
ft de los Agustinos* de Cádiz, cu^do se celebraron unas 
solemnes exequias en honra del Maestro Fabre, y de ella 
▼07 á copiar otras noticias que yo no sabia , porque son 
muy propias de esta obra. 

«La Comunidad de N. P. S. Agustín de Cádiz^ penetra- 
da del m^ justo sentimiento por la pérdida del R. P. Mtro* 
Fr. Antonio Fabre, ya que no tuvo el consuelo de pres« 
tarle en su enfermedad y muerte los auxilios que la hu- 
. manidad y religión prescriben, por haber fallecido en la 
villa de Rota, ocupada pbr los enemigos, ha determinado 
que á mas de los sufragios que por estatuto y costumbre 
se lian aplicado por el descanso de su alma , se celebren 
una^ honras particulares al mismo fin, en demostración 
del singular aprecio fpe siempre "le mereció este su vir- 
tuoso hermano; distinción á que le hizo acreedor su reli- 
giosa conmicta, su literatura, y la buena opinión que con- 
servó dentro y fuera del claustro.... 

u No ciñó sus talentos á las fitfftltades de cáte^ y pul- 
pito, sino qu6 estendió su aplicación á varios ramos de 
amena literatura, á la historia natural, numismática, y an- 
tigüedades, sin que le fueran enteramente estrañas las Mu« 
5as , de lo que nos dejó muestras en algunas cortas com- 
posiciones en el género festivo.... 

«Fueron fruto de su amor á las letras los escritos si- 
guientes : 

I.® Tñttadú de Medallas de los Emperadores Romanos, 
geográficas ^ jr de familias romanas. Un tomo. 

2.^ Resuman ó compendio de las griegas de la obra del 
EminenUsimo Naris en las ¿pocas de las Sjrro-Macedones. 
Un tomo. 

3.** Traducción del Tratado histórico dogmático dt la 
verdadera Religión^ del Abate Bergíer. Ocho tomos. 

4.® Resumen de la historia de esta provincia de Anda- 
lucia del Orden de N. P. S. Jgustifu Un tomito. 



5LI 

S.* Impugnaeüm de la pastoml ¿ir Enrique O^orio, 
Obispo de Blois-» \ 

6b^ ' Traducción' <lel primer tomo del Abate Lenglet^ so^ 
k«^^ apariciones .j tefveUciaíoes. • 

^.® Tradaccmi del libro de N. P..S. Üjgasúnyde cura 
fgsitenda pro múrfuU^ hedía de la que publicó en francés 
el citado Lenglet. 

8.* . Traducción del iratado de la Aparioién.úuComtan* 
tino, del mismo autor. -: <•: • • > i 

9.^ Respuesta á ta consulta de una señora sobre si líci- 
tamente podia asistir al teatros 

10. Respuesta á dos tvligiosás Agustinas recoletas^ sobre 
d voto de pobre%eu 

I !• Respuesta á dos cartas del R. P. Fr, Antonio de Es- 
fuivelj del Orden de S. Francisco, sobre Melchor Cano. 

12. Calificación del sermón de iV. JP. &• Agustín^ pre* 
dicado en las Monjas de S. Leandro de- Sevilla por el Dr. 
D. José GebaUos. 

•No se hace mención de Ana obra titulada Alegato de 
bien probado el monacato de N. P. S> Agustin, por no 
baber coniribaido á ella asas qiie con su nombre el Maes- 
tro FabrCí en k> que se echa de yér br recomendación 
que este tenia entre los literatos, cuando lo conceptuaron 
capa2 de acreditar la obra, dándola á luz bajo su nombre. 
Fue examinador sinodal de este obispado y de otros. 

«Fue de una^eomplexioü saludable: conservó el sentida 
de la> -mtSi hasu los últimos diaii sin iiecesidad del uso de 
Ids anteojos para el estudio-, lo que le proporcionó el no 
interrumpir jamas sa afición á los libros, ocupando toda 
*la mañana y mucha parte de la noche lé^isendo- ó escr»* 
bíeudo.» • • 'wrw . :\ 

«Por setiembre del anoípflisado de 809 fué á Rota á 
TÍsltUi* á sus hermanas; y cuando, se preparaba á ToUer á 
este su convento acaec^' la^deagi^ciada invasión de los 
enemigos' en aquel pneBio, lo que le imposibilitó reunirse 
i sus hermanos los Religiosos), como lo deseaba qw; an* 



22 A 

sia^ segnn manifesAS Mr«»n'úlrimas cartas. Alli cargado 
de aíios y oprimido de aflicción su espíritu, falleció 4 los 
ochenta y dos, un mes y catorce dias^de edad^*en'7 de di- 
ciembre de 1810. El clero de aquella 'iáll^,..que conocia j 
apreciaba su mérito , Je hizo «1 ñiileiral con la posible de- 
cencia y solemnidad que permiten las tristes circunstancias 
de aquel pueblo ; y cuando el Señor lo permita ouidará es* 
ta comunidad de grabar d siguiente epitafio, que perpe* 
tue la memoria de este varón religioso* . • . 

D. O. M. 

R. P. F. Ahtonio. Fabes 

Sacrae. Theologiae. MAGisxaa 

> Yrao. Pío. Ac. erudito 

Fratres. AucusTiRiBirsEs« GaditarI 

Socio, suo. garissimo 

mo^rrrtss. posubrünt. 

£1 que .quiere decir en espaflol: «ALR. P; Fr. Antonio Ta- 
bre, Maestro en Sagrada Teología, varón piadoso y eru- 
dito : los Hermanos Agustinos de Cádiz le dedicaron cou 
lágrimas esta memoria á su carísimo companero.» 



Artorio Foht nació en 3 de marzo. de 1778, tuvo por 
padres á Olaguer, y Rosa Barrera: estuvo pensionado por 
la escuela de nobles artes de Cádiz en Roma; porque 
cuando fue alumno en la clase de dibujo en dicha escue- 
la, conocieron los directores por lo bien que aprendía,* 
que seria capaz de honrar á su pab con sus obras.. Regre» 
sado á Cadia^ pintó varios cuadros , entre ellos el que re- 
presenta la Piedad Romaruij su retrato en dos actitudes, 
el escudo de Armas del Tribunal^el Consulado de Cádiz, 
un retrato pequeño de fFcuidic^ y otros; y todos sus 
tndMJos se omservan ^con aprecio, de los inteligentes. 



A a3 

El difamo Conde de Maule poseía las tres primeras 
mencionada^ obr^s-, y una copia hecha por su propio au* 
tor de las Armas del Consulado. Cuatro (lias antes de su 
fallecimiento acabó el segundo, retrato de* su persona. Mu- 
rió de la epidemia que sufrimos en Cádiz el aña de 1800^ 
contando de^edad 22 ailós j medio. Su falta fue muy sen* 
tida de ios que conocian su mucha disposición pa|ki ^ ar» 
te á que se habia dedicado (i). 



Airroiao López Chaces , Iftariscal de Campo de los Aear 
les ejércitos, Caballero Grali Cruz de la ttiiUtar Orden de 
San Hermenegildo , que falleció en Oviedo á 98 de no- 
Tiembre de 1826, de 87 anos, 6 meses y a8 dias de edad^ 
habia nacido á 3ó de abril de 17^8 <|| D. Pedro López, y 
D.* Micolasa Chaves. Entró de cadete enrel Real cuerpo de 
AitilleHa (habiendo estudiado lantes en la academia de Cá- 
diz) eti 8 dé agostó' del año- dé 1757; y del colegio mili- 
tar de ^|||[ovia salió á campafia en la guerra contra Portu- 
gal el ano de 62. 

Pasó luego á la ^tima cdmpkfiíá del 'tercer batallón, 
que se hallaba dé^ gúaink^íoh en la Consiña, con el grado 
de subteniente; y algún tiempo' después, fue destinado con 
elíaá Püertó-Rico , donde' ejerció 6 años Jas funciones de 
ayudante, instruyéndola en los ejercidos feíeultatitos del 
cuerpo, y á las demás tropas que babian sido nombrsfdas 
para el servicio de la artillería de aquella plaza. 

Promovido á teniente en el añft de 1771 , regresó á 
España , y se halló en todo el sitio de lá plaza de Melilla 
én ijy4y en el cuál mandó la artillería de los inertes de 
S. Miguel y de la Victoria, los mas avanzados al enemigo. 



f , 



(1) Libros parroquiales: Viages por España, Francia ¿ ítaKa d« 
P. Nícoláfe de It GniZy Condt de Maule/ tomo 13, pág. d56. 



Tomada la plaza continuó sinriendo en ella u^ áfio des^ 
^ pues. También se halló en todo el skio y bloqueo de Gi> 
braltar en 1779. Destinado i la brigada del teniente coro- 
nel D. Felipe Masdeu , asistió á la construcción de la pri- 
mera y cuaita baterías de morteix>s de ]a línea , • y comí* 
sionado por el comandante general d«l ¿gema D. Rudesin* 
do Till}, hizo muchos trabajos en la construcción de sal- 
chichones, y continuó el servicio indistintamente en todas 
las baterías avanzadas. 

En ei año de 87 voJvió-á América con el grado de ca- 
pitán, para servir la comandancia de artillería de la Gua- 
yana, y á poco. .se encargó de la de todas las. ^aiUpi^ de 
aquella provincia $ ejerciendo l^s funciones de cabo sub- 
alterno por ausencia- del propietario, y desempeñando eu 
distintas ocááiones el gobierno poUtico y militar. Pasó en 
el mismo año á en||rgarse del mando de la artillería de 
la plaza de la Guayra en Venezuela, recayendo en él por 
ausencia, del comandante en .propiedad la administración 
política, judicial y eeonóniiqa, que desempeñó con gran 
satisfacción de aquéllos habitantes. ^. 

En la sublevación proyectada por los vecinos de la 
plaza y de la de Caracas para la noche 4el 16 de julio 
de 17979 tomó tales disposiciones, que á.la primera indi- 
cación que tuvo algunas horas antes , consiguió 4i*usti*ar el 
rompimiento, y mantener la tranquilidad. Contribuyó des- 
pués á la aprehensión de uno de los principales cabezas 
de la conspiración , y agraciado por esto en el premio ofre- 
cido por efRes^ Acuerdo de la provincia, lo cedió en fa- 
vor del Real EraHpi ^^jereciendo que se le manifestase de 
Real orden el reconodnüento de S. M. por este servicio, 
y el de sus compañeros , i quienes se ofreció atender en 
sus carreras. 

Vuelto á la Península por segunda vez en 1801 , se le 
confirió la comandancia de aitillería de la plaza de Cádiz, 
que sirvió hasta el año de 1806, en que pasó á roandaY 
la artillaría de la plaa^l de Badfgoz. Hizo entonces el aprea^ 



A a5 

to de\ tren para el sitio de la plaza de Yelves , y después 
del que iiabia de servir para el ejercito que. había de si- 
tuarse en los puentes de Almaraz y del Arzobispo. 

Sucedida la invasión de España en 1808 se negó á re- 
conocer el Gobierno intruso; y la Junta superior de Es* 
tremadura y en vista de sus servicios y decisión en favor de 
la sagrada causa , le nombró en 2 de junio Brigadier de 
infantería, y !R¡[ariscal de campo en setiembre siguiente, á 
propuesta del Capitán general, que aprobó luego Fa Regen*- 
cia del Reyno. La Junta CentraUle eligió en julio ^e 1809 
Subinspector de artillería del departamento de la Coruña, 
para que pasase á prganizarlo con la mBjor urgencia, por 
lo cual y sus anterioresi servicios fue condécq^'ado por el 
R^ -cpn la Gran Cruz de S. Hernusnegildo^pooo tiempo 
^después de la creacipn de la Orden. 

Dos circunstancias particulares hacen honor á los dila; 
tados servicios de López Chaves: la primera no haber su- 
frido en mas der 69 años de su carrera militar ni una so- 
la hora de arresto^ por faltas en el servicio , y la segunda 
no haber solicitado nunca licencia temporal. 

En la rebelión dd año de 1820 &ie destinado de cuar- 
.felá la -ciudad de Oviedo, donde durante aquella tumul- 
tuosa ¿poca manifestó los principios ^e fidelidad y amor 
al Rey que siempre le habian animado, y obtuvo después 
la certificación correspondiente de su purificación. 

Dejó varios manuscritos que pueden honrar al cuei*pO| 
'j aumentar los conocimientos de la facultad de artillería. 
Fue buen padre, esposo y amigo.: Las virtudes morales y 
religiosas brillaron siempre en sus acciones, y distinguie- 
ron la conducta de. este respetable anciano y .bcoieméríto 
General (i). 



.(1) I^íbroA parrpqaialet: Gaceta de Madrid del aájndo J de mayo 
4ei827, pág. 214. 

4 



V 



aS A 

AifTóifio MoSTi, á quien el Abate D. Juan Francisco 
Masdeu llama insigne anticuario , y se le confiesa deudor 
de muchas lápidas é inscripciones^ y persona de mucho 
gusto lo apellida el secretario D. Antonio Ponz. 

Las preciosidades de su gabinete, y. su rico monetario 
llamaron la atención del Infante D. Gabriel, el que le su- 
plicó se lo Tendiese, y Mosti generosamente se lo regaló 
á su Alteza. Murió en a6 de abril de i8í4 en 1^ anciani- 
dad reyérenciable de 87 años (i). 



AirroHio Rahibsz de Barrientos, ó Bracjlmontb di 
Barriento^ fue dignidad de Tesorero en la iglesia cate* 
dral de Cádiz, de la que tomó posesión en 1 5 de julio de 
1660, y Tivia todayia el año de i684> Escribió Elucidario 
de las medallas de la Isla , y antigua ciudad de Cadizj 
con notas que la ilustran, cuya obra dedicó al Ayunta- 
miento de dicha ciudad. Ha quedado manuscrita, y es dig*. 
no su autor de que recordemos su nombre, por lo que 
trabajó en resucitar y recoger memorias apreciables de su 
patria. Pone en ella hasta cuarenta y siete medallas , y no 
falta crítica á sus estudios, pues aunque algunas de ellas 
las hemos nosotros quitado de la parte numismática de 
Cádiz, por no peitenecerle, ha sido «on las luces que to- 
mamos de la erudita disertación que sigue á la traducción 
del Salustio del Sr. Infante D. Gabriel , la cual no pudo 
▼er Barrientos , ni aproyecharse de la doctrina de su sapien- 
tísimo autor el Sr. Pérez Bayer. 

Son pocos los que tengan el Eluddario, y menos los 
que le hayan leido , y es obra i^arísima. Fr. Gerónimo de 
la Concepción, que era su contemporáneo , no dice casi na- 
da de ella^ prueba evidente, según su costumbre, de que 



(I) Masdeo , But» criu d4 JBsp, , tomo 19. P0112 , Fiages i/# Españm , 
tomo 18, pág,45» 



A - ^7 

BO k tío; 7 en el Emporio del Orbe llora la muerte y pér- 
dida de Barríentos, sin elogiar su escrito. 

Escribió ademas Barríentos Anales de Cádiz , según 
dice el mismo al ayuntamiento en la citada dedicatoria d^ 
Elucidario que principia : « Empeñóse mi deseo en escribir 
por anales historia especial de las grandezas de esta muy 
ilustre ciudad. » No tenemos mas noticia de esta obra, y la 
creo perdida: pero consenro una copia del Elucidario per- 
fectamente escrita, y bien dibujadas monedas ¿inscripciones. 
En 7 de julio de 1669 bendijo la ayuda de parroquia 
de S. Antonio de Cádiz. Y esto es lo único que be podido 
rastrear, teniendo el disgusto de no haber encontrado ni 
ra (i de bautismo, ni la fecha de su fallecimiento, ni en 
el archÍTo de la parroquia del Sagrario, ni entre los pape- 
les de su cabildo (i). 

' Ahtoitio Ruioh, hijo de D. Felipe Nicolás Ricardos, 
Sargento Mayoquy de D.^ Leonor Carrillo de Albornoz^ 
nació en aSidájunio y se bautizó en a de julio de ijSa. 
Sn educadóir fué bastante descuidada, pues aolo le ense- 
iaban sus padres las piadosas devociones domésticas , y el 
latín lo aprendió en el convento de los frailes Predicado* 
res de Cádiz;, pero un criado de los que se llaman vul- 
garmente de escalegí abajo, y que era digno de mejor 
suerte por su instrucción, le ins{¿ró el buen gusto para la 
lectura, y le enseñó el idioma italiano. 

Desde muy niño empezó su carrera militar ^ por haber 
sido page del Rey, y haberle puesto cinco año« mas de 
edad, los que no tenia; y entró en ella de Capitán en el 
regimiento de cabaUería de Malta, del cual era su padre 
ya Coronel. Pasó á Italia con su cuerpo; ocho años duró 
la guerra en ella, y Ricardos que encontró aquellos cam- 
pos ennoblecidos con las recientes acciones de su inmor- 
tal abudo el Conde de Montemar, aspiró á imitarle: al- 



(1) A^tM capítnUres. Gooccpcíoii, Emp^rÍQ^ üb, 7^ p« ^€4 j b^ 



a8 A 

ternó lóá trabajos con los estudios : cultivó desde entonce^ 
aquel grande arte de ganar los corazones, tan necesario a> 
hombre que manda ásus semejantes: manifestó á un tiem- 
po el brillante Talor^de la juventud naciente, porque ape- 
nas tenia fuerza para manejar las armas en las batallas de 
Parma y de Tidone, y en las demás de aquellas obstina- 
das' campañas; ¿igualmente manifestó la sagacidad refle- 
xiva que corresponde á una edad mas adulta. 

<^el*o se premió su^ mérito, y alentaron sus esperanzas 
nombrándole á los i6 años de edad Coronel de su regi-^ 
mienta, vacante por el merecido ascenso de su padre á 
Mariscal de Campo, habiéndosele espuesto al Rey que te- 
nia 21 años. Cautivó por sus servicios y conducta el apre- 
cio y amor dd. Príncipe, dé los gefes, de los compañeros 
y de los soldados. 

La* paz general restituyó el reposo á la Europa, volvie* 
ron victoriosos nuestros ejércitos ^ y Ricardos aprovechó la 
soledad, que le proporciona la necesidad ^^ seguir su regi^ 
miento á los lugares reducidos en que se'^loja la. Caballé* 
ría , para perfeccioaar con la teórica los conocimientos prác- 
ticos que había adquirido. ' 

En 1760 lo. vemos éa el estado^ militar de Brigadier,, 
á vuya clase perteneddi desde 10 dejulio.^ 
* ! La guerra ^eon* Portugal .d^ ^7^%, volvió A alterar la 
n^nquilidad xie nuevos hogares : va á ella :al frente de sus 
escuadrones, y mereció hasta la conjBanza del Rey que le 
pidió confidencialmente sus diarios de campaña^ Pasó á 
Oran, y en una salida r^ibió úná grave contusión, que 
ella y sus proezas le valió see Mariscal de Campo en 3 de 
abril de 63v; • ■ • 

Se le destinó después ' para arregrac el sistema miUtaf 
de Nueva-España en su ejército, milicias, fonalezas y presi-^ 
.dios; y aun no del todo finalizado este importante encar- 
go, se le trasladó desde las orillas del Mar Pacificóla las 
cumbres *<ie 4o^ Pirineo^-para denuupcar- los límites ^ue de- 
ben respetür la3 dos lúlcíunes que los poseen. 



A ag 

En iTJ^ ^ promovido á Teniente general^ de la cla- 
se de Mariscal de Campo. 

La Inspección general de caballería en la paz equiva^ 
le al Generalato c^je esta arma en la guerra, y fué la volun- 
tad de S. M. que la desempeñase Ricardos, encargándose 
de ella en él año de 1773 hasta el de 1788. Muchos envi* 
diosos tuva en todo el tiempo de esta confianza; pero su 
noble 7 desinteresado comportamiento desengañó á los mas# 

Mas espléndido» de lo que debia, y gastando mas de lo 
que le daban sus sueldos y encomiendas , y uniéndose á esto 
vh abandono eií sus intereses propios, cual lo tuvieron 
pocos, estuvo adeudadísimo; pero ecónomo sin igual cuan*- 
do se trataba de los gastos del Real ¡Erario, constituyó la 
caballecía española en el mejor orden y economía. 

'En 24 de novianbre de ^78 se eelebró Autillo^ esto 
cs^ auto particular de fé dentro de las salas del Tribunal 
de la Inquisición de Corte, con asistencia de 60 personas 
condecoradas y «uyo- nombramiento y convite se hizo por 
d' Inquisidor decano IX José Escalso, que^lespues fué 
Obisjlo de Cádiz, para la causa del Sr. D. llBlo Olavide, 
y Ricardos fué de tos convidados* Este autillo á puerta cer- 
rada hace mucho honor al Tribunal que lo decretó, y mas 
al Inquisidor general que lo dirigió : es verdad que lo ei*a 
el Sr. D. Felipe Beltran, Obispo de Salamanca, á quien el 
mismo Llórente llama 'Prelado Sabio y Santo, Casi todo^ 
los 60 testigos eran amigos de Olavide, y á alguno le cau- 
só miedo de tal forma que el Ai^cediano D. Felipe Sama- 
aiego se espontaneó y y de sus resistas y de la declaración 
que le exigieron comprondetió á casi todos los eruditos y 
homlnres ilustrados de la Corte, y entre ellos á Aranda, Rl- 
eardos-, Montalvo, Massones de Lima, Campomanes, Flo- 
ridablanca, Orreilly, Lacy, Riela, Almodovar y otros per- 
sonages Xsok eminentes por su nacimiento, dignidades y em- 
pleos, como por sus luces, conira todos Jos cuales se formó 
proceso, y quedó sin consecuencias visibles , porque la de- 
bilidad de pruebas cpnl«vieron á los jueces. 



3o A 

Conducido Ricardos de un leal zelo por el s^ricio de 
su Monarca^ echó los primeros cimiente^ del Col^o mi* 
litar de Ocana, objeto en sus principios de las mas hala- 
güeñas esperanzas; pero que duró poco por los golpes cie« 
gos de la precipiteda ignorancia. Lleno de sinsabores por- 
que quería perfeccionar este útilísimo establecimiento^ ao 
le alejó de la Corte j de la Inspección, con maneras cor* 
tesanas, confiándole el mando militar de Guipúzcoa en 1788» 
Antes de ser nombrado Inspector babia estado en U 
espedicion de Argel, tan memorable como infausta, y des* 
de ella se ligó eu fina amistad oon el Conde de QrreUljr 
que la mandó. 

Desempeñaba el mando de Guipúzcoa cuando princi- 
pió la revolución de Francia , y en aquellos instantes crí- 
ticos, y á vista del acierto |^ aceptación con que este Ge- 
neral habia correspondido y llenado tan importantes y va- 
rias comisiones , se dignó el Gobierno nombrarle para 
mandar el principal de nuestros ejércitos^ y la provincia 
mas espues^ide la Monarquía, cual era el Principado da 
Cataluña, ¿monees se transformó la misma en un teatro 
de gloria ¡fttra Ricardos, y puesto á su firente llenó la con* 
fianza del Soberano , según dijo la gaceta de Madrid en 
artículo de oficio* 

Marchó como el relámpago á Cataluña , reooQcentni 
desde luego todos sus cuidados en los preparativos milita- 
res, en organizar un ejército , en superar todas las dificul* 
tades, en suplirla falta de tiempo, de provisiones, de tras- 
portes, con todos los recursos de su ingenio y de su zelo: 
vencer ^s Pirineos, invadir el Rosellon, todo fue obra de 
pocos dias. Ceret fué el primer punto de donde principia- 
ron sus victorias, teniendo solo consigo un puñado de sol- 
dados, y al mismo tiempo que vence, re^ta y protege 
el territorio francés. Llevó Ricardos la guerra al pais ene- 
migo, alejó del nuestro su» estragos, el combate de Thuir 
se dio en 18 de mayo de 1793: rindió veinte y un pueblos de 
la Cerdaoia £ranoesa| y marchó hasta Masdeu, reforaado 



A 3i 

ya de alguna gente y de artillería. En este pueblo lostuyo 
ima brillantísima acción entre doce mil españoles que der- 
rotaron á diez y seis mil franceses: duró cuatr(^ boras y 
media con un fuego de cañón yiyísimo , y la modestia del 
General en gefe no le permite llamarla batalla. 

Avisado por sus allegados de que no debia esponerse 
temerariamente, contestó: «No debe llegar á las manos co- 
mo d soldado «el General, ni ayenturarse ligeramente al 
fo^o de fusil; pero al de cañón es indispensable; de lo 
contrario, nada yeria ni podria tomar su partido.» 

Esta batalla de Matdeu fue desisiva, y precisó al enemi- 
do á buscar el abrigo de la cindadela de Perpiñan , y faci- 
litó á nuestro ejército el sitio deBeUegarde, baluarte de la 
Francia , con fue el arte ha yuélto á hacer impenetrable el 
paso frampieado cantos siglos há por ^nibaL 

Fbr estos dias escribía á su muger para que rindiese 
acciones de gracias á Dios por sus triunfos , y la decia: 
«No puede ser sino la justicia de la causa que defiendo 
filien guie tan felizmente mis pasos; demos pues gracias 
ál Dios de los ejei'cítos, y pues sabes cuanto abomino la 
hipocresía, y que no soy ni aun lo que comunmente se 
Dama devoto, no dudarás de lá verdad de mis sentimien- 
tos. « Mas honran las cenizas de Ricardos estos actos pia* 
dosos, concíliados eon las atenciones desoldado, que cuan- 
tas victorias ha eonseguido» 

Belegarde, plaza defendida con la mayor gallardía y 
falor, se- entregó por fin al español en a4 de junio des- 
pués de un obstinadísimo sitio, en el que en solo diez dias 
disparó doce mil tiros de cañón; pero la sabia precaución 
eoñ que se dirigió esta conquista, hizo que solo cosflbe á 
nuestro ejército 8 muertos y a4 heridos levemente. En se- 
guida se apoderó de la situación de Boulou, y amenazó 
desde ella á Mont-Luis y i Perpiñan, y después de dos re- 
ñidos combates enseñó á la infantería el arte tan ponde- 
rado por el gran Federico de apoderarse sin cañones de ' 
k>s dd enemigo 9 y á la caballería á despreciar su luego; y 



5a A 

por estas lecciones ctinsiguió acamparse bajo los muros de 
la capital del Rosellon. Estas radiantes victorias y la justi- 
cia con €fCLe premiaba el Rey, le pusieron en la mano el 
bastón de Capitán general en a3 de julio del año en que 
estamos. 

Salvó Dagobert, general de los«republicanos , á Mont- 
Luisy'é hizo retirar á nuestras tropas cuando estaba Ricar- 
dos en otro punto, y porque á cada momento se refoi'za^ 
ban los franceses con numerosas y frescas divisioncjí por 
la débil cooperación de la Saboya ; pero no obstante este 
revés, cambia sus planes, destaca un cuerpo fuerte para 
que se apodere de la plaza y castillo de Villafranca en el 
Confian; lo logra en 4 ^^ agosto, y luego con catorce mil 
hombres derrotó coínpletamente al general Le-Mojne que 
tenia veinte y dos n^il , y por consecuencia de esto se sñ^ 
ñoreó de- la orilla izquierda del Tech para interceptar la 
comunicación de Perpinan. Se siguieron ataques por am* 
bas partes los mas decididos y sostenidos igualmente, sin 
que se supiese por quien quedaba la victoria : estos son 
los que sufrieron los campos de Vernet y de Peires-Tórtes. 

Tomó Ricardos , á pesar de los valientes del bando 
contrario , una situación inespugnable ; y esta fortuna dio 
motivo para la célebre batalla de Truillas, teatro de tama 
gloria y de tanta sangre: la humanidad llorará siempre 
su celebridad; pero la justicia y la gratitud nacional eter- 
nizarán aquella memorable pelea , en qne cada español fue 
un héroe, y en la que suplieron los prodigios de valor la 
inferioridad de nuestras fuerzas. 

La relación de esta insigne victoria como la escriben 
los ft totes franceses, la vamos á dar traducida, y queda- 
mos libres de la nota de parciales. 

« Batalla de Truillas, 2a de setiembre de 1793. Animado 
por los sucesos que habia conseguido en Peirestortes y 
sobre otros puntos , el general Dagobert habia formado el 
designio de librar á Perpignan , que los españoles tenian 
bloqueado, de empeñarlos á un ataque general y de cor- 



A S 

orles la retirada á su territorio. Este ^[ran resoltado de- 
p^dia de uné-^la victoria, que hubiera decidido la suer» 
te de la campaña de los Ptrineos-Orientales; y pudiera ser- 
qae la España , abandonando la coalición , hubiese estado 
mas dispuesta á hacer la paz con la República. 

« El ejército enemigó, siempre bajo las órdenes de[ ge* 
neral Ricardos , ocupaba posiciones muy Tentajojsas, las que 
los españoles habian hecho aun^mas forniidables fortificán- 
dolas. La derecha de este ejército estaba en Mas-DeU| el 
centro en Truillas, y la izquierda sobre Thuir. Sus pues« 
los avanzadoJ se estendian hasta Ponteilla. £1 22 , á las 7 
de la mañana, Dagobert hizo avanzar sus tropas en orden 
de batalla, y bien pronto se hallaron en presencia de las 
españolas. Al momento comenzó el ataque principal sobre 
la izquierda , apoyada sobte Thuir. Una viva descarga de 
anilleria qecutada con tíiucha habilidad por los artilleros 
republicanos fue el preludio del combate. La descarga ftie 
tan terrible que al priiher cañonazo se desordenaron las 
Has de la divi^on española. Ricardos que lo apercibió fue 
al instante aobre Thuir I reanimó á siis soldados, y díó^ 
orden á la reserva , mandada por el general Corneen, |r 
acampada en Mas-Deu , de correr i reforzar sus tropas 
eonmovidas. £1 combate se restableció y se sostuvo algún 
tiempo con Ventajas; pero las mismas dificultades inspiraban 
á los firanoeses nueva audacia: ellos se' l^redpitaron segun- 
da Vé9 sbbire los batallonas enemigos á bayoneta calada, y 
consiguieron romper de nuevo esta segunda línea. El gene- 
ñl conde de la Union se vio obligado á dirigirse también 
éobre Thuir con cuatro batallones escogidos y dos regt<» 
nnentos de dragones para sóstenettan importante posición. 

« Hablan cargado todos los esfuerzos de los franceses 
sobre esta izquierda , defendida por doce piezas de á ^4 y 
mandadas por el duque de Osuna. Esta batería formidable 
disparaba un fuego terrible contra los que la querian asal* 
tar, y sin embargo él valor de los franceses no se altera* 
ba. Una columna, i cuya cabeza estaba el bravo regimien* 

5 



34 A 

to de Champagne, se aTanzó con intrepidez en la esperan* 
za de ganarla. £1 duqae . de Osuna , que previo esüñdea, 
d¡ó orden i ^u& lartüleros de interrumpir el fuego. Los 
firanceses, que se. ji^maginaron que los españoles qu^riajf 
evitar el asalto , redoblaron el aidor y se arrojaron' para 
adelante; pero apenas estuvieron á medio tiro de canon, 
que el general español mandó hacer, una nueva descarga* 
£1 regimiento de Champagne fue destrozado : nuevos ba- 
tallones succedieron en vano á estos bravos , y hallaron 
igualmente la muerte sobre los cadáveres* de sus cam ara- 
das. Elsto dio motivo para que los franceses renunciasen á 
este ataque. 

. « Durante la horrible cariücei'ía que se hacia delante 
de la batería española, otra columna francesa procuraba 
cef^carls^ por, U izquierda. Después de haber tomado á lá 
iQuerza las obr^s arvanzadas que cubrían un pequeño re- 
cLui^o , y de haber deshecho el destacamento que las de* 
i[endia, se presentó delanjte del minino reducto. £1 connin* 
dfinta. TÍén4ose corado, creyó deberlo abandonar á Jos 
' i^^apc^es, y ^e fue i reuiur al destaca rpento que-s^e había 
retir{^lo á una. altura yecin^, y que hacia una vigorosa re- 
aistepcia. No obstante los franceses iban probciblemente á 
desalojarlos^ cuando el conde de la Union. hizo un movi- 
qiiento p^a toiaarle&el ilanco^ y les. obligó á d^r fi:ente 
á su ataque. £n este instante, el duque de Osuna habia 
x^etirado de >su batería la. poniera. jcplumnaj.ipandó volrer 
uxia parte de sus cañone3 sobre la segunda. Tomado asi 
el (rente por el conde de la Union,, el flanco por el du- 
que, de Qsunay y la espalda por los españoles que queda- 
ron en la álturja, los franceses se defendian con intrep^; 
de^ Sin embargo jde la; inferioridad de su número ellos 
hicieron cara por todas partes al enenúgo^ y puede ser que 
se hubieran abierto paso á pesar de los batallones que los 
cercaban, si el general Ricardos, á la cabeza de los Cara- 
bineros Reales y de los cazadoi^es de Pavía , no hubiese 
ac^di^o para cerrarles toda salida y cargarlos con intrepi- 



A" 35 

dez. Entonces ñie TáVia toda resistencia '; j rotos' at mo* * 
mentó por ^odas panes, cHds perdieron toda-^u fííéírtBar'y" 
se desunían. Sucedió í\ combate una' derrota cóbipletlí: De* 
estos cuatro mil franceses que habian comenzado d ata*'- 
qae apenas pudieron escaparse algunos cientos. Esta par* 
te del campo de batalla y la qué estaba delante del gran 
reducto, se cubrieron completatíteriti; de cadáveres, de tal' 
manera que k 'caballería esi)añbla no podia sin mucho' 
trabajo perseguir al corto número de los que se habian 
^Tado de la espada 'ó del cafion, y que huian. Y con 
todo el mayor número' fue alcanzado eñ su fuga y hechos 
prisioneros. 

' « Ád se halUba (¿yi áé^truida la mái bella parte y la^ 
me[or disciplinada, del ejéí-citó dé los Piriñéos-Orientaleiiíj 
d cual To foQhínaban ' lóÜ'^tó^inÜentos de Chámpágti^B, Me- 
doc, Yermañdois, Bóulouais, y Guardias nacionales de 
los dos departamentos* del Gers y de Gard. 

«Vencido^ los franceses en su ataqiie de la derecha^ 
to 'lograban mejor |dicha éñ él centro. La derecha didl' 
eneñligo había sido mirada por Dagobert como p^o ün* 
portante, y asi la descuidó: tan solo algunos batallones 
de poca disciplina los destinó contra ella para inquietar i 
los españoles y tenerlos en espéctacion ; pero el centró lo 
atacaron dos* fuertes columnas ho menos braras que IM 
que habian sucumbido. Ellas desde luego batieron cóní 
facilidad los puestos avanzados , y marchaban en el mejof 
orden sobre el cuartel general en Truillas. El general Cour* 
ten que niandaba allí , dio sus disposiciones , y no menos 
convenientes que las del duque de Osuna. Los franceses 
fueron obligados á tomar el paso regular, y de avanza]^ 
&í un 'orden de batalla mas cerrado. AL mismo' tiempo el 
general Ricardos penetró la intención de Dagobert de - no 
atacar seriamente su izquierda: destacó de esta parte de 
su ejército cuatro núl hombres de infantería y caballería, 
mandados por el barón de Resél ,* para tomar el flanco de- 
recho de los franceses, y al brigadier D. Diego Gódoy 



36 A 

egn dos regimientos de caballería solamente para tomarles 
también el izquierdo , míen trfis que Coarten los atacaba 
por el frente con toda su infantería y artillería. Estas ma- 
niobras se ejecutaron .á gusto del,, general ev^p^nol. £n el 
momento én que Godoy se avanzaba para ejecutar su ma* 
niobra^ fue reforzado con la mitad de la brigada de Cara- 
bineros y un cuerpo de infantería. que. la Union le envió* 
Justas diferentes fuerzas se avanzaban «.con precisión; y 
mien^*as que los franceses estaban ocupados en acometer 
al general Courten^ su columna de. la izquierda se halló 
de repente envuelta y amenazada por todas partes. En ra- 
no algunos valientes pediari morir con las armas en la 
inano mas bien que rendirs^, A^tes de , que Ikgase á .este 
eatremo el comandante de la <»Íumna solicitó veinte mi-r 
ñutos para, poder .recibir ks órdenes de I^agobert, .qu(ft 
se. hallaba én la retaguardia del ejército francés: quince 
minutos tan solo se le concedieron. Instruido.. el general 
frappjós del peligro en^ que se hallaba esta colum^na cqrrió 
lii^f;ia .e|la . para ; salvarla : él cayó sobre . las. . jtropas de Qo- 
doy y t^^ba indistintamente sobire franceses y españoles^ 
I^a columna cercada) sintió que se reanimaba su valor: d 
combate volvió á empezar con todo el encarnizamiento 
que se, debia, aguardar de unos desesperados ; pero loa 
inayores esfuerzos . ei*an inútiles contra 4^1 número y la 
ventaja del terreno* Los franceses fueron inhumanamente 
degollados por un enemigo al que la resistencia y la ne- 
gativa anterior había hecho cruel. En poco tiempo el cam- 
po de TruUlas^ .corno el de Thuir, quedó cubierto de ca- 
4^vere& y de heridos. Rechazado Dagobert no pudo im- 
pedir la pérdida entera de su columna izquierda; y la de 
la derecha, ocupada en combatirá Courten, le era impo- 
sible socorrer á los vencidos. Bien pronto fue destruida 
ella misma por todas las fuerzas españolas reunidas | y obli- 
|;ada al fin á ceder. 

.j.« Después de este suceso una parte de las tropas bus- 
<ab^>e),ocidtarse.en la^ montanas que cercan Terrats y 



• . A 37 

Sainte-Colombe ; pero hasta estas dos aldeas ftieron tomara 
das. El conde de la Union siguió á los franceses enieste^ 
movimiento, muy importante para conservar la discifdinaí 
y buenos sucesos de los españoles. 

«Ajinque la victoria se decidió en favor de estos últi- 
mos j no pudo sin embargó ser completa basta quet las tro- 
pas francesas fuesen desalojadas de las alturas que ocupa- 
ban: eran ya las cuatro de la tarde, y los españoles aun 
no se hallaban en estado de poder forzar la formidable po-t 
sicion que habian tomado sus enemigos ; pero el general 
Ricardos, habiendo dado orden al gensend Gourten de unir- 
se al conde de la Union, y éste habiendo recibido alg-u- 
nos batallones de refuerzo , atacaron por ultimo , y obli- 
garon á los franceses á retirarse y á huir d^pues de h^i 
ber inutilizado sus ^ajds, pegado fuego i la pólvora^ y 
arrojado por ios despeñaderos la artillería qi^e no podian 
salvar. Esta sangrienta batalla, en la que los generales esr 
pañoles demostraron au . destreza ,( costó á los vencidos 
mas de ará mü hombres entre muertos , heri4pS( y prisio- 
neros. Las españoles, favorecidos por su posición ^¡apenas 
perdieron mil y quinientos.» 

Aunque la antecedente relación está escrita con mucha 
imparcialidad, en lo que cabe , ya se hará cargo el lector 
dfi que no habrá exagerado el que la dictó ,1^ pérdida de 
los suyos. 

Reforzados los franceses con quince mil veteranos y 
cuarenta mil paisanos^ á quienes animaba el entusiasmo 
de una libertad desmedida y que proclamaban , tuvo nues- 
tro general que reconcentrarse. Esta sola marcha retrógra- 
da es bastante para inmortalizar al qM la mandó y dio 
los medios de hacerla^ y al que taidó de que sé efectuase 
con todos los mas preciosos requisitos del arte militar. Es** 
ta prodigiosa operación se efectuó sin perder ni un hom- 
bre, ni un canon , cuando el tren era tan numeroso que 
contaba 106 piezas, y todo á vista del enemigo. 

£1 combate nocturno de Ion campos de Boulou en i5 



36 A . . 

de octubre del mismo año de 93 , será siempre admirado 
l^^lúfs militares, y les causará enyidia el no haberse ha- 
Hado en él: Turreau, sucesor de Dagobert, Heno de con- 
fianza en sus muchas tropas, ti*ató de batir á Ricardos, 
creyéndolo débil , y terminar por una sola acción k cam- 
paña. Mucho se jactaba el gefe enemigo en lo bien dis- 
pta^aé de sus combinaciones ; pero conociendo en medio 
de iin ataque violentísimo que daban áus tropas, que sií 
contrario hab)a descubierto su plan , mandé á sus solda- 
dos j-edoblasensú córage.' Siete Teceá"ckrgfaron á la bayo-* 
neta con tina in trepidéis igual á su valor, y otras tantas 
filiaron recháMaddS' y otligadoáC á: retirarse. • 
' '£1 punto éh qU0 se dabi^ esta pelea' stolo esta]^ defetl^ 
áiéopoT dó$ mil hombres, eeinfiados iál bizarrísimo ténien- 
ISs -éoroikel: TdrárnéO«'^Esta admirabk^^esistencii^'sorprendió 
id general TMrreáUi Empeñóse este en acabar con este 
]^unado de' españoles .*'JR.icárdOS*{os reforzó con las Guar- 
diáís Wáloriras y y el ínistfn0 Tünreüü ^#10 tolver á los espa- 
ñoles .á ot^pQí*''8u pdsiciotí del Pta' del Bey,' y juzgó que 
éiise$fuet*¿bá'páta'veácer á'los españoles- étf esa tkoche de* 
sastrosa serian infructuosos, y tírdenó^ la retirada. Repitié 
4^1 18 del dil^ho mes su ataque, pero c€>n igual fortuna. 

Escariñetitadísimo Turreau no se 'atrevía á presentar 
BU frente á Ricardos; pero coliociendo' que por Ceret se 
comunicaba con España en gi^ave perjuicio de los republx* 
leaños^, sé déúidió á atacar esta villa.' El 26 del mes de 
noviembre, que fue el dia de esta acción , volvió la victo- 
Wíuá coronar de laureles á Ricardos y á los españoles y 
portugueses que comandaba.' 11 * 

Desde la batalla dé TruMafr tuvo que sostener Ricar* 
dos en veinte y cuatis dia^ ;irés auques generales y once 
parciales , saliendo veticedjot en todos. Apenas se podriaA 
reducir á un corto li^ompendio todas las virtudes , cono- 
eit|aientos 'y accioiies«quíé deben merecer recuei^o de este 
benemérito Castellano'. 
( 1 A loaidombates que indiéaims basta la fecha de a6 de 



A 39 

noTÍeml^e se liguió el triunfo en Asprés j- la» conquisus 
de VUlelongue ep 6 <te diciembre , de Saint*£lme, de Pont- 
Veodre, y d<& .CoUioure en im del. mi^mo'mes, j.la ocu- 
pación pacífica de toda la parte meridional tnarítima del 
Rosellon. La acción general del ditado dia aa ^e diciem- 
bre terminó la campaña del año de i793> y. loa Idos ejér- 
citos beligerantes tomaron sus cuarteles de invierno. 

Nuestra nación debe tributar á Ricardos el mas cons- 
tante agradecimiento, porque fue el único queren la me- 
morada campaña sostuvo con gloria en el tei'ritorio fran- 
cés la insignia española, mientras que las de las otras po« 
tendas eran vencidas y ahuyentadas ppr .los^ republicanos. 
Los mismos gefes enemigos hechos prisioneros dedan : «No 
hay resistencia para una tropa á quien no detiene el fue- 
go, el hierro, ni las murallas.» Es indispensable que ven- 
ciesen unos soldados que mai*chaban de peñasco en pe- 
iasco, á cuerpo descubierto, con absoluto desprecio de 
todo riesgo, y tan frescos como si estuvieran en una pa- 
rada. La campaña. del Roscilon de 179) es una prueba po^- 
vincente de que los españoles son los mejores soldados 
del mundo, y que no degeneran cuando tienen buenos 
gefes. 

Se mandó venir á la cqr^ i Ricardos con el objeto de 
concertar los proyectos y .planes para la inmediata cam- 
paña, 7. se le allegó la muerte en Madrid á i3 4^ mai-zo 
de 1794* Su pompa fúnebre y la generosidad con que el 
Rey honró sus despojos, fueron aplaudidos def públicoi 

En memoria de la victoria de Tniillas concedió S. M. 
titulo de condesa de TVuiUás 4Iai Sra.'Doña Francisca Ma* 
ría Dávila, viuda de Ricardos. 

£1 anuncio de la muerte de este general, puesto en la 
Gacpta y Mercurio de Madrid, dedan : « Con general sen* 
timiento falledó en esta C¡orte el Escmo. Sr. D. Antonio 
Ricardos Carrillo de A}bornoz, Rodríguez de Herra yAn- 
tich , capitán general de los Reales ejérdtos y del Princir 
pado de Cataluña , general en gefe del ejécdto del Rose- 



4o A 

Uon , comendador de las Casas* de Córdoba en la Orden 
de Santiago^ administrador de la de Obrería en la de Ga- 
latrava, y Caballero Gran Cruz en la distinguida de Car- 
los III.... Uenó la confianza del Soberano, mereció singu- 
lares elogios <i los generales de las potencias beligerantes, 
y aun ¿los mismos •enemigos: suavizó los hoiTores de la 
guerra cuanto' lo permitia la irresistible fuerza de las cir- 
cunstancias I y acreditó en la serie de sucesos de una cam- 
paña gloriosa ^ que reuniendo las calidades que oonstitu* 
yen los grandes capitanes, era tan bizarro en el momento 
de la acción, como generoso y humano en la Tictoría. 

Esciibió Preceptos y máximas jmlkares para instrucción 
de los alumnos del colegio de Ocana^ y quedó manuscrito 
Diario militar de la primera campana del ñosellon. 

£1 Conde de Noroña le dirigió unos versos ^ celebran* 
do la batalla de Truillás, y Arriaza un soneto d ta entra^ 
da victoriosa del general Ricardos en Coliuvre {i). 
' Nota. En el citado elogio del Sr. Martinez Henrás se 
escribe: «nació este Ricardos en Barbastro en la de setiem- 
bre de 17517; y á esta misma fecha corresponde su naci- 
miento en el anuncio que puso la (rapeta y el Mercurio 
de Madrid cuando murió, pues dice que tenia de edad 66 
anos, 6 meses y a dias. Pedí á Barbastro la pfittida do 
bautismo, y aparece y consta <|ue nació y se baúrúlQ aUi| 
y en la misma f<^bft) Antonio , Buehaventiiray Pedro éék 

• ' ' ■■ . • •• 

(1) Librof parroqaiiilai, Etlégio hido Jn la Soeirdnd de Amigos del 
Pais de Madrid, por D. Xoi^ Martínez Heryát en 19 c)e tetiembre . de 
1795. Madrid: en la imprenta de Sancha, yictoires, eoñquétes^ desa»' 
gres, rever» et gnerret cit^iles de Franjáis, tomo t.*, pi'a, 151 y sigut^^tet, 
1 7 5^ y sig. t IdS y tig. y 224. Tomo 2.* en arachat partes. Ndrona , sus 
Poesías, tono l.*v pág. 166. Arriaza , Poesías ^ tomo 2.*, pág. 21 4^ la 
edición de Lopdies de 1 81 1 .Jifercurio histórico jr político de iladrid del mee 
d(| mnr'o de 1794^ pég. 352 y «>g- 1 y ^^^ mo^ ^o sbril del dicho ano, 
pág. 431. Gqcetas de JHndrid de 15 de juiio de J 760, de 3 de abril de 63, 
de 3 de abril de 70 , de 23 de noviembre de 73 , de 23 de julio de 93. 
y d«24déodfu]iréde7^« . 



~ 4* 

Alcántara^' Benito )' Ramen, hijo.de D. l^eKpe Nicolás Ri- 
cardos,- y de D;* Leonor Carrillo de AIboi*noz, y fue su 
padrino D« Diegos 'Ricidpdo^, tío del kiutizado.' ' ' ' 
. Veamos >pie9 si podemos aliora ééhntrarr^tMr 'éstos- dtf- 
fjamentos,>'contrapi[lméildóle5-oti'6s', 'y 'probfú^ ^é'>él Sí*. 
D. Antonio Ricardos aqai mencionado nos pertenece. 

Los insinuados padreS' de -este General tuvieron al ni- 
ño cpie nació en BátbasWQV<yfel <]fiie' iMrí6''eti 1730: vol- 
vió i panr^otpo ataron k*^Sfiái'>D&^''LlehMr/. éUíHiiJ^ 
en Cádiz en el año de lySa, siendu Sargento mayor siíWií^ 
rido, y le pusidron. I¿6 mismos' |tn^ íioinb^é»- de 'Antonio, 
Ramón y Bei^to, que al t otro; lia pafiida 6 fe -de bautismo 
£opiada áélmemey'dicfa asíl '•^ii^; - *'' '' '! ''' 

I «En Gadb^ deOUloi^détWM isélléciéñtbi^ WleiMíí f 
dos años^Yb don luaB'AtKlté6c^'6)di&itíáh^y Zé^d, Cit- 
TaVfsiiieiiaiieB reí' Sagrario delá^Saiitá Igléfiá C&th^IV^ 
deetui Giudird Baptizé 'i Antonio' Ranníon Jhsiéf Benitu P¿¿ 
dra León :(<{uen»cñÓ!'Jt< veinte y- odio' de üünip -pf^siififib 
<|fasadb>fhí|d del ^Sarge«ité'^ttitiyb^'4kti''fl^li^^'I9)colÍs ItU 
iurdot^yj éeiá^^Le&ñérr.Gü'íim ¡Sé MiióthA %trÍegM} 
ma muger casados en l^gpiudad de BardéWriM'; fu9W p¿ 
dribo''doü JuW KiccUás ral?aird'éisy^a€lVeHiIe' sti^óblSgacio- 
nea^aiéndo te$tig^s don Pedro RóxW fVtoh IKego de León, 
«ados^.Te<mos^de*est^ (Sudad >iiÍo£rfiiéút sVi^i^^JüM 
Andrea de 6ubnan'f7<(íie]^iií%tbiM 4^. pá^Aa 'í$2l>.tá¿ 

linaje á<^^si»;d<]icikilent6^b^<déjfii)sltídildé^ deis testigos 
de la mayor cat^oría: la Sfeádt^'Dl* Jua'ha 'Teresa' ílicar* 
dos, ^ma fiermann dé'Dl /Lrit»nio;''y viuda del general 
Fabro, aseguraba qoé ^1 qü^íYriatidó éñ'.el'R^élIón^Aabia 
«uido en Cadir, iy qah él<btrb 'tAiitonfi^niWbI&-Müéi^6 emi- 
tes que naciese él iiw6Sttió;>^Al>iSf.>'b. Fr^'neiábó <de' Páúíá 
de BÍioom, Marqu!¿sd¿^MériftlsV^ler«)ittí6á'Mtíélm^téees qué 
desde muy hiño había sido aníiigo dé Mk paiskhóM G^n^ 
ni Ricardos, el que tenia uno ó doa años mas que el 
Marqués (eran tres largos), y que habían estudiado juntos 
el laiin un poco de tiempo en el convento de Domini- 

. 6 



4a A 

canos de Cádiz. De lo que decia di Marqués resulta una 
huena prueba , porque si hubiera sido el Antonio naci- 
do en 1727^,^0 -ppdia' haber concurrida- coi^ el Marques 
>4a^i^scvie]U«4^.gra^tic^, resp^do á. que Ricardos entró 
4;¿ervii; de iwce .añ9s en la car^elrs^ oiilitar, j de naeye de 
Page deii &ey (como, nieto del. índitQ Atontemar, tan digna- 
mente samado, de FeUpe Y), j á esta época, tenia, Micoa 
^Ji^r^ die? ni^ses^4d: eduid ^ •, porque nució' en 1^ de iiOTÍeiii« 
\3itfi dp xj^ i j ,m .W!Vit3b4:;>¿lie ha ido i «studiar i, las. 

I^OA,' nolpbre& que .le^ .pusieron, al nacida en Cádiz casi 
prueban la:>miie^^^4el nacido, en Bai*bastro$ porque impo- 
•niéixdose estos, por lo regular pac dcüocion á .liiB..Sastoa^ 
^ pcHr:'Mapione^.4fe^faii^a)J.s¡ifii)ia.él primer^ niño ,. Tuel- 
^íf^ 4. pp^érs^lfijail.seg|ii^^'.:]f!este caaé. sucedió, en el pré- 
i^fi^jfy.se Te que los dos llevaron tteá.>non)lMres: iguales 
dfii AM^nio ,. JDÍái^on , BenitOi< Tekier : virtís ! dósi hijas- ^ am 
%i;es^ n^ismqs. iipmbres,^ ipclusa-d piiimero. (esoeptuAudo al^ 

pida« para )xev^f}j fH cpia imiy^*ara¿ lyo- p6r -fo meuok na 

h.CjTÍ^tanÍ]%UUCKi:/J 'M: I).!):: I¡^' fV^ '• I> .- I- '«^ ' '!:! 

Y supuesto.. que. i8l,Capit&i^ genetall Ricardol fíicise el de 
Bai*ba$tro,^ nos :re$t%. el que nos .digan« lo. que se hizo el 
qu^ nació, ea Cadiz^^ppfque AiQ.!$lib^naos^Au. fallecinuento 
piíde. ^bi^O; ni .d^- ffj^nm^e; qU9Pi<lovppri eLcíontcaríb se 
ac^ra^ltod?! dud^;. por- j^^ [noticias 4fl sU)paviente 7 dé su 
CQndiscípulo;y constante^amigo.. :; >. » 
' .No creo deba quedar,!^ inenpr ^paipecha despue^de lo 
qUehé, esputóte, para.ci*eec quelamaturaleza de este^Ricar- 
dos ea.Gad^t^na:/pjiieasl,.se-.bizp;valer sdguna vez la.partí- 
da:de bautjisnio de- su.x4ifumcl;iiQriuano.^ ieria para^queenr 
jgi^^e^en^ el .s¡eryicÍQk antes..de qif^- luví^se laedad competen» 
^) ^ 7*^ P^^ ^^ primeros; ascensOS| ciHúa dejamos didio*. 

• • I 

■; ' • . .1 . ■ ■ 

. . » ■ 

^ .) 1:. . .i , /...«■•.•••••■•• 



A 43 

Axvotiio M BSoiTAá T Ah GCLO sc Imudzá jén 5 de fe- 
lirera.de :i:649r>fu^'^Q9 dejL ArobDoaiio Beatp'de Rojas^i 
y. de. D.^f]UtidiiiiM< 0s<Mri6,;!0Dtuvol un» beca:«apeUaiKi: en 
«1. colqpo fnajoT de •&uptli«'Mafía*de Jesús de.SeyiUá entao 
de setiembre .(fe i663*:Fii6 doctor, > relator y canciller eii> 
fu uiiiveksidiid. '£fi i^^üá^ xnarM dé 7$ lográiuna oanon-i 
gfa di tu catedsmÚlde'Güi^dtiK^ fox^ merced) dslRvp^ed 
dottde^le.oembflapoDf V^biv^d^jy^^éxaiáúiadotr' síuodaL EL* 
avk^tde'.i^Ov^ü^ eflv(fiJpl>ñeAá^opdl6káon: la magistral de 
Cftdia^i á donde tanibi^v (ue^jue^apostólicode la'Ouzádá ^ 
y del Sínodo DioccMticu Jlenunció^lás mitras de la Puebla 
de lot.An^des,,^ ,de. jCjenlu^j por>;n<i.;déjar:5iii amada pa- 

l9rÍO:MfeI<K'iAtoriá eé l/70Í7i<r.^)r) r.'\ oj-í;-»; ^ il»:.;r ..:!>.. > 
Predicaba de repente citilitdor I9 cofairitUAan *|Mirá él^j 
'^ elgiiU*} apbtoi^ dotaalerihíbóiénlasiéatedralesjdé Sevilla 
yXjpdi«wTuva)'grafl fainaide'teQlógcífy de o¿ldi>re oradoTi- 
como lo demues^ran^ fidi€en-.,;sils niiiaUaa .sermones impre*^ 
IOS. Yo no he TÍsto lúnguno ; solo leí la censura que es- 
cribió del Encorio del Oríc^jobra de su condiscípulo Fr. 
Gerónimo de la Concepción , que está al principio de aquel 
tomazo, y el esti)^\4e.ellsl\e« r^bún^bonfe^., tetado 7 adu- 
lador. Igualmente censuró en latin otra obra titulada la 
Primavera 'Cn S. Juan, Otraucen«ira medio macarrónica he 
kido que -dio A tm libro que se llama Epitome de los ár- 

,P: £||l9M|Mrp l^^g»ei1|,f.Ajg«W^aa(Q^^> m^lMt l^di bnon; 
úm\qf^\¥^^u iu A, .. .; .':. ■ ' '». . ', ; 

;, «tP^()^rioOie9i jiCQion ide {;nKáa#^y:$ol|emnísimos culi! 
tos que por espacio de nueve días cons^^^r^faoni^ Mk Ma»)» 
gatli|dv|)ÍMÍ^,|^ del* illtK>^<riCabí]ll9Sj!^QWMÍsti|:o y( abcu- 

^ fi^}^%i^lí»^i^^ benoficMK 

de la'salud pública, y suspensión del contagio pestilente. 
P re dicad o en el p rim e r o d ta*de l nuveuario, qu cfiíe el 14* 
d^ siembre de 1681; coix término de tres dias, con Jisis- 
tepcia.4flinhgo.Sr. p. Antpnio.JeB»a^r^,,^isp9.de,4^4íí, 
mita i^esia. Impreso en Cádiz por 31 alfer^ft fijictol^iiié 



44 , A 

Nuñeé de. Castro^ «n 4-^ Existe en la übtería del comren- 
t;Q: de &.Aga8tin deCadu^ t^ó 43 de ^Aeitaone^WMio». 

!! Lea censores y s^obantés del senñon^dabárí^ (según' 
costatufakré, el mérito oratorio del a«rtor. No obstante, e9 
digna de atencioa ki censura del Illnio, Sr. D. Juan de 
Porrus>y<Atienza^ Cs^nónigo magistral que fue de (¡Oriaf 
Penitoaciafia de^ Cadizy j Ob&pp'de C^a^ bu lecha ei)ij 
Gadü á a5 d» octüisre dei i68i^ etf k que dícd: ¿I ¿uiop 
esi tan conocida en cunbas CastSixú por superior en Ins pro" 
jflesioneí de cátedra y púlfljfo , que no^ rtecesítaria '^$H Pane^ 
gírico de otra aprobación que su Hombre, • ''< 

Otra.affmondíil mismo a^sunto predicó, c^sej^A'' dice s» 
condiscípulo y amigo Fr. GeróiQma áe lai diáce^don'e» 
éí\Ejtnpí^¡^ídkl'€kAB\^^'4t^6.^ . i'/ ^ r 

r'^I^'-orfacioii fúnebre á iai honra» <det Stv D.-Cávlps ítf 
que. le hicieron los cabildos deCadiz^ la pronunció , y s^ 
imprimió por ^ijierdó d€Í'AyuataiBÍe9U>*(i)¿ 

I ■ ' 



AiiToii]0 ZAGAtínmiu- Véase 'Za«tf^/i»^' 



\ t 



Aac ANTONIO, Rey de los^^lWt^iiáf!tS Mcft ^ afta de 66(^ 
antes del'Sal^c^y qllé'^^C([^fV6^^onde>< lá^ Olimpiada i 28, 
año 3.^, al auo 88 de la fundación de Roma^, yml'764 de 
la de Cádiz, según el cflcülo en esta última ^el sabio Mar* 
quift ák ül(mdfqzr^^^< ' -'•''•'' ' '•»• >••<■)»':■•.• 

A; los 4<^ «ñM> dé eiAid empana él 4(!et?ó,que conseí^ 
lA Sovsa jg^biemo-ise ha-de entender- oomd el dé uki ge- 

; ■ I ' ■ ■ ■ ' F ' . ■■ ■ .1 . I ) ■ ' ■ ' 

í 



(l) 'Xib^ós párrqqniaíes : partida del libro dtl re^stro del pole^ío de 
ittf?Maríá de JesttS».'V¿ij¿<> Ma««,]^óc&ig<i^, y noticias de particolaréf i 



» t 45 

fe sapreroo electivo y temporal, al cual por sa gran des- 
treza, lar^a e^eríeftciá y singular prudencia, (e encarga- 
ron y cooscFTaroá el mando. * 

. «Argantonioy escribe Masdeu, fué un Príncipe benigno, 
espléndido. y cortés; honraba el mérito délos sugetos, sin 
escepcion de los estrangcros, atento siempre á las ventilas 
de su reinó, y á la felicidad de sus vaisallos. Notó que los 
Focenses podían seír lüiüles i sus- puébl¿s comunioándoles 
nuevas luces, y por ventut*a también al estado, socorriéri*' 
dolo con sus fuerzas para reprimir los prc^resosde^ lá am- 
bición de los Fenicios gaditanos, sus confinantes: íntentd 
persuadirlos á que se domidltasen en sus dominios forman-^ 
do establecimiento. Ebamorá la pálria nó les pérttiitió cotí-- 
descender á los ruego» del Príncipe.^ El sabio Argátitonio 
encantado por sus sentimieátosi| alabó su ^terminación y 
le rejiartió regalos con mtinifibenctá ^ea!k » 

Siento que este eruditb erítioo se bnUese engañado- 
aohre la situación de Tarteso» qae la pone entre 6ibvaltal*i 
y Tarifa; y si hubiera leído áMondejUr en «su Cafdiz Fe^*' 
nicia- ' mudara .de; acuerdo ; per<y • cúíindó ' Masdeu* escripia, 
estaba con polvo y manusontf esta-bbrá M hi lib^erítf'd^' 
la Merced Ide Madrid. Mondejar sitúan íá- Tartésó á dondd* 
debió estar (si es que existió alguna^ i^eif sin ^ró nbnibré^^i 
ipt.Sué^í laptUssembdcaduraidél Beds^ ^t4^^kfxis6e^& no 
TarieaoVUo qoe yo créo^e5 que Cádiz ll^vó su tiotnbr&^'ó* 
fóv herencia cuando ITartéso W confundió, -6' póv"íñt\ino 
de los vaááosique^Q'dttrori los;anitiguóS'.' 
' No kabténdose quedado* los Focienses eti 4o6 doAfñnfos' de- 
Avgantónío»^ tuvo^esté que ^ hacer un^ttimanriénio afjnrfh''^ 
cipib de 5» Peinado, ^1 que sé juntaran los naftiiraies^, y' 
eastígarcra <^ altreVimiento desus'enemijg^slos Fenicios que' 
habían puesto el pie en Cádiz, y con miras de grandies céh»- 
^pistas: cd)teñida la victoria, mantuvieron la libertadle in-- 
dependcmiá, que de sus mayores teman tecrbida, y no- 
Uta qÉBCii díiga,' escriba el P. Aián-dé Mtfriana, que Ar* 
gantonin -ap apoderó de toda 1* Andalticta ó^ Bética. 



46 t^ 

Parece indudable que el reinado de Argantonio seria 
fecundísimo en grandes acontecimientos, y en. glorias y 
prosperidades para sus*súbditos, porque lo acreditan* su lar« 
ga continuación 'en el mando, y las noticias' ño escasas que 
de tiempos tan lejanos se han conservado y por tantos es-i 
critores del mayor crédito y nota. 

. El memorado. Mariana pone la muerte de Argmitoma 
en el ano 200 de lá fundación de Roma, poco mas^ó me* 
nos ; pero según el Computo del Marques de Mondejar acae- 
ció el a&o tercero de la Olimpiada 58, que corresponde 
según la$ tablas cronológicas de Lenglet Duíresnoy al ano 
546 antes de Jesu-Cristo. Y según esta cuenta, que se de- 
berá, reputar por la mas aproximada, llegó á contar i%4f 
acQOS 4^ edad; quejes, quitándole el «uatro, lá vida que le 
4|an' los aul;ores que citaremos luego* : : - ' ':■ 

Para honrar las cenizas de este Rey se dice que levan- 
taron un solenkne sepylcro, y al rededor de él tantas agu- 
ja^ y pirámide de piedra^ cuantoBienenngosel.dt&inlophr 
su i^ano mató en la guerra, . . • i ' 

. yi^ió,cQmaBeiUa dicho, rao años^aegün dtestímonibi 
d<|>l9s ^mJ0r'es waa$ diásioos y contestes, y por su: larga vi^) 
d^ llamó la atendon:de la Terterable.ántig&edad, mas quel 
por suft. heroicas hazañas. ^ > 

, .Que ArgaptQnio Sai cadítano lo dañáeiiterider^entr^ 
otros, tres tcscrítores anti^os y de: los de mas celebridad.' 
GeeroA et;i,$u' Ubro de la ¿¡fn^fiaf.^ «Vengamos á loi 
último, y á lo mas. que se puede vivir ^ iaunque Uegueáioá^ 
á la e^ad del A^y. de los Tartesos; el cual, según hallo 
eiHT'M^-. fuai Argantomo, Rey de: Cádis, que reinó So.anoá 
y vivió 120.» Plinio^en su Historia natural: nVeno volvien- 
do á las cosas qüe^se confiesan por verdad, .Argantonio can 
ditano es. cierto hab^ rmnado cerca de 80 años, y entien^ 
den que comenzó á reinar teniendo 4o.» Valerio Maxi* 
mo en sus nueve libros de los Ejemplos: «Mas.Ai^monio^ 
natural de Cádiz,. reinó tanto. tiempo, cuanto también le 
bastara para haberse hartado de vivir; .porque gobernó ai| 



■A 47 

SU patria 8o años, habiendo llegado al Imperio siendo de 
4o años, délo cual hay autores ciertos.» 

Silio Itálico y otros le alargan la vida á 200 y 3oo años; 
pero esío se puede tomar como una libeitad poética (i). 



As&AimAL« De este Taliente solo sabemos su nombre 
que era nacido en Cádiz /.y que s^ distinguidas acciones 
imlitares le adquirieron A derecho de ciudadano Romano, 
militando bajo las banderas del-Gran Pompeyo. La yora- 
ddad del tiempo noa ha príTado de insignes memorias. 
%kf¡ásno^ aquí límcapiente del nfCHnhre de este compane» 
To de armasb del rencedor dcr Sertorio ^r ya que no la po- 
demoa iiacer de loi otroa hechos panicularea de su yida. 

Cicerón la deseó. Tér en.Bo^a como á los otros nueve 
Gaditanos,' que Syla hizo tamhibii' ciudadanos Romanos , 7 
cuyos nombres se nos 'han obscurecido (a). 



1' 



(t) LtDglet Dufretnoy, Tabkiie$ Cheonolñgíqwsyroh l**pig, <fy 
otnt* CádU Femiéa^ por el llar^ae% ae> Mondejar, toma 1.* pág. 293u j 
Ionio 2«* p« 30^. Masden, Hist^eríe, de Kspaüa^ tomo 3.* pág,. ^7- j ti- 
gnientct. Mariana» HUtañm de EspaÍHi,tim^Q.j^A¡hT€k !.• pág.. 33 y sig. 
d« la edicjoix de Madrid de 1733*. CiceroD, 1/^. deit Senectud, cap. l(h 
Plioia» autoría natural, lib. 7^* cap. 48; Valerio. Maximm lib. 8«* cap. 
13. pág. 147* Ttfelta^ inducción de Diego Lopeu Saareai díB Salazari ^ntíg, 
dtju, bUk. de Cddit, pág. 271. Storía. UniMtnate dui grindpia del mondo. Ji^ 
no d pretemte,,scrítta da »na Compagnia di Letterati Ingiesi etc, tomo Í9ip 
pig. 161. AiDtterdam».1765 y tig^Feijoot,Cenms Eruditas, tomo 3,* al fin 
de la dedicatoria» y otrot machísimos. 

(2) Historia lifraria de España ^ por lot RIL PP. Mohedanot, tonto. 
V p<K- 4^;. 



4S 



B 



ALBO, SL Mator Ó £L CoüsüL (Ludío Corn«lio)¿ No 
, creemos se pueda dar recomendación mas estimable de es* 
te hombre, que la que hizo Cicerón de sus virtudes y ac- 
ciones en elocuentísimos discursos. Nació hacia el ano 658 
de' Roma, casi noventa antes de Jestt«Cri&to: llevó eliiom- 
«bre de su podre acag» por primogénito. De pocos anos 
tomó el ejercicio de las armas, bajo el estandarte de Mece« 
-lo, y poco después bajo el de Pompeyo, sirviendo á laa inme- 
diaciones de Cayo Memmio su cuestor, y siguió constante^ 
B)cnte^l'partklo.dePompeyosin«epv^Esejaiiifsuno del.olip. 
No espresa la historia el grado que gozaba por este 
•tiempo , tanto en el ^éroito codk^ • en la armada navaL 
Si dice que ganó mucha gloria^ en. las batallas, y se singu- 
larizó desde el principio de su carrera y en las dos mas 
famosas y reñidas de Tuna , hoy Jucarj y de Sucron , que 
llamamos Duero. £1 General para darle algún premio por 
sus distinguidos hechos, le declaró ciudadano Romano,^ 
aun á toda- su familia. 

£1 año 682 de la era Romana fué Balbo á Roma pa- 
ra ver el segundo triunfo de su amigo y General Pompeyo: 
este le regaló un terreno muy á pix)pósito para formar una 
quinta. También la amistad del triunfador le proporcionó 
el que lo adoptase el sabio Griego Theophancs, hombre ri- 
quísimo , aunque Cicerón inákiua que no adquirió por este 
medio mas riquezas, que las que le dejaron ^s parientes, 
por mas que algunos ttiodernos hayan pensado lo contrario. 
De vuelta á Cádiz conoció á César el año 686, y este 
fué el principio de su fina amistad, porque se trataron con 
recíproca benevolencia; y desde entonces hizo el cue^or 
César un gran concepto de Balbo. Elevado aquel al Consula- 
do dio á su amigo el empleo de Prasfcctus Fabriun , que ve^ 
niaá &eif el de. intendente de las máquinas, ó ingeniero en 
gefe. Este destino lo obligó á volver á Roma, y alli permanecia 



. B 49 

eaando Pompeyo regreáó del oriente, y César de su pre- 
tura, y conservó el amor de los dos. Craso igualmente lo 
estimaba, y lograba Ta protección de los Triunviros. 

El mucho poder, y favor que dislmtaba en Roma , lo 
opnvirtió á beneficio de su Patria; y á su influjo debemos 
atribuir muchas de las distinciones que gozaba Cádiz de 
la orgullosa Roma. En la capital del nmndo hacia un pa- 
pel tan brillante como los mas ricos Patricios. A mas de la 
quinta que construyó en las tierras que le regalaron , com- 
pró una casa de recreo en Túsenlo. 

Cicerón afirma que no tenia enemigos personales; mu- 
cha destreza y honradez era necesaria para lograr esta 
fortuna en una corte en donde ardian los odios y disen* 
rioRes. Durante el destierro de Cicerón se interesó en la 
conservación de su vida y en la de la dignidad de su per- 
sona, y este clarísimo varón padeció su4 desgracias por 
DO seguir los consejos de Ralbo , aunque por ellos le 'estu- 
co Cicerón siempre reconocido. 

La guerra que se hacian los dos partidos que tenían 
por caudillos á Pom^jo y k César, distinguió mucho á 
Balbo que seguía el de este último, pero con prudencia. 
Sitiados los pompeyanos en Durazo, Balbo con un áni- 
mo {Xo atestigua Veleyo Patérculo) superior á la fé huma^ 
na fptró muchas veces en el campo de los enemigos á fin 
de espiar sus designios^ tolera su valor ¿ intrepidez'^ y en- 
tonces fue herido siendo ya centurión. 

Suscitóse una acusación contra él en 698, y con este 
motivo pronunció Cicerón la elocuente oración que leemos 
en sus obras , en defensa* de su ilustre amigo. Aunque se 
ha dicho que Balbo no tenia enemigos personales, porque 
sus virtudes sociales , noble rango, buenos servicios y con- 
tinuos trabajos y desvelos por el bien del estado romano 
le hacian amable á todos; sin embargo, los contrarios de los 
triunviros lo eran por consecuencia suyos como hrohnra 
del triunvirato. Todos los gefes de la gran rf^púhlicn se 
hallaron interesados en defender al acusado. Dos eran los 

7 



5o B 

cargos que le hacían : el uno que recaía sobre su conducta 
privada y pública, y el otro sobre el derecho y posesión de 
la ciudadanía romana. Graso, uno de los triunviros, oró 
en su favor delante del pueblo, y demostró, en su oración 
suma diligencia y cuidado en no omitir nada de las leyy, 
tratados, ejemplos y costumbres de Roma. Le siguió en la 
tribuna el gran Pompeyo , muy interesado en la causa, 
pues se trataba de anular una gracia que él mismo habia 
concedido: su oración , dice Cicerón , fue eruditísima y He* 
Da de todos los adornos de la elocuencia : Jamas, oí ( es- 
cribe ) oración mas grave , mas ingeniosa , mas sabia* 

César se hallaba en las Galias , y sintió no estar en Ro- 
ma para abogar también por el supuesto reo su amigo» 
Repetimos que Cicerón hizo la defensa principal del acur 
sado con aquella Tehemencia, magestad, precisión,, acier- 
to y doctrina con que nos enseria. 

El primer delator fue un caditano, y de la especie de 
los malos paisanos. Para dar algún colorido á su inicu» 
delación la apoyaba én que la república caditana no ha- 
bia tenido noticia ni dado su asemio para la ciudadanía 
estrangera de un natural suyo. Pera se pvobó lo contra-^ 
rio, pues que Cádiz no solo no desamparó en esta ocasión 
á tan buen' hijo que tanto la ilustraba, sino que desde 
que tuYo la primera noticia de este proceso desaprobó solem* 
nemente la conducta del acusador, le impuso una multa, 
y promulgó varios decretos y hasta senados-consultos con- 
tra el perverso calumniador, llamándole ingrato y sedicio- 
ao ciudadano. Y no contenta aun nuestra independiente 
república con lo espresado,' envió ala romana muy auto<^ 
rizados embajadores para que en su nombre asistiesen j 
favoreciesen á Balbo., « 

Terminó bien el pleito, Balbo. fue absuelto,, el pue- 
bla confirmó sus privilegios, y triunfó de sus adversarios» 
lid envfdia lo calumnió, porque delitos no se le conocían, 
y asi la justicia declaró su inocencia. 

£a las guerras civiles de Roma, y hacia el año. d^ 70SÍ 



B 5i 

de sa era , fue cuindó mas lució la fina recta política j 
consumada prbdeneia del héroe de que tratamos. Nacido 
con un ingenio feliz, cultivado en las artes de la paz y 
de la guerra , con el manejo de las empresas mas difícileS| 
y cAn el trato d|Jos primeros hombres del mundo, cono« 
cía perfectamente lo que en la situación actual de aquel 
estado convenía i sus intereses. Se aplicó áPompeyo mien- 
tras au gloria militar j su reputación brillante le hacian 
ungular entre los romanos. Conoció después á César, y 
no se ocultó ú su penetración que si el mérito de Pom- 
peyo era mas luciente, el de César era mas sólido. Mien- 
tras los dos guardaron buena correspondencia , Balbo fue 
amigo de ambos; -luego que rompieron siguió el partido 
de César, sin faltar á la amistad del otro. Empleó sus 
buenos oficios para la reconciliación, y viéndola imposi- 
ble obtuvo de César la gracia de que no le obligase á to- 
Biar tasUrmas contra su bienhechor Pompeyo* 

Esta nobleza de ánimo en las turbulencias de la re* 
pública, junta con la más esquisita cordura, dista mucho 
de la baja perfidia de aquellas almas venales que por vi- 
lesi intereses, ain mas motivo que su inconstancia, aban^* 
ddi^n á sus protectores y amigos, no solo en tiempo de 
lu desgracia, sino aun de su prosperidad, uniendo asi la 
ingratitud con la imprudencia. Los que le arguyen por 
demasiado afecto i César y aun de su adulador, oigan lo 
que dice en su defensa Mr. de la Nauze* 

«Era Bálbo muy prudente y moderado para que ins* 
pirase i -César todo lo que ejecutó después , y el mismo 
César erm de un carácter tan determinado, que jamas de- 
bemos hacer responsables á sus ministros ni de sus haza- 
ñas heroicas , ni de sus proyectos criminales* Fuera de 
esto juzgamos que la amistad y confianza del uno con el 
oiro no se adquirió ni sostuvo con el endeble apoyo de 
torpes adulaciones; tuvo mas alto principio en las pren- 
das personales del primero y en la liberalidad del segundo. 
Ademas de sus continuos servicios su suavidad, ur« 



5a B 

banidad, caridad y hombría de bien le hicieron iuga^ en 
la estimación de todos, y le salvaron enmedio de las tegi- 
pestades políticas, y finalmente su mérito y maneras le 
dieron entrada á los primeros empleos de la república 
romana, los qiie principió á obtener eiyl año de 7<ft. 

Como se quedó en Roma cuando César estaba en sus 
últimas campañas, seguian su correspondencia epistolar en 
cifra para que no se publicasen sus secretos por la niah* 
cia ó el descuido. La cifra consistia en alterar el valor de 
las letras usando la d por a, la « por ¿, y asi de las de- 
mas saUando siempre las letias de cuatro en cuatro. Urpd^ ^ 
por ejemplo, qtieria decir ttonia; xhqdzrj senado. 

Aun viviendo César fue nombrado edil en el año d# 
709 ,. es decir ^ g<^fe de la policía de la ciudad. Muerto Ce* 
sar en el año siguiente le hizo Balbo su duelo, y partió á 
^^ápoles á recibir á Octaviano, sobrino y sucesor del di* 
fu uto, y mereció desde el momento que lo vio toda sa 
confianza. Manejó asimismo con destreza el espíritu de 
Marco Antonio, para que cooperase á los proyectos de 
su joven colega, y se puede asegurar que Ortaviano de» 
bió el imperio á los consejos y ér la actividad de Balbo. ' 

£u el^ño de 71a parece ejercía la dignidad dé pretor^ 
y ^n el de 715 ascendió al consulado. Era costumbre en 
liorna no elegir cónsules sino á los naturales de aquella 
ciudad ó del Lacio; y sin embargo de no haber ejemplar 
de que ningún estrangero le hubiese obtenido , ftie elegi* 
do cónsul Lucio Gornelio Balbo, no el sobrino como es- 
cribieron con equivocación Ambrosio de Morales y Juan 
de Mariana. Fue elevado á este puesto por la forzada ab* 
dicacion de Gneo Domicio Calvino It, y Cn. Asino Po^ 
Ilio. El compañero de Balbo se llamó P. Canidio Crassov 

Las tablas capitolinas nos dan la noticia en esta format 
CN. DOMITIVS. M. F. M. N. % 

CALVINVS. ABDIG. IN EIVS. 

LOC. FACT. EST. • 

L. CORNEUVSi L, F. BALBVS. : 



B 53 

Pareció este insigne hombre con singular gloria de su 
persona y de su isla, diíndola también á su dignidad á la 
fren» de un gobierno que era el terror del universo : prue- 
ba invencible que el veladero méiito no es forastero en 
ningún' país, y que un hombre sabio mira por patria al 
mundo. 

Constroyó Balbo i3 aHos antes de Jesu-Cnsto un mag* 
nilico teatro en Roma que competía cun los de Poinpeyo 
y Augusto, porque era may amante de toda poesía, y par- 
ticularmente de la teatral, y dio en él las primeras repre- 
sentaciones con grandiosidad es trac rdin arta para obsequiar 
i Augusto cuando volvia de las Gallas; y se tiene por 
seguro que los hombres y las mugeres que representaron 
en él eran de- Cádiz. Ausonio describe el pormenor del 
edificio y su arregladísima y magesiuosa arquitectura, can- 
tando hí: 

■ Del teatro creció la inmensa mofe, 
Compitiendo en loa gastos la grandeza 
DePompeyo,de Balbo y Octavianu, eto * 

Pero lo qne mas se admiraba en el de Balho eran cuatro 
columnas de alabastro (infsimu:era en verdad obra suntuo- 
sa que ornaba á Roma. Alf;unos escritores han querido 
qué no fuese el consnt el fundador del teatro, sino su so- 
brino Balbo el' triunbdnr; pero ta mayor parte de los 
historial lo res están en que fue eftio, aunque en laavan- 
sada ed^ de cerca de ochenta años. 

Las acciones de la vida de Balbo y el mucho inllnjo 
que tuvo en l:is grandes revoluciones de la repiihlica, bas- 
taban para hacerlo memorable a la posteridad; pero una 
que reservó para el Rn de su vida dejó impresos los ves^ 
ti^os de sit grandeza, no solo en los ánimos, sino en los 
Corazones de los romanos. En su testamento legó al pue- 
blo de Boma veinte y cinco dmcmas ó denarios por ca- 
beza. Inmensa suma si se reflexiona que por aquel tiempo 
bahía en Boma mas de cuatro millones de personas, 
' No ei creíble que oUiUaae eotre sus legados i lus Smí. 



54 - B 

gos,ni i sus parientes, ni á sus patricios los cadiceñoii 
especialmente á su sobrino y discípulo Cornelio Baibo. 

Aquella acción generosa compite en su linea con las 
últimas disposiciones de Julio Céfary Octaviano: tanta era 
la riqueza y munificencia de este español. Masdeu concep* 
tua que el valor de los veinte y cinco denarios hacian tres 
tiuros y medio I y que atendida la población de Roma se 
Becesitaba un caudal de catorce millones de pesos fuertes 
solo para este legado. £1 maestro Florez da de valor á loa 
veinte y cinco denarios el de mil marave<lises. Los auto- 
res de la Historia literaria de España y Mr. de la Náu* 
ze, citado por los mismos, llevan diferentes opiniones so» 
bre el valor de la moneda romana. 

Según se colige de su testamento vivió el ex-consul 
el último tercio de su vida en Roma, donde de edad muy 
avanzada, pues pasaba de ochenta años, murió. Sus mu* 
chos años se suponen con los fundamentos de que se ha* 
lió en la muerte de Ático, ^ fue su testamentario hacia el 
año 721 , y á la construcción del teatro que se dijo; por 
lo tanto se puede estender su existencia hasta el de 740^ 
y entonces tendria mas de los ochenta, vida regular en 
un hombre á quien no se le conoció vicio que destruye- 
se, su temperamento. No consta que fuese casado, ni que 
dejase hijos: mas con todo el Emperador Balbino se lison* 
jeaba sei* descendiente de Cornelio Balbo. 

Se batieron diferentes monedas en. honor de este gran 
hombre, délas cuales se conservan todavia algunas, y se 
eternizó su nombre en varías lápidas que se dedicaron en 
su obsequia como monumentos erigidos á su bien mere- 
cida buena memoria. 

En Capua está la siguiente : 

L. CORNELIO 

L. F. BALBO 

COS. PATR. 

D. D. 

Es una dedicación de estatua que se puso en la ciu« 



B 65 

« 

dad de Capu'a por decreto de los decuriones al cónsul Lu- 
cio Cornelia 3albo , hijo de otro Lucio ^ patrono ó protector 
de aqa^l pueblo. 

(Mucho lustre y magnificencia^daria á Cádiz que se le- 
yantasen en las plazas y sitios nías concurridos estatuas 
que representasen á sus mas célebres naturales , con ins- 
cripciones en sus pedestales que Recordasen su existencia 
y principales hechos). 

Este notable republicano conservó en medio de la ma- 
yor grandeza , de los mayores negocios , y á una larga dis- 
tancia , un amor grande á su tierra. El poder que gozaba 
en Roma y en su gobierno lo convirtió en beneficio de 
su Isla» A su influjo y amistad debemos atribuir todas las 
distinciones que logró U; pequeña y libre república cadi- 
tana de mano de €¿sar« De este principio nació que se 
afirmase ja fraternidad de Cádiz con Roma ^ origen fecundo 
de su mucho engrauíidecimiento y constante tranquilidad. 
Tanto, puede el mérito yHortuna de un solo hombre para 
ennoblecer y ensalzar su patria. Su memoria debe ser muy 
agradable á ios españoles /y principalmente á los caditanps. 
Un autor moderno dice^dq Balbo: «Ilustró á Roma 
con sus escritos y acciones: supo mantener su dignidad 
en medio de las mayores convulsiones políticas del Esta- 
do. En la liberalidad que en su muerte ejecutó con el pue- 
blo romano tuvo á Cesai* por modelo, y á Augusto por 
imitador. La naturaleza no {ll^duce hombres semejantes 
ñno después de muchos transcursos de siglos-: en una pa» 
labra, Lucio Balbo nació para honor y gloria de la Espa- 
ña y para la felicidad del género humano en sus dias. » 

Kos. resta el dar la noticia de los escritos de Balbo el 
mayor, porque no fue solamente hoÁbre grande en guer- 
ra y estado, sino también sabio escritor, y muy amante 
de todo género de literatura; y con justíttttia razón se que- 
jan los Mohedanos de que nuestro Suarez de Salazar no 
le hubiera puesto entre sus varones de letras en el redu- 
cidísimo epitome que trabajó de ellos. . ; 



56 . B 

Los ratos que le dejaban libres las ocupaciones del ga- 
hineie Iqs empleaba en el estudio : escribió, el Diario de 
las acciones de Cesar: á estas efemérides justamente >e tt 
puede dar el litxAa Ae Historia de César. Balbo fue testi^ 
go de las hazañas de aquel ^n los ejércitos, y agente de 
sus negocios en Roma , y depositario de sucon fiaza. Asi 
lo han reconocido todos ; y Suetonio para acreditar una 
noticia estraordinaria perteneciente á Cesar, alega como ir^ 
refragable el testimonio de Balbo. 

Otra obra escribió bastante difusa, y parece la llamó 
Eje^eticony á lo menos tenia diez y ocho libros , y se cree 
tratase* de las ceremonias y ritos pertenecientes al culfo 
de los Dioses. Este y los demás escritos suyos han pere* 
'cido , esceptuándose solo cuatro Cartas á Cicerón que nos 
ha conservado la fortuna. £1 que quiliese leerlas las har 
liará con la traducción castellana en 1^ Historia literaria de 
España^ tóm. 4*°: ellas están escritas con mucho arte y 
nobleza: las espresiones son de líli hombre sumamente ur- 
bano y político; el .estilo es de bastante energía y pureza; 
las voces muy propias y significativas: últimamente estas 
Cartas son dignas del siglo de. Augusto , y de un sugeto 
de sus luces y de su carácter (i). 



(1) Cicerón, Orat, pro €• Balbo, Masdeu, Histor. crie, de Esp, , tom. 4* 
\. 604, tom. 7, pág. 27 , 28 y \^{, Aeadémie eTlnseñp. iom, 19, 
pig. 338 , cita de Masdea. Plinio el menor, Hisu natural^ lib. 7 , cap. 
43. Mobedanos , Hht, liter, de España , tom. 4. y ida de fot Balbos ,• y 
alli la cita de Suetonio. Justo Lipsio , de Magnit. Rom., lib. 3 , cap. 3. 
Enrique Florez , España Sagrada^ tom. 10 , pág. 38. Suarez de Salazar, 
Ant, de Cádiz , Hb. 1 , p¿ff. 103 y en otras rarias. Dicción, de Morerí^ 
árt. Balbo y Cádiz, Fastí et Tríumphi Rom, , Onuphrío PanvÍDÍo , pág. 34 
de la edición de Venecia de 1 Sbl, Bernardo de Alderete en su Orígtm 
de ¡a lengua CastelM§a ^ pág. 22. Los Comentarios de C, J, Cesar ^ trad. 
por Goya y Muniain, tom. 2» pág. 177 y 318 , y en el Suplemento , pá- 
gina 42. Nicolás Antonio, Bibliot. Hisp, vettts, tom. 1, Matriti 1788, 
pág. 7 y sig. Mariana , Hiit, gen. de España ^ lib. 3 , pág. 141 de la edi« 
doD que tengo citada , y otros mucbísinios autoMs. 



B 57 

• BALBO, Et Mmor (Lucio Comelío) , hijo de un her- 
inano del Cónsul, llamado Publio. La historia literaria de 
España calcula su nacimiento hacia el año de 680 de Ro- 
ma. No fue este menos ilustre que su tío, y tan amigo 
como aquel de Cicerón y de otro gran número de hom- 
bres célebres de su tiempo. 

Quiso ^er militar, y empezó esta carrera bajo las ór- 
denes de los generales romanos que hacian en España la 
guerra contra Sertorio. Desde que ciñó el cíngulo militar 
manifestó *mucha aBcion al ejercicio de las armas, presa- 
gio feliz de que l^ia de ser en lo sucesivo uno de los 
mejores generales ^e su siglo. Instruido en la escuela de 
tan aguenidos maestros, llegó en poco tiempo á ser la ad- 
miración de los Teteranos, dando noble emulación á lof 
de su edad. Aficionado á sus prendas el general en gefe, 
porque notaba en este joven Constante subordinación , ga- 
llardía, valor y pundonor, tanto en cuartel como w cam- 
pana , lo llevó consigo á Roma, en donde por su justa re- 
oomendacion lo declararon ciudadano de la Ciudad, 

Su tío lo presentó á Cesar, y este lo Uefó en su com- 
pañía á la guerra de las GalÉs, á donde prestó impoitan- 
tísimos secyicios. Abatidos y llenos de pavor los contrarios 
y los no afectos á Julio Cesar , por su entrada armada en 
Italia y por la toma de la ciudad de Corfínio , huyeron 
precipitado» de k capital con Pompeyo los Cónsules y 
Cicerón pensando pasai* á Grecia, como lo efectuaron to- 
dos los parciales de Pompéyo, quedándose Cicerón en Ita- 
lia sin pAido por su conocida indecisión. 

Envió Cesar á Balbo para qu% alcanzase al cónsul Lén- 
tulo, llevándole cartas y haci^dole promesas muy venta- 
josas si continuaba en Roma el resto de su consulado. El 
con^isionado, activo é intelig^te x^omo su tio, prevenido 
de sus ípstnicciones, y educado en la escuela de su polí- 
tica, adicto igualmente al partido de Cesar, fiel y recono- 
cido á su protección, practicó su encargo con la mayor 

diligencia. Paró el mar^ porque ya Léntulo lo babia pasan 

8 



58 B 

do , y se vio con él en Epiro : venció su valor lodas •las 
difícultades , y en media de las tropas pompeyanas abrió 
las negociaciones con el ConsuU Esto sucedió el ano jo5 
de la fundación de Roma.. 

Algunos años desdes, fue destinado al África con d 
caractéi* de Pra-consul, coma consta por varias monedas.. 
Sus esperíencias é ideas particulares, en el oficio de la guer- 
ra y su osadía , lo hicieron salir vencedor de Io& Garaman- 
tas». Esta región era por aquel tiempo casi desconocida é 
impenetrable; no tenia, caminos abiertos , y aquellas gen-^ 
tes feroces, propiamente bárbaros, sg|enas habian* visto 
las águilas romanas.. Estaba reservada para un general ca» 
ditano vencec todas estas dificultades; y no solo sujetó á 
estos africanos tomando su metrópoli Garama y los demás 
pueblos, y aduares, que habitaban , sino también otras mu- 
chas provincias y gentes coftfinantes.. 

Sinpejemplar hasta entonces , se le concedió el triunfo^ 
aunque era estrangero. Plinio. dice que Cornelio Balbo no 
solo fue el primer estrangero que triunfó en Roma, sino 
el único. Lo Seno es que deipues de Balbo á ningún par- 
ticular se le rompió el murotfe Roma, reservándose para 
sí este sublime honor los emperadores. Balbo subió al ca*: 
pitolio á par de aquellos famosísimos conquistadores que 
dieroír leyes y penas á toda la. tier^a^ 

Se nota en los escritores romanos, contra su costura-^ 
bre, que ftfieren coa mucha particularidad los nombres 
de todos los pueblos conquistados por este caudillo. Pli« 
nio, entre otros, describe muy^ por menor la&^inquistas 
de nuestro general en el «tiempo de su prorconsuiado , y 
celebra su solemne triunfo y brillante aparato en esta forma: 

« Escriben, los. autores contemporáneos, haber llevado 
en el triunfa los nombres yi^guras de todas, las otras, gen- 
tes y ciudades ,. fuera de Gdamo y Garama, las cu^es fue- 
ron con este orden : la ciudad Tabidio*, la nación de Ni- 
ter, la ciudad Negligemela , la nación de Buhaos, Yel 
ciudad } Enipi nación, Tuben ciudad, el monte llamado 



B Sg 

N^pro , Nitibro j Rapsa ciudades , IKscera nación , Üe- 
biis ciudad , el rio Natahur , fapsago ciudad , Nanagi 
nación, Boin ciudad , Pego ciudad , el rio Dasibare : lue^ 
go cíuditdes continuas, Bara^, Buluba, Alasi, Balsa, Ga- 
la, Ma\»la, Cizamff, el monte Giro, precediendo un títu- 
lo que mostraba engendrarse en este piedras preciosas. ■ 
Y signe poto dpspucs escribiendo^* el camino para ir á 
losi Garamantes hasta ahora no ha sido conocido, porque 
los ladrones diMaquella gente cubren con arena los pozos.» 

Lo conquistado por Balbo se dilata desde Berbería has- 
ta Nígrícia, principalmente por Büedulgerid j por el de- 
üerto de Saara. ftieron seís las naciones que conquistó, 
diez y nueve las ciudades mas populosas, dos montes y dos 
nos. Erigió el conquistador un trofeo en el mismo lugar 
de su prindpal victoria. El triunfo de Balbo fue muy di- 
vertido , concurrido y magnífico. 

Describiremos, aunque muy sucintamente , la historia 
y carrera triunfa) , por ser noficla curiosa , y podremos 
acompañar mentalmente i nuestro paisano en el día y acto 
de' su mayor gloría. ' 

Esta solemne ce^níonia se estableció ^^ honrar á los 
generales en gefe victoriosos, jupara entusiasmar á los su- 
balternos. Rómulo la instituyó: según Orosio y Onufrio 
, Panvinio btnk) ¿^o triunfos liasta Belisarío. Habia dos gé- 
neros de triunfos, i\ mayor que se llamaba propiamente 
Tr/un/b, y este no se conc^dia sino al general que fuese 
dictador, cónsul ó pretor; y el menor se llamaba Ofticion, 
yesta la obtenían los demos ^nerales en gefe que babiaa 
ganado batallas, plazas etc. 

*£1 general que pedía el triunfo tenia que dejar el man- 
do del ejército, y se detenía fuera de Roifia, delante del 
templó de Belona ,. y no entraba en la ciudad basta que 
4e le conftdía. Eticribía al Senado haciéndole relación de 
la victoria que babia alcanzado. Se juntaba este en el tem- 
plo de Marte i donde se leian loa partes de oficíor y se 
uauaba juramento á lo^ centuriones de como era cierta y 



6o ' B 

verdadera, la relación del ¿efe, y que hablan quedado 
muertos cinco mil de los enemigos y pues era necesario este 
número de difuntos para decretarlo. Luego que el Senado 
cspedia el permiso , se congiégaba el pueblo , quien volSda 
el mandp. al general suspenso, y apcobd:>a el triunfo, y se 
señalaba el dia. 

Coronado dis laurel el triunfador , teniendo en Tá ma- 
no derecha un cafoo de aquel a^bol, vestido de púrpura 
. ]|;K)rdada., y montada en un carro de maj^, arengaba al 
pueblo y á los. soldados convocados en uiRnismo sitio, y 
regaUba. parte de los despojos prisioneros. El Senado se 
trasladaba al dicho templa de Belona, {|1 orden que lle- 
vaba la procesión era de este modo. 

Marchaban primero los tcompetas, luego los toros des- 
tinados para el sacrificio, engalanados con cintas y coro- 
nas de flores , y aun con los cuernos y pesuñas doradas;, 
seguia el botin tomado á los enemigos, llevado en carros, 
ó por soldados mozos , y las- imágenes de las naciones y 
ciudades subyugadas , y de las demás tierras , rios y moa- 
tes agregados de nuevo á la república. Después iban loa 
reyes y capitatiei^autivos con cadeft^de oro ó plata, raí- 
da la eabeza en^eñal de servidumbre y y, los acompañabaa 
músicas y oficiales del ejército vencedor. £1 que cerraba 
este trozo de la pon^osa marcha era un bttlBn que iba 
haciendo burla de los, vencidos, y encareciendo la gloria 
de los romanos. Aparecia lueg[o el triunfador en su carra 
de mai*fil d modo de torre , enriquecido de oro, con so- 
las dos ruedas, y un tiro d^ cuatro caballos uncidos de 
frente: caminaban detrás los senadores y los soldados, lle- 
vando en sus manos ramos de laurel, y cantando alegres 
himnos. Repara Tertuliano que mientras se ejecutaba esta, 
función iin ministro iba i la espalda del cario del triun-; 
fador diciendole : Acuérdate que eres hombre. » » i 

Dejando los campos Vaticanos pasaban la fUerta y puen- 
te triunfal, entraban en el Campo menor, seguian por ,1a 
yia |lecta^. teatro de PompeyO) circo flaminio, pórtico de 



t 



B 6i 

Octavia, teatro de Marcelo, circo Sfaximo , vía Triunfal, 
a^^teatro Flavio, via Sacra, y siibian últimamente al Ca- 
piAlio á donde se ofrecía el sqlemne y cmient^ sacrificio 
i Júpit^ Óptimo y Grande. Acabada la profana obladon 
cóii los ritos prevenidos , seguia un espléndido banquete, 
Iras lo cual acompañaban al triunfador á su palacio. Era 
i veces tan numerosa laf comitiva triunfal , que se pasalrá» 
algunos días hasta ¿Abarla de ver. .? 

Sucedió el célebre y memorable triunfo» de Cornelio 
Balbo d 27 de marzo del año 784 de k fundacio»^e 
Roma , y antes de lagKnida del Redentor el 19. Los /&• 
tos triunfales recuerMPel nuestro de este modo: 

* L. CORNELIUS. P. F. BALBVS. # 

PROCOS. A«£CCXXXIV. EX.. 
ÁFRICA. \l. K. APRIL. 

También le condecoiAron con la sacra írestidufa deV 
Pontificado , como lo espres^n las leyendas y signos d.elM 
monedas de aquella épocaí, qu/ se a(^^ñaron MS te%er vi^ 
▼a la memoria de aquella dignidad ¡i^ro no sabemofi «L 
año fijo en que lo eligieron. También ignoramos lo que per« 
maneció en Roma después que triunfó; pero parece no 
mko mas empleos y cargos, y vivió con sosiego. La Isla 
^iP|ae habia nacido, y en la cual suponemos babria fija- 
do su morada, le llamó todo su conato. Fundó en ella 
otra ciudad , y le dio el nombre de Neapolis , ó Uudad 
nuera, mucho mayor que la antigua, y la adornó con sun« * 
tuosos edificios. Se cree mandó hacer el dilatado aQi^eduo 
(6 llamado de Tempul, que traía el agua á Cádiz y deúias 
pueblos de su Isla, desde once leguas de distancia , por 
parages quebradísimos, j en los cuales para buscar el ni- 
m1 sería menester hiciese costosísimas cañerías ó acequia^ 
con elevados arcos. Se escribe por Florian de Ocampo,' 
^iie el pmnte (|ue se llama, ahora de Zuiízo, respetable, y! 
cddbtre £or su antigOfdad y por el skio.,^ que estíji ^?^> 



6a B 

fruido, también lo <^Q5teó catorce anos antes de Jesu-Cris** 
to , 7 creemos sea cierto , para que diese lugar á transyir 
al continente por firme y j para que. sirviese de contiifta- 
cion al acueducto, • 

Fuera del territorio insular edificó otra ciudad, á la 
que llamó Belon, y estaba inmediata al rio llamado h<^ 
Barbate, y al cabo Trafalgar. Promovió la marina y el co- 
mercio de los caditanos, construyenSo en la parte fron^ 
tera de su iaia al continente un ai*senai para la construc- 
cioi^y cai*ena -de los buques: yo creo que seria ¿obre el 
'iTOcadero^ porque en la parte ddAperto de Santa Maiia 
estaba el Portas Gaditanas había ^Riglos; y como en d 
de Balbo Cádiz estaba en tanto esplendor, que aun la m^ 
derrilBLondrcA no le igualara en p#))Iacion y riqueza, se- 
gún testimonios dé veraces, contemporáneos , necesiuría de 
nuevos diques y almacenes. 

Nada mas se nos dice. por los historiadores de Balbo. 
ni dd' ouahdo acaeció su £dlecimiento : nos persuadimos 
acabaría en si| paiá colmado de dias , porque desde otro 
pátag« di^ta^e no Hubiera podido atender coii facilidad i 
tan enoírmes obi'as^ ni hubiera visto reálizadios «can gra^i*- 
des proyectos (i). 



• 



, ) 



(1) [Apologético de Q, S. F. Tertuliano , cap«,33, pág. 145 de la Irad. 
de Mañero /edición de Madrid de 1657. Fa^i et trinmpM Rom, pág,209* 
Pliaio S^gondo/Vffr. itdf.; trad. por Gerónimo de Huerta, lib. 5, 
cap. 5, pág« 170* Mariana, ÚiiU gen. de EspÉ% tomo 1.*, lib. 2.*^ pág. ■147« 
^asdeu, HisU crit.deEsp,^ tomo G, pág. 215. Tácito , lib. 1 1. Campo- 
inanes, Iluttraeion ai Períph, pág. 58. Strabon , Geografía^ trad* por Lo* 
pez, lib. 3, pág. 244 ^ iiguientes. Ponz, Viages ^ tomo l^i^pág. 301* 
Mobedanos^, ííistí Ut, de'Ésp» , tomo A.f^idas de los Balbos, Alderete , OH* 
gen d€ ia iéHgua ¿ksti pig. 23. Fioreí , Sutres^ otros muchos. 



B 63 

Balbos (la Familia de los) , era Üustrísima en Cádiz, 
y de las mas antiguas. Los; enlaces que tuvo con otras de 
igual clase de la Península J de Italia^ aun l^dió mas es- 
plendor, como también los muchos hijos distinguidos que 
ella produjo, ya* en armas, ya en letras y ya en empleos. 
Escríbu-emos algunos. 

Lucio LtciLidBALBO^ esc^enté jurisconsulto, discípu- 
lo de Mució Scévóla,, j predeptor del ¿elebte Servio «Siil« 
picioi florecía hacia el año de 67a de Roma, y 83 antes 
del nacimiento del Señor» 






.* - 



Quinto Luciua Balbo^ filósofo estoico', á quien- Ci^ 
cerón hace hablar eni sa diálogoi)de' k!) naturaleza de los 

Dioses» : -'" •.■ . . ; 



■*>pa^ 



PuBLib OcTATia Baíw^,, buen jurisconsulto^ fué^coiw 
temporáneo de Giccj^on,: qoíeñk loí alaba por so genio y por 
sus buenas propiedades ^ y otras bellas prendas queJo ha* 
dan amable» • 



,..,.. ^ . ;, 



I •■ 



Lucio OcTATio ]3ALB3{rf <afi que no* da menos alabanzaíS' 
éLflúsfaid MarecM Tuüo Cücéron que al antecedente*. * 






Marco STonio Balbo, hijo de otro Marca y de Vicia- 
ría, fue Prefecto proconsular en la ciudad Herculánea, por 
los años 70 de nuestra Era , cuando imperaba Yftpasiano, 



^ r64 B 

Otro CoRNELio Balbo, de' quien Marco Aurelio, Em- 
perador de los Romanos, fue niuj amigo, y por cuyo res- 
peto dio á^esc«inio Ni§ro el mando de una legión. 



Hace mención el Sr. D. Antonio Agustín de haber 
emparentado los Balbos con la familia Nevia de Roma, y 
pone entre otras medallas una de plata con estas letras 

C. NiEV. BALBO. 

A mas de esto sabemos por el mismo esclarecido 9lvl4 
tor qué igualmente se enlazó con la casa Thoria, y con la 
de los Antonios . de la dicha ciudad de Roma. Algunos 
creen que el Emperador Octaviano Augusto descendía de 
esta familia , como asi mismo el Emperador Balbino. De 
esta suerte el unage de los Balbos dio á la República é 
Imppío Romano cónsules, tríbn&dofes, emperadores, pro- 
cónsules, pontífices, Valentísimos sobados y habilísimos 
]urisoóf¿ultoSé 

•El Emperador Claudio Cesar, perorando á favor de los 
franceses, a quienes el Senado, como á estrangeros, no 
quería admitir en el orden ecuestre, llam^ á la memoria 
éd pueblo la beneficencia de los estrangerps caditanos. ¿Por 
ventura ,. dijo , se há .arrepéntído jamas' la ciudad de Ro* 
ma de haber acogido en su seno á los Comelios Balbos? 
Viven todavia entre nosotros sus descendientes , y vemos 
que en el ambr por esta patria no oeden seguramente á no*; 
totros mismos (i). • - 



(1) lAsdea , Biit. eríi. de Espan:i , tomo 7 , pág. 28 y 191 : tomo 8, 
pág. 279. Agustín, Fam, tom,, pág. 172. ParU Artheolágicm. d% Cadit, 
MSS. B¿nu. «7 y 68. 



B 65 

^aroLOMíi BB Amata. De este yaleroso y afortu«ado ca- 
pitÉn solo se sabe uoa acción empeñacUsima que tuvo coa 
íes moros. Salió de la TÜIá de limeña, obispado de Ga-' 
dix, con lao lanzas á correr la tierra de moros (costumí^ 
bre que tenian en aquellos Uempos los caballeros) á me- * 
diados de julio de i48o. Se internó hasta llegar á vista de 
Marbella,^ sintiendo los enemigos su correría juntaron 
a.ooo peones. 7 4oo gitietés,' con los que eargaron so^ 
bre los cristianos , ;acosándólos bácia la playa, y lio tnyie» 
ron otro recurso que d acogerse á unos adelfales espesos 
inmediatos al mar. Animaba gallardamente Amaya i los 
SUJOS en tanto riesgo, y los moros discurrían mientras có* 
Ao |K>drian rodearlos de forma -qne no encapase ninguno. 
Lá situación- de- Aglaya era critica y y ya trátaba^'^de 
ahrine paso desesperadamente , y morir oonrlos sn^os ma^ 
tmdo moros^ cuanda ^r fortuna asomó por J¡a^ jcoatf, 
d capitán Luzian Marrufo^, vedno de Cádiz (y el prime- 
ro de su familia que vino á- esta dudad desde Genova su 
patria con una escuadra de galeras), que con cuatro ber- 
gantines cáditanos ^rosaba por a qudlos • maJBCs y yi reébno- 
deiido la multituÜ de* moros en som de guersav y á^lbi 
cristianos en d bosquecÜloi 'edió con presteza em tierra 
enatro batdes con al^^una gente, y ¡mandó decir al co* 
namUante Amayn que embarcase siistrópaS'en'sijft. fustas; 
pues tettian ;d paso de ia mariita libre, y de éfra 'manera 
lapareciá imposible sdvase mu vida y la de súa^oompafioJ» 
IOS ooB tanta muchedumbre de infieles como los encaban* 
Supusieron loa enemigos'' lo que trataban ios castdla^ 
los, y procuraron icoger la' 'playa^ dispanmdoiwis ácníaa 
eontra los be r ga nt i n es para afcjarios , y : embiariBndo') ícsm 
fiierza:po».la bravurn-que- lesjda&a su credda núnsteroifté 
los da Amaya y. so trabo una «ttúy desigual y #eñida jbata^ 
Ha. Eni:dia de Santiago, y eL valiente ge&,'iitvocandó'su 
Hombre., según : uso / y esfonatulo ^ con: ifadrdUe valor ¿:>a» 
Evttte , "ae* 'Bietio con 'Sus lanceros por* ei* escuaoron cío los 

9 



66 B 

quedaron muertos 200' ginetes y gran número de peones, 
huyendo los; deiii93 á rienda óuelta. Quedó el (rampo. por 
loa cristianos, que ricos de despojos y cautivos^ . habiént 
dose despedido tiernamente de los de la escuadrilla, yol- 
vieron sin ser de nuevo incomodados á Jimena« con sola 
la pérdida de un hombre, el cual huyendo de la batallii 
y queriendo ampararse dé un hatel, le alcanzó una flecha; 
pero vengó su muerte uno de los marinos, porque subien- 
do, en eli mismo caballo del difunto, y entrándose ^n lá 
refriega, ayudo á «conseguir la victoria. Se creyó debida 4 
la aparición de Santiago, y los. de Jimena edificaron una 
hermita , dedicándosela al Apóstol en memoria del triupfow 
csGijprtamente q^ie hubo algo de prodigioso en esM hedho^ 
y'imai 4Í es cierto ,et. númei*o de los múercoá moros y ¡cris- 
tianctt» jXo xareaiS^ deberá auméntate «1 uno, y. disminior 
^ otro ^7 siempre queda lugar al milagro (i)« 



I 

• - - V. • 



-i i iB^aTOi^oMB nx,A!iiATA, caballero y regidor de Gadí)^ 
fiiénida .oapitan de áiiiantería dj^ una de las po^uí^ijnái 
compañías que piesidiabaün la plaza,, se le mandó gHárne* 
oiesei con los 80 hombk'es de au mando el baluarte del^Jap* 
JMm^íctiÉiido' se atristó la armadaí íngkp.en 3io df» Juiíio 
de 1696 J.Al' poco rata ¿e lé oirdeiió,dejase|la pos¡cíon>qiiq 
ludb¡a< lomado, '«y fuese á, situarse ton .lá -may^r prestmá 
en. la Caleta,! por d(mde párecia querer el* enemigo efecM 
taár< «1 descbíbafleo , porque la estaba sondeando : pbede- 
eíó laL momeiiny; pera los -ingleses tomaron tierra por o^m 
psutediametrálmente. opu^sia^ Amaya, previendo lá dead»* 
diaqDeiba áMiffu>laciudad'poi^ la ff^lta da.gikartiicipn,vpor 
el ipócoh orden,:- ninguna inteligencia en la táctica de k 
goenSa, y el: desorden «en todos, los ramos, de.la'adminis^ 
Ivacton^ acudió -ác defender el castillo, y «ciudad vieja.. 



B 67. 

Viéndose ya todo pei'dido j \o escogió la gente refu- 
en. ella para. salir á capitular. Sostuvo cott sus coniH 
pañOTOs el honor de. la Nación enmedio 'de- tanto enVile^ 
amiento; y después de ki capitulación fue uno de^.los^i 
nombrados, para que puesto en la |>uerta del Muro con 
eficiales ingleses, no permitiese salir con el pueblo á los 
tomados por rehenes^ A el también le tocó ser dé este nú- 
mero 9 y lo lieTarón á Inglaterra á pasar incalculables ma- 
lta, f para ser tratado enmedio de un pais (pie se creia 
euhot^ como en el de los hombres mas feroces^ jMb padeH 
cieron tantos infortunios y sustos, que baste decir llegó 
A caso de sacarlos de la horrenda cárcel donde yacían, 
par» aep^hoFeidoB, y ya dispuestos como- cristianos y ca- 
balleros á "reéibir cruel é ignominiosa muerte pó^ sus her-'^ 
manos ,^ permitió Dios que' á fuena de dinero rescatasen 
sus inocentes vidas. £1 16 de julio de i^g6 los sacaiion de 
Cádiz, y no^ volvieron hasta julio de i6o3< ¡Cuan largos 
iS les harían los 7 años! * 

Este. Amaya, ó su padre, estuvo lett la presa de la gaf 
kota mora que se refiere en el artículo siguiente: 
•í Nuno Villaviccncio, y Crístovai Marrúfo Neg^on eran 
tunbien capitanes de los que hubieran ddendido á Cádiz 
eott sus compañías, y regidores de su ayuntamiento, y fue* 
roa de los conducidos á Inglaterra ; y Diego Hernández 
deBáeza, que taná>ien era reidor; y de los caballero» 
particnlares que se llevaron los ingleses se cuentan á Juan 
de VilUvicencio, otro Ñuño de Villavicencio , Hernando^ 
Baeam, Alonso Nu^ez de Herrera, Alonso de Baeza, Pe- 
cho de Baieza ,. y Pedro del Castillo , de quien hablo Sepa* 
Cadamente : estos sugetos los he entresacado de la* lista de 
todos los demás rehenes, por tener apellidos de los' que 
lie puetto en esta obré, y por creerlos cáditano» (t). 



(1) Pr. Garónimo de la Cótacepc!on, Emporio áelOrbtf CndU iimstro' ' 



68 B 

Baatolomb Estopiñan nació á fines del siglo quince ó 
pidncipios del. diez y aeis^ su padi« y su úo sirvieron en 
el ejército de los Reyes (^tólicos. Fue Bartolomé captan de 
las galeras Reales. Hl año de i546 atacó por sorpresa la 
importante plaza de Larache en África con diez y odba 
navios de remos, según un manusciíto anónimo que coil-' 
servo de la historia de Cádiz basta el año de i588;' pera 
el Moreri'eséríbé con.a8 bergantines y 600 hombres, ptr 
gado todo el armamento á su costa, con el cual sepuaeí 
uáa DÓ4ke sobre el puerto de Larache mi ser sentido^; y 
saltando en tierra con el silencio del alba , se apoderaron 
con viveza de la mayor parte del pueblo, saqueando y 
cautivando cuanto encontraban sin resistenña^ por lo dei^ 
cuidada que estaba la gente en el reposo de la nodie* 
• . Pero sentidoáí ya á lo último y acometidos por loa mt>» 
Kia as fuerzas muy superiores, padecieron los cristianoe 
al tiempo de la retirada (por no ser en el mejor orden) 
notable pérdida de sangre : no obstante cogieron los bu- 
ques, y se hicieron á la vela, sin que se sepa fijamente 
quedase ningún español cautivo ni mueito , aunque A 
P. Concepción cvea se perdió en esta jomada el capitán* 

En una acción bastante peligrosa que sostuvieron unor 
pocos de soldados que habia en Cádiz, en unión con aua 
Tecinos y los de la Isla, contra los moros en el año de 
1574 en la playa de Santa María, inmediata á la torre 
llamada Gorda, se distinguió el viejo capitán Estc^iñaa. 
por su denuedo, destreza y consumada prudendaí y espe* 
riencia militar. £1 manuscrita que arriba cité hace la re- 
lación de este suceso bien circunstanciada, y por esto b 
eopiamos aqui. 

«Tomaron los vecinos de Cádiz una galera ó <gaIeola. 
de turcos reforzada de aa bancos á una legua de la ón^) 
dad, en su isla, junto á la Almadraba de Hércules, la cual 
con otras seis habian dado alli de noche, y puesto gente 
en tierra, que cautivaron muchas personas que estaban en 
las caserías de k Ua de Leon^ y muchas alhajas e» ^m. 



» 69 

kicieron presa. Queriéndose pues ir con ello ^ acertó á que- 
dar esta galeota en seco: en el ú^terín cpie e^ta. fa»ah^ Vi^ 
renegado que habia saltado en tierra con los que si^Iijeron 
á saquear , se vino para la ciudad medianti^ la coniodidadl 
de la noche, y dio aviso de lo que pasaba, certificando 
qpe si luego les acometian, no se escaparía ningún turco 
délos que estaban en la isla: mas no .dándole crédito, antea 
teniéndole por espía y sospechoso,. le aprisionaron; pero con 
todo eso enviaron seis caballos que. reconociesen la cost(¿ 
«Antes que diesen la vuelta llegaron: algunos hombres 
de la tierra y asegurai*on ser verdad lo que el reqegado 
dijo. Asegurados de ser cierta el lance, toda la ciudad se 
puso en revuek|., la gente inquieta y con recelo, no seles 
annase alguna eifiboscada, para que desamparando la ciu- 
dad por acudir á lo de la isla , se la acometiesen ; maa 
venciendo estas y otras dificultades, acudiei*on á lo que sa- 
bían , no descuidando de la guarda dék pueblo. Fue la ma* 
yor parte de la gente con las ai*mas que podia haber y la 
priesa le daba lugar. Tan buena diligencia hicieron, que. antes 
que Ia;marea crecíéie, y 4a galeota nadase, llegaron á verse 
oon jella, con lo cual tuvieron un recio acom^timie9^> y ba- 
tería, harto diversa y contraríalos upos dcilos otros.» 

«Los de la galeota eran mucha y buena gente, diestra 
y annada, y encubiertos de reparos y paveses*, con esco- 
petas ,^ mosquetes y saetas; los d^la ciudad descubiertos 
eEila- pl^ya, y sin nittgnn reparp; pero su «ánimo era tal^ 
codiciosos de la presa, de libertar los cautivos, y. no per- 
der reputación, que sin ningunrecelo.de la vida entraban 
pcMT el agua qu^ lea daba sobife Jos ' hombros ^ otros á nar . 
do coo Jas espadas, en la boca,. :C|ual. hicieron aquellos .'va- 
kr>cipisimos soldados, del campo idel Empeñar :Gáiios Y 
en el rio Albis; asi aquí estos de Cádiz'« ftie)!fi|aS'>de''.sua: 
brazos contrarrestando sd enemigo, y ^Ja^ inquietud del . 
mar que andaba talgo ; levantado, rmdiwon lai galfQt% no 
distante d.4Bti0iBda q¡ap ^eihabin disparado delelia, j de JKi 
que jugaban las otras que estaban cerciu !^';. i^l v.] «.i; 



70 B 

«Caso fué éste -pocas veces sucedido, que gente de á 
pie tomstíe navio 4entr&de el mar: tanto era el dolor que 
dio á tod^ito al ver |sii9 parientes y amigos en poder de aque- 
)k>5 infieles y y que se 4os llevasen á su vista, que hasta laa 
mugeres j mucHlichos i poríia iban á hallarse en la refrie- 
ga, y llevaron dos piezas de artillería medianas poraque* 
Ha playa y arenales', con tanta* velocidad y presteza, c€)- 
mo si fueran de ebrclío , según afirman los mas de los qué 
hoy tfhen que S6 hallaron presentes. Las otras galeotas se 
fueron sin Yi9hét podido socon^la, por no quedar en se- 
co, y porque no 1^ sucediese otra tal fortuna. Murieron 
tres véchnos en el combate, y los heridos fueron muchos 
y lie "peligro. De loa- turcos hubo mucbosípiuertos y mai 
heridos,* y dióse libertad á mas de setenta cautivos cris* 
tianos«i* • í - I 

9 

Hasta aqui el manuscrito qué podemos conceptuar eo« 
mo contemporáneo al suceso. Este glorioso escarmiento 
que suft'ieiSDn los moros ¿turcos, ladrones eternos de nuca* 
tras costáis, dio argumento al poema en octava rima de Don, 
Bernardino López de Moncayo, que ño he podido leer; j* 
á la comedia Las jí mazónos de Cádiz ^ que es bastante* 
mala. Refiriéndole á este poema el P. Concepción , hace 
subir el número de muertos de los caditanos á 8o entre 
el acto del combate y sus resultas, y no es estraño, porque' 
casi todos los heridos murieron , entre los cuales (úe uñdl 
Diego de Horoz<k>, regidor, á quien diek^on uh Sáétato en- 
la frente, y al p^kH> rato nicírió. Siete fueron los' buques' 
que hicieroii un desembarco de áoo hombres; crecida tro-' 
pa para id despoblación en que estaba la isla. * 

Vueltos á la ciudad los victoriosos , en memoria det* 
triunfo oelelHwon «ina solemne procesión , en la que ibá^ 
su Obispo Di GaiteüH de Haro de pontifical ,• y dando i IKos * 
las debidas :grao¡as>i eolgaron en la Catedral las banderas 
morunas, dondei •permanecieron (con otras niíicbas gana« 
¿kt-lt ct>Há-de^Mrf^ y Valor) btttá^lá itesMotíón de Cá- ' 

por los iagleseai ' >» wl.¿.-> •.'.;. ?»/■:•• i' i»; '; ! ¿* 



Lcift. que- maS; s^ señalaron en la embestida fueroi^ el coii^ 
reidor Pfíd^:0'(k Obr^op, j.el,J^i<^ fie Indias Juan de Ava- 
lia; 7 de los nuestros Juan de Soto y Aviles, D. Nnño de 
Villavioencio, Santi Fantonj, CristoYal MaiTofq,c|^ Negron, 
Bartolomé de Amaya, el General Juan de Medina, Pedro 
del Castillo,. Diego de Illanco, Juan Bautista fioquin, Pe- 
dro de Tarifa, Pe€|ro!.de Benavente (este caballea tenia 
jtpdgA los veranos á su sudído se^fit^ soldados en Cádiz), 
Antón del .Poyo, Francisco de; Ordialq^, D. Juan áe^ |laya 
t Seba^Uap Pérez dd Castillo (i).. ' 



i .Josi Zasoaito nucjtfi en | i5i de julio' 7 fue 
bautizado en aa del ivjisnio- me^i-gf del«a'»o< i6^d', bijo le- 
gítimo dé Dr Juan y de D.' Águeda Serranoi Le piusi^on 
4 estudiar en el colegio de la GquipaníajdQiJesus de Cádiz, 
y. llegó t hasta tener ¡conclusipno^ generales... d^;Ai^a I4. jfilor 
sofia éu el'dkhó ci^lclgió; ^^ lisimismo lasi-sq^VMva de toda 

la teologiíL' f Uíe¿^0i peo jwfUsima^ffí{tgl colegio, 4p S> Her? 
memegüdo < de Sevilla. . Despq^ - f u^ . á . , GrliPUda, y Jo ireci- 

bieron en, el colegio .del<Sa(9'omoaif9>el¡diaiiip..de,3etiei9- 
breide 1712, y despidió la b^Qa^ep .JI71441; . I; „. . ;,.,., 
£1 Cardenal. de Bettuga lo 'óotnbi-óiSil f^lffiiUár , ty ioll^. 
vó:á^oma^ ¡donde sidgiiiduóide'PQ^or ren.teologfía, cáno* 
Bei yi^yesicn.la Univiemdáíd de laiftapiencia.^. Aunqueante» 
en Granada se babia también graduado de LicejiciadQ^ y 
lo había nombrado su' amo Exaníái^fidor sinodal de su Obis- 
pad» úit Murcia; y presidió, un. acto. 4^^oni^lusioiiei| en ei 
io romano^ Clemente XI. jk» ;eli|gió para: un QiMrt 






f > « • ■! i n I j ,...i I .. 



• ■ ' I • -. 

(I) Diedommno de Moren rn español^ árt Líxa. Compendio éte Im Jm* 

tigmeáádíjr pohlaeímn y pnniétos moradores tfr ía hia *jrtuidatt de ^úUdrÜ 

Ááámiéurr^keritm^ cap. ti' del Kb. 'll» C<Ake]^íóB, iC«y4Hte 4i/ Or^ 



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>jik - B 

pado inpartíbus en 17 18, 7 lo renunció, teniendo un se- 
lo 22 añoft| pero su mérito era bieii conocido de su San-. 
tidad. 

Volvió á Granada, y en i5 de setiembre de 17 19 tomó 
la beca del colegio mayor y Real de Santa Catalina mártir. 

Belluga tuvo que asistir al condave en que se hizo la 
eteocion de sumo Pontífice en Benedicto XIII á 29 de abrfl 
de 1724 1 y acompañó á su Eminencia en el encierro. El 
niievo Papa nombró á Zaporíto Protonotario apostólico en 
curia. Teólogo Diputado de la santa Iglesia roitiana en el 
Concilio Lateranense del año siguiente de 25; y Promotor de 
la Misión Urbana, cuya erección y constituciones consiguió 
fuesen aprobadas por su Beatitud. 

También lo declaró por este tiempo el Sr. Obispo Car* 
den^ Belluga por maestro- dé su cámara, su teólogo y'sú 
confesor; y el Arzobispo de Genova por examinador del S(r 
nodo de su diócesis: A Padre Santo que lo amaba mudió^ 
lo batna oMdbrado ^iiibien su camarero participante, bu^ 
yo destino tití aceptó; peto si d de Prelado domestico. Rebu* 
•6 igualmente un Aripbispado titular, no teniendo náíñ qué 
29 años de edad, porqué era tan bumilde como sabio ^pe^ 
ro poco después le obligó A Pontífice á consagrarse por 
Arzobispo de Anazatbe) y últimamente Qemente XII qae 
ascendió á la* Cátedra de S, Pedro: en 12 de julio de i^3o^ 
lo trasladó ata silla metropolitana de Genova, habiendo lo- 
grado las mayores con&uizas y 'distinciones de tres grandes 
Pontífices. 

- ' Monseñor de FrancU, Arzobispo de Genova, falleció en 
2io de febi'ero de 17^,' y tomó' Zaporíto posesión de «ata 
diócesis en 27 d^ dicho mes y aiño^ habiendo estado dé 
coadjutor, y con letras espectatidas algunos años. 

"Concedió Benedicto XIV un jubileo para implorar la 
divina miserícordia en tanta palamidad como sufria por la 
piei;^ ja , reptíblica genovéisá, aj:QiM[i^sima, de sv libertad 
ó independencia; j jj pubUcarlo el) diocesano décía én la 
pastorad: «que exhorta á todos los fidelísimos 'Subditos ,de4a 



B 7S 

república para qu% ganasen las indulgencias j perdones. W 
El dia d^pues se halló fijado en las puertas del palacio ar« 
zobispal un pasquin que decia: Quicumque dixerk pópur 
ffun genuensem esse subditum reipubUccSy cmathémasit. Sí 
alguno dijere que ei pueblo genovés es subdito de la re- 
pública, sea anatematizado: se hicieron pesquisas por el 
gobierno para descubrir el autor; pero fueron en valde, y 
á otro dia volvieron á poner segundo pasquin, en el que 
se leía: Quis íesú hicj quién es este, et laudabimus eum? j 
lo alabaremos ? Y desde entonces ambas autoridades no usa* 
ron de aquella frase que d^contentaba, sustituyendo las 
de Fieles amadores del pueblo. 

No influyó este acaecimiento para que el prelado per- 
diese nada del amor y del respeto que le tenian sus hijos; 
y al año siguiente de 1747 ^n que se formó un batallón 
preferente, del cual era .Coronel el Dux, nombraron por 
capellán al Sr. Arzobbpo. En 26 de junio Monseñor á la 
cabeza de itna compañía de Clérigos, y de toda su propia 
numerosa servidumbre de camareros, pagesy.otros domés^ 
ticos , pasó á hacer la revista del gran concurso de sacer- 
dotes, que para la defensa de la patria estaban acampados 
en la empalizada de Bisagno. • 

Bechazados los austríacos de Genova, con la mayor gl^ 
ria, ratificaron los habitantes de aquella ciudad, en presen- 
cia de su Arzobispo, el voto del patronato de l^santísima 
Virgen; y en 20 de julio de 1747 mandó S. E. rendir á 
Dios las debidas gracias por tanta victoria. Publicó un pe* 
queño catecisjno que. corre impreso con su^nombre (y no 
he podido alcanzar). Seguia ocupando su silla este digno 
pastor, y gobernando á su grey en 1750. En 1751 hubo 
diferencias entre el Senado y el Arzobispo sobre la prefe- 
rencia en la procesión del Corpus. En 17S8 se esmeró en 
festivas y religiosas aclamaciones cuando la creación de Cle- 
mente XIII. 

Lo último qum^ de Monseñor es, que se hallaba gra- 
vemente enfeijno con universal sentimiento de toda aquella 

10 



74 B 

ftu diócesi, y para implorai* de Dios el reitablecimientó de su 
salud se hacian fervorosas rogativas en todas las iglesias de 
día: esto era al piíncipio del año de 176 1. 

Se conserva en el colegio del Sacromonte de Granad^ 
un retrato del Sr. Zaporito, y quisiéramos escitar el celo 
del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz para que mandase sa* 
car una buena copia de él , asi como de otros retratos que 
aun existen de caditanos ilustres. El de el Sr. D. Pedro 
Geballos está en el Real Alcázar de Segovia: el del Sr; D; 
Ventura Moreno lo tiene D. José Gutiérrez de la Huerta^ 
en Cádiz : el de D. Antcxiio Font para en casa del difunta 
Conde de Maule, en Cádiz: el de D. Clemente de Torres 
lo posee D. José. Minio, en Cádiz: el delV. Cantalejos es- 
tá en la parroquia del Rosario de Cádiz muy mal conser-^ 
vado: el del Sr. D. Vicente Tofiño puede estar en la Aca- 
demia de Guardias Marinas de S. Fernando: el de D. Ra- 
fael La-Iglesia lo tiene en miniatura su hermanó D. Fran- 
cisco en Jerez: el del Canónigo Pavia se ve^^el hospi- 
i/al de mugeres de Cádiz, en la antesacristía: el del Sr. D¿ 
Antonio Ricardos se hallará en una estampa^ qué se publi^ 
có en Madrid: el del Penitenciaro Huaite lo tenia suher^ 
mano D.Francisco: elM»Fr. Qriaco de Toledo está pues- 
to en los claustros altos de S. Agustin de Cádiz; y el del 
General Duque lo vi en casb de su hijo D. José én Jerez: 
el del Mitigues de Urepa sé halla en una estampa que 'ten-« 
go, y mandó hacer su hijo : el del V. P. Fr. Pablo de Cá- 
diz lo he. visto en la portería del convento de Capuchinos 
de Sevilla : el del V. P. Fr. Salvador de Baeza está colgado 
en los claustros altos del hospital de S. Juan de Dios de Cá- 
diz : el de D. Torcúato Cayon se halla en la ermita de S« 
Antonio de la ciudad de S. Fernando, y no sé si habrá de 
otros. Esta colección , á la que se le unirian los retratos del 
V. P. Fr. Diego de Cádiz, y el del Sr. D. Rafael Menacho, que 
están en las casas consistoriales de Cádiz, es poco costosa; pe- 
ro de mucho, estimulo, y un ornato prc^K) para una galería 
ó sala capicular, y se reputaría siempre como un proyecto 



B 75 

▼erdaderamente patriótico. Uñase á los dichos retratos el 
del Dr. D. José Celestino Mutis , de quien hay estampas. 

El benemérito y sabio Talenciano D. Antonio Ponz nos 
comunica otra buena idea; «Todas las ciudades, dicns, ha- 
bian de imit^ á Burgos , colocando lápidas en las paredet 
de sus calles principales y plazas , que dijesen los gran- 
des sucesos ocurridos en ellas, los nacimientos de hoihbres 
famosos en todas lineas, y seria este un libro poco costoso, 
fue ínstruiria con menos trabajo á las presentes y á las fu* 
turas generaciones, estimulándolas al verdadero mérito, n Yo 
té de algunos que se apresurarían á poner alguna de estas 
láfNdas; iii'iel Magistrado se lo permitiera, para eterniza^ 
ia meniorifl de los^ [que te peHenecferéUf ^ y cuyos nombiW 
»e hiiltaTi> en esta olMrá (i). ' 



' - •» 



j , ■ 1 1 I , \ • , . . t 



mt' • 



if'y* 'BbíI¥ii:iU CififiMTiMos' ea<}ribi6 %n periódico Vituladó^ 
la Pensadora Gaditana^ que se ite^jHmió eiliGadiz cóü It* 
ceticia ' del Con«efó en caM 'At D; * Manniel Jiménez Garre- 
Soénrel afto de 1786, en culatro' tomos en 'octavo. Es obra 
^ilíene cosas bu6nai>y dichas con oportunidad^; el pro** 
]0gi6litsCi'eMrít6il(Mm ehkte y ^tica; hafclaqdó en él con 
sus lectores les dice ; 

ii^Vo i senorepi, goaco la «neifte de ser hija de Cádiz: bás- 
tame he dkbo para poder 'hablar sin'aW^eoza.i Mis pa* 
dres desde pequeña me ioclinaibn á monja ; pero yo mem- 
pre dilaté la qeeucion, eUos porfiaron, y para conseguir 
el fií^ de su»iiM«tot me édsfiñaroh ¡dr manejo de los li¿ 



7 {»r ?* 7\ • "i •« .. i'i íirr; ' ' • u 



(1) Libros pArro€[ii¡iiIe«. iibro.de regUU'o d^ Colegio. del S«cro» 
■úmte dé Granada, y delx^blegio mayor Catalíno. CompenÜto deUe Storis 
a Genova^ iiatPanno if &0,xomo ¿.* p. '122, 19lf, 227', 7 233. Poní, 
rá^^ tono i2/plg. 89 de lá tegimdA, edioioo. Gaettat de Madrid de 
2»dljii]MÍ]it47iíirdeiC de agosto del7^8,,d^34# labrero de 1761. 



76 B . 

bros/y formaron en mi el buen gasto de las letras, para 
lo que dándome maestros ^ con alguna apKcacion mia, me 
impusieron en la latinidad* Sé hacer un silogismo en bar- 
bara y j no ignoro que la materia primera no puede exis« 
tir sin la forma: Con estas bachillerias j seis añósr de re- 
clusión en un convento he salido tan teóloga , que todos 
en mi casa me veneran por ui^ Sibila: yo bendiga lame'* 
sa en latín, rezo el Ángelus jDo/raciru cuasi en griego y»j tam-^ 
bieu les ofrezco á las animas i'esponsos con su poquito de 
requUm Oftemam ; y al oir esto mi padre qué es un boa' 
rado montañés, roe ha dicho muchas veces que si su San- 

S'dad tuviera noticia de mi insuficiencia , quizá por animal^ 
las. demás á estudiar ^ nsk» .dispensaoria para podei* ser guar- 
dián , prior ó vicario de alguna comunidad de litigiosos 
donde lucieran mis talentos, ya en el pulpito, ó en el con- 
fesonario » 

• ■ • -• 

41 Se imprimió también en Madrid la Pensadora Gadita^^ 
na^ segunde} suplemento de }agaoeta de aquella corte de 
i3 de setiembre de i786< 

Se cree por algunod qtiie esta autora se cambió el nom- 
bre, otros que tomó el apellido de su madre , y aun hay 
qdlen diga que era un. escritor con el velo de una mug^: 
io cierto.es que Hq la he^podido enoontrar'eii' los libro« 
de bautizados de la catedral. 

Ahora' que méneiono loa librea parroquiales no pue- 
do raenos: de deaiar^r lo ínily-.i^adecido que estoy á 
los Sres. Curas propios del Sagrario D. Francisco Gutiér- 
rez de Salceda y D« Diego Josd Escudero por la bondad 
y paciencia con qite.han sufrida mis reiteradas impertí- 
nencias, satisfaciendo con el agrado mas fino y constante 
a mTs 'intfchísimáS-^májSÍtetííf pufa }í-T€ürtft<íáCftm'nte"tí- 
tas, y franqueándome el archivo parroquial (único en su 
clase en Cádiz hasta el año de x 77 4 J con la mayor gene- 
rosidad, franqueaa y cen£uinza. Si hubiese muchos como 
estos venerables. y sabios. párrocos, mas hubiera yaesc^m 
to y menoa trabajado , ^ b 'patria hiciera én^at ' MJ0I;' 



B .77 

Asimismo irmre reconocido ^r su favor j por las moles- 
tias que toleró mias , al archivista de la »iama parroquia 
D* lo$é Fació, presbítero ejemplar (i). 



Sxmtk SiBifiTA| virgeu j abadesa del Hionasterio cadi^ 
taño del orden de S. Benito. Diligentísima la igl^ia CTÍ|h 
tiana'en perpetuar la memoria de los verdaderos Santos 
que reinan con Cristo, ha conservado' en todos* tiempos j 
eon el mayor cuidado las historia» de las vidas* de los que 
vivieron y murieron en pa», ó las actas de los que en los 
tormentos hicieron pública confesión de creer el Evange- 
lio. En los primeros siglos del cristianismo se nombrában- 
los hombres mas- eminentes en virtudes y- letras para en- 
cargo-de tanta importancia. El dignísimo prelado- S.> Va* 
lerío quiso ser cronista de á. Fructuoso y arzobispo deBnU 
ga. En «su escrito nos- da bastantes noticias de Santa Be* 
nita,--faija espiritual y muy querida del santo Arzobispo, y 
decoro y ornato de la sabia y venerable familia bffliedic- 



^ue la* Santa tina' de las' mas iltistres vfrgenes que han 
flo^eidoen Espalia^ y digna' de los inaS justos elogios por 
eKgeiiéroSo desintet^f ^ori que renunció todos los bienes 
y todas las conveniencias del siglo (como llahsan los' re- 
gulares i <esta sociedad en qne vivimos los que no lo so* 
mos), en donde habia nacido de alta gerarquia,por con* 
ssgrarse al servicio del Señor. Supo Benita los progresos 
que hacia S. Fruetliosd en'el eélellre monasterio que fun* 
dó en el terriiorib dé fe isla'dtt €adtt llamado JV(0;i¿,'' ya 
por aíé^' ier tioveño dé Í6s que fundó* aquel Santo en la 

Pemnsula^ 6- ya por estar situado á nuev^ millasdé la ciu-^ 

■ I 

a 

(1) Sempere y Guarínos, Bnsafo de una Biblioteca ^^ii¡a ^ toiAo 
4.* , pág. i se. Cm*; riagespUf Francia r España \ tomo 1 í ^p<¿. 244. T 

híwnámP^mitAi»Q¿dikmé\\9moi^.vé%.^^yúg. • 



78 . B 

dad, como creen el benedicto^Tepeí y el agustiniano Floref • 
Esle monasterio era el segundo que edificó' en nuestra 
isla : el primero estaba bien inmediato al pueblo , y este se* 
gundo en una soledad y acaso cercana al lugar donde 
consumaron su pasión los santos Servando y Germano. 
Este monasterio tan insigne como olvidado tuvo una nu- 
merosa comunidad, de manera que parecía una aldea^ por^ 
que la fama del fundador atrajo á muchas personas á aquel 
religioso sitio con el deseo de dedicarse á Dios, de tal 
suerte que los gefes de la milicia dieron cuenta al Rey pa» 
ra que pusiese remedio , temiendo que no quedase gente 
para la*guerra á. vista de las que se iban al desierto. 

Benita fue una^ de ellas, que «ncendida en vivísttnof 
'deseos de seguir los acertados pasos de tal maestro., quiso 
rivir bajo sti disciplina y participar de su enaeñansa» .Sé 
salió secretamente de su casa, dejando todas las. deudas 
del mundo por las asperezas del -yermo, pasó á él y an-» 
dato errante como por «sitios no conocido» de ella basta 
que quiso la Providencia conducirla ' cerca del t^f^ndo 
monasterio. Ent^ó adonde estaba el respetable Abad, y ma* 
nifestindole sus propósitos , le rogó humilde que la dirir 
giese para el camino del cielo. Examinó este su ániiift>, y 
conociendo que era el espíritu de Dios el que la iuspiráf 
ba tan virtuosas ideas, la labró una pobre celda, no.JiiT 
tante del niofiasterio > donde conr*urria lleno d^ caridad 
á instruirla en las máximas de la mas sublime perfec* 
cion, cuidando de que no le falts^e lo necesario para su 
alimento; y Benita pedia no se lo trajesen ant^s que el Abad 
hubiera comido, y aumque tardase hasta la medj^ nophe 
por lograr que viniese con su bendición. '*■.,! í.m 

Cuando se vio en un lugar tan retirado de todo co- 
mercio humano,, se sintió movida mas que nunca para los 
devotos ejercicios que la enseñaron, y desde aquel punto 
no tuvo otra ocupación que crucificar su carne con el ii^ 
gorde If penitencia, pasando en oración los diasy las no» 
ohes I eBlregada á la contemplaciqn da las gfandeus 



B 79 

ñas. PreTÍó el enemigo común los progresos que haría 
la joYen Tirgen con la dirección de su preceptor ^ j para 
impedirlos se valió de todos los arimcios que le sugirió 
su reBnada malicia. 

Tenia Benita prometidos esponsales con cierto caballe- 
ro igual á sus circunstancias^ j llamado por su empleo gar- 
dingo, que era el que llevaban los segundos comandantes 
generales de las provincias, y no por nombre particular, 
como lo creyó Caparros ; y resentido el gardingo de que 
hubiera faltado á su palabra , se quejó al Rey para que la 
precisase á cumplir la obligación contraída. Se nombró por 
}ae« para que decidiese la instancia al Conde Agelate, y ha- 
biendo pasado el comisionado en c<^pañ¡a del pretendien- 
te adonde se hallaba la reclusa para oir sus descargos , fue* 
ron tan eficaces las razones que alegó sobre que debífc 
preferir el Esposo de las vírgenes á otro alguno munda- 
no y temporal y que no pudo nratios de sentenciar el juez 
en favor de su libertad; /volviéndose al gardingo, le 
dijo: D^ja que. si/va ésta al Señor^jr busca tú otra mOger. 
Libre ya de esta tribulación capaz de ejercitar su pa«- 
cienda , continuó en su método religioso con tanto fer^- 
voT y tanto anhelo, que estendiéndose la fama de su emi- 
nente virtud por toda la provincia, concurrió* gran nú* 
mero de raugeres al rededor de su celda , contándose has- 
ta ochenta en los primeros dias, ansiosas de seguir el ejem- 
plo de su admirable vida. Consideró preciso S. Fructuo- 
so la erección de un monasterio para que habitasen aque- 
llas desengañadas vírgenes que deseaban consagrarse al 
Esposo de las prudentes, y habiendo recolectado cuantio- 
sas limosnas , lo edificó , habiendo el mismo Abad dirigir 
do la obra. No se sabe en qué año fijamente se hizo es*' 
ta fundación ; pero debió ser entre el año 648 y el de 
656, porque la del insigne monasterio Nonense, según los 
datos mas probables, seria el de 648, aunque el bene- 
dictino P. Heredia la atrasa algunos años mas; y en 656 
ya era S. Fructuoso obispo de Dumio. 



8o B 

Gomo era indispensable poner superiora para el gobier* 
no de aquella 'uiieva comunidad de monjas , nombró el 
Abad á su primera^úbdita, á pesar de su reaistencia. No 
ignoraba la electa que una . prelada debe ser tan superio- 
ra en las virtudes como lo es en el empleo, y se dedicó 
por entero á que en sus accioqes viesen sus hijas lo mis« 
mo que exhortaba con sus palabras. Fácil es de x;reer los 
adelantos que haría la ínclita colonia de esposas de Je« 
sus, á cuya cabeza estaba una maestra tan santa, y acisü» 
da para el acierto de su gobierno de un hombre tan .con- 
sumado en sabiduría como. el Abad Fructuoso. Recibió la 
Abadesa la regla de su instituto de la mano de su Obis- 
po .diocesano , y ante^ la habría cubierto del velo bendi- 
to con las formalidades rítuales según costumbre antiquísí- 
iiia de la iglesia. 

Poco después de estos actos fue. presentado el Abad pa- 
ra el obispado , y sintió mucho Benita la forzosa ausencia 
del que tenia por 4>adre y ^or director. Resignada con 
la voluntad divina se ocupó en buscar la perfección á la 
que era llamada: con esta mira hizo que su monasterio 
fuese el objeto de la admiración de aquella comarca por 
su regularidad monacal Al suave olor de la santidad que 
exhalaba aquella casa, se allegaban muchas otras deUcadaa 
jóvenes para alistarse en la compañía de Benita, y aun 
familias enteras se empeñaban en vestir la ,cogulla , y allí 
se dividian encerrándose los mandos y los hijos en el mo* 
nasterio Nonense, y las madres con las hijas en el -de la 
venerable anacoreta. 

Observó siempre con el mayor xigor el estatuto que 
prohibia la comunicación entre las monjas y las perso- 
nas de distinto estado , sin permitir que entrasen en su mo« 
nasterio los seglares , ni aun. los monjes , á no ser que fue» 
sen estos para 'la administración de los sacramentos. 

En fin I quiso Dios premiar los grandes merecimientos 
y heroica virtud de su fidelísima sierva, y la llevó i go- 
zar de la visión beatifica el di» ap de junio i en que rin« 



B Si 

dio su pura y virginal alma tranquilamente eii manos de 
su Criador j entre las lágrimas ^e sus desconsoladas y buér- 
fanas hijas: siendo de las primeras ^e su comunidad e» su- 
bir al cielo á ver el amante dirino.como lo habla sido en 
ifuel coro de angelicales criaturas. Falleció, como se su- 
pone , de 6o anos de edad , y en el reinado de Recesvinto , i 
mas déla mitad del siglo séptimo , sin saberse el año preciso. 

£1 martirologio romano hace conmemoración en el 
mbmo dia ap de junio de 9ánta Benita virgen^ en el ter- 
ritorio senonense ó de la ciudad de Sens; pero ha sido 
muy notable y conocida equivocación ó de los que en« 
mendaron esta preciosa obra que por estar obscurecida 
la memoria del monasterio STonense no tyvieron idea de 
¿1, y se la agregaroa á la ciudad de Sens creyepdo que 
le faltaría una s y una e á la palabra, ó del primer copian- 
te que en lugar de escribir iri territorio nonemi puso in 
territorio senonensi. Cádiz debería dirigir sus preces á la san- 
ta Sede para deshacer esta equivocación. 

Es también estraño que la santa Iglesia caditana ni se 
acuerda siquiera de esta ilustrísima hija suya,á quien lla- 
ma el obispo S. Valerio virgo sacratissima: sanctissimam 
virginem^ y la colma de elogios. 

Tamayo de Salazar en su Martirologio pone unos Ter« 
KM latinos en elogio de esta santa Abadesa: los vamos á 
copiar con la traducción de ellos hecha por el caditano 
Sr. Uarques de Méritos, último difunto. 

Pro S. Benedicta V, nonensi ceenobü apud gaditanos 

ex anon/mo. 

« 
Hic Benedicta jacet nonensi indita rírgo, 

Quae sponsum deserens, sponsa fit una Dei. 
Adhsesit Fructuoso tune sanota magistro, 

Cum gaditanis preedicat almus heros. 
Post moritur victrix referens ad culmina cceli 

Virtütum cumulus, queis ea floret ovanst 



8a B 

Tertio* nam die julio repetita kalendíf, 
Festivitas colitury hiC| et in urbesimulw 



Yace aqui Benedicta, ínclita yirgenj 
del Nonense cenobio ilustre ejemplo: 
dejó de ser esposa , porque quiso 
hacer con Cristo un desposorio eterna* 

Del gran predicador ie gaditanoS| 
del Santo Fructuoso al magisterio 

• se entrega , y con tal guia en las virtudes- 
fue prodigioso su adelantamiento. 

Vencedora de si muere , y la palma 
á ellas debida ya. á tomar al cielo, ' 
y el Tigo^imo nono dia de junio 
•e celebra su gozo sempiterno (i). 



B. RóMAif , pintor. Grabó en Cádiz á buril el ano dir 
i583 una estampa que anda en el libro Comentario en bre* 
ve compendio de disciplina militar , escrito y publicado poc 



( 1 ) Berault Bercastel, Historia eclesidsiiea traducida , tomo 7.^ , pig* 
I4i. Masdeu , Historia critica de España , tomo 11, ptfg. 39 y 307. Acta 
Sanctorum , tomo 2 de abril , pdg. 430 y siguientes. Tamayo de Salazar^ 
Martirologio hispánico, tomo 3.^, pig. 652 y siguientes. Caparros , Suple» 
mentó ai AJio^ristiano , tomo 1.^, pág. 252 ; y tomo 2.^, pág. 88. Enrique 
Florez , España sagrada , tomo \b , pág. 143 y siguientes, y en el apéndi- 
ce IV, pág. 460 y siguientes. Yepes, Crónica benedictina, tomo 2.^, pág. 
177. Prudencio Sandoval, Primera parte de \ím /andaciones de ios mo' 
nasterios de S. Benito , pág. IG y 79: y en el célebre Manuscrito que en el 
ano de 912 regaló el Conde Fernán González al monasterio de Arlanza, 
tegun una carta del abad de S. Benito de.Valladolid , que guardo. He- 
Tedia, Santos de ¡a arden de S, Benito ^ tomo 2.^, junio 29. O/ficia pro» 
pria ecclesiaet dioecesis gadicensis, Gadibos'1673 , y otros machitimot 

autoKi, 



B 83 

d liceaciado Gristoval Mosquesa de Figaeroa. Representa 
el desembarco que hizo en este mbmo año D. Alvaro Ba« 
san I Marques de Santa Cruz, en la isla Tercera , cdkiquis- 
tándola y ganándola por armas contra los portugueses j 
franceses que la defendían. Aunque la estampa no sea de 
gran mérito, porque en aquel tiempo estaba muy atrasado 
el arte de grabar en dulce en España , es digna de esti* 
macion y desque se haga memoria de ella y de su autor 
por el asunto que representa , y por la rare^ui y aprecio 
/con que 4»rre el libro que la contiene» 

Este párrafo est& literalmente copiado del suplemento 
«1 Diccionario del señor Cean Bermudez; y como es Ro« 
man de ¿poca anterior al saqueo é incendio de Cádiz, pa* 
decido en la fecha que hemos dicho en otro artículo, es 
iañto mas apreciable para nosotros, y podemos sentir la 
pérdida de otras obras de este autor, porque parece regu* 
lir no trabajaría esta sola (i), 

c 

vjAvio Ó Casíitio Vivwo , poeta latino, Tivia imperando Do* 
midaiio. Gelebradísimo en Roma por la dulzura y gracia 
de sus versos , dice Marcial , que y taba muy pagada Cádiz 
con la gloriado semejante hijo. Era tan jovial y de tan buen 
humor, que nunca le vieron sino riendo, como lo espre* 
la el' mismo Marcial que fue su grande amigo, y encarece 
ademas el melifluo y agradable esúlo con que hablaba, y 
prosigue escribiendo de Canio que si como Ulises oyó el 
luave canto de fts sirenas , oyera hablar á Canio, se admira» 
ra de que le dejase con la palabra en la boca y prosiguió* 
le su viagé como lo hizo con aquella% 

Es factible que nuestro Canio condescendiese alguna 



MI « ■ ■ ■— ^P"^*^i— ■^■'^F— ^■^f'^i^ 



(1) Ctao B^rmudex, Viceionario histórico de ¡os ma$ Üustrei proftsorti 
Í9 hf htlkf S7f»r #fp EsfúHa^ tomo 0.? pág» 8^, 



«4 C 

▼ez con el gusto estravagante de los romanos de su éfO* 
ca , y que se dejase caer en el lodazal de las agudezas y 
retruécanos, porque se da á entender por la fama que se 
grangeó en la capital del mundo por su estilo burlesco: 
mas aunque supo jugar y hacer reir en las fábulas y otras 
composiciones jocosas, escribiria sin duda con seriedad 
cuando se ocupaba (como lo hizo ) en componer tragedlaa, 
elegías é historias. > 

Le gustaba mucho la conversación con damas, por lo 
que le reprendía graciosamente Tito Livio. Entre las que 
tuvo, la mas celebrada y querida fue Theophila , muger di 
grandes conocimientos y relevantes prendas, porque ade- 
mas de ser muy honesta hablaba los idiomas griego y la- 
tino con suma propiedad y elegancia , y tan docta en la fi- 
losofía y secta de los estoicos, que pudiera en Atenas te- 
ner lugar entre los ma5 doctos , á que no daban poco ador- 
no los graves y numerosos versos que componía. Y se hi- 
zo tan renombrada por sus poesías , que Marcial se atrevió 
á compararla con la famosa Safo, á quien dice que no sien- 
do inferior por doctrina, era superior por modesta, cuyo 
elogio la acredita de muger propia , y no dama de Canio. 

Theophila seria naturalmente de algun^i familia grie- 
ga de las muchas que habia en España, y avecindada en 
Cádiz donde se cree ngci6. 

Los versos que compuso Marcial celebrando á Theo- 
'phila son estos, y la traducción de ello» está sacada de 
las poesias manuscritas que conservo del difunto Sr. Don 
Francisco de Micón, Marques de Méritos. 

Hsec est illa tibi promissa, Theopffila, Cani, 
Gujus cecropia pectora voce madent. 

Hanc sibi j^re petat magni senis altus ih hortia: 
Nec minus esse suam stoica turba velit. 

Vivet opus quodcumque, per istas miseris avres; 
Tam nec foemineum, nec populare sapit.. 

Non tua parthenis nimium se prseferat illi» 



QuaiüTis pierio sit bene inata cfaoroi - 

Garmina- fingencem Sapho' laudaVit araatrix: 

Oasüor hsec, et non doctior illa ftiit.^ 



* ■ n 



i 



Esta es, Caüio^ la esposa prometida, 
Theophila noUe; sabia ^y elocuente. 
La escuela estoica á puesto preminente 
Totara que debía ser admitida: 
mugeril ó vulgar no era su juicio. 
Del de Partenis poco deferia: 
al coro de las musas conocia^ 
de que dio tantas Teces claro indicio. 
La misma Safo alaba bui canciones, 
y Platón por discipula la diera 
en su escuela lugar , cual mereciera 
«1 ^ran conjunto detaus perfecciones. 
A Safo superioic. fue en la doctrina ^ 
esta maa- casta que ella; enifin^iapenas, 
la renombrada, insigne j docta Atenas 
Tió tan ilustre, é ínclita Hiepoin^. 



'.?.-■» 



• . » ■» 



85 



M 






De la muerte de Canio nad^ be Ic^ído; p^ro Suare?^ je 
Sala^^ dice que. un tal Brissonio y. otros tiratan de elLi^.y 
de su inscripción sepulcral (i). 



/ 



(1) Marcial, liB. 1, Epíg. 63, y lib. 7, Epig. 63, y no 69, como se po- 
ne por eqoÍTOcacioD en las Antigüedades' de Cadis, Dieeicnarioi^B Lufa 
Morerí, trad. art. C^n/nro. Maadeu> kitt, eríf. ^ looÉo^fpig^ iTó, Veiaz- 
quez , Origen de la Poesía castellana, pág. 6. Suarez , Ant, 4/0 ¡m isiéí d§ 
Cádiz, lib. i.*, cap. 17^ pig. i40:y sig., y «tte cita áp^«9. . 



S6 C 

Canios ó CiJiíos (famiUa de los). Esta familia estaba da 
tiempo iiimeraonal establecida . en Czdizj j su antigüedad 
la dio m^obo lustre , de manera que florecía en la Isla coa 
la mayor reputación. Qe Ganio Roco ó Rocoio, de esta 
misma casa, se halló la^pida de su sepultura en C¡adÍ9| 
y esta es la copia: 

CANÍV& ROC 
AIVS. ANXX • 

Cj. l>f D» f #'fv Xfr- 

Canio Rocaio, de edad de ao aSos^ amado de los su^ 
yos, la tierra te sea ligera. 

Y una moneda de plata de otro C^nio^ que llegó ¿ser 
Procónsul, se encontró en Cadi% en el ano de 1688, ca« 
yando en las ruinad del hospital Real, cuando se reedifi* 
caba, de cuyo sugetq se b|J}lará después, y pertenece i 
esta fomilia (i). 

CUapiiu* La' noticia dejólo el hombre lie ^tk señora^ 
que nos ha trasmitido 1$ lápida de su. sepulcro^, puesta 
para perpetuar ' su -mémorie por Cbrisomalo, liberto y pro* 
curador del Emperador, nos indica que seria muger res*, 
petable ó por sus virtudes, nacimiento, coneiuones ó ru 
quezas. Chrisomalo logró felizmente lo que deseaba, pues 
se pueden dontat iüez y nueté siglos ó poco menos que 
poi" su <iuidad9 se sabe continuamente de esta difuitta; y 
puede ser que pasen otros tantos sin que se olvide su no* 
ticia, 

Hé aqui la leyenda de la lápida bailada en Roma» 

CARPIMB 
GADITANiE 
CHRISOMALLUS 
AUG. LIB. PROCVR. (a) 

(1) Sttaresd8.8aUaah>,/<^/<^ (Mm, fig. 906. Hfscdou, fíiit. 0h 
jíip. » tomo 1 d , p^g* 40 1» • ' 

(2) MsfdMi^Üúi; i«i##f.jLteaH>$^iífá|^490« • ■^-} 



G 87 

*■ CkTkíMk ifs SfiKAr, hija de 0. íuáti Vilbi*a({ue y de 
D.* Estefanía Pérez Ruiz de Victoria, se bautizó en ai de 
maya de i656, hiendo su {)adriüo el capitán Juan Delga* 
do. Abandonó las comodidades de la casa de sus padres 
para entrar monja en Madrid ^ y murió eir 9 de setiembre 
del año de 1705^ con tanta fama dé &nta por sus in- 
signes lytudes, que la hicieron solemnes exequias y hon* 
ras, en las que predicó Fr. Francisco Diez Robledo^ y se 
imprimió él sermón. Y cuando á tina monja particular sé 
le dispensa esta distinción , que es siempre con licencia da 
los supeiíore») se convence lo mucho que resplandecería 
entre las tinieblas del sagrado claustro. 

No he podido alcanzar mas noticia de ella, ni Ter. el 
sermón, tiiaun saber la orden ■ en qule profesó, porque em 
tonces hubiera recuiTÍdo lÜ instante á su convento (i)« ' 



Catetái70 Hárií db HuáeiÍe, que fíie Canónico -péfü-' 
lenciario de la cáted&l de 'Cadfi, 'y dé la ordeh "éé Colt^ 
los III, nació en 21 dé' julio dé 1741 de D. Juan y de. 
D.* Josefa Ruiz de Biibiesca. En su pais recibió la eduéá*' 
don en un tiempo en que lás léti^ gemían bajo los ador», 
nos ridículos del mal ^to, y las ciencias báio' tf yugó 
de las opinipnes ésbolásticias; pero sin 'frecuentar tas 'uni-" 
Tersidades, sin mas auxilio que su tiiio natural y aplica* 
don incesante, se elevó 3obre las luces de sus contenrpb« 
ráneos, y adquirió el- gusto de la naturaleza y sencillez en 
las unas, de*l'a observancia y ariálisis éií'Ias otras. Con una 
imaginación risueña y vivá^ con' lin' corazón dotado de lá' 
sensibilidad mas esquisitá,' éi^á dificíf'qüe ño le arrebata*' 
sen lo^ encantos de la poesía. Cultivó varios de sils gene- 



(1) Libros parroquiales, y noticia dada por el Lectoral de Cadi» 
D. Antonio Manad Trianet • 



88 C 

ros con un suceso siempre igHaL Era tierno y pintoresca 
en sus églogas ) elevado y sencUto en sus oilas^ vehemente 
y severo en sus sátira^i quejson 1^' mejore^ de; sus com- 
posicípnes. Eh todas ellas ^ en $\x$ eloouenytes sermones y 
en sus demás escritos, sp ve njianejado el idioma con to^ 
pa la pureza I dulzura y energía de nuestros mejores 
maestros. , ,^, 

Estudió la teología )Con afición y gusto , y le consagró 
la mayor parte de su ykla. Analizó con escrupulos^o exa- 
men las deudas que tienen relación con ella, liturgia, mo» 
ral, historia eclesiástica y espo^itores. Combatió siempre 
que pudo las opiniones inmorales de los casuistas, para lo. 
cual puso el mayor esmércTTen profundizar el espíritu de po- 
breza^ paz y unidnxi^'io3 primei!o&> siglos eclesiásticos. Cpn 
estos prindpios' el desempeño deisii ministerio fue ejen»* 
piar y nada común, ora se considere como penitenciario, 
orador , canónigo y visitador tres veces de su obispado. 

Lo que hace mas grata su memoria es el conjunto de 
cu^di^^d^^apreciables que fcfFfo^m sn cai¡acter; su recti- 
tud inapeable, la pureza ^e. sus cosManbr.es, su pobre;^ 
y mas que todo el espíritu d^ caridad y beneficencia , que 
fiíe el blanco de todas sus acdones, y por decirlo asi, una 
pasipja irresistible que lo dominaba. Asi lo manifestó en 
síoa be^eptes lipí^osnás, en sus consejos reconciliadores, y 
en el ^^h^lo. con que.s^ dedicó al gobierno de uno de 
los departamentos mas delicados de J^ casa di Misericor^ 
dia de Cádiz, que debe á sus cuidados el orden , arreglo 
y el espíritu de ^ictividad y religión que reina en él. 

Murió este buen sacerdote en Cádiz el dia 5 de enero 
de i8o6. En e^ cementerio público, á donde se le dio se< 
pultura,.se le puso una lápida con el siguiente epit^Oi 
que he ^ido en 7 de mayo 4e iS^?,. 



. • . t 



C 89 

Al Señor Don Cayetano María de Huartei 

de la distinguida Orden de Carlos III, 

Canónigo penitenciario de 4a santa Iglesia 

Catedral de esta* ciudad : 

El amor fraternal. 

Aqui yace un mortal, á quien un día 
ciuó virtud la venerable frente: 
fue el consuelo del mísero indigente , 
contrario fuerte á la maldad imp/n. 

Al triste golpe de esta losa frioi 
que guarda su ceniza eternamente, 
la virtud ocultó su faz doliente, 
y triunfador el vicio sonreía. 

Las ciencias lloran el acerbo caso, 
y la ternura en fúnebre lamento 
el blando pecbo que le fue su a!>rí;jo. 

Llora su lustre el español Parnaso, 
la patria su delicia y su ornamento^ 
la humanidad su fervoroso amigo. 
Año de MDCCCVL 

Estoy creído en que el autor de este soneto fue el ca- 
ditano D. José Joaquín de Mora; y el que lo dispuso po- 
ner D. Francisco de Huarte, Caballero del bábito de San- 
tiago , y de la Real Maestranza de Sevilla , regidor perpe- 
tuo preeminente , y alcaide de las casas consistoriales de 
Cadiz^ hermano del difunto, y amantísimo de las glorias 
de nuestra patria y su patria. Falleció en Chiclana há po- 
cos anos. Fue un noble que hizo honor á su clase, que 
nflhdó por su talento y esperiencia el ayuntamiento por 
muchos años, y á quien sus conciudadanos confiaron. dis- 
tintos encargos que desempeñó con dignidad y lealtad. Cuati» 
% do la horrorosa catástrofe , en la que murió un hijo glorio- 
so de la España I Solano^ ei Marqués del Socorro» nuestra 



90 C 

dignísimo Gipitan general y gobernador , cuyo pariente era, 
tuvo que huir de Cádiz, y esconderse en la cartuja de Je- 
rez, cuyos venerables monges le dieron un asilo cómodo, 
gratuito, seguro, y lo trataron cual se merecia un amigo, 
tin hermano y un hombre de bien desgraciado en su ve- 
jez, e inocente. ¡Cuánto hubiera ayudado para conseguir 
nuestra independencia; y qué utilidad sacara la nación de 
la espada y bastón del uno , y de la prudencia y saber del 
otro, y del patriotismo de ambos! Pero no recordemos 
sucesos tan desagradables. 

La colección de los escritos del Dr. D. Cayetano Ma- 
ría de Huarte no será corta; pero no hemos tañido á la 
vista todo lo que deseábamos, por mas que jiemos insta- 
do para formar tan solo el catálogo de sus tareas litera- 
rias. Hay en algunos una pereza ó desidia abominable pa- 
ra suministrar las noticias que se les piden rendidamente. 
Los que siguen son de los únicos que he podido saber. 

MÁNUSCEITOS. 

Discurso sobre los Santos propios del obispado de Cá- 
diz. Este manuscrito se debería imprimir por la mucha 
falta que hacen sus luces para desterrar otras tantas supo- 
siciones que existen^ y que en él se combaten. 

Papel sobre la cuestión si es ó no conveniente y h'cito 
en lo moral permitir en los pueblos grandes las mugeres 
públicas. Se conserva este original en mi poder. 

De una de las Santas Visitas por el obispado de Cádiz 
escribió un tomo en folio. 

Égloga en elogio de Andalucía , escrita en Madrid el 
año de 177a. 

Versión del Cántico de Moisés y Exod. cap. i5. • 

Silvano á su hijo^ que iba voluntario a campana en 1795: 
^ctavas. 

Soneto con motivo de cantarse en la iglesia del Popu* 
lo de Cádiz en la cuaresma de 1793 €l Miserere con niú« 



C 91 

sica muy teatral , á la que habia una concurrencia escan- 
dalosa. 

Soneto cuando con motivo de la guerra á la repúl)I¡ca 
francesa se maldecia á los franceses públicamente, aun en 
los pijdpitos. 

Habiendo visto un sugeto el decreto que probibe la 
obra Liga de la teología moderna con la filosofía , y la que 
la impugna con el título de El pájaro en la liga: Soneto. 

A D. Antonio Benito Nuñez, escrita en Lanjaron en 4 
de agosto de 27949 Anacreóntica. 

Llanto de Delio por su patria Cádiz , bombardeada por 
los ingleses en 1797 , estando el autor en Granada. 

Habiéndose quemado los dedos Celmira al cerrar con 
lacre una carta. 

Sueño de Delio á Albana. 

Epitafio en un Soneto á la mueite de María del Ampa- 
ro Morales. 

Fábulas. 

I.* La Retama jr el Romero: se imprimió en el Diario 
de Granada en agosto de 1797 bajo iniciales. 

2.* Las Abejas j escrita en 1798. 

3.* El Vaquero, 

4.* La Dicha por una educauda de la casa de Miseria» 
cordia de Cádiz, en iSoo. 

Sátiras. 

I.* El Familiar del Obispo. 

a.* Contra la diversión de corridas de toros , hecha en 
Granada, reprendiendo los abusos en general, y los par* 
ticulares de aquella ciudad. 

3 .• Contra los errores en las doctrinas morales ^ y dc%*o^ 
Aínts falsas y supersticiosas, 

4.* A la obra del jesuita Donóla, la Liga de la Teología. 

5.* Himno á la Giralda. 



9a C 

Cartas satíricas á la comedia Sancho Ortiz de fas Roelas^ 
en prosa. 

I M p B s s o s. 

Sermón de Santa María Magdalena^ predicado al ayun- 
tamiento de Cádiz, quien lo mandó imprimir en 1765. En 
él se nombra su autor visitador general del obispado de 
Jaén. 

Sermón que en la festividad de Todos Santos dijo en 
la Catedral de Cádiz en 1775 : en Cádiz. * 

Oración fúnebre dicha en las exequias del lUmo. Señor 
D. Tomás del Valle, celeliradas por la hermandad de la 
Caridad en 3o de marzo de 1776: en Cádiz. 

Sermón que en 19 de febrero de 1777 predicó á la Real 
Audiencia de la Contratación: en Cádiz. 

Oración panegírica de S, Francisco de Asís en el dia 
de su fiesta del año de 1778: en Cádiz. 

Sermón en la pr^ofesion de la hermana Micaela Mosti el 
a de>4i^*icmbre de 1778: en Cádiz. 

Oración fúnebre en las exequias que hizo el Cabildo de 
Cádiz á su Prelado el Sr. D. Juan Bautista Servera en 38 
de febrero de 1782: en Cádiz. 

Oración fúnebre en las exequias que celebró el 16 de 
diciembre de 1783 cl convento de la Enseñanza de la Is- 
la de León á su Fundadora: en Cádiz 1784* 

Santa Disciplina de la^glesia sobre el modo mas per- 
fecto de distribuir la limosna. Oración moral que predicó 
en la Catedral de Cádiz en 21 de marzo de 1784» Domi- 
nica cuarta de Cuaresma : en Cádiz. 

Oración fúnebre que en las exequias del Sr. D. Carlos III 
pronunció en la Catedral de Cádiz en 5 de marzo de 1789: 
en Cádiz. 

La fe de la Iglesia en orden á la sacrosanta Eucaristía: 
Sermón dogmático predicado en la parroquia de S. Anto* 
nio de Cádiz en 29 de junio del presente año , y no se 
acordó el impresor de ponerlo, ni yo lo sé. Este es el 



aennon que ha- merecido, uimos elogios de los mas Jvvtos 
teólogos^ y: qve lo' eíta« como ^^ecibado de esta dase de 

. Sermón de- Hmstros santos Patf ortos ^ el cual no \\e .vis- 
to^ y lo predicó eo'la Catedral. en 1788; impreso de or- 
den del ayuntamiento. 

. ,Lá Z2ii¿r¿u/a,' poema graciosísimo j deleitable: se ini-. 
primió en Madrid en* 1807 pori^u aiuigo el Marqués de 
Méritoiiy ya dífiinto. ■■. v. . ■'•■.. 

Cada dia sevían descubriendo cuevas o))ras de este la- 
boriosísimo Jiteiiato^ t$intQ,en prosa como en. verso, asi en 
Materias religiosaai cómo hist^rica^ y miscelánfas' (i).. 



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•K» •;;' ... .1 ' • ■', 

Cato Cakio floreció en ti^nipo de Yespasíano y Domi- 
ciano 9 y le dieron estos Empei'adpres muestras de su apre- 
cio y confianza, confiriéndole honores en los cargos á que 
lo destinaron. En fj^afía estuvo de Procónsul poi* un Se- 
nado -consulto , •como consta de, una medalla qye en la 
parte ántica Ueya su rostro, y en la póstica Canius Pro- 
cónsul ex S, Cn 

También fue poeta ^ y murió viniendo á tomar pose- 
sión de su destino en Villena , en donde le dieron sepul- 
ra« Rodríguez de Ca.stro cita á Ambrosio de Morales, que 
escribe de este modo: «Tamuieii estaba en Roma Gayo 
Canio , poeta , natural de Cádiz , de . quien Alarcial hace 
mención; y de' su vuelta acá.á España y de su muerte se 
da mucha cuenca en up epitafio que dicen está en Villena 
«n una gran piedra, y lo puso Gyriaco Anconitano entre 
los otros de España«» , 

Con efecto el epitafio se ha conservado; pero como 
lo dio i luz un autor á quien los críticos tienen por un 



(1) Libros pinroquíalet y noticias pedidas j buscadas. 



9í C 

solemne embustero , es menester mirarlo eomo uno de lor 
muchos que fabricó su fentasía, y porlo't^co se tiene 
por apócrifo. Traducido dice: «Tú que por aqui pasas , sí- 
« mora en tí alguna piedad y lástima , Vtietve nn poce* los 
«ojos acá: aqui están las cenizas de Gayó Ganio, poe^- 
« que estuve en Roma diez y seis años, siendo muy ama^ 
« do y querido de todos. Después toItí á £spafia>j sin^ha- 
ccer jamas mal á nadie. Al fin, con gran deseo que tenia 
tt de volverme á pasar la vida con mis atiti^o^ amigos t^ 
« acabarla con el Pueblo Romano,* los hados muy crueles 
« me aujaron muriendo en el camino. Lofcio Albino , Pi^ 
«cónsul de la Citerior, honró y cubrió .con este marmdk 
« mi sepultura (i). > 

Trece memorias sepulcrales tenemos en la Archeologia 
Caditana con el nombre de Cajro. 



• » I 



C^To Vario Rufo, t Ssxto Julio Polióbt, fueron 
duumviros en Cádiz por cinco años , señal indudable qní( 
acertaron á agradar por su buen gobierno y comporta* 
miento. 

AVGVSTVS DIVI. F. 
C. VAR. RUF. SEXT. lüL. POLL. 

U. VIR. Q. ^ 

Está iilscripcion es de una medalla que representa por 
el derecho la cabeza de Augusto, y en el reverso la cape* 
dúncula , una segur y un aspersorio : en el derecho tiene 
al rededor de la cabeza el primer renglón, y lo restante 
en el otro lado. El erudito Masdeu atribuye á Cádiz esta 
moneda pjr los instrumentos pontificales que hetlios di- 



(1) Rodríguez deCtstro , BibUoteea española ^X, 2 , p¿g. 129. Ger^ 
nimo de It Concepcioo , Cadiw Ütutrada^ lib, 1 , pág. 70* 



c 95 

Aó se ven ^[rabados en ella , y dice que ^n mas cotnu- 
nes en las medallas de esta que de otras ciudades. 

£1 manuscrito que 70 guardo , y es original del P. Fa- 
bre^ tratando de esta medalla, que también la copia, se 
espresa asi : « Masdeu en la Historia crítica de España , to- 
mo 6, n. 590, atribuye esta moneda á Cádiz por los sig* 
DOS pontificales» que dice ser mas comunes en las de esta 
ciudad que en las de otras. Pero á mi parecer es una se* 
nal equívoca I pues conviniendo en los signos y en tener 
la cabeza de Aufpusto con las de otras' ciudades, se les 
pueden también atribuir. Asi se verifica de una medalla 
de Córdoba, acuñada el año 74^ > 1^ cual tiene la cabeza de 
Augusto , y én su reverso el ápice y el syrapulo con !que 
esta eiudad felicita á este Emperador de su Pontificado, 
en que entró por muerte de Lepido. La razón qué me in* 
dina á atribuirla á Cádiz es el duumvirato de Cayo Vaiío 
Rufo y Sexto Julio Polion, que lo fueron por cinco años 
en Cádiz f y no se lee en el catálogo de los duumviro^que 
trae el Masdeu que lo fuesen en otra ciudad.» 

Estos diiumviros Ids deberemos colocar después del 
año 27 antes de la Era cristiana , porque entonces Octavia- 
no fue apellidado Augusto la primera vez (i). 



^ Celestino Mjlsuco , á quien llama Masuqui el conde de 
Maule en sus Viages^ se hacia honor en Genova en 1797 
con varias traducciones y algunas poesías italianas que te- 
nia compuestas, y que es lo único que escribe de él. En- 
tró en la orden de los Escolapios; fue hijo de D. Juafti 
Bau&ta Masuco: y de Doña Rosa Izquierdo ^ nació y -se 
bautizó en 9 de abril de 1740 (a). 

(1) kianuserüo inédito i pág. 9. VLMdeu^,liÍ4e. dé SífuiMa^ lomo 6, 
fágA. 37 y Ó12. 

(2) Libros parroquialei. Cruz ; tus Fjagf9\fJimQ 4^ pig. USté .^ 



ge o 

Ciríaco Aitcbl ds Toledo, hijo de Bernabé y de Ful* 
gencia Vale, nació en i8 y se bautizó en ¿3 de junio de 
171a. Profesó en el orden de los Ermitaños de S. Agus- 
tin en el convento de Cádiz en 27 de noviembre de lyaS. 
Lo alaban los Mohedanos por su gran constancia y por d 
celo con que adelantó entre sus frailes el buen gusto de 
las ciencias, escogiendo los mas acreditados maestros para 
dar la filosoña y la teología en las aulas de su orden. • 

En los claustros altos de los Agustinianos de Cádiz ae 
baila el retrato de este religioso entre los de los sugetOíS 
mas esclarecidos en santidad, literatura ó dignidad que ha 
tenido esta insigne casa , y que su gran número la ilustra 
y distingue, y en el mismo lienzo tiene esta inscripción: 

• N. M. R. P. Mtro. Fr. Ciríaco de Toledo, hijo de es^ 
ta ciudad y convento* Discreto general á Roma por esta 
provincia. Secretario y provincial de ella creado por el 
Sr. Clemente XIII en el año de 1760, y en el de 176S 
prorogado en el provincialato por el mismo Santo Padre 
por seis años.» 

El mucho aprecio, y con justicia, que hacen de este 
sabio varón sus actuales hermanos, y la buena memoria 
en que lo tienen , me decidieron con mucho gusto á dar- 
le el lugar merecido en este escrito, y no he podido inda- 
. gar mas sino que descansó en paz en 10 de diciembre de 
1776 (i). 



- . Claudio Mac¿* nació en 27 de diciembre de 1712I9 de 
D* Guillermo^ Señor de la 6ra veíais, y de Doña Manuela 
Pain. Siguió la carrera de las armas , habiendo bencScia- 
do una compañía del segundo batallón del. regimiento de 



■tf 



(i) Líkrot parroquttles. Libro de profesiones del eonrento de Sae 
Agustín de Cadis. Historia lUerarm de España^ tomo 1.^, pág. 32 del 
pr^légé : JTotteias adquiridas. 



é 



C 97 

'Zamora, cu jo Real despacho se le espidió en San Ilde- 
fonso á 24 de octubre de i744i y por otro de i5 de ma- 
yo de 43 1® concedió S. M. el grado y BU<)ldo da Coro- 
nel "vivo de infantería con compañía por el particular mé' 
rito que contrajo eri una levfu de cierto número de reclutas. 
En 1 5 de noviembre de 1749 se le ascendió á la «ompa- 
nía de granaderos del primer batallón de su regimiento, 
y en 28 de agosto del 60 obtuvo la sargentía mayor del 
mismo cuerpo , y con él hizo toda la dkmpaña de Portugal 
del año de 1762, habiéndose hallado en el Mtio y reftli- 
cioD de%a#plaza de Almeyda. 

Por otro Real despacho de 3 de abril de 763 se le dio 
el mando del regimiento infantería de Mallorca, con el 
que pasó en 1765 á Montevideo y á 'otros puntos de l:i^ 
provincia * del Rio déla Plata ^tn doflde ademas de los 
muchos y buenos servicios qué allí prestó, hizo el ¡mpor« 
tantísimo de mantener sus batallones en el mejor orden 
de subordinación. y disciplina, faltándole por muchos mer 
tes hasta el haber del soldado, pclf cuyo motivo se habia 
sublevado un regimiento, el que se mandó estinguir. En 
i.^ de abril de 70 se le nombró Brigadier , permanecien- 
do en Oltramar hasta 1771, que regresó á la Peninsul% 
con su regimiento. 

En 75 marchó con sus banderas a' la espedicion y des- 
embarco en Argel , y al año siguiente de 76 fue ascen- 
dido á Mariscal de Campo destinándole por cuartel la ciu- 
dad de Alicante; y sabedor el ayuntamiento de Cadiz^de 
la promoción á general , le dirig.ió con fecha de 8 <ft ma- 
yo del citado año una carta de enhorabuena, pues conta* 
. ha un hijo mas de aquella ciudad premiado por S, M. 

Gonocieado el Gobierno su h<9nradez,le confío el de- 
licado encargo de pasar á Cartagena de Levante á inspec- 
cibnar los regimientos de sft arma de Soria y de Braban^, 
qne desempeñó con grande satisfacción del Rey ; y en 29 
de julio de 1782 se le confirió el gobierno poUtico y mi* 

litar de el Puerto de Santa Mariai con Jas subdelegaciones 

i3 



98 

de rentas, de comercio, de minas y protector de fábricas. 
Finalizado el tiempo de su gobierno , se bailó premia- 
do en ^4 tic enero de 89 con el empleo de Teniente ge* 
neral j con la orden de que continuase en su anterior 
mando ^ el que no cesó hasta 8 de diciembre de 1796. 

Poi^ su elevación á la clase de Teniente general lo fe* 
licitó una diputación del ayuntamiento de la ciudad del 
Puerto de Santa Maria , y por el mismo motivo le yol<« 
"vió Cádiz á escribiP en 1 8 de febrero de 89 ; y habiendo 
lleudo á acuella plaza acordó en cabildo de a4 de no* 
Ticmbre de 1790 visitarle en forma de legacía^dtiya cere- 
monia se ejecutó en razón de ser su natural, y se dis- 
puso con U mayor ostentación y gravedad que se acoa* 
i«umbira en tales caíft>s. D. Sebastian Lasqueti, regidor per* 
pétuo, presidente tie la diputación y que llevaba la pala* 
bra , le dijo : 

«Los honores con que el Soberano (D. L. G.) ha'pre- 
ipiado loS méritos de Y. E. , y el habej encanecido por 
las armas en su Real Arvicio son timbres para el suelo 
que lo'vió nacer. En nombre de esta ciudad y diputados 
por £\x nobilísimo ayuntamiento , tributamos este obsequio 

{n justa compensación de la gloria que le resulta*por ha* 
er aumentado Y. E. el catálogo de sus ilustres hijos.» 
El General contestó: «Recibo con especial gratitud es* 
té obsequio. Si. algo he podido contribuir á los timbres 
de mi patria (de la que me glorío), debo á ella mi nací* 
cimiento y los^senti'micntos que sabe inspirar á sus hijos, 
que 9bn tanto celo^ promueve su escelentísimo Ayunta* 
miento, á quien en las personaa de YY. SS. tributo las 
debidas gracias.» 

La guardia de ordenanza que estaba en Ja casa del 
cumplimentado, rindió los honores debidos á la solemne 
dÍ^\ilacion. pues que S. M. tielfe concedido á los dos ca« 
bildos de Cádiz los honores de Capitán general de pro- 
vincia hace cerca de un siglo. 

Desempeñó Macé en variai ocasiones y como General 



• C • 99 

n^$ antiguo la Capitanía general de Andalucía. Estuvo ca- 
sado^con Duna María Luisa Jiadron de Guevara, devifuien 
tuvo sucesión^ yfalleció en -el Puerto dC Santa Maria el 
día a4 ^^ febr4r de i8o5, á*lo8 8a años y 2 meses de 
edad) y .6a de servicios en los reinados de Felipe V, 
Femando VI, Carlos III 7 Carlos IV. Se enterró en el 
cementerío de pi¿viIegio de S. Sebastian , y no le pusieron 
lápida, ni la gaceta de Madrid- insertó el artículo necro- 
lógico de estilo I ain duda ñor descuido de sus albacaas (i). 



Glbmbhtb Torvisco ó Tobebs, que españolizó 6u ;^e- * 
llido verdadero Torvisco en Torres, ¿orno sucede frecuen- 
temente, y en nuestros dias lo hemos viste en Lupi, Cro- 
ce, Nugents y otros. Nació en a3 de noviembre de 1662, 
y fue yerro de imprenta el del Diccionario de los mejo- 
res profesores de las nobles artes en España , que estampó 
fue 6u nacimiento «en el año de 166^ FflAliscí pulo en 
el noble arte del dibujo de D. Juan YaldeRieal, en Se- 
villa: con su talento y -aplicación llegó á ser uno de los 
mejores pintores de su tiempo al oleo, y mejor al. fresco. 
Pintó en este género el S. Fernando que está sobre la 
puerta principal del atrio del convento de S. Pablo de 
Sevilla , y los tres primeros Apóstoles mayores que el ta- 
maño natural, con un grupo de ángeles sobre cada uno 
en otros tantos postes de la iglesia de dicho conventou 

No pintó los demás por haber seguido pleito en la 
Audiencia con los religiosos sobre estas obras, ;j son in- 
feriores á los suyos los otros en el dibujo y colorido. £n . 
la capilla de Monserrate qijie está en leste mismo conven- 



(l^Iibros parroquiales. Guias de forasteros de Madrid. Notícíaf 
*<Miiiiii¡c«da8 por fv hija; y Gacetas de Madrid de 6 de abril de 1765, 
I ^.3 de..aVrU de lÓ ,. y d«» 3(^ de enero de 76. 






í 

V 



loo • ' C • 

to, todas las pinturas qne se hallan en ella son de Psffi 
autor.*>Tambien pintó al oleo los dos S. Juanes y la'Vír* 
gen de Belén colA^ados en el coro bajo de los Mercenarios 
calzados de^ Sevilla; y en las monjas dflR^racia se. con- 
servan otras obras suyas , pues Ponz vio en los cuatro pi- 
lares de la iglesia cuatro Apóstoles. 

Hizo un viage á Madrid, donde contra^ estrecha amis- 
tad ^on D. Antonio Palomino, á quien elogió con un so- 
DetQ que está al principio del segundo tomo del Museo 
pictórico de la edición de Madrid de 17^49 J ^^ este: 

Aquella de esmeralda numerosa^ 
• loable suspensión de los sentidos; 

^ aquella de laurel ramos tejidos, 

pasmo He luz, guirnalda misteriosa. 
Tus sienes honre; y lira armoniosa 

de cisnes cante triunfos, que vencidos 

te aclaman , en Letlieo sumergidos, 

pinA^ai^so, pluma artificiosa. 
La fama, ilustre Antonio, te corone 

por ssftio , por amable , por Cleiiiente, 

y en sucesivos lustros te eslabone 
Edad feliz en ara reverente: 

pues á el oltido, vida le antepone 

tu pincel docto, Apeles elocuente. 

Nadie dudará que efa mejor pintor que poeta. Se re- 
gresó á. Cádiz, y allí pintó bastante, porque ademas de 
las obras que hayan desaparecido y de las que no tenga 
yo noticia, daré de las siguientes. El Padre Eterno que 
está sobre el arco de la capill^mayor ó presbiterio de 
S. Felipe Neri; los cuadros que estaban (porque la hume- 
dad les ha borrado) en la bóveda de la parroquia del Ro- 
sario; dos cuadros en la iglesia de S. Agustin, que r^re- 
sentan el uno á Santa Ana con su Niña chiquita, y. el o(ro 
un S. Agustín; un S. José cou Niño'^y herramientas de 



s 



C # loi 

ctrpintería, y nn bambocho en borrón aunque de pri- 
ñera intención que tenia D. José Lascano; el abogado 
D. José Minio posee un nacimiento grande , j el retrato 
de Torres pintado por él mismo del mayor aprecio. * 

Este retrato si lo quisiese enageñar su dueño ó una 
buena copia de él, debería estar en la escuela de nobles 
artes de Cádiz. 

Ademas de las pinturas que hay en Cádiz en la nume- 
rosa colección de cuadros que tiene D. Pedro de Domécq, 
Tecino de Jerez , se nota un S. Cayetano con el niño Dios * 
en brazos, y este Niño es un pasmo, obrf de muchísimo 
mérito. El Sr. Cean Bermudez dice que guarda de Tor- 
res algunos dibujos de lapizy de aguada, tocados con tal 
gracia, espíritu y corrección, qfte muchos inteligentés'los 
han creído de Murillo. 

En la Catedral de Cádiz en altar propio hay un|/i Con- 
cepción, y muy linda, que estuvo atttes en *el oratorio ' 
de la Audiencia de la Contratación , y en la sacristía un 
S. Luf asr y un S*. Gerónimo en casa de D. José Beloni, 
Tecino de Saniíícar de Barrameda, qtie también se tie« 
Den por 'de Torres. 

Permaneció en el pais que le dio cuna hasta el %m» 
de 173b que murió y en la mayor indigencia. Se llama- ' 
ron sus padres Andrés Torvisco y Doña Juana de Escobar. ' 

Arana en los hijos ilustres de Sevilla , á la página 78, 
lo pone seviüano\ y si es porque nació eh el reino dé 
Sevilla dijo muy bien, pero no en la ciudad (1). 



(1) Cean Bermudez, DiM^nuno dé los profetoreM en las nobles ar* 
irjytomo 5.^, pág. ád* Cruz, Fiages á itaha , Francia y España ^ tomo 
13, pág. 214 y 221. Pons, Fiage ,íÍe\España, tomo d.^, carta 4.*, 
némero 6 : tomo 17 pág. 340. Palomino, Museo pictórico , eáiclon ¿t 
Hadrid de 1724, tomo 2,^ citado. Ortíz de ZúwgB ^ jinales de ^r¿- 
Aii tomo 5.^, pág.. 14 en sa nota. Libros pairoquiales. 



/ 



102 ^ C 

Clbmrntb Bello. El Diario mercantil de Cádiz del lu« 
nes i3de julio de t829, que acabo de leer, trae el si- 
guiente párrafo, después haber esplicado cinco lápidas se^ 
puierales itéditas. 

«La publicación y esplicacion de estas lápidas, como 
igualmente las que se insertaron en este Diario en a de 
abril de 1827. i.^ de mayo de i8a8, y 7 de junio de 1829^ 
son frutos de la laboriosidad del artífice platero D. Cle- 
mente Bello, sugeto digno del aprecio délos sabio3, pues 
i pesar áe no tener su arte relación con el cojiocimiea- - 
to de las anügütdades, su gran afición á estas, y aingu« 
larmente á la numismática, le condujo á investigarlas;: 
siendo tanto nuis apreciables sus tareas, cuanto carecia do . 
los estudios preliminares^ indispensables para ^dediga^^s^ ¿. 
esta ciencia. Su* constante aplicación , su talento, .d^pejar ; 
do y su probidad,, unida á todas las virtudes domiésticasi 
le grangearon el a[#ecio de sus amigos, á quienes fue . 
muy sensible su pérdida acaecida en esta ciudad ( de don* 
de; e^a natural) el dia a8 de enero d^ este año»» • ' . ' 
^ Ya ignoraba el.fallecimi^to de JBello hasta Ste, mo- 
mento , y aun dudaba si era caditano ; pero ya con esta 
notioía lo creo. He leido varios manuscritos de este suge* 
to, que lo acreditan de un entendimiento natural solidísi« 
mo. En el tomo siguiente tendré proporción de hablar , mas 
de él , y ahora de dar debidas gracias al editor del Dia- 
rip citado^ por el ínteres que se toma en publicar o}^rat 
j hechos de ilustres 7 dignos patricios. 



\ 



^. . . : ' •• I ■ . ^ • .' ,'.\\ 



G ^ io3 

CouBTB, véase Pedrosp. 



CoLüMBLÁ (Lucio JtmioMoDBBATo), príncipe de los 
escritores de agriculiura , filósofo ^ astrÓDomo^ poeta y dig- 
no de cotejarse con Virgilio , nació , según creemos pru* 
dencialmente , imperando Augusto hacia el ano de 760 de 
la fundación de Roma k Cbrta diferencia. Esta es pun- 
tualmente la época de nuestra redención; j ¡ojalá hubie- 
ra tenido la fortuna de haber sido iluminado per aquella 
luz divina que difundieron entonces los Apóstoles en su 
predicación evangélica I Pero él permaneeió en el genti- 
lismo. • • 

Se crió casi siempre en el campo gozando de los ino- 
centes agradables recreos que proporciona tan dulce y 
amable vida aloque los sabe disfrutar.* El talento despe- 
jado y el gtoio vivo que desde el principio de su' juven- 
tud manifestó^ junto eon las lecciones.' de#u buen tio 
Mar«o Columekj le hicieron ob breve tiempo un jóveí^ 
de singulares prendas. Era ya muy dedicado al estudio, 
y no perdonaba fatiga ni medio alguno de los que podiaa 
adelantarle en el conociinienta de lai ciencias. 
• • De bS i 3o años se embarcd i hizo el viage* á Boma^ 
y aunque se ignora: él motivo , pero atendida su aplicación 
I la literatura y lo*sobresaUKite de su entendimiento é in- 
genio , es mny probable que lo llevase á la capital del mun- 
do el amo^ á la sabiduría^ entre otros motivos, si acaso 
Bo fue este el único. Alli hizo conocimiento con los hom- 
bres de primera distinción, como fueron L. Yolusio, que 
liabia sido cónsul; con Annéo Novato^ y Publio Silvino, 
i quien dedicó los trece litaros At Re rustica. 

PasadS alguu tiempo de vivir en Roma, viajó al Asia. 
y estovo en la Siria y Cilicia , y se jtizga pasó á estas par- 
tes orientales eon algún empleo del gobierno, porque los 
foflAnos distinguidos no acostumbraban viajar por mera 



1^4 C 

curiosidad; y lo mismo hacían Io< caditanos quehabian 
adoptado las costumbres de aquellos. También se piensa se- 
ria este el único destino que tuvo , pues como se colige de 
sus mismos escritos , era hombre muy ageno de ambición, 
y qué prefería- lá quietud de stf casa, el estudio y la di- 
rección por sí mismo d^. sus propias haciendas, á las dig- 
nidades y cargos públicos. Este retiro y abstracción de 
Lis grandes sociedades acaso le valid para no ser envuel* 
to con las otras muchas TÍetimas que la cavilosidad y 
crueldades d^ Tiberio , Calígula y Claudio arrastraron i 
la desgracia. Pero mas particularmente en el imperio de 
Nerón por la estrecha amistad qne tenia con toda la fa^» 
milla de Séifeca> á quien llama nuestra^ por el paisa nage, 
aludiendo á^la inmediaclo^de provincia, y por él fino ca^ 
riño que profesaba á Junio Gallón, hermano de Séneca. 

Las continuas esperiencias que hacia Columela en al 
eampo, los adelantamientos que vela tenían por ellas y pot 
^s trabajos sus jhaciendas, le estimuló á esoríbir su gran*, 
de obra de agricultura ^ libros tan estimados, apreciadoi 
y elogiados de todas las naciones (esceptuando la nuei-^ 
ira ) y de los mas sabios hombres. Mas de cuarenta edi- 
ciones se han hecho de esta obra, pero ninguna en Ef« 
paña: se ha traducido en varios idiomíis , pero no. en 
castellano (aunque tenemos idea que- el. Sr. IK Joan Vi- 
liamil, Consejero dcf Estado, hace algtinos años trabajar 
para dav una buena versión d#ella)^ y apenas se encuen^ 
ira algún ejemplar de este precioso escrito en nuestras 
provincias. 

Entré los libros de Re rustica sé halla uno, qne es el 
décimo, del cu!tiiH¡ dé los huertos en verso heroico, y. 
ademas- oiTQ:.de ios árboles. Los' PP. Rodríguez Mohe* 
danos dicen escribió otra obi^*contra los astrólogos cal*, 
déos, y varios libros de filosofía pitagórica. £rAf)ad Mas- 
dra cree -que por solo el libro de los hf^ertosy compuesto 
ooii tanta propiedad y elegancia, puede ponerse sin temor 
su escritor .a| lado de Virgilio. Jorge de Alejandría Idc4 



C io5 

hou qué habiendo dejiído YirgiUo e$iñ miterui para que 
la ilustraae alguno de- aua üu^eaorea, pkrectk' que aquel 
escelentei >|>oeu adivina que esie era Columelar L* h{S« 
toria- literaria de .^spaña^ deapuea^de copiad Yarios elqgiof 
de otros sabios, concluye diciendo que esia poema es 
alegaotisinuo , que su autor iuto la singular destreza de ' 

hacer materia'de él d» UmIojIq que bay de ma^AuJ^^fu^i ^1^. 
Tado y magnifica tojelfmuodovy Áuo;al¡i|iuipdo misnio* 

Plinio t éioulo 4e fiolumela ^ le iaif i^uye . plro; libro épi ' 
¡as sacrificios afOiguos i^ov los fruUos deja tierna. Un autor 
moderno lo reputa mas culto : en el estilo de sus obras que 
á los Sénecas, y que A. lengjoage tiene la pureza del. siglo 
dé bto: Otro dice que resplaiideoe<(kfinoaol entre ijai^ntf^ 

escríbteroo: de ;agriéidtura. Pcnr esio^.y otro$ mu cbi w wy» 
dictámenes^ todoa loé ^ue Ii4n. ^escrit<> dejlAc^i^neVi .rj^yw, 
lo; han tomado por maestro y director, y los gtandes hom-» 
bnea de todas edades lechan pagado: el tributo de su repo- 
Mcámiento :por U ejtoenanxa.que le deben. Qplumela. fue 
«lio 4e los ooas xetomendables alübios de, la apdigujE» Romat 
y sus obras las mas/ preciosas. ique'n6s pii^M^ata.en su gé- 
nero la yenerable antigüedad,. que deberiaki traducirse ma^ 
gíélrabneiite á nuestro' kUoma, con notas oportunas y ada* 
micías del testo, y estar. en las manos de todo labradov 
por lo menoSé Vudro ocra' vea á citar á Masdeq para POr 
fiar estas palabras auyas:i;«Deade laépooa de Augusto has» 
ta la de Nerón ¡fueron taulúendo tos poetas españoles 4 u>f^ 
yor pureza de tenguage, como se tc por h, J. 'M. Colóme* 
laque por orden cronológico es el último de los bueiios, 
y al mismo tiempo el mqor de todos.» 

Guando Golnmela escribió su dasica obra habia tiem- 
po qve tenia una viña en el campo Ardeatino, ó. pago de 
dtdetSj aeguñ d mismo asevera^ y poseia también otras 
heredades en loa pagos Carseolano^ Albáño y Ceretano. Ea- 
tai vinas le daban abundantísimos frutos, él mismo las cul* 
tiraba, dando dirección para lalxMrearlas á aus capataces» , 
«partándoloa de rutinenaé^ Empleaba eft eiSto régim^ to.» 

«4 



IÓ0 C 

das laA reglÁS', obsei^acioÍA<^ y práoti(ia»€[ue hallaba maa 
convéniéníle», 7 tos <faé había aprendido deiu tiok Deaqui 
resultaba las pingües i^oMchas que lograba, j el- mucho 
lucro que le daban sus productos ) porque también en ca- 
lidad erari los mas superiores. 

Por unos medios tan legítimos adquirió las riquezas 
que se infiere tuvoy respecto de ser dueño de tan hermo* 
sas-^ e^uilmeíias*tieti*as. Parece natural que asimismo ten«= 
dfia álgunasr'hat^é pMü la siembra de granos, y aun fron*' * 
dosas^ arboledas, y prados y dehesas para ganados* Eé 
éfeicto éi mismo ctienta que mantenia en sus e<Aablos algu^ 
ñas' piarás y pasloi^ (>>lumela psisáHa su Tida en el caanh 
^V'ócupadó y distraído en las rústioa9 tareas, se hallaría ^ 
•épdradcl de los bullicio^ é intrigas de la ca[»ul, y con lo» 
|;ábi¿bastante para la lectura. El amó las costumbrea aettci» 
las^ metódicas de los labradores: aborreció el odo^laia 
liviandades , el lujo , la adulación ^^ los enredos y tranu>» 
ya^ de los palacios, pero con particularidad la sátira. Mi^ 
ró bón desprecie]^, ó por lo menos con indiferencia^ losll^ 
mosós éspéctifculoa de la Metrópoli, y se divertía coa faf 
domesticas delidias de la casa fie campo, * v : t 

Es regular fuese casado, aunque- nada se sabe de ¡dtt^ 
lo. Ningún escritor coetánea suyo ó posterior* ha dado M^ 
ticias de Columela después de haber obnvUiido sus dbtuMk 
Se Ignora cuaifdo n)urió> aunque es probable (feria irapi*^ 
{^ildó Nerón; Los Mohedanos se indinan ás que falleobiáá 
en tiempo de Claudio, teniendo 5o años ó poco mas» Pü^ 
ro es sumamente verosímil que no volvió á Cádiz ^ y ^§k 
acabó en Roma ó en los pagos referidos. 

D. Antonio Ponz y yo desearíamos que se fundaseil enr 
b ciudad de S. Femando una ó dea cátedras de agr í c ri v 
tura con el nombre de Columela; y enáeñándose en. 
au doctrina, ¡ qué buen' establecimiento por cáeita! y 
en el día en que está tan decadente la agrícultiúra por loa 
tiempos y por la falta de protección. Este era uín asumo 
muy digno de la Sociedad ¿ecdnóiaMMi de amigw cM paia 



;C ttrf 

de Gadn, qoé úniaf^'dtáváa por pcompTer todo lo! bue- 
no:, yoini ílebo^ ai quiero adufarlar; pero conozca y quieb- 
ro publicar que es un cuei^ de «onoctda utilidad; El' 
mittño- Colúmelai 9» quejaide br falta de^, estas cátedras. 

1 flaco algunos años qaeí se- «escribió este artículo y y 
piisteríor á él hemos visto: cda indecible júbil6 la bella; - 
tnuhiocifHi:quo Aia ibeeho duelos doce liebros de agriculta<^ 
ra de Goluinel^ el Su. D; Jjaaa María Alvarez de Soto* 

Hugtor'yiBipresa en Madvid en' i>834* £' traductor >n d 
Pie£u!Dái*adelMitat«^;iiiias'iioticbs tnas de las que damot. 
afuú jSdn iruareáu y tres las: ediciones hechas del Ckilnme*- 
ialbaataaquélla^feciía: a^ hallaba traducido enitalianoy finuit, 
e^'alemab é inglés. Eáumeraalgunosde los muchos aüto^/ 
NSitlKáeos qué hsli^ 'hablado del Colqnielá para elogiarlo; , 
como Casiodoro, S. Isidoro, Juan Grial, Gaspar Barthio^ 
Qttenstcdt^ «1 Gardenétl>Booáv Lub Vürés,. Alfonso» Gáicía 
Matainoros j Juan Bautistii P«rta^ iúan Mááas *Gesnero , d^ 
AÍMid Plueho y'M^íSaboureox, y tasnUen.mencioiui á sujrf: 
ttotagonistaa, Alosadnáraddi^eadé nuestro ColuBw^^ñaAiráj 
yo á Dempsterbt Di Nicolás Antonk> y Fernando Pinetaií' 

no, que saqué de'4ar'lmtotú4Jieraria (ijl' • i ^ - '^> 

■ . ; i ' . ■ • : . - • •. 



t- l.-.MIíi" { : f ) : j 



* / 



GoiiiniBiJL.(í Margo )y.tío/y mae^p deil^. Junio Mbderato. 
Fué insigne labrador dé k isla caditana^ y aup de la proftl 
TiÉeia hética.. Vivia en la miama iski, país: deau nacimien«> ; 
lo^ y- en. ella poseía las ñSas y atpas. hei^edades de que 1&a4 , 
et mendóil su sobrino.: Es-ferosimil que M. Columela nud^ . 

^r^aes Bohtówoé; Bistútim Uüerarim €k'Espantí,\úá6 A to4M'&'!<llR«j>l 
des, Sittúrim cntkéí^ tomo 8.*, pég. iS3 y otras. Ruiz f'adroa» Monnmen". , 
^Í9gratUttd mlpjuklo de CadU^ pág. ^^ Colamela, de Re rusticay lib. 8.* i 
np» IB» jen otros lugares^ ^eíjoo. Teatro crifieo ^iornQ i,*, pág. 50 i.' 
VmnL^ Ftdgét^ tOtD¿*ltÍf, i^i^. 43. Nicolás ÍLüIóÁÍóI Íí¡Ítt¿tecn hispana Vé^-^ 



io8 C 

CA salíeie de España, pues se hablare él siempre como 
exisf^to^en sa tierra, j ocupado ent^ípieme en las fae^ 
liáis y labores que. tenia en ella. ' : •> 

Procuraba mejorar los «terrenos «pdebles , abonándolos 
con otras tierras proporcionadas á su calidad. Al entrar la 
canícula cubría j hacia sombra á las cepas con esteras de 
palmas, porque muchas Teces por la misiña estación eran 
tan-maltratadas del Levante,- que si no tas ponia estos re« 
paros las quemaba y abrasaba como si hubiera pasado (a¿ 
||b artificial por ellas. «No son* ahora- -en nuestros días me* 
nos maltratadas de didio viento; pero á la verdad que es 
immitable este buen preservativo, pues ¿qué de gastos se 
ocasionarían si se fuesen á cubrir los millares de alcanzar 
das de viñas qife hay plantadas en J^rez^ Sunlucar, ^ Puerx 
ta etc.? '.'-.. i 

Compraba M. Columela en Cádiz los cameros silvestres 
que venian.de África, de veUon grueso y ordinario; pero 
de un color hermosísimo, de cuyo comercio con las ove- 
ja^ ide España liáciaii corderos .los- mas lindoé que se po» 
dian vet ^ 'aunque de lana grosera , como la de sus jfMt* 
dres; pero juntán4oIos á estos* despides coii las ovejas Uk 
rentinas, que eran delicadísimas, salian las lanas de esta 
tercera generación con todo d color de las de África, j 
con toda la finura de las de Andalucía. 

tPara el. tnosto> y luego para mejorar los vinos , les echa* 
ba heno griego^ sal, yeso y agúá del mar. Usaba de un mé- 
todo muy particular para conservar las uvas frescas todo 
el año. Sobre la mejora que recibe la tierra con el estier- 
cely;escribe su sobrino L. Columela: «Pero si el labrador 
carece de todo género de^tiercol, le será muy convenieil«» 
te .practicar lo que me acuerdo hacia muchas veces mi tio 
M/ Columela, labrador doctísimo y diligentísimo: á los ter- 
renos arenosos les echaba greda: á los gredosos y muy 
densas arena; y de este modo no solo criaba escelentes 
mieses, sino hermosísimas vinas.» Hoy son desconocidas 
estas t yicticas. eo Aa4a l« Pfa» 



C log 

¥né Marco Colitmela sabio é instmido, no solo en la Agri- 
eakura, sino también en la Jurisprudencia ^ Oratoria, Po^ía^ 
Historia*7 lengua griega, j como lo llama sir sobrino, ins* 
fruido en las mas nobles ciencias, y de ingenio firm^ y ro* 
bastó: sos riquezas en ganados, haciendas y otros efectos 
eran inmensas. No se sabe el año de su muerte, aunque 
es veronmil floreciera en todo* el imperio dé Augusto y par- 
le del de Tiberio: hubo de conocer á sus paisanos los Bal- 
bos, porque al mayor le podría haber ^isto antes de ir á 
Eoma, y al menor con mas particularidad porque tendri» 
iu misma edad^ esto es cuanto pueda dedr de este antl' 
gao y renombrado geoponico> (i). * 



GoiinaLAs (Fáiolii. db eos). Estaba atecindada- en 
anestra isla, y no se tiene noticia de que haya habido otra; 
y autores muy antiguos rieren, que el linage de los Co* 
kiniekis resi& en día: el nombre de Golnmela tiene orí« 
gen launa: ^to es ló cierto, según la historia liteiraria de 
España; y luego se enlazo con la ilustré casa de 'los Junios* 

La inscripción sepulcral que trae Masdeu en su Golee* 
Qon de lapidas españolas, y se encontró en T^adiZ) es de 
csla parentela: dice asi^ 

ftJNÍA. M. R 

MODESTA. 

H.' S. E. 

Se debe advertílr que la P 'de la primera ^línea ó rev- 
irón debió sei¿ F,< y esta equivocación puede ser del copis- 



(1) Colamela, Re rustica^ Iib. 5, cap. 5, lib. 2, cap. 16, d.* 4. liÍi* 
7, cap. 2, y Kb. Í2,cap. 21, csip. 40' y cap. 43. Musdéa, Bisioria triiU 
CM, tomo 8.*, p<g. i 10, 169 y dÍO. Historia Ihfraria de Mspaikí, en tod» 
ú tomo 8.* 9 que et yiáti de ios Golomelaf* 



no C 

ia I ó del antiguo grabador. Con esta enimenda dke éa ro- 
mance: «Junia Modesta, hija i de Marco, aqui está entem?-: 
da.» Los nombres de Junia y de Marco la hacen areer|Mh 
rienta inmediata de Xiinío Moderato «Golum^.. 

Ademas de esta Junia tenemos otras cuatro, y un Junio 
en la Archeología Gaditana; y ei nombre de Marco era oomu^ 
nísimo, pues cuento en la misma ebra manuscrita hasni i^ 
sin Golumela (i)^ 

i • • t • 

Cbistotal GiiBROir. v¿ase Xtmon GentiL 

D 

JLIamaso PasBir nadó en ii de diciembre de i743f 7 h** 
biendo pasado con un tio suyo á Méjico, en aquella ciu» 
4ad lo recibieron por individuo de la Compañía de Jesui 
en ^7 de abril dd ano de 1765» Estudió filosofía » retórir 
cá| matemáticas y teología, y se ordenó de Presbítero. Aoomf 
paño á los ' de su Orden en el destierro de ^paña y ant 
Indias; y después de haber sufrido muchas incomodidad 
des y lai|;as escaseces en su confinación á Italia, se estaMe* 
ció en Ronya; pero sacó mucho fruto de sus trsd)ájos, pw 
au gran paciencia* 

Meditaba casi sin cesar la ley santa de Dios que tanu^ 
amaba, y por esto viTÍa retirado de toda sociedad, y su 
porte era ejemplar. £1 Cardenal Vicario del Papa, cono- 
ciendo sus talentos y virtud, lo nombró Confesor perpetuo 
de un convento de Monjas Capuchinas. Murió en dicha 
capital lleno de méritos, y con Jdducba fama de santidad, i 
i^ de agosto de 1793, y lo sepultaron en la iglesia llama** 
da de Jesús , que era de su antigua Orden. 

£1 amanuense del Ab. D. Lorenzo Hervas y Panduro 



«•* 



'.(1) Muden, citado tomo 19, pág. 585. M^Hdaoos, Historíü Uitrmim^ . 
lomo 8.*, p5f . U; 7 la i#rcftco/o^a duda.: 



D III 

se equirocó en el ano del nacimiento de Preen, pue» ciu 
el de 1744 9 y^ue, como. he escrito, en 43^ y s^ bautizó 
«n i5 de diciembre; siendo sus padres D.. Jac4)bo Preen y 
IX* María Preen y como consta en la partida de su bautismo. 
Escribió tres obras: i.* Cronologüif un tomo grueso en 
folio, a.* InstUuciones de Geografía ¿ Historia. 3** Elemenr 
$as de Geometría jr Algebra (1). 



DiBGO Josa DE Cádiz. La Tida de este hombre apostó- 
KoOi que floreció en nuestros mismos dias, es de tanta 
edificación, que no puede menos de aumentamos la vir- 
tod y de contribuir á la imitación de sus ejemplos. 

Nació en 3o de marzo de 1743 en la calle de la Ben* 
¿idon de Dios : se llamaron sus padi*es D. José López Caá* 
mano y Doña María de Ocaña y García : el 3 de abril fue 
bautizado con los nombres de José, Francisco , Juan , María» 
Manifestó en su infancia un espíritu tranquilo y lleno de 
mansedumbre : sus pueriles entretenimientos eran d^ r co- 
fas deyotas. Su último director le mandó Ib diese por es- 
crito nociones de su vida anterior desde los principios, y 
en él dice : « En -mis primeros años me di6 et Señor un 
corazón dócil é inocente. S^uí los estudias de ; gramática 
en Grazalema, pero con muy escaso aprovechamiento por 
mi natural rudeza é inaplicación. No obstante á los 13 años 
ya estaba estudiando aúmulas, k^ica y metafísica entre 
los padres Domiificos de Ronda. » 

Aficionóse á la orden de Capuchinoé por el trato que 
toro con los de Ubrique, en donde viyia con su padre, 
y se puso el hábito en 11 de noviembre de 1767 con los 
nombres de Diego José, y profesó en 3i de marzo de 1759. 



(f ) LdI>ros ptrroqQÍalefl. BihHoUca de lot esentoréi Jumtat^ por D, Ló* 
Herrát (U coasulté manascrita)^ «rt. /^vcji* 



iiü D 

En SU3 mas floridos anos era im ^troplar vivo de la Tirtud 
tOÉá sólida* Pestináronlo á Ecíja para que Ibajo el magiste- 
tio del sabio Fr. Francisco José de Cádiz (que creo llegó 
á ser provincial y padre muy grave de toda su orideR) es^ 
ludíase filosofia. No ftie la que se enseñaba en las aulas 
de la orden del mayor gusto de Diego, y su esmero y 
aplicaeipQ la fijó por aquel tiempo en el estudio de la poe^ 
sla castellana 9 en la que hizo progresos como lo acreditan 
sus versos. En esta clase de composiciones nunca se le no*. 
i6 objeto profano , consagrando su bello numen al servir 
cío de la divinidad, como ya lo estaba su alma inocen^ 
te. No obstante esto , creyó que eon la lectura de librof 
tcadémieos no llena|^a el todo de su ministerio, y nosds» 
jó el desconsuelo de saber quemó en un dia la mayor píafv 
le de sus vigilias poéticas i y se abstuvo de seguirlas. 

En 1 3 de junio de 1767 recibió en Garmona el orden 
de presbíteh>: se preparó para celebrar su primera Mist 
con unos fervorosos ejercicios, y desde este punto prin» 
eipió el P. Cádiz á camina^ con pasos de gigante para el 
temple de la inmortalidad. Desde este momento 16 empeí» 
16 á devorar el celo por la religión y por mantener puif 
b fe en sus hermanos. 

Acabados ios estudios lo iban á destinar para ^e en^ 
seBase á los mas modernos; pero no admitió jamás cáta^ 
dra ninguna , porque Jo llamaba el Sepor por otro cami* 
no por el cual había de ser ^ríficadósu Santo Nombre^ 
y le mefoonria á su siervo el justo titido de Apóstol de lif 

Seis años vivió en Ubríque, y alli fue donde se le en* 
-jeüó .el don divino de la palabra , privilegio solo concn^ 
di^o á varones' eminentes desde el siglo apostólico. Alli 
aprendió^ método de convertir pecadores, de Cartalecer 
al Justo. Este estudio, como es en iin todo sobrenatural, 
no se aprende de los hombres, sino directamente sé redi- 
be de la diestra de Dios. Nos dio tantas , tan grades pruo* 
bas de ello, que su notoriedad es la mayor ^e* podemos 



Pspai 



C ii3 

dar á los que vetigan después de nosotros. 

Le enviaron á pfedicar la Cuaresma del ano de 177c 
áEstepona: A de 7a la hizo en Ubrique. Después pas<¡t 
á Ceuta y Málaga por disposición de sus Obispos. £n este 
dicho año de 7a es cuando aseguran que en el convento 
de Ubrique se le apareció S. Ildefonso , y le afirmó por 
misión divina que se le babia dado la inteligencia y es-, 
plicacion de la sagrada Escritura. Si este pasage es cierto 
se debe publicar con todas las formalidades Aa estila; j 
ii no lo es I la Crónica del Y^^nerable Diego oeCadiz no. 
necesita de postizas fábulas cuando tiene su historia tan- 
to caso grande y sorprendente y verdaderisimo para He- 
nar un buen tomo. . : 

Volvió á Ceuta en 1773, y aquel presidio se trans- 
formó de tal manera con sus instrucciones, que reinó en 
él la equidad, la paz y la obediencia, y hasta los mo- 
ros pidieron la fé , que les fue dada por el ministerio del 
Padre Capuchino en las aguas nuevas de aquella Pascua. 
En el año de 74 predicó en Ronda la Cuaresma. En 76 
hallándose en Sevilla restableció el jubileo de las Cuaren-. 
la horas, asi como sucesivamente en Cádiz, Jeret ^e la 
Frontera, Puerto de Santa María, Écija, Carmena^ Osu*, 
na y Málaga. j : :. 

La misión legítima es el primer carácter del varón 
spostólico: por esto dice la Escritura,; ^ cómo predicarán 
ti.no son eructados? Nuestro Diego recit^ia de los Diocesa- 
nos el mandato de evangelizar á los pueblos, y asi fue 
distinguida su predicación con las mismas notas , hablan* 
do proporcionalmente, que las del Maestro de las Gen« 
tes; es9^9 con señalas y con prqdigiqs y con virtudes. Sup. 
argumentos eran irrestible^, juntando á la fuerza de .1^ 
^spresion palabras dulces, exactitud en las reglas de la ora- 
^oria sagrada ^ oportunidad en el uso de las sagradas le*, 
i^ras, eficacia en la persuasión de las máximas del cristia- 
nismo , movimientos naturales que ayudaban á \9 elocuen- 

iki tejiia un imperio absoluto sobre las pasiones. ¿Vñ^ 

i5"* '' ' 



\ 



ii4 D 

ro dónde entre los suyos liabia aprendido el Venerable 
Cádiz la moral elevada y pura y persuasiva de que solo 
i\ en su tiempo nos ha dado las lecciones *y el ejemplo? 
Sola pudo ser de la misma boca del Señor^ 

Cádiz le vio hacia el año de 1776, y 1^ tributó et de- 
bido calta por su carácter apostólico, y admira su Ci* 
cundía. Es muy digna de notarse la espresion del doctí- 
sima y severo magistral de Cádiz ü» José Martin y Guz- 
man , qu^ dijo después de oirlo : Si á un tiempo hicieran 
misión S. Pablo y el P. Cádiz , una tarde oiría al Apó%-^ 
tolj jr otra á Fr, Diego. 

En 177S se hallaba desterrado en Casares» como des- 
pués diremos: en 79 hizo misión en la Corte, y recibió 
muestras del mayor afecto del Rey y su Real Familia : en 
80 predicaba en Jerez de la Frontera: en 81 en Ante- 
quera: en 82 estaba en el obispado de Jaén: en 83 vol* 
Vió á Madrid. En 1787 fue enviado á Murcia^ y de esta 
misión se tiene la relación escrita por el Lectoral de aque- 
lla iglesia D. Alfonsa Rovira. Casi toda la provincia se 
despobló por acudir á su capital á oir al nuevo Apóstoli 
y por lo regular le solian escuchar cuarenta y dos mil 
personas». Copiosíiima fue la mies que recogió este labra* 
dor evangélica en el territorio murciano» 

Del mismo modo y con igual fruta se le oia predicar 
en casi todas las ciudades y villas, de las Andalucías, Va- 
lencia, Galicia y. las dos Castillas^ Aragón,. Asturias, Leoii 
y parte de Cataluña. Én Barcelona en la plaza de Fala- 
cia juntó la fama del Predicador cincuenta mil almas. 
En Zaragoza fue recibida como i un nueva Ferrer. En 
Sevilla hizo la última misión en 179a ^ aunqueVIlvió á 
éíla en 95 f y en Córdoba predicaba en 94- 

Una de las cosas mas admirables en este insigne ede- 
siástica era la generalidad de sus noticias ^ pues se pned« 
aburar no tuvo en su sigla semejante. Predicaba á los 
Magistrados, y estos confesaban que estaba mas instrui- 
do en la légt^cion que los mejores catedráticos de ella. 



D ii5 

Predicaba á los militares, y usaba con tanta sazón y afluen- 
cia de las Ordenanzas y Reales Ordenes, qne parecía enve- 
jeoió en la mayoría ele algún regimienio. Predicaba al 
Ayuntamiento de Sevilla, y allí «e dijo qne aunque hu- 
biera sido muchos años ArchÍTero de aquella corpora- 
ción , no podía estar mas enterado en sus acuerdos y fue« 
ros. A las Maestranzas de Ronda y Valencia predicó sobre 
las obligaciones de un caballero , enseíiándoles lo que ja- 
mas hablan aprendido. Los cartujos de Jerez le oyeron lle- 
nos de pasmo por lo que les habló de sus leyes , ritos, 
costumbres y antiguas prácticas. Predicó hasta á los bo* 
ticarios, y los hizo temblar hablándoles solo de sus far<- 
macopeas. Cuando predicaba á los Cleros lo hacia pues- 
to de rodillas. Predicó en Cádiz á los protestantes con el 
mismo lenguaje que el Cardenal de Perron y el Obispo 
Bossuet; asi fue que cuarenta y cinco se reunieron con 
la Santa Madre Iglesia. 

£n \ñ teología era consuroadisimo: esplicaba con ilus- 
tre magisterio, asi la escolástica como la espositiva, la mo- 
ral y ia mística; y como cuando trataba <la estas dos pre* 
dicaba con el ejemplo, producían sus discursos efectos 
marayillosos. 

La fe, sin la cual ninguno puede agradar i Dios, esta* 
bade tal manera radicada en su alma, que dio á las Ter- 
dades católicas firmísimo é indubitable acceso; y esta niis- 
na fe la hacia conocer aV mundo de un modo que ni la 
carne ni la sangre se lo habian revelado, sino el Padre 
que esti en los Cielos. 

La sublimidad y grandeza de la esperanza ha de me* 
dirse según la de la fe : esta Virtud teológica que tiene 
por objeto la bienaventuranza', habla hecho mansión en 
d Siervo de Dios , y por ella estuvo su corazón siempre 
pronto á cumplir sus mandatos. La esperanza era como 
una columna solidísima que lo fostenia en sus grande^ 
^bulaciones y contratiempos , y asi tenia de continuo cín 
li boca aquellas palabras divinas que observaba :-5¿ri ¿¿- 



ii6 D 

cido , sin alforjas , sin pan , sin sandalias , sin dobles turneas. 
La caridad es vinculo de la perfección , y la mayor de 
todas las virtudes: ella reinaba absoluta en nuestro Ve- 
nerable; (la testimonio de ello los 3a años que ejerció san- 
tamente el ministerio de los Apóstoles, soportando incan- 
sable los trabajos que por esto le ocurrían. Su ánimo fuer- 
te venció gravísimas contradicciones , y sufrió grandes y 
pO'lerosas persecuciones. Se hace cómputo que anduvo^ 
ocho mil le^as, y todas y siempre á pie. 

La especial propensión de todos los predestinados ha 
sido la devoción y filial amor y terneza á la Santísima 
Virgen, y estas calidades las tuvo el Padre Diego en gra« 
do eminente: se cree predicó mil doscientos sermones en 
honor y alabanza de la Señora: ¿cuánto pues no dilataría 
áui debido culto? 

Oraba de continuo y repetía como los Apóstoles: Se^ 
ñor^ enséñanos á orar. También estaba radicada en su co- 
razón. la trabajosa virtud de la obediencia, porque sabia 
que sola ella podía librarlo del amor propio. No tan so- 
lo se demostraba su piobreza en la ropa que vestia , qnc 
siempre fue desechada de otro religioso, y en los mue- 
bles de que usaba, sino también en la comida. No se atre- 
vía a encender la luz pata su habitación, y si tenia ne- 
cesidad de rezar ó estudiarlo hacia con incomodided en 
el farol mas inmediato de los tránsitos. Los Obispos le 
babian regalado con algunas buenas ediciones de obras 
de Santos Padres, que era lo iinico que recibia; pero un 
dia escrupulizó de tener dominio sobre estos libros, y 
los puso todos en la bibliotetca del convento en donde re- 
sidía entonces, que era él de Málaga. 

Amaba en estremo la angélica castidad. Fue casto en 
el cuerpo y en el alma. El principal estudio y cuidado 
del Venerable, como el de todos los Santos, fue la imita- 
ción del Redentor ) ejemplar de todas las virtudes, y princi- 
pio y fin de toda perfección; pero en la que con especiali^ 
dad nos mandó le iqiitasemosi fuQ eü la mansedumbre <^y 



D 117 

bamililad. Aprended de mi^ que soy manso y humilde de 
corazón. La aplicación de nuestro Venerable Diego al e5¿ 
tudio de esta necesaria ciencia era tal, que podemos de^ 
cir llegó á ser uno de los hombres mas sabios en^l cono-^ 
cimiento de nuestra nada. Mientras los Ilustrísímos Obis- 
pos, CSabildos, Universidades, Maestranzas, Ayuntamien^ 
tos 7 su Orden lo condecoraban, como á porfía, con las 
mayores distinciones debidas á su santidad , méritos y cien- 
cia; el santo Religioso so llamaba á si mismo, porque asi 
lo creia: antípoda de JesU' Cristo : vaso de cieno: nuevo 
insecto de maldad: monstruo hof rendo de iniquidad^ etc, 
¡Qué contraste tan estraordinario tuicia el pueblo es- 
pañol tributándole los mayores respetos, siendo recibido 
en las poblaciones con repiques, palio, vivas y aclama- 
ciones; y el corazón del Padre humillado en la presen- 
cia de Dios, la cual nunca perdia de vista , y diciendo: no 
á nosotros , Señor ^ sino á tu santo nombre se dé la ^loria^ 
En electo, quien viese á un hombre cabizbajo, tostado el 
rostro por la intemperie , con un hábito ó sayo de paño 
buádp y raidísimo y unas sandalias estropeadas , bajo de 
un costosísimo palio, llevando sus varas de plata los su- 
getos mas dignos y de la primera gerarquía de las ciuda- 
des y villps, y oyese el sonido de las campanas, los víto- 
res y aclamaciones y aplausos de millares <le personas, la 
tropa tendida, ó dando escolta la preferente para que á 
este mismo hombre no le ahogasen los respetos y los be-^ 
sos de la multitud , y para que no se quedase sin su po- 
bre ropa y sin sus barbas largas, cuyas migajas estima- 
ban por lina esquisita reUquia, ¿qué diría «Iqu^ no tú\i' 
•ede nuestra iglesia si viese una de estas triunfantes en- 
tradas? ¿Es el miedo, ó el respeto humano, ó la esperanza 
de mejorar de fortuna la que da el impulso á esas acciones? 
Nosotros creemos que es un tributo , que es un homenage 
que se presta á la virtud y á la religión verdadera. 

Jamas se le oyó palabra alguna que indicase engrei- 
miento ó vanidad* Nunca se le vio movimiento de su per- 



ii8 D . 

8ona que manifestase soberbia ó elevación: observó siempre 
la compostura mas humilde; su aspecto devoto, su sem* 
blanteao^radable, su mirar honesto y recatado, su cortés po- 
lítica y atenta urbanidad , su modo de andar, de hablar con 
todos blando y sumiso, todo manifestaba la pro tinulísim«» hu- 
mildad de su alma, y el concepto ruin que de sí había formado. 
Mucho tuvo que sufrir su modestia cuando supo que 
se habia abierto lámina de su retrato. Hizo cuanto pudo 
para que no se publicasen las estampas, y las que po« 
dia coger, porque las buscaba con empeño, las quemaba 
al instante. En Sevilla le presentaron un retrato que se de« 
cia era el suyo , pero que distaba mucho del original. Le 
miró, y dijo de improviso sonriéndose: 

Retrato, quien te pintó, 
' no supo lo que se hizo, 
pues te pintó como quiso, 
y al fin malo te sacó: 
dicen que eres como yo; 
mas no concibo en que grado, 
si en lo natural errado, 
si en lo moral es error, 
tan solo en lo pecador 
me vienes como pintado* 

Padeció muchas enfermedades para que su virtud §t 
licrisolase. En consecuencia de las palabras del Salvador 
era casi preciso que padeciese persecuciones. Por un ser- 
món mal. interpretado, predicado en Sevilla, lo delata* 
ron al Gobierno, y prontamente bajó orden al Regente 
de aquella Audiencia para que comunicase al autor que 
quedaba suspenso de predicar, y otra al Provincial de 
Capuchinos para que lo confinase á un convento fuera 
del arzobispado; todo lo cual se verificó, y fue desterra- 
do á Casares. 

Toleró este injusto golpe con la mayor resignación, 
7 porque su. conciencia no le argüia.de haber faltado, eo 



. D 119 

Bada á los respetos de la potestad civil , Dios volvió por 
sa causa j quiso triunfase de sus calumniadores. Sin que 
el V. P. Diego hubiese promovido la menor gestión pa- 
ra hacer conocer su inocencia, y cuando menos lo espe- 
raba , se sirvió S. M. mandar se le ordenase lo siguiente: 
«El Rey ha sentido cuanto V» P. ha padecido; pero es 
cierto que esa contradicción acredita la verdad de sii Apos- 
telado.... buen ánimo...» su Provincial le comunicará or- 
den de S. M. para que vuelva á Sevilla^ y allí como en to- 
das partes predique sin temor el Evangelio. » Otras desa- 
zones é insultos tuvo que sufrir su paciencia , y perdonar 
su generosidad ; pero la divina Providencia en todos tiem- 
pos la salvó de sus adversarios.. 

Cualquiera que solo atienda á la natural debilidad del 
cuerpo humano, juzgará casi increibles las durísimas mor* 
tificaoiones con que se maceraba el santo Religioso. Ja- 
mas dio ningún alivio á su carne : fue admirable su pe- 
nitencia: raro el día que dejase de ayunar. Tomaba dia* 
riamente tres disciplinas, y las reputaba por cosa de poco 
^alor, pues escribiendo á sn director desde Galicia le di* 
ce: «Sigo con la friolera de las tres disciplinas diarias.» 
Estas y los cilicios le teniau todo el cuerpo llagado , y la 
«ola vista de los cilicios de que usaba estremecería al mas 
animoso» Después de emplear el alambre^ la hoja de la* 
ta^ las cerdas y el hierro para domeñar su carne^ se po*^ 
niadel mismo hierro una argolla al cuello, de la cual bar 
jaban dos ramales -d unirse á -la cadena que cenia á la 
cintura , y por esto lo veiamos agobiado en una edad po» 
co mas que mediana. Para acostarse eu su duro lecho no 
se quitaba los cilicios, y por lo tanto era como un potro 
la cama. Aui» en sus enfermedades conservaba estos ins- 
trumentos penitentes^ y no obstante el rigor con que tra- 
taba su cuerpo y llamaba Uifésimas mortificaciones las que pa- 
decía. Era muy ingenioso en buscar medios de castigarse, 
y se puede colocar entre los mas gandes penitentes que 
^iélebra la Iglesia, 



ISO D 

La verdadera grandeza de los Santos no consiste en 
el ruidoso aparato de los milagros con que Dios los hon- 
ra, sino en la interior y oculta riqueza de las virtudes con 
que los santitíca; y asi no es absoluta roenie preciso que 
los Santos hagan prodigios, porque siendo este un don 
gratuito del Espíritu Santo, puede no dárselo á alguno. 
Pero el Señor que distinguió á- nuestro Venerable de 
un modo particular, quiso por su bondad comnn icaria el 
divino poder de ejecutar ciertos actos al parecer maravillo- 
-sos. Es una verdad incontrastable que Diego de Cádiz hizo 
cosas que no están en la esfera de lo natural. No somos los 
mas crédulos en esta materia ; pero convencidos de lo que 
hemos dicho, hariamos traición á la verdad en -no decirlo 
cuando debemos. Algunos hechos prodigiosos están au« 
torizados con todos los requisitos que previenen los cá* 
nones. Un catálogo crecido de ellos pone el autor que ea» 
tractamos, y á donde remitimos al que quisiese leerloa. 
También obtuvo la especial gracia de la profecía: gran 
número de estas santas inspiraciones, y algunas muy par» 
ticulares , las describe el mumo citado autor. 

Apuntaremos las distinciones con que honraron al hu- 
milde Fray Diego, y advertimos para gloria de su patria 
que pocos ejemplares se hallarán, si es que hay alguno, 
tle haber condecorado con tanta repetición á un pobre 
fraile, y en el tiempo en que vivió, tanto las autoridades 
eclesiásticas, como las* civiles. Los arzobispos, obispos, car- 
denales romanos, y ayuntamientos salian fuera de pobia« 
do á recibir con todo respeto al santo Ministro de la 
palabra. El Cardenal Lorenzana escribió á un superior de 
Capi|chinos: «La entrada de Fr. Diego en Toledo ha aido 
tan solemne y magnifica como lade nuestro Salvador en 
-íerusalem.» F-ue nombrado teólogo y examinador sinodal 
por los cai*denales Lorenzana y Delgado, arzobispos que 
fueron do Toledo y Sevilla, y por los respectivos prelados 
de. Zaragoza, Valencia , Granada, Jaén , Murcia , Ceuta^ 
Cuenca, Málaga, Guadix, Córdoba, Mjondoñedo, Leopí 



o /KM 

bmanca> Cádiz, BarcQto[|uij/SlAitii|[a^ j dbt Alcalá Jé 

i £os €d[Hldo»)edteáásl3cos^ <lpiÍ^.lo ieU|;Í9ít>B dignidad é 
teiónigo sbn; Jaeú, : Sevilla, yalenoís^y- Cuenca, Murau^ 
Orihuela, Santiago ,, AfidaiUet Córdoba, Oviedo, Salaman- 
ca, Guadií, Baciia{<A(oiid(oñ^0:i;X^»o^, Asüorga^Húy, J0- 
Tcs ée.h Frontero,! Lotc«,JtIairíl j JSjWda^:^ Is pénmT 
itió ^cdicfHr.en. Sevillii ]Bu:.<d.fiW^itof,;0nrjq[ae^a^^ lé han 
beeha San Vicente Eerrer , S|pí F3^*and;iCo deíBprja 7 jcIVí^ 
nei^le Maestro Jluan de Avila. En Sant^Oiiie le dispenrt* 
iá^l% dicha: de eelebiw.^pbi'C el «epujpr^ <M;Santo Apni^ 
4oL L0i alnobis|KMí de .S^vjUfi JJanea y 3or&oii lo iiuMnbraf 
wnyiéx9dpf geBfítfif-j e).Ini¡ttÍ3Ídp|*:f4n€f^ .K^alífioador 
de la*Siipreina« / ;..-.iri:-. 'i.:¡ ...'.;: i..} 

Las nniviécsidades liténffiaa le oyeron con asond>ro, ya 
ea la cdbedrá, ya en el pulpito^- y. ya en ^lonaukás, y Jo 
aümiejparón éiitvé ló6 á^cdmdüoa'.^leiiaüs. claustnosi la do 
(idraDiüda Cuala;i|irmeva)Iquer^n:>{(779 en plaustroüpleno lo 
Mlifirió losrgvadp9^^e.^á«8tro eili.aíridfry idoc^ 
logia y itínones¿:Us 'de Baeía, Orihuelí^ y. Valencia lo nóm^ 
hniron ademas por catedirátíoo de teoiogfa. la de Oviedo 
le aSadJ!^ los de medido^ y jxkrisprudéíníQiat; la de Osuñn 
c4d>r6 magníficamente 'dt Acio dis iacorpdrak'lo, y lé vt^ 
|dó Ua insignias dé eatilor . ^ - 

- «uórdoba, Sevilla, .J^ez^le la Frontera y Valencia lo 

« 

iBoorporaron en sns ayuíltamientos: Cádiz lo digió por su 

*H^an mayor, con .asiento preeminente; y decretó para 

<^tinoTÍa de au/.mision colociir itn. ciiadro;. de Jb Beatisinut 

''nnidad en la plaza de S. Antonio en el mismo sitio don-) 

^ pv^Bdieaba, ^ .^T^er stt;rettfato. en la 4da.'CQns¡stx>rial, y 

^Im apaalfcnente 6a ducados de limosna; todo lo que te ' 

^^rifioó .menos el' tomai' la limosn^. Muma, Cartagena, 

Wca, Alcalá b ]Eleal, Sanlucar.de. Ba^vameda^ Sonda, ^Eci•: 

i^ y obros piieblQS )<f recibieron d^ regidoi?^,- La Real Maesr 

16 



ntíx O 

YÜla tj V^^McU «Mtré )it]^ 'disliniguulQf d^llafiev. ^Sa oiétíí 
U did lóft liónm*QS'^éi>fV¿yÍifdlrif.'' i ,:«•'*::) ,i/m:...:;1 
• Al fin de sus dias> y cuando se le acercaba el ¥éMÍft- 
toso instante déjé^á recibii^ en A wSo d )fMtá(> dfe sus 
▼útudes y trabajos, tuvo la desazón de que-delatasÉ» i^ 
guno de sus esciítos á la Inquisición. Macbo(4i afti(p6 ^ 
te infortunio por «I -escándalo fjaé^ pbdia caiisaf á liúi gra- 
tes det medianas IcMieíC,'^^^ soiflas- mttf y ik «ontriMi- 
don le abrevió la^i^dA^y ihi^eidiándolé sus adiáMjuiBSJ l^Mti6 
la plama para iñndical'sü' btricM", poriftto la* defema deuii 
•gravio, y mas, ^ 'punto de doctrina, la autoriia d-deKé- 
<^ natural, ^el> divino* y él positivo^ pe^ es muy- sensible 
qne no Inibíesé ¡podido 'Miicluir iina obni qiie hubiera ^rf- 
«U oifltsinm , pot^e ans niíA^ ise ágrárraii^ 
da hada principios de 1801. ^ '-^^ 

A proporción qoe con¿cia se iba muriendo poco ^ po- 
co, doblaba sus oraciones^ y ejercitaba las virtudes ttasca 
el giiado maa heróieo; iSin- etnbargb dé habérsele 'ttdttfdi 
nha pequeiltt'nile)ov(afxq^6''auiii4o9 fa^hal^ U^ Hmí^ 

jeaban deAtt ñesKabléoiffníisnto^ el < Padre deflM>scrábail^^ 
lodo' ió eomrttrió ;[; pites ¿é bceeqpfe'él Séftcn^'sé dignd-lrtí^ 
ticiparle la noticia cierta &e'S«'dkiérie.Ppr^ este presentí* 
wentd díspónia'diligenqe d^. iodo lo necesario qiie debk 
qnedak* ^megfado: ancé¿ dk sn ^edmiento, y eniodlltt alü 
acciones daba muestras del gran< caudal' qué tenk átésoiiE» 
dé para este tiempo. A u¿a ^rseik de'Sevilki le^eaeinbió 
en I a de marzo de 801 : •Se acábfl mi buena oanrcnra': pá^ 
réceme que en la gracia de Dios la he llevado fielmente^ 
espero de sü misericordia k ^corona <qae pai« tod<M(''gán# 
en la cruz.» --• •■ *' • rt'i.' •,'.'• .. f ^ !>•■. •»■! 

[ Finalmente, llegó el 19 de mfarzO','rvi»itó y <MÑi en lá' 
iglesia de U Pazt á la mafiana'del 10 no pudo tener el* 
consuelo db decir misa, por lo débil que se haHÓ. Sufrió 
no obstante sangrías , oáüsfticos y otros medicamentos cmi 
la mayor resigniícíon , aunque déúia que de n^á servían 

los aikiliof httttatm, cuttndd'd eidk> há decmnidb*^ &i 



/ 



dd honoiire. PidUó perdota á la finmliJIie k casa en qua 
«tabaimpedade. A auprdadbr^al»|tescribió surmsacneii!- 
ta^:pidJ¿Ildol»4illfl»tol:yiéja^qae kreatta*, para cfue fi»^ 
■hnli ja.ide au cádiui^r^> j^ :§e dispaBO á iiosjtenér iii.dia 44; 
Séfiar. aEbl la tarda dbl '^5 le adminisfararoá joi Sabnaatem-'; 
loa ioon lOuanta-so^eiuudád fue posible. La serenidad » €K>m* 
puncioii^.ter&uEa jadíficac&oii del «veaAble enfermo, y el 
áókr* j;Ugi!Ínnarf>d(BK^;r«oaci)nriiehtes e^ de 

cánonnslanciaa^i 3¿gfa6»/hiasde iádaimdotk ^ que. de mfÜQWrk 
la. Daijiées de j^^QQHVid-Viátíoor iie qnedd -ea tm protandtk 
iaeppnSci^, hasta' qué lo interrumpierónilofc medicas» ;: 
: -Crecía por instantes la -enfermedad^ y aentia dolores t^ 

en las entrañas:: iel paciente crejS lujaría de 



la: apidenria 1 jqatt^ hdbiaJMios. shlrido d ano anteríQriyiyi.ei^ 
toáeearpiiei8ñdié)pasaai¿l (fMMrdon sanitario piaora áñstir á lott 
q fid fwnniada s f tj|»8e la^xj^ój.iQoaífoi^e ^n^la Toluptád del 
Eterno j aguardaba con- alej^Hi mberte,' j manifeétaba 
sft esto lá pierfeccioA con que^ habia observado la ley eran^ 
félica. Henoñró loa^▼ot06i de i|u orden : respondió á las pré* 
sea >de! fai'^enéoiiiehdaclo»'Ud dknal 'pídn5í á eso ide .Iksuiin 
dala áoohe quis le if^esédilaiancífixioh: del RedénfoiV 
la que oia con dí}v¿tÍ8Íma^ 4ágrímas.'c Queriendo darle áfi-. 
BieBÍto á fas doce^ se neg6 eoábumildadá tomarlo, diden- 
do: msiruey ni eiho9^a, (Joncinuó en afectos fervoroso^ j 
eii eáloquios suavísimas loénid Señor. Jesús, cuya sagrada* 
imagen tenia! «tr sus ámanos como unfescudb Icntíúmo cda# 
tnt las amúa «neiJiigaS'^ iy: repetía como el Príncipe de 
los Apáftotes:^?^ saies^ Sgñcr,, cudnio Utunól fiíntió sa 
acercaba la hora de su tránsito, y á las 5 de la mañana 
del a4'pí^6 sd cara le volTiese^ traer la Eucaristía. La 
eoMumiá^ yl i quedó ^m^grdn quietud ,^ no babló inas; 
eeri6 l^AajMyae abrasó con el «cru^ñfijoy y* sin elñiehof 
Bmrániento- entregó su espibrttu i Db>s á^ lu Seis y' cuar- 
ta de la misma macana. • ^ 
-I « Asi salió de este muftdo el alma {Mira, penitente, h»* 
faida>y>;fiierteúdÉPesf^'^ramn apostéliooy de^esse insigneiy 



juSlo hombre, que' meé época en sn.si^lo, lo ilustra ^jf! 
aumenta la gloria d^juna nación y de ün.drdenqiije pro*, 
doj^^n Cintos fsantos* La iQueité;de.ie§l€l áiisibiiero^.isíepM 
pl4» tdeíAorable; fué «una calamidad :póbUca y ün íduda 
para todo 'el i^eino. Su única y debidh Tbeompensk . esrilái 
de habAar con los ángeles. Murió de 5^ años, xi mea» 
y a5 dias, en el dMio dia 24 de marao de 1801. 
' ' F-ú€ fie ingenio' agud«» y pecspábazr^fde. nna knenMhiii 
inméhaa^ pronto en: tus i^fak^aéS) afabilisHna'énicu trali^ 
S¿:CQerpo era'idltb!, derecho' y 'áirbsoflsu cQloa>'UaBldo.y 
sonrosado-, la! cabeza, bien formada^; la -cara agiiSen»^ -ú 
peló negfroy hermo^sos ojos, la nariz recta y delgada hasta 
su final, bSca regular, la dentadura muy unida y blanca* 
Biravla predicación estaba adornado de «voz clara*^ aifcta^ 
ladar> y diifee , lengua: limpia ^^ cspédita, espóresion ni|tttrat y 
sencilla;* pero* elegante, 'projpáa y ipará todos aéooNHUidai 
• Apenas espiró el bendito Padre se puso una guardia de 
tropa á' la puerta- dé la casa, |Mira contener* la indiscreta 
devoción del pueblo^ Ahtes tquel doblasen las .eam|Miitts'isf( 
oían Ibs clamores y gritoS'de idlo* el réoindario de la cíoh 
^ dad i de Ko£da: la'oohmocicm fuevgéneral y sin ejem^ikó 
f Muría H sanio Paáte.y nuestrb goab.\.l .Ekas y otras eran 
las espresiones <;on qii'e desahogaban* su tristeza ^ lágrimas 
todas las gentes,: Cual rayo p^asó' tan in&üsta noticia, por 
k Serranía, y al primer Inriso abandonaron sus puebloa'y 
aldeas las faiáilihs enteras por ir.iá jsu: capital,': de suerte 
que se tuvo pbr conveniente, reforzar la guardia de la ese. 
sa moitúdria. .En el caso presente se cumplió la santa p»» 
labra de que el justo en el dia de su muerte será bendko^ 
Para satisfacer el desíb del inmetiso concursó reunidé- 
en Roiula, seim^nifestó el cadáver .4vn una sala baja ador- 
nada lúgubremente ,( y con interposíoon dei unja) reja. Des* 
pues de 24 honásise oÉ&nlenia hermoso (como lo fiíe en vi- 
da) y flexible^ y la piadosa ilusión de los fieles se saciar 
ba en parte con vei* el düefpo que habia ocupado üíl al- 
ma tw santa y bienbechonu Seis saeerdoito eatwiderali fia» 



o ia5 

cesantemente tocando diferentes prendas al difunto , re- 
produciéndose en este acto la costumbre de los cristianos 
ileide' l<is pfámitiTos. tiempo^ de k iglesia. JMucho traba- 
jo costó contener lá gi^ani multitudidi ambos sexos >qiie 
qiM^ad.Uevar^.por reliquia^: su pobre cama/ la colgadu- 
ra fúnebre, y aun los ladrillos del payimejQiQ de la sald. 
Luego áe^repartierjíin algunos dcí Jps poquísilucM^iÉte^áéilios 
del uso de su rererenciai j el manto se dividiót euf toes 
pedazos, adóntedoloa á b JVI^esti»nM , al Ajruil^^un^ y 
ú cabildo de beneficiados de Ronda. * •• 

Para pasar el cadáver á la' iglesia de la Pa« ñie^ indis- 
pensable poner sobre las* arma^ toda la tn^a .que babia 
disponible , y auxiliada de ella formar una ytí^ [d^ litár 
detos fiíeries desdé, la caaa á U 4íiíhk igUoia^ y* p6i* la 
siesta del dia a6, en compañía de.4ol»>t|i#^ iluáUr#B Msnüok 
nados cuerpos, se le trasladó. Y aiin({ue se disponia lín fu- 
neral suntuoso , la prudencia acordó , 'para étitar de^rde^ 
nes, colocailo en el sepulcro á media: noche. Dentro de 
dos cajas cae' guai'dó fie&óro taín estimable , y ;se ^itúó^á los 
pM»:del áUíT de 5. Joaquin. Ci¿eo Ilayes cemroh ^as cá« 
jas, y se entregaron al Ayuntamiento, á la Real Maesftránf 
la, al Clero, y las dos restantes^^laduena de k casa don- 
de se alojaba el venerable capuchino. 

El Sr. Cardenal Cienfuegos, Arzobispo 'de Sevilla, está 
ipcargado por comisión de la Santa Sede de actuar en la 
cansa: de la beatificación delR. P. Fr^) Diego 'de Cadiis^ y 
W: formado ya la curia , de que es S. E^ presidente/: Yo 
empero que el Ayuntamiento de Cádiz se mostrará part^ 
por la muchs^ (ó. toda, fgr mejor decir) que le toca en un 
asunto de tanta importancia y de^^tanta gloría. ¡para bí 
cíudadl • ..'•'>..'• 

Noticia de las obras que escribió el venerable :PadrQ 

1 • • " \ » ■♦• • 




taS D 

Ob&ás ii^pajssiJ. * 

■ .: • . . ■ :. • » : • . •? 

: Sérmonei y alocuciones sobró varios asuntóte -SUoinat 
aB;4** Madrid, en la imprenta de Pacheco. 

El Ermitaño perfecto^ vida del hermano Juan de Bio^ 
de S. Antonino. Un tpmo en 4«^ impreso. ' 

El Soldado tMólico. dos carias á D. A;ntonio lim^ae» 
Caamaño. ?-:•;:! !. 

Dos efitalamios místicos^ para la pix>&sidn de doi 
monjas. . ...V . .,. ; .. ' . ., j;. 

Dos Cartas sobre diversiones publicas. 

Carta edificante sobre la vida ejemplar de D. Miguel 
OalTo, presbítero. . i-'i 

Carta pauahíl publicada por ei Sr. Obispo dé Hond»* 
iedo Di Atidr^ Aguilur. ' ^.. ; f • 

Carta circular para la orden de & Juan de Dios^ pubis* 
cada por su 'General. 

-i) Papel enferma de instrucción sobre los deberes de um 
torre^dor^ escrito á solicitud de D. José Egniluz. • - '' 
rJ Aljaba ndstica^ y modo de visitar i Jésus Sacramea* 
fado. >• 

Trece novenas distintas. 

i OaaAs Qüx naJÓ NAirrócEXTAs. 

'6 tomos' en 4** <{u® contienen ochocientos sermones. • 

3 sermones de los cinco que predico t^n Cádiz á loa 
Protestantes.- 

Un sermón d)e S. Miguel^ {gedioado en J^ez de b| 
Frontera. '^ 

Oficio y Misa para la festividad de la Madre del Bueo 
Pastor. 11 

Apología sobre el recto uso de las cedulitas de la Con^ 
cepcion. Un tomo en 4*^ 

Memorial al Ryr con motivo de la guerra contra la 
R^ública francesa. 




Colección ds consultas graves» % tombs ^ j ótroa mue 
chos opúsculos (i). 



, Dnoo García Gorbalan, y su humano Frwci^OQ Gor- 
balado, fueron á la conquista de las I^iasi Gnnarias en. el año 
de íJ^glt con un cuerpo de 900 hónibre$>' entre los cuales 
cneSbi á laiíiestros Gorbalttues elbistoríadorfde aquilas U* 
Ia$ en el número de los 0U1S distuiguidos. Jieseath^vcó^ 1# 
espedicion en la raAa de TazacprteiySitHS^a.al.Siid-O^^d^ 
de Palma, en 29. di setiembre del dicho año, é inmedia- 
tamente se trabayó isn trazar un campo; atripch^ado sobre 
la mí^ma: ribera del ii^r».:{l^ui^üerQ9>MX?0|it|>bu7enda i la 



h.i, '■ 



\- '< I ' '; f . 






« I 



(1) Salmo 1 13, t: f .* S. Mateo, cap. 1 í, V. 29: cap. 1 ^, ^. 1 7. S. Lv- 
cas, cap. 6, Tv 8: cap. 1 1 , T. i.* S.luni,.cap. IG.T. 3; cAfw^lyt; 17. 5. 
Pablm á ¡o$ AHMji«^cap/10, ▼• 15: cap. 13, ir. 19:'4 Tikn, 2: cap. 4.*|T* 
7 y 8. $íliilit¥iUMro Cap^chimoy por d Pr9?iacial FV. Ser^Ga de Hardalev 
lila de I^ofi 181 !•• Ora/uon dicha cq Ronda per Fr. Luía de Sevilla .im- 

• ■• I •"* '» .f':ii.". *_J.' ^^•''••¿•' . 

preaa. Oración del.Ma^i^tra! de Sevilla D. Pedro Prieto^ imp^a. Ortir 
tibñ por Fr. Antonio ét Hardaleá dicha'én Ánteqalnrá,' lifl^^ld. ÉfNáe' 
f9 PaNá, por Fr. Fidel del Castillo, impresa. ElÜr. 6. féanf Aleoié^ 
iwribió 'difuaam^Dfe de las accionei y viitndea dtk V» P. Cadíve parece 
te halla el maoascrito en el conTcnto de Capuchinos de Cadi^^ yp na 
Iphe yi^to. Gmcetm dá Matkid del 2( de mayo, de |80l,. y otros papeles 
y oraciones fúnetires/ dichas en honras, creo qne llegan á 20. 

Nota i." Otros Santos Tarones han preÚiiádótVmbléáí'bíi'eí pulpito 
deSerilIa, donde los Santos FerTer y BorjU. •• 

Nota 2.* La partida dt^iautismo del Y. P. Cádiz, copiada exac« 
tímente, dice asi: «En C!adii, miércoles tres de abril de mil setecien- 
tos cuarenta y tres anos, yo D. Manuel de Tejada, Cura propio en el 
3«grario de la Santi^ Iglesia Catedral de 'esta ciudad, baptiza á José 
^ráncitfCo Juan María» que' nació á treinta de marzo próximo pasa- 
<^, bijo de D. Jbié Loi^ Cáamlmd; y ¿e i):*» ' María de Ocana y. 
arcia, su legitima muger, casados en esta ciudad ano de treinta y dos: 
sn Padrino D. Francisco de Ossorior ad ve rtil e sus obligaciones: sien* 
testigos D. Francisco Zisneros y D. Cristoyal Galán , todos yecinos 
está chtdad, y lo firmé vf iupm\^-^l}, Manuel dt Tejada^-^Iibr o 
lielMHitSiBOii Iblio 27lTiiélta«» .' M'. 



v^a í) 

]p«cifieaoion dd la isla, y para ello y para sví conquista se 
hallaron en todas las acciones memorables' de aqiK^lla y de 
la siguiente campaña, y, en la batalla decisiva que se dio en 
3 de mayo de i493- 

-' '^rDebió ser conocido Diego Garcia pot honibre rectb y 
prudente cuando lo nombraron por Alcalde mayor de lá 
misma isla de Palma, siendo el primero en el catafógo de 
tmo8 Magistrados; y para mandar civil y criminalmente en 
tiempo de conquistas y descubrimientos, es menester Uh 
oey mil buenas cualidades. 

Francisco Gorbalan siguió el ejército conquistador, y 
«e haUó en las campañas de i49^ 7 ^^ 1^ <le 94, y espe- 
dalmente en la desastrosa batalla de Acentejo', eil tár-^ué 
cada español tuvo que batirse contra una multitud; y en 
tf Esta délos que más' sobresalieran sé -^irpúéStú^t '6$!té 
Fxfiiicisco, el que. seria regular estuviera lleno de heridas. 
.'En 1496 fue elegido por el Gobernador D, Alonso' de 
líugo para Alcalde mayor de Tenerife, parque el crédinú 
ée óorbálan y su faruena opinión se habia fijado en lá tef 
dente república, desde que los españoles fueron testigoí 
de sus baa^nas, y asi es que lo npmbra de Famoso con^ 
qmstador la historia de Canaria, y tenemos ya á los doi,^ 
hermanos tan valientes nulitares, como íntegros y buenoi 
lueoes. 

En 1659 estaba inmediata á la ciudad de la Laguna lUia 
casa de campo en sitio ameno, llamada la Gorbatama: aoa* 
so seria del repartimiento hecbo.á estos conquistadores (1)» 



_ • 

Diego Granado, Presbítero, Jesuitia é insigne teóloga* 
La casa de los Granados se indica estaba junto al mesón 



(I) Viera j GUtíjo, AotUUa de la kision^ general Je las islas de Cas^m» 
fMytomoS/iptfg. UTysig. 163»2i9^X^^lyi4l7:.t|H|ip3,%iH^SS|. 



D 129 

DueTO, en aquel tiempo. Nació hacia el año de 1^72, y 
pareció haber naci4o con el qídlq la devoción... Todos sus 
ju^^ se redocu^. á io^^rjju ceremonias de Uflf^eaiski pero 
(ODA macho deooarp ^é jgyoypda^ Aprendió. eOjclr colegio do 
la Couqpañía de.Gadiz .^s .primeras letras, é indinándose 
al instituto de S. Ignacio^ entró en su Congregación á los 
t4 ^os de edad. Fué novicio en MontiUa, y el dechado 
de todo el noviciado. Esplicó filosofía y teología en Sevilla 
con aplauso; y creciendo de dia en dia su ciencia, llegó á 
escribir Comentarios sobre el Dr. Angélico, haciéndolo en, 
un todo con el mayor acierto. Parecia que habia bebido di 
espíritu y claridad de .Santo Tomas, y que habló el mismQ 
Santo por su boca, escribiendo con su misma pluma lo que 
le dictaba; 

I^a sabiduría de Granado se tuvo por sobrenatural, y sa 
fiuna llegó hasta los oidos del Papa Urbano YIU , y desde 
entonces le consultaba materias gravísimas. Se le conocía 
en su época por el nombre de el Maestro de los Maestros» 
£ra tan feliz su pluma, que referian sus contemporáneos 
que jamas tuvo que boiTar una tan sola palabra de cuanto 
«scribia , por inútil ó mal puesta, y que ni aun mudaba d 



Sucedió que imprimiendo sus dichos comentarios so- 
bre la primei*a parte de la Siima- de teología, habiéndose pe»? 
.dUo por casualidad un cuaderno de los que se estaba ti- 
rando, fue necesario recurrir al autor por otro: escribiólo 
de nuevo, y lo entregó tan correcto, como lo demostró el 
que después pareció; de modo que cotejados ni una sola 
coma le faltaba. £1 mismo caso pasó con una consulta en 
Sevilla al cabo de diea años. Estos sucesos son admirables^ 
y tendrán pocos semejantes. 

El esmalte de estos grandes talentos era su profunda 
humildad: iba á las escuelas á decir la doctrina con los 
pau^itos, y para Granado no habia hombre mas rudo é 
ignorante que él mismo. La undon que Dios daba á sus 
'^''Ilíones y discursos atrsgo al verdadero conocimiento á 

«7 



<i3é 'b 

muchos éstratviados. Su |)lrtidéncia se' conotíff* cuando taé^ 
electo Betitor del colegia deSetillaf j Iw^go del de 6ranadft| 
^ de Procirador di estás provihcHís ea Roma para con su 
Giéncíral; El'p; NÍét%hü>ergv que cúhtó escribí* lá 

▼ida de erte eclesiástico, refiette én ella várioü pradí|p08 
sucedidos por la intercesión y caridad del y. Granado*. 

Su caridad sin límites se' dcrtíostr6 en particular imán- 
do uila ho^orósa avenida del ría inundó áSevillaí* siendo 
¿1 ReióKn^: t^épártlsi por las calles de U ciudad el pan, snb^ 
áo 'eh'ima ínula entre unos angarillones: el celo por la 
¿ash del Señor le consumia. ScTÍllá le debe eti gran paite 
lá magnifii;enda con que celebta la octava del Corput sa 
Iglesia Metropolitana. Era in fe tan viva y sü ^dtfvocion 
tan tierna, que desde que descubría alguna iglesia hasta 
jj^derii de Vista ibadeséubierto, y en los caminos al ver 
álgun sitio, sagrada le sucedía la mismo ; y despufea 4e ado- 
bar al Señor en el lugar de los misterios, recitaba alguii 
himno con profunda reverencia. En la liUima de.su vida 
iiúiso dar relevante testiinonió 'de su ám^ á la saerosanta 
EticariktiTá', 'haciendo una ' protestación de fe particular d 
tiempo dé 'recibiría por Viático > á imitación de la <juc tó*» 
zo en igual circunstancia S. Bruno» 

Su carino y fino querer á la Madre de Dios era eomo 
sh jpasion dominante, y trabajó con fruto en todas par^ 
•fes,,; j- pacrticiilarménté en Graiiádá, para distender asu cal- 
¿b: Comi^níd3)2ne'el Altísimo éiei !á' oración el cónocItAíetf- 
to de las cosas, futuras^ y asi prenuncia su últirtia enfer*- 
mcdad. Seis meses antes de su muerte y habiendo celebra- 
do un capítulo los. monges Basilios del Iftonastério d€fi 
Tardón,' y i^esüftláhdo de él graves* dificultades , suplícarcm 
á Granado fuese á dirigirlos, Ib qué efSftcttió á costando' sO 
vida por los áchae^ues con qtré Vohriói á su elegió ¿e Gra- 
nada^ 

Su muerte ñie santa y agrad^bfe á l6s ojos det Suprar 
Ma Hacedor creyendo piamente^ ^ aconteció ¿ 5 de eneré 
Ae'i632. Al partirse dé* totch iúnndo' esdadii^ cba el Red 



D i3i 

Pirofeta: LiHakti sumtn.hk^qiut dkta sunt mihi^ in domum 
Bommi'ümiif^ «Me lie .alegrado^^porqüe se me ha ^ichó 
qae iré i la casa del Señor.» ~ < - *^::...^' • 

i: fie notó'ifaiváuiiiaV^obreza bon que habia vivido ^-^ues 
1» espdlío «o tuvo' ni uiui. estampa de 'papel de qi)e ha- 
tane,'!^ tr¿yo derRoma^iñ itha hillidúu El seritimientp fue 
^Kversal en Granada por la pérdida de un sug^i^ éti tan^ 
to grado recomendakler^^fil-^AUfiieFosísirao concurso que 
asistió á los solemnes funerales lo llamaba Santo. El Ga- 
b3do 4e aquella; santa Iglesia ^ el tribunal de la Inq^isi- 
tkuky eujro Galifieádor habia sido y se esmeraron en públi* 
^o^^bmqmoB á %nk venehdilesj (cenizas. t' 

jf dbe^fdeifidbrebo^dal xkÍAnioan»racorcló:ri A^iri^^ 
to ém i Qadizr'íMi^oír heoias por: la .'muerta' del ^ P^ l^i^cí 
OiiaiiAdoycper ser Énfnsal étclaiciiidad, en el colegio dé 
la Compañía y e» hteii|pÍMÍ á su nob^za, sanádad y lite'' 
ratura. » 

. La nimia piedad de algunas personas deseosas de mi- 

lagros cuentan varios hechos por el venerable jesuíta; 

^pescLüb sabed acaso »qi«& este es nn asunto dccujó co* 

:iiooímieHto> caKficacaon y canonización 90I0 tienenr eVde- 

veebo'nueetik)8.preladoi Us Obispos? 

. SM^ibe «l.P. Kíeremberg en la vida de su heivnano el 

JP* GtanadO)' que» citando 'estaba- este ocupado 'én ;si|s úéh 

*vocionef haeia^i aguardar i lpB< sugetoá' que. le iban á«vi¿l« 

*tar'6 á eoasnkarf aunque fuesen cbnstitakkM^en grandes 

digindades; y dioca esto con la educación , el saber 7* 'Ui 

humildad <lel venerable caditano: yo" por mi m) lo cf^[* 

Murió á loa sesenta anos no cumj^dos.de-su edady ^ 

encima de su sepulcro se puso una losa grandísima , en la 

fue se grabé «m epitafio elogiatieio bastante largo,* y por 

^to no lo copio aqui. Dio á luz las obras siguientes: 

-ComímeniaH^rtím in SummamTheolopam & T/iomte : ocho 

*í>TOOs en folio, dei« cuáles los trei|)rimeros esplicfin 

!^*^JteamVnte*|a yrím^rqi parje^ los dos sigyiéfttés la prjiíne- 

^ de la segunda; el sesto la segunda de la segund^j I9S 



i3s D 

4>tros do^ últimos la tercera parte; entre los cuales tovté 
inserto un Tratada de ¿^ Inmaculada . Concepción : imprc» 
sos en Sevilla en 1617. 

r- Cioni^ttfiio el rezo que dice la Iglesia Cadiccnse en la 
fiesta 7 octava de sus. Santos Patronos Servando y Gemift». 
no, 7 decretó el Cabildo se le diesen las gracias por «ü 



'm^ 



.1 



D1B60 DB Ro&ozco. Vuelvo á hacer mención de este Xft 
nisimo regidor, porque habiendo dado la. vida en defensa 
de su patria y por la mayor gloria de las armas naoionar 
les, le. tributamos, como es. jusitsimo , el hoinenageiíde. k 
majK^ gratitud y debida á . su entusiasma , valor y pajtriof 
tismo. En el artículo Bartolomé Estopiñan referimos' ki a^ 
<¿on y la herida de que murió Diega Horozco* 



..I ' •'•■ . 



'..I 



« '. 



DiBoo l>E Sosii, religioso Agustino. Nació eL <£&• b3 
de abril de 1696, y se bautizó el ai del mismo mes y ano: 
fue hijo legítimo de D. Xuan de Sosa y de Doña Leonor 
García de Ribera. Tomó el hábito en el convento de Ca- 
4lb, y profesó el 18 de enera de 1714 en ^ manos, del R. 
.£• AL Fr. Gaspar de Molina, Prior, que á la sazón era dd 
¿mismo convento de Gadix, y por último Cardensd de la^ 
jUanta Iglesia Romana, quien siempre miró con especial pr** 
dilección ¿ Fr» Diego. Destinado este á los estudios de fi- 
losofía y te<Jbgía, i^i*avechó en ellos de tal manera, que 



(i) Salmo ifl, V* 1. Nleremberg , /iVi7MineN#o reíigiosOf toni. 2.*, 
pá^a €16 y sig. Dicción, d« Loíb Morería art* Gramadot. Bihliot^ mowm 
Bi$p, 1. 1.*, pig. 297. Pedraza y, £fii^ ííó Granada, pág. 296. Metnige, 
Bisi. de los Santos Patronoi , pág« 39*. A7/»of» de Ale^mbe , pág. 36$ , 7 
otros, *'••./'' r 



D x3? 

Ibe lector de prima y regente en sa convento, y redbió et 
grado de maestro en teología. No limitó so estudio á esta 
sola facultad, sino que se aplicó con el mayor esmero al 
de los sagrados cánones y derecho civil , con cuyos cono- 
cimientos, que fueron grandes, sirvió después al emiiiei¿» 
tísimo Molina en los gravísimos negocios que tenia á s« 
cargo como obispo, como comisario general de Cruzada^ 
y como presidente del Cionsqo Real y Supremo de S. M. 

Cuando en 1721 pasó á Roma el indicado Molina con 
d carácter de asistente general de las provincias de Espa- 
ña é Indias, llevó consiga de compañero al P. Lector Fr. 
Di^o de Sosa á la edad de solos veinte y cuatro años, se^ 
Salado para este ministerio por sus Prelados y condecoran 
do con d grado de mae^o de estudiantes. En los seis 
años que estuvo en la capitad del mundo cristiano acabé 
de formarse en los estudios de las ciendas eclesiásticaS| 
singularmente en el de los cánones, y adquirió tas ideas 
de todas especies de negodos que propordona la mansión 
por tanto tiempo en la Ciudad por antonomasia* 

En 1726 asistió al capítulo genei*al de toda la orden 
•Agustiniana que se reunió en Perusa, y el siguiente re^ 
gresó á España acompañando al Rmo. Molina. Elevado es- 
te poco después á las altas dignidades que dejambs espre^ 
sadas, pasó Sosa á Madrid el año de i733, no solo en ca- 
lidad de su compañero , sino de su confesor. Desde este 
tiempo fue compañero inseparable del Gaiidenal, sirvién*- 
dolé con la mayor fidelidad y amor, siendo este tan red- 
proco como de padre á bijo , que era el tratamiento que 
siempre le daba aquella Eminencia , y tan estrecbos lazos 
sola la muerte del mas anciano pudo romper. Consta todo 
esto de las apuntadones que dejó escritas el P.'M. Sosa. 
No bubo negocio grave eclesiástico ó dvil que se le ofre- 
ciese al Cardenal Presidente en que no fuese consultado 
d M. Sosa , cuyo parecer ^e escucbaba con aprecia por 
lo bien fundado que era siempre ^ y por d tino particu- 
lar con que estaba dotadp para d aderto en los asuntos 



1 34 D 

y espedientes mas implicados j dudosos. ^ 

. Fue hombre de muy delicada conciencia, ageno de to^ 
da ambición, y por eso, sobrándole las proporciones para 
obtener los mas elevados empleos dentro y fíiera de siifoiw 
den, nunca quiso admitir . algtmo , y menos obispados, i 
que quisieron sublimarlo varías Teces por la certeza que 
li^niaQ de su mérito los ministros y camaristas. SolanienM 
aditiitió .a grandes instancias los honores y exenciones di; 
eX'-Provincial ooh que su provincia de ^Andalucía quiso 
condecorar y distinguir ahijo tan benemérito. También tt 
Sr. Benedicto XIV , noticioso de los mádtos dd AL Sost 
y de los servicios ^qne faabia hedió á la ReEgion y al.íEstat 
do, Ici concediáf>l68 honores ,y):prml^os''db.faf(jtan6nl 
de todo el 'orden 'Agustiniáuo,: grada 4|uev renunció rpor A 
modestia luego qée. falldoii «k'Sabio Pontíice.*>-> - - . .i 
Habiendo fínadó^el Cardenal de Molina 'im Madrid á 3b 
de kgosto de 1744; se vino Sosa á su convento de Gadiz , en 
donde vivió cerca de vdnte y cuatro años en el retieóídkem 
celda y en total abstracción de los negocios temporaleí^ 
ocupado en el únioo de su salvación, haciendo por consi* 
guiente una vida rel^iosísima y edificante ;.cdebraba la ]MU 
sa diariamente con grande devoción y fervor ; salia raras 
.veces de la clausura; su conversación y trato eran modesto^ 
«n fio , los libros sagrados y devotos y apuntaciones espi- 
rituales eran los entretenimientos con que se preparaba 
para la muerte, que le acaeció en 7 de febrero de 1767, y 
al inmediato dia 8 fue enterrado en la bóveda del altar 
mayor. 

: Escritos del P. M. Sosa. 

Mamflesto jurídico en defensa dd P. Provincial y Difi- 
«itot'io de la provincia del Perú del orden de S. Agustín, 
de la i que era Procurador, general el mismo Sosa. Este es- 
crito contiene 1S9 |iBgñns en folio , iapreso sin año ni lit- 
gai* , axinifB0 te sabe 'se 'trabiqó en 17^. 

' Carttí latína^ did^fida aliPadaoMUta de Parts por. toar 



D l35 

JK) dd Arzobkpo'de'Ia miflina ciudad^ tn defensa de la bu- 
la Uniggmtus^ fecha eá el connrenta de Gadi^ él i5 de ma- 
yo de 1753 , ¿aaDÓscrtta; niánifieataen ella I0& conocimien- 
tos que tenia de la doctrina de S. Agustín.. 

Otros manuscritos qu«daroa «ntre sus papeles , que se 
sospecha ser originales- suyos , y todos existen en la librería 
4tl mencionada coavento-da padiz (i)«. 



IXcoiiisio nació en ao de agosta del ano de 1733 ,, del 
natrímonio de D. José del Duque y de Doña Ana María de 
Virabj^^reBa: s^l. padre ^ que era muy rica ^ dio los caudales 
para que se coin^myese la torre para el fanal del castillo 
fie & Sebastiai). de Cadi^ ;. y agpi^cida el Gobierno á tan 
¿aportante y costosa secnicio ^ nonUira CorQnel de infantes- 
xía á su hilo D<^ Dionisia ^ j Capltaa de la núsma arma á ^^ 
júet^D^.I^v 

Después del aña de 1774 se le confirió á D. Dioijiisio 
el mando del reg^uni^to de Asturiaé^(y no se si antes, ten- 
dría qtra emplea ó. destina», por na baber visto su hoj^ - 
deservicios),, j se le ascendió á Brigadier en 1779- Estan- 
da de guamicioa en la proYincia^de .Qaliciaja^ «omisitmó 
fSa JSrpar dos ó tresi veces por^ que ofreciere en su Real 
noipbpe. Ja dádiva de estila apual^I A||ostpjL Santiago^ de 
cuya prden militar ei^ cabaU^ro profeso. 

JDestipada su regimienta á la.giiarnícioii de la plaza de 
Oran^ le halló ea ella su promoción á M^iscal', de campo 
en ¡1789^ quanda la e^tiacion de Garlos IV al trono , y se 
ie fió la comandancüa general de la misma plaza, de Oran, 
la que desen^eoó" basta ^ tptat riyna 7^ abandono por 
los terremotos que desmantelaron aq^el presidia- Se le dio 



(1) Libros parroquialM. Libro lá^ Pro /t mé mf 'dtl CMü^ia to ds San 
J^ostin de Cádiz, y ootieúif adquiridas^ > . ; . . 



i36 D 

cuartel en Cádiz, á donde permaneció el resto de suYidaí 
que terminó en 19 de agosto de 1806; y por su antigüe- 
dad llegó á ser el decano dé los generales de su dase m 
todo el ejército (i). 



DoMiGiÁ Paulika nació á mediados del primer siglo 
del cristianismo, de una ilustre familia de Cádiz, según la 
historia universal que citare. Casó con Tito Elio Adriano 
Afro, natural de Itálica, 7 en a3 de enero del año de 66p 
como piensa el P. Masdeu, y según otroi el 25 de enero 
de 76, parió á Publio Elio Adriano, que después fae Eoi- 
perador , quedando viuda cuando su hijo contaba solos 
diez años. El difunto su marido nombró por tutores^ del 
huérfano i, su pariente Trajano , que fue el antecesor eá 
el imperio á su pupilo, y á Celio Taciano, caballero ro* 
inano , y ambos también de Itálica , los cuales determina-» 
ron fuese el niño á Roma para atender de cerca á sji eda>* 
cacion. 

Esto es cuanto podemos decir con certeza sobre la me* 
moria de Domicia Paulina , augusta madre y prima de dot 
emperadores que se han grangeado nombi*e esclarecido 
por sus buenas obras, y á quienes recuerda la historia con 
honor, porque la mayor parte de sus antecesoi*es fueroiñ 
inicuos. No sabemos si tuvo el gusto de ver á su hijo en 
el trono, el cual ocupó en 11 de agosto de 117, aunque 
el silencio de los historiadores parece como que* suponen 
que ya habria muerto. 

Entre las monedas que se acuñaron en el impefío de ^ 
Adriano hay algunas que le dan el título de Hércules Ga- 
ditano, honrando de esta manera la patria de su madr^ 
y adulando al principe con este dictado. 



(1) Ubroi puToquialep . Ouint de Foraturos , Gateim dt Madrid de 
I d« jonio de 1789 , y aoticiai ad9[iiiridas. 



© i37 

'• f ' r : . :* BADRIANVS AVGVjSTVS . : \ < úv: :í 

P. M. TR. P. COS. ÍIÍ. I 3ií 

Que quiere deeir: «Adriano Augusto, Pontífice Maii* 
iBlOy condecorado de la potestad Tribunicia, y tres veces 
de la Consular^ Hércules Gaditano.» Otra monedfi de eik 
le Jioipeca4qc:ti^9^ í^gr^ctUada/^f^e^sí la prpráicia^jlfl,^. 

y«i¿ j: «?^«;^.^i(^«fifip«^«? w^^ u^aimafletu 4^ 4« «in 

ensalada de esta planta' para refrescarse después^ d^.^^j^ 
lea con «U^|» JíeméQ.Ci)^: , ^ .7 

• 'í ^»...!'/' V ,;' :; ; .u (\ O ,< ^.f; vK)! iji; : é'- '^ií'tUi »í;'«Í í-.;-*. 

* 

Aat^T^moí^- en Cadii. . lios j^pDdiqios lestiiyi^oQ : eiopar^i|r 
ta4Pf cQXf . Ips Balbos* Snf r^z d^ ,S9)a^r ,en su^ J^ifrjuBif^ 
áptt cadit^a^; .p9pjp ^u 4»piu^9 «íW» tra^o ;eV :Ca4^ 4f ¡^ 
te linage, cuya copia es la que si^ue; , , < •, 1/; .;; 

D. F. SECVNDA SARCOPHAOa/ , ■'] ,/,,];, 

■r,d miv. <¡ í- ■¡•'jigniPAÍÍiA S. .fl.,.T.:;t^i. f,¡ij: ^¿..■¡ii. 

• » • • r - 

: Pife en caat^lapo; «JFabia Domicia^ hiia.segiinj4? idf 

;•' ,?il :; iln?!; ,;!'.i.. ;.!,. I» ii:-? , 'i! ú --f '. :.«)•; , i' ¡"ir 

Msfdea , Historia critica de España ^ tomo i,* , pág. 291 » y tomo 7.*f 
pig* 143 j ftlgnientef ; y la i Inst ración . 2L^-J?cri:er<ts <■ Mistoria sU.£s* 
paHa piorno 2.* , pág. 190 y otraf. Spartiano ^ Adnanus imperator^ipém 
gioa 1; Smi^^ ^'>^#* i^f Oi^'f ,.p^...ll6. Qcrnley , X>/^^#rM^/v^«i». 

tono 12ip4f«iWZ4y:«tr0f«iadiO9K» i . . o. .. Kl .^p<] 

l8 



^38 

Domicioi está entregada á este eeptdera: la tierra te aea 
ligera.» '1 .. 

Otras memorias de confusa distkiüe antigüedad se con- 
aerran del mismo linaje (i). 



. ^.. -I . . ■•.»'! 



' DoMnitdlTicoxAs Escolan o /Doctor del Gremio y. Ghlna* 
ttó dé íit üiiiTersidad de Salamanca, profeisor j Ófidbitoé 
msti anfiguo^rf IsÉÉ'cáiedrtia Vte sagrados Giínohéa'dUéát| 
Acribió:" : ' ' 

«Nonnullse in varia Jufis Canofitci capita Salmanticeit^ 
aes Elucubrationes: auctoreDoct. D. Dominico Nicolao E^ 
colano, I. G. Gaditano. In celebérrima Salmanticensi Acá* 
demia, ejasdenf jnris publico Proíessore, et pro obtínen* 
dBá in eadeñl ÜñiTerattate' Gátliedris antiquiore eoncertt* 
tore. Dicaue Eecell. Domitio D. Dklaeo de As torga et Cei^ 
pedes 9 Archiepiscopo Toletano , Hispaniarum Prímati elá 
Sérlenraiiticse : ex typdgraphia ^ranci^ci Gareia Onoiato ti 
S.Miguel, anno ij^^.m' ■ * 

Esta es la portada del libro que es un tomo en cuir* 
lo, que tiene 4^7 págfinas, j existe en la librería del cod- 
Tento de S. Águstin de Gadiz, esunte i3, esjon 8. En el 
prólogo da razón de su íntetato en- la publicación de eatn 
obra, dícieñ¿fós - 

«Sane, cum muhrs abhinc annis ingressus fuerim ha- 
rum litteraruní curriculum, cumque amplius anuos Tigen» 
ti in ÍSakaánticensi Academia egerim candidatum, pro obti- 
nendisque cathedris saepé sa^pius ¿ suggestu Juris Gano- 
ntci, prout sors dedir, enodaverim diffícultates; fit, nt 
.plores.dUbofaverimpriBleniónes^ -casque non iine laoo- 

. . or:- • ; ,1 . . -i! , ' .v ¿i»- ' . ' .\ • • >• ■• i. 

* • 

(I) Matdea « Bistona d4 lEf/Muia, lomo 7.* « pig* 143. Sasrex <!• 5a- 
l«uiv¿ Aktig, p<g, 412Í j^i;$. .Ffrr«rM,llKf/«^Vi d9 Mtp^iMa^ tomo 2.*, 

pig. 1^. Storia uHÍ¥€r9ú¡€ jA cKidá «i él «tW lUDiUriflt^' 

r. . 



D i39 

re períec€fim|\ac tuúkm perfectas clariasimo doctorom 

SelmatUtioeDftnuit * Séoeiái? periqstfiáDdaitf alacrí . aniína pn»* 

posuerínu >itni¿ /laicbr' de : jure cáaenicót deCNúi* «mi: me* 

diocriter eradiri : quod et tísus sum aliquibus consequutus: 

nSy inquam, qui alias non iniqui rerum aestimatores, in 

has meas Elucubraiiones plus fbrsan, quam par erat, me« 

rtt coDtulerunt^ Nec tamen adduci potueram^ ut tanti fa- 

cerem lebores^.biiittsinQdi, .ut qm>^ ^;:sví|;gesta ^UnaJU^n» 

Aeádemw. commí^erüm #niibQA| firaek)4^»^ :#colis ooit 

oiñm permkerem: dónec pareaduoi ImU eoruit^ senlM* 

lki| quorum auctorilas vim mihi merítd^ inlerre del>uisse|« 

EbcittimanyBJt sGÍUeei) lare'uicQmHiuvi^.n/Qen.^uin deser« 

TÍrest ütiUkatiif risseftim. 9i^MemM$:€ándiAi^4 qtú «núr 

lia Miént; désideravé ememplañai ^guse Ipsil ia:bpQ cw^ri^ 

culo: pneCeráiít fetem.'* .: ' : . 

< Qniac% Bonillas £lMeuiratíon^ que contiene U obra 
s<^e araños; teeloa de las: Decretales, del decreto de Gra-? 
ciano f de las Clementinas. Los censores alaban, al au|M 
pnr flU;.celo comra Jo4 jansei^istaa y quesnelianpl. 

Que fue aetural.de Gad^ ademas de espresarse en ^l 
titulo del libro , eomó se vé en su portada , lo dicen tres 
epigramas puestos al principio en elogio del autor j n 
obra. El licenciado D. Francisco Antonio Izquierdo « Car 
tedráiko de Céimies en Salamanca « dice asi; 



. ¡ •! » ; 



Deskut Herculeaa nrbs. ga^^upa columnaiS 
. Concelebrare y mirum urbiS| etorbis opus. 
Plus ulpra cálamo y quam Martius HercuUrensii 
Indígena ascendit^ .«ic EscoUmui agic. 

• . • I • . ■ • •' I 

Debo ;e$tft augeto al citado P^ tf . peguera. T habi¿nr 
dolo buscado en el ArchÍTO Parroqiáal, se encuentra fue 
lujo de D« PedA> Esoolano y de D.* alaría de Pina, y so 
bautiaó en 17 de agosto de 1675. 4 

£|^. Astorga,.i quien dedicó Escolanp su libro, ha* 
bia nacidp en i^uefiti^.Obiipadoiicc^no natural.de Gibrab 






fi4« D 

tar.^ y fué Vrwisot'enCiLák^^iú donlde lo eopoceria^ j\aí 
mo: Inqaitwfoé) Oeneñi d-€c9)«§o idctilá Sb^emai ; y.y< 

4 1 L 

* 1 * • • * 

2ó en 4^é'diéM4W6 de i<l8«^vht)o<d€^ AniOMo Gardall 

riñck'7 die D:^ GakliMléé Z^iiv. Entró tu laCompaí 

^ Jesús y- éns)eñ¿ fiiosofíá y «edogiá. Fue Vioe^Pr^vi 

eíal JÍb Atídlr|u6ia><€fki i^Si ^'yxBMinÍMdor Siaodaben 1 

aMd'b^ddJílt^^iSmilItt'yíeTanada/ Reiplád seü 

oir1jM6ria<e¿lé)l¿áici{!Jia^ysi^rp(iii¿c¡y fai oiéBGÍá> ttMdilgi< 

Murió en el concento de Mercenapiav Clal^Adot'en ; Jd 

de Ja Frenté^a'po^*4lero^^^x^6A| porque sus» enfeita 

dadéflfy aQos te-ini|ñdietfoto'S^ircoino quería «>ius'b 

ilMÉí68f'eii'^el'>lfeftíévfo;-^') sotí .c.iinífnoíM ..'.^ ¿kí íJ) • -ii 

ImpritnietÍMtte ^(iiv^rMf^'^pMéj^rkíiB fyhttriaf >'oráok>i 

lánfebré^'^ y'^ptre>ésttfé<«naf ^*^odkufari^M ia*de % 

to de 1757 ea'-l^étitla M^b^^x^quiai d^l e}eiiil|>larirfi 

Atzó]3Ísp^^Ie¿t(yd)rM¡titene)'|éKSf.iI>¿ &ábríe) ditTor, 

de *Na tlái^l'iii ^*^rt * Íd1< >«itiÜo L¿ m^éiiintáaé *vinuúü. iO tni' 

las del TÍrtd¿M> Atbed$ano4)JiJbsé»Ma«i«et'<le'6é0p^ 

en Sevilla en 1748. Otra en las honras del Abad de 1 

neficiades'^ ítei'Má» J3L'*Joié 6aft«cíb M»tí;bame >' ien p 

senci^ di^t Émiñó. Sakg\ 7 '^^frapi^initi^ en Córdoba 

17S3: Oifá etl' W'sUnliKtaas: d^ VjD. Alonso Sancl 

Calvo , dieb^^n^^ tá pári^qífiac Úk 1^ 'MigM^ 'de 'Sevilla 

1 73 1. Otra en las del V. Clérigo de órdenes menores E 

IukHl¥^|}{>e*^AW8''Ai<i^v^IttV^'9Ídé'hi}iyódé^^^^^^ 

Aéi 3^\^V^^ ptínMllm^^ik PáWoli4 (1^1 Puerto de St 

p Matíá^- ittlpfré!JO>n^áe>rilla:eti'^:^«tJ Víld^eitó 

»5on de las que puedo -díií''^a^n>J*¥^fnbien dejó ilHiii< 

mioá dMlihtos ti*atad<ís4éÍGll^i^Vy ¿luéb^ sermoí^^ 

iííóhl¿r}ali^lt«liéne'^%#f^á<»^ii^#»bl)^ ten 



k» jesuitis eh BUS aposentos en la noche de su prisión. 
En Cadis le eógió esta al P. García (^« 



. •;:. 



.».f . ■ . 



•^—«««■■■*«*< 



DbiiiarGÓ MisoMO Za.oíA(ícS. Véase Zacariañ 






> * ■ 



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1-iina 



iQüB 0E LAis Mariivas. Véasc Henrigue. 



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' '.i 

>• . .ir 



> SipítAcíió (Siink>). No hfty c)Má mas'difícil jen la histotia 

•diesiástica qóe el ^ekáitien' y: seguro conocimiento .-de. lo# . 

pírimeros* PreUdos 'y i Maestros de las I^^iais particulai;^ 

p<^t'qüie W gta^ diktancia det tiráipo y.' las continuas ¡pi^ 

tfeett¿iones que ^adedevon todas i^no. solo •obscureci^Qt^ 

mñiñ- primiiijras' m^ móríasV sino -qc^ Ja .senoina.' credulijdfkd 

*«3e'ios' sigh)9 iuierinedios^^y el genio. incauto d0 alguQps 

^Meritinres han introducido como segi^ras tr<idÍQÍpneS:, ap^i^ 

^^há9 jiéscaminadas noticias* ¿Y síicste. embarazo arredv^.i^P 

Ánciqaísinlo y diligente escckor >Eusebio CesaríéDS^i ct|a^ 

nKy 'nia^'4*taósotros<despue^ de ^tai^ty siglos.^ y.de,ti9liiQS 

^AKkis^ manúscrkbs? : . •• wu ! • «i i 

Por esta solo los que ignoran los itias constantes. prin- 

^cipios de la historia del cristianismo, dejarán de. confesar 

la duda y obscuridad grande para fijar la cuna y. edad^ 



.i > 



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- /.i 






1 I 1 1. n i 



+ 



/i :■ 



' I 



(1) Biblioteca jesuítica, ^e HerTáf, art. Gíirctá, Bíjos dé^Sevirt^ptí^e 
*At^Da, número 3.* , pág. 11. lAhrói parrtfquíálek. Bamirét dé htHpit, 
^^iteeiom dé Santos y FeneraMer del CUftoiettilar j t<AD0.4.* i, ipáfiñSí t io« 

*o a.* , píft. ISi , 204 y ^ :, tpiK^ 7.r , p^g. Hi2 T 222i,y. 
*<iípiirida«. . . i... 






I • 



í^± ^ E 

que mieron los inmediatos sucesores de los Apóstoles^ 
con esta saWaguania entramos á hablar de 

San EpitagiO| Obispo t Mártir. Sus padres, á lo qae 
dicen, pasaron con él siendo chiquito á establecerse á la 
antigua Ambracia, hoy Plasencia; y de la larga residen* 
cia que hicieron en ella con su hijO| le tuvieron á éste 
por nacido allá. Tuvo la fortuna de cfl|>redicar á S. Pe- 
dro, Obispo de Braga, discípulo de Santiago, y se con* 
tirtió. Gozoso el Prelado con tal conquista, lo bautizó y 
lo asoció á su compañía. Fue luego admitido en el nacien- 
te Clero por la pureza de sus costumbres;, y el Apóstol 
patrón de España, como Primado^ lo sacó de su ProYÍa- 
cia y lo llevó á Jerusalen* 

\ Quieren algunos que Santiago consagrase en Siria por 
Obispo de Tiro á Epiudo; sea lo que se quiera de esto, 
él toItíó i España y fue trasladado i la Diócesis de Tay, 
cuya iglesia le cáenta entre sus Pastores. Dilató su visitf 
erangélica basta Ambraeia, y >en ella fue preso por.ería^ 
tiaüo:: por ira valerosa .constancia en no v^unciar U^ 
lo azotaron mielmente, envileciéndolo, y atropellando ha 
mismas leyes qoe los romanos se babian impuesto ^ porr 
^ue nuestro Santo por su naturaleza caditana gozaba del 
privilegio de ciudadano romano. Lo pusieron en el potro^ 
y fecundísimos los paganos en ideas infernales para haceír 
padecer á los mártii;^,'lo suspendieron en el aire, atán- 
dolo por la garganta á un madero, y le colgaron unas 
gruesas piedras á los pies , en cuyo doloroso estado per- 
maneció hasta que recibió en el Cielo la corona debida 
á su triunfo. 

Sucedió el glorioso martirio de este Pontífice el ^3 de 
mayo' del año dé*'57, al parecer; Y lo celebradla iglesia 
de Cádiz el mismo dia anualmente , junto con el de San 
Basiléo, que se dice ser primer Obispo de ella, aunque 
el martirologio romano no lo condecora con tal dignidad, 
iii nosotros lo creemos Obispo, uLque hubo cal Silla ea 
aquellos siglos. 



E 143 

I1O8 Bolandos nada nos dicen de la patria de Epitacio. 
Bernabé Moreno de Vargas, en su historia de Méridaí lo 
hace Obispo de aquella ciudad , j esto á nuestro enten- 
der no tiene tan^ dificultad como suponen algunos. Ro- 
drigo Caro y D. Rodrigo Acuna creen que nació en Baor- 
cia I ó Barcelos. Fr. Diego Morillo en su historia del Pilar 
dice fue Prelado de Zaragoza, j sucesor de un Teodoro* 
Tamayo de Salazar, que tanto soñó para desgracia nues- 
tra, escribe que en tiempo del Rey Leoyigildo, el Obispa 
de Tuy Neufíla, habiendo practicado esquísitas diligeii« 
cias en las ruinas de la antigua Ambracia , para hallar tas 
reliquias de su primer Obispo , favoreciendo Dios sus pia- 
dosos intentos encontró el estimable tesoro que buscaba^ 
y lo UcTÓ á su iglesia hacia el año de 584 f adonde due- 
lan colocadas con la mayor veneración. Sandoval en 1^ 
grandezas de Tuy dice que por el ano de 638 tenia San 
Epitacio altar dedicado en la misma ciudad. 

El Maestro Flores que tanto ilustró la historia eclesiás- 
ÚC9L de nuestra nación, nada menciona de lo que dice Ta- 
mayo sucedió en el obispada de Neufila; no pone á San 
Epitacio entre los Santos de la iglesia de Tuy, ni tiene 
al Santo por Obispo de la dicha Diócesis. El Dr. D. Juan 
Bautista Suarez de Salazar afirman escribió una obra f7* 
4Ía de S. Epitacio, Obispo , que se cree perdida. D. Juan de 
Perreras en su historia de España hace de tiempo n^as 
cercano á este Obispo^ 

£1 Marqués de Mondejar , gloria y ornamento de la al- 
ta nobleza de Castilla , en las memorias históricas de Don 
Alonso el YIII, página i54, escribe: «La semejanza del 
nombre de Ambroz, notoriamente árabe, en cuyo sitip 
se futido Plasencia, con el de' Ambracia, ilustre ciudad 
de Epiro en Grecia , bastó para que se soñasen ridicubís 
ficciones en los mentidos escritores que se fueron fraguan- 
do en el siglo pasado {en el diez jr siete) en apoyo ^el su- 
puesto DestrPf.y fuera inoportuno detenernos. .á nianif^- 
tar sus patentes «nrorea^,.!» 



i44 " E 

£i lector dirá qhe se le deja en perplejidad, acerca de 
las noticias históricas' del Santo Obispo Epitacio, y qn% 
solo derramamos dudaf ¿ 'incertidiimbres en es^eí4HícQÍo% 
* Convenimos en elloy porcjue' más>qüei|^oS que <$e docb 
de lo dudoso/ qoe no asegurar lo qrue- nd'nps consta dt 
cierto , ó jcon ifha prudente probabilidad;. y lo mismo eii>» 
tiéndase cuando tratemos; de S. Eutichioi ' ' > • ').i: s .. 
Lo innegable es que pocos obispados del baráoler y 
antigüedad del de Gadiii tendrán sü- kistor^ 'eclesúbtioi 
éú mayor cónfíiiion y abaqdono (i), T il^ 



< 



>• 



:: ¿:c*>; »: 



*"' 'EtTcáÁKto^Presíbltero ai^istente én el Concilio ^^^fií^ 
l^eri en caUdád de diputado 3e la i^le^a cadicefiWv y ^W 
lá' nominación dé 'los Presbíteros en el manuscrito 'Gi* 
Tundense, es el XIII. No sabemos de positivo si seria na* 
tnral de la isla de Cádiz; pero nunca estará demás en aa- 
't^ obra uhstigétó'á quién confiaron los fieles 'c^aditaViii 
su poder, y por cuyo nombramiento se nos hace edlMi» 
cer que estaba floreciente la religión que profesamos M 
aquellos primeros siglos en nuestra |>atria| y que nos re* 
presentó en lá dicha santa Sinodo* 

«Firmó (eii él iconcilio ) ¡l Munieipio ^ sin que se ten* 
ga noticia de mayor espresion^y sin que la fieoericaseí 
pues.... parece que en diciendo Municipio, se entendía 



m^rmm 



^^"^ 



w^^ 



^1) íídrtirola^o ñománo , 23 dé mayo. Bolandds, Acta Sanetorum^ 
^ájt, tbmb 3.*; pág. 148. Tamayo dé Sálasar, Vida dé S. Epítméh;j 
¡m^Ualai citas de 'Vai^gaf., Ctüto, Aouoa, Mpsrillp y Sandov^K 'Goik> 
$¡/Cp^^f'JSfiji4ric.4€l.0rie^a Capitu^o particular^ gue ey ^l.dHUbry 
.3.* t cap. 9, Flores,, Xspaña sa^mífa^ toipo 2?, pá^. 26, 2? y 3Q; jr ta- 
mo 23 f p^^* 96 y 07. 0/ficU propría Ecd, gmd, pig. 33. Mondejar cltaJA. 
El tradactor de la historia eclesiástica de Beraulc BercastelV en las 
ncrbiá'él primer^ tóiao/pág. 400 , se Üralink á que Sl'RpitaoKii ttAritfjaa 
la* segunda periccacloa ca tiempo da t'iano npiiiaysiwn' • . 



E i45 

iDtofioniásticainente á Cádiz, únioa ciudad tu el honor de 
eonTento jurídico con ráióh de Municipio: lo qiae lá ha<« 
fia ser conocida como tal diodtid (ie»pectáliiieMte en i'a Bé« 
úctí, donde se^ tuTo íA: Goni^llo)Jpbr solo nombráis éi 
Municipio^ sin mas iidito. Mendoza qui^o recurrir á Cala* 
horra, por haber sido Municipio; pel'o ni consta queasis* 
tiese al Concilio ningún Pisesb/tero , que no fuese de la 
Bética 7 sus contornos, ni hvy razón especial para Cala* 
horra mas que para otras muchas ciudades que eran Mu- 
nicipios: pues solo dentro do la Bética hMÜ di<ez y ocho. 
¿Pero cuál de ellos oompetirift con el de Cadi^P ¿Quiénrian 
£Mnoso en antigüedad, en riquezas ,«otí religión , en miihi^ 
tiid de ciüdadtBosf ¿Cuál ét elloi ieúiú'4á')ko9Íotdé-M9Í 
cabeza do pueblos .en tirtad* '4el ^oi^vétito jiirMicoP Ni»t 
guno sino ésto. LHego oo dieiénilo el 'Municipio /iKsiomí 
de entendí entre todos los de la Bélica á Cádiz. Asi lo 
persuade la medalla' citada , y otra que se pondrá después: 
asi lo confirma el ser único en razón de chancilteria: asi 
púireoe lo|)ublica la firma refenda; pues si no hubiera ea 
k Bética uH Municipio qttOÉeetitofidiesOfor'talUtulo^'de 
ningún modo se contentara el-Presbitero con aquella ^tv* 
presión; y suponiendo que lo hubo, solo ¿ Cádiz pode « 
mos recurrir; infiriéndose de aqui la ^^Illcha ancigüedad 
de la religión cristiana en esta isla, pues tenia Rector eclo« 
siástico an el siglo tercero ^ ti cual asbtid al Concilio do 
E|iberi en la- misma ontrada del siglo coarto»» Hasta aquí 
el Maestro Florez, .que citaré abajo. 

Tamayo de Salazar en sus delirios atribuyaoste dí^ 
putado á la supuesta iglesia de Ambracia ; le- oofíUí$ut'* 
mos con las mismas razones con que refutó Florez- la opi^ 
nion de Mendoza , y á todos los demás /que tienen igual 
pretensión para otras iglesias. 

El Concilio Iliberitanó, que podeinos llamar tambieu 
ahora de Granada, es el mas antiguo de España, cuyas do^ 
tQ'mi.nacionas caniipipas han jlegi^o anteras hasta xmasf 
tros días: se celebró en el ano praucraA segutido d«i m« 

»9 



i46 E 

glo cuarto: asiitiérda diez, y nuere Obispos y treiou j 
leU Presbíteros/ y $egi|ijCk iConjeturas. cincuenta y cuatro 
Diáconos. : L^K^niorúlad de^ e^tai^pnla Sinoda t^ grande^ 
y toda la Iglesia la hStniirada siempro* con Teneración^ 
Se ha creído. < que el Archi preste Eucharia ascendió al 
Episcopado, 7 que. viyió. y murió, santamente (i)« 

. m 

•- ' - , ''M • • • ' ■ i ■ r - . f » 

. £ü«Bifxa P&aif tA MaeumOi monge de la observante 
carden de la Cartuja, nació en 7 y se bautizó en a5 de se- 
tiembre-de 1688^ Hiau),<sui profesión en el monasterio, de 
lerea^ de la Fi'wt^^ra en,!i9 de junio de 17121: Fue electo 
pffior de s^ .easa en^ 3 i 4^' marzoi de 1 73o ;l y .^a ei ano :de 
Si&Jol' nombraron mitadoi^ de^ e^ta provincja^ sin hgber si- 
ctc^^.antes: eoTÍsitador*, Hallándose: ya avanzado, en -edad , y 
pajreciendole* na podía seguir la observancia de sit institu* 
ta Qom jWda el rigor que siempre.. lo. había hecho, pidió 
con. muchas, instancias sn absoliicion^ alegando no quería 
niovir^ prelado > sincMjque le- ooncediesen. algunos^ diaa de- 
seiba (coma sí no hubiera vivido siempre: iretiradoi}. para 
disponerse á pasar éu la eternidad |. y pedir al Señor misen* 
Cordi^ ; la que^ le concedieroa losv superiores, nasiagran» 
dé sentimienta de su. comunidad, en el año. de ijSa.. Go- 
bernó sui mdnaateria ¿3 anOa pon tanto acierto: y ^edifica*^ 
iiptt, coma fue aotoifia á.' todos, y i& anos la: prpvincía* 

Era prudente sin cobardía ^.a£able sin finginiienta^mor 
didsta y sabio sin vanidad;- y tan devoto,, que aunque hu* 
biera tenido mucho- ruido, de huéspedes y negocios, luego 
qfuedabatan solitario, tranquilo y* recogida en sjul orator 



t ' 



, • . al 

(I) Flprez-, Espaita sagrada y tomo 10*, pág..42; El sacristán dé Pióos 
dé ]& Puente > carta segunda^ ptfg. 6 y ^igaíenteis. Berault Bercattel, 
Bistoria eelesidstíca,,trSLdut\átif. totno 2.*', pág. 402*.. Matdeo, BisfQtÍ0 
ái^ ^bpaO^, tomo 8.* , pág; 268; Tattayo de SáUttar , Fidmée S,Mfkfi^^ 



i\ 



tío éomo im novicio. Fub inny «aríts^Tó con los pobres^ 
y su corazón era amante de la miseriqordia^ asi.que jamas 
salió oúagun necesitado desoonsc^do de 3tt pitesendá* Gui-i 
dó con ^ xnayor «cela del aseo^y.mejor déoenda de sii 
iglesia, 4. cuyo Ba éspendió* crecidas sumas^ ^endo prior, 
en pinturas I omaipénips (que nnas y otros «oh nmy bne* 
nos) y ctros adorno» {estos .adornos «eran los de cstued 
en la iglesia ddliIeaiastcikio.>] Ojalá no se hubieran puesto F 
Bien podrían los VV, Monges que hoy lo ocupan mandaii 
se raspasen, pbrqne ^fean.muchisinio isu hiármosa i^áia), 
para «u hermosura j preciosidad ^ y magnificencia del tndtoLi 
En su prelacia «eoonsagró la iglesia de su moonastetio^ 
£nbió einoo -receé á la |;ran Cartuja para asistir ú los ea« 
pítalos generales,' jr dti juntos- lodos loé priores de li|)or«< 
den áiei^d:ifiieair€^nei^ilo;pÍHypnne8e por moddode» 
nMkdestiaJ Jf urió «aiita y tranipilamentlef toonfonne<'á an 
lida, en la paadd Señor , én «su propio monasterio dciJo» 
«ex «Idia :ai5 de diciembre del ano de 1753^ (í)« - - 

•t . ■ i.i '.'.',• : i »■;; f. ■■.i. ,-. . ■ . ■ ;.' -1 , • 

, . , I I f ■ 

' .. *' .1! '(I. . .''.*,; I ■ i.'í;,'»' I '!» • «■•:.''' • V 

« S^a EuncÉkOi soldado, y mártir. Aunque la injuria^da 
los tiempos robó á la posteridad' las actas sinceras y ^j^ar^ 
tícolares de este Santo^; á qoie^ renera la iglesia caditanaí; 
con todo "no ^do borrar laatnofidas que por él ^condaoto 
de una^iradician apoyada (jén taértá manera con la snpra*»^ 
naa autoridad de GregoricK-XUI, Paulo V, y utros pond*' 
ficeS| llegaron á nuestra edad, bastantes para acreditar la» 
eonstandade la fe, y el glorioso triunfo dé este inricto 
^on£^r." ' ■-;..■ '•■:' ", ■ ■ :!»• . '> 

Ignórase el año de su nacimiento y.la mayor parte dé 
laM acontecimientos de su Tidá $ aoló-áe escribe que se alis- 

• ' . .... I 

\ 

^(1) Libros psñroqi^let, Vltitó flet régUtro ít los áioíifet de Is inu^' 
Gsruiíadelsfes. ..- í ' ' ^ , '-. . • ^ 



1 4a E 

tó en ei servicio de los Emperadores rojnanos confedera- 
dos de la república, en qae ¡caponemos' nadó. La altísima 
Prótidénda le depaiítiría alguno de aquellos farone& evan- 
gélieJBy que hicieron^ri^nar la Toa& de fat' Terdad en aa 
isla. Grabáronse de un modo tan indeleble en su. corazón 
la moral y los misterios de k religión, que no pudienm 
borrarse^ ;m con el continuo trato^oon los soldados gentí- 
res^m^ianm con los Tehementes deiores dé loa más aeeiw 
bo&' tormentos j . -^ > •. ♦ : 

^'«.íNádaaoB dicen los mas críticos martirologios delmo* 
tiro que obligó ¿ Eutichio á hacer pública confesión de 
la>ife que profesaba: lo que no dudan es que su generosa 
alm» Téminci4:(guBto8a los atiaotiros de la brillante forta- 
na que pudiera jiaber cbnsoguidp en la ckreni honrosa 
qoe^éeguia. Tmipooo aabembs las pümcnlapdádcs.de. sia 
marüriov aunque las escbibirian los 'hérraanos destinádoa 
.pttia bsie intento, al mismo tiempo dé ''ejecutarse, parar 
leerlas en los- oficios edesiástícos i« rémitiilas' á las !otraa 
igtesiaS'^ 7 trasmitirlas á los futuros siglos, según la eos* 
tumbre de los cristianos desde -el nacimiento de la iglesia, 
j la desgracia de haberse perdida nos ha acarreado míE 
eongoJM. Pera se aseguinaqoe; imperando Decio fiíe preso 
en Gadiz por- > discípulo dfe Jéso-Cristo, y por no qüeie¿ 
adorar á lo» dioses <de las geñnes, y que: degollándolo ob^ 
tiLTMBiíla hriliante coronai del 'naitirio hacia d añoode ^Si^ 
Se* puede sostener que habiendoj ácaeddo:d>iuplidoi<del 
Siurto mi nuestra ' isla, los- cristianos reboge^ian' sus rdi- 
quias para faonrai*Ias« La Iglesia católica celebra sü victo- 
ina^nii de dioiembre,. en cuyo <fia hace coaniemoradoo 
el martirologio romano; pero dice solamente: en. SüspotiiA 

' La< uniformidad dd ooiplnré' dn- este^ confesor con • Sad 
Eutichio , discípulo de San Juan Apóstol, á quien mencio- 
na' eV niaf fifologió riAñaíío' en ^4* ^^ ^óáfó , ha dado 'mo- 
iigf^ pam.qu^.jponfiMQdf^n 4,^.5^(^8]9^nt9^ yaiios santora- 
les; pero si se atiende á las épocas en qu^ :dM3en flgrecicr 



E i49 

ron, se desraneoe la confusión. ISs bien sabido que Eut:- 
chio, discípulo del Evangelista, murió en la tercera perse- 
cacion de leéigefntiles en el año. de na, siendo empera- 
doi!^rajano^<;en un. pueblo, según se ciree , llamado Teüt^ 
en el antiguo pais de los Yaceos. . Y, siendo opinión pro- 
bable ^que viyia el cáditano JSutichia i4o años después, 
mandando el imperio Decio, j que padeció en la séptima 
persecución gentifiea , según latraiaií de acreditar diferen- 
te» alitoKs, se OMiTi^ce claramente que fueron distintos^ 
lós dos- Entíceos, '-asi ¿n los años en que yÍTÍeron, como 
en el discinto ejercicio en que se emplearon, 

F4nos antiguos hecheis eñ Upor dei Santa mártir EütiehSó.' 



#4 t. 



.! . : 'ti 



I. M 






Sneiclm ^<x>rpüs jacetr hc^' iti marmore clausum, 

Gádilanns eqües, martyr et ipse simuL 
Barbarat cum Í>ecius deérevit }iHta per brbem^^ '^ 

- In quibuflf^ ttt divo^ q<risVériéretii<r babel': < <' '•' 
Militls ergO'fidtem eóghoscens snpe sateHes, " x 

Presiciis ÍR^ láic^éM obtidit ttltro virtíhi. ^; < '^ 

Cumqtie DéñM ' jprdirsus üoIIib^' figmenta , ' B^tus^ 
'- Mairtyr hondhirej protinuiá esse cadit» 

La traducción de estoá veíaos #ue< beéba 'pór '^ Mar^ 
ques de Méritos , ya difunto, y copiada del legajo de sus 
poesías. 

Yace aquí sepultado el santo cuerpo 
de un caballero y mártir gaditano, 
Eutichio, en tiempo que salió el decreto 
de Decio favorable á dioses Taños. 

Los ministros de este impio^ conociendo 
la fe de un campeón tan esforzado^ 

y lo que de eHa residtar podría - ~- 

á plena confusión de dioses falsos. 
Pónenlé eñ su presencial y él valiente, 
, ciando creeriap verle mtimidapo« ... ^. .« i- .. 



I» • ) 



i5o E 

niega resneltó adoración y culto 
á mentidos fingidos simulacros: 

Adoración y culto da á aquel ftol# 
Dios verdadero, santo, samoi* sanio: 
un bárbaro por esto le da muerte^ 
y on Dios eiemo inmarcesible lauro. 



La. santa iglesia de Cádiz no tiene necesidad de: nien<-! 
digar glorias agenas, ni que adoptar lasfinyencíones^de los 
falsos cronicones: eüa, tiene sus glorias, propias, y mere^ 
ció de la divina mano muchas particulares bendioDiies con 
que la ha engrandecido por medio de los santos suyos por 
títi^lo legitimo. La tierra ;de Cádiz ha uAo hib^nuRemwfN 
da por haber recibido en su seno la sangre de beatísimos 
mártires ,^ coaso dignamente; lo .publica «1 br^viaf Í0. ntniguo 
de Sevilla. O multum heatajterra gaditan^i qu0 ffvmio suo 
beatorum martjr^^ ^(^'^f^'^nefn suscepistif Yo no dudO que 
muchos, «lucUsimo^ cad^tanos editan ^n cíÍ.cí^q ^n la lu- 
ciente palma i^el; martirio: sena u^a ^emí<^ridad elitioils'eer- 
lo, porque sif^n^ innegable laantigú^dnd 4^ 1a ^religión 
en la isla d^ Cadi;¿, j. si| inmensa población; ¿luego cuan* 
tos habrán cpfife^cU) jen los tormentos ^^ Jesu-Grísto en 
tantas p'ersecuciones? Nuestra desgrada ha sido el ^pie St 
han perdido todas, sus notícias{|},i ; . { '.. ^ 



> 



'■ u 



. á • • • I 1 



(i) MartiroUfgio romanó | en el 1 1 de dicíembrtf. Id. el de Tamayo da 
Salaxar, tomo 6, en el dicho día. Florez, España tapwía » tomo IS* 
pág. 314; xtomo 23 , pág . 97. tmp^rh Mmh9 ^ lib.'4, cap. 4, p<g.2S9. 



iSi 



F 



JLA]miQüS..PRÁHCi800'r as^fUTft que e» natural de Cadix 
AloBsa Gerómma dé Salasr Bárbadillo en su obra Coronas 
dd Parnaso j impresa, en^ Madrid el mo de i635^ en el 
discursa i.% pág.. ^fiij siguientes f y lo elogia coma á po^ 
4a 7 joriscoBsuIta, y nada mafr. he sabido de ette sugetObf 



f • 



Familias. Cajoitan as»^ Véase en «uí artículos i las de loa 
BalboT^ Camas y Cálamelas^ Domicios, Pedroso ó Colarte^ 
Marrufoy Plocia^ Pudieran formarse otros artículos de las 
de Amayay Argumedoy Cabrón^ Sánchez de Cadiz^, Casti- 
Ibfj fJEstcpiñadfl Gareíd^ 'Herr^myJMesay Micon y Molina^ 
\^ Rojás^ Vmetay, »VüUwlcéncio^ - i 



u 



i***i 



i ¡. 



FsLiPff fac Asnos ^. gobernadw dé* Málaga r hablaré mas- 
de él en la letrai R^por no haber aun reunido'^iotici^s su* 
ficientes. para' i^u artículo^ - 



.! 



• ! 



' FsLi», loNAclo TaunLuyi xCrumaERa nacíd en a de 
^lOYiembre^ y se bautizó en i& del misma mes y del añQ 
^fo i65ar.se llamaron! sus padres D* Juan Triijillo y Doña 
^iéonori Guerrero^ Fue colegial en el mayor de San Ba»^ 
^méet yiejd^.de Salamanca 9^ fiscaf de la Inquisición, de 
-^Ércelona^.inquisidQr mayor es Palerm^f abad de: Santa 
3laterrana,. gobernador de la Orden de San Juan, fiscal 
'SDcgente del suprema Consejo de Italia ^ y diputado del reí- 
alo de Sicilia, nombrado en el parlamento general de las 
Cortes que^i élvSe cdeln*aHt>n. Elecfo obi^a^por. SrM. 



i5a " F 

de la iglesia de Mechoacarii se consagro y ocupó su siUa 
en 16 de octubre de 171 1. 

Era de tan compasiva índole y magnánimo espíriti|| 
qiie cautivó las volvntades de sus diocesanos: Conslvuyó ¿ 
Panteón de aquella catedral, yle dedicó solenmemenleí 
pronunciando una oración al intento muy erudita y pro* 
pia de su talento y energía..S«ntificó su. obispado por nue» 
▼e años I gobem^dolo con particular aderto, .y «ftllecié 
en su capital con grande edificación y sentimiento de to- 
dos en el año de 1720, á-los sesenta y ocbo de su edad. 

En 1710 vino á Cádiz para embarcarse, y el ayunta- 
'miento acordó cumplimentarlo (l). 



.jk..\'.\ . • í . . . "til 



FmLix DB RioiA T RBTÁMAt(els venerable aiartir 7 ré^ 
ligioso Padre Fray), antes Conde de BiomoUno, nació & 
el año de 169I1 y se bautizó en 17 de noviembre: era 
hijo del Maese de Campa IX Nicolás de Bioja , caballero 
del Orden de Calatrava, y de Doña Ana de Retamal. Re- 
nunció su casa^ mayorazgos,, títulos y demás deretdios que 
disfrutaba en su hermano menor ^ para poder entrar en ú 
orden de los Ermitaños de S. Agustín, lo que verificó, tO«, 
mando el hábito en el convento de Cádiz en el año de 
1707^ y en 2 de junio del siguiente profesó en la florida 
edad de 16 años. Antes habia querido vestir la ropa de 
los jesuítas, según una carta que he leído suya á un Pa- 
dre de la Compañía. 

£n 17 1 2 pasó á las islas Filipinas, en cuyo pais por 
propagar la doctrina- éristiana .sufrió rigoroso martirio, del 
bual falleció en -ijiS. El Sr; Obispo de Cebú mandé ae 
hicieran las debidas informaciones,'' corito Dioeesano y oiw 



iJL^ 



\i) 'JJhtotffnúqQkXtM,Btrie.é§in9éi^ rfág^ddiL 



F i53 

dinlKo mas inmediato y las que akactuaron con arreglo i, 
derecho. Me ha dicho el üjÜaestro Heguera de la misma Or- 
den, y morador del oAi vento .de Cádiz, tiene en su poder 
documei^|M .con muchas mas noticias del noble f bien- 
•tTenturadoFi'ayle Rioja; pero no h^ tenido proporción de • 
oonfiármelas (i). 



FsEif AifDo BüBif o. Doctor en Medicina por la Universidad ^ 
de Sevilla, en la que fue Catedrático de filosofía, después 
de anatomía, y últimamente de vísperas; Médico de S. M. 
y del hospital y convento de S. Juan de Dios de Cádiz. 
He indino á creer que fue natural de Cádiz, por lo que 
después diré. 

Escribió «Aparato solemne y diario festivo, con que se ' 
celebró la canonización del gran Padre y Patriarca S. Juan 
de Dios» en su convento de la ciu4ÍM de Cádiz, por el 
mes de setiembre del ano de i6gi. Un tomo en cuarto 
impreso en Lisboa á costa del Alférez Bartolomé Nuñex 
de ^Castro, año de i€gi , y dedicado por el autor á D. Pe* 
dro José de Villaka y Vaeza, Almirante general de la iNÉÉk 
mada de la guarflr de la carrera de las Indias (cuyo <sjK^ 
ballero era caditano), y la dedicatoria contiene algunas nor 
úáms genealógicas de los yülakasjr Vaezas^ antiguas é ilusr 
tres familias de Ghdiz, cuyo escudo de armas se: pone id 
principio del libro. Este contiene no solaijiente la relación • 
de las fiestas que por ocho ó nueve dias se hicieron fti Cádiz 
A la dicha canonización, sino también los sermones que se 
Apedicaron en ellá^. Esta relación fue muy ceMuada pot 
^11 invención, estilo en prosa y verso, erudición sagrada y 
•{Krofana, todo conforme al 0x¡uq de aquel tiempo, siendo 
laao de los aprobantes y eelebrantes el P. M, Bartolomé de 



HP 



O)^ LUbrof panroqmdeSf j poticíat dada^poiTas tucesoret. 

aó • 



i54 'F 

Salas, de quien el autar^fue discípulo en filosofía en If co- 
legio, de S. HermenegiKlp de Sevilla, de la CcHnpañía de 

Jesús. * 

D^ antes qoe me inclinaba á creer qoe ||te eseri* 
tornos pertenecia, y el fundamento que lengones, que en« 
el epigrama latinó que compuso en su elogio > y está al 
principio del libro , D. Cristoval de Pedrosa, Doctor ▼ CJke» 
• drático de me^cina en la misma Universidad de ScSvflla, fi- 
naliza de este modo: 

Ferté Boni nomen Femandi ad siderá docti, 
Carpentes ^qras cuncti in utroque polo ; 
Sucvibus astriferum concentibus aethera captel, 
Gadüfus liic totam namque beavit humimi. 
Pudo ser abuelo ó tio este D. Femando del Gura de 
la parroquia de Santiago D. Padro Gómez Bueno* POr este 
apellido no lo he podido encontrar en el arcbivo. 



Fbrnakdo del CASTanLOy de la Compañía de JeiUi. 
jAey por sentado que nació antes de la destrucción de Car 
^^¡p en 1596, porque no he hallado su *]^Mula de bautiamo 
en el arihivo actual. £1 autor de la biblioteca de los Je- 
auitas le bace sevillano ; pero D. Nicolás Antonio dioe ae 
engañó : %caso naceiúa esta equivocacioif de haber vestids 
• la. sotana en Sevilla, úordenádoae de Sacerdote por aquel 
Metropolitano, ó por haber hecho larga residencia en la. 
misma dudad. También confirma el no ser de Sevilla d 
qoe no lo pone como suyo el recopilador de los hijos ilnsm^ 
de Sevilla, que he registrado^ y mas que todo d qu^ 9 
toismo dice ser natuial de Cidiz. ^ 

Fué autor, de la •Historia y^Slctgia natural^ ó filoa»*. 
fia oculta, con nuevas noticias de los mas profundos mis- 
terios y secretos del universo visible etc», escrita por el %i- 
dre llamando Q^|mllo, de la Compañía de Jesús, natural 
dt Cádiz.» Se imprimió «ste libro la primera vez eii?Frt- 



F « i55 

güeros el mo de 1649 ^^ 4*^ pw Diego Pérez de Estu- 
pinan; y se reimprimió en Madrid en 17^3 por JuanSan, 
en 4*^ El ilusffe maestro Feijoo critica con mucha justida 
el retumbante titulo de esta obra ^e vale poco (i). 



J^m^ 



FsaüiJfDO BB Mbhdoza. Matb db Lüha era Goberaa- 
dor de la ciudad de Salta de. Tucuman ^ jias Indias oo* 
GÍdentaleS| hada el año de 1681 ; única noticia que he ad« 
quirído, y se ha tomado de la historia civil del Paraguay 
del Dean D. Gregorio Funes, tomo 2.^, lib. §^ eaqp.'9y cornu^^ 
nicada por el Canónigo Lectora! Sr. D. Antonio Trtanes. 
Hallo en el P. Concepción, p. 34^, que D. Lope de Bfeft* 
doza Mate de Luna fue Sargento mayor de la plaza de Ga- 
diZ| y lo juzgo padre D. Fernando^ 



Fbbbajtt GonzuAB bu Ordiaias. Véase Sancho 
ék Argumedoi. # 



FmANcisoo DB Aabibtjli Capitán de Naos, y 
del Ayuntaviiento de GadiXb Acompañó al Sr. Emperador 
D. Carlos V á la^spedicion de A&ica, cuando la toma 
de la Goleta, y se hizo «odible por la comisión que le em- 
cargaron de sondAr el Lago ó Estaño, paso importantísimo 
por d cual le suminiscraba Barbarroja mnoidones y vive* 
res á Túnez, y que después mandó el Emperador Rey cegark 
Escribe el Cronista D. Fr. Prudencio de Sandoval^ qne 



(1) ^ibU9Uca hispana nova^ tonio 1.*, pág. 372. Teatro crítico mnitor^ 
m/, tomo 4.* Discurto i 1 , p. 22. Bijos üuitres de Stviila^ por Q. FermÍB 
Arana de Varflors. Misiotinjr Magia natural, ea la portada. 



t56 Hí T 

habiendo escogido el Capitaft Arrieta teis compañeros ¿Ues- 
tros en el agua y esfoi*zadoS| los repartió de dos en do^ 
uftos siguieron la parte de la Goleta, otro^k dé los ob* 
yares ^ y él echó por medio. Hallaron finalmente la hon- 
dura que deseaban, y antes que amaneciese volvió Aniseta 
y dio cuenta ¿ S. M. que lo estaba esperando, de lo que 
en el Lago habia, de lo que holgó mucho el Rey por lo 
que contribuía este descubrimiento peligrosísimo á sos ul- 
teriores y granas proyectos. 

Esto pasó en el ano de iSSS, y es lo único qtie hepo- 
dídb rastrear áe este marino, porque la vandálica diestme- 
cion de los ardiivos de Cádiz convirtió en cenizas la dii*- 
dad, y sepultó entre ellas las memorias y documwtó» dt 
sus- naoupales y de su historia* (i). 



Feáncísco DfiL Castillo, docto religioso del Orden 
de S. Agustin , hijo legítimo de Pedro del Castillo de Mi- 
lán, de quien ponemos^ Irtícnlo separado, y de Doña Ca- 
talina de Acevedo (parienta de un Regidor dé Cádiz d 
Licenciado Francisco de Acevedo, que ejercia su oficio 
en 1617), quienes parece hubieron de enviar á su|po 
á estudiar á Salamanca. Pero inclinándose «I estado reli* 
gioso profesó el instituto agustiniano en el Quiebre con* 
vento de aquella ciudad el día 3o de marzo de t58o, et- 
presando en su profesión ser "hijo de los padres referí* 
dos. En 1 582 se incorporó en esta pro^ncia de Andala- 
cia, y no teniendo filiación en ningún convento* de ella 
se prohijó en el de Jaén, donde á la sazón moraba en 3 
de marzo de 1614. Fue Difinidor, y sugeto muy estima- 



(i) Sandoyal, UUtoria de ¡a nfidmy hechos del Emperador Carlos V, ano 
de 1033, tomo 2.* pág. 250. GoBcepcion» Mmporio del Orhe^ lib* ó.' cap. 
S.* pág. 30i. 



F 167 

do .por su religiosidad y^octríira y j Predicador de mucho 
crédito; siéndola 4li Seyilta murió en aquel convento el 
i^mo de i6i5| ó á prin^ios de 16 i6. ^ - 

Su sólida instrueeion eo la Sagrada Escritura, Santos 
Padres y Oratoria eclesiástica se muestra en.sus dos obrU 
ta» impresas, que son fas siguientes: 

i.^ «Migajas caidas de la mesa de los Santos y Docto- 
res lie la Iglesia ,. colegidas y aplicadas á todos tos Evan- 
gelios de Cuaresma : por Fr. Francisco del Casiillo, de la 
Orden de S. Agustin en la provincia del Andalucía, y na- 
tural de la ciudad de Cádiz. Al Escelentísimo Señor Don 
RodrigoPonce de León, Duque de Arcos. En S. Agua- 
tin de Sevilla por Francisco de Lira, ano de i6i4«» 

Este es: el frontis del libro, que es un toq;iito en 8.^ 
D« Nicolás Antonio no hubo de ver esta edición , porque 
no la cita; pero hace mención de otra hecha en Pam- 
plona por Nicolás Assiain, año de 1619, qae no he vis- 
to. La que se refiere arriba se hizo viviendo el autor. Des- 
pués de su muerte se imprimió otra obra suya á solicitud 
y costa del convento de Sevilla, cuyo título es tanj>ien¿* 
a.^ « Migajas caidas de la mesa ée los Santq^ y Doc- 
tores de la Iglesia, calegrdas y aplicadas á todos l«s Evan- 
gelios de ios Santos: por Fr. Francisco del Castillo, de 
la Orden de S. Agu^n en la provincia del Andalucía, y 
natural de la ciudad de Cádiz. Al Reverendísimo Señor 
D. Fr. Juan Bravo de Lagunas, Obispo de Ugento, del 
Consejo del Rey N. S. Por Gabriel Ramos Bejarano. Ser 
. villa i6ig. » Un tomo en 8.^ 

No sé si .seria este Obispo pariente de la madre de 
^^ar Da2a Bravo de Laguna , de quien hemos d« bft^ 
biar en la letra *GrT 

£1 título de Migajas con que publicó el Padre Cas* 
tillo estas dos obras , indica su modestia , pues no atrevién- 
dose á ponerles otro título mas altisonante, ni re[mtáhdo- 
se digno de sentarse en la abundi^Ce mesa de doctrina 
que sobre los Evangelios nos suministran los Santos Í^a* 



Ú, Gaspi 



i58 F 

dres 7 Doctores de la Iglesia ei^isus homilias y esposicio- 
iieS| se contentó su hamildad con ^oger las niigajitas 
de esta %iesa aplicándolas á los roismos Evangelios | asi d^ 
la Cuaresma, que es el primer tomo'i como de las Festí- 
tidades de los Santos, que contiene el segundo. Ambos 
son en sustancia de material predicables sobre los iosí* 
naados Evangelios. 

Ignoro el fundamento con que el P. Mtro. Portillo ei 
el catálogo de los escritores del Orden de S. Agustín itri» 
baye á nuestro Francisco del Castillo una obra que tita<» 
la Santos de Pamplona , cuando ni D. Nicolás AntoniO| 
ni Herrera en su Alfabeto agusliniano^ ni Ossinger an 
su Biblioteca novísima agustiniana mencionan tal etcritoc 
«DO he visio todos los autores de donde dice Portillo que. 
formó sü catálogo, pero he visto los más dé ellos, me 
esoribe el R. P. Mtro. Reguera , 7 ninguno trae sem^gas* 
te especie (i).> 



FRÁNpsco Airronto db Cepbda t Gusnaf ro , hijo de 
D. Baltasar 7 de Doña Antonia Pérez Arrollo , nació en 
16 de mar^o de i€68. Optó á colegial en el Ma7or de 
Maese Rodrigo de Sevilla en aa d^Pctubre de 1694» á 
Racionero *7 Canónigo en la Cartedral de Cádiz, Visita- 
dor 7 Examinador Sinodal de su obispado ; 7 fue opofi* 
tor á la Doctoral 7 á la Magistral de su Cabildo.^ 

Presentado para el obispado de Segorbe en el aSo de 
1^30, 7 con grandísima, repugnancia virj2L^ segnn escrí- 
bié» á- su dicho Colegio en carta de ap de junio de ijSii 
fue consagrado en la Catedral de su patria en a de mar^ 

^>— »— i— II ■■ I ' III——— ■ «I ■ 

(i) BwlxQUea hispana ^^a , tom^ 1.* , pig. 4 i 3. Crómiaf ñf^tin 
mitma por el M. Portillo , tomo 4.* , pig. i O vuelta. La^ita dé Osam* 
gér díída (ór él Muro. Itt^éfá. 



F' .59 

90 del mismo ano de 3 1, y en 6 dé junio inmedinto lo 
eampUrr^ntó el Ayuntamiento por sa asunción al Pon- 
ti6cado. ToohS presión de áa rehaio eo s5 de fehftro 
le* 3a. Diceae que era muy erudito y de muchas Tirtu* 
lea. Por «u devoción á Saifla Teresa , de euyo lináge ae 
M>eciaba ser , estableció y dotó su fiesúi en ú CouTeiito 
le m<|pjas de Caudijel, y también en el de San Martín de 
Segorbe, donde á mas fundó la ^j^ellanfa para t^ Con* 
«idt ordinario. En Cádiz igualmente fundó algunas me- 
mlbrias pias. 

En el año de 173^ fue consultado^br lá G¿it»irapa- 
*a la iglesia de Cuenca; pero no selognó la tradaeion. 1 

Duró su apacentamiento diez y seis sñoa y medio ^ y 
aitirió á a4 desetieBrt)re de 1748 ^ en la aoaagada fejez 
le fnfesde8e afies. 

Escribió y pronunció el panegírieo ttnebre en hs 
exequias que Cádiz celebró por la muerte del Sei^nísi- 
no Sr. Luis X.V, Delfin de Francia, padre de Felipe T, 
MI la Catedral en 22* de junio de 1711. Irapv^so en la 
xiisma Ciudad«en didio aooi^n 4«^; j acaaeoó s«rá es- 
ta au única tarea literaria (i)w « 



FaARGisco FgawAiiiiüliini AncxnLo, Cerrafidor que .lúe 
í9e Ciudad Real , y Regidor perpáane de Cádiz , fe alaba 
ele pintor, de literato y de'eacei t eF» Alonso de Sy^aa y 
le dedica la epiatola ^V (a), .e 



m 



(f) Libros PaiToqQÍales. Libro de autos capitulsres ctel Colegio 
■yor de Sants María de Jesús de Se? ¡lU. CarU del Sr. Obispo so 
cesor de 12 de octubre de 1825; y otras noticias buscadas. Ga* 
de Madrid de 24 de julio de 1731. 

ÚéF^més del F«mM , por Aloaso dt Salas BarbadíUo , pi^;^ 244 



í6q F 

Francisco GáecU Colorado nació el a8 de enero, y 
se bautizó en 3i del mismo de 1723. Fueron svj^ padres 
D. losé García Colorado , j Dona Franaí|CR García Toleda- 
no. Los primeros estudios los hizo en su patria con los 
PP. Mercedarios y Dominícoe^anifeslando li mayor apli- 
cación, y saliendo con el mayor lucimiento de los RCtos li- 
terarios que tuvo. ^ 

Después se gradodPe Doctor en Teología y Cánones 
en Osuna I y en el año de 1744» teniendo teinte y mo 
de edad, hizo oposición en el término de up mes á b 
Magistral y á la ^Bectoral de Córdoba ; y al siguiente ano 
d la Lectoral de Cádiz. En 1 3 de noTiembre de 1746 lo 
eoncedió 6. M. Utaa beca en el colegio Catalino de Gra- 
nada 'j y continuó concufriendo á otras nueve oposicio- 
nes en las Catedrales de Quadis, Toledo , JaeOy Velüicia, 
Cartagena, Orihuela, Córdoba y Málaga , que con las tres 
anteriores componen el número de doce, y .estas hasta 
solo el año de 176a : .ó no gestaba ó tuvo desgracia. OO no 
sacar ninguna prebenda de oficio con tanto .trabajar. 

Fue Canónigo de Baza ^sucesivament^de Guadix, j 
Arcipreste y Prior de la misma iglesia, Teniente Vicario 
general en ella, y Dignidad de Tesorero y Examinador 
Mnodát de Cádiz. Murió pobre en aquella ciudad el iS 
de enero de 178a; y dejó al Seminario Conciliar de na 
obispado por heredero de su' libaBifa. 

Tiene impresos varios sermones^ de los que daremos 
el catálogo en el t^^mo .siguiente, por no tenerlos aqoi en 
Madrid k la vista, y hadoado algunas observaciones* aobro 
ellos (i). 



• ti 



(1) Libros Psrl-oqaislef. Gacqia de Madrid de 3 de narao da 17f 
j Botioias dadas por nn sA>i4no suyo. 




F i6i 

Faa^vcisco García dex. FRBsvc.De este General de mari- 
na, como lo apellida el P. Pedro Murillo^ solo tenemos noti- 
cias (aunque escasísimas) por las que da de él en su historia 
4e Filipinas. De este modo <^SQribe el deferido Mutillo. 
«El ano de 1662 salió de Cavite p^ra Acapuleo el ga«< 
león S. José, á cargo del General Francisco García deh 
Fresno, natural de. Cádiz, muy práctico en el mar. íiallá-. 
l>ase en Méjico D. Andrés de Medina, inteligente ep la 
€3OS0K>grafia, quien bubia ofrecido al Rey descubrir las 
islas de Salomón, y traia cédula para que el Conde de 
Sanos , Virey de Nueva EspaBa , le proveyese de bajeles 
«n el mar del Sur para este descubrimiento. £1 .Yírey 
€¡ne no quiso ^már el trabajoso estéril enqpeSo de aviar- 
le de bajeles como, mandiaba ^l.Re^f, le pareció que po- 
día paliar su inobediencia con quitar de delante al que 
€Son su clamor pudiese- redargüir su negligencia. Por es- 
^o sin autoridad legítima, privando del generalato de la 
nao á Francisco Gatcía, se la dio á D. Andrés, querien* 
fio recompensar la.falt^ que haeia en no obedecer con el 
esceso de darle t^n cargo para que no tenia facultad. Y 
^nvió á Filipinas al que según la voluntad del Rey ha^ 
de ir al descubrimiento. Estas obediencias y mudan* 
son frecuentes en Indias., por lo que se retardan j 
^un jpierden muchos adelantamientos que se pudieran hacerj 
'^«Cn aquel gáleoii se embarcó el año de 1 663. Luego 
^]ue el galeón perdió la tierra de vista , restituyó la» gen* 
^« al generalato á García del Fresno , á quien habia des^ 
^K>jado la inconsideración del Virey, y por.no haber po- 
dido por los vendavales acercarse al embocadero, dio fon* 
do en el cabo Gagajan. » 

Ademas he podido indagar registrando el archivo del 
Sagrario ' de la Catedral, que se bautizó, este Francisco en 
^ de setiembre de 1611, y que sus padres se llamaron 
francisco García é Inés de Castro {^), « 1 



^ 



(1) LUirof parroquiálei. Morillo Yelarde ya dudo , pág. 28G, 

* ai • ' 



i6a F 

FRAfrcisGO 6oRBAL4ir. Véase Diego Gareia Gorhalan. 



• Francisco db Hüártb t Rüiz db Bribibsca. Nació á i4 
de' enero de 1739, y fue hermano de D. Cayetano de 
quien hemos hablado. Ademas de lo que hemos dicho i% 
este caballero en el articulo de su hermano, añadimos 
que fue Juez de imprentas y librerías; y que en 1806 nos 
estirAulaba á que siguiésemos el trabajo principiado da la 
Biografía, y nos ofreció ayudamos con cuantas noticiM 
pudiera, bien es que no llegó el cuso de incomodarlo 
nunca. 

' Murió en Chiclana en a de enero de i8ig, y en sn 
nicho en el cementerio está este sencillo y humilde api'* 
tafio : 

Aquí yace 
D. Francisco Maria de Huarte* 

Pidió por caridad lo 

encomienden á Dios. 

Escribió Estatutos provisionales del estudio de BeUas 
'jírtes de Cadií ; y se imprimió anónimo en la misma cia« 
dad sin fecha. Manifiesto que hace la Real escuela de Be* 
lias jirtes de esta ciudad á los Profesores^ se imprimió en 
Cádiz en 1807 , también anónimo, y son dos cuadernos 
en 4-: (i). 



Fraitcisco Joaquín db Loto , hijo de D. José Joaquín 
y de Doña Andrea Bellido , nació en 3o de marzo deL 
año de 1725. En 17 de noviembre de 1737 entró de co» 
^l^gial en la Asunción de Córdoba ^ y allí estudió filosofin. 
y teología. £1 año de 1740 tomó posesión de otra «Ike»* 
de colegial jurista en el de S. Bairtolomé y Santiago d^ 
Granada , y ^n ambos colegios se acreditó sumamente d^ 



(I) libres Parroquialei» 



F 163 

ipKeftda. Aec3ú¿ todpa los grados en la universidad do 

Granada en i^44'7 74^ con el ma^or lucimiento y gene- 

ni aplauso ^mereciendo la ^aprobación mnúaa íliscrepéuUB^ 

&i<'el intermedio -de sva pctM graduales, «s-dásir en 

1747 1 tUYO la honrosísima, oomisicin de íf á lüestableóes .Ift 

academia de Cánones, sita en él Jcolegio tcifingue de la 

«miyersidad de Salamancas Tanto en aquel liceo oómo en 

4Í de Granada regeM^'eu'SUStitiicion varias dhedias y éifaif 

IR^'Vanaii óposieÍ0tteisi'' ^-•' -- -^ - -'* •* 

Se ordienó'de^preabfMo^bi s6>'^ mano de '17^79 y 
ya antes en 5$ lo habia nómlímdo el obispo défiadiz^ el 
Sr. Valle, examinador sinodal , y 6. M;en 6 de «naya dé 
6tf para una: ttiedlá nú)iótt de 'Má^^ 

El Obi^o cafUisM V '^^ cohodá* -muy á 'fondo* sa snái 
vito, lo eligid ^en'»r763'pÉ!rtf^proVisor y vicario genend^ 
lo que íio pwád admitir pw 'ser ineompatibla' con ?la pr»4 
Jbenda de Blálag^. ' • 

En 1779 lo laseendió el Rey^ confiriéndole la dignidad 
^e tesorero de la igl^ia de;<:ádi2, y no lá ac^t&V sin 
^pie se sepa ni alcancemos el Motiyo para la.escitáa^;|MMrf 
^e después admitió otras altas sillas en Catedrales foras-í 
leras , como fue la de maestrescuela de la Mefaropolitana de 
finada con que le agració el Gobierno en 29 de maiso 
de 1778. • . . 

Establecido en aquella ciudad capital y á las inmedia- 
aonea de la universidad, de cuyo daustro era «miembroi 
sirvió desde el didio año de 78 di empleo en propiedad^ 
como mas antiguo, de Decano de la facultad de derecho 
canónico, asistiendo puntualmente á todos los actos, con-« 
ferendas de grados y demás ejercidos anejos á dicho mi- 
nisterio con la mayor exactitud, celo y esúiero, dedicado 
todo á la mayor utilidad de la enseñanza pública. Y un 
hombre siempre ejerdtado, estudioso por naturaleza, la* 
borioso por inclinadon , constante en sus empresas , in* 
eansable en su ministerio , ¿ podia menos que mirar con 
borror y casi con indignación ese estado dr suspensión y 



/ 



Í64 P 

negligencia de otros? Por esto empleó aquella: sábidiitíft 
(como dijo de nuestro magistral Guzpaii sa.onder), ad- 
quirida á costa de un estud^ ta»'laigo j profwcido ea 
ÍBitriiir y «n dirigir á éos préjimós por el cwnifto de las 
lirtaides: á fine» tan gloriosos, tan inteieaantesi lan aluis 
encaminó el Sr. Loyo todas sus miras y acdonles. Su mis- 
mo retiro > su modestia, su gravedad fiíeroH útiles par^ 
lalbomun edificación j para el ej^ii^dp. 

Pasmaiia si se enumerasen las n^uchisimas oomiai^nei 
j delicado». encargos- qu;ejo^^diefvon varios prdadDs j t!0er» 
pos científicos, y esT yerdad^ramente asond^rosa el haber» 
las desempeñado, á entera satisfacción^ . 

Antes de salir del cotof de Alál^g^, le lumró.el Obiq^ 
nbaBbimndole'eiuminadofi)d0)SU: ^í^flflp^ y.ien 1^86 lo fiíe 
llimbien del arzobbpádo.^^OjQrsuóiad^i, yi en 87 '|uei& aoiodaL 
SurAUtropoUCakiD el.Sr,.D. ;Au^pioi:Joi%e Galfvan lo nom* 
bró por uno de los jueces apostólicos .para la daosa di 
miUgro^ en especie del Be<i%0( Oli^él de los Santos* 
11' i falleció el citado ArzohJQspd)ei»: 7 de setiembre de ijSif^i 
yd .Cabildo lo escogió ünániíliíeaiente park Uno de lQ6gi9¡p 
bfimadoriss de li diócesis en'la'^s^ft vacante^ ^euyo .ileistl-r 
nb ejerció y desempeñó icón general aceptación hasfea. 3 do 
diciembre del mismo año , que se despidió del Cabildo por 
su traslación á canónigo de Málaga, y en todo el tiempo 
que* estuvo -de capitulai* 'en Graniáda; obtuvo ñ*ecuen9tj^ y 
graves comisiones y cargos que. ie confiaron já an dÁstiih 
gnido talento, prqdencia particular y literatura,' acáred^taii* 
do en todo su activa aplicación , exactitud^ cuidadoso y vi- 
gilante empeño, mereciendo por esto en cada una la apro- 
bación y aplausos del Dean y Cabildo ; como asimismo los 
tuvo muy grandes en el desempeño del oficio de <s u^iC^nonr 
gia doctoral, pailpcuyo servicio' «niercció á dicho w Ca« 
bildo la confianza ue que lo • nombrasen en atención á su 
mejor celo, actividad é inteligencia pn los asuntos respec- 
tivos á dicha prebend;!,. vaotnte por promoción de D. Anr 
Ipnio Martinea(i.de la Fbwa Ák: n^tt^ de Caaajriiaj^ y cup^ 



F i65 

^Dó Loyo cerca de dos a&os en este oficio. ' % 

Salió de Granada por haber permutado la maestresco^ 
Ua de la Metropolitana con una canongia de Málaga; pero. 
d Rey le agració de nuevo en i8o5 con la dignidad de 
chantre de la misma iglesia de Málaga , la qu^ ocupó has- 
ta 8U muerte sucedida en 19 4c enero de 181S4 de odben- 
tu j siete años cumplidos. 

Sentimiento -grande causó esta, porque era reputado 
como un circulo. 

Fue sano , sobrio 7 robusto j de respetable presencia^ 
CKMno lo demuestra el retrato, ^que posee D. Antonio de la 
¡Bocha y. vecino de Málaga. Oonserró el j^uicio -cabal hasta 
ñn; y. aun aquellas prendáis y dotes, de lá naturaleza 
pcarjscfin. 4c inferior orden « se puede decir que con* 
ron también á la felicidad, de los que trataba, por« 
ique con su robustez y firmeza.de corazón ayudaba á sos- 
Kenisr á los que vacilaban ea, ng^edio* de Icts infortunios. 

Descendía de ilustre, f^ftnilia I y has4a esfe dote haeia 
cnas notable su. acepdrada Cli|ridad'con los pobres, siendo 
notorio repa^rtia^ g^MUo tenia obligación, todas sus rentas 
4Con ellos. , 

Sus virtudes fueron consistentes, inalterables, verdades 

arasi, acrisol£^4^ 7 vigorcfsas^ radicadas; en el fondo de svk 

€X>razon, y ejercian sobre/?su alma todo su imperio^ 

. J^ue individuo de algqf»^ sociedades legales: tuvo fa- 

28^' de ser el primer canonista de la nacio^ en su tiempo. 

T^unbien se escribe de Lqyo la especie de que los 370Q 

To^úmei^es de autores dá^os de que se componia sju li^ 

h^cia,^lo&. relatajbia de memoria : yq lo juzgo por increiblcy 

y que ca elÍo..liay bastante exageracÍQU. <• 

. . Escrilfíó- ¿as ob^as y papeles ^ siguientes:, ; 

. i> ]En el aiío d^ 1746» siepdo Pi:es¿denie d,^ leyes de 
su colegio de Santiago de Granada , un Papel, en derecho^ 
docuimnto en justicia^ informe v^rdadero^en el pleito que 



i6$ P 

contra el colegio del Sacromonte de dicha riudad sigfíid 
8U colegio sobre la preferencia de asiento y argmnento en 
los actos de aqaella Imperial Universidad: manuscrita 

a. Discurso Jurídico jr defensa canónicó^legai por lá 
jurisdicción eclesiástica ordinaria del nhnó. Sr. D. José 
Franquía Laso de Castilla, Obispo de Málaga, en la ccmb* 
petenda de la que pretendió el Maestre-^cuela de la salh 
ta Iglesia de Salamanca, sobre el conocimiento eh «aa« 
sa de despojo que dijo se le habia hecho de áñ saómiiá 
de la villa de Estepona el Doctor Don Diego de Torres 
THillaroel , catedrático de la universidad de Salankánca. EÉ 
41 dice cuanto ha podido decirse en materia' de cbmpeMI- 
eías j jurisdicciones, coii la profundidad ,- ]iülso y cienétt 
que acostumbraba en todos sus esoritos. Tiene la fedia dü 
ano de tySg: manuscrito. - ^ ' 

' 3. Respuesta canónico-moral y l^al á eoniralta iolM 
usura lucratopa frumentaria en ambos fueros, dc'ciertei 
contratos de venta de trigo celebrada en Málaga. likípresa 
en ella en la imprenta de la Masa en 1773. 

4* Reglas pMcticas jr perpetuas parr la mas segura in^ 
teligencia de la fundación de las cuatro capellanías de San* 
ta 'Bárbara de la santa Iglesia de Málaga^ y el mayor acier- 
to y justificación de las presentaciones del lUmo; Cabildo 
su patrono: manuscrito en 1774* 

^. Resolución prinUra^eanóniea sobre si se pueden ad- 
mitir legos , lestb es , sugeios aun no ordenados de prinli 
tonsura , á las oposiciones de las prebendas de ofkio en 
las santas Iglesias de este Reino y Real Patiy>nato. Lo es- 
cribió en 1777 siendo Pí'ehendado de Málaga; y no se ha 
impreso, aunque sacó licencia para ello en 1779. 

6. Resolución segunda canónica sobre la edad y pres- 
biteralidad qae sean necesarias para obtener las prdben- 
das de las santas Iglesias del reino de Granada, tanto de 
gracia cuanto de oposición : papel que escribió en 17789 
y tiene también licencia para imprimirse. 

7. D.: D: Joamúi át Palafox et Mendoza j prius Ang^ 



F 167 

lopolitaníy deinde Oxoniensis Episcopio ad S. P. ct Patrem 
JideUiim omniwn Pium Pop. Vh Se imprimió en Málaga^ 
por D. Félix de Gasas 7 Bhrtinez en 1785. Escribióla por 
la iglesia, siendo maestrescuela de Granada. 

8. Contra la solicitud del presidente j cabildo de be- 
neficiados de la insigne iglesia parroquial de Santa Maiia 
dle la Encamación de Ronda , sobre querer usar las capas 
de coro que usan los canónigos de las catedrales. Manus- 
crito que se dice muy &moso, 7 se trabajó en 1798. 

Estos son los únicos escritos que se han podido en« 
centrar del Sr, L070 (i). 



FmAHGisoo Mbutoii db MsxieB nació en 10 de mar- 
de 1763: estudió en la universidad de Alcalá, en don- 
^ se graduó de doctor en teología. Regentó en sus aulas 
jpor tres años la cátedra de prima de su facultad, y la de 
«Tallones dos. Ganó la magistral de San Ildefonso el Real 
«Bon todo^ los votos; y habiéndose opuesto á igual ca* 
siongia en la catedral de Segovia, y en la de Córdoba á 
la lectoral, empató la «votación. Siete años desempeñó el 
füálpito de la eolegial de la Granja, y al cabo vino á Ca- 
dis para presentarse en el concurso á la vacante magistral, 
y la obtuvo, poseyéndola tres años. Falleció de la epide- 
mia e|i Jerez de la Frontera en 20 de octubre de 1800. 
Su padre se llamó D. Manuel, y su madre D.^ Francisca 
García. 



(I) libro* paiToqnialef. Relación imprest de lof títaloi , mérítoi y 
grados y ejerdcioi literariof del doctor D. Francisco Joaquin de Loyo 
He , firmada por el Secretarlo de S. M. D. Dámaso de Torres . iVoVictai 
remitidas por D. Antonio de la Rocha , vecino de Málaga. Oración fúne* 
^rt dicha por el Dr. D. Francisco de Obedos en las honras del magistral 
I>« José Martin y Guzman en 21 de febrero de 1782. Gaceta de Madrid 
^li de abril de 1777.* 



i68 F 

Escribió de refunebrí veterwn cbristianorum Sjmtágma^ 
auctore Francisco Melitone de Memije, in uniTeráutibui 
Gomplutensi et Abulensi sacr» theologiae doctore. Matri- 
ti, anno 1789. Un volumen. 

Historia de los santos mártires Serrando y Germán^ p- 
tronos de Cádiz. Alli'en 1798. Un volumen. 

Sermón de los Santos Patronos de Cádiz. Alli 1798. 
Otros varios sermones , 7 algunas otras obras manuscritas 
4e¡ó, que vieron sus albaceas, y no se 70 adonde pa- 
ran (i). 



Francisco db Paula María db Micóir, Marques da 
Méritos, nació en 1 5 de noviembre de 1735. Sus padres 
D. Tomás de Micón, del Consejo de S. M., 7 D.* Manue- 
la de Cifuentes^ le proporcionaron maestros sabios, 7 lo*^ 
graron que las lecciones que daban á su hijo corrigiesen 
los nacientes defectos que se advierten en los hombres en 
sus primeros aüos. Fijaron asimismo en su tierúa knagi- 
nación las ideas de la verdadera creencia , de la pruden* 
cia , 7 el principio de las ciencias , que es el temor de Dioa. 
La gramática latina la aprendió e» el convento de Santo 
Domingo de Cádiz ; 7 no dejó de estrañarse que habiendo 
tratado en su infancia á estos religiosos, fuese después taa 
afecto á los Jesuítas. 

No lo apartaron sus padres de la vista hasta que se cer- 
ÍDÍoraron que su entendimiento estaba convencido de la so» 
lidez 7 verdad de la doctrina que le inculcaron. FnictificA 
tan bien en su alma esta semilla^ que se retiraba á exami- 
nar por su sola razón , aun siendo tierno joven, los elemen- 
tos de las relaciones que le unían con el Ser supremo^ y 
con sus semejantes; 7 vio nacer de este origen sus dere^ 
chos, sus obligaciones, 7 la necesidad de instruirse cada 



(1) Librof parroquiüles , j noticias pedidas 



F 169 

Tez mas para desempeñarlas dignamente. Conoció que haj 
ana nobleza espiritual necesaria á los cristiano^, y que no 
inspira orgullo, como la de la sangre; dé esto dimanó que 
su renombre y favor solo lo hiciese Vfder pn beneficio 4d 
necesitado; y para n^da mas los, estimó. - % 

A los 18 a$os dispuso su padre emprendiese un yiage 
para las corle)» y reinos estrangeros, cierto de la grande 
utilidad que. resj^lta en un mancebo instruido el* ejemplo 
práctico que suministran los conocimientos que se adquie- 
ren con el trato ]ucomunicacion de ou*as naciones. 

i.^ Escribió el novel viajante un itinerario desde que 
salió d^ ^u casa de Cádiz en 14 de junio de ly^if blista 
que llegó á Agre()a ep Castilla de regreso en 11 de junio 
de 1755. JEn ^1 dcyscribe con mucho juicio y ^^ritica, cuan- , 
to hay de mas particular y digno de observarse en Géno- 
Va, Florencia, Bolonia, Loieto, Ñapóles y sus inmedia- 
ciones, Roma^ Venecia, Padua, Milán, Turin, León, Pa« 
xis y^tios de los Reyes de Francia. Eate opúsculo, que 
conservo original^ demuestra que la reflexí|n se anticip<j», 
«n su escritor i Ip que sycede oj^dinariainant^Vasó i Mar 
drid, adonde se detuvo algun9s meses, disfrutando de las 
licitas delicias de la corte de Femando el YI^ y se r€|ú- 
toyó á^Cadh. • ^ 

"Ño se babia res&i^do su religión,. ni con los fríos de 
Apeaino, jai con las nieves de los Alpes, ni con las escar- 
chas de los Pirineos, pudiéi^dose tener por cosa muy es* 
traña en un joven que viaja,, y con las mayores propor- 
ciones. Descargó el Marqués su padre el cuidado de su 
opulenta casa en su primogénito; y aunque fiel á la con- 
fianza paternal ^iduamente se empleaba en los asuntos de 
día, vacaba no obstante algunos ratos para distraerse con 
lot embel^pl de la música, á la que era aficionadísimo, y 
de la.q^e gozaba como de un placer puro y honesto. Vol- 
^ó segunda vez i Madrid cuando Carlos III de Nápolesu 
S trato despejado , amable y en estremo modesto de Mi- 

cón le grangearpn en pocos dias muchos y distinguidos 

aa 



ijo F 

amigos en k Capital, á los euales nanea incomodó pan 
pretensionea propias, porque jamás las tuvo. 

En' 176a se le prc^orcionó en Cádiz hacer rer á l^ps 
fiteratos sü inteligencia en el idioma italiano, y en el en« 
cantador arte de la poesía. El asunto que dio motivo fiír 
^e D. Juan Manijan en la traducción de la Dido de Me- 
^ taslaaio padeció algunas equivocaciones^ las corrigió Mi- 
cóo ésk unos pocos versos manuscritos anónimos ; pero ú 
traductor que discurría haber nacido pai*a restaurador de 
nuestra ríma^ y que creia entender el#oscano como loa 
académicos de la Crusca, indignado de verse enmendarla 
pfau& por un cualquiera , respondió jactancias é injuriaa^ 
en vez de satisfacciones. Con todo se sirvió de replicarle 
au critico, y con tanta formalidad, estension y urbanidad, 
^e peca de escesivo; pero este fue el estilo de que usó 
aiempre en sus controversias. Llegó la disputa á hacerse 
inuy pública, y tomaron parte en favor de Micón los doc- 
tos D. Diego de Torres, D. José Carbonell, D. Pedft Ro- 
dri|[uez de J^aÉlpomanes , D. Agnstin de Montiano, D. Luia 
José Velaa^fe^,' D. José Guevara Vasconcellos y otros. 

SL.^ Impríniió por esta disputa Impugnación á D, Juan Mar 
T^dÉpt sobre varias espresiones del Abate Pedro Metastafflo, 
y Vindicación del célebre posta Metastasio^ y Apología de la 
impugnación, por D. Eugenio Sarmiento. Cádiz 17^3. Dos 
cuadeiTios eii 4-* Están escritos en verso romancesco^ y 
aunque escribir en esta clase, de verso es muy dificil ha- 
ciéndolo bien , venció esta dificultad; y el castellano que 
usa es puro, corriente , espresivo y deleitable. Encubría 
desde este tiempo su nombre en sus obi*as, y usó comun- 
mente el de Eugenio Sarmiento, porque á su modestia le 
incomodaba la plaza de autor. Su adversario hubo de co* 
nocer por último la razón y superioridad en %1 estudio ^ 
Su antagonista, ó no tendria caudal para mas; lo cierto 
es que quedó Micón solo en el campo de la contienda. 
En 1765 se equipó la escuadra que debia traer á Es* 
pana á la Princesa de Asturias, y» quiso ir de aventurare 



F til 

m esta espedidoa. Acompañó á S. A. hasta k Cbrte, y 
después de algunos días eñ flladríd^olrió á la Isla. Por es* 
te. tiempo fue euaudo su cdo religioso dio una éstensíoa 
grande á la piadosa oración de las tres horas, ó de las sio»« 
be palabras. Gomo era taíi amante de la música 9 juntaba 
entre sus eonocidos una buena orquesta; propuso en ema 
lodedad la idea de tocar adonde se contemplaban las trea 
horas: issintieron los filarmónicos, y Micón dirigió \m «lé- 
sesacio. Gomo eia reconocido maestro de Capilla & le en* 
:aigó Ik correspondencia con el bien conocido músico 
deman José Haydn, el que trabajó una completa obra pa* 
:a el acto, y la formó tan elegante y patética , oomo digr 
la de su autor; pero confesó 0I maestro Haydn que mas 
e debía ia composición que renutia i la esposicion qu€ii 
labia recibido por escrito del Sr. de Mioón , que á su pro- 
pia invención, porque aclaraba* de un modo tan singular 
odos los pasos, que le parecia cuando estaba leyendo la 
nstruccion remitida de España , leer solo música. Esta es 
a verdadera causa que dio logar á esta composición cele* 
Sradísim%, y no la que escriben d Diceionano histárico de 
os músicos^ y la Bibliografía musical j porque en esta par- 
e estuvieron sus esciitores muy mal informados. Los fi- 
armónicos deben sentir que se haya estraviado la corres- 
>ondencia de Haydn y Micón: yo la vi en Madrid antes 
le la dominación intrusa. 

Sin embargo de sus quehaceres , y de la constante 
iplicacion á todo género de estudio., como «los ^|prandes 
lombres de la antigüedad, manejaba la lira, procurando 
Rutar a Herrera, á quien llamaba su maestro, y á los de* 
iü de nuestros clásicos poetas. En un volumen gfianus- 
arito en 4-^ se conservui mucbos de sus trabajos, ya ori^. 
pnales, ya traducciones en verso. 3.^ 

4** No se incluyen en él los que se hallan impresos, 
NMno la fábda de La reielion de los animales contra los * 
iomtresy traducida del^aliano, é impresa en Madrid por 
i^uUés eii 1808; y en su original está unida al hiccio- 



« 



17a F 

naríp filosófico democrático^ por ser del mismo aptor, como 
diremos adelante^ S^enamos difusos si emprendiésemos di 
análisis de todas sus obras; baste- decir que era* geveral- 
. .mente reputado por bueij poeta. Apenas habrá español 
ilustre en quien no haya brillado esta cuaKdad. Micóv 
procuraba- hermanar la claridlad con el ornato, y el estik 
. jocoso <;pfi la modestia' y compostura, y asi reunió en su 
iitimeilosos versos la magestad grandiosa con lo focU-, son 
cilio y perceptible. 

En e^ año'de 1776 murió el Marqués su padre, y ar 
reglados los asuntos de familia , pensó el dejar á Cádiz y 
retirarse al interior : sentó su casa en Jerez de la Fronte 
ra, y desde luego* se ocupó con tnucho celo en fornáatai 
la agricultura é industria nacional. Entre otros próycíto 
útilísimos para beneficio del Estado es notable el que pro 
puso al Ministerio sobre mejorar el aceite de And'aludí 
lo puso en práctica en una dé sus haciendas, y los gasto 
y la esperieneiá correspondieron á lo proyecWdb. 

5.^ Escribió ima memoria muy juiciosa de este partí 
cular, y sobre las grandes utilidades que solo este ram< 
dejaría á la nación , la cual por aceite de igual cabda< 
espendia cada año dos millones de reales. Y aünq« tu 
YO el gusto de ser el primero en sacar el aceite- supeno 
al de Marsella, y de dar éste beneficio , éspuso al Ministr 
en su citada memoria, que no queria para éí privilegio nii 
guno, «no í favor mía, porque desanimárria á otros, y caí 
saria el "perjuicio que suele originarse de las gracias priva 
tivas personales en punto de comercio, de que debo liu: 
como buen patriota que prefiere al interés propio el d 
pidjlic*, 'en cnyo obsequio sacrifico el trabajo y gasto» qi) 
me ha cost'ado introducir esta tan importante novedad 
La superioridad remitió la memoria del Marqués á la & 
ciedad económica de Madrid , la que dio su aprobacióii^ 
junio de 1785, y aplaudió las modificaciones que su ingt 
nio barcia en las mas costosas malinas , para que fuese 
mas sendllds y de menos costó; pues- con todt> esto p< 



V 173 

to 1i aliar ftpoyo eú el Grbbierno se fue abandonando ^tan 
uül manufactura. Asimismo cpiedó sin efecto el magno 
proyecto de hacer labrantías las Marismas de Lebrija , cu« 
yo estado actual es tan perjudicial para la repoblación de 
la baja Andalucía, por estar incultas millones de fanegas 
de tierra. Tampoco el canal que trazó desde Guadalquyir 
^Lebrija, aunque conociendo lo ventajoso de las dos icfeas 
1® mandó, dar gracias &. M. por el Gaq>itaB 'general de la 
F^'vincia. 

Xas fóbricas que estableció en el Puerto de Santa María 
^^ curtidos, tafiletes y de Telas de sebo, aunque dirigidas 
poí* hábiles y escogidos artífices , y con dinero á la mano^ ^^ 

^ arruinaron por no tener protección. 

£n 1787 se dignaron los JPríndpes de Asturias indicar^ 
*^ el deseo de que asistiese á las lecciones de su hija la 
vr3.« Infanta D.^ Carlota, á las que concurrió con visible 
aprovechamiento de la Real Alumna.^inalizados unos exá- 
^^Ties que delante de toda la Corte y cuerpo diplomático 
*ufVió la Infanta, se sigáiei*on unos juegos de prendas, y 
■W^xitos se halló por sentencia dada contra él , y sin ape- 
**oion ni súplica , en el duro caiso de decir un favor y un 
^vor á la Princesa de Asturias; y de repente, y sin mas 
rso que cumplir sü condena ,. dijo : "^ 

• 

Cuando habla vuestra Altez» 
tiene una falta, 
que aunque sensible á todos, 
no la reparan. 

¿Qué falta ^ esta? - 
es, que acaba mis presto» * . 

• • que ellos quisierais 

Creyendo el reo haber satisfecho, se le mandó por su 
-Ama repetir hasta otros tres. •No hubo lugar á las escu- 
'^as, sino obedecer, y pronto; y así siguió diciendo: • 



Í74 P 

Tienes, jo lo coofiesoy 
mucho agasajo; * 

mas con él esclavizas 
á los vasallos: 

Cosa es de hechizo 
• ^ «hacer de tantos libres 

^ "* tantos cautivos. 

. Que se guarde justicia 
quiei*es, Señora, 
j luego con gran gracia 
tú á todos robas: • 
* Robas afectos, 
atendoues, j arrobas 
á todos ellos. « 

De disponer de hadaidaSi 
y aun de las vidas, t 

con arreglo á las leyes ^ 

eres muy digna; 

¡Mas de albedrios..i 
Señora, eso ya pasa 
de despotismo. 

*En la proclamación de Carlos IV d comercio de Jem 
lo interesó para que fuese el director de las obras«y orna- 
tos que debia hacer. Desempeñó á toda satisfacción el gol* 
cargo, luciendo los comeituantes entre los demás gremios. 
Es indudable que acertaron en la elección de director, por- 
que su fino, elegante y artístico gusto en la arquitectura 
hizo que la empresa fuera perfepta en todas sus partes; asi 
como la oportunidad de las iycripdones latinas y españo* 
las dieron mucho gusto á' los iifteligeotes. Agradeci^w los 
vecinos de Jerez lo nombraron diputado del Go^ui en 
1790. No se le podia dar mayor pesadumbre al Bfarqués: 
toda su vida huyó de cargos y responsabilidades; pero 
conociendo que nó podia dqar de admitir este destino^ 
■urchó predpitadammte á la Goiíb^ en donde logró al 



F . 175 

Mistante se le exotierase de la Diputación sin perjuicio ni 
infracción de las leyes , porque mandó el Bey al Consejo 
que circulase, «que hasta que S. IMLlRoWiese el espedien- 
te no se le nombrase al Marqués para ningún empleo con- ^ 
cejil « ; y con la misma fecha se archivó el espediente. 

6.^ Poco antes de dejar á Jerez estaba empeñado en 
sostener l(kconti*OTersia de si comieron "6 no carne los an- 
tidiluvianos ; por cuya ci^tion se escribieron discursos con 
mucha cordura por uno y otro bando. Méritos llevaba la 
negativa. Desde que fue á Madrid (y era el séptimo viage) 
por el asunto de iJrdiputacion permaneció en aquella vi- 
luP, escepto tal cual vez que visitaba los Sitios. Prefería 
aquel pueblo á otro cualquiera, por el trato con los lite- 
ratos , y porque cuando quería , que era muy á menudo, 
pedia retirarse del bullicio y entregarse i las%rácticas reli- 
|[iosas sin ser notado. Es cierto que en ninguna parte pue- 
de el hombre estar mas obscurecido míe en las cortes , en 
donde de nadie se hace caso sino de los que mandan. Tam- 
I>ien habia desistido de todo proyecto ú empresa, por- 
^e la esperiencia le ensenó que babian sido infructuosos 
Vescientos mil pesos invertidos en los anteríores: entre- 
f^se esclusivamente á la literatura. En sus últimos veinte 
años tradujo al español una multitud de obras asi italia* 
sas coikio francesas y latints, eon una maestría y oonocí- 
xniento en los idiomas , que admira i los que conocen lo 
dificil que es ser buen traductor. El español lo sabia y lo 
hablaba como muy pocos en su siglo. 

7.^ JÍl diccionario Riciano lo tradujo del italiano , sien- 
do este un escrito que por su estilo burlesco, jocoso y 
erudito hubiera arredrad su vefsion al cailtellano al mas 
inteligente y osado. Los muchos versos que están repar- 
tidos por toda esta obra de los mas clásicos poetas los 
tradujo conservándoles á todos la gracia y fuerza del ori- 
(pnal. Hé aqui la prueba. 



176 . F 

De Juvenal. 

Oh beataill^Dtes , quibus baeuc jjiascuntiir 
in hortis numina. 



. ¡Ó gentes bien-hadadas, 
á quienes como nabos y ensaIadaS| ^ 
allá en sus heredades, 
les nacian á pote las d^dardes. 

En contrario sentido puso otros A Horacio , libro a*^ 
Satr que dicen; # 

edificare casas, post tello adjungere mureii 
Ludeü p*^ impar, equitare in arundine longa. 



Castillitos de naipes no formaba, 
ratones n(^nganchaba á su carrito, 
éí á pares y nones no jugaba, 
ni montó en caña larga á caballito^ 

El suplemento á la Gaceta de Madrid de .8 de abril de 
t8i5, anunciando la impresión d^ este Diccionario, haca 
un grande elogio del. traductora Debemos advertir que he* 
mos leido esta obra impresa, y reparamos algunas notas 
ijue no son del traductor. Se imprimió en dos tomos en 
4*^ por Martinez Dávila. 

En la Declamación contra los abusos introduStdos en el 
castellano^ página i84, se lee lo que sigue: «Y presen- 
tando un apasionado del francés f^r último recurso el 
célebre y conocido epijtafio que se hizo un ex* académico 

Ci git Pyrron , qui ne fut rien 
pas méme academicien. 

El Marqués de Méritos | caballero de mucha ilustra* 



F 177 

eion é ingenio , I0 puto en ctsuUanoi guando gracia 
y mérito la tradaccion: 

Aquí yaee Pirron que nada era, 
ni académico siquiera. 

8« Tradujo también el Antierasto , ó EnutOj tenido por 
ferdadero amigo de la juyentud, demostrado yerdadero 
enemigo de ^a y traidor. Obra de Juan Garlos Brignole» 
Conaerro el original de la traducc^on^ 

9» Disertación sobre la lección en lengua vulgar de 
las diFinas escrituras | áá, Dr. José Ferrari. Tengo una 
copia manuscrita. 

10. La liga iU la teología moderna can la filosofía , en 
daño de la Iglesia de Jésü^Cristo^ por el abate Bonóla. 
5e imprimió la traducción en Madrid en 1798, y se ven* 
dia en casa de Rañz» y en menos de un mes se despa- 
charon cerca de tres ediciones. La prohibió la Inquisición. 
Fue impugnado este escrito por el Uataiado El pájaro en 
la Uga\ pero se le CQPtealÓ Pon dos sabias y urbanisi* 
mas disertaciones, á las que no replicó el anónimo. Los 
Diarios de Aladrid insertaron algunos versos en pro y en 
contra de la Liga; y el Marqués contestó á seis octavas 
^le se publicaron en el Diario de Valencia de 4 de enero 
de i799f con otras tantas en los mismos consonantes. 

11. Carta de un Párroeo de aldea á su Obispo sobre 
varios casos de conciencia, traducida por Eugenio Sar« 
miento, en 8.^, en caka de D. Elias Ranz., Madrid 1798. 
Esta carta sufrió la misma prohibición que la anterior 

obra ; y nó obstante se buscaban con empeño , y se han ^ 

hecho de esu caüa tres ediciones , y está unida al tomo 

de la liga. • 

En el año de 1797 habia tenido que sostener otra 

pendencia de letras con motivo de la traducción del co« • 

nocido soneto que se hizo por 'una iluminación que hur 

bo en Luca, y que principia Era di notte , e non cisi ve^ 

deva , y el. contrario «1 fin cedió, escribiendo: «El Guar^ 

doso (nombre que tomó Méritos) en el Diario doble del 

a3 



178 F 

3 1 de octubre me da una zurra muy fuerte: 70 no soy 
poeta, ni entiendo de poesía, y asi no admito el desafio...» 
yo no aspiro mas que i ser amigo del Sr. Guardoso ; pues 
prescindiendo de otros muchos motÍTos, la urbanidad que 
reina en toda su carta, y que es tan rara en estas con» 
testaciones, me hace desear su amistad.» Puede verse es- 
ta refriega en los Diarios de Madrid de 5 y ai de ages* 
to, i3 de setiembre, 3i de octubre y la de noviembre 
de 1797. 

12. Ntuvo vocabulario /Uosqfico democrático en dos to* 
mos en 8.^ mayor , con la antedicha fábula de la Rebe* 
lion de los anímales contra los hombres que es del mis* 
mo autor llamado Lorenzo Tiulen , jesuíta sueco. Se htxe 
la traducción en 1798, la leí muchas veces en casa dé sa 
traductor en i8oa, y después la hQ visto impresa en Se« 
villa en casa de Vázquez en 181 3, y en Bladrid por Don 
José Collado en i8a3| y esta segunda edición es la que 
tengo , creo que aun hay tercera. Pero declaro formal- 
mente que la impresa es le traducida, por el Marqués, de 
Méritos, porque asi me consta. Ademas que por so. es¿« 
lo magistral y castizo modo de usar del castellano , se 
conoce la particular destreza con que poseia ambos idio* 
mas , y que no es común en otros \ si es que había en su 
tiempo alguno que pudiera traducir tan bien esta obra 
eomo ella misma lo ínanifíesta. 

1 3. Oración parenética predicada^en italiano por Don 
Juan de Osuna, en Cesena en 1793, con una carta del tra- 
ductor dirigida á un amigo, en la que satisface á algunos 
.veparos de la lengua, y la dedica á iosiamantes de la pu* 
reza del habla casteMana. Un volumen en 4-^ impreso por 
Pacheco. Madrid 1794* 
• i4» Antes de este año habia traducido del francés an 
tratado sobre la usura , por el que tuvo que sostempr al- 
gunas contestaciones con «1 Santo Oficio; pero defen- 
dió la obra según derecho, y la sacó triunfante. 
i5. En i8o5 verificó la traducción* d^l latín de la Ah- 



F 179 

iueion de N. SS. P. Pió Papa FH^ en elCoíuistorío se* 
creta de a6 de junio dé i8¿5: s«' tiii|MÍiiii6 en Madrid oon 
el testo por Vega y compafifa. 

i6« . 17. Defensa de Gregorio FlI^ j otra dé Isidoro 
Méreator^ son dos opúsculos romanos qae lo indujeron 
á poner en español alguno de sus amigos. Es menester 
confesar que era algo partidario de las opiniones ultra«» 
ñontanas , aunque no tanto como otros* exaltados de par* 
lido opuesto Tociferaban. 

1 8. El poema La Compasión ^ de Arríaza , á la muerte 
del Doque de Alba y de Medina-Sidonia, lo tradujo al 
italiano en el mismo verso que el original, por súplica de 
la Sra. Viiidá la Daquesa -propietaria de Alba. 

ig. Vida de Iwfi^ Verónica. Julianif Abadesa de Un 

Capuchinas: con licencia del Rey N. S. Madrid 1808 ,'ec 

casa de Ranz» Sé tuvo empeñó en que tradujese esta tí- 

^* el Marqués, y asi bó fue. menester censura: es un to- 

ao» >.f^ida del B^ Crisffw de Fíierbo ^ on 4*^» la qaeíno 
lie visfo^ y Bo sé si está impnesa. 

ar. Discurso recitado en la asamblea de la Compañía 
4e Jesús reunida en Polosko , y en la elección de nue* 
^o Vicario general en 17 de octubre de 1782. Traduci- 
do del italiano: guardo copia. 

No son estas todas las vigilias literarias de Méritos: la 
guerra de la independencia nos obscureció y estravió otros 
mochos de sus manuscritos. 

'Con el motivo de su antiguo constante trato amisto- 
so con el Marqués deUreña, compuso este el gracio- 
so pom|af£a Posmodia» Su origen dimanó del supuesto 
empleo de Coronel del regimienio de la Posma que se 
aplicó Méritos á si mismo para ridiculizar la pesadez de 
algunos cachaaudos en la sociedad humana : los mas pa- 
chorrudos se hacian los mas distinguidos. Por este ficti- 
tío destino adqinria noticias y anécdotas bien raras, en- 
tretenidas y estravagantes que referia á todos { y aplican* 



i8o F 

do á los sugetos que lo metecian muy oportunoá pueitoi 
j destinos en el regimieato. Tales chistes no solo le atraian 
general aplauso y aprecioenire las gentes finas, sino una 
«sttmaoion partieujlaf én Palacio de los mismos Monar- 
cas y su Real Familia. Aunque no sabemos á punto ^ 
la memorable creación del íantiistico cuerpo, se puede 
afirmar que por roas de 5S años consenró tan capridio* 
sa ironía, cuya constancia fue debida á su -virtud ydeli* 
cado modo de pensar, evitando .con sus agudas gradoeísi- 
mas especies hs murmuraciones, que es lenguaje que en- 
▼ilece, y las conversaciones, libres que suelen soscitane 
en hs tertulias. / . 

Trobadores del mejor numen, ademas del. ütencíonf 
d¿ Ureña, cantaron en loor del cuerpo posmátieo, .y nu- 
tre estos tiene lugar preferente el CSonde de NoroSn qnn 
disdicó al Coronel dos odas de adornado estilo, y aireF» 
gladas á las ordenanzas que el Gefe habia dado á sos aAb» 
ditos. Todas estas obras las imprimia Méritos á'iu oostai 
j laa recibía elt pi^bfieó coduíitó aplauso, qué de la de 
!Noroña se han hecho pof loMnienos cuatro* ediciones. 

£0 ocasión de haberle^ ofrecido el Marqués á su in- 
timo y buen amigo , condiscípulo y paisana el Capílni 
general de los-Reáles ejérettos D; Antonio Ricardos, cuai^ 
do mandaba el del|Roselloii, un «refuerzo de* sus peáadas 
•m>pas para que obraren bá^ sus órdenes.; le contestó Ri- 
cardos agriadeciéndole los auxiliares, y remitiéndole.uvrpa- 
pel en forma de instrucción, en el cual hacia nn*)ekilace 
-entre las Reales ordenanzas y las particulares de la .Pos* 
roa, que formafbai un escrito ^n' original én'su clases 
comoi propio á estas ideas y al gran^ talento ectoqnen^w* 
nó la naturaleza á Ricarrdos. - ^ •' • * 

Ya que hemos bosquejado al Marqués porfía parte 
que tuvo de literato y amenor, lo. presentarenoa abcdra 
brevísimaroente por la dé su moraL • * . . , 

Figurémonos un hombre que manifiesta en su aire! y 
en tedas fJlMf médalesuna nefek:aeneiUea',ry fiecU;dÍKaé- 



F i8i 

4ftd dulce que no se percibe sino luegtf que áe le obser» 
fa de cerca; que es modesto sin afectación^ grave sin al- 
tanería, discreto j reservado sin ficción, afable y popu* 
lar 8ÍB bajeza, igualmente incapaz de lisonjear á los bom« 
hte$ j de ofenderlos. Y que su hermosa alma libre del 
espíritu de preocupación y entusiasmo adoraba la reli- 
I^OD de sus padres, poniendo en práctica todas sus le* 
jes: be aqui el retrato de Méritos. 

Su consumada instrucción en las reglas inviolables que 
flOS" dej6 Jesu-Cristo , le hizo conocer la necesidad de ser 
buen cristiano por priivc^pios de justicia, y formar en su 
esfMrítu un general propósito, que cumplió^ ó una especie 
de rectitud general para todas las aocioneft de su vida. Por 
esto fue obediente á laa decisiones de la Iglesia, perseve- 
lando en la doctrina de los, Apóstoles. Mo encerraba su 
virtud dentro de sí mismo; era comunicativa e industrio» 
aa su caridad; y no contento con pbseryar el mandato del 
cuidado de los domésticos ^. general, los instruía; y á loa 
muchachos pobres y holgazanes qoe vagabjaB.por las callea, 
los regalaba, para que con el aliciente lo buscasen, y por 
este medio les enseñaba el catecismo. • . . 

Ni su nacimiento, ni sqs estudios^. ni aun sus canea 
le eximieron jamas de presentarse^ anualmente en su par- 
ioqma\ para ser examinado por su propio páiroco (cuando 
.ciertamente podia él ser examinador ) ¿causando su presen- 
cia d. mejor ejemplo. Daba- .principio á sus estudios y ac- 
.ciones notables ia|pcando el nombre ]de Dios: la piedad 
.y la ciencia unidas. en sagrados laao$ aaistían á sus tareas, 
porque la piedad sin la ciencia no puede ¡ser útil sino á sí 
misma. VWi^ cristianamente: Jletó sus muchos dias /(has- 
ta la irrupci^ de 1808) con alegría y tranquilidad,' y aguat- 
. dando con dulce esperanza la muerte^ •> 

Fiel á la' nación y constante d^claihadpr>^ ^ontra sus 

opresores, conociendo que esta se precipitaba paraarmi- 

.narse, lo arrastro.aI.sepulcro.su lealtad. Nunca.pisd la ca* 

,aa de^ favorito ;aÍ€$Ei(dp, un ienómeno, que^^qiift^. copcur* 



i8íi F 

ría á Palacio tan a menudo como Méritos , con la major 
franqueza j conocida complacencia de sus dueños, no hi- 
ciera la Goi*te al que tenia las Uayes de él. Aquella vida 
que traia Horacio en medio de la bulliciosa Romai pri- 
vada, célibe, reposada j sin tabaola de negocios, dedi- 
cada al estudio, y que dice el Poeta que es el patrimo- 
nio de los que no se dejan esclavizar con la cadena de la 
ambición miserable, es el original de la que llevaba nues- 
tro Marqués en la estrepitosa corte de Madrid. 

Oprimido en su ancianidad por unos hombres A que* 
nes conoció antes que otros, de mala intención; tres da^ 
oretos furibundos del intruso gobierno para su destierro á 
Francia; el abatimiento, obscuridad y miseria con que pasó 
los dos últimos años de su vida, tanto para sustraerstf'de 
las pesquisas de la policía , como por no poder oobntf sos 
rentas; no poderse fugar de Bfadrid, como ansiosamente 
deseaba, por estar perlático y casi ciego; el conjunto de 
apuros en tan tristes circunstandas lo acabó. Desde enero 
de 1809 padeció repetidas y graves enfermedades, aon* 
que siempre habia vivido sano y con un temperamento fuei^ 
te y robusto, pues se conservaba á los 73 anos tan cabal 
y ágil como á los ^o;j en la mañana del 7 de junio de 
181 1 le acometió un accidente de apoplegia, en la que 
murió el dia 9 del mismo mes á los 75 años y medio de 
su edad. Se enterró pobrisimamente y de oculto, y se con- 
fundió su cadáver en el cimenterio, y mezclándose acaso sos 
leales cenizas con las de traidores y aialhechores. Respi- 
rando ya libre la nación se le aplicaron solemnes y públi- 
cos sufragios en 181 3 en su parroquia de S. Ginés. 

Las librerías que tenia en sus casas de Jerez y Madrid 
eran selectas: en la primera habia juntado «na gran co- 
lección de nuestros antiguos poetas, y de los mejores tra« 
ductores; y en la de Madrid paraban la mayor parte de 
sus manusci'itos (i). 



(1) Cnn^ Fi0g9t é9 iküajr EtpmXm, toiBO 15; páf • 219 y •%• VáifU 



F , i83 

FaAhÓsco ob ViLLÁRAiv, Provincial dos yeees del Orden 
ie S. Agustín en la provincia de Andalucía. Se bautizó el 
lia 5 de junio del año de 1660, siendo hijo legíümo de 
Toan Muñox de Vülaran y de D.^ María Bemal Lozano. 
Tomó el hábito en el convento de S. Agustín de su ciu- 
lad| y profesó el 27 de julio de 1677. Siguió la escuela 
Don aprovechamiento notable 7 con mucho lucimiento: fue 
El^[ente de estudios en el Colegio de S. Acacio de Sevilla, 
f recibió el grado y borla de Maestro en sagrada teología. 
. ^ Prior en Sanlucar de BsuTameda y en Granada, Se- 
Gietarío y compañero Provincial y Difinidor; desempeñó 
estos oficios con tanto acieito, y tan á satisfacción de to- 
dos sus hermanos, que en el Capítulo celebrado en Sevilla 
ú ao de abril de 1709 lo eligieron Provincial por todos 
loa votos. En el convento de Cádiz, me asegura el Maes* 
Iro Reguera, se conserva una memoiia antígua de lo plau- 
lible que fue esta elección , que á .la letra dice asi : 

« Año de 1709. Fue electo en Provincial N. P. M. Fr. Fran- 
dsco de Villaran, hijo 4e este convento, y natm^al de Ata 
ciudad de Cádiz, eldia ai de abiíl, habiendo sido univer- 
■almente celebrada su. elección por sus prendas tan noto- 
riamente conocidas, y asi gobernó ésta provincia con gran- 
de acierto y tranquihdad, llegando su fama á los oidos de 
primera magnitud, por lo que mereció ser consultado en 
primer lugar con todos los votos de los Sres. Camaristas de 
Indias para el Arzobbpado de la isla de Santo Domingo, 
primada de la América.» 

Segunda vez lo eiigieroQ Pi'ovincial en el Capítulo jun- 



y P^nce en la Declamación citada ^ y en /los Servicios de Cádiz, pig. 123. 
PcUicer, Ensayo de una biblioteca de traductores, pág. 97. Dictionnaíre his' 
tonque des Musiciens, impreso en París en 1817, lomo 1.^, pág. 321. J9i- 
Wografie musicale^ P4ris 1822, pág. 3(>1. Libros parroquiales. £s despre- 
ciable un Diálogo que se imprimió en el Conciso de 2 de junio de 1813; 
por esto no se contesta á sus muchas fals^djtdes : mejor le hubiera esta* 
4o al que lo etcribió no liabeho proiiniMJ|do laa pronto* 



i84 F 

to «n Sevilla en xi de mayo d^ lyi^j y sin dispensa por 
la unanimidad de sufragios; y visitando el convento de 
Sanlucar de Barrameda murió en él, mediado marzo de 1 716, 
con universal sentimiento j malográndose con la muerta 
las esperanzas de mas altos puestos y dignidades ^á que lo 
hadan acreedor su prudencia, tino, talentos y virtudes, ptent* 
das muy propias para el mando (i)« 

G 

VJTjliirisl db AVroIíO t Calah. Escribió en verso: Pem- 
sil de Principes y varones Ilustres: se imprimió en Sevilla 
en 1617 en 4*^ Lope de Vega en su Laurel de Apolo di- 
oe de este agudo ingenio. 

De la provincia Bética en los finM 
Mirando al occidente, 
^ Cádiz de peñas coronó la frente, 

A quien respetan Focas y Delfines 
Por el alto Blasón de Garlos Y, 
De las puertas del África distinto: 
Aqui Gabriel Ayrolo 
Es de las Musas celebrado Apolo, 
Porque de las colunas de su genio 
No ha passado jamas mortal ingenio. 

El Sr. D. Nicolás Antonio lo creyó natural de Méjico^ 
aunque después pone la citada autoridad de Lope de Ve- 
ga, que era su coetáneo. Gomo anterior á 1596 su nací* 
miento, no tenemos archivos que registi*ar (a). 



(i) Libros parroquiales, y noticias con qa« me ha favorecido el P. 
Maestro Regaeri. • 

(S) Lope de Vega, Lmurelde jépeh, edición de Madrid de 1830« pá|« 
19. Mtíotktea mt¥a hítfammg yno L*|^ p<f . 609. 



G i85 

GASVJLa Daza, BaATO de Lagüra, hijo de D. Juan y de 
BL* Leonor; se bautizóen 29 de mai^zo de 1.652. Entró en 
el Colegio mayor de Cuenca en la Universidad de Salaman* 
ca en 1678, y falleció en aquella ciudad el año de i6SB. 
Fue jurista y y dejó manuscritas varias obras de su prófc- 
Aion que se conservan en la librería de dicho Colegio. Dice 
el autor que he consultado, que era Daza sugeto de re- 
comendables prenfjbs y de singular virtud , por cuyo moti* 
▼o foe sensible su áiuertei acaecida á los 34 años de su edad. 
Sus obras acreditan su tenaz é infatigable aplicación. 
Escrilúó . « Comentario á la ilustración que hizo Osualdo al 
docto Dónelo.» 2.^ «Compendio de los Comentarios á las 
dacretales del Sr. González.» 3.^ «Memorial sobre las dife- 
?encias de los Rectores de los Colegios mayores con el do 
la Universidad.» Aunque el Marques de Alventos no hace 
mención dé mas obras, hemos visto, dice Rezabal, en la 
biblioteca del Colegio de Cuenca « Enucleación del libro 
primero de las Cuestiones ilustres de D. Melchor de Ya% 
lencia;» y esta es la cuarta obra de Daza (i). 



Gaspar db Molina t Saldtvar, Marques dé Ureña. 
Nació en 9 de octubre de 1741: la f^ ^^ bautismo la oo« 
piaré íntegra al fin de esta articulo por rara ó poco común. 

En atención á los servicios de sus primogenitores, lo 
sombró S. M. desde niño Teniente del regimiento de Gra- 
nada, el que mandaba su padre. Tuvo ima buena educa* 
cion, y este es un verdadero patrimonio que queda en los 
ti^os, y que sus^ consecuencias hacen á los hombres acree- 
dores á la "veneración ó desprecio de sus contemporá- 
neos; y hace hereditarios los verdaderos y únicos atribu- 



(1) Librot parroquiales. D. Jotégík Rexahal y Ugarte, nibÜoteca ic 
¡•s 9terit9n$ de los tw Colegios mmjrores, pig, 1 1<4. 

a4 



i86 G 

tos de lo que se debería llamar nobleza. Fue á acabar de 
educarse al Seminarío de nobles de Madrid. AUi, confesa* 
ha el joven Molina , que aprendió las luces de la doctrina y 
los principios de ciencias. 

Desde sus mas tiernos años amó el dibujo , alma de to* 
das lasarles, j separándose de puerilidades empezó á des^ 
cubrir rasgos de sublimidad. La estraordinaria retención 
de su memoria era el pasmo de sus m^esti'os y condisd- 
pulos. Su aplicación constante al estudio <le los autores 
mas clásicos, se los hizo tan familiares, que se presentaba 
á traducirlos y analizarlos. Sus costumbres eran inocentes 
en la edad mas peligrosa. En los actos públicos que en 
presencia de los Reyes se celebraron, obtuvo los premim 
de Latinidad y los de Física esperimental: siendo su Car 
tedrático su paisano el P. S^cagnini , de quien hablarémosi 
y de edad de i4 años, recitó varios versos en la Academia 
de S. Fernando, como lo acreditan sus actas. 
« Acabados los estudios que lo detenian en el Gd^O| 
marchó á Barcelona á incorporarse en el regimiento en 
que servia. Su porte era lucido y brillante; perq escusaba 
el lujo, mereciendo su conducta la estimación púbUca. Por 
este tiempo se dedicó con Huma aplicación á los embelesos 
4e la música, y esta divina invención tan antigua como el hom* 
bre, era todo su recreo. En medio del gran mundo, de la 
abundancia, y gozando de los años mas feUces^ no disfiru* 
taba de la tranquilidad que deseaba; y hubiera Testído la 
Cogulla de los Benedictinos de Monserrate^ si sus obKga* 
eiones se lo hubiesen permitido. -^ 

Muertos sus padres quedaban á su cuidada sa anciana 
abuelo y sus hermanas, aun muy niñas, y le precisó 4 r^tí* 
rarse de la vida ambulante de soldado para fiiaT^ en- sh 
casa. Entabló en Cádiz un método inaltei^/ole , los dias^y 
las horas las tenia arregladas para ;;umplir con los debe- 
res de hombre religioso, de ^aJre de famíha, y de aman- 
te de las letras. La na^Jural%¿a y h religión tomaron á su 
cargo d doctripp;^. 4 Ureñaj csu le apartó de Iw tkiw^ 



G 187 

.eonserró SU inocencia; a()uella inclinó su toI untad al deseo 
de 8u mas perfecta instrucdon, y ambas ilustraron su be- 
llo entendimiento. En su pab se entregaba á los placeres 
mas honestos, j divertía su imaginación con los encantos 
de la música, y era muy completo en su práctica y com- 
posición, y poseía el violin, viola, fagot, oboe, flauta, ^ór- 
gano y clave, y se recreaba en componer piezas de buen 
gusto ^e tocaba con sus amigos. 

También se ocupaba en pintar con diestra mano al oleo, 
al fresco, en miniatura, en pastel y en perspectiva. Al tiem- 
po mbmó qué pertieccionaba sus conocimientos matemáti- 
cos, sin los que toda cienda es inaccesible al talento mas 
superior, los aplicaba igtialmente á los de la astronomia, y 
vrd>atado por el espectáculo que presenta la Omnipo* 
téncia, se einbfelesábá en su estudio. Poseyó las matemáti- 
(9IS pura y mista; comprensiva en la dinámica, é hidrodiná- 
mica, cálculo^ntegrsd y diferencial, con muchos y bue- 
^nos conocimientos de óptica, catóptrica, perspectiva vul- 
gar, militar, y arquitectura civil e hidráulica, como lo 
acreditan las obras que por su dirección, planos y alza» 
dos están fiíbricadas: tales son el Observatorio de la ciu- 
dad de S. f'emando, obra completamente acabada; y los 
edifidos mas suntuosos en la nueva población de S. Carlos. 

La historia y la política, la moral y las lenguas dispu- 
taban ^u ^tendón y sus desvelos. El griego, el latin, el 
francés, á inglés y el italiano eran idiomas que poseía con 
perfección; y se enconttarft>n en su bufete muchos traba- 
jos de mérito en prosa y verso en latin, y lo hablaba 
con una fluidez y eleganda que parecia lo aprendió en 
d siglo de Augusto. La elocuenda y pureza con que se 
jllÑ>duda y escribia en español le mereció ser Académico' 
áe la Española. También lo fue de la de S. Fernando en 
k dase de fafoíior y mérito desdé la edad de 17 años, y 
Begó á ser el Decano; y también de lo^ Consiliarios de 
ík eicuéla de nobles artes de Cádiz. 

En el ParTtasó habia obtenido lugar muy preminente, 



i88 (^ 

porque. imitaba las bellezas/ energía y gravedad de Bues- 
tros mayores. No se presentaba objeto algono á su ima* 
ginacion que no la inflamase, y que no recibiera en. ella; 



un nuevo ser. 



Destinó el Rey al Marques para que acompsdiase ú sOt 
Embajador en Paris, y entre la confusión de aquella Cor- 
te estudió en toda su estension agricultura, comercie^ 
navegación, fábricas, comunicaciones, administración de 
justir^ia. y policía de los franceses. Ea a/}uella capital si- 
guió un curso de física moderna, adquirió un. rico juega 
de máquinas , é ideas muy estensas en la químiea , en nv^ 
neralogía , metalurgia, cristalografía, y medicina». Pasó lue- 
go á HoLmda y á Inglaterra, y en todas partes adelan- 
taba la. utilidad de su conúsioa^l En una de .las audiencias 
con S. JVL B. le preguntó Jorge III ^ ei^ qué Condado habÍA 
jiaAdo. Le contestó el Marques, que era de jC^diz. Pues, ami- 
|¡b,. me he equivocado, porque liaUá vmd. «el inglés co- 
mo yo mbmo. No se descuidó, su celo* en trasmitirikos los 
hechos y esperiencias de sus viages, y los recopiló en un 
grueso volumen cpn lindas vistan iluminadas, q^ue conser- 
va, manuscrito su sucesor. 

Merecieron sus estudios y servicios que el Gobiemó-Fe 
encargase la comandancia y dirección de la poblapion dc^ 
3* Carlos, itimediata á la ciudad de S. Fernandpj ó I»)a de 
León, y aqui acreditó su sa^er en la arqüioectuA*a.,p. An* 
tonio Ponz dice de este establecimiento :. <iEl ^pr^kyecto de 
la nuera población de S. Carl«- tuvo principio .f^^^tjj^, 
con. el objeto de establcc^er en ella el Departamento dé- 
Marina. La primera idea fue del Sr. Sabatini; y se pro- 
yectó la planta de un pentágono, Posteriormente' se ha re- 
ducido con aprobación del Rey á un paralelogvamo d|9;94o 
varas de frente por 63o de costado, y toda.eau. graHdtcr 
empresa se lia fiado á la pericia y conocimienj^os i)el sabio 
Marques de Ureila.» Con efecU),él era como el al^a de 
estas inmensas tabricas: dirigió las casas para el GapitaoL 
General, las de el Intendente, las de h Conudoría. Te* 



G 189 

sorería, Academia de plotos: hermoseó la Iglesia parro^ 
quial y Convento para Franciscanos ; y constiujó el cuar- 
tel en el que se pueden alojar cómodamente 4^<>^ solda- 
dos; y hasta el puente para pasar á dicha población , el que 
está construido sobre un caño que deberá acortar el cami- 
no de Cádiz al «puente de Zuazo; navegando j^r debajo de 
él los barcos, y por esta razón es algo pendiente. 

Habiendo ido de orden del Gobierno á reconocer el 
pantano de Lorca, anunció anticipadamente el catástrofe 
á que estaba espuesto, y remitió á Madrid su dictamen. 
¡Cuánto valiera haberlo creída! 

No permite el métoda qjue nos hemos propuesto de 
ser concisos el espresar todas las obras que en la» bellas 
artes ejecutó, este ilustre artista: solo apuntaremos algunas, 
para que si se ven , se conozca por la disposición de ellas 
que el genio de Urefia sabia ennoblecer cualquiera cosa, 
conservándole su propio carácter. £1 cenotafío erigido ea 
la Catedral de Cádiz cuando las honras del Sengr D. Gar- 
los, lily ci^a estampa corre;, el sencilla monumento de 
las iponjas Descalzas de dicha ciudad ;. la fábrica de una 
Casa campestre en Cbiclana; la grandiosa que se estaba 
haciendo para los Oblatos en Lebrija , y que se ha queda-^ 
do á los principios ; un bello monumento en Alcalá de 
hos Gaztlles, y en el Pueito de Santa María en la Iglesia 
de su, Castillo un retablo, y en la del hospital el retablo- 
^nayor.En la Isla de León, hoy ciudad, de S. Fernando, 
^^mo que era el pueblo de áa residencia , han quedado 
^Buchas cosas buenas de su mano. £1 secretario Ponz en 
%us Viages escribe : « Lo que hay de bueno é ingenioso ea 
la parroquia de la Isla es la caja y tribuna del órgano, co- 
locado en d. testero del presbiteiío , y dirigido por el Mar^ 
^piés de Ureña, vecino de esta villa, caballero de lino gu»-. 
to é inteligencia en las bellas áites, como todos saben. Tam- 
liien es suyo el gracioso templecito que forma sagrario, 
en un retablo dé la nave que correspoade al kdo del £van* 
gelío.* Un órgano entero hizo para las monjas dfi la.£n«> 



i9« . . ..^ . 

seuanza , fabricado sin auxilio áe lyngun otro artífice. 

El deseo de desterrar del santuario las indecentes vul- 
garidades introducidas por el mal gusto y por la moral 
laxa , le empeñó á escribir la obra de Refiexiones sobre la 
arquitectura , ornato jr música del templo \ y este apreoíabk 
escrito está fiictado por el constante estudio en las arttes 
y en los antiguos venerables ritos y costumbres de los eris- 
tianos« 

Ti*abajaba al torno en madera, marfil y bronce , y 9é« 
corría con sus estimadas manufacturas la falta de ellai al 
operario indigente. Si con iguales conocimientos se ocu- 
paba en hacer primores con el carey , asta y demás mate- 
riales que peitenecen al arte de ebanista, las repartía en- 
tre los que de ellos tenian mayor necesidad. Si habia es* 
tudiado la medicina y la botánica era con el solo fin de 
hacer bien gratuitamente á los enfermos. Su plac^ lo te- 
nia en estar rodeado del pobre anciano menestral y del 
asqueroso, perlático , á quienes acudía con la limosna J 
aplicaba á la máquina eléctrica, y con todo^'^racticab^ 
en beneficio de la humanidad doliente y menesterosa j loe 
secretos é invenciones que sacaba de sus estudios y largat 
esperiencias. 

Cas pastillas de carne y las yerbas desecadas para éí 
uso de la navegación , fueron frutos de su dirección ctM 
el intento de moderar las incomodidades de la vida d^ 
marino. A muchos enfermos deshauciados por los médtt 
eos los curó con sus particulares medicamentos; y el üM 
y manejo que tuvo de las máquinas pneumática, fiimi||ai¿ 
toria, galvánica y eléctrica era original por el profbndlf 
conocimiento de sus mecanismos. Pai'ecia que la HatQfti^ 
leza quiso constituir á Ureña superior á los demás WoMN 
bres, porque de todo entendia , y su comprensión fise tniA) 
versal. Labraba el cristal para el uso de los anteio)o)i f 
otras aplicaciones, dejando por muestra una cánütta olM 
cura, Mií microscopio solar, y por conduvr «ma máfttiM 
^u6 i^ma vwias de su» esperienoiaa en la óplíot ^ cacé^: 



trica y las que últimamente se conocen con el nombre de 
fantasmagoría. ^ 

Fue aficionado á hacer fuegos artificiales, y fueron ce- 
lebrados en la Corte los que inventó en los dias de la ju- 
ra de Carlos lY , y para cuyo uso amoldaba el cartón sin 
servirse de prensas, y por este medio es superior al mejor 
que se trae de las fabricas estrangeras. Su ejecución en per- 
feccionar el fierro , el bronce y la plata sobrepujaba á la 
de los maestros de mas crédito: hizo un manifestador y 
servicio de altar , de plata y para la iglesia de las monjas 
de la Isla , de singular mérito. De relojería se halló en su 
taUer un surtido de instrumentos completo, y una máqui- 
na para aserrar maderas con el uso del agua , inventada y 
ejecutada en madera^ fierra y bronce» • 

Sus nociones sobre el galvanismo eran nada comunes^ 
j su doctrina la recopiló en un tratado que imprimió, y 
construyó una máquina galvánica hecha en madéj^a , cris- 
tel, bronce y platina. Labraba también la hoja de lata con 
«umA perfección. Continuamente estaba ocupado en des- 
echar io& muchos encargos y consultas que le hacian; 
^pero qué nmciio que esto sucediese en un caballero que 
^ntaba la ciencia con el desinterés? Ureíia no admitía 
otra paga por sus sudores que la de poder ser útil á sus 
iemejaiiftes* 

Se haUaba dotado de ua carácter bondadoso , festivo y 
Mrtttralmente alegre y sociabk; pero sabia unic coa su ta- 
léntO'la austera circunspección cuando era necesaria. <Aub« 
qne se le BQtaba^ dice el Conde de Maule, que hablaba mu* 
dio , yo le oá varías veces espresarse con propiedad y ele- 
gancia.» Con las luces de la religión conocía que su* ser 
mwü era un» obra de la mayor garMideza, aunque por es* 
Ip Bo perdia de visu la mis^ia de su ser físico, fie ahí 
ümmba el conteviplarie de uooa akancea mm^ Hmitados 
euanda sabia tamo^ 

Unido á una amable ^ prudente y virtuosa nniger desde 
•a juventud, y que era áigm. de él, le ayudabt con sn/s 



ic)á G 

buenos ejemplos á la educación de sus hijos j i seguir su 
método religioso. Ni sus viages, ni sus comisiones, ni sus 
|[iayes cuidados fueron capaces de alterar un solo punto 
la distribución cristiana con que tenia arregladas las horas. 
Exactísimo en la obsei*vancia de la regla del orden de San- 
tiago^ en el que había profesado , y constándole que los 
abusos introducidos no mitigan las constituciones, ni las 
i'elajaciones pueden derogar las le|res establecidas , cunqJia 
como caballero regular las obligaciones de su instituto. En 
el culto público era un dechado. Esceptuando una colec- 
ción *de floreros que pintó para su casa, todo lo demás 
que trabajó en pintura lo consagró al servicio de la Igle* 
sia. El & Pedro que está en la del castillo del Puerto de 
Santa María, y ung bella y rica colgadura en la que pintó 
varios pasages de la Escritura, es suyo; asi como un reta- 
blo en perspectiva en el hospital de la ciudad de S. Fep* 
nando,^ un monumento de igual clase para la Escuela de 
Cristo de alli. Otras valias pinturas de su manó se conser- 
van en la parroquia y en el convento de S. Francisco de 
la dicha ciudad, y en su propia casa algunos cuadros qae 
estaba concluyendo. 

El Rey lo habia condecorado graduándole de Inten- 
dente de sus ejércitos. 

Su casa era el domicilio de la paz y la academia don* 
de se reunían los sabios. D. Antonio Ponz vio en ella una 
estimable Ubreria y varios instrumentos de Física con sa 
laboratorio químico para ensayo de minerales, y había 
formado una selecta colección de plantas que se hallaban 
clasificadas en su gabinete. Miró los intereses con total ín* 
diferencia , y decia con gracia : « Yo no * nací para hacer 
dinero, no lo entiendo.» Aunque entrado en días, alegre 
se empleó por comisión d^l Ministerio en el informe y 
construcción del cementerio de la Isla , considerando que 
acaso las reliquias de su mortalidad yacerían en breve en- 
tre los acopios que se destinaban para sus muros. Tran- 
quilo se Icercaba á la muerte ; y su vida ^ que no fue otra 



G 193 

cosa que un hermoso tejido de rectitud , de sencillez y de 
▼erdad, se acabó en la Isla de León en 3 de diciembre 
id^ año dé 1806, á los 65 de sn edad. ' ; "^ 

Es aplicable al difunto Miutpws de Urena ló que es- 
cribió- Platón : «Nosotros , jUee-este maestro , debemos 
ofrecer al talento de los artistas todos los honores imagi- 
nables; escribir sus nombres mil Teces entre los ciudada- 
-fios Imenos y dirinos; poner sobre sus eabexasl frondosais 
coronas de yedra, y rociar sus cueq>os dé aguas y p^fiub- 
mes olorosos. Nosotros erigiremos sobre nuestra gratitud 
un Pám^^o á los poeuis, que con la copa en la mano can- 
taron los himnos- dé los dioses; y enseñaremos un Olimpo 
*i los pintores que bolamente ocuparon sus pinceles en re- 
tratar las soxiibi*^^ de los hombgres virtuosos.» 

Ademas de los títulos y prerogatívas que heredó Urena, 
y de Ua ínaigliias'con que la merced del Rey lo condecoró, 
b Maestranza de Valencia lo recibió por su individuo. ' 

Sus otras literarias son: 

I. El impmo dd piojo reoupemdo ^ bajo el nombre de 
D,Severíño- Amaro: impreso eh iSevilla en casa de Váz- 
quez en 1784* Efl en verso. 

1. Reflexiones sobre la arquitectura , ornato y música 
fj¿/ templo xi^a Atadrid por Ibarra, en 178$: en 180.6, se 
habk conduido la impresión, - • < 

3. En las Actas de la Real Academia de S. Femando 
de los años de 1754 y >757, y de i4 de julio de 1787,^6 
haDan composiciones suyas. 

4. Esposicion sinóptica de la teórica y práctica del lla- 
mado hasta ahora galvanismo: en 8,® Cádiz por Garreñ0| 
iin fecha. 

5. Poema en elogio del conde de O-rdlly, que no he 
visto. 

6. La Posmodia , poema en cuatro cantos, por uno que 

la escribió: Madrid , en la imprenta d^a^caUe de la Gre» 

da. en x8o7* i 

a5 



194 G 

7. Informe dado jH>r orden de S. M. sobre el Pantai» 
de Lorca , manuscrito. 

8. Objetos dignos de la atención del Gobierno ; papel 
-xnanuscrifo', cuyo original poseo. 

g,. Un gran tomo de versos de diferentes claseiy.i'vtr 
tíos asuntos ; se conserva en poder del actual Marques. 

10. Otro grueso volumen en folio de sus P^iages por 
Francia y Flandes francesa, Inglaterra y i Holanda ,"Cdn<^ 
támpas: manuscrito (i }4, '.^'■ 



(1) Carta de tu viuda la señora Marquesa de IDdefelirera deilOT* 
Ponz^ Fiages. de España^ tomo 17 ^pág. 306 y 307 , y toiD* ISipíf» 
43. Cruz y Fiages de Italia y España f}om, 1 J, pág. 546. Vargti y Poo- 
ce, Servicios de Cádiz, pág. {26^ Gacetas ¿e Madrid de ^ ¿e OCtidm^ 
1734, y de 19 de abril de 175/. ' ' " ' *'*' 

« Eu Cadn *, joe? e» ¿oce dus del mé» ^ ocVabr» de idf aeceoóill» 
caarcDta y un anos. Nos D. Fray Tomás del Valle^ por la Grtpü.^ 
Dios y de la santa Sede Apostólica , Obispo de esta Ciodad y Obif* 
pado y del Consejo de S. M. , su Capellán Mayor y Vicario general 
del mar Occéano y Real Marinar Baptizamos ¿Gaspar^ Dionisio » llt* 
nnel» María de Belén ^ Josef , Antonio , Tliadeo (quenací^ á 5 delpit- 
aente mes.) , hijo legítimo denlos, señores D.. Joan de Malina y Rodili 
Marqués de Urena ^.Gentil-hombre de Cámara de S»M.9 Caballero Jd 
Orden de Santiago , Coronel del Regimiento de Dragone^de Parma jj 
de Dona Manuela Saldivar y Micón , su legítima n^uger ^ Senom de Iv* 
ñor de la Reyna Nuestra Señora, Marquesa de Üi'enáy eaJMldbt til* t 
mismo por Nos en esta Ciudad el año pagado de 1^ seteeientoa trciilta 
y nneTe: fue su Padrino el Eminentísimo «énor D. Fray Gaspar deMo* 
lina y Ofiedo » Cardenal de la santa Iglesia Romana , Obispo de Mila|«f 
del Consejo de S. M.» su Presidente en el Real de Castilla , y Conauazía 
general Apostólico déla santa Ciuzada; y en su nombre y en virtadde 
su poder el señor D» Bartolomé de Saldívar ^ Conde de SaucediUa,Abve< 
lo materno del Infante: fueron testigos el escelentísimo señor D. Barto* 
lomé Ladrón de Guevara , Teniente general de los Ejército»' fler'SL U^ 
G>mendador en el Orden de Santiago» Gqbi?rnador en Impolítico |r mi» 
litar de esta dicha Ciudad ; el señor D. Francisco de Varaa y Valdái» 
del Consejo de S. M* en el Supremo de Indias , su Presidente de la Aeil 
Casa de Contratación en eáta Ciudad , é ti^tendente general de Maríaa;~ 
el esoeleutísímo seíR* D.José Vicaria , Tenieure general de loé Bjéfví- 
tof , é Inspectoc general de Marina | y D« Domingo Orti& de BionUf Ch: 



G . 195 

GsRÓifiMO DC Li GoTfCBPciON. Ignoro el apellido de su 
padre por habérselo mudado esté religioso 9 7 el año dé 
su nacimiento ppr la misma rázon. Estudió en las escuelas 
de los Jesuitas de Cádiz el latin, y en el año de i658 ar- 
tes en el convento de S. Agustin de dicha ciudad, y en- 
tró en el orden de los Carmelitas descalzos : cursó la uni- 
tersidad de Salamanca ^ sí antes ó después de tomar el há- 
bito no lo sabemos. Fue hombre de bastantes conocimien- 
tos y de mucha lectura, pero mal escogida, y por esto no 
tUTO ninguna crkica. 

Predicó en la Dedicación de la Iglesia de S. Juan de 
IKos de Cádiz en 1688. Escribió la voluminosa obra Em- 
porio del Orbe^ Ctidiz ilustrada , im?estigtíeion de sus an* 
i^uas grandezas^ ■ discurridaPen concurso del general ini» 
perió de España i^ cpie se imprimió en Amsterdam en 1690, 
en folio , con cuatro estampas. En ella demuestra lo que 
•e interesaba en las glorias de su patria ; pero su plumas 
DO fue feliz en todo* su desempeño. El estilo es regi|lar^ 
esceptuándose alguna otra frase; y las citas, que son mu- 
chísimas, están exactas: lo apreciable de esta obra por sus 
noticias son los libros 5.®, 6.®, 7." y 8.", lo demás necesi- 
ta mucha correcdon : exagera algo en la descripción inte- 
vior de la ciudad, ó en la parte artística y topográfica (si 
la hubiera alcanzado á ver en utt siglo después, en 1790, 
¡qué dulce placer disfrutara!); pero en lo que está insu- 
ftwlé'e^en las muchas paparruchas que escribe sobre 
nuestra antigua historia eclesiástica particular, es un yér* 
dadero deUi*ante. 

t^isb la mano á otras Tanas obras que no han visto 
la lin pública: de las que «tengo noticias son: Catálogo de 
hi Arzobispos de SeyíUa liá^ta H áñb 480 : ésóríto no con- 
átudo. üos discursos por' la aprimada de la santa 'Metropó* 



USero del Orden ¿t SaRlisgo , MarÍMal dc-Campo, y Gobernador y 
Ctj^tan general de la pfATÍn^a de Buenos Ayres.: y fecho lo firmamos 
«I fvpra. — - FrJ Tomii , Obispo de Cádis. 



/ 



196 - G 

litaría y Patriarcal Iglesia de Sei^Ula , sacados de la te 
ra parte de la Historia Tripartita del Santo Rey D. 1 
nando. J'res^ discursos sobre el templo mayor de Sevilla j 
origen^ progresos y descripción \ y en este escrito pon 
catálogo de los Arzobispos de ella Iiasta su tiempo. 1 
obras la& he visto en- los tomos i*^ y 29 de papeles ^ 
manuscritos en folio de la biblioteca de la Catedral 
Sevilla. 

Via[ó podT Francia y por varias provincias de Esp 
como lo espresa él mismo en su Emporio: pudo ir á ^ 
terdam para asistir á la impresión de su principal obr 
que nos han dicho costó al Ayuntamiento mas de ses 
mil ducados ^ aunque tengo jsta especie por exagera 
ma. Parece fiíe prior el P. Concepción del convenU 
Guadalcasar, y que falleció eti Córdoba, á donde se»li 
ido á curar hacia los años de 1697 ó 169&. Este relig 
. da noticia de otros dos trabajo^ literarios suyos , que 
sobre que los magos eran españoles, y que España fu 
primera provincia occidental convertida al'Evangelio. ( 
tiones son estas dificilísimas de probar, particularmen' 
primera (i). 

H 



. Uenriqus, luja de Rodriga Jácome y de E]/eDa,.B¡ 
conocido por. el nombre de Henrique de las Mariru^,. 
bautizado en 11 de febrero del año de i6ai, y ensu 
xa aprendió, los principios del, noble ai^te de la Pintqr 
habiendo aprovechado basante*, .se afíciooó á pintar 
ves y marinas con, la ocasión q^^ ofrece el deliciosp'.p 
to de Cádiz f,y grangisado por. este medio algún padaf 
cai^al, pasó á Italia, habiendo peregrinada por difeic 
regiones , é%izo pié" éii Kóma , dónde practicando Ti 



»•-*■ 



(1) Mhipmé dd Mf^'j^g. 93 > J(3q , 148 , €2G í fiSOy otf asb 






(H • 197 

Ulidad á que le inclinaba su genio ^ llegó á conseguir tal 
crédito, que en Roma le pusieron el nombre de Henrtque 
de las Marinas , y por él fue tan conocido que su apellido 
se ignoraba (escriben esto Palomino y Cean Ber mudez); y á 
la Terdad llegó á hacerlas con taÜo primor , que ninguno 
le escedia , si e& que alguno le igualaba, y Palomino vio al- 
gunas de su mano que le pareció cierto no se pudieran 
adelantar. 

Tuyo Henrique gran amistad con Fr. Juan de Gusb*. 
man, seglar entonces, el que contaba que viendo queGuzr 
man se* quería volver á España, se lo abominaba mucho, 
diciendo que él no volveria por todos los* intei'eses del 
mundo, pues provincia donde no las estman, no mene<:eii 
tenerlos. «¥o no se , dice D. Antcftio Palomino, at tendria 
iazon: juzgúelo el desapasionado: lo cieita es que él lle- 
gó allá á logi;j^r tanta estimación y conveniencias, como 
qu£ vino á ser única erv aquella materia. Y si se viniera 
por acá , no sabiendo hacer otra cosa , pereciera ; porque \ 
sobre no pagarle como allá , lo mas del año estuviera ocio^ 
so. » Muiió en Roma el año de 16S0; á los cincuenta. ]^ 
nueve de sú edad. -^ 

D. Juan Agustín Cean Bermudez hace un bello elogio 
de nuestro Henrique Jacome en su Diccionario. 

£1 difunto señor Conde de Maule ew el tomo XIÍI de 
sus F'iages por Italia, Francia y España, pág. 3ii, dice 
se equivocó Palomino suponienda á este Henrique natural 
de Cádiz, porque nació en Harlem en i566, y que se lla- 
mó Henrique Cornelia Vroom; pero el Conde fue el que 
padeció no una sino dos grandes equivocaciones : si hubie- 
ra hecho la cuenta de -la edad de>4u. flexuique.Vrooni.jdep. 
ra era menester darle ii4 años d^ edad para que fuese el 
Henríque de las Marinas; pero habié^id'ose sasado postCr, 
nórmente la copia ^e la fé. de bautismo del verdadero Hen-^ 
rique de las Marínas^, no queda la menor duda de la paJ 
tria y de la edad de este artista, porque fue bautiza^ogrn 






198 • II • 

la Catedral de Cádiz en la fecha pu^ta al principio de es- 
te artículo (i). 



Héspero t TARTEsdl^Despues de la ruina de Sagunto, 
hacia el ano de mS antes del Salvador, declaró Roma la 
guerra á Cartago. Al primer aviso de esta novedad Hanni- 
bal, capitán de los que asolaron á Sagunto, hizo todos'los 
preparativos para llevar las armas á Italia: permitió i los 
soldados españoles que fuesen á ver 7 se despidiesen de 
sus padres y parientes, y él entretanto se fue á Cádiz á 
visitar el templo de Hércules, ofreciendo sacrificios i aque^ 
Ha deidad para que le fuese propicia en la guerra que iba 
á emprender. 

No sabemos si al partirse de Cádiz se llevó consigo á 
Taiteso y á Héspero, ó si estos ya habian heq|io otra ú otFM 
campanas con él: lo que afirma ^ilio Itálico es que estos 
Talei*osos jóvenes , entre otros que mienta , estaban alista*- 
dos en las banderas Cartaginesas , y dispuestos Á dar la ba» 
tolla á Escipion , y que los había enviaílo su patria la ineUta 
Cádiz. Cuando le merecierdh nominal recuerdo es señd 
que se distinguieron entre la muchedumbre (2); j 



(i) Libros jparroqmalef. AntÓDÍd Palomino en t\ Museo Ptetórieo^ 
p<g. 402. CeA Bermüdéi , Viec. hist. délos mas ihtsirti profesóte»^ «oino 
3.*, pág. 67. mario Stereantíl de CadU de 10 de jnnio de 1827 > y d 
Conde de Manle citado^ ;* .i » . 

S>£1 Marqués 4^ Mon^^d^ ^t^ nnCadis, Fenicia, tomo¿, P^&^^^l 
ciu á Süio ítalicoi Ub. f $, vera. 467. Masdeo , tíijt. crit. de Esjf.f 
tom. a.*ip<f«i42. 



«99 



I 



Isidro BIiro t Agraz y CabaUei*o profeso en el or- 
«lep de Calatraya: compuso varias comedias y otras poé- 
Bías^ que dicen corren impresas; pero ninguna ba llegado 
sk Qiis manos. Siguió una larga correspondencia epistolar 
con su intimo amigo el *Sr» D. Gaspar Melchor de Jojre- 
llanos. 

De D. Isidro dice Manuel García jen su obra Origen, 
épocas y progresos del Teatro español^ impresa en Madrid" 
^ti x8oA| á la página xxif. 

'•Mas el 9XVt iba en todo mejorando 
« Is^lro Miro » 



mas adelante en la página 3i6 yuelve á nombrarlo; 
^ Otros poetas han seguido también dando honor á la ea<» 
^detia española» como D. Isidro. Miro.» 

He oído decir que tuTO una pontienda sobre la comei» 
^3i^ de las ■f'^wanderas ilustres; .pero no. he podido toniar 
Jaa noticiüs eacactas que se iiequieren para asegurar un 
liecho» 

Nació D. Isidro en -g de abril, y «e bautizó en i6 del 
atño d^ 1720, y fuieron sus padres P» Nicolás Miro 7 Dona 
Jtfariana Agraz y Aparicio > según consta en los libros par- 
jTóquiales. 



» • 



I . 



fi. 



» ..: 



¿loo 



J 



J, 



▲CINTO DB Jfisus María, tuvo por padres á Pedro de^ 
Mollina, y á Dona* Isabel López, su legítima cónswte. ^en- 
do muchacho se embarcó para las Islas Filipinas coo al* 
gVino de sus parientes , j en ellas lo llamó Dios á la con» 
jgregacion de Recoletos de San Agustín, y tomó el hábito 
en el convento de San Nicolás de Manila. Creciendo en 
méritos y virtudes, después de otros oficios menores fÍM 
-hecho prior dql convento de Taghense^ que está en la 
provincia de Garaguas, que es pafte de la isla de Mindanábw 
A tiempo que el P. Fr. Jacinto trataba de la catxftt^ 
sion é instrticcion de aquellos infieles con todo su cdot 
era castellano de Garaguas Pedro Bautista^ • quien salió á 
batir al pueblo Baganganense, enemigo de los españoles ,,Ue- 
-Tando por auxiliares indios amigos. Nombró di cónfaiidaií* 
te al prior por vicario castrense de su tropa ; y la conquite 
de Bagangan se logró felizmente; pero al volver al castiUé 
deGárágüas en medio de \k alegria y regocijo {kmt la vido- 
ria ganada , se suscitó una disputa entre las tropas aohre 
qnien habia peleado mejor, la cual pasó á molin. Los indioi 
auxiliares en mucho mayor número que los castellanos acc^ 
*inetiieron á estos, y* vinieron á quedar muertos desde el 
gobernador Pedro Bautista hasta el último espafioL^ 

,No halnendo podido las exhortaciones del Padre 'Prior 
calmar la efervescencia de los traidores, se puso de rodi- 
llas para orar , viendo tan próximo el peligro de su vida; 
cuando acabada la nHitanza de los militares un indio lla- 
mado Baluitos, que habia muerto al castellano Bautista, y 
otros que le acompañaban, le atravesaron sus lanzad por 
él cuerpo. Se mantuvo de rodillas aun después de muerto, 
y con los ojos abiertos y fijos en el Cielo: pasadas algunas 
horas, y adveitidos los indios de este, al parecer miUgro^ 
arrastraron á la orilla del mar al venerable cadáver; y 
atándole una pesada piedra, lo echaron en alta mar tres 



tullas distantes del sitio de su suplicio; para que los (le- 
» no hallasen sus reliquias, y las respetasen como de bien 
renturadp. Se juzga ppr seguro sucedió esta asonada en 
} de julio dd año de i63i (i). 



• f *. !•.«'« 



«Jacob RoDRicüBx.PiLi^iaA. nació en Cádiz en 17 15^ 
mo larga mansión en Burdas , y acabó sus dias w' Paris 
I 1780 , de edad dfe^ 65 años. Fue llamado á esta última 
adad par^Aracüie^r ea ella el arte de hacer hablar á los 
üdos. £1 l^y Grístisuiísimo Luis XV lo nombró por in- 
rpi'ete, y le hixo merced de una pensión de 800 libras, 
\ considerationi '<^C€ ^1 despacho, al arte que había ad^, 
lirido de po4er dar d los sorda-anudas de nacimiento una 
hécacion', de. la- usual hasta entonces habían sida incapa- 
s de aprovechamiento. Pereira habia llevado á Paris algu- 
>s de sus discípulos que ya entendían las palabras por el 
ovimiento. de los labios., Bufiíbn hace el elogio de su ta- 
nteen su Hisiioria naturaly j la Condamine que se le 
aclaró protector, lo presentó en las Cortes de diferentes 
ríncipes que también lo agraciaron. £1 Abate de l'Epee 
\ aprovechó de su método. » 

£sto es lo que escriben los autores del nuetfo Dicciona^ 
'o histórico MM. Chandon y Delandine, en la octava im- 
resion hecha en Paris en 18949 ^^ ^ tomo 9, pág. 4079 
dice lo mismo el Diccionario unis^rsal históricoy critico y 
\ográ/ico por una sociedad de sabios franceses y estran* 
sros, impreso en París en 180 1, en el tomo i3, pág. 399. 

£1 maestro Feíjoo creyó ^ra portugués Jacob Pereira; 

lo llaig.a Juan en e\ tomo 4*^ de Cartas eruditas á la sé-r 

notfii núm. a3 y 32; y en el tomo S.^.de las mismas car* 



(1) Portillo 9 Crómica Jguitinianm ^ tomo 3, pig» 11 i. Herrera| 
Ufakct9 Jguttiniano | pig, 338« 

26 



dOÜ J 

fas en la novena, número 3^ ; pero en el citado tomo 4*** 
copiii una carta de Torres, médico español que estaba en 
París, que dice: «A riesgo de enfadar á V. S. con esta 
larguísima carta determino, por si aun no lo sabe, parti- 
ciparle como la alta idea que Y. S. exhibe sobre el aite 
de hacer hablar á los mudos, produjo en el ingenio es- 
pañol D. Juan Pcreira el deseo de cultivarla, y la gloria 
de poseerla actualmente en grado muy sublime. Un mudo 
de mucha distinción , á quien ha enseñado á hablar , ha 
Henado de tanta admiración la Reat Academia de las cien- 
cias, que S. M. Cristianísima ha querido dar áyda su Cor- 
te el gusto de ver semejante prodigio. En cuya ocurrencia 
se admiró tanto la facilidad con que el muda responde i 
cuanto se le pregunta , como la gran capacidad de su maes* 
tro español, á quien ha mandado S. M. gratificar, y n» se 
duda que pensionará, cuando le nombre para b cátedra 
que se trata ya de fundar en el Colegio Real de Francia 
de enseñar á hablar á los mudos. Este establecimiento ea 
glorioso á nuestra nación ^ y especiaknente á Y. S. ; j^es A 
mismo D. Juan de Pereira asegura que jamas hubiénrpen- 
sado en semejante cosa, si hallándose en Gadia no hu' 
biera por mera casuaUdad leido el^«^ tomo del Téair^ 
crítico. » 

Al consultar la cita que los diccionaristas traen del 
Conde de Buffon, vemos que el elogio es efectivo; pero 
que llama á Pereira Rodrigo en lugar áe Rodríguea, dán- 
doselo por único nombre, y que dice es de nhcion por- 
tugués: esto se puede leer en el tomo 4-^ ^ ^ His§om 
natural^ pág. 3^4 de la traducción española. 

En tanta confusión como nos dejan los autores men* 
donados respecto á la nación , patria y nombre de Pareh 
ra, indagué de varios contemporáneos y conocido» sayos 
cuanto me podia aclarar las dudas. Resulta pues que Pe- 
reira fue de Cádiz y judío, é hijo de otro judío: que se 
llamó Jacob y no Juan, Rodríguez y no Rodrigo: que 
pudo dar lugar á creerlo portugués el apellido, ó que él 



J 2.0'Ó 

^caso por no tenor contestaciones con la cml^ajada de Es- 
paña^ na aclararía su .verdadera nadon, oonstándole nues*- 
Mrm imoleranoia ( hablando de tiempos {lasados ) con los 
dfe im iglesia \ieja. Que lo' creyieiton luán, porqiré Erman-" 
do ctjn sola la primera letra de su nombre entendieron 
€Íir¡a' Jiígn , y no Jacob. Me consta que desde los pri- 
meros, años del siglo dieá y ocho hasta la fecha ha te- 
nido y^ tiene este * Pereiiú parientes en Cádiz, y ya todos 
cnistianos, .pn^amente TÍejbs , los que me han asegu^ 
vado asimismo que. los diccicmaristas franceses citados 
estuvieron bien informados en cuanto tlijeron de Jacob 
JftDiliTÍgness^^r£ra.!r ':;n r' 

Tengase vkambien: presenté v|ue d ilustre Feijoo es* 
iaribió én/!el año:.de!i.75ar jiá vtonio 'cuarto de cartas, y 
la que recibi&' de Torres sera del 1760; y los dicciona- 
ristas escribieron casi- en la ¿poca de la muerte de Pe* 
ar^ra^ :y gue «s ^uy .nrobable ique algunos de ellos lo tra- 
tasen en París, 

- D. Lorenzo Hervás en sn obra de Escuela española de 
^ordo^mudos habla mucho de Pereira desde la pigiüa 3 19 
dd tomo i.% y: lo nombra con sola la J. 

Los enciclopedistas dieen i este' particular: «Pereira, 
^afHkhi 'clh España, del^ tianfaícn «u método á su ingenio; 
ae pueden ver sus efectos «n bi Historia de la Academia 
wb las\:ciencias.^ :>u ^^ 

En las Memorias de Trevoux del año 174B, tdiho i.V 
artículo 8, se cita á Pereira, páginas i55 y 173; pero no 
aclaran mas de lo espuesto. 

Dos cosas tengo por innegables:' la una que el bene- 
dictino español Ponce fue el primero en enseñar á los sor- 
do-mudos á entender, leer y hablar; y la otra, que el ca- 
ditano Pereira fue el primero en enseñar el método para 
lo mismo á los firaoceses. 



\ 



Ho^ J 

Jorge í>B GuzMA^H, sochantre dé la iglesia «Catedral^ es- 
cribió « Curiosidades del canto llano , sacadas de las obras 
del R. D. Pedro» Gerone de Bergamo y de otros, autores, 
dadas á luz á costa de Jorge de Guzman, natural de la 
ciudad de Cádiz y en donde actualmente ejerce el oficio de 
sochantre de la santa iglesia Catedral en dic&% ciudad^ 
Dedícalo á la mayor gloria de Dios nuestro Señor, trino 
en personas, y uno en esencia, el cual sea alabado en los 
cieloa. y en la tierra por los siglos de los siglos. Amen. En 
Madrid , en la imprenta de música. Año de 1709. Un to» 

mo en 4-**» 

El autor dice en su prólogo que siendo costumbre mt 
la santa iglesia Catedral de Cádiz que el sochantre princi- 
pal de ella enseñe el canto llano álos niños colegiaká del 
colegio seminario de San Bartolomé, discurrió imprimir es«^ 
le tratado á su costa para redimirse con él dé la mdestiik 
ée escribirles las lecciones. por sú mano;. y que para dk^ 
hiao elección de Cerone. 

Aprobó este Ubro D. Juan -Francisco de NaTas, ar{ñs^ 
ta de la Real Capilla; y dice que el autor recogió con es* 
tudio y desvelo lo que Pedro Cerone y otros clásicos au^ 
tores. escribieron de las reglas de la armonía; y. por 'esta. 
razón es esta obra como una quinta esencia de lo - nuqoír' 
que los pasados escribieron sobre este asunto. 

Murió' en 3 de noviembre de ijdo^ de 70 añoá 
fdad (f ). 



(1) Libros parroquiales. 



7 !2o5 

B ILDEFONSO Altarado fue do(*lor en leyes , presbí- 
tero, dignidad de chantre y canónigo de la santa iglesia 
■le Ceuta, primada del África; nacid en» la Real Isla de 
León, hoy ciudad de San Femando, en 3o de diciembre 
de 1758, hijo de D. Francisco Alvarado y de D.* María 
Pardo de Seixas, y fallieció hacia el año de i8o4. Le re- 
putaban las gentes por uno de los bonetes mas sabios que 
babia en el clero (i). * 



• Josi Bárrxiro t MANjroif entró de cadete del Real 
cuerpo de artillería , y muy ^hcadito en el colegio de Se- 
g[OTÍa se captó la preferencia de sus gefes y maestros. Sir- 
vió bizarramente en su arma en la guerra de la indepen- 
dencia. Destinado á ultramar navegó con la espedicion al 
mando de Morillo en 181 5. En América dicen que hizo 
servicios tsu^,im))ortantes, y acreditó tan bien su valor y 
sus conocimientos facultativos, qu^ i los 22 años se asegura 
lo propuso el Generat para brigadier de infantería. El murió 
en Indias cubierto dé gloria, fusilado por los rebeldes, des** 
jÑies de hecho prisionero por sus graves heridas. ¡Qué 
4MX»on tan vil!* 

Fue hijo del brigadier de artílfería D. José Barreiro, y 
de Doña María Antonia Mapjon. Con rubor escribo que 
de este joven , que fue pariente mió , apenas he pddido re- 
coger noticias r^olo vi nació en ao d^ agosto de 1793, y 
•e bautizó en la Castrense. 

fle.podid^er la hoja de servicio de este oficial que al- 
canza hasta fin de diciendore de 1814^ por la cual resulta 
qoé como hip' del cuerpo . iq admitírián de pOtto nia^ de 
la años en el colegio de artillería en u^ dé enero de 1806^ 



. (i) Libros pftrroqoUUt ¿t la ciodad d# Sao Femando , y notioiat 
suellas. 



206 J 

adonde estuvo 3 años y 3 meses , j de el salió para el 
ejercito de Aragón; j luego se encontró en la defensa ;de 
Madrid el 4 ^^ diciembre de i8o8, donde íiie herido y 
prisionero y por lo que se It concedió el grado de tenien-" 
te en 24 de mayo de 1809. Logró fugarse, y se halló en 
di segundo sitio de la plaza de Yal^cia, y en el del cas- 
tillo de Paneorbo, cuando lo recuperamos; y en <á aitío 
y toma de Pamplona, por lo que consta estuvo en los^jér* 
citos de Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia, 4*^ ó reser- 
va de Andalucía y espedicionario ; T aqui pierdo las no- 
ticias seguras de Barreiro , dejándolo de capitán de la se- 
guifda compañía del departameiito de Andalücia «n suHeal 
cuerpo con giiado Jie teniente coronel en la fecha <stidl 
iintés;^ (i). 



JosB DB Cadasálso nació en &, y -se bautizó en 10 4* 
octubre de 1741* &a originario de una famUíi antigiH^ y 
solariega de Vizcaya; y por eso él mismo en algunas pai^ 
tes de sus poesías llama á este pais su patria. Sus padb^ 
.D. José y Duna Josefa Vázquez de Andrade, después d^ 
haberle dado una educación doméstica muy esmerada , to 
entregaron á la dirección de los jesuitas de' Cádiz, y áde^ 
lantó en su puerilidad aun mas allá de las esperanzasi qu^ 
se podian tener de su talento, que ya «mpezaban Á oond^ 
cer sus sagaces maestros. 

De Cádiz lo envfhron á París, donde Atudió eon nra^ 
cho aprovechamiento las humanidades, las cienctts esae— 
ttis y naturales, y las lenguas latina, finJRcsa, inglesa^ 
alemana, italiana y portuguesa, ^n cuyos oonociiBÍentos S9 
perfeccionó durante los viages que emprendió seguida'*' 
mente por Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y- Portugal* 

Volvió á España á la edad de 20 años , y en diciem^-' 
bre de 1761 fue armado Caballero de la Orden dé San- 



^dk 



(1) Libros de la parroquia CasU^nse de Cádiz. 



lago en la iglesia de los Agonizantes ^ calle de Fuencar- 
il de Madrid^- 

En 4 de agosto de 176a tomó los cordones de cadete 
II el regimiento de caballería de Borbon, único en que 
izo su caiTera militar, y hallándose sus estandartes en 
i campaña contra Portugal , y cumplió en el servicio que 
f tocó en su clase hasta fin de aquella guerra. Pero sin* 
alármente se distinguió en el destacamento de Villa-Ye* 
Mj cuando los enemijgos pasaran el Tajo , y en el sitio 

rendición de Almeyda. Es notable la ocurrencia que* 
Bfo, estando de centinda en una^gran guardia situada 

la orilla de un rio; porque nablando con mucha pro- 
aedad en inglés con un oficial de esta nación y logró per- 
OjBidirle era.^isano suyo, y con este conocimiento pu- 
lo adquirir noticias importantes , y hacer particulares ser- 
icios al General en gefe, Conde de Aranda, que desde 
ntonces lo nombró por edecán suyo , y le manifestó el 
oas tlistinguiA> aprecio» 

I^emiór el Rey^ estos servicios de Cadahalso confirién* 
[ole el grado de Capitán en aa de junio de 64. Siguiendo 
os destinos del raimiento fue á Zaragoza, en donde, se- 
[un él mismo refiere, empezó á dedicarse á la poesía, 
trasladado desde alli á Madrid estuvo en 1767 en Alcalá 
le Henares , donde conoció al Sr. D» Gaspar de Jovellanos 
)odavia muy joven, recien llegado de Asturias al Colegio 
mayor de S. Ildefonso^ y que á ejemplo de Cadahalso, y 
icaso con sus consejos, cultivó después la poesía con mu- 
lio esplendor, según lo declara el mismo Jovelfanos en 
ma epístola en que describe á Mireo los sucesos de su vi- 
la, y que existe inédita entre otras- dignas obras de este 
Ikm^pe eminente. 

Por estos años estuvo embarcado Cadahalso en la es* 
suadra de jabeques del mando de D.. Juan de Araoz, sien- 
to Comandante de todas- las tropas que del Campo de Gi- 
Imdtar se facilitaron para refuerzo de aquellos buques, y 
le manejó á satisfacción de sus gefes. 



aoS J 

La primert obra que publicó táe la tragedia origind 
intitulada D. Sancho García , Conde de Castilla , inqprcia 
\k primera «vez y representada en Madrid en 177 1 9 bajo del 
nombre de Juan del Valle, cuya edición se repitió ya con 
el nombre de su autor en 784* De ella hizo entonces ho- 
norífica mención D. Pedro Napoli SignorelU en su Histe- 
ria critica del Teatro^ aunque la nota dos defectos: el pii* 
mero la perpetua consonancia de los Tersos pareados, y 
el segundo el que está poco preparada la propuesta del mo- 
\o^i la Condesa de matar á su querido* hijo. En este últi* 
mo parece que tiene ^zon , y que debia estar algo mas Tes. 
tida aquella declaración. Pero en cuanto al primero, ai es 
un tícío de la poesía la rima de los pareados, está autort* 
zado con el ejemplo de los mejores dramá^os franceses 
Conieille y Moliere y Yoltaire. La pintura que entre otras 
hace de las obligaciones de la grandeza por boca de Don 
Gonzalo en la escena secunda del cuarto acto, es muy be» 
Ha. Esta tragedia, según el mismo Napoli, fko debia ser el 
objeto de la sátira de los copleros, y los cómicos no debian 
cesar de repetirla. Aunque apreciamos el inerito de nuestro 
autor como de uno de los restauradores del teati*o en esta 
difícil y sublime composición , se han visto otros dramas del 
mismo argumento con mejor desempeño y mayor acep- 
tacion. 

Signorelli nos da noticia de otra tragedia inédita de Ca- 
dahalso , titulada Numancia , que fue muy aplaudida de los 
pocos que la habian leido. 

ce Cultivaba por entonces Moratin (escribe el autor de la 
vida de este D. Nicolás Fernandez) la amistad del célebre 
Cadahalso: juntos frecuentaban la casa de María Ignacia 
Ibañez, sensible, modesta, hermosa, joven actriz, á quien 
el segundo de ellos amaba con la mayor ternura, y para 
honor de las que pban el teatro, era igualmente corres- 
pondido. La celebró en sus versos con el nombre de FJis^ 
y apenas empezó á llamarse dichoso Uoró su muerte. No 
qubo Daliniro que au amiga representase la tragedia da 



Sancho García hasta que Moratin la hiciese recomendable 
al público en el papel de Hormesinda. 

«Reunianse frecuentemente Móratini Ayala, Cerda, 
Biosf Cadahalso, Pineda, Ortega, Piacá, Muñoz, Iríarte, 
Aerara I Sgnordli, Contí, Bernasoone y otros eruditos, 
en la antigua fonda de S. Sebastian , para lo cual tenían 
lomado un cuarto con sillas , mesas , escribanía , chimenea 
y cuanto era necesario á la celebración de aquellas juntas, 
en las cuales (por único estatuto) solo se permitía hablar 
•de teatro , de toros-, de amores y de Tersos. Alli se leye- 
jTon las mejores tragedias del teatro francés.... Leyó Cada- 
halso sus Cartas Marruecas , Iríarte algunas de ^us obras, 
Ayala el primer tomo de las Fidas de españoles ilustres^ 
<pLe se proponía ir publicando con el titulo de Plutarco 
español^ y una tragedia de Abidis , que probablemente se 
habrá perdido también.... Las asambleas literarias de la fon* 
da de S. Sebastian continuaban siendo una escuela de eru- 
dición, de buen gusto, de acendrada crítica, y las cues- 
tiones que alli se ofrecían daban motivo á los concurren- 
tes de indagar y establecer los principios mas sólidos, apli- 
cados en particular al estudio y perfección de las letras hu- 
manas.... Esta reunión, compuesta de individuos tan re- 
comendables, fue amenorándose por la ausencia forzosa 
de algunos de ellos , y á los que permanecieron y la sos- 
tenían no les pareció admitir otros. La amistad , la identi- 
dad de principios é inclinaciones ^ la moderación y la pru- 
dencia habían formado y continuado por algunos años 
aquella junta, y no era fácil hallar estas prendaJs en los 
que aspiraban á reemplazar á los ausentes. Contí se fue á 
Italia, Cadalialso ¿Salamanca, Iríarte pasaba muchas tem- 
poradas en los sitios, Ayala' padecía dolencias habituales, 
para cuyo alivio tuvo que retirarse á Grazalema su patria. « 

En Salamanca estuvo Cadahalso por los años de 1771 
hasta principios de 74 9 donde mereció la mayor estilnacíoB 
de los sabios y Uteratos que residían en aquella renombra* 
da universidad, contribuyendo partícuLirmente con su na- 



27 



tural afabilidad á que los jóvenes qué se distinguían por 
su talento y favorables disposiciones , recibiesen aquella 
instrucción, y delicado, gusto que debia. influir tanto des- 
pués en la. mejora de los. estudios, y en el restablecimiento 
de nuestra literatura y poesía. Asi sucedió coa D. Juan ÜR- 
lendez Valdés. Cadahalso encontró en este mozo cuántas 
prendas podia apetecer para presagiar que seria uno de los 
mas insignes poetas de nuestro Pai*naso. Tratóle con ámis^ 
^ 9 7 Uegó á amarle con tal ternura, que se lo llevó á vivir 
en. su compañía y instruyéndole no solo en el conodmieiK 
to de los buenos libros de la literatura: estrangera, sitio in-. 
dicándole los escelen tes modelos, que debia seguir é imitar 
ea sus composiciones, poéticas. El. mismo Melend^ confesa-^ 
ba sinceramente cuanto debia á la compañía , trato y docu- 
mentos de Cadahalso^ sin los cuales acaso hubiera, seguida 
el mal gusto de otros versificadores despreciables*. 

Los que sepan apreciar el sublime mérito de Melendei^ 
y conozcan que ha íljado en la poesía castellana una nueva 
época por el fondo de doctrina, por el cai'acter ameno y 
agradable , por los principios y estudio de la naturaleza, y 
cuanto va influyendo en los. poetas, de nuestra edad,po*> 
drán calificar lo. mucho que se. debe ¿ Cadahaka en esta 
ventajosa reforma, y la justicia con que alababa, á su jo* 
ven discípulo en versos tan dulces y elegantes. 

El ano da yy2 en i3 de setiembre obtuvo compañía 
efectiva, en su. regimiento, y en este año dio á lapréna^ 
en la imprenta de Sancha Los eruditos á la violeta ^ ó cur* 
so. completo de todas, las. ciencias etc. , por D. losé Váz- 
quez. Esta es una sátira ingeniosa, y muy bien, escrita y 
meditada contra cierta clase de gentes , que aparentan sa- 
her mucho , habiendo- estudiado, poco. No solamente ri- 
diculiza la superficialidad de semejante turba de eruditos^ 
sino» que manifiesta al mismo, tiempo el. fino gusto y buen 
juicio 'de que estaba dotado su autpr^ notando en mu- * 
chos escritores estrangeros los mismoé^ vicios que imputa 
á los nuestros. Tal es , por ejemplo ^ el de la híndMCoá 



J 211 1 

íii estilo en la relación de la Fedra de Racíne , y el de 
las atrocidades puestas en el teatro ingles por Shakespear. 
lia aceptación con que fue recibida esta obra 'del públi- 
to ilustrado I le estimuló á dar á luz en el i»^**»^ aiiutrt«5u- 
plAk^^Ato^i ^ajici iiiuiuiaüo Los eruditos ú la violeta^ por 

D* José Vázquez f« -en el cual insertó varias traducciones 
de los versos latinos, franceses é ingleses que babia citado 
en la lección de poética de los Eruditos j y que lo acredi- 
luron de inteligente en estos idiomas , pues hay algnnas 
^e compiten can los originales, y son escélentes^ tal 
es entre otras la Funus Passeris de Catúlo. Ademas <del 
mérito literario de estos dos papeles, es muy particular y 
recomendable para los 1)aenos españoles el espíritu patrió-^ 
tico que resalta en ellos. Entre las cartas de sus discípu- 
los, todas llenas de documentos saludables, de aventajada- 
doctrina, del mas puro y sediente españolismo ,- resalta la 
de un Erudito viajante ú la violeta á su Catedrático , por- 
«que conocia bien Cadahalso que de los viages hechos por 
jóvenes superficiales, que no conocen todavía su pais nati- 
va, se introducen en ellos todos los vicios de fuera, y se 
propagan y autorizan las preocupaciones xx>ntra la propia 
nación. 

En las Cartas Marruecas^ que dejó inéditas (y luego 
ae han hecho varias edicicínes de ellas) campea el mismo 
amor patriótico y los deseos eficaces de purificar á su na- 
ción de aquellos vicios y preocupación^ que con sobrada 
malignidad wven de t>casion y apoyo á las invectivas de 
los estrangeros. ^Qué pintura tan fiel y tan parecida al oii- 
ginal es la carta séptima! Deberían leeria los que tienen 
que educar á seSorítos en nuestra provincia, y estos tam- 
bién para que se viesen retratados al vivo, y unos y otros' 
se enmendaran. 

Bajo el dicho nombre de D. José Vázquez imprimió en 
Madrid, en casa de Sancha, en 1773, Ocios de mi jmcn- 
tud^ ó Poesias Uncos. Habia pensado, agradecido á la acep- 
licíoa con qoe el público recibió sus obras anteriores, pu« 



día J 

blicar vario» manuscritoft suyos sobre diferentes ramos áé 
literatura) 7 empezó por la poesía, dando en éste cuader*' 
DO uní colección de varias anacreónticas, canciones ^ letri* 
Uu9 ,»»oiw»*n« y una ^loga intitulada: Los desdenes de Fi» 
lis. En todos estos trabajos da uu la^^^u^ ju «^m* ^t» 1^ (ba« 
ferias amoi'osas modesto y afectuoso, escelso en lo heroi- 
co, y agudo y ameno en lo satírico; y presentando un de^ 
diado de la fluidez y armonía de la versificación, y de to* 
da la gala, la gracia y colorido de la poesia, sin que pan 
ello se valiese de las trasposiciones forjadas, ni del uaa 
de palabras anticuadas, ni de aquel estilo cortado que obli* 
ga á veces á perder la fluidez y armonía. Esta fue la últi- 
ma de las obras que vio publicada durante su corta vida* 
Pero lo que hacen mas apreciakle&, dice A Sr. Sompe- 
se y Guarinos, las pocas obras que se han impresa de núes* 
tro claro autor, es su juicioso moda de peasar, j el espí- 
ritu de humanifktl y amor á la patria que respira en to- 
das ellas. La razan y la filosofía no pueden menos de h*-* 
ber hedió muchos progresos en^un pais, en donde un in- 
trépido Oficial, cuyo ejercicio* es. el manejo dé los inatnfr* 
mentos de la muerte, escribía unos versos tan melíftaoi;^ 
especialmente en los que tituldv Sobre- mo querer eseriim 
sátiras. 

Entre tanto siguió Tos cuarteles y marcha» de Mi Ttgi^ 
miento, sin que las ocupaciones literarias le distrajesen de 
atender con preferencia al buen desempeño de sus obli^* 
gaciones militares. En Montijo en 1774 ensenó la táctica 

, del célebre Inspector de su arma nuestro D. Antonio Ri- 
cardos, á quien debió siempre singular distinción y apreciov 
En este mismo año mantenía co» D. Tomas de Iriarie 

* una correspondencia epistolar en verso, como se infiere- de 
las cartas que este le escribió en 1 1 de noviembre de 74 
y continuó en 2S de noviembre de 76 , y en< 8 de julio le 
dedicó Iriarte sa traducción del arte Poétic» de Horacio, y 
en otra del 20 de octubre de 77 le reconviene por nb h^ 
ber dado respuesta á la dedicatoria, A mas de 1m dodos 



que hemos mencioiiádo qve tenia Cadahalso por amigos, se 
contaban por tales D. Vicente Garcia de la Huerta, el Maes* 
tro Ftslj Diego Gonzafez^ D. Francisco dé Paula de Mi-' 
con 7 D. José Iglesias y y á estos y deroas buenos poetas 
de su tiempo los celebraba y estimulaba á cultivar la bue- 
na po«aía, y la b^rmusura de SU propio y natural idioma» 

En IX de. enero de 1776 se le confirió la Sargentía! 
Biayor de su regimiento. : Su Inspector le pasó revista á 
fes escuadrones de Borboa en d Gasar de Casares, y los 
encontró en el mejor estado^ de instrucción ,• y de discipli^ 
aa, bien provistos de armas y caballos^ y con mucho or* 
den y claridad en las cuentas de la caja. Al buen concepto 
^e merecia Cadahalsa á sus Gefes superiores, correspon- 
^ el amor con que lo miraban los subalternos y la tropa 
^e veian en él un padre que sabia reunir la franqueza y 
dulzura de su trato amable, al interés de corregir sus fal- 
tas, de mejorar sus costumbres >^ de administrarles justicia. 
JBien salado es (pxe el Sargenta mayor es como el alma, del 
regimiento^ 

El Inspector Ccuyo voto es de la mayor consideración)^ 
deda á S* M» á fines del año de 76 en el informe que le 
COiTespondia dar de Cadahalso : « Esjte Oficial ti<^e valor so* 
bresaliente, ilustrado talento, ha demostrado suma aplica- 
ción en el desempeña de fa Sargentía mayor que obtiene, 
y remediada su conducta de hs vivezas de moeo , se pue^ 
de esperar mucha utilidad de su servicio.» (Acaso este in* 
forme lo ascendería á Comandante, pues logró este emplee^ 
tn 22 de noviembre de 1777-) 

Asi. hubiera sida si los- sucesos de su noble carrera no 
hubiesen frustrado tan Jisongeras esperanzas. Declaradala 
gnerra á los inghses^, marchó casi volando coff sus «stan- 
dartes en 1779 al campo del honor, haciendo parte del 
qército que se reunió para el bloqueo y sitio de Gibral- 
tar^ y á donde por sus respectivos destinos y .con sus di- 
ferentes regimientos se reunieron también tanto- benemé- 
rito y valiente caditano. La nombraéía y buen concepto de 



/ 



di4 3 

este sabio militar le captó la confianza y distinción del Ge;» 
neral en gefe D. Martin Alyarez de Soturna jor ( después 
primer Conde de Golomera » y que Hegó á ser el Néstor di 
nuestros bravos), quien le nowbró desde luego su Ayudan^» 
te de campo y en cuya calidad llevó las ^órdenes de S« E. 
por la línea el 12 ele setiembre del insinuado ano de 79 
cuando los enemigos rompieron el fuego* Y continuando 
en difcho asedio sirviendo. en muchos encargos de suma 
importancia para la Nácion j. sus armas, el Rey le honró 
por estos particulares méritos, ascendiéndole al grmdo da 
Coronel de caballería en 27 de diciembre de 178 1, y á 
pi'opuesia y recomendación del General. 

Pocos días Uev6 los tres gdloncitos él valeroso CadabalsOí 
porque mandando una batería avanzada^ llamada S. Martin^ 
situada al frente de la plaza tle Gibraltar, en la noche del- 
37 de febrero de 1782 y á las nueve y media, se vio una 
granada disparada de la batería enemiga, denominada UU- 
ses^ que se dirigía á la de S. Martin. Advirtiéronle del 
riesgo que corría; pero despreciando el aviso coni ^eorteai» 
nía y con serenidad, y creyendo algunos que pasaba la gra- 
nada por encima, un casco de ella, que le hirió de recha«i 
zo en la siey derecha, le llevó parte de la frente, y acabó 
con su vida á los 4^ si^o^ de edad, y. 19 de servicio* ^ 
Su pésdida causó un sentimiento general eñ todo el 
ejército, y en cuantos le conocian y trataron. El Gobemft'» 
dor de Gibraltar, que desde antes, de la guerra le aprecia** 
ba como su amigo , y mudios Oficiales ingleses que habiaii* 
esperimentado su buen trato, noble carácter y varia enidi«> 
don, hicieron un duelo muy honorífico en esta ocauon á 
la memoria de este digno militar español. 

Pocos sucesos desgi*aciados han lamentado las Musai 
castellanas con versos mas dulces, afectuosos y tiernos, y- 
cuantos eran favorecidos é inspií^dos de Apolo llenarooi 
de canto lúguore nuestro Parnaso. Todos le reconocian 
por su maestro, por su director, y por su modelo y ami*' 
go. Entre las poesías del Maestro F. Diego Gomales haj 



J Ái5 

"ana insigne oda dedicada á la dulce memoria del difunto 
guen*ero; aunque hay quien diga y piense que su verda- 
dero autor es D. José Yaca de Guzman;^ la cual comienza: 

' • r 

^uela al Ocaso,, biisca ofro hemisferio^ 
Baje tu llama al piélago salobre, 
Deifico numen, y á tu luz suceda 
Pálida noche^ 

« ■ ■ 

Ett taSr poesías del Doctor D^ Juan: Metendez. Valdés se 
jbe una Canción funebn á sa amigo» i>*. José Cadahalso^ 
•qoe empiezan 

Silencia augusto, bosques pavorosos ,, 
Profundos .valles, soledad sombría..... 

El Conde de Norona lloró umbien «a este duelo Kte- 
leario, como se puede ver eael tomo* 2.^ de sus Poesías^ 
jág,. 190, én una larga .degía, cuyos primeros, versos dicen: 

¡^Qué triste llanto hiere mis oídos! 
¡^Qué rumor tan confuso! ¡Qué lamento! 
\0\l noticia crudl !••«*. 

... • ... m 

D. Manuel José. Quintana escribe de Cadalialso: «En 
este sugeto. revivió l^r Anaieceóntica al cabo de siglo y jpfie* 
dio que estaba enterrada con; Villegas. En este escritor fes- 
tivo y amenO' es. en quien^ se terminan los ensayos y es- 
fuerzos, para restal>leG^ el arte. » ' 

,.D«. José- Maix:hena,, entre tama hiél cbmaviestd su plu- 
ma, escríbeparanuesti'o asunto: «Este autor era indispu- 
tablemente hombre de* talento, y en tal cual trozo de su 
obra (habla, de las Cartas Marruecas) se columbra: ¿mas 
qué vale la agHidad! de j»e9 á quien^ con pesados «grillos 
los tiene trabados?» ^ 

D* Nicolás lemandez de Moratin lo saludó algunos 



Síi6 J 

años antea de su muertíe con una oda' en los düas de S» 
José I que principia: 

Hoy celebro los dias 
De mi dulce Poeta, ^ 

Del trágico DalmirOy 
Blasón de nuestra escena. 

Otro escritor habia dicho de Cadahalso: «Este cabatte* 
ro nos' dió^una prueba con su >ejempIo de que no son in- 
compatibles el yálor y la üievaturá.» Estos son tan soloíi 
los que yo he leido. 

En el aíio de i8o3, en la imprenta deRepullés, aeün- 
primieron recopiladas por la primera tez* las obras de Car 
dahalso en cuatro tomos en' 8.^; pero el pronto despadio 
de esta edición ha hecho necesario repetirla con algunos 
aumentos y mayor corrección , en tres tomos mayores y 
mas abultados que la anterior, y en la misma imprenta, y 
en el; año de 1818. Contiene el' primer' tomo de esta oor 
lección las piezas siguientes , después de U vida del tuKni 
muy bien escrita. 



I* 



3 



4 

5 



7 
8 



IjOs Eruditos á la violeta. 

Suplemento i los Eruditos. 

Noticias pertenecientes á esta obra. 

Junta en casa de D; Santos Celis. 

El buen militar á la violeta. 

Óptica del cortejo. 

Guia de hijos de vecinos forasteros etc. 

Carta escrita á ^nombre de una señora Andahna. 

SsGÜIf DO 'f OMO. 



Lo componen las Carttu Marruecas. 



I «j. . . ' ■ 



ai7 



Tercer Tomo. 

• 1.* Ocios da mi juventud^ ó poesías líricas, sueltas. 

2.* D. Sancho García^ Conde de Castilla^ tragedia es- 
pañola original 

3.* Noches ¡iígubreSj imitando el estilo de las que es- 
cribió en iflglés el Doctor Young. El editor en una y otra 
impresión dice, que sola esta prod»jccion era capaz de acre- 
ditar de un singular talento al autor, por la sublimidad 
de la invención, lo patético de las espresiones*^ lo enér- 
gico de su estilo, pues solo el haber imitado al famoso 
Young le corona de elogios. 

4.* Anafes de cinco dias^ ó carta de un» amigo á otro. 
Es una invectiva contra el lujo, modas y usos del siglo 
ilustrado. ^ 

Tamhyn escribió el Almanaque de Chipre y sátira que 
nunca se' imprimió, y que le acarreó algunos disgustos. 

Se han repetido, ademas de las que dejó escritas, las 
ediciones de sus obras sueltas, y alguna con lujo, como 
las Noches lúguircSy las Cartas Marruecas^ y de varias de 
sus poesías (i). . ' 



i«— 4 



(1) Aunqneyo tenía formado mí artículo de Cadahalso desde el auo 
de IftOS , habiendo leidb há poco tiempo el que pone al principió de la 
edición de sus obras el editoP en 1848,rerandí el mió en él, por etftar 
mncbo mas copioso en noticias: ademas se ha tenido presente á Signo* 
relli, Stona trittca deteatri antichi ¿ moderni, lib. 3, cap. €. Sempere y 
Gnarinos, Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del 
reinado de Carlos 1 11, tomo 2.*, pág. 22 y síg., hoja de servicios de este 
oficial. V- no esli couforineeo el ano del nacwnieato con la fe d« hMi» 

V if 

tismo que he TÍsto. Prestas del M. Fr. Diego González , pág. 82. Qu¡n« 
Una, PcwÍ4<«*tei«cflifrf^rr/tif*,-1omd-l.*;|Mlgi t-XXXlV. bbras p6fi 
tomas de D. Nicolás Fernandez de Moi-atin , en la vida de «ste autor , f 
en la p^g. ^2. Coleceiom de las obras de D. Tomás deiríarte eú S.'^ttorao 
2.*, epístolas primera , segunda , quinta 7 nndécima. Poesías de Noi-oSá 
yacitadai. Lecciones dt filosofía morai y thcuencia^ por D. José Marchenaí 

• 28 



ai8 J 

José de Córdoba, hijo del Teniente general de la Real 
Armada D. José, y de Doña Julia María de Rojas y Blan- 
queto, nació en la Isla de León en 6 de abril de 1774? J 
á los 10 aíios fue armado caballero de la Real Maestranzas 
de Sevilla, como descendiente de -los primeros fundadores 
de ella. Sentó plaza de guardia marina en 28 de agosto de 
1787: ascendió á alférez de fragata en 16 de mayo de 90. 
Sirvió con ci^édito en 19 acciones de guerra, ^ lo pierdo 
hasta que ya de capitán de fragata se le encargó la coman- 
dancia de la vanguardia de las tropas del Perú ; y en una 
de las acciUhes contra los rebeldes fue hecho prisionero; 
y hollando el derecho establecido entre gobiernos cultos 
lo arcabucearon los insurgentes de Buenoa-Aires en la pla- 
za de Potosí d i4 de diciembre de 1810, y lo colgaron 
ya difunto de una horca , cuyo infame patíbulo quedó en-^ 
noblecido por haber suspendido á una víctima tan leal é 
inocente.. Las Cortes en el año de 181 1 señalaro^^na pen^ 
sipn á su viuda é hijos. 

He visto varios oficios de gefes que lo tuvieron bajo 
sus órdenes , que . lo honran mucho. Don Santiago liniers 
lo pidió al Yirey para su ejército por las. mas altas pruebas 
de un heroico valor , capacidad é inteligencia militar ^ con 
otras ^spresiones del mayor honor para Córdoba f y tam- 
bién estuvo con Liniers en la reconquista de Buenos- Ai- 
res, y volvió d pedirlo en 10 de enero de 1807 í^*if^ <íon 
mayor encarecimiento y nuevas alab^tn^s,. llamándolo ua 
^valeroso esperJtnentado oficial^ d^ heroicas acciones etc. El 
General D. Vicente Nieto en oficio de 10 de enero de 
1810 al Sr. Secretario del Despacho de la guerra lo recor 
mienda tan particularmente , que dice entre otraa- cosas en 



uH\* ■■ 






Ionio l,f, dísQanioTjr^!i»ii)í'rt.pág,atvMtí«j4«Viad^^ii,ltt*jH>f4é^^^ 
^ik»fíi<¿e4/^ní<<dft%d« abril de 1777. .! 

^s oitaA dt las propias obras de Cadahalso qu<» heniot íqtionadOf 
coriespondea á U ediciga de 181^; y. so|i«sUs: iMiap ^.^, ptfg. 13, S9 



•I i • 



TO elogio que sm Córdoba hubiera sitio imposible vencer^ 
Mmensas dificultades ^ por sus conocimientos en esta Amcri- 
eUf su talento y su juicio jr su conducta ^ cuj-as prendas uni- 
das á sus méritos y servicios lo manifiesta con la mayor e/i- 
•eacia á laUcal munificencia , para que tenga el premio qué 
merece^ no solo en un grado ^ sino en dos (i). 




José Gandülfo , presbítero , murió en 7 del mes de 
mayo de 1828, 7 habia nacido en i.^ de abril de 1757 de 
Miguel y de Angela María Iroto. Llegó á ser el discípulo 
mas querido, y el de mayor confianza que tuvo aquel ben- 
dito sacerdote y ejemplarísimo Señor el Marqués de Val-* 
de-Iñigo D. José Saenz de Santa María, fundador munifi- 
centísimo de la suntuosa capilla del Santísimo , y de la nue- 
va Cueva de Cádiz, cuyas bellas obras engrandecen y deco- 
ran á aquella ciudad; y la sola elección que hizo de Gan- 
dulfo le basta á este para ser acreditado de hombre justo. 
Lo nombró aiimismo el santo Marqués para que le suce« 
diera en la dirección espiritual y temporal de esKé útil es- 
tablecimiento; y por tal nombramiento se puede venir en 
conocimiento de la virtud y aciertos que habría notado 
en el Padre ¿andulfo. 

El Sr. obispo Cienfuegos le dio una prebenda entera 
en su catedral de Cádiz, la qíie renunció á poco tiempo 
de poseerla, conservándole el cabildo los honores de ella. 

Escribió Carta edificante^ ó reliacion sumaria de la vi- 
da del ejemplar sacerdote y obrero apostólico infatigable 
señor D. José Saenz de Santa María, Marqués de Valde«-- 
Ifiigo etc. , escrita por otro sacerdote, hijo suyo de espí- 
ritu, iníipresa en Cádiz, en la casa de Misericordia en 1807, 
■ — . — — -^ 

"(1) Asientos de ü compañía ele goardiat marinas. Diario de las Cortes^ 
sesión del 13de ionio d» 1811. Oficio de Liniers al virey Marqués de 
Sobremontfedollb desuero de 180€. 



I 

220 J 

« 

^con el relíalo del voneralje Marqués; y esta obra tien^ 
buen estilo y buen lengua ge (i). • 



Otro Gandulfo, escultor, sin^ saberse el nombre, apa- 
rece eu los J^ia^cs del Conde de Maulcy pues se lee en su 
tomo i3, pág. 222. «El Salvador crucificado de la Cueva 
es de Gandulfo, natural de Cádiz.» Es^íigie del tamafio 
natural. El escultor ni fue el clérigo, flRun creo su pa- 
dre, porque según me informan, nunca dejó este su oficidP 
de sasire. 



JosB FkLix García Colorado , hernrano de- nuestro te» 
sprero Dv Francisco ^ nació en 20 de noviembre de 1724* 
Después de varias oposiciones á curatos en su diócesi se 
ordenó de presbítero, y pasó á Indias con el obispo de 
Nicarigua. Allá fue diferentes veces destinado en cargos 
prepios de sus ói^denes , hasla ser uno* de los notarios del 
concilio provincial que celebró en Nueva España el hno* 
bispo de Méjico I). Francisco Antonio de Lorenzana. 

Con test! moni ules de este prelado volvi<^á España á fi- 
nes de 771; y en 3, 5 y 6 de junio de 177a se graduó, 
nemine díscrepatite ^ de bacliiller^ licenciado y docCdr ea 
^ologia en la universidad de Avila. 

A consulta de la Cámara de Indias le concedió el Rey 
^ 10 de julio de 1776 la abadia de la insigne y real igle- 
tisi colegial de nuestra Señora de Guadalupe de Méjico. • 
.- De su propio peculio labró un panteón en su colegiata: 
ftindó un colegio en Guadalupe para educación de ' los 
seises , poniendo maestros dotados. Amado y respetado déi 
todos cuantos le conocieron por sus sólidas virtudes y 
amabilidad , murió en el colegio apostólico 'de misione* 
i^ de San Fernando estramuros de Méjico ^ en 9. de oc*' 
t.ubre de 1787 (2). ' 



:(i) Librof parroqauUs y lieehoi qne hnno8 \¡sto. 

(2) Librus parruquialet.. CelacijBio He mécitof. e^i|iie exÍMe ear 




4lf i22I 

¿ EcsEBxo rá LiutYiEDRA ^ boutizó en la parro- 
quia de San Antonio el dia 6 de marzo de 1791, habienr 
do nacido el dia antes. de Dona Ana Alaiía Garda Colora- 
do, esposa de D. Manuel dé Laraviedra y Ángulo. Se edu- 
có en la casa de sus padres bajo la inmediata dirección de 
estos, y de uj^preceptor que teuian al intento presbítei^o 
ido francés, y aprendió cuanto puede ser útil á un 
ío bien criado. 

Desd» su niñez manifestó singular inclinación á la car- 
rera militar, y como en el año de 1804 viniese á habitar 
el piso principal de lá misma casa donde yiyia, el ciudadana 
Juan Yictor Moreau, ex-General de la República france«li| 
que desterrado por Napoleón pasaba á los Estados-Unidos, 
el General y su muger trabaron íntima amistad con la fa- 
milia de Lacayiedra, y paiticularmente con el joven , cuya 
biografía vamos formando, que llamó la atención de am- 
bos consortes por la perfección con que hablaba el francés, 
y por su despejado carácter. £1 General, cuya amabilidad 
eseedía á toda ponderación , pasaba mañanas enteras con 
nuestro Pepito , tomando paite en sus juegos , que siem- 
pre aludian á objetos nniitares, y entreteniéndolo con la* 
relación de sus campañas, con lo cual dio el últiraO' incre*' 
mentó á su constante propensión hacia hi milicia^ 

A tan felices disposiciones se agregaron las ocurren-* 
cías del anc^ 1808-, que dieron motivo á* \st santa y patrió- 
ticas guerra de la independencia, que apresuraron el logro 
db los deseos de Laravicdra^ y en junio delmismo año re* 
ipbió^ el Real despacho de subteniente de las milicias pro- 
▼incialies de Toledo', con cuyo cueipo marchó á- Madrid,' 
f aquí pasó en su misma clase al primer batallón del re^^ 
gimiento segundo Voluntarios de Madrid de infanteiia de 
Ubeá , por haberlo destinado asi el Gobierno., > 



U Cámara efe Indias , eopía (¡rmadh por ta tecretario D. Ignacio' 
M>attian de 1» Pterra. . ■ ' 



222 

A pocos dias de e|íar en Madrid fue nombrado para 
conducir á Estremadura con una partida de su re|pniien« 
to parte de los prisioneros franceses qae habia en ci Real 
Sitio de San Femando. Desde este panto emprendió 8« 
marcha el 218 de noTiembre; y aunque la enorme deipio* 
porción de la escolta respecto al número ^ los priaioiie* 
ros, y la certeza que estos tenian de que su ejército ¿npe- 
líal se aproximaba á la capital de la España (dondc^ntró 
efectivamente 6 dias de^ues), eran circunatanciaft suficien- 
tes á dificultaba de mil maneras, y á ' 4ar fundad^í temor 
de <||ie ta escolta se viese sorprendida por los enemigpi; 
41 comandante sin embargo con un tino muy superior á 
su edad y corta esperiencia , llevó feliannence á cabo tm ooh 
misión , entregantiko los prisioneros ei» Yalewcisr de Alcán* 
tara, desde donde pasó á reunirse á sus bandera», que p 
se hallaban coa la mayor parte de la tropn en Estrena- 
dura. 

En aqudla prcráieia hizo la campana durante- los pri^ 
meros meses de 1809, hallándose en el ataque de Jarais 
d 17 de marzQi, y en a6 de junio ascendió á teniente» eS' 
lando ya su regimiento guarneciendo á Cadix. Gontiibnjé 
% la defensa de esúi plaaa tan importante^ hadta aü de 
marzo de 18 10 que con parte de su compañía ^ que era la 
4**, salió en la columna volante que se'embaroó para Hud- 
va bajo las órdenes del teniente coronel D. Nicolás Duraih. 
En esta espedicion, hallándose el dta 27 del misma mes 
de avanaada á distancia de- media \cfpjKk de In villa dá 
Huelva-con qo hombres de a» ot>mpañta, para observa^ 
los movimientos de una división qiue al knandb Aeü Prínci- 
pe de Aremberg reconía y asolaba el Condado de Niebta,r 
fue atacado inpetuosamente por 36o dragones franceses: 
se batió en retirada el espacio de un cuarto de legua has- 
ta llegar á un olivar donde tenia oiden de hacer alto y 
sóstenei*se , como lo ejecutó cuanto' le fue posible ; pero* 
no llegándole refuerzo, estrechado aquel puñado de sol- 
dados por la caballería, enemiga, y perdidas mas de ias dos 



terceras paites de su gente , cumplido lo que previene la 
Ordenan^, se vio pi'ecisado i ^rendirse. 

PrendMos nuestros feroces enemigos de su Uzarra de- 
fensa, le dieron las mayores pruebas de aprecio 7 distin- 
ción, haciéndole (como tornan de costumbre) aduladoras 
Tcntajosas ofertas, para que tomase partido ya en el ejér- 
cito francés, ya en la guardia del intruso José, que es de- 
cir en castellano puro que se pi'estase para ser traidor á 
su patria. No habiendo admitido nada de lo que se le pro- 
puso, desechando con^orror la seduoú^n, fue conducido 
Á Sevilla y encerrado con los demás pnsioneros en el edi- 
ficio de la Inquisición, de donde auxiliado por el buen es- 
pañol D. Nicolás Jorge d^ Arespacochaga, vecino de aque- 
lla ciudad, logró fugarse.. 

Después de indecibles fatigas y contratiempos en que 
estuvo ¿*j[»uBto de perecer niuchas. veces, se embarcó en 
Ularbella con. dirección á Gibraltar; y desde alU pasó á la* 
Isja de León ,, en donde ¡p uicorpord en. su cuerpo el 28- 
¿le mayo de 18 10 , sin que se le diese, ni él pidiese nin- 
^n pernio por acciones tan distinguidas. Esto es por lo* 
<H>mun la siiecie ique cone^l^ verdaderos, valientes hom--' 
¿res de bien!.' 

De alli á poco paso coüLei misoMi empTeq q«e: goxabai 
¿ teniente de granaderos, en su propio regimiento, y en 28 
de marzo de iSii fue nombrado ayudante del batallón dei 
<:a%ad(>res^ que al inmediato cargo del corbnélr D. FeKpe- 
San Juan se formó en el cuartel general de laislade Leom 
con- destiikó á las. jpierrillas del puente de Zuaab.. Desem- 
peñó este ddicado y espuesissimo enaurgo con la mayer* 
puntualidad y bravura é inteligencia, demostrándolas en last 
ocasiones muy frecuentes que se ofrecieron , hasta que 
desgi*aciadamente en una aalida que se verificó en la ma- 
drigada del dia i4 de junio ^el ano- que eon ^ cmos de 8iry- 
murió atravesado por las sienes d^e u^a bala de fu^il en 
el parapeto' ayahzaflo delante del Po^tAZgOj-á lo». 2q anijis,. 
tres meses y 8 dias de sa edad. 



1^6 J 

Se íllce que era bastante exaltado en opiniones, y ni fue- 
se verdad no le darla pacífíca memoria: no obstante sas 
Yarios encargos, sus oposiciones y los nombramientos que 
logró, hacen creer el mérito efectivo que tendría este cclc- 
riástico para obtener las confianzas, comisiones y benefi- 
cios que desempeñó. • 

Nació en la Heal isla de León, después ciudad de* San 
Femando, en ii de octubre de 1782, y fue hijo de Don 
Alonso de Mier y Teran, y de Doña Ana María Zorrilla (i). 



JosB Antonio Miravel t Herreha, al que en lapor- 
tida del Diccionario de Moreri en español llama Miravel 
y Casadevante , por haber sido sobrino y ahijado del Maes- 
tre de Éí^uelas de nuestra Catedral D. Juan Antonio Ca- 
•sadevante, nació en i3 4e qctubre de 1690, y tuvo por 
padre á D. José Miravel y Casadevante, y por madre á Doia 
Isabel Herrera. 

Dedicóse en su juventud á traducir algunas obras del 
francés, y entre ellas los Sermones del ft*. Obispo de Gler^ 
moñt D. Juan de Mussillon, por lo admirable de su* doc- 
trina. Vivió algún tiempo en el Puerto de SanU María. 
Estuvo casado con Dona Brígida Iriarte, de cuyo matrimo- 
nio procreó á Doña María, á la cual dejó por su Albacéa, 
como consta del testamento que otorgó ante Matias Anto- 
nio de Pedraza. 

En 1730 empezó la traducdou del Diccionario UnÍTcr- 

* sal de Luis Moreri, por la edición de Pam de 17^5, y 

los Suplementos posteriores. Enriqueció su traducción con 

adiciones eruditas y copiosas ingiriéndolas en el testo. Es- 



(1) Libros de la parroquia de la Isla. Guias eclesidsticat, y noticla*^- 
de ftuí conocidos* 



€a empresa, escribe el Maestro Fr. Msinuel Medrano, era de 
iin trabajo tan inmenso , que se desconfiaba hubiese quien 
se empeñase en tanta fatiga. Aunque fué y es para Mira- 
bel mucha gloria comunicar á la Nación la variedad her- 
mosa que Luis Moreri y sus adicionadores juntaron eo 
tan grandes volúmenes de noticias históricas, nuestro tra- 
ductor le añadió ademas muchas y selectas, especialmente 
en lo que pertenece á genealogía, sucesos notables y ha- 
zanas heroicas de españoles, siguiendo el laconismo del ori- 
ginal. También supo su prudencia mejorar la relación de 
algunos artículos, vistiéndolos de la purcíza que deben te- 
ner, corrigió alguífl» equivocaciones que tocan en lo sus- 
tancial de nuestra historia. En fin, cumpliendo con las es- 
trechas ol^ligaciones de traductor, adelantó las de autor, 
por el amor que tuvo á su Patria. 

Pero con todo esto que dice'Medrano, no quita que en 
UBa obra de naturaleza enciclopédica y tan Voluminosa, 
no tenga todavia muchísinio que castigar y aumentar. 

Electo Canónigo "de la insigne Colegial del Sacromonr 
te de Granada en a 3 de abril de 1739, y con Bula de Su 
Santidad tomó posesión en 18 de octubre del mismo año. 
Aunque de casi 5o años no estaba ordenado mas que de 
menores. Pidió á su Cabildo el tiempo que por la cons* 
titucion se permite para ordenarse in Sacris cualquier Ca- 
nónigo de aquella Colegiata: concedióselo atendiendo al 
motivo que dio para ello, que fue estar años habia ocu- 
pado en la traducción . del Moreri tan celebrado en todas las 
naciones. Pasóse el año que le-tenian concedido, y no 
habiendo ascendido alas órdenes sacras, se vio el Cabildo 
precisado de sus constituciones apostólicas á participarle, 
lo di^uesto en ellas, y D. José en la angustia inevitable 
de tener que renunciar la prebenda, como con efecto lo 
hizo, para evitarla publicación y declaración de haber va- 
cado por el mismo hecho de haber pasado eh año sin or- 
denarse de Subdiácono , y dando por motivos ó escusas el 
no permitirle sus grandes tareas literarias servirla. 



aaí . J 

Como traia todavia el trab^o de la traducción del grai 
Diccionario cuando entró en el Sacromonte, y muchos de 
sus artículos estaban sin acabar, los. ordenó y concluyó alli, 
como el de la Torre Turpiana, y otros hasta el fin del año 
de 174O} en que pasó á Francia para asistir á la impresión 
de su grande obra y corregir sus pruebas. - 

Al pasar por Madrid presentó su traducción á la Aca- 
demia de la Bustoria, y por ella lo admitió este cuerpo por 
su miembro; aunque yo no he encontrado su nombre en* 
tre los Académicos, y he leido las listas que están en d 
tomo i.^ de las Memorias "de dicha Academia; pero el Lee- 
total de Cádiz conserva entre sus papfshs , según me dicci 
copia del discurso que pi*on unció Mirabel en su recepción* 
No sabemos por qué permaneció en Francia tan poco 
tiempo , respecto del que se necesitaba para la total impre* 
«ion del Diccionario, pues él falleció de vuelta en Cádiz y 
se enterró en 7 de junio de 1744? ^'^ tener la satisfacción 
de ver su obra impresa. 

' Yo he visto el codicilo que firmó en 5 de junio del aSo 
en que murió, y se refiere á un poder para testar que dio 
á Doña Francisca Alvarez en 17 de mayo de 17419 todo 
ante el mencionado escribano Pedraza. 

Creo que si hubiera vivido mas, ampliara con nuevos artí* 
culos el Diccionario, porque asi lo da á entender en el ci- 
tado de la Torre Turpiana, pues ofrece el del fundador del 
Sacromonte D. Pedro Vaca de Castro, y no lo puso. 

£1 gran Diccionario histórico consta de diez tomos en 
folio magno, y se imprifnió la traducción española en Pa- 
ris en 1753 (i). 

■ ■ ■ — '- " ' ■ — 

(i) Libros parroquiales. Protocolo de la escribanía citada, prólogo 
del Diccionario de Mor^i en español, en el tomo !.<*, y en el tomo 5.* 
pág. ¿18, y en el tomo 10, pág. 30. Memoria de la Academia de la Histo- 
ria ya recordadas. Caria del Abad del Sacromonte D. Manuel de Caeto, 
en la que me dice confrontó todas las noticias concernientes al Caooni- 
cato de Mirabel, y que las halló conformes con los libros de loa arclii- 
^os de la Abadía*. 



J aL2Q 

^DS£ CBI.B&TINO MuTis nacíó el día 6 y se bautizó en 
t6 de abril de 173a: su padre se Uaraó Julián y su madre 
Doña Grep»ria Bosio. Instruido en las ciencias teológicas, 
médicas y naturales , y d^pues líe haberse dado á conocer 
en Madrid por sus conocimientos anatómicos desde el año 
de 1757 en que regentó esta cátedra, se trasladó á la Amé- 
rica meridional en 1760, en donde se propuso dedicarse 
esdusiyamente al estudio de «la naturales, y á propagar 
en el nuevo reino de Granada el conocimiento de las cien- 
das útiles: se ordenó de presbítero en 1772, y éftipezó á 
enseñar en la capital públicamente las matemáticas en el 
Colegio mayor de nuestra Señora del Rosario. 

Desde entonces la botánica la.zoología, la mineralog^'a, 
la física, la geografía y la anatomía hicieron su única ocupa- 
ción , con tanto aprovechamiento , que en breve se hizo 
admirar de todos los sabios de Europa, y mereció que el 
Sr. D. Carlos III le nombrase en 1782 director de una es- 
pedición botánica en el mismo reino de Granada. Desde 
esta época ^ dedicó con nuevo empeño al estudio de las 
plantas^ y no cpnteptándo^ como el común de los botá- 
nicos, con aumentar el catálogo de los vegetales, y alterar 
y mudar sus nombres ,iiizo un espe<¡¡al estudio en cono- 
cer sus virtudes', sus usos y sus relaciones con los otros 
seres oi^ánicos, y con el terreno y situación geográfica; 
debiéndose á estas preciosas investigaciones los muchos ma- 
nuscritos que ha dejado, y «de los cuales pueden sacarse 
tantas y tan grandes ventajas para la economía pública : un 
herbaiio que contiene nías de veinte y cuatrp mil plantas, 
y una multitud prodigiosa de escelentes dibujos ejecuta- 
dos é iluminados á su vista, y bajo su^ dirección, por pin* 
tores que él mismo foi*mó; una preciosa colección de go« 
más, raices, leños, estractos y otros productos vegetales, 
y Una rica colección de animales y despojos de ellos, to- 
dos los cuales manifiestan su incansable laboriosidad y sus 
profundas miras en el estudio de la naturaleza. 

Al mismo tiempo que Mutts correspondía de esta ma- 



-H-. 



123o J 

ñera á la confianza que habia merecido al Rey , y á Í4Ége- 

nerosidad sin ejemplo con que se le suministraban las cuan- 
tiosas sumas necesarias para empresas tan graiÉfíosas, no 
perdió de vista el estudio de las élencias exactas, ni el d^ 
la geografía, que consideró de tanto interés en aquella parte 
del nuevo continente; y aprovechándose de la munificencia 
del Rey padre, el Sr. D. Garlos IV, empezó en ^4 de mayo de' 
180a lá grandiosa obra del Observatorio astronómico de 
Santa Fe de Bogotá , que se concluyó en ^o de agosto del 
año sigiAsnte , y que por el acierto con que está construí'- 
do, por su buen gusto , por su situación, y por la escogidc 
colección de instrumentos que posee, merece competir coii 
los mejores de Europa , y sewk siempre un testimonio irre- 
fragable de los profundos conocimientos de este sabio Doc-' 
tor, y el mas convincente testimonio del zelo y de la ge- 
nerosidad con que nuestros Monarcas han procurado la 
ilustración y el bien de sus subditos de Indias. 

Ocupado Mutis en estas útiles tareas^ cuando reconoda de 
nuevo las plantas que habia recogido en los países altos AA 
reino, cuando dabii lá última mano á los trabajos empegar 
dos en los bosques de Mariquita, v cuando por fin perfec- 
cionaba su obra favorita de quinología ó historia de los 
árbojes de la quina , que nadie ha conocido como él falle- 
ció en Santa Fe de Bogotá en 11 de setiembre de I808.' 
' El Gobierno cuenta entre los triunfos dfe las tropas es* 
pnííoleS ten Ultramar, el habei-se salvado los innumerables 
objetos de historia natural que formaban la rica colecion 
de este naturalista célebre, y que ha sido el fruto de la& 
inmensas sumas que ha invertido en su formación; y qui-. 
!zá se hubiera desfraudado á Mutis de la gloria debida i 
Sufr incansables desvelos, y á sus científicos profundos co* 
nocfmiemos. Salvado pues este precioso depósito, se tras- 
po'i'tó á la corte, bajo la custodia y cuid;»do del Genei-al 
ü. Pascual Enrile, paisano dé Mutis, y los contenían cien- 
to y cinco cajones, los cuales fueron destinados por S. M« 
pai^a enl:i«|ü€fcúreL Gabinete de historia natural los objetos 



de zoología y mineralogía ; y los correspondientes á botá- 
nica á la biblioteca y berbario del Real Jardin botánico de 
Madrid y como asi se verificó; mandando ademas que se 
publicase no solo la (j[uinología ó tratado de las quinas que 
tiene trabajado Mutis y sino también todo lo perteneciente 
á la Flora de la Nueva Granada. Los Reyes nuestros Se- 
ñores examinaron por sí mismos el tesoro con que el tra- 
bajo de Mutis regalaba á su nación, y correspondia fielmen- 
te, y aun con ci^eces, al encargo que se le habia confíjado. 
Con esta protección y sabias disposiciones, la Europa 
que hace ya tantos años que deseaba con ansia disfrutar 
4e los trabajos. científicos de Mutis, logrará ^n breve satis- 
facer en parte sus deseos, y aquel conseguirá taombien que 
se añadan luievos elogios á los que hace; tiempo le tiúbuta- 
roo el bijo del inmortal Linneo ( que en el suplemento á las 
obras de su padre lo celebra por el mas aventajado botá- 
nico que ha existido en el n^uevo mundo), flaenke, Qava- 
.iiilles,..Humboldt y cuantos sabios han tenido proporción 
, de adniir¿|r sus profiMíidos conocimientos y su laboriosidad 
ftip ejemplo. , . . 

Fue individuo de la flBademia de Stokolmo (i). 
Acabamos de leer la oración inaugural que en %esion 
pública celebrada por. el Real Colegio de Medicina y Ci- 
rugía de Cádiz propunció el Dr. D. Francisco Javier Laso 
(honor de nuestra patria): en ella trata, d.e Mutis ^ y lo 
trata dignamente. Como en ella da mas noticias de él que 
las que tenemos puestas , estracto alguna cosa de la ora- 
ción desde la página 23 á la 29, para enriquecer nuestro 
articulo. 

«¿Qué pluma bástaria á describir, ni qué tiempo á enu- 
merar las eminentes qualid^des. que nos hacen admirar la 

I ■ I 

(t) Libros parroquiales. Zstracto de If gaceta de Madrid Áe 7 de abril 
de 1818. Semper, Bmajro de una bibtiot.espüñoU^ tomo 4.*, pá|^.169. 
Nufvos elementos detherapéutica^ por J. L« Allbert, de la edición frailee* 
sadeParisdeÍ817»aefdelapég.28deltoino 1.* «... 



a3a J 

vida del Dr. D. Josc Celestino Mutis , h¡jo de esta ciudad 
y alumno de este Real Colegio , que se honra con perte- 
nencia tan envidiada y casi dis(|^tada? Las ciencias, la pa- 
tria y la virtud perdieron en él uno de sus mejores apo-^ 
yos ; pero juzgado por la época que lo gozó y por las Te* 
nideras, su nombre será inmortal, como los objetos qoe 
hicieron su incesante ocupación.... Entró en este Colegio 
con plaza de alumno Interno en el ano de 1749- Conchu- 
dos sus estudios pasó i Sevilla , en cuya universidad reci- 
bió los grados correspondientes. «.. Resuelve su viage (á Ul« 
tramar) , y alternando en el noble ejercicio de asistir y con- 
solar á los enfermos y en el estudio de su amada botad* 
ca, examinó toda la vegetación de la Nueva Gi'anada y aun 
herborizó sobre la dma de los And^*.., Entabló corres- 
pondencia con el inmortal Linneo y otros naturalistas de. 
Europa , y difundida por estos la fama de sus superiores 
luces, las academias y universidades de esta parte mas cuita 
del mundo se apresuraron á solicitar sus relaciones, hon- 
rándose con el título de tal correspondiente. No se rüpiite 
jactanciosa esta espresion: Lini^o ha escrito citando á Mu* 

muí 



tis: Noman immortalej qttod muía oítás numquam 
nSu jtombro es inmortal, y no perecerá en tiempo alguno.» 
Y nuestro Cavanilles: in honorem sapientissimi virí Josephjí 
Celestini Mutis, qui jure mérito botanicorum in America 
'princeps sálutatur^ debetque etiam ínter primates europeos 
col/ocari: ^"En honor del sapientísimo varón José Celestino 
Mutis, quien por su mérito se adquirió de justicia él ser 
saludado príncipe de los botánicos de América , y que de- 
be también ser colocfSdo entre los primeros de Europa.» 
£1 barón de Humboldt y Aiitié Bompland , ilustry viageros 
naturalistas que han visitado 'aquellas regiones y tuviercm 
la* dicha- de lratai>le, como ün tributo de su admiración y 
respeto hacia un sabio tan consumado, hicieron estampar 
su retrato en París, orlado con la planta mutitia^ de su. 
Tiombre, y otra de su invención, y coronado con el 
blema de la inmortalidad!» 



J a33 

Hablando el Ur. Laso poco después de liis obras litera- 
rias de Mutis, dice: « La que tituló el Arcano de la quina^ 
ó sea la Historia de los árboles de la quina j acaba de pu- 
blicarse en Madrid por el celo del Dr. D. Manuel Hernán- 
dez de Gregorio. « Y al fin de las noticias biográficas de 
Mutis declama patrióticamente el Sr. D. Francisco Javier 
Laso , con d fin de que el retrato de Mutis sea colocado 
entre los de los dos compatricios que están en la sal) 
consistorial de Cádiz. 

Se imprimió la antedicha oración inaugural en Cádiz 
en 1828 en casa de la viuda é hijo de Bosch : debe leerse 
por su elegante y elocuente estilo, j por lo abundante de 
noticias de hombres celebres j de doctrinas útilísimas. 

Según lo que se habló en las Cortea de Madrid el a 
de mayo de 1822 , parece que trabajó Mutis cuarenta anos 
continuos en la botánica; que éu gran herbario consta de 
6969 dibujos magníficos , sobre aooo muestras de maderas, 
porción de manuscritos, sin induir los de quinologia, ramo 
que ha producido muchos millones al comerdo espan<d| 
á beneficio de las luces de la botánica. 



Josi PowBE nadó á 29 de mayo de 1753, teniendo por 
padi*es á D. Juan Andrés Power y á Doña Anastasia de 
Vega y Figueroa. Empezó á servir de caballero Cadete en 
d Real Colegio de Segovia , uno de los establedmienlos 
mejor montados de Europa, de cuyas escuelas teóricas y 
prácticas han saUdo los mas sabios artilleros. De quince 
años ciñó la espada^ que no dejó aino con ta vida, sin ha- 
berla rendido sino á la muerte. * ^ 

Desde Brigadier de la compañía de su Colegio , i qa 

fue nombrado en 19 de setiembre de 1770^ hasta Teniente 

coronel de artillería, á que lo agradó la demoicia de 

S. M. y la justicia con que lo merecía , en el mes de mar- 

sa ¿e 17981 ^asó por todos los grados .y empleos, de or 

3o 



a34 3 

denanza; siendo también nombrado por Real gracia en 6 
de enero de 1797 Director de puentes militares portátiles. 

Entre los varios generales de ejército bajo cuyo man- 
do sirvió, dos por lo menos fueron sus compatricios, Ce- 
Yallós en Ultramar, é Iturrigaray en la Península. 

Los campos y plazas donde ejerció sus servicios fueron 
Castilla, Andalucía, en la África española siete veces, y 
en la América meridional , con esta individualidad. En la 
defensa de Melilla sitiada por el Emperador de Marruecos; 
en 1^ espedicion al Rio de la Plata, hallándose en el des- 
embarco de la playa de S. Francisco de Paula, rendición 
de la isla de Santa Catalina , sus fuertes y en la de la Co- 
lonia del Sacramento. En el sitio y bloqueo contra la pla- 
za de Gibraltar , y construcción de toda la batería de ca- 
fiones avanzada de S. Martin : esta sirvió de cuna á la in- 
mortalidad que se adquirid su paisano Cadahalso finando 
en cita. A otra de morteros en el apostadero de los ca- 
Sones avanzados delante de la última paralela, y ejercien- 
áo funciones de Ayudante de brigada en toda la campaña. 

En la defensa de la plaza de Ceuta durante el fuego, 
habiendo apagado el que encendió una bomba tirada por 
los enemigos, que cayó en la puerta del repuesto de bom- 
bas cargadas en el rebellin de S. Pablo , en la plaza de ar- 
mas, á presencia del general que mandaba, el Sr. D. José de 
' Vasallo, y haberse hallado en las salidas á su campo fron- 
terizo, verificadas en los d¡a& 3o de setiembre y 3i de oc- 
tvbre de 1791 9 ambas veces á las órdenes del Brigadier 
D. José deÜrrutia, ala cabeza de la primera columna, en* 
cargddo de los cañones de batallón , sosteniendo los traba- 
ijásfáe iticendiiap y destruir las baterías y minas de los mo- 
''ros contra la plaza. 
'De álli pasaría, hecha la paz, á Cádiz, porque en i^pS 
'lera capitán del detall de la plaza. No usó de Real licencia, 
ni creo se ligó con el vínculo matrimonial. 

£n la guerra contra Portugal del año de 1801 refiere 
la Gaceta una aceion que se tuvo á las orillas del Guadia* 



J a35 

na 9 cerca de Ayamonte, en 8 de junio ; 7 -por lo que to- 
ca á este oficial , dice : « En la batería tuvimos la desgracia 
de que á los primeros disparos atravesase por el pecho una 
bala de canon al Teniente coronel de artillería IX José Po- 
wer , comandante de la de la división, oficial de muchos 
conocimientos , desempeño y valor. « Esta división la man* 
daba el Sr. Iturrigaray, de quien hablaremos en su lugar. 
Es horroroso para el pusilánime el lecho en que exhaló 
su último aliento Power; pero envidiable al verdadero y va- 
liente militar , y caro á la patria que lo riega continuamen- 
te con lágrimas de gratitud (i). 



JosB DB Roías, hijo de D. Nicolás Ignacio, y de Doña 
JuUa María Recaño, nació en 19 de marzo de 1702. Sen- 
tó plaza de caballero guardia marina en Cádiz en 14 de 
enero de 1721. Juzgó desde su mocedad que si habla de 
vivir con honQr, djcbia ser virtuoso. 

Desde d año 1724 en que se embarcó la primera vez, 
hasta i\ de 766, en que mandando el ,navío Rayo trans- 
portó desde Cartagena á Genova á la Infanta Archiduque* 
la, y ^eaáe alU al de Cartagena á la Señora Princesa de 
Asturias^ fueron tan rqpetidas las campañas y tan varias 
las comisiones que se le encargaron, como los muchos 
años que trascurrieron. No hay año de los espresados en 
que se le encuentra ocioso. 

Se vio en varios combates con los argelinos: se encon- 
ttó' en 173a. en la reconauista de Oran: fue muy particu- 
lar d mérito que contrajo en Cartagena de Indias, cuando 
m 1741 se vio sitiada por la escuadra inglesa del Almi<> 



(I) &aeeUtde Madrid ddf de mtrzo de 1798: id. fstrmordimmria de 
i8 de janio de 1801» Libros pairoqeíalet. Gata de PwfttUrotdtCadia de 
19^1 y tu hQJa de iorndot iusu í 7d7. 



íáe s 

tante Weritoñ , lio jiolo en el navio San Felipe , 5¡no 
también mandando en tierra* varios piquetes desde i5 de 
inarzo hasta 20 de mayo; y haciendo después el servicio 
de la t^iaza, que temia nueva invasión, hasta el 19 de ju- 
nio de 1743 7 ^n que mandando el Nomparell ^ pasó á la 
Habana. 

Siendo teniente de navio se halló en los cinco comba- 
tes que en el año \]e 1747 sostuvo el nombrado Glorioso 
contra ingleses', viniendo con caudales de Veracruz al man* 
áó del capitán de la misma clase- D. Pedro Mesia de la 
Cerda, de que resultó Rojas herido: el primer combate 
con dos uavíos^e guerra; el segundo con otro, una fira- 
gata 7 un paquebot; el tercero^ después de haber dejado 
el dinero en Vigo en 17 de octubre con dos fragatas de 
i 4o cañones; el cuarto en 18 del mismo mes contra el 
navio Darmouth de 66, á quien voló el Glorioso, pudien- 
iíó recoger solamente un oficial y otros 17 ingleses, y el 
^úiiito' en' la mañana del 19 con un bajel de tres puentes 
y dos fragatas de 3'2 y 24 cañones, á quiei^es se rindió 
por fin, por estar totalmente desarbolado,' haciendo tanta 
agua que se iba á pique, y falto absolutamente de muni^ 
*<íones. Funciones que le merecieron con justidiá él asceta 
so á'capitairi de navio (sitándolo antes de íVágata) con co- 
mpresiones (le parle del Rey que le hacen mucho hóvioK 

Estos combates son gloriósisímos para la marina espa* 
ííolá. ^ 

En 1773 se le confirió inteiinameitte el mando del de* 
y p^krtaméntó de ¡Cartagena, y en 1775 lo obtuvo en propie- 
'cfcad con el gobierno político mistar de la plaza ; y eti 79 
'se puso el segundo entorcfaaído de Teniente" general. En 
diferentes ocasiones tuvo también á ' su cai^o la ctpitaiila 
general de los reinos de Valencia y Mui*cia. 

S. M. le liizo merced en 22 de diciembre de 1789 de 
'titulo de Castilla con la nominación de Conde de Casa Ro- 
^j«s, libre por su vida y. la de su primogénito de contribu- 
ciones, del que se le despachó el 'diploma en li dejtoio 



le 90, según la Gaceta de Madrid Ae esta fedia: mucho 
Dtes^ sobre el año de 17459 ^ había liecho armar en. la 
rden de la caballería de Santiago. 

En el tiempo que fue oficial general supo sostener con 
i mayor firmeza el decoro de su dignidad , «on que sé lii- 
o obedecer; y no se separó de la particular que le hacia 
Doabla á todos. Pidió al Rey en una enérgica representa- 
ion* lo exonerase de sus mandos mediante el quebranto 
e 6U salud > y el tener cerca de 90 años ; y como tenia 
m acreditado el cabal desempeño de tantas confianzas, 
an admirada la prudencia y grande celo con que supo 
ombinar los intereses del servicio en las arduas y críticas 
trcunstancias de su larga carrera, cuyas recomendables 
^rendas le grangearon el Real aprecio, accedió el gobier- 
10 en II de junio de 1790 á sus i*uegos, conservándole 
os honores y sueldos de Capitán general, en prueba y en 
x>nsideracion de lo bien puesto que estaba en el ánimo 
lel Rey. 

Supo dirigirse en el gobierno de Cartagena con tal 
icierto , paz y moderación , que mereció á su ayuntamiento 
os mayores elogios , y á su separación demostraciones de 
particular ^sentimiento, como se lee en el recomendable 
oficio que le pasó en 17 de junio del citado £^0 de 90. 

La voluntaria y eficaz dimisión de sus amovibles em- 
pleos, el no haber llegado á ellos por importunidades y 
Dtros ilícitos resortes , el haber querido permanecer des- 
poes del retiro de sus mandos dentro del mismo pueblo 
^[oe gobernaba, son las pruebas que lo justifican, y que ha- 
fepUpa.reoer grande á este ilustre Conde, el cual acabó de 
viífir;en.7i)de octubre del año de 17949 habiendo contado 
^3' de edad; y ocupará siempre su memoria un lugar dis- 
tinguido en la lustok'iá de la maiina, y en los anales de los 
valientes. 

Es necesario que la vida. del hombre noble pueda pro- 
poMtrse como ejemplar á sus sucesores,, y que su gobier- 
no en los honrosos destinos- que merclció á lá piedad del 



a38 J * 

Monarca , pueda ser el modelo de los demás que gobier* 
nen ; y de este modo podrá decirse que su nobleza no so- 
lamente es justa, sino también perpetua, poi*que la noble- 
za no tiene otro verdadero esplendor que el de la virtudí 
y sola es con» una prcparadun para una justa gloria. Las 
buenas propiedades de este Conde de Casa Rojas, y que 
las atestiguan los que lo trataron, su amor y respeto ala 
religión, su equidad y desinterés, su trato afable con d 
soldado, á quien siempre miró como una persona aprecia- 
ble de la república , y necesaria á su Pi-íncipe, lo foras- 
tero que era en el gi-an pais de la perjudicable ambición, 
la escelcnte educación que dio á sus hijos, porque se casó 
en Cádiz en 21 de noviembre de 174S con Doña Teresa 
Espinosa Blanqueto , y por último el notorio buen ejemplo 
que dio en sus mandos , hacen que se le pueda proponer 
por dechado, y que se desee tenga imitadores. 

Fue sobrino y ahijado de -D. Antonio de Rojas , ma- 
gistral de Cádiz, que tiene aitículo en estas memorias; y 
D. Nicolás Rojas y Doüa Julia Recano también nacieron 
en Cádiz (i). 



(1) Libros parroquiales. Gaeetat <fe Madn'él de 7(jf de jamo , 'áéÍ9 dt 
agosto , de 1 9 de setiembre y de 7 de Doviembre áe i 747, de 30 de abril 
de 177d» de 11 y Í6 de junio de 1790, y de, 24 de octubre 
1794. Algunas noticias comunicadas también |)or]a Escma.Sra. Dooa 
Julia María de Rojas, su bija y paisana nuestra. Oraeiott fñnekrt qtie tm 
las exequias celebradas en 22 de noviembre de 1794 en la iglesia de 
Caridad de la ciudad de Cart^ena por el alma del Escmow Sr. D. Jof^ 
de Boja« etc. etc. dijo el Dr. D. Juan de Dios Neri y Laríft etc. | i 
ea Murcia ^n 1791 cb la oficíaa de la- viuda da TfrvcL 



J a39 

JosB DE Vargas t Poncb nació en lo de junio de 1760 
del casamiento del licenciado D. Tomás con Dofia Josefa 
Ponce: recibió en Cádiz de sus padres y parientes una edu- 
cación tan esmerada y cumplida , que cuando en 4 de agos- 
to de 178a sentó plaza de caballero guardia marina en la 
compañía de la Isla de León , estaba perfectamente ins- 
truido aun en las matemáticas superiores, habiendo sido 
su primer examen una aprobación de todos los estudios 
qoe se daban en aquella Real academia. Instruido igual- 
mente en las humanidades y en las lenguas latina^ fran- 
cesa, italiana, inglesa y lemosin antiguo, se le escogió pa- 
fa la guardia de honor del Sei^msimo Sr. Conde de Air- 
tois (hoy Carlos X, Rey Cristianísimo) en Algeciras, á 
donde por Real orden pasó, y se halló en la batería flo* 
tante el Tallapiedra, del mando del Principe de. Nassau, 
en el ataque que se dio á Gibralur en 1 3 de setiembre 
del dicho año de 8a. Luego se embarcó en el nayío San 
Fernando , d^a escuadra de D. Luis de Córdoba, y se 
halló en el combate sobre cabo Espartel eñ.20 de octu- 
bre. Entretanto la Academia española coronaba de laure- 
les su primera producción literaria con que se dio á co* 
nocer al público ilustrado, el elogio del Rey D, Alonso el 
Sabio , escrito con elegancia por un guardia marina , y ex* 
emado de una vasta y proftmda erudición. 

Ascendió á alférez de fragata, y hecha la paz en 1783, 
fue uno de los o&oiales escogidos por el Sr. Toñño para 
ayudarle en sus sublimes trabajos,. y á Vargas se fió todp 
A cuidado de la edición del Atlas, la que dirigió con in- 
decible actividad, cuidando de que los dibujos, grabados 
é impresión salieran con la exactiuict y belleza que acre- 
dita la nusma obra; y es enteramente suya la erudita in- 
troducción que precede al Derrotero, de la parte meridio- 
nal. fistando en esta confianza lo admitió en su seno en 
17 de febrero de 1786 la Academia de la Historia, y en 
6 de diciembre de 89 entró en la de San Fernando. 

Sendo ya en 17^ teniente de navio tuvo que aban- 



á4o J 

donar la Corte para embarcarse en el San Fulgeñc¡0| 
cuando se declaró la guerra á la Francia , j pertene* 
ciendo á la escuadra de D. Juan de Lángara , concurrió 
á varias campañas de mar, á la entrada y ocupación de 
Tolón y y á oti*as comisiones en Genova, Gerdeña y Ro- 
ma, en cuya capital fue presentado por nuestro embaja- 
dor Azara á toda la corte eclesiástica, y al cuo'po diplo- 
mático. 

Aprovechándose de la habilitación de su navio, formó 
una colección de antiguas lápidas é inscripciones ronumas 
de Cartagena, cuyo ayuntamiento , después de darle las 
debidas gracias , las colocó en las galerías y salas de sm 
casa consistorial. £1 Sr. Jovellanos le nombró en 1797 para 
individuo de una junta de instrucción pública. En 1799 
lo destinaron á Tarragona para dirigir el embarco de las 
tropas que se disponian para reconquistar la isla de Menor- 
ca. En 1800 le mandó el ministerio de marina pasar i 
Guipústcoa á desempeñar algimas comisicu^ Dirigióse á 
Zaragoza , visitó al paso en Barbuñales al Sr. D. José 
Nicolás de Azara, retirado en su casa nativa por las intri» 
gas de la corte de aquel tiempo. Incorporó el puerto de 
Pasages á la Corona, y unió á Fuenterabía y su comar- 
ca al Reino de Navarra. 

En 1804, estando de vuelta en Madrid, lo nombró la 
Academia de la Historia por su Director. Ocupado siem-» 
pre en comisiones científicas , y oscronrecido cfuando los 
rrañceses mandaban en Madrid ^ libre de ellos empeaó í 
publicar un Diario militar para estimular á nuestros aolda* 
dos. A la nueva ocupación de Madrid por los misnios es« 
trangeros salió para Cádiz, á donde fue emplefido por ks 
Regencia del R^ino. Desde i8o5 era Capitán de fragaün^ 
y por antigitedad rigorosa ocupó la cabeza de los oficial» 
de su clase. 

Su inclinación siempre lo llamaba á la literatura , J 
particularmente á la historia nacional, y asi era como uw 
biblioteca ambulante de esta ciencia. Los de la prormcis 



• > 



J 24l 

de Madrid le nombraron por su Diputado á las Coites d 
Cádiz de i8i3 y 1814. De resultas de la abolición de aquel 
'sistema lo mandó el Gobierno á Sevilla para arreglar el 
archÍTO de Indias. Restablecido lo derogado en 1S20 vol* 
Tieroule'V elegir por diputado ; y en el intermedio del ano 
i4 al ao estuvo grandes temporadas en Cádiz, á donde lo 
estimaban cual se merecía. La Sociedad económica lo enu- 
meró entre sus soctos y la ilustró mucho. 

Quebrantadas sus fuerzas por la aplicación á bastantes 
pombiones • murió' en la noche del 6 de febrero de 1821 
á los 60 años de su edad. Tenia bellísimas cualidades, y sus 
propios taleñtoá no'erán á sus ojos sino derechos que "^ha- 
bía adquirido para ser mas modesto , como dijo Buffofi 
de otro sabio. .Gu^tábalje. mucho el habla anpguá castellaa 
na. «Inoportuno seria, escribe Navarrete, recordar entié 
nosotros su genio candoroso, su franqueza ún c%ütela, su 
aplicación sin Umites , su laboriosidad , su amor á este ins- 
tituto»: hablaba á la Academia de la Historia. Vargas eaf» 
crd>ió muchísimo, y escribió bien. 

Le pedimos en el tiempo. en que estaba en Sevilla st>> 
quiera una nómina de sus escritos, y contestó: «Trianes el 
Lectoral sabe mas de mis pobrezas que yo mismo^ tiene 
un casi catalejo de mis ocios. Yo solo sé que suben á 
ciento, y asi no es estraño, lo uno que ninguno sea bue* 
no , lo otrb que no vea ya lo que garavateo, pues eso no es 
escribir. * Consecuente á este aviso suplicamos al Señor 
Lectoinl de Cádiz nos dijera lo que supiese, pArá Wivñlt 
nuestro deseo; y con la mayor franqueza, como tan in€€^ 
resado en dar publicidad oportuna al mérito de un su'amv» 
go tan íntimo, y carísimo paisano^ nos prestó codos los 
matemles útiles para formar * este artícido, por lo que Ife 
estamos sumamente reconocido. '^ 

Oblas de Vargas impresas y trabajadas de orden de S. SI. 

1. Un tomo en 4.® Derrotero del Océano ^ en su lar¿á 
introducción la historia de la Geografía, y en especial la de 
España. 



2. Descnpcioñeí de hs Islas Pbhiusas f Baleare^ Ma- 
drid 1787, por ^ ^íuda delbarra un tonVD^en 4r°> inayon«-« 

3. Derrotero eie¿ {}cc0nFia septentrional , vat t^mo. • '^ 

4« El Plan de educación para la noblcj^i ^n folio .eAs^t 
1786. * •• 

5;. Relación del último TÍa{[e ni estrecho de Magallaáet 
•do la fragata de S. M. Santa María de la Cabexü;. A|adríd.> 
1788, por la viuda de Ibarra, ea 4-^ mayor.. EftU obra M 
■ha traducido en varias: lenguas*. 

6.. Otro segundo tonao que fefiei'e A segundo y último 
Tiageeomplemento del anterior. * ■■ ■ 

j^ Jmpbrtaneia de la historia de la Marina e^ñolai 
precisión, det que se confie á ua Marino; y plan y oniras- 
oon que de orden superior la emprende^.... Madrid en la 
imprentii Real 1807,: un tomo» en 4:*^ 

•Sw V(f roñes ilustres de la Marínoi esjfaMola. Fula de Don 
Pedro NiiiOy primer Conde de Büetna. Madrid 1807, unto* 
mo en 8.^ en la dicha Real imprenta, 

9.. Id, Vida de D.Juan José J^auarrOj primer Marqués 
•de la Victorisi.. Madrid 1808, otro tomo en 8.** gruesa en 
la misma imprenta. 

LA prínieros tres arios corrió con la Guia de la Real 
íArmada-^ é impresión del Almanaque náutico. 

Obras impresas de varios argumentos*. 

. 10,. >J^hgior det Rejr. D^ Alonsos el Sabio ^ premiado por^ 
•Ii9^ Real Aca^lemia de- Historia. Madrid por D. Joachio lbiu!v| _ 
3ca 1782, cuaderna en 4*^ mayor:, ae han repetida las. edir 

^ X i^ Discurso^ dicho, ea- la Junta púlilica. dé la Academia' 
■de S. Feniando en 1790 ^ impresa de ordea de la misifi^ 
G)ntiene la historia, del grabado* en toda Europa», *■< . . 

xa.. El discurso de- entrada ea la Sociedad econóadoL^ 
de Madrid en el año det 1789,, cuya publicación decreto * 
)a Junta.. Sir argumenta es el ofeígen de estos cuerpos y 
sus ventajas. 






J 243 

i3. Declamación contra los abusos introducidos eil el 
castellano, que* alitpa^ la hístoííá de ^nuestra lengua siglo 
por siglo, y pcrjaieíoi (pie hoy padece. Madrid por la viu- 
da de Ibarra en ijgJ,^»^ n^ayor. 

14. El Diario militari Madrid 1S12, en varios cuadernos, 
i 1 5. . Síirvicios de Cridiz (desda iHoS á 18 16, Discurso 

. íquc tuvo el pritóe^ premid de ios ofrecidos por la ciudad. 
Cadit en la Gasa, de Misericordia, tmo de 18 18, cuaderno 
éti folio. Es di;»no dé leerse el papel eon que temitió al 
certamen esta obra/Üli^e asi: «José de Vargas y Ponce, ga- 
ditano, á. los padres de la patria acierto y prosperidad. — 
Desde qtie tíive uso de. razón alimenté el ardiente deseo 
de ofrecer á mi cafa y dulce patria una memoriar Anhe- 
laba fuera testimonio fiel de mi singular complacencia por 

. haber empezado en su- recinto ¿ gozar de la benéfica luz 
del cielo. Nada Jiice ni escribí, que me pareciese digno^de 
empleo ifn alto ; pero llamado por ella misma á certamen 
tan notable , sacudí mi encogimiento y ncr infundada timi- 
dez. ¡Ojalá no pbstante quede superado por otros compa- 
tricios ! Si con todo esta nota tiene la fortuna de leerse y se- 
pa el Escmo. Ayuntamiento que acepto su medalla de ho- 
tior para indeleble recuerdo de mi gratitud, y que renun- 
cio todo lo demás. Harto pilpÉÍo me concede la Providfti- 
da haciéndome hijo de Cádiz, y Cádiz prefiriendo él co- 
nato dq este su amantísimo y revefente hijo. Sevilla y oc- 
tubre I.® de 1816, — » 

■ ■ 

i6. El Tontontorront^nyeníiAemo.en 4.% en la casa de 
Misericordia de Cádiz, ,i8i8.^ . . 

17. El Varapalo^ cuaderno id.. eii id. id. 

i 8. Poema criticando los m/ijrorazgos » Madrid 1820. 

19. El peso^ 4^ro^ poema impreso, no sé adonde ni 
cuando. . . ■ ' 

2K>. Dictamen sobre jilinlrantazgOj impreso en 1820. 

ai. Otro sobre un arcldvo general^ id, en id. 

al. Otro sobre^ ilustración del hinq^ id. en id. ^ 

> -. Ji*...^% LaprocldmádclwlUron: ignoro lademas de este papel 



a44 J 

Obras concluidas y no impresas^ esperando oportunidaeL 

a4. Disertación histórica sobre el rio Vidasoa, con su 
plano: prueba que perteneció siempre á España 9 trabaja* 
da de orden del Ministro de Estado, con la licencia para 
imprimirla, un tomo en 4-^ 

' aS. Tablas de vitalidad y mortalidad de- Guipúzcoa 
desde 1701 hasta 1800, con un discurso sobre el estado 
'de dicha provincia, con licjencia par^ su impresión, un to- 
mo én 4-^ 

a6. Informe histórico pohtico de cuanto contiene el 
puerto de Pasages, y sus incidencias desde el siglo XIIIi 
de orden del Rey, un tomo en folio , presentado al Mi- 
nistro de Marina. 

27. Elogio histórico de Ambrosio de Morales, y jui- 
cio de todas sus obras. 

a8. Reglas para hacer los elogios de los hombres ilus- 
tres, presentadas á la Sociedad de Madrid, con motivo de 
la muerte del Infante D. GabrieL 

39. Noticia^ estracto y juicio de todos los historiadores 
generales de España. 

3o. Apología de la literatura española^ un tomo en folio» 

^i. Tratado cojnpletísin^de aritmética que se trabajó 
en 1783, para que sirviese en las Academias de guardias 
marinas, un tomo en 4*^ mayor. 

3a. 33. 34. 35. 36. Cinco discursos Lcidos en la ReaL^^-^ 

Academia de la Historia que formarán dos tomos, y mani ^' 

fiestan eF estado de la historia de España, el de los archi^ 
▼os de las ciudades, el de sus historiadores pacticubres^ 
la necesidad de viages literarios etc. 

07. Disertación completísima sobre las fiestas de toros 
su origen, introducción en Espaila , y males que nrminnan ^^^' 
hecha y presentada por orden de la Academia de la 
tona. 

38. Otra sobre una piedra con inscripción romana , ha- 
Hada en Vcrgara, que se creía reliquia de S* Valero /cuy^ 



J a4i 

impresión tiene acordada dicha Academia. 

39. Historia general de la Marina , que contiene su orí-* 
gei> en todos los pueblos del mundo, sus progresos, su 
estado actual, 7 las espediciones marítimas antiguas y mo* 
dernas: la tradujo del francés: en tres tomos en folio me- 
nor : está la impresa en París. 

40. P'^iela d^ Pedro Kavarro. ^ 
4i« f^ida de IK Hugo de. Moneada* 

42* Discurso dando cuenta de su segunda dirección de 
la Academia de la Historia, 7 del estado nacional de esta. 
, 43* Elogio de D. Antonio Escaño. 

44* Reforma de Escuelas : discurso que ganó el primer 
premio en la sociedaa de ScTilla. ^ 

45. Discurso al entrar socio en la dicha sociedad. 

46. Apunles para la educación de las señoritas. 
47* El Plaitde seminarios coa notas 7 glosas* 

48. £1 primer tomo de la Marina española. 

49. Disertación hístóríco-legal que prueba el legítimo 
y no alienado derecho de S. M. y sus vasallos á la pose- 
sión y pesquería de Terranoya. 

50. La Fida de Juan Sebastian del CaiK>. 

5 1. La de los tres Geneirales Oquendos. 

5a. La Historia de Guipúzcoa: obra que aclararia las in- 
disputables regalías de S. M« 

. 53. Noticias histéricas de los parientes, mayores de Gui- 
púzcoa jetp. 

54' ." La .descripción ¿ historia de Cartagena y y en ella 
inclusa la del departamento. . / . 

, *S5. 5j6. 57. Descripciones históricas de Sevilla, Tarra- 
gona y Murcia 9 no concluidas... ■ ..'• 
. 58., £/o^¿0 dei D. Vicente Tofífia, mandado imprimir 
por 1^ Real Academia de la.Historia« •(% yo. lo hubiera po- 
dida leer^ ^cuánto mejor, saldría eL. articulo de este sabida 
General!) '' 

59. Vida de Pedro Mártir de Apglería^ primer Dean 
de Granada. 



^46 J 

60. Discurso histórico geográfico de la villa de Huelva. 

61. Elogio de Marineo Siculo. 

62. La niieva edición de la Araucana^ con la vida de 
Ercilla, crítica, análisis etc. 

63. Plan de reforma para la Beal casa de Pages, he* 
.cho y presentado por orden de S. M. en 1 798. 

64* Otro Plan para los c6le¿f ios de San "Selmo , en »i8b4* 
De otros muchos varones ilustres de la Marina esCri- 
1)ia sus vidas. 

Adnerto qutt pueden no estar exactos m mi todo los 
títulos de las obras que llevo citadas, porque yo nd las he 
visto todas, y de las que no tengo |^ copiado la Ibta que 
me han suministrad^ 

Htiy otr.iS varias obr.is que se hallarán entre los pape- 
le9 del fallecido , quien dejó por heredera de sus obras i 
la Academia de la Historia. 

El Sr. Sempere cuando trata de la edición del Víní^e al les- 
trecho de Magallanes escribe: «Tratándose de publicarr este 
víagé, hecho de orden del Rey, el Sr. Vargas tuvo que cuidar 
de la edición, y la enriqueció con muchas noticias y ob*- 
servaciones, fruto de su propio estudio y trabajo. Suy 
son la introducción , y toda la segunda parte que contien 
la historia de las espediciones y viages, hechas antes de 
te al estrecho magallánico : la descripción del mismo es-* 
trecho, la de sus habitantes, y la resolución delproblemí^ 
sobre la posibilidad y conveniencia de su población, en to«- 
do lo cual resplandece uña copiosa y esquisita erudacioir:ar 
unida á l<i mayor pericia en la profesión náutica. » Y des- 
pués prosigue ( debiéndose saber que Sempere escribía e 
el año de 1789): « En otras varias obras se emplea actual 
mente la infatigable aplicación de este digno Ofieial, qu^ 
«n dia satisfarán 1^ espectadon del péblioo , y le darán k J 
Bacompensa de gloria á. que lispira con tanto ardor H^m^ 
justicia (1). » 
' •• ■ • - 

(1) libros parroquitles. AsUntos de U Gomptiua de Quudiai Marr 



J 247 

JosB VsNTiJBA Cabello fue hijo de un artesano y Sa- 
eiístan de une de los conventos deMbnjasde Cádiz, por- 
cpie ni aun la casa fija se sabe. Desde muy joven lo con- 
dujo á Costa-firme uh Ganónigo que iba provisto para alia', * 
j allí hizo toda su carrei*a Ventura Cabello, porque des* 
pues^ de ser Prebendado y Canóiúgo mas antiguo, ^n el año 
de 1793^ de la Iglesia Catedral de Guayana, lo .presentó 
el Rey Obispo de la mi^na Santa Iglesia en 1 9 d^ agosto 
de i8o5; en cuya silla juoriria sobfe el año de 1818, res* 
pecto á que en la Guia de forasteros de Madrid de 1819 ya 
te encuentra Vacante aquella sede.. Y esta es. lodo cuanto 
hemos podido indagar de este Prelado^ paes por la inco- 
municación con aquella parte de las: Indias, y el no ha- 
bernos contestado las personas á quienes pedimos noticias 
y que nos las pudieron: dar^ ha -quedado este artículo tan 
reducido (i),. ^ ^ • 

, , ^> .... 

José jds Iturrigabat ,. del orden de Santiago, naciden 
ny de junio de 174^ de D.^sé y de D.^ Maria. Manuela 
de Arostegui. Principió á,semi: á.los 16 añq^;; y^^^.^ dio á 
conocer eminentemente por su valqr. y pericia en .los cuer-* 
pos de España , Alcí^DCor^, y e» k^ ilustre Brigafla de, Ca- 
rabineros Reales^ £a. la. pjep última guerra contra la.Frs^n- 
cia midió su, espada con la de los enemigos en di^z y nue? 



nas.Sempere-y Gaarinos, Emsnjo-de una bihiiot. de t*^s^mf^\}res escritores^ 
•rr, f^argfis^^i^. 136 y sig. y eu el Suplemento p»g 237 y aig, en el lomo 
6.* Guias de forasteros df Madrid. OWm que h«*m<»^ cotiriitllaJí» del mis-' 
tno Vargas, pirircularmenrc Iti vida del Waique» de I» Victoria, pág.' 
2€B Y 3iB ^otieité biográfiea de O José de Hurgas Poucti leída en la Real 
Ae«dem jai de bi Historia eo junta c<*lehradael 2 de^marso de 1821 por 
D. Martiu- Fernandez de ^avarretev nianusdy^itooriguial. Ciccunstanciat 

del Capitao^dé Fragatii^ O. José de Vargas, manuscrito; V^pras noticias 

de sos amigos.. ::; "^ . 

(1) Gaias echsidstiemsáe lot anos de 17H 1802 }* 180^^ f de forts- 

ftfosd«ÍUdríd hasu 1819' 



248 J 

ve acciones empeñadísimas, sacando siempre airoso el ho- 
nor de la caballería que mandaba , y ondeando TÍctoríosa 
la insignia nacional á donde se encontraba Iturrigaray. 

Nombrado Comandante en gcfe de su Brigada, mere- 
ció de los Monarcas aquel aprecio que sabe arrebatarse á 
despecho de las intrigas palaciegas, el valor y la llaneza de 
los gallardos campeones que todo lo cifrap, tratándose de 
los oscei^sos en su carrera, no en las habilidades de la adu* 
lacion , sino en lo que*hieieron y trabajaron por el Esta* 
do; pues ascendió á los grados mayores sin esos saltos ru- 
dos y precofc6s> que terntó- escandalizaron á los buenos'en 
la corrompida corte del favorito. Obtuvo, no de este, sino 
del Sr. Carlos IV, que como su augusto padre amaba eik 
estremo á todo el que peptenocia al cuei'po de Carabine» 
ros Reales-, varias- confianzas y distinciones de mandos tn»^ 
litares, como fueron la Capitanea general interina de An* 
dalucía, la PresicMcia de lu Real Audiencia de Sevilla, j 
el gobierno militar y político de Cádiz, y la Comandancia 
ée las fuerzas sutiles, y de las embsircaciones que hacian 
el cabota^. ^ 

Después de haber sacrificado su reposo en medio ié 
los peligros de una epidemia devastadora que afligió ea 
1800 las provincias de Cádiz y Sevilla en el tiempo de sü 
mando , tuvo , no sabia si la desgracia ó la gloria de haber 
trabajado en la guerra contra Portugal del año de iSói^ 
mandando una división dejiquel hermoso ejército, dandg 
cada vez muestras *mas positivas de que sus canas, que le 
nacieron ,^ no entre los regalos y delicias de los palacios,' 
sino en las inclemencias de las campañas, nada le habian 
quitado de su antiguo ardimiento y valor, y que le habían 
dado mucho de la circiipspeccion y prudencia, de que tanto 
se necesita para conocer y gobernar á los hombres. 

Llamado para uno de aquellos mandos políticos mili* 
tares que m^tieneu el primer rango en la escala de los vi- 
reinatos de Ultramar, cual es el de Méjico, se halló coa 
la satisfacción de ser sorprendido con el nombramiento de 



J a4() 

S. M., recibiendo en aS de junio de 1802 el aviso de' es- 
tar elacto yirey, gobernador, -captan general de las pro- 
vincia da Nueiya-Eqpafia, y presídeme dé h Audiencia de 
Xépcx>, y tuvo qne vencer alguna -repugnancia, qud||l pa- 
gteac preveía la deshecha tmrmenta tpnb la aguardaba aUen» 
de los mares. 

En medio de los capridios de la Corte de aquel tiem- 
fO^ y á pesar de la versatil^ad de su política, se llegó á 
eonocer lo que valia el actual virey Iturrigaray en las difi* 
cíles circunstancias en que se hsdlaban los reinos da las 
Indias sujetos á Castilla por la guerra marítima, elcaracter 
de entereza, j de probidad de este gefe, con quAoaieuia 
loa intereses del pueblo, á par que enfrena^ las preten« 
«iones de la aristocracia sistemática desde muy largos aSoi 
entre los oidores de la Real Audiencia: se le continuaba 
d mando á los sás años de virey , y al pisar el trono nues- 
tro amado Monarca Femando lo autorbó espeóahnenle de 
nueva 

En el gobierno ul tr amarino de Iturrigaray hubo ano eñ 
que la casa de moneda de Méjico aeuiió hasta veinte y sie* 
te y medio millón^ de pesos ' fuertes , de lo cual ño exis* 
te qemplar desde el descubrimiento del Nuevo-Mundo , y 
pnada decirse que no se presentará otro igual en mucho 
tiempo : á tal grado habia llegado la industria , trabajo f 
riquaa de aquellos vastísimos y feracísimos dimas. 

No quiso el virey mandar se publicasen los decretos 
da la fiunosa causa del Escorial, que le habia remitido da 
oficio d Ministerio , y en esto se conoció su previsión j 
la adhesión á los inocent^^wuestos reot» 

Ijtt nuevas de la sán^^Hurreocion de la vieja Espa* 
na, y la da los aconteciunHRs y catástrofes de Aranjueft 
y Madrid, que la hablan autecedido, dio lugar para, qué 
9» ly villasen los mal contentos contra las justas órdenes del 
enpa a n ao magistrado de Mépcoi Ea la nodie áA i5 al 16 
de se lÍBnbffa de 1808 una turba de üSa fitoápsos se apo- 
deró del palacio vireinal, prendió á los Vfteyes y á sils 

3a 



a5o J 

hijdS', habiendo ábtcs, según dióéD, comprado muy re» 
naliBeiMe al capitán de k Real guardia y al conandant^ 
de artillería. Trataban de encerrar á Iturrifpra^ en laá oát^ 
les d^ SanU) Oficio y para que el pueblo incauto cr^ 
yese también reo de fe al que apellidiiban traidor á ki 
Patria^ siendo los bulLingueros los verdaderos enemigoft 
de el!a; pero la presencia de ánimo del' Iñqnisidar Ptáda 
l^ontnyo e^tanueva tropelía 9;]ycibiÁnd<db «» «a pit^prá.cfr* 
M con la Mil>anidad digna de la edtiaadoii dftau dueño j y 
¿ihida al gobernador d(da^raciado* 

En la madrugada del 18 fiíe trasladado al convento dé 
IMfeauM, y el virey Guibay, tiegido por 1^ revoltosos^ 
90 ptic^D^ uleii^.de ir á vi^útar la primera tarde, después de 
fom^lida^ desacato refundo ^á laex^Yireinayque l«-ha-* 
biftfi' pviiesto én el convento de laiü monjas de San Bernarda 
coa .sus dos hijos más chicos. . ' 

« :. llumrigiMf. qu^e desde la aoehet antes sabia la trama 
por confesión de un arrepentido tumultuario que le ma* 
l^estd XfidÁ, . d • plan- , confiada «»* Ja - justicia de sus "pro- 
<)edimiepti03, y no lopi/^rtendo dar la Jeñal para una d^*^^ 
^^f que podría acabojc- en civil, conio pudiera habeijbiie- 
eho 4 la. u^, peque&a insinuación, triunfando al cabo de 
fc»l pertvilb^daresidie^ likipijbUca tranquilidad, esperón ioi-i 
|pyi4aflMP^.iel desenlace del ^éüredki , juzgajido por su co^ 
razón lo#. 9if^no9^j leÉiendo^ aiíaií esperanza» dé» que cth 
jHiioiesefo I04 <N¿ieeiKflü(«fU:inal'/p«oceder; pto loís. conciba- 
A>res medjoa (Spas \é ocunSeroBé Pero no habicadclo 'Iom 
iprada salió él aa aposento «éopecibir á los i&ocíosósy y ao 
4ftitregó en sttS.iMnoa sangi^ypaa¿. - **** ' 

• M a¡i:dec'seéieBiÍHre dey^^hpital 'y knarcbdtfMmVe- 
IMnii . ascoltadHk pociSo eoíSRa: j fio. paisanoa ,^ llagas^ 
ip.^sin el menor 4áesgoi á aquel puerto, á d^nde lobato* 
Jaron en el castüfoóHe Sa» ¡mm de Ulúa, pensanecíaBda 
«a ü b#sla qpie»eBttéa'didHfibre ae emiM^crntrnif^ 
«üía ei»^ áaiCa «db gitem W l«sto -jpaid uf baw B áÜi 



• • 



Varios cargos le hicieron sus émulos, pero destituidos 
le Terdad , y por lo tanto de prueba , y solo se veia en el 
)roce80 la mria fe y la acrimonia. EsUindo en Sah Juan 
le Ulúa le remitió d gobernador de la sala del crimen de 
Héjico la causa formada contra cierto sugeto por falso ca- 
omniador de S. E., para que dijera si perdonaba la ca- 
umnia con motivo del indulto , y contestó: «perdono la 
^umnia y otras que pueda haber contra mí , como tam- 
ien cuanto se ha Kedio contra mi persona.» 

Notemos en é\ primer desorden de Méjico el verdadé- 
^ principio de la premeditada revolución de las Indüís 
)ccidentales , porque el atentado cometido en la persona 
Id gieneral Itúrrigaray fué como la príniera hostilidad em- 
prendida por los que eran subditos del Rey oontrá las le-' 
|[ftimas potestades. Hablemos claro: personalidades fueron 
as que páRaron con voces sagradas ; y personsKIádes in- 
lecéntes. Si no lo querían por virey por algunas causnt 
ustas, ó si hubieran tenido níotivbs de queja y agravios, 
ncdios tenian de retirarle sin conmover, ó figurar que se 
labia' conmo'f ido el pueblo^ cuando apenas ilegaron á 23^ 
personas las revoltosas , y mas en aquella ¿poca en que a la 
primera representación de algunos accedieA el Gobierno. 
Desengañémonos, se tramaba hacia tiempo» la injusta sepa- 
ración de la Península, injusta é injustísima separación, 
f no cabe en ningnn español que tenga honor el que de- 
Senda ó apoyé tan atroz infiddidad, de la que los hijos 
le los españoles han sido sus autores, y ningún indígena. 

Iturri(i:arav estuvo dudoso si reconocerla ó no ala su- 
prema Junta de Sevilla por superior en tan grandes pro* 
rindák, y csro consistió en que temió que esta Junta abu- 
ñse del- poder rííJ^pectó déf las demás de la Pém'nsula, y 
ipe itiQclíaÁ'de ellas también lé habiaii hecho igual indi- 
cadonj y la futura paz que se debería tratar con los ingle- 
ftSy eb momentos tan críticos, fatigaba las rectas miras 
tKplotnáticas del Virey, temiendo asimismo que por falta 
de coñifcimientói' dé' las rdacioñes de América , se perju- 




aSh J 

dicasen Im rentas» U naTegaciQa j el camerao Ag k^nt- 
doo entera repartida en ambos mundos/ Pero los ^pe lo 
querían kiimillado se agarraron de sus mismas pruden- 
tes ideas prerisorias, j las interpretaron á su antojo. Si 
el hubiera efectuado el deseo de renunciar A mando » co- 
no queria y se lo disuadieron los comisionados de Im Janr 
U de Sevilla que estaban en Méjico, no habria sufirido sa 
espíritu y patriotismo tantas penas, ni se eclipsara su bue- 
na reputación con celages, que aunque pasageros, le oculr- 
tpron por algún tiempo el brillo de sus Tirtudes miliuirefr. 
y caviles 9 impidiendo al Gobierno nacional le encargara 
caballeiía española , arraa que hubiera hecho á sus i 
diatas órdenes lo que no hizo en las primeras cam 
contra la tropa de Buonaparte por no estar bien dirigid^^^ 
aunque le rebosaba el pati'iotismo y ardor. Ni cuando 
tumulto i|^Cadix de 22 de febrero de 1809 1^ sacara 
pud>lo ai'mado del castillo de San Sd>astiaa, donde 
no creyendo estab.? en ét muy seguix) , y lo pusieran en 
CouTento de capucliinos, cuyos «frailes eran de la may 
confianza, y Iq dieran por cárcel una estrecha ceU 
centinelas de vista, aunque el General estaba tranquilísinrBi 
en todos estosAjtropellamientos, y cuando muchos crei 
peligraba su vida. 

Remitidas á la Corte las diEgenciaa y averiguaciones 
se habian actuado con Iturrigaray, nombró la Junta cen 
i D. I^Golás de Sierra para que le hiciese los cargos 
respondientes por el resultado de aquel desaliñado. proc0'* 
so. A todos satisfizo, y pasados á la secóoii de Gr^dm 
Justicia^ de la que era vocal el Señor D. Gaspar de lo^' 
Baños, magisti'ado .tan íntegro como patriota, propuso 
le debía declarar libre de la infidelidad que le imputaban 
sus enemigos, reservando para el juicio de residasda lo* 
cargos que le hadan sobre otros capítulos. 

Para mejor proveer mandó la Central informase d Cót^ 
sejo reunido, y en estas eontestadones se estaba cnaadi» 
hs Cortes generales y estraordinarias restituyeron al Gent- 



d h tranquiliclad y sosiego á que tenia mi iniKspntable 
eredio. Este decreto en aquel tiempo con carácter de so^ 
erano, decia: «que teniendo en consideración las parti* 
olares circunstancias de este negocio, y deseando eom* 
inar la justicia con los nnyores inureses dd Estado j j 
i perfecta tranquilidad de los dominios ultramarinos, ha* 
ian resuelto que sin perjuicio de la residencia que estaba 
mudada al yirey de Méjico D. José Iturrigaray^ y que do* 
ia seguirse con la mas exacta escnipalosidad, segan las 
sgpes de Indias^ se sobreseyese en la causa formada con 
lotÍTo de la infidencia que se le atribma, poniendo en 
en«ral olvido lo ocurrida en aqud reino sdbre este par» 
ionlar, para conformarse^ y que tuviese efecta el deñeto 
ka s5 de octubre próximo pasado» (de 1810). 

Habiendo ido con beneplácito y licencia del Rey á Ma* 
irid después de la caumidad de & BL, besó la mano, dán- 
lole muestras de smne afecto; y permaneció en la misma 
rilla, como puerto aeguro después de haber corrido tanta 
KNTasca, y fidlecid en la misroa Gorte, y sobre su sepul« 
urt, quesee le dio en el Campo sanio de San Martin^ 
e le puso este letrera: 

Aquí yace ^l Escdientisimo Señor Don . 
José Iturrígaray , Teniente general 
de los Reales ejércitos, natyral de la ciudad 

de Cádiz: falleció en 3 de noviembre 
de i8i5, de edad de setenta y cuatro años. • 



Su hoja de servicios que tenemos áJa vista, noa de- 
iHKBtra que empezó su carrera de cadHr del regimiento 
le infantería de España , y tomó loa cordones en 16 de 
Unrero de 1759. Que pasó al de caballeria ée AlcáDlasa 
ni 176a, y de este á la brigada en 1777 de capitán^ en 
myo cuerpo le eno<mtró el vireinato» hmi nolabtra ooe<io« 



a54 • J 

nes en que se acreditó de militar valiente las relata el men- 
cionado documento de esta forma. 

En toda la campaña de Poitugal del año de 1762, si* 
tio 7 nendicion de Aimejda, y en el sitio de Gibraltar des- 
de el ano de 82 hasta la paz, y el general Duque de Gri« 
Uon dio cuenta al Rey de la distinción con que sirvió. Caín» 
paña del Rosellon^ y en ella batalla de Masdeu el 19 dé 
mayo de 1.793. Ataques á las baterías de Perpiñan día 17 
de julio: ataque de Gablestani, mandando en gefe: ataque 
de Ribas akas: ataque de Beraet, mandando- en gefe:-o«ro 
OH id. á la orden del Teniente general D. Juan Couitenr 
ataque de Perestortesr batalla de TruíUas: ataquel en bt 
TrcHupeta 4 la caballería enemiga, mandando: id. déÉsam, 
de Espolia: ataque de San Felices: ataqué á las* baterías 
de ViUalcinga, de general de la caballería: ataque 'y tbnuL 
de Archelés, mandando en gefe: defensa de Villalonga^ 
mandando en gefe: paso del Ter, y ataque á una oolttm*^ 
na de infentería enemiga junto al Rat, mandando en ge^ 
fe: campaña de .1794 7 '79^9 y en días retirada dé Af^ 
gelési mandando la brigada, y como-general cübrieifeda^oA 
ella las tropas del mando de D. Eugenio Na^arrd: ati^ 
ques de la Muga : función de Pons de Mulins el 7 de ja-* 
nio: retirada de Figueras^ mandando la brigada : batallm. 
de Pontos } mandando la derecha dd ejército etc. (i}« 

"NOTA. 

El Sr. D. iXego Contador qué indiqué en el pnUogo^ 
aunque ciertamente caditano \ vive; y por lo tanto no es*-- 
tá sujeto á mi jurisdicción. 

.... ' . # ; ' ■■ ' I' 

'(1) iShfoi parroquiales. Áója de servicios Jk este general. Güúims 
W¿ MUfUÍ, Vatios \>^yéfé8 in^Bré tos ásnntós de Méjico ett pro y éa coa^ 



a55 



A D I C I Q Tí 



Al articula del general D. Dionisia del Duque , pág. 
]35, se debe añadir, «-que hd[>ieDdo yisto su lloja de ser- 
vicios hasta Gkk dé diciembre de 1785, consta que princi- 
pió á servir el a6 de marzo de 1762 de capkan de las 
milicias urbanas de Cádiz, y que se te graduó de coroHl 
nel en 17 de octubre de 67 , agregado al regimiento in- 
fantería de la Victoria por et servicio pai-ticular que escri* 
limos hito su padrea Bisó después al de la Corona, y de 
«ste al de Toledo, con quien se embarcó para la espedi- 
cion 7 función de Argel de 8 de julio de 177^ , en la 
^e por haber sido herido el coronel efectivo y el sargen- 
to mayor, quedé mandando el príñier batalkm del dicho 
Tegimiento de Toledo desde las 8 de la' flia&ana hasta 
su retirada á hordo, qite fue á las 4 ¿^ 1* Jmananá dd 
^Ua siguiente* En ^3 ¿e junie de y6 $e-é¡gñ6h 6. M. de- 
clararlo teniente ebronri efeetÍT0 ^ en S dé diciembre de 
77 coronel de Asturiai», y en i% de jonia de 79 lo u^ 
ceftdió á biigadieti. 






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índice alfabético 



? los primeros apellidos jr tkuhs de los sugetoi 
que tienen artículo particuíar en étte tomo. 



xiLcosta. 


1 

Véase Ambrosio 


Alrarado. 


José 


Amaya. 
Alilaya. 
Amaya. 
Arrieta. 


Bartolomé 
Bartolomé 
A^ym 
Frandsoo 


Ayrolo. 
Balbo. 


Gabriel 
Aalbo el consaá 


Balbo. 


Balbo el tríiinfiídc 


Balboa. 


Balboa 1 funilia 


Barreíro. 


José 


BeUo 


Glemenfta 


BomaL 


Alón^ 


Bueno. 


Femando 


CabeUo. 


José 


Cabrón. 


CrístÓTal 


CadahalflOb 


José 


Ca<li2. 
Canio. 
Oinios. 


Diego 
Cayo 
Canios, familia 


Oísa Rojas* 
Castillo. 


José Rojas 
Francisco 


Castríllo. 


Femando 


Cayo. 
Cepeda. 
Cienfuegosj 
Columela. 


Cayo» yéase Rníb 
Francisco 
Beatría 
Columela Ludo 


Columda. 


Columela Marco 


Columelas. 


Columeiasi fiunilia 


Concepción* 
Córdoba. 


Geróun» 
José 



a57 



Daza. 


.Véase Gaspar 


Doniicios. 


Doinicip.9,buBÍlia 


Duque. 


Dionisio 


£scolano. 


Domingo 


Dstopiñan. 


Barto.oiné 


Fabre. 


Antonio 


Fernandez. 


Fronc'aco 


Font. 


Antonio ' 


Francisco. 


Fadrique 


Gandulfo. 


José * 


Garcfa. 


Diego 


Garda. 


José 


García. 


« Frandsco 


Garcfa. 


Francisco 


Garda. 


Domingo 


González. 


Ferrant 


GorbaUm.- 


Francisco 


Granado. 


Diego 


Guzman. 


Jorge 


Hegiag. 


Abul 


Horozco. 


Diego. 


Huarte. 


Cayetano 


Huarie. 


Frandsco 


Jacome. 


Henrique 


Jaén. 


Alonso 


Jesús.» 


Jadnio 


liaraviedra. 


Jos¿ 


Llera. 


Alonso 


Loyo. 


• Frandsco 


López. 


Antonio " 


• López. 


Diego de Cádiz 


Macé. 


Claudio 


Marinas. 


H^rique Jacome 


Mastico. 


Celestino 


Memigo. 


Frandsco 


Mendoza. 


Femando 


Hmn». 


Frandaco Hícóu 




33 



a58 



Mefta« V^94 


Alonso 


Mesa. . 


José 


Micócu 


FratiCiscsa 


Mier. 


José 


MiraveL 


José 


Miro. 


Isidro 


Moliaft« 


Jacinto 4ft ^^Ui 


Moliiuu 


Gaspar 


Mostú 


Antomot 


MutU: 


José 


Pavía. 


Alejatid)?0 


Paulinar 


Domiciji 


Pcreyub. » 


Jacob 


Penm. 


Eugenia 


PoWttfk 


José 


Prectu 


DámiWt 


Publíct»« 


AlWirta. ■ 


Ramírez 


Antonia 


RicardoSb 


Antoniq^ 


RicardoSt 


Felipa 


Rioja. 


Félix 


Rojasr 


Antonio 


Rojas» 


José 


RiomoluuK 


Félix SLioja 


Roinau« 


B. 


Rufo. 


Canio^ 


S. Agustiti* 


Aloniq 


Sosa. 


Diego 


Toledo^ 


Ciriaco 


TrujUlo.. 


Felipe 


Vargas.- 


José « 


VaxctMM» 


Agustín 


Vilbraf|ii««-. 


CatalUKi 


Villaréti» 


Ft*anciaoa^Mianoft 


Viilavkwccior 


AgUStlB 


Ur«DQ« 


Gaspar Motoa 


liiirriffiaraníi 


José 


ZaporiUK 


Bartolomé 



• ü5q 

AVISO lííTERESANTISlMO. 

£1 indica (|kie tigae de los artículos que deben compo* 
ner el segütidQ Kotómeil (y que ya tengo ibrinados), áe 
pone aqui con A fiu d« que vean los estudiosos y amañted 
á^ la patria.) hasAa doxuk ha podido alcanstar mi trabajo 
en la preseiue imtMti;^. y para suplioarlea que ál tienen, uo* 
tieias de algunos otXM eadijtanos se sirvan dú'igii'las á lá5 
librerías doiMÜe ae halU de venta eatd tomo , para que en 
el otro que sigue \^ áfsa\oé al publico ^ y con el debido 
agradecimiento ; oai. eMM bis correcciouei ó adiciones que 
aean pertenecientes ^Uftguen neceaarids á: k| eacriio^ti ea« 
te; porque coMfí<x> (.)í M lo digo por humildad-^ mi pQ« 
ca suficienciat IW. d«U dür este anuncia 1m (ütidido en 
dos tomos mi obütUlf f eaperar^ ctiatro á eiiic« meami pa- 
ra imprimir «I ai^ 



« 



Juan Benavideát 
Juan Gamacboi . 
Juan del Gastilloi. ' 
Juan Dancroi • ' 
Juan Enriquea de. \íarga5i 
Juan Antonio. Euriqueifti 
JuSn Goiualea del Caatillo. 
Juan Paefté 

luán Sánchez de Cadia. 
Juan Santos* 
Juan Suare2 de Salazar. 
Juan Verayo. 
Juan Ugalde. 
Juaquin Domingue%* 
Juaquin Gon^alea Teran. 
Julián el Monje. 
Laiaro Ponte. 
Lorenzo Herrera. 
Lorenzo Mueve Iglesias. 
Lucio Bebió. 



Lucio Bebió HeMnHi 
Lucio. Fabid BfttfijiOi 
Luía di^ Landaburu. 
Manuel Alvoi^eíi» 
Manuel Dauia Grmado» 
Manuel Aposto! deGiorgona. 
Manuel González Guíral. 
Manuel Lubelza» 
Manuel de Solis. 
Marco Antonio Griaco. 
María Dolores Manjon. 
María Gertrudis Hore* 
María Micaela Reyes. 
María del Bodrio Gepeda« 
MaiTufo^ la familia de 
Martin Garcia. 
Mateo Barberi. 
Mateo Nuñez de Sepúlveda. 
Miguel Gutiérrez. 
Moderd^o. 



^6o 

Narcisa Carisomo. 

Nicolaos Jiménez de CalidH' 

Nicolás Ceruti. 

Pablo de Cádiz. 

Pablo Legfote. 

Pablo Viderique. 

Pe^ro del Castillo. 

Pedro de Ceballos. 

Pedro Chaves de la Rosa. 

'Pedro Estopín an. 

P^dro Goraiez Bueno. 

Pedr» Hernández Cabrón. ■■ 

Pedro (le la O. 

Pedro 0-erouley • 

Pedroso, la familia de • - 

Pililo. • 

Plocia, la familia 

I'lotina Pompeya* 

Publío Rutilio Sinitrofo. 

Quinto Antonio Rogato. 

Quinto Sigonio- 

Rafael de I^iiglesia. 

Rafael Meñacho. 

Ramiro. 

Ramón Termeyer. 

Ricardos Felipe. 

Rodrigo de Argumedo. 



). 



r 



Rodrigo Benitez. 

Rufo Festo Avien o. 

Salvador Correa. 

Salvador Mañer. 

Salvador Baeza. 

Sancho García Argumedo. , 

Santiago Castellón. 

Servanda. 

Sexto Julio Polion. 

Tarteso.' 

Teodoro Roy, 

Theopnila. 

Tomas Argandoña. ' 

Tomas Cantalejos. 

Tomas Sisto. 

Torcuato Cayon. 

'Hhriano Graciila. 

Ventura Moreno. 

Vicente Guzman. 

Vicente Tofiflo* 

Ximon Oentil. 

Zacagnini, Antonio. 

Zacarías, Domingo. 

Una Ibta de los Hijosdailgos 
que se alistaron en las ban« 
deras de los Reyes Católi- 
cos en I 494» 



GORRECaONES DE ALGUNAS ERRATAS. 



PACjIfl 


LINEA 


ód 


6 


66 


16 


88 


6 ye 


91 


10 


93 


21 y 22 


»7 


8 


113 




119 


1 


127 


9 


136 


26 


137 


26 


138 


24 


íóá 


ió 


i 65 


13 


id. 


última 


184 


16 


217 


27 


230 


34 


231 


32 


243 


6 


760 


3 y 4 



DIGB 



LÉASE 



SQCOQ fiasa su confianza 

cristianos.... crístiano 

topa toda 

2794 1?94 

sepulra sepultara 

del 60 '. de 60 

C p 

civil, ciril ; 

de Palma . . ^ ^ . Palma 

suponen ^ supone 

Ocruley O-crooley 

vigeoti fíginti 

Padro Pedro 

padre D. Fernando. . . padre de D. Fernando 

nistorin historia 

Carlos V Carlos Quinto 

boja Hoja 

los lo 

Semper Sempere 

: quítense 

cirles eárceUa 



DICCIONARIO 

DE PERSONAS CÉLEBRES 



DE CÁDIZ. 




|KCin0i.n(t5 



PARA 

BIOGRAFU Y PARA lA bibliografía 
DE LA ISLA 



TOMO SEGUNDO. 

DESDE J ANTES DE U HASTA Z. 



C0H;.rt;píttbt«S. 



"Los tmtlgaot Andaluces fueran los mu iJbloi de Eiptlta: 
,,1.01 GtdltaDM los mes culics de todos los Andaluces" 
Jiht. ¡it.át Etfái*, (afli.4, t^t- ^ 



MADRID, Imprenta de la Viada de YilLalpAndo. 

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D. PEDRO DE DOMECQ, 



j cuua ¿n» 



0/ ^ 

C/ er/a ^o un ae^raaraaecíao 

^af7ie noia no auiero ienerj 4í¿ no le c/irmie^fe 

^dÍ04f én4íauo4f ^¿oaraÁco4f. %u na<f aéeniaao 

9711 m^ia éimcaez fiara 4fu conc/u4f¿on : /ú Áa^ 

4>on¿rcví4¿ao con aénero^ic/aaj^^zroñía /uua^ u 

mo coman en e¿a¿aj a ^u puvucacionj aifó 

€4í aue a naclie me/or aue €¿ ¿i aevo o/recer^ 



loif. . M^eciveí04f como hrtnaa cíe nue^fíra ami^'* 
^aaja7na<f ae<fmen¿¿aa nc ctevcCííaaa. 

; ^ con cudnh niad' au<f¿o actmcüreuf ed'" 
iod vorroneif 4íc ndao recueruo e7i euod cíe 
M hreciod^/^fcma ty^aeuia j neja ¿uua u com^ 
pairJcia mía ^ aue aun en e¿ cica íiuecíe ¿éu<f'» 
frar á (a ^é^¿a aue le a ¿ó cunaj iior 4íu 
ve&clacíj 4ior du inocencia afiaeucaCj hor ef 
ruvor aue 4fe fe ov^ferva en éan corea ectacíj u 
hor wd' cle^fiecíod' aue ua 4fe coCumvran cíe^ 
aran ¿aienio con aue ^lod' ta na aclomaclo i 
^U€<f ctoíe^f lan coomacío^f u e4fkeciaCe<f Tiod 



nacen e^herar aue cceaara a enriauecer u 
aumentar m 4fuv4fecuen¿e ^loam/ia cíe du 
haid'. 

£r&o cluclo ouiclarcLf muu mucÁo cíe du 
ecíucacion iiara aue huecían ¿Mmar^a con 
Juiféicia »Uua verdadera Señora castellana/' 

^7ic/iaía cí aue fea e<f¿a4f Memorias^ fi^^ 
ra aue con4feri>e en m 4fuua aue ¿ornó iier» 
ra en ía^aue na hrocfucioío íanáo^f i>iríuo4f04í u 



ianiod^ ífavio^j ífirva cotíio 



[YII] 

cíe aiver^fíon e<f/a 
lectura á la aracio^ía niñez ae aicÁa <f€Íiorc* 
¿a ^ u 4íe /lonrará siempre con ia¿ páíria. 

ty^ ^¿04f me carcomo ^omeca y acoae 
con fu ¿ucíu/aencia u ¿onctací aco<f¿umvracta 
^4fée ov<feauio aue ie nace /u verctaclero u re^ 

T 



conociao amcao. 



N. M. de Cambiaso. 



# 



I 



t=] 



PRÓLOGO. 



JLocos lugares habrd habido en Europa que 
hayan logrado tanta fama , y sufrido mas 
ie^dichas que la ciudad de san Fernando^ 
U)nocida antes por la wlsla de Cádiz", ó por 
)el Consejo del Castillo de la Puente, ó por la 
9 Isla de León." Esla ciudad^ que lo fué desde 
i^ de noviembre de iSjj^ debió su mayor in- 
wemento y su mas notable nombradla d la 
gloriosa fidelidad de España en la guerra de 
a independencia , por la resistencia que opu-- 
íeron sus lineas desde g de febrero de i8io^ d 
ijf de agosto de j8i2^ td victorioso ejército del 
Emperador de los franceses. Y desde esta faus- 
isima época ha ido decayendo , d par que se 
trruinaba su capital Cádiz ^y la marina Real^ 
le la que era el primer Departamento en toda 
a Monarquía por la inesperada resolución da- 
oda al año de 176^. Su territorio tan pingüe 
%íe suministraba delicias á los voluptuosos ro^ 
vmos , en la era de los cónsules , al beber sus 
squisitos vinos ^ y al regalarse con sus sazo^ 
\adisimos escabeches ; siendo sus habitantes tan 

2 



constantemente laboriosos agrícolas^ que aun 
j>udieronjsus sudores ser el blanco de las iras 
y beodez de dos naciones del Norte en i¿^S; 
y aun le podíamos llamar el Tusculaho de 
Cádiz. 

Esta tierra , que en el idioma de la religión 
•se la conoce por la bienaventurada , hábiétidose 
empapado con sangre de ínclitos mártires , fué 
hollada por infinitas plantas sacrilegas ^ cor^ 
tando por el último de sus saqueos y hogueras 
el que sufrió completo en 162^ , cuando en 
noviembre la ocuparon por breves horas los in^ 
gleses. Quedó todo destrozado , / /«s gentes con 
tan justo terror , qfie no se atrevían d pernoc- 
tar en sus heredades ; asi es , que luista el jf 
de enero de 16^6 no se volvieron á celebrar 
bautismos en la iglesia de su parroquia , y desu- 
de este día empiezan y continúan con orden sus 
libros. 

En j(ípo se contaban en la Isla de León 
trescientos vecinos^ y en 1812 pasaban sus ha^ 
hitantes de sesenta mil : hoy contiene su pobla^ 
don diez y ocho mil almas. 

Esta hija primogénita de Cádiz ^ que ya 
en rango concejd se le iguala , padece la mis-^ 
ma carencia de historiador que aquella capi- 
tal ; no ha habido quien recoja las noticias 
esparcidas en los escritores , ni quien las pubhh 
que unidas con esactüud con las que encierra 
su archivo. 

A la primera carta que dirigí al señor don 



Fr(mdsco de Paula Sityar^ cura rector de la 
única parroquia dioce^cma dé san Fernando^ 
Tne contestó con sumo (zgrado^ remitiéndome 
las noticias que le fueron fáciles de adquirir^ 
que es cuanto puedo desear^ y le manifiesto 
mi agradecimiento. El señor don Manuel Cuen- 
to , abad de la insigne colegial del Sacromonte 
de Granada ^ me ha favorecido con notidas^ y 
na rectificado otras que necesitaba , por ha- 
hérseló asi suplicado. Al M. R. P. Maestro Fn 
Agustín Reguera , Agustiniano , lo cuento por 
rrU favorecedor. Y el sefíor don Antonio Tria^ 
nes , nuestro compatricio y canónigo lectoral 
de Cádiz , académico de la Hist^Ha , ha toman- 
do un interés nada" común para que mi tra-^ 
ha jo saliese menos defectuoso; es verdad que 
en ello tendría parte el afecto con que me 
horira. 

Los* escelentisimús señores Conde ^ de san 
Román ^ encargado déla tnspecdon general de 
infantería ; don Diego Ballesteros^ inspector 
general de caballeria ; don Carlos 0-Doneü^ 
director general de artillería , y don Ambrosio 
de la Cuadra , director general de ingerueros; 
y mi intimo amigo el brigadier de la real aro- 
mada don Manuel Lobo^ comandante de guar- 
dias marinas en el departamento de Cadiz^ han 
accedido á mis súplicas remitiéndome cuanto se 
ha hallado para mi asunto en Ibs archivos de 
*sus oficinas. 

En estejtomx) se han aumentado ocho arti^ 

2* 



\ 
\ 



culos que cuando escribí el índice puesto d la 
pdg. 2¿p del primero aun no tenia trabajados^ 
y son los del Marques de Casinas don Juan 
Manuel Ferez ve Alderete ; del R. P. 
provincial Fr. Joaquín Quibós; del capitán 
general de Guatemala don Pedro de S alan- 
zar ; el de la familia de Soto AriLÉs ^ ^ del 
deán don Lorenzo IbaÑez Porcio ; del con^ 
de de Clonar d don Raimundo de Soto; del 
conde Roncalidon Miguel lioNCALi^yde don 
Sebastian Ruiz de Apodaca. 

Pero he tenido que suprimir ^ el de don Ro- 
drigo Benitez^ que apunté en el último índi^ 
ce del tomo imterior , por resultar ser natural 
de Alccdd de los Gazules ^ y yo lo tuve por ca-- 
tutano^ porque en una obrita de devoción que 
imprimió en Cádiz , se puso: » Presbítero de es- 
ta dudad." % 

Tarr¡¡}ien creia nuestro d don Blas.More-' 
NO Y Z ABALA , padre del bravo don Ventura^ 
y después de bastante trabajo , lo hallo que caj- 
lioblece con su nacimiento d Granada^ 

No levanto mano Jiasta cerciorarme de otros 
que pienso me pertenecen. 



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•«I^^t $$#$®$###l^ l^n® 



J 



J 



' • 



^ UAN BenA VIDES , ^ra gobernador de la Gran 
Ganaría en el año de 1672 , y el vigésimo octavo Go- 
bernador desde la conquista de esa isla , s^un dcmues- 
Ira el catálogo de sus gobernadore8.*Mandó con pru- 
dencia , con dulzura y con fortuna , fKÍr.lo que se dio 
i estimar. Pudo ser este mismo Benavides el que tara- 
bien mandó las flotas de los años dé 1621 y 1624, 
aunque ya podria tener sobre 70 años de edad. No 
leria estraño fuese nieto de Juan Benavides alcai- 
de de Cádiz en 149^ 9 á quien los señores Reyes C¿ñ- 
rpiicos dirigieron una cédula para que ayudase á Co-« 
Ion (i). 



M«V« %'%^M^V%«^^i/«^«VVV«^^«^^ 



Juan Camacho. Lo tuvieron sns padres Cristo- 
bal Diaz Camacho y doña Leonor de Sierra en 3o de 
xnarzo de 1602. Fue regular de la Compañía de Jesús, 
^ lo mandaron pasar á Quito , y de allí á las misio- 
nes de mucha parte de la América meridional para 
propagar la fé, y para mantehet asimismo con sus 
instrucciones y buen ejemplo á los ya convertidos, ocu- 



(l) D. José Viera y Clavijo, Noticia de la Historia general de las I/- 
¿«/ ဠCanaria^ tom. 4, pág. 634 Aotunez , Memorias históricas ^ Apén- 
<Jíce 7. Navarrere , Colección de los Viages y descubrimientos que hicieron 
^r mar los españoles , tom. 2, pág. 44., 



>4 . . .^ . 

pandóse en este ministerio de caridad y de peligros 
hasta su fallecimiento. 

Lo estenuado de su cuerpo por los trabajos sa« 
cerdotales lo hicieron volver á Quito, en cuya ciudad 
murió con fama pública de santidad en 1664. 

Escribió en latin »De vita spirituali prcfecte ins* 
. »tuuenda compendium ex operibus P. foannis Alvü' 
»rez de la Paz.^^ Y se imprimió en Valencia en i65o 
en cuarto (1). 



V%fWW%0%^t\f%^S/%^^/%/^f\/^^%t 



Juan del Castillo. Dio á luz en el año de 
i6ai , para jitilidad pública, la »Pharmacopea Pa* 
risiense parafraseada por el doctor Brison JBaude^ 
rorC^ en Cádiz éñ cuarto (a). 



<w%'vwv»^v%%^^rv%/v%^<v»^i>/%l 



Juan Marta Dañero. Nació este Néstor de los 
Caditanos modernos en 9 de setiembre de 17^4, y se 
bautizó el ao del mismo mes , según consta de la par« 
tida bautismal que integra copiaremos al fin. 

Desde niño fue dedicado al ejercicio de las armas 
navales, pues estuvo en la reconquista de Oran en 1 73a, 
embarcado en la bombarda núm. 1 , que la mandaba 
8u padre, y desde alli en el año de 34 partió para el reí- 
no de las dos Sicilias, y nuestro Rey Felipe Quinto le 
espidió la cartaH!>rden para sentar plaza de guardia 
marina. 

Pasó al servicio de la nueva independiente monar^ 
quia napolitana desmembrada de la de España , y eim 



(i) Libros parroquiales. Biblioteca Hispana nova^ tomo X, pág. 666^ 
Alegambe su Biblioteca , pág. 430. 
(2) Biblioteca Hispana nova , tom. I, pág. 666, 



J i5 

m clase de guardia marina en 1736. Ascendió á alfé- 
rez de fragata en 4a ; á alférez de navio en 46; á te^ 
niente de fragata en 5o ; i teniente de navio en 54; á 
capitán de alto bordo en 70 ; á brigadier en 85 ; á 
mariscal de campo en 90 ; á teniente general en 97, 
y á capitán general en i815. Vistió otras condecora- 
ciones , y fu é armado caballero de la insigne orden de 
aan Genaro , y de la de san Fernando , gran cruz de la 
Ínclita orden de san Jorge de la Reunión , y de la de 
Garlos Tercero de España. 

Con el grado de alférez mandó los javeques arma- 
dos contra los berberiscos, y se distinguió en esta cam- 
paña, no menos por su valor y por la inteligencia que 
demostró en mas de un combate , como por la pru- 
dencia y sabiduría en las disposiciones que tomó con 
los buques de su cargo, cruzando sobre las costas de 
Calabria para garantirlas del contagio de la peste que 
desolaba á Mesina* * 

Persuadido que nada instruye ^anto como el visi- 
tar muchos climas y muchas gentes , viajó con el per- 
miso de su Rey por la Francia , España , Gran Bre- 
taña y Alemania. 

Escogido en 1779 para presidente de la provincia de 
la Calal^ia citerior^ demostró cuantas luces habia sa- 
bido recoger en sus viages para el perfecto conoci- 
miento de los hombres, y para- la esacta administra- 
ción de justicia. 

' Cuando en el año de 83 k ira del cielo hacia tem- 
blar la tierra bajo los pies de los habitantes de la otra 
Calabria , centenares de infelices y de huérfanos , pri» 
yados de todo recurso , hallaron en Dañero un genio 
benéfico que los confortó , los socorrió y los animó 
oon los mejores y mas consoladores consejos. 

Después de diez años de Presidente en Calabria sa- 
lió acompañado de las bendiciones y de las lágrimas 
de los calabreses , para trasladarse á Mesina , cuyo go- 



1« J 

bierno militar y político se le habla confiado en 1788. 
Mesilla estaba aun destruida por los mencionados ter- 
remotos, *y presentaba en aquella época , no el aspee* 
to de una ciudad opulenta , cual habia sido , sino la 
vista de un montón de escombros. Dañero hizo fabri- 
carse una casilla en medio Me aquel conjunto de rui- 
i;ias; y no contribuyó poco este ejemplo y su autori- 
dad para que volviese á su antiguo estado aquel bello 
pais* 

Se manifestó en Torre de Faro y otros lugarcitos 
srecinos una espantosa epidemia , y distribuyó Dañe- 
ro para socorro de los enfermos y demás menestero* 
8OS cuanto tenia , y hasta vendió su vagilla de plata 
que' valia mas de un millón ( no espresa el Diario de 
Ñapóles el nombre ni valor de la moneda) ^ y se 
'quedó tan escaso de dinero, que nombrándolo presi- 
dente de la junta de generales , y teniendo que mar- 
char desde Mesina á Palermo en 1800 tuvo precisión 
de tomar dinero prestado y á premio para hacer el 
viage. 

Partió la corte en 1806 para Sicilia, y el fiel Da- 
ñero se embarcó para seguirla en un viejo buque «ra- 
guseo. Sobrevino una violenta tempestad que obligó 
á todos los barcos del real comboy á arribar á Ñapóles; 
Dañero tomó el iiiandu del que montaba, y con una 
osada^ sabia maniobra llegó felizmente al puerto de 
Paleilno. • 

- En 1808 se sirvió £. M. Napolitana nombrarlo 
por segunda vez gobernador de Mesina. A las inme- 
diaciones de la ciudad salió á su encuentro con acla- 
maciones de sumo gozo aquel mismo pueblo que lo 
liabia despedido con suspiros de dolor ; y Dañero 
unia su dulce llanto al de sus subditos consideráa- 
dose tan amado. Su nuevo destino era de grande im- 
portancia. Tenia á su frente al enemigo sobre el ve- 
cino botde de la Calabria ; él ya no estaba en el vi« 



• y 17 

gdr dé Itf^edád dé Idf Tnertcs ; peto e)ra sabio y gene -* 
ülmente qoctgdo , y sabía haberse amar y temeral So- 
berano. Con tale9 calidades no es muy dificil á un gefe 
miKtar de observar la tranquilidad púbKca , la cual 
no fue turbada ni un solo instante en su gobierno. 

En el deMimbarco que hko el mismo enemigo en 
el año de iflb en las costas de^Mili, Galati^y & Stéfa* 
■o y apenas tuvo la noticia Dañero , que fué el prime- 
ro á cgrrer al campo de batalla, y lo siguieron los yo« 
Itintarios de Sicilia y multitud de paisanos, dispertan- 
dose con la presencia de tal general el entusiasmo pa- 
triótico que éste tenia, y comunicaba á los suyos, los 
8Qales unidos á las tropas inglesas echaron al enemi- 
go de la isla , y le tomaron gran número d^ pri« 
•leñeros. 

La cortesía y las atenciones hospitalarias usadas por 
Dañero con la escuadra inglesa estaciooada en Sicilia 
le procuraron la estimación de ella , y la satisfacción 
del Rey de la Gran Bretaña que se complació %n ma-« 
nifestársela regalándole una bellísima y rica espada 
guarnecida de oro, que recibió autorizado para ello coif 
ú beneplácito del Rey su amo. 

Restituido S. M . al trono de sus abuelos, quiso prer 
nuar los antiguos servicios y la inalterable fidelidad del 
egreso vasallo, y lo nombró capitán general de su real 
armada , y comandante general de fa misma. 

Sería dificil el decir con cnanto celo y con cuanta 
presteza el infatigable Dañero desempeñó esta última 
loblime brillante confianza. El clementísimo Soberano 
ie las Dos Sicilias escribe el papel que traduzco , np 
ba cesado jamas de manifesta^H sq mayor complacen- 
cta ; y en los momentos en que él recibia tales mues- 
tras de bondad real , le parecía eran los^ mas preciosos 
de su vida ; pero aun restaba uno que debía sobrepu* 
l^^á. todos , y colmar el. alma del buen viajo de una fe- 
licidad inesplic%ble. ^ 

3 



El io ele setiembre de iSaS^dia amvefBarib dcr 
su bautismo , y que en Népbles creían ck^au nacimiei^ 
ro, sus Reyes, con su Alteza el DuqUe ele Calabria y 
con los dema's Principes de la sangre se donaron hon** 
rarlo haciéndole una visita en su casa. La Gaceta de 
Madrid publicó el párrafo que dice: ^Náooles 24 de 
^setiembre^ Habiendo el Rey ido á almflKir al liíavio 
^Vesubio , se acordó ^. M. en el instante de principiar 
»que faltaba alli un convidado , é hizo llamar al an-> 
i>ciano almirante Dañero. Este fiel servidor de los bor« 
»bones suplicó á S. M. que se dignase aceptar por es^ 
m:usQ los 101 años que cenia , y admitir un canastilla 
»faermos6 de cristal que le envió lleno de flores y fro^ 
»ta$ esquisitas/* 

Y el Diario de los Debates , periódico que se im^ 
^rime en París , ^Escriben de Ñapóles el ao de setiem* 
^bre, que el Rey acompañado de la Reina y de toda 
»la familia real , se dignó hacer una visita al caballero 
»don Juan Dañero , capitán general de la marina na- 
»>pol¡tana , de edad de 101 años , el dia de su cumple 
t>años. Este honor imprevisto, dispensado á un súIk 
»dito tan fiel , ha hecho la sensación mas agradable en 
»todo el pueblo de esta capital. Al despedirse SS« MM. 
99 de este ilustre centenario , le dispensaron les acom* 
^>pañase , diciéndole esperaban ver revivir sus virtn* 
»des militares y civiles en sus hijos/* 

El Diario Oficial de las Dos Sicilas , que cuenta 
por estenso esta ruidosa visita , dice que salió la corte 
de palaciocon solo el fin de darle los dias, y que SS« MM. 
fueron los primeros en jpiroponerla. 

Pero el mas vivo ae sus placeres , el mas grande 
de cuantas honores habia recibido , debía también ser 
el último. El dia 4 de diciembre de 182$ le atacó un 
catarro pulmonar con fiebre que lo condujo lentamen* 
te á la tumba el i> dé enero del siguiente año de i8t6. 
Contaba ya IQ2 años. .« 



#-.jiQiiÍ gráñnótim de Mn8afala>(kMr ftq périidii •! hu-» 
Uera sido anjiombre común ! Pero fea mos eioplea- 
dos en derramar siempre nuevos beneficios sobre los 
infelices , en consolidar con nuevos actos generosos sus 
antiguas amistades , y en adquirirse con nuevas virtu* 
des admiradores, no han hech« ni han podido hacer 
cera cosa que generalizar mas el intenso dolor de su fal« 
ta. »Nos^ros hemos perdido ( esclaman los de las Dos 
i>Sicilias) el noble objeto* del amor público! ¡Noso- 
*»Cros hemos perdido en él la belU y fiel historia vi- 
i#viente de la virtud y de los hechps del grande abue* 
>flo de nuestro Sol)erano ! ¡ Nosotros hemos perdido: :: 
lépero su fidelidad , su justicia , su valor , su integri- 
t^dad , su caridad y su religión serán modelos inmor- 
i^tales para nuestro reino !^ 

Su testamento basta solo para descubrir toda la 
sensibilidad de su hermosísima. £1^ no tenia de qué 
disfioner , porque no aguardó á la muerte para dis« 
tribuir sus bienes , como los otros hombres cuando no 
los pueden gozar ya ; él los donó antes a los indigen- 
tes , á los cuales habia adoptado por hijos. Nombró no 
obstante y como por fórmula por heredero al abate 
don José Antonio Vitale, secretario de la comandancia 
general de oaarina , en consideración d la asistencia 
que le ¡labia hecho con amor de hijo. 

El objeto mas precioso de sil testamentaría era la 
espada que le regaló S. M. B. ; y ésta quiso ^el respe* 
table anciano que su heredero la presentase en su 
nombre á S. A. R. el Duque de Calabria : ingenua y 
noble modo de atestiguar que la devoción y reconocí* 
miento por la augusta familia , de la que habia tenido 
la suerte de ver cinco generaciones , lo acompañaban 
hasta el sepulcro. • , 

S. M. Siciliana , sensible en estremo á este último 
rasgo de adhesión de su Sel Néstor, y cuando el aba« 
te Vítale tuvoéíi honra de entrar ^n el cuarto de S. M, 

3 * 



ao J 

para peclírle el permiso ele presentar al señor Doqii^ 
8U primogénito , la espada que le habia sido legada, se 
dignó recibirlo con las espresiones mas lisonjeras, y 
mandó al Principe de Campo Franco , su mayordomo 
mayor , lo acompañase a^de S. A. 

£1 Duque Real se «conmovió vivamente por el re- 
cuerdo del amor respetoso que recibia del venerado 
personage difunto. »E$ta donación, dijo S. :^, tne es 
»muy cara, porque me recuerd^r todas las virtudes del 
>klonador, y rae acrecienta la pena que yo siento en 
^1 corazón por su muerte.^ Y para dar una señal de 
ia estimación en que tiene la espada heredada , y es- 
pecialmente por el lugar preferente que ocupó en la 
memoria del insigne Dañero , regaló S. A. á Vítale 
una caja de oro con ia cifra de su escelso nombre en 
brillantes. 

Enemigo de tAda espedí de fausto el virtuoso Da- 
ñero , tenia dispuesto en su testamento que sus f^ie- 
rales se ejecutasen sin la menor pompa. Pero el Mo* 
xiarca á quien sirvió no permitió que á un vasallo tan 
beneméi^ito de la corona no se le rindiesen los últimos 
honores correspondientes al puesto eminente que ha* 
•bía ocupado. Ordenó que fuesen magníficamente cele* 
brados y á cspensas del real erario ; y para hacerlos 
mas solemnes dispensó benignamente lo que las orde* 
inanias prescriben debe practicarse en el caso de que 
fallezca tilgun general estando el Soberano en el mis- 
mo pueblo. 

ér £1 dia 7 por la mañana fué espuesto el cadáver 
vestido eoD el uniforme de su clase , y adornado de to- 
das las condecoraciones que le portenecieroff, en un 
lecho mortuorio y en su propia casa preparada cual 
convenid. G)menzó el cañonazo fúnebre de media en 
media hora desde la batería de Molostglio , y de todos 
los buques del Rey armados y puestos á la funerala. 
A las tres de la tard& entraron en la caadlos capellanes 



J ai 

de la real armada á cantar el oficio de Réquiem* £1 
dia 8 , ^rca de las ocho de la mañana , se abrió 
para el público el departamento á doode estaba de 
cuerpo presente el •escelentísimo difunto, y se dijerou^ 
muchas misas en los altares que alli mismo se habian 
puesto. 

A las tres de aquella tarde el comboy fúnebre te 
puso en marcha con esté orden : Era precedido de las 
tropas de casa real, (y mandaba el teniente general 
marques Nunciante) como general engefe; compuestas 
de un pelqfon de caballería , una compaíKa de artille* 
ría d^ caballo , cuatro esosadrones de caballería de la 
guardia, mandados por el brigadier Lu9chesi PsiUi. 

La segunda división se había puesto al cargo del 
mariscal de campo , el marques Maio , y la componían 
•un batallón de zapadores, dos del regimiento infante- 
ría real de Ñapóles, uso del de cazadores , otra com- 
pañía de artillería de línea. 

Cuatro batallones de infantería de la guardia , dos 
áe infantería de la real marina componían la fercera 
división mandada por el mariscal de campo Seivaggt. 

Seguía el féretro, cuyos estremos sostenían seis ge- 
nerales del ejército, y continuaba inmediatamente el 
inspector de los cuerpos militares, el mayor general , el 
intendente general de la real armada, y los generales del 
ejército del Emperador de Austria, y los demás del de 
•S. M. el Rey de Ñapóles: el comandante y los oficiales 
de ia fragata imperial la Ebe , y los de la fragata del 
iRey de los Paises Bajos, la Diana, unidos á los oficiad- 
les sicilianos y á los guardias de corps: el comandante 
.de la academia con los guardias marinas, y los aspiran^* 
¿tes á ella, el director y oficiales del genio militar hí- 
•dráulÍGo, los comisafios y dependientes subalternos del 
tministerio, el genio marítimo, los capellanes, los mé«- 
•dicos , cirujanos y practicantes del cuerpo de navegan^* 
ctes y de Iqs hospitales, el cuerpo de pilotos, los alum-^ 



a» J ^ 

nos del segiincíó colegio de marina , los oficiales' de 
mar , toda la marineria distribuida en e8cua(%is , y fí<* 
nal mente la nmestranza del arsenal y la del parque de 
artillería. 

Cerraban el comboy las*^ imperiales y reales tropas 
austríacas comandadas por el general barón Augowita^ 
las que consistían en dos escuadrones de caballería, cua- 
tro batallones de infantería y una compañía de artille^ 
ría, y esta retaguardia formaba la cuarta división. 

De esta forma atravesaron lo largo del palacio reali 
siguiendo pof la calle de santa Lucía , llegaron á la igle- 
sia de la Victoria, que estaba adornada «untuo^|pente 
para el intenft). Allí, después délas sagradas ceremo^ 
nías y ritos, el despojo mortal del ilustre, acaso, deca- 
no deHa marina de la Europa, y cumpliéndose au úU 
tima voluntad, se depositó en una tierra santa, al pie 
del altar , y todas las tropas dispararon las descargas 
postreras. 

Un periodista napolitano, después de haber anun- 
ciado la muerte de este caballero, empieza su articub 
de necrología de esta manera. ^ 

>>Despues del triste anuncio de la muerte del i^apí- 
»tan general don Juan Dañero , damos ahora el malS 
»grande y el mas glorioso elogio que hemos podido ha- 
»cer de sus vitrudes, asemejándolo al que nuestro au- 
»gusto Soberano hizo en esta pérdida , y al que se díg- 
ame disponer por la gloria de este ínclito difunto. Nosí- 
»>otros creemos es necesario dejar al corazón de nuestros 
>>conciudadano8 el alabarle por enantes modos le sean 
»>gratos. Y no ya para transmitir á la posteridad la me- 
»moria de la inocencia de sus costumbres, de la pure«- 
»za desús intenciones, de su fidelidad inalterable ácitt 
»el Rey , de su humildad , muy l^na de ninguna afeo- 
>;tacion , de su justicia inapeable , de su dignidad sin 
»fausto' y de su caridad generosa y cristiana; lo que 
>;no8Qtros emprendemos ea demostrar al presente Ids 



«ipontos Ehaá latntnosos de %ü larga carrera. El hombre 
>;bené6co, respetado en ia misma real cámara, veneíaclo 
i^e los palaciegos » adorado de ios pobces y amado de 
rtodos era bien grande á nuestros hojos , y la vida de 
tibios guindes hombres están reservadas á los Plutarcos. 
K^Así pues , lo que aqui proponemos no se debe alí- 
fomentar sino. mezclado de un sentimiento^ puro de 
>^ulce admiración , de respeto, de -terneza y del dolbr^ 
»el Cual ocupa los ánímdl de aquellos cfue lo iidmira<n 
»ban , lo amaban y queí lo han perdido/' 

Muy notable es la disparidad de los dos periódicos, 
el Diario de los Debates y el de Noticias interiores del 
weirto.de las Dos Sicilias, cuando tratan de' los herede- 
ros del general Dañero , porque el primero indica te* 
pia hijos, y el segundo reftriéndose á su testamenio no 
los conoce, pues deja por heredero al abate Vitale , y 
lo confirma con el profundo silencio que. guarda sobre 
ello, porque ni aun dé su casamieuto espresa nads, 
^datándose tantp en la real visita. Yo creeré que DaV 
nero murió sin herederos forzosos, basta que otrai 
pruebas me acrediten lo contrario , y por lo mismo 
Juzgo que informaron sin el mayor ecsamen al jornalista 
francea. ^ ., 

Divulgó el suplemie^ del periódico que ^ imprl;? 
mia en Madrid, la >JIIisc€lanea^\ q^c^Danefo »babló 
|K:on tanta energía al Rey de Ñapóles, a» Monarca, a fa# 
»vor del voto nacional , por la constitución, que inclín 
»nó el ánimo de S. M. á consentir en su establecimien- 
tf>, á pesar de las intrigas de otros cortesanos.^ No téhgd 
por esacta esta noticia, por desmentirla las que an 
ieceden. > w 

Debo publicar, y lo hago con muchísimo gusto^ 

que este articulo sale tan copioso de noticias, por la fí* 

fiísima bondad con que me ha favorecido el escelentisi- 

,«10 señor duqi^íe Floridia , príncipe Partan na , em» 

WjadoB de S, jOrSiciliana al Rey. Apenas tenia yo que 



^ ^ 



£4 T 

decir del glorioso insulano Dañero ; sil fé de bautismo^ 
Ift historia de Argel y tres hojas de periódicos, que ca^ 
suahnente había leído, esto era Hodoxni acopio. Escribí 
como acostumbro á varios sugétos , para adquirir ideas 
y noticias , y ninguno me contestó , como por mi des- 
gracia me ha sucedido casi siempre. Me dirigí por úU 
timo y desesperado' recurso al señor duque embajador, 
y á correo tirado me llenó de materiales. Por tanta dig* 
nación viviré «iempre reconodldo á S. £• 



«^m v«^r«^MMi^«Ai»^^>w%A^/« 



« La partida de bautismo que cité esactamente, dico 
así: »En Cádiz, miércoles veinte de setiembre de mil 
aetecientos veinte y cuatro ^os. Yo don Andrea Cortea 
de Cárdenas , cura propio en el Sagrario de la santa 
^iglesia catedral de esta dicha ciuTfad , baptizé á Juan 
»yMaría Eustaquio Macedonio , que nació á uueve del 
f^resente mes, hijo de don Juan Bautista Dañero^ 
Mcapitan comandante de los artilleros, y de doña María 
«^Antonia Pedemonte, su legitima muger , casados en 
itesta ciudad , año de mil setecientos veinte y dos ; fu6 
Msu padrino don Eustaquio María Pedemonte, advertile 
ifél parentesco espiritual, sienTR) testigos don Juan Ma« 
mía Booz , y don Juan Bautista Booz , todos vecinos dé 
>»esta ciudad, y lo ñrme ut supra ^doa Andrea Cortea 
•fde Cárdenas*^ s= ( i ). 



<i) ybros parroquiales «Idel número 4a*, iblio 146 , se guada ^rtMa, 
Hittorimie Argel , traducida por don Antonio Clavíaiía , pag. 17a. i^sct^ 
ta de Madrid , del sábado 22 de octubre de 1825 , aám. i¿8. Jonrnml ú$é 
JOebatSy 7 de octubre de 1825, pág. 3, col. 2. Notixie tnternt drl regm 
deüe Due Sieilie^ 19 gennayo^ 1826, pág. 86 y siguientes, y enotrasbo* 
ísis ,' las que tienen en el carácter de oficiales. Suplemento al periódlt§ lá 
Mhcelánea , de 5 de agosto de 1820. 

La moneda corriente, y que mas se usa s\^ nombre en Ñapóles, et 

• el ducado que tiene 16 reales vellón de los nuestro^ y si quiso espresar 

' esta moneda el redactor que he citado de Nápoflí, valdria mas de ua 

'aaiUoQ de pesos la vajiUa de lM(oero , auoqua 4 mi se me haca oiiy á\Mk 



• I áS 

?: JvÁ'tí Ekriquez, hijo legitimo de don Juan En* 
nquez de Vargas 9 y de doña Inés de Vargas en lo na- 
tural , y en la orden del convento de Mérida , de la 
provincia de Yucathán, donde recibió el hábito de san 
Fcaocisco, en el. año de 16 1 5 9 y nació sobre el de 1 58 tj 

Una ocasión bien leve fué motivo de que se ofre« 
oieke violuhtariamente.á seguir la espedicion para la 
oofiquista de los indios ytzaeZy'y en ella se vé los medioé 
taá pequeños con que la divina Providencia dispone á 
^is siervos algunas iveces para conseguir la gloria de las 
acciones: más heroicas ¿re&riré, dice el autor que es« 
traoto, ^la que tuvo d padre Fr. : Juan para pedir esta 
Ucencia. 

Mandóle la obediencia que fuese hospedero del 
capítulo provincial , y suele ordinariamente la provin* 
cia dar al que lo es una de sus guardianias, siendo mi- 
nistro idónea Lo era Enriquez , y no se la dieron , con 
:|ue quedó disgustado , porque no la desmerecia. Salió 
pues de Mérida con la bendición de su prelado , y dis« 
puesto cristianamente para todo riesgo, porque conocía 
iba con peligro de no volvef»» por lo esasperados que 
estaban los indios, y se sabia por los injustos trata* 
mieotos que le habian hecho la primera vez que los 
vieron los castellanos: Llegóa Záclum ,i^ fué recibido 
DOD mucho guato . dé. nuestra gen ie« : t 

El dia de la PuriBcacion del año de 1624 fueron á 
iá iglesia á celebrar la fiesta el capitán y los soldados 
españoles , con menos armas defensivas que puedieran 
llevar en un pais pacífico, y esta imprudencia ocasionó 
tantas diftgracias. Hallaron los indios el momento fa* 
vorable para sus sanguinarios intentos, y entrando en 
la iglesia prendieron á los que estaban dentro. Aun no 
babia acabado la misa el padre Enriquez, y oyendo la 
algazara de los enemigos ^p^ospecbando lo que sería con 
sumió la eucarisría , y arrimado al altar volvió el rostro 
al pueblo, al tiempo que iban amarrando á los fíeles 

4 



a6 I ♦ 

para mataHoa. Enfoncea 'dijo al* qae capitaneaba' £ los 
indios , qae era un sacerdote de sus ídolos , llamado Ah' 
kin Ppol , que les diesen lugar á morir como crisda* 
nos. Cbnfesó á todos los que lo eran, y el primero que 
murió por haberle sacado el corazón por la boca fué cL 
comandante Francisco Mirones. 

En el ínterin otros- indioa habían amarrado al padre* 
Juan , revestido como estaba de los paramento» sacrois* 
á otro horcón de los que sostenian el techo de la iglesia 
y enfrente del otro en que yacía el capitán Mirooea» 
que era éste al lado de la epístola ; pero los indios qae« 
rian soltar al religioso para conservarle la vida t porque' 
lo tenían en buena opinión , por su dulce trato y man«> 
aedumbre , á que no accedió el sacrilego Ah kin Ppol, 
y sin decir palabra se acercó á esta víctima, le dio un8> 
gran puñalada sobre el pecho que le hizo abrir la boca, 
por donde metiendo la mano le arrancó el corazón. Ifo 
cesó el padre hasta .este punto de predicarles con gran 
espirito y caridad la impiedad que cometían , y loa cr* 
rores de su creencia. 

Los cadáveres del respetable padre y del capitán 
los echaron en un hoyo de tierra^ blanca , y los de loa 
otros españoles los enclavaron en estacas, y qnemaroo 
la iglesia y el aieblo. Alunó Fr. Juan Enriques de coa*' 
renta y dos anos de edad y nueve de religioso (i)l 

y^— — — ^— ■— ■^^— ^■— M^ 

(t) Historia di Tticathan , compuesta por el padre Fr. Diego Lopeí Os* 
goUudo, Madrid 1688, páginas 546 y sig. También hace particular me- 
moria el mismo citado bistoriador de otro caditano, el revtieodo padrs 
Fr. Cristóbal de Rivera, que fué á Yucatbao el abo de i6€§^ para ser 
amante y amado de Ids Indios, y convirtió á muchísimos. Fué gotrdiaB 
varías veces y difioidor : véase la pag. 676. 









J »7 

ImM Ai«^]fi)9''6tmi<^BK''PeUio6 0D f8oS.ua 
folúnMo en <)C€avo, *>Gioria$ mariiimas de £$paña:^, 
por anales, en el cual presenta la relación compen« 
diosa de los sucesos markioios hasca fin del siglo quin- 
ce, y ofreció su continuación que aun no ha pareci- 
do. Sirvió en la real armada sobre sesenta años, y lle« 
g6 á aer intendente de ella , secretario de S, M. y de 
•a consejo. 

Su hermano don Francisco me ha asegurado que 
tenia concluida su dicha obra de las Glorias mariti^ 
Tnas\ pero que por los trastornos ocurridos en el 
año de 1808, y por la fuga que tuvo que hacer desde 
Madrid á país libre por no reconocer al gobierno in- 
truso se desapareció el manuscrito. 

En ^7^ lo nomixó el Rey comisario de gqerra 
de su real armada, y lo ascendió en 1789 á comisa "- 
rio ordenador. En 97 era ya intendente del departS* 
mentó de Cartagena, pues, de resultas de sus impor- 
tantes bien desempeñadas comisiones, lo pusieron en 
este rango en 3 1 de julio de 179::^. 

Habiendo nacido en ia de junio de 1733 de don 
Pedro Enriques .de la Rea, y de doña Maria Lozano 
y Gómez, murió en Sevilla en 6 de junio de 1809 (i}. 



fe 



■ » 1 1 h. l i É i ¿i 



(l) Lfbros parroquiales. Guiat de forasteros de Madrid, Y noticias da* 
das por su hermaao. Gaceta de Madrid de 31 de julio de 179S. 



»• 



4* 



i8 J 

JüÁN Ignacio González «EL Castillo, li\ jo 

de doD Luis González y de doña Juana del Gasríilo, na^ 
rió en 1 6 de febrero de 1763, y murió en la epide- 
mia que en el año de 1 800 se sufrió en Cádiz , á lot 
treinta y siete años de su vida, y en esta edad se babta 
hecho conocer en ia república de las letras. Por sola su 
Aplicación y sin haber tenido preceptor aprendió la gra^ 
roática nacional, la latina y la francesa; llegando á tra« 
ducir los autores' mas clásicos , y los de estilo oscuro de 
ffmbos idiomas con una* facilidad increible, y á loi 
poetas latinos en el mismo verso en que escribieron. 

Compuso multitud de piezus dramáticas. Las que 
se imprimieron en la Isla de León, en la oficina de 
Francisco Perin en 1812, son los siguientes saínetes, 
tbdos representados con el mayor aplauso y ún fasti- 
diar, aunque se han repetido muchísimas veoíBa. Tato* 
bien se han impreso los mismos en Cádiz en casa de 
la viuda de Comes en 1812. 

• *iy El Chasco del Mantón 
a.° El dia de Toros en Cádiz. 

' 3.^ La Feria del Puerto. 

' 4.^ El Baile desgraciado y el Maestro Pezuña» 

•. 5.** La Casa de vecindad. ' ■ 

* 

6.^ Los Palos deseados, 

í 7.** El Soldado fanfarrón, !.• parte. — 

8.^ Id. a.« parte. 

9.** Id. 3.* parte. 

10. El Soldado tragábalas. 

11. La Cura de los deseos y varita de virtud. 

12. El Letrado desengañado. 

1 3. El recluta por fuerza. 

14. El Médico poeta. 

1 5. Los Zapatos. 

1 6. La Inocente Dorotea. 

17. El Cafe de Cádiz. * 

18. El Cortejo sostituto. 



AO. La Casa nueva. 

a r • £1 Robo ele la papila en la feria del puerta 

S2. El Iñgareño ea Cádiz. ' ^ 

-" a3. ' £1 Liberal. ' ¿t 

¿4. £1 Gato. ■ * 

' a5. La fiód« de mundo nuevo. 

s6. La Muger corregida y Marido desengañado. 
' j2^. La Maja resuelta. 
' a8. Los Caballeros desairados. ^ 

^9. Los Jugadores. »• l 

' 3o. Loe Literatos. '^ 

' 3 1 ; Los Majos en vidtososi • • 

3*^. £1 Maestro de la tuna. 

33. El Fin del pabo. 

34. Los Cómicos de la legua. 

35. £1 Desafio de la Yicebta. 

36. Felipa la Cbiclanétn. ■ •' ' ^ \ • 
'37. La Casa de véciíidád^ i.*- patte.'*^ ' 

38. El Marido desengañado. ' . 
- 39. Los naturales opuestos. 

40. Los nobles ignorados.*'* ' '••' 
•' ^4^ !EI Afrferidrí dé tóTefó.: '• i -* '^^"^ 
' Tanabicn he- visto la >fVertkítf PhrtlWsttóf; eft tac^ 
i»trio éndec^tlábd caifteirano délTignáleóíi', sbena li- 
wicá original francés^ represéilíada en 1788. Cadi^, 
»en la imprenta de don Juab Jiménez Caricño.** Asi- 
flÑsaiohe kidó varias cartas latí^^íAftigiditvv'itís'ámii- 




i'] -.1 .• i '..I fi > -j ; M ' ' «> Y I:t.!»iíhnMlt>f Mi/ 



4c los coetaaeoi, y las obras dudas. ^^ 



^0 n 

Juan Paez, bijo do r Aoibrosio y 4e dc^a Ibria 
de los Ríos. Nació á 9 díe diciembre de i yod. En la do- 
clvB del ay de agosto de 1 708 se desapareció de la puer- 
ta de su casa ^ doode es^ba jiigaodo coo otros dídos 
muy poco después de la oración, y hjista el jueves 3o en 
que se encontró casualmente en medio de ueo de los si« 
tíos mas publicosde la ciudad cual es %l Boquete dq se 
89[k> á donde estuvo, aunque se infirió por las circuns- 
tancias que dieron lugar á su muerte, que alguno^ mal- 
vados se entretuvierpn horrorosamente con su inocen- 
te persona. En la dicha calle de. Cádiz sobre las piedras 
se halló á Juanito cárdeno el cuerpo por los aix)tes que 
habia sufrido , las manof y los pies lastimadas , y con 
señales como de haber otado amarrado fuertemente coa 
cordeles , hinchada la cabeza y con tres heridas. 

En tan doloroso y lastimoso estado fue conocido 
á las nueve de la not^he por la gente que transitaba» 
Lo llevaron á casa de su^^bnela» que apenas lo copo* 
ció en aquella triste situ^acíop 9 porque estaba el cbioo 
desfiguradísimo y casi para espirar. Pero aun vivió siete 
dias después de su martirio , sin que pudiese el mayor 
cuidado y buena asistenta salvarle la vida* 

Todo el pueblo qu^ desde su hallazgo iiabia tx^ 
, js^Klo^tin'JBjiteróS' grande ppr su convalecencia» le. lloró 
cuando cadáver; y ai sus lágrimas en algún tanto se 
enjugaban , era coa la cierta piadosa persuasión de que 
jet alma del venerable niño habria sido coronada con la 
j^qhle. diadc^aa pramM4^ á los ioocentes y á los penff 

4Pifdo^<porJa joBlicvWr ' 

'f.-.i: Qv^^ sq ouerpecito eoo la cabeza joclinadn sobre 
j^ p¿^-^ Iwtv^í^ftn ^ruz ^ y del roisinp; modo qu^ 
•e representa á un santo Cristo; asi que fué' preciso ba« 
eerle una caja particular para depositarlo. Se le amor* 
tfyó de. cendal morada Su entierro fué ^e los de ma^ 
yor solemnidad y concurrencias que ha habido en Ga« 
fók^ Pf eskli%4m él ^ íhiscrisimo señor obispo, y lo for- 



^Ifpa ambtedéroa, la noUfM , UehÉáodpSoi j mi 
udineDso concurso. La caipifUa kle tísótíca dé la catedral^ 

¡Ba caataiido y tocando en loor del angelical mártir 
loe «almos é himnos prevenido» para estos casos. Cua- 
tro canónigos llevaban el cadáver. 
( Eiif.ta catedral no le podo poner ^) átand eo la 
oave principal á donde estaba el aparato para: recibir*» 
V> 9 porque la gente lo llenaba todo', y lo ¿¿^kÑraron tw 
ti cofQ. No se pudo tampoco tepc^tar hádta qiMf tiw« 
trada bien la noche y con el silencio de -ella se despi- 
dió al pueblo que no quería apartarse ni perder de' 
vjtta; tan .cavo objeio. Se trasladé jebtoqceS' ei difantó 
d^e el coro de la iglcsk á una barreda soh y dfsti*^ 
^ada para él^a, k arpilla de las Reliquias. El cabildo' 
eclesiásiico CQtle6 esloe suntuosos funerales» ; ^ i 

Una tradición consiente y no deamentida sopcoe^ 
que unoa infieles en odio al adorable autor del crístia* 
oiacoo sacrifíearoa á .este ii^antey habiéndole hecho 
pad^er con igaaliet tor mentoa - de ; ázgies^ ,< cocona» d« 
espinas .y croft que .á su D'rfÍAa Magestadv y qiA lo 
dejaroa por muerto ea la calle 4 pornú. tener las caáaii 
de Cadi^ lugpr ni ocasión par» rmerrárló. 

£1 9utor 6 traductor oel DUiimari^ bittóncú^de 
luis Moreri se equivoró eael QOlll^re y^edad qoe da' 
i oueatro Juanioo , puea le<illam Man wL^.jr' dice tenía 
¿ete años. !/ ■.• -i .•-.-^ I-. • :,..; 

^ La partida ó £é de miierto dice asi c »»En .Cadis 7: 
uit seti^qabre de 1708 añoé^ seemerró por la tardo 
vea esta santa iglesia con entierro general del deto/de 
|mta eiudad , convidado poc el iliMrfeimo y reverrn-» 
»>dÍ3Ímo señor don Fray Alonso de Talayera, obispo de 
>tra£a ciudad y obispada, á Jiiaa.^aeary de edad de 4 
«ttños y 8 meses, natural de esta ciudad , hijo de Am- 
^brosio Paez y de Maria de los Ribs. Vivia en la plaza^/ 
icen casa de los berederoa de don Juan Antonio Navar- 



3a' I 1 

Ht0. Murió en 6 del presente mes, y lo firmé como Cara' 

tlteáumero:^^ i=xDn don' Joan Gabriel de Manecilla (i). 



M^^WW^/^fVV^^WMW^^IWMl^^M 



r/i JuÁK Manuel Pérez de Aldérete , Caballero 
del órdeo de Santiago, regidor perpetuo del ayunta'^ 
miento de Cádiz , hijo único del marques de Gasioáa 
don Gabriel Pérez de Alderete , gefe de escuadra, y de 
doña Gerónima de Camas y Castilla: nació en a8 
de . diciembre de i yoS , y se bautizó en a6 de enero 
de 1706. Empezó á servir de guardia marina en 3l' 
de marzo de 1720; en 19 de setiembre de 727 ascen- 
(fiÓ á alJFeréz de fragata*, en ao de febrero de 739, á 
teniente de navio ^ únicos empleos entonen para llegar 
á' capitán de fragata. Hizo veinte y dos campañas de 
mar de nn año , poco mas ó • menos , cada una ségoa' 
mtastfli en los oficios de tnáriña;y ademas de estas veinte 
]pidoa (Campañas, bailándose de teniente de navio se 
cfrdlÍ9)á/8(^ir de voluntarlo <en la ei^pedictóti ikHithr 
ki.Geocgia ^ y obtenida A pertoiso de su comandante 
general don Rodrigo de Tqrtfes , consecuente á orden 
ok^.S. M. sáUó deJa Habanh 'en dicha espedicióneh jq 
dé> junio de ^74^ \ mandando un< piquete de cincuenta 
-lM»breB,>de.alcetinácion conlos^granaderos^ y 'se ba- 
tió basta forzar el puerto de Gualquini, colonia de san 
S|im6b;'')y tanto vn au* bendítuídn como en el esterminio 
é f incendio de los fuertes de aquel puerto , y de la po- 
blacíotí que allí babia, que era cuartel general ó plaza 
de armas de los enemigos,' desempeñó las obligaciones 



(1) Libros parroquiales. Romaoceed artemeoor del inaraviÍla<H> suceso 
del oifio Juaoico, por don Aotouio Francisco de Ploreíi, dedicado al sefior 
obispo, impreso en Cadi£, ea 1708. DUüonsrU dt Morerit de la traduc- 
dofl espacióla , tomo 8 , pág. 736. 



J 33 

< 

de ta honor y nací miento segnn certificación del bri- 
gadier comandante de la eepedicion don Manuel de 
Montiano. 

En a6 de julio de 1747 sobre la latitud de 41. 
grados y 16 minutos al Este , y vista de la isla del 
Cuervo, mandando la primera batería del navio el> 
Glorioso, de setenta cañones, del mando de don Pedra 
de la Cerda , se batió con uno de tres puentes , otro 
de sesenta, y un paquebot dedie»y ocho ingleses que 
•e retiraron después de seis hcnras y media de combate*' 
. En el mismo navio, mandando la propia batiría,' 
te batió sobre el Cabo de Fiuisterre, el dia 14 de agosto 
dei citado año , con uno de sesenta cañones, una fra-^ 
^ta y un paquebot de diez y ocho ingleses , que á las 
tres descargas se retiraron. Sabedor el gobierno de 
estas dos funciones, que merecieron la aprobación det 
Rey, lo promovió en 19 de setiembre del año que 
recorremos , á capitán de fragata; »por la gloria y bo» 
i^nor, dice el real despacho, con que sostuvo el navio 
«Krlorioso, en que venia embarcado, el pavellon na- 
Mcional en los combates espresados, viniendo de Ye» 
vraciruz con caudales de real bacienda y de particula- 
res , que se aseguraron en el puerto de Corcubion^ 
ifuno de los del departamento de Galicia. ^^ 
i En 17 de octubre del referido año 47 » mandando 
la espresadá batería del mismo navio , se batió entre 
d Cabo San Vicente , y Eitoenada-de Sagres , con doa 
firagatas inglesas de cuarenta y treinta y dos cañones, 
y á las tres horas y media de función, incomodado! 
unos y otros de los fuegos de las baterías de la costa de 
Portugal, se retiraron los ingleses á dicha ensenada^ 
y el citado navio se hizo á la mar. 

El siguiente dia 18, mandando Ih mencionada 
batería del espresadó navio, se batió con un inglés 
de sesenta cañones, que á las tres horas de acción so 
«voló. 



/ 



34 J 

El mismo día á las doce de 1á noche se batió coa 
un navio de tres puentes , que montaba noventa y dos 
cañones, y dos fragatas de 3si y 24, ingleses ; y ha- 
biendo consumido todas sus municiones el Glorioso, 
hallarse desarbolado , y haciendo mucha agua, ae rin-^ 
dio á las seis y media de la mañana del siguiente 
dia 19. 

Aunque en el articulo de José de Rojas, del tomo 
primero, hablé de ettcis cinco gloriosísimos combates, 
como mi alma se complace en leer y escribir heroici- 
dades de "españoles , he dado mas estension á las mis- 
mas acciones en este articulo ; y digo ademas, que el 
valor que combate desde lejos, no se puede quilatar 
por las fuerzas del cuerpo , sino por las del anime eo 
despreciar la muerte \ prueba de que la pólvora no 
destruyó enteramenie al valor como pretenden ; pa« 
diendo animismo animar su corazón impertérrito á un 
brazo ñaco , que se rindiera tal vez al golpe de un 
cobarde Milon; necesitándose de mayor ánimo para 
hacer frente al fuego , especialmente en una batalla 
naval. En éstas se vio también cuanto mayor corage 
infunde el patriotismo á los corazones leales y rivales 
de su honor y de su gloria , estando todos los del n^ 
vio Glorioso resueltos á morir ó vencer. 

La animosidad empeñada se convirtió luego en 
obstinación laudable, para jurar combatir hasta mas 
no poder. Las oportunas maniobras de aquellos sabios 
náuticos guerreros , sirvieron para dar mas realce al 
valor y al talento de todos los oficiales» 

Renovándose los combates con mayor furia de 
ambas partes, la gloriosa desesperación de los que 
quedaban á bordo del navio español, suplía al número 
. mayor de losVnuertos y heridos que faltaban, y los 
ingleses igualmente desesperaron de rendir la rabiosa 
tenacidad de aquellos héroes castellanos ; y asi fué 
que no se rindieron á los que los atacaban, sino al no 



Jí . 5S: 

Céner q«e drarleií, (pnet hay qmdticligaiq^é a^fAroa 
hasta los pesos duros que hicieron el [servicio de im» 
tralla) ni apoyo para mantenerse sobre el agua , por- 
que el Glorioso zozobraba. 

Siendo Pérez de Alderete segundo comandante del 
Dayio América , mandado por don Luís de Córdoba, 
y en conserva del Dragón , ambos á la orden de don 
Pedro Stuart , se batió en los dias 28 , 29 y 3o dñ 
noviembre y 1^ de diciembre de 1751 al Oeste del 
Cabo de San Vicente , con dos navios , Capitana y Al* 
miranta de la regencia de Argel , de los cuales huyó la 
Almiranta 9 y se rindió la capitana nombrada el Dan« 
ztk; y dicha acción mereció la misma real aprobación, 
y en ^ñai de ella se dignó S. M. promoverle á ca«* 
pitan de navio en aS de diciembre del año dicho 
de 5i« 

Ea 1 788 y ya 'marques de Caslnas por el fallecí» 
miento de su padre, ae le confirió el mando del Rayo 
de Oi| , sncesivamente del Europa , del Reina , del Di« 
ligente , del real Fediz , del Héctor , del Dragón , j 
inontando éste una escuadra compuesta del dicho Dra« 
gon , del Astuto*, del Glorioso , Fragatas Juno y So« 
ledad » otra particular y tres barcas fletadas , que ea 
junio de 1764 conduje al puerto de Yeracruz las tro* 
pas demando del teniente general don Juan de Yi-^ 
Ilalva , y regresó á Cádiz con la misma su escuadra, 
ton caudales y frutos, en agosto del siguiente año 
de 65. Mandando en 1769 el navio La Castilla, se 
encargó interinamente del de Ja escuadra de ^a Ha-» 
baña. 

Creada la clase de brigadieres de la real armada 
en 1773, fué nombrado Casinas el primero, y vocal 
de la junta de Dirección general de la real armada, en 
el departamento de Cádiz , acreditando su desempeño 
en los asuntos del servicio que ocurrieron en su 

üempa 

5» 



56 J^ 

i Falleció de enfermedad natural , en la isla de 
León , el día 5 de enero de 1 786. (1) 



i< 



Juan Sanohez de Caóiz , de cuya familia, ae 
nombran varios sugetos recomendables en nueairas 
historias : fué alcaide de la villa de Rota , y veinticua*; 
tro de la ciudad de Jerez de la Frontera. Un jueves a^ 
de julio de i^rSo, salieron del puerto de santa María 
para Cádiz muchos caballeros de Jerez y dé otras cier* 
ras , á quienes comandaba el alcaide de Rota 9 y al día 
siguiente se embarcaron para pasar á Berkería ; gusto 
ó costumbre en aquel tiempo de hacer semejantes ea« 
pediciatJes. 

Serian como ciento cincuenta velas las que tras» 
portaban seis mil hombres y algunos caballos, diri- 
giéndose acia Hazamar , á donde desembarcaron. Loa 
moros al ver una escuadra tan respetable creyeron era 
portuguesa con su Rey én persona , y se apercibieron 
para pelear, lo que hicieron con valentía. Ño obstante 
la resistencia , los españoles se posesionaron de la pla« 
za ; pero poco después se vieron sitiados en ella , por 
]o9 muchísimos berberiscos que habian acudido ; y 
tuvieron los castellanos que defender palmo á4|^alrao 
el recinto , hasta que al cabo lo abandonaron con al* 
guna pérdida , y al reembarcarse mostraron , entre 
otros, una serenidad y bravura grande, para conte- 
ner á los moros , Diego Gómez , Diego Dávila y Fer- 
nando de Padilla, naturales de Jerez. Volvió la armada 
y ejército á la bahía de Cádiz el a3 de agCM^tó; de for- 
ma que echaron veinte y siete dias en la espedicioo. Y 



i (t): Libros parroquiales. Certifícacloo filmada por nuestro don Juao 
Antonio Eoriqucz, siendo comisario de guerra de marina , fechada en la 
isla de Leou, k i6 de juaio de 1773. Archivo de su casa. 



no «e estrdñe concurríale tanta gente á ella , porque 
aquel ano ha eído uno de los nias paciBcoe para Cks^ 
tula ; y el deseo , por la costumbre de guerrear con- 
tra los moros , era muy vehemente en nuestros ante- 
pasados. 

En I o de noviembre de 1481 aun apareoe este 
Sánchez en el ayuntamiento de Jerez, desde cuya épo- 
ca se perdió para nuestro conocimiento su memoria; 
aunqlle puede ser el mismo que habiendo pasado á 
las Indias, murió en Jamaica en el año de 1604. 
en la primera batalla que hubo entre castellanos en 
aquella parte del mundo , como escribe Herrera (i). 



^^^^Mfv%^^^uwtf^n0*fvy^/m 



Juan SANTOe, pintor acreditado sobre el año 
de 1 66a. Pintaba al aguazo con manejo estraordina- 
rio con gusto y corrección las banderas para los ba- 
ques de S. M. y de particulares (a). 



j - 



(1) Apuntes part la Hfsforía de Jerez, cap^ as. Mamiscrito. Herrera, 
Bistoria de las Indiüs óceidentatei.j de cada primera página 136 de la edi^ 
don de Amberes de 1728 Crónica de los señores Reyes Católicos, p. Her- 
«podo del Pulgar , edtdon de Valencia de 17S0 , pág. 164 y ilg. 

(2) iHccionarifi di ios t mjotes profysoru de Im nobUi wtes \ por Ctsl 
•irffliidez. 



1 

r 



35 I 

• 

luÁN BAiAriSTA SuAREZ DE Salazár, prebeo^ 
dado y después canónigo de la iglesia Cadicense. Fué 
muy buen jurisconsulto en ambos derechos , y doctor 
en teología. Escribió la erudita obra de ^Grandezas 
»y Antigüedades de la isla y ciudad de Cádiz ,^ que se 
imprimió allí en i6io por Clemente Hidalgo, y la de- 
dica al ilustrisimo cardenal Zapata que habia sido sil 
obispo ; y se ha hecho bien rara. nDe ella» dice Yar-* 
sigas yPoncequecon tanta causa escribió don^Jico* 
9»lás Antonio Virlotius antiquitatis insigniter eruditas^ 
ncuyus rei specimen dedil áureo in eo libello amigue'* 
ndades da Cadiz.^^ Pero este opúsculo precioso , que 
^necesita correcciones , no ha tenido segunda edición, 
»>y es por consiguiente rarísimo y poco manejado. 
»jOjalá que Cádiz cuide de hacer mas común est^ vi- 
»gilia de un hijb suyo enriquecida con las adiciones 
i^manuscritas que dejó su autor, y paran en la biblio« 
>»teca Colombina de la catedral <le Sevilla.^^ Estas adi^ 
ciones las he visto, y son cortísimas y no yalea 
mucho. 

Su devoto y patritióco celo , y la insinuación 
justa que hizo en sus Antigüedades de Cádiz , deter- 
minaron al ayuntamiento para pedir por patronos á 
los bienaventurados mártires Servando y Germano, 
los que fecundaron con su sangre el grano divino del 
evangelio, sembrado antes en nuestro territorio in« 
«ular. 

Ejerció el destino de provisor y vicario general 
de su diócesi, y con motivo de haber tenido su ca- 
bildo algunas diferencias con el prelado , parece mul« 
taron al provisor. 

A su gran talento y estudios juntaba mucha vir- 
tud , de suerte que su muerte fué bien sentida. Esta 
sucedió en 5 de octubre de 1644. Parte de su nume- 
rosa librería, la legó á los jesuitas.de Cádiz. De su pro* 
pió caudal fundó un patronato para casar doncellas^ 



: ^. *^ 

Icjando al cabil<^ edetiákico por patrono» Dotó . á- 
démas dos capeilanias , é hizo otraa muchaa y diferen- 
tea obras de piedad, tanto en vida, como las que man- 
dó después de muerto; constan éstas del testamento 
|ue otorgó ante Alonso Gómez Cueto , en 3 de oc- 
tubre , dos dias antes de fallecer i y con pulso firme 
be vjbto su letra; pero no declara su edad ni padres: 
3ejó por albacea al señor obispo Guerra. Las casas 
principales de Salazar estaban* en la calle de san Fran« 
lasco frente. á la de la Manzana, y fundó uñ mayo- 
razgo á favor de su hermana doña María, 

* ' • / 

y Obras que escribió. 

X.* Antigüedades de la isla y dudad de Cádiz. Cá- 

diz, i6ic , en ^? 

A.* Vida de san Epitacio obispo , cuyo manuscri- 

to lo creemos perdido , y nos hace mucha 

falta/ 

. «á/ Santos de Cádiz. La noticia de esta obra lar 

^ debemos á don Nicolás Antonio ; pudiera 

, ser fuese la vida de san ^Epitacio : de cual«' 

quier manera sería útilísima pareciese para 

ilustrar la embrollada Historia eclesiástica 

de nuestra isla. ♦ 

i^ Varios alegatos impresos de que no habla el 

' Bibliográfico citado, los que conserva el 

Icctoral don Antonio llanuel Triapes» ' 

•V. ■ • ' ) í.; . . ■ 

En la insinuada Biblioteca de Sevilla «en el to- 
tomo ai de »Opuscula varia^\ he registrado los si- 
guientes manuscritos de Salazar. 

V x.^ Nota á las Antigüedadea de Cádiz : es muy 
poca cosa. 



40 ,1 

ft.° Epístola D. JoannU de Fonsccá ex Gadlbus acrip- 

ta su per eodein. 
3.® Vari^ , et antiqu^ lectiones. 
4.^ lUustrationes , et enineadationes aliquot loco- 

rum Glcerouis in oratioae pro Archia* 

Poeta. 
: 5,® Fasciculus diversarum florum. 
6.^ Explicatio ad caput II Luc^, v. 16, Exiit edic*' 

tum &C. (a). 
7.^ Tratado de ¡a memoria artificiosa. Al fia de 

él .«e vé la firma original del autor. ^ 
8.^ Pr^lectio in Eglogam quartam VirgiliL 
9.* Sintagma de die critica. 
10. Comentafium in librum I. Phar8a1Í9 LucanL 
II» De criticis discertatiuncula iuter Neotericum 

Scriptorem et: : : : (i). 



^%<n»»^^»^^^»^uv^*<v\^<v w v» 



i; 



Juan Ver a yo y Villareal, del que he leído 

Í tengo varios versos bien escritos. Floreció por Jos 
oes del siglo diez y siete : no be podido encont^r 
su partida de bautismo; pudiera sir que sus padres 
no tuvieran esoe dichos apellidos, porque es bien sa- 
bida la costumbre de aquel y otros anteriores tiempKW 
en que se solian escoger los apellidos de su madre» 
libuelos, padrinos ó protectores, y anteponerlos al 
4el padre , ó no usar nunca del de ^te. Como el mis- 
mo y^rayo dice en siis poesías que es natural de Cá- 
diz, lo escribo aqui. 

|íi ^ i 



(a) No es el verso i6, sf no el i del capitulo a de san Lucas » 7 
decid equivocactoa el que lo puso. 

(I) Biblioteca hispana Vctuf ^ lib. X, cap. a, núm.22, et Ni>VB T#« 
«rtf/, I. art. joauoes Suarez, Historia literaria ¿€ £spafia^ lom. 4, per 
^oa X04 7 otras. Servicios de Cádiz por Vargas y Ponce , pig. 63. Pr^^ 
tacólo de la Escribanía de don Antonio Rodríguez Guerra , eo el afio CÍU"* 
do» Su propia obra de Grandezas y Atuigüedades de Cádiz , pág. 145. 



... ♦'^ 

* Juan , hijo del capitán del regimiento de infan- 
tería de España don Miguel Ugalde y de dona Ca* 
fcaiína González, nació en 9 de diciembre de 1729^- 
f ae bautizó al dia siguiente. Principió á servir dé 
cadete del regimiento de Navarra , del que era cor<K 
ad su padre ^ y se halló de capitaaile granaderos y de. 
^arniciou en Cádiz cnaudo se proclamó por Rey al: 
leoor don Carlos Tercero, en 1 1 de nolfiembre de 1759^ 
, Estuvo en la: guerra de Portugal en la campña 
fe 1761, y al fin de la siguiente; hecha la paz j^idió 
continuar sus servicios en Ultramar, á donde se batió 
Dífuchas veces en la insurrección de Tupac Ámnro. 
EIn la América setentrioual, á donde pasó, fué gefo 
^ las provincias internas. Volvió á la peninsuia :se« 
t>re el año de 17979 y ya de mariscal de campo á que 
bhabia ascendido el de 179SV habiendo sido brij^adief 
desde 1789. h • - .. -. 

Se le destinó de cuartel á la plaza de Cádiz, vivió 
con tcanquiiidád y i^étodo en ella; y en 18 id lo 
nombró la regeucia del reino teniente general de los 
reales ejércitos. Antes de embarcarse para las Indias 
se habia hecho |rmar caballero en la orden de Santia- 
go ; también lo fué ( y casi de los primeros por razón 
4e su antigüedad) entre los dejas grandes' cruces de 
la orden de san Hermenegildo, creada por el Rey eit 
10 de julio d« i8i5. 

Era de costumbi;es ejemplares , buen militar , siil 
vanidad, porque fué tou^fajadiente , y acreditó, ser 
•mantisimo de la nación, q^nó en Cádiz en &5 dé 
diciembre de 1816, de ochenta y siete años birn cum* 
pliddb de edad, y se enterró con los honores debidos 
eo el cimenterio, y dudo si le pusieron lápida. 

Mucho creo ignoro del generateU;íaWe , porque 
no he leiclo su hoja de servicios, ni podido hablar ó 
oorrespondcfme con los sugetos que supiesen de stb 
cosas; ni aun parece se puso.en la Gaceta del gobier*» 

6 



4»' J 

nom máerte, á lo menos yo no la he Tfito. Y'lo qae 
66* iñas lamentable para poder aumentar este artículo; 
olí el haberse estravindo una representación que hizo 
á'la regencia Hel reino á. principios del año de i&io 
pOt* el motivof le ño haberle incluido eú una promoción 
de tenientes generales, enla cual hacia relación por me-^ 
ñor de todos sus servicios (f ). « 

«: • Logré ver eii^los dias de la impresión de este vo^ 
lamen , y ¿h el archivo de la secretaría de la guerra, 
Ki representación de que liice mérito mas arriba ^ f- 
copio la parte mas interesante de ella. 
' Sefior.rrEl mariscal de campo don Juan de 
Ugalde, caballero á treinta y tres años en la orden de 
Santiago, á<el fin de merecer de la piedad de Y. BL 
la gracia que impetrará , se presenta á Y. R. P. con 
ton ochenta y tres años de edad : setenta y fres de 
servicios , de estos , quince con aquel empleo | y se- 
tenta y siete dé la creación de capitán en la espediclon 
dé Italia , todos contraidos á ^is soberanos católicosi* 
desde el señor, don Felipe Quintó: en tres de Ia9«ciia-« 
tro partes* del inundo, y en esas los veinte y casftrd 
añds de guerra: doscientos treinta y tfes que sin in-^ 
twrmbion. hasta él siguieron sus progenitores y porien* 
tes, doce (te su apelli4o.la carrera militar; en la cual 
tieire el alto houor y feliz suerte de haber llegado á 
ser el mas antiguo general de las tresclases de *qae- 
lK>y se compone el ejército y r^al armada* * 

i'<c §i este epítome de aHWcios,' señor, adquiridos y 
heredados (cuya punta^pad asegura bajo 8n pabibra 
de honor;) y merecen la apreciabilísima estimación de 
Yj'M« le alienta á suplicarle rendidamente tenga t bien 
dignarse, elevarlo á el empleo de teniente general de 
lo^ reales ejércittB:, 8cc« 



ii< 



** (O Ubrbs parr<K}üiales. Gufas de ibrasteros de Madrid. 



y 4í 

Esta representaclort la elevo en 20 de junio de 
1810 al gomerno» y con fecha de 3i de julio siguleí^ 
te se ie despachó la patente de teniente general. ' 



MMfV^MMAMMA^A^^^^^^MMMM 



JüAQUiN Domínguez y Romero, nació en i5 
de agosto de 1744 9 7 murió en i5 de mayo de 1780; 
diósele sepultura en la iglesia de las monjas de santa 
María de£ádiz. Fué muy celebrado por sus com|io« 
alciones poéticas, 8e las cuales tenia un tomo gruesa 
manuscrito el notario mayor de la curia de Cádiz don 
Antonio de Torres , en cuyo poder yo lo vi y \ví al-. 
go en i8o3; pero la prematura muerte de Domin*- 
goez cortó la esperanza de lo que pudiera ilustrar 8a> 
nber ( 1 ). 

Asimismo vi otro volumen también manus'crito, 
entre los libros del insinuado Torres , de las poesías 
de don Pablo Videriqúe, cadiceño , cuyas obras con- 
servaba cfp el debido aprecio ; y ahora sabe Dios á 
do¿S^e pararán* 



»^^»v^vv^^^^^»^»^^v%/vwv^ 



' JaAQUix González de Theran , nació en 514 
de octubre de 1741 » ^^ '^ ca''^ ^^ 1^ Botica , y se 
bautift en 3 1 de dicho mes y .año: fueron sus padres» 
don Francisco y doña Margarita Diaz. Virtió ^,h^* 
bito de la orden de santo Domingo á los quince años, 
de edad en el convento de. Cádiz. Cursó sus anl^^ 
y concluidos sus estudios , á los v^te y cuatro .añSs, 
r^enteó en propiedad Ja cátedra de iiiosofia del. de 
Badajos ; y fué trasladado á I9 misma ea el de, Cá*-*. 



(i). Libros parroquiales. 



dh ; y proihovido á la cJe teATogía , que ocapó has* 
ttfi >785. Desde bien joven descubrió talento par* 
ticular para el pulpito; y dividiendo. las ocupaciones 
de la escuela , con los primeros deberes de*su institu- 
to , aparecía en él como un verdadero y digno pre- 
dicador. 



^^^yw^^^^^ww^^v * ^^»^^^ 



i: JuAQUiN QuiRÓs. En el prólogo del primer to^ 
mo mencioné á este regular ; y las noticiáis que loe*. 
gD adquirí son las que escribo ahorS. 

I Joaquín Ensebio, hijo de don ÍPedro Qoirós y de 
d¿Da Ignacia de Morales, nació en 14 y se bautizóen 20 
d^tagostode 17^9^. Tomó el cordón de la ói'den tercera 
rttgúlar de san Francisco de Asis en el convento de la 
Teracruz.de Jerez de la Frontera. Concluido el año 
de aprobación, siguió ya profeso los estudios con apro- 
vechamiento , dando honor al teatro y al pulpito; y- 
habiéndose opuesto á las cátedras , las logró, pues 
en Jerez leyó fílqsofia , y en Sevilla teolegífh y llegó 
á ^r de los seis lectores jubilados de número que ne* 
np su provincia. 

Fué ministro varias veces del convento de Sevilla^ 
y>difinidor y provincial dos veces, y también ezami* 
nador sinodal de los arzobispados de Sevilla y Granad 
da^ y fie la abadía de Álcali la Keal. 
-^^^ A\|pl^ntó la^ librería de su casa de. Sevilla con las 
i^fitas de una capellanía que obtuvo, cuyo gocé le 
Iráo trabajar tin opáscuto de que daré razón al final* 
M este articulo, m-'- ■ 

'- I^ero el que siguió tan brilli^te cfirnera en la ói^ 
deii de le? terceros ,-espepi mentó en 'el siglo los rigo« 
res de la suerte mas desgraciada y lastimosa. La inva* 
sinp Napoleónica .redujo al. maestro Quirós á 1^ xlé? 
rigo mendigo, cicrgo y desamparado: sentado en un 
banquillo en una calle de las mas públicas , ó vag4íl^ 



J 43 

óo' por ¿tras t pedia limosna por Sevilla! Sufriendo la 
iodigeiicia 000 las penalidades y humillaciones inae^^ 
pjlirables. de la pobreza en ua^gcado muy cslmado ^ y 
loa horrores de la necesidad ; padeciendo las. amargas 
aflicciones de la escasez absolutu 9 y enamorado inti« 
mámente de esta virtud de la pobreza , se complacía 
en verse reducido á las asperezas de la miseria. Áfli« 

£* ' al pueblo fiel esta diaria tragedia , y por recomen-^ 
ñon de la señora condesa de la Mejorada,.eL cabil- 
do eclesiástico , qne también se doüa de tantos tra« 
bajos , le dio habitación y alimento en la casa bo^ 
(áral llamada de los Venerables. ¡ Quién se podrá a* 
Mrdar de aquella ¿poca de suspiros y sangre sin ea» 
tnmeoerse! 

En aquella santa casa de benefioenci^acabó soi 
penas Juaquin Qúirós, dé edad de 89 anos, seguü 
aparece en la calenda de difuntos de su .orden , qu^ 
dice: »Murió N. M; il. P. Fr. {uaquiu Quirós el día 
JÍ14 de febrero del año de x8la^ 8cc.^^ *. 

».* Está reputado por sugeto sabio y muy anticuario^ 
dotado de un talento gigante, emprendedor y defeti-» 
sor de k>a deijeobos claustrales. 

Escritos del R. P. Quitos. 

Reflexiones canónico regulares sobre el particular de* 

- recbo que tienen los religiosos de} tercero orden 

- de penitencia de nuestro S. P. ian Francisco para 
: <^tener capellanías y beneficios eclesiásticos que no 

aean capitulares ; y sobre la facultad del reveren* 
L díshno padre oMiiisrro general su superior j^a^ po- 
derlos dispensar en el voto de pobreza que hicieron 
w €B sus profesiones, asi en com^un como en partí* 
cular. Con licencia , impreso en Ecija por don Be- 
• '■ nito Daza , año de 1 794. Un volumen en 4.^ 
McmoriaPhistóricas sobre el origen y antigüedad del 



46 J 

orden tercero regular instituido por san Francif-» 

co : €8 manuscrito que se vé citado en la crónica 

. moderna de la mism^i orden , pero que no hci 

tenido. 
Gursus pbilo0ophl^ qu«d¡ctó i sus estudiantes «ye»* 

taba en la biblioteca del convento de Consolación 
• de Sevilla. 

Cursus teóloga que dictó & sus discípulos , y estabt; 
> en el dicho convento ( i ). 



• ■ ft 



-tf ' 



JuLiAV , monge del monasteria benedictino Uo^ 
mado el Nonense, y condecorado con el sacro oaraiM 
%»r de 'presbítero..' -r! ' ' 

«. Me son can ápreciábles las noticiad que puedoai^ 
quirir .pértenecieiites al reinado de los godos por lo. 
eacasísimo que est&més de las (le aquellos Jtiempoi^ 
q*ue*por mas diminutas que sean me deleito mucho 
ea escribir algo conoerniente á nuestra Blografia de la 
referida ' época» ^ > ' ' 

£1 obispo san Valerio, que;eomo dige en el arti*^ 
culo de santa Benita escribió la n^da del arzobispo 
san Fructuoso^ prelado^ dé tres monasterios caditanos, 
cuando trata de la fundación del segundo conocido 
por el Nono 9 refiere de nuestro presbítero Julián, ^son 
)p esto que sigue. »E1 religioso varón Juliano, pees* 
f^bítero, que en-el mismo monasterio se crió ddKle 
i<»joven., nos dio una-fiel aunque breve narración =pa« 
i^ra lo que vamos á escribir;.*^ . 

M^ípersuada seria nacido en Cadis Ó en isa Isla 

(I) Libros psrroquialcs. Oorrespoodencit dcü M. R .P. di&atdor gene- 
ral Fr. Francisco Suarez de Toledo, y del R. P. JLector Frjflhscifco Jo^ 
.éCordtio, d/s It mlsn» ócdes. r^*^ 



j .'A 



céfe'mónge,potqiie habiendo entrado desd* dí¿o ba- 
jo la tutela del ai>ad y desde el principio de las fun« 
daciones, es mas natural que fuese originario de sna 
mitiediaciones , que no de que lo trajesen de otras 
partea dM[ distantes' al moiÁterio (i). 



* 

4 • 

I . 



•L 



L 



iXzIroFoktb, elegido capitán en et ano de 1 536» 
disspues de haber hecfio brillantes campañas en la Amé- 
rica , bajo las órdenes del general Gallegos, y padeci- 
¿ú^ muchos trabajosa, 'lo escogió el general Gonzalo Ji- 
men<iz de ^^nesadav. para ei ejército, con el que* se pro* 
poniá-conq^iistar el nuevo reino de Granada. £1 ejér- 
cito no era numeroso ; pero' si valiente y denodado: 
componíase de sesenta y ciq^ ginetes , doce arcabuceros, 
quince balles|pros *y hasta el total de ciento sesenta y 
ieU eran rodeleros. , .^ 

Cuenta el historiador que seguimos , que amistados 
los indioe, por no poder resistir á los castellanos , se 
juntaban á ver nuestras carreras y torneos, y pensando 
los mancebos tjfas resueltos de los indígenas competir 
eo ligereza con los caballos, se ajustó^ un desafio de 
esa clase, y Fonte lo aceptó, pbrque era el mejor y 
oms cabal ginete que se conocia , y con efecto les ganó 
á todos , a^pque los indios eran velocísimos. 



(i) Flores España sagrada^ tomo 1$ apéndice IV. Sao Fructuosl Brar 
carea 'sis episcopi"vita. A divo Valerio abbate conscripta pag. 460. 



45 L 

Posterior mente en la segunda batalla eamfial , dada 
en Tocarema , se aplauclieruu loe faecboa y fatigas con 
qoe ayudó Ponte. 

La pérdida d8 una acción mudó el natiu^ afable 
y cuerdo juici^ de el ^Hb Queíada , en noBÉtaio im« 
petuciK) y cruel , y sin que se sepa el moti^V indis* 
puso con el capitán Ponte , de una manera pública , y 
de ello dimanó el intervenir cbismes y OMilas intencio- 
nes de algunos , entre los cuales cierto soldado persua* 
dido del mismo general, y por industria suya declaró 
haber visto que Lázaro rescató una esmeralda de graa 
precio , después que por b^qdÉbe babia prohibido coa 
pena capital, que ninguno laa comprase de los indios 
ain la vista^ de la real hacienda , para satisfacer el*de- 
recho del quinto. Y aun fué peor, que ain cfttar coq« 
victo , ni guardar en ^1 proceso loa trámite» y forma* 
^lidades legales , lo condenó á ser decapitado : »fieiío 
»rigor contra un héroe tan grande , y capitán famoso^ 
»á quien deberla disimulársele mayores delitas (aun- 
»qi\e fuesen ciertos) en satisfacoion de tancoa servicies 
aprestados á la coronal *' 

' Apeló él supuesto reo ^ Rey, y sin embargo man* 
do ejecutar la sentencia el inexorable j||ez;^y neg^n- 
dolé recurso tan natural , bastaba para acreditarla de 
injusta. 

Mucho sentimiento causó en el campo tan arrojada 
tropelía, y con deseo de templar á Qu^da ee reo- 
nieron los otros capitanes y caballero^del ejército , y 
le rogaron con instancia admitiese la apelación inter- 
puesta ; y tomando I9 palabra el capitán Gonzalo Soa- 
rez Rondón , después de mil enérgicas y convincentci 
pruebas que le dio sobre la injusticia de l|ícauaa, ptík 
siguió diciéndole:: ::: >»Qiie hallándose cercados de 
Mtantas y tan bárbaras naciones , necesitaban de hom» 
»bres valerosos para su defensa , como lo era el senten* 
i#ciado ; y aquel era el caso donde cuaH4o tuviera co? 



ffinetidostniíchos defitoe,' debía ün general pradeute 
tfdisímularlos en conveniencia del bien común ; y i)0 
»>de8flaqnecer el cuerpo de un ejército debilitado coa 
lidias daño que pudieran sus enemigos. Que bien 
*»le constaba ser Láztlto, caballero muy conocido, y 
i^Ie parientes tan ilustres, que no disimularían la ven- 
i#ganza de su muerte, sin pretender la satisfacción por 
Acodos medios ; y que hallándose no haber sido justifi« 
Mrada , serta mal vista en el real pecho, donde solo 
HÚene asiento la razón. Que supiese vencerse á sí mis« 
i»mo , quien tan gloriosamente habia triunfado de las 
>»mas bárbaras naciones, y pues que sus gentes te ha- 
>»bian sido siempre tan obedientes , y en sn gobiernQ 
i^las tenia tan esperimentadas , les diese favorable res- 
«apuesta en premio de sus trabajos , y ésta fuese 
iKle suerte, que no los desconsolase en HUplica tan 
»>piado8a.^^ ^ 

Oyó el general el discurso del diputado con dis- 
gusto, porque la pasión lo traia trastornado; pero 
veía toda la tropa convenida en un parecer, y que esta- 
ba bien distante de ser cómplice de sus fatales ideas. 
Rabioso otorgó conceder la apelación de Fonte ; pero 
que habia de ser con el requisito de salir éste del ejér- 
dto , y desterrado á donde Quesada señalase hasta la 
determinación de S. M. 

Entendieron todos con sumo placer la providen-* 
cia , conceptuando que mitigado el enojo daria lugar 
^á conocer el desacierto cometido contra el que no ha- 
bía quebrantado la ley : juzgaron también sería el lu« 
gar del destierro alguna población de los indios mo2>- 
cas ; pefo después que supieron haberla señalado en la 
provincia de lo#panches, nación fiera y detestable, y 
que no sería en ella menos cierta la muerte del pro- 
cesado , que lo fuera en un cadalso , volvieron á pe- 
dir, y accedió á que se* mudase la prisión al pueblo 
de F¿ca, á riete leguas de Santa Fé, adonde aunque 

7 



So li 

los naturales erap de la nación Mozca ', eran ácümb^ 
ttiú muy guerreros , y por aquel entonces capitales 
enemigos de los españoles. 

Allí condujeron á Lázaro Fonte , custodiado por 
teinte y cinco soldados , con orden de dejarlo desar- 
mado y con prisiones , y sin permitirle otra compaña 
qué la de una muger, natural de Bogotá , qué le ser- 
Tin anteriormente. Al llegar al sitio demarcado lo 
dejó la tropa, no sin lágrimas, por ver á un oficial 
de tanto valor espuesto á peligros tan manifiestos, y 
as( en su obsequio no causaron el menor daño en la 

Cblafcion , para no irritar á los indios que la habita- 
rt con su prisionero. 
'^ Pasó aquella primera cruel noche aguardando á 
cada instante la muerte, y vuelto á Dios, en quien 
tinicame^ libraba ya su defensa. Por la mañana se 
atavió la nidia como mejor pudo, y marchó á encon- 
trar á sus paisanos, que asustados cuando vieron en- 
trar el piquete con el preso se emboscaron : hablólos 
-en su idioma , diciéodoles, que á un hijo del Sol te^ 
nian en su pueblo, el cual por ser su mas decidido 
'amigo , su gefe lo habia mandado con dolo conducir 
á él para que llevados ellos de espíritu vengativo dea» 
cargasen ellos mismos sobre su cerviz una muerte que 
no merecia ; y si el que lo tratasen bien. 

Mucha belleza con tanto arte y buena gracia fué 
creida de todos , y luego bajaron al pueblo y entraron 
sin armas en la casa adonde estaba el capitán. Lo sa- 
ludaron y lo tuvieron como á leal amigo; y. en los 
treinta dias que estuvo entre ellos recuperó la tran* 
iquilidad de espiritu, porque se cambió el destierro 
eo una mansión agradable. * • . 

Coqíio en uh corazón verdaderamente noble no 
puede alvergarse mucho tiempo resentimiento f>eca^ 
minoso, aun de los mayores agravios, y roas.si.éatf 
iippidiese el mejor servicio nacional , supo el »desteft 



/ LT Si 

m^|M>r TdaciOB ^ loe indios que gehte castellana 
demoraba al Oriente, y al punto dió'cuenta á 8U in- 
iMdíato comandante el general Jiménez de Quesada^ 
de»'ianraro acontecimiento, remitiéndole un indio 
]por correo , "Con una jpiel de venado , bien bruñida, 
á donde con bija , qué es una especie de bermellón, 
le escribió la noticia que le habia afirmado el cacique 
para su inteligencia y prevención. 

Leido el pellejo , y agradecido por fin Qj^esada á 
]fi coostante fidelidad y fineza, del que lo enviaba,- 
mandó poner en movimiento algunas tropas, y: con*-? 
cedió libertad al confinado, arrepentido dú sus malos- 
fallos ; y deseoso de favorecerlo en adelante, como lo* 
hizo, en 'prueba de su^ncera amistad. 

Se determinó por Vmisroo gefe fundar la ciudad 
capital , llamándola Santa Fé , y dando las disposicio- 
nes para so arreglo municipS , nombró á Fonte de 
los prin^eros regi(toi;e8. Desde este destino se jftrde 
para mi la memoria de Lázaro Fonte; y tan solamente 
se sabe que estando en Quito murió en la propia ciudad. 

Escriben los historiadores que era hombre de mu- 
cho consejo, !y que de él lo tomaban los cabos prin-* 
¿palés para la^ más grandes y arduas espediciones y 
empresas, (i)-. 



V%^fV^«/^MM«^^A^«^/^^/««V«^ 



^' • IjORBNZO Heebe^A » de quien escribe el maestro 
Gil (ronzalez Dávila, en la vida y hechos del señor 
don Felipe III, tratando de la solicitud qpe los mo- 
riscos tenian de sublevarse , y de relacionarse con las 



s 



^R Historia general del nuevo reino de Granada , por el señor doa 
IWtó'WrníindeíPIedraWt»; oMsp^dí-^íBtti Mwnm, péBiou 194^ 141, 
IS7» 199 , ¿c6 y 213. Antonio Herrera , Historia general de las Intüasoo^ 
udituaies. Hécada quinta , lib. 10, cap. X7 1 paf?- '^09 y otras. 



5a L^ 

potenclas^ infieles , para qae apoyasen Ms maqotaadb- . 
nes, lo siguiente: 

m£I primero que dio aviso á nuestro gobierno de 
. >ilas diligencias que hacian en la corte de Muley Ha- 
>4inete , Rey de Marruecos, fué el capitán Lorenza 
>^errera Ventecor , del hábito de Cristo , y regidor de 
»rfl!adiz, que asistía en la corte de aquel moro , y me! 
ikIí jo que por donde 9e vino á saber fué » que uno de 
fAo9 moisps que pasaron á España con Muley Xeque, 
nfué el alcaide Abenquerin Bentoda , con quien Jos 
mnoriscos asentaron el trato de su levantamiento,: 
>iorre( iendo gran multitud de gentes; y que el Rey 
MCidán acometiese por Ceuta. El capitán Herrera, pasó 
»& España , besó la mano al Rey , y dio cuenta de lo 
»#que en Marruecos se tratablPDió en que pensar el 
í^negocio.** Y no vuelve á parecer mas Herrera, en 
fodaJa mencionada obrlPdel maestro Dávila , y tao>" 
bietl^lra nosotros se oscurece su Memoria ; pues tan 
0^ solo leemos en la historia de Jerez , que en el iño 
de 1621 , por agosto, vino á esta ciudad comisionado 
' por la de Cádiz, á entregar unas cartas de S. M. y del 
duque de Medjna para el ayuntamiento de Jerez. 
\' 9em si ^}>ereo9 que fu casa estaba donde se labró 
la iglesia de los agustinos en Cádiz, y qqe su priqíec 
apellido era conoc^ido en Cádiz, aun antes del si- 
glo XVII,. en que florecía este regidor. Aunque igno- 
ramos el origen del nombre de uno de los caños de la 
Ma, que se llama de Herrera, el cual tiene un mdlino, 
con su muelle y una aldea, Suponemos sea porcfstsl 
ftiisma familia. Y como Lorenzo nació antes del sa- 
queo de I S96, no tenemos la fecha de su nacimiento. 
_La data de la cédula para la espulsion de los mo« 
i'jscos es de 10 de julio de i6io. (1) 



'<l7 Historia de ¡a vida y hechos dt¡ Ínclito Monarca <hn f^fipi ífl.Obrá 
postuma del M. Gil CbazAleí Oávila , jpág. 140. Historia' maitútarUa'it ir 






:^ 



< LóiÉNzb ÍBA^iSR TbRCto, úaci6 en iS-de oo«-» 
siembre de 17179 y lo bautizó sa tío malerno , . .el 
Dean de la catedral de Cádiz, don Juan Pablo Porcio, 
Barroso, á quien aucedió en e^ta dignidad capitular.* 
Loa padres de. este niño fueron don Toaiáa Ibañei^. 
Gomera', icaballero áel báblto de Santiago^iiy.doñai 
Bernarda Porcio Barroso. - ' '• . > 

f Es muy digno de memoria particular por sülbe- 
neficencia , y sus fundaciones á favor de los pobres del 
óbispádoi: es imponderable su celo., eL :qi3e iih^iró 
para lo mismo á su hermana hi^^ marqiúifcaa de Mdnte^^ 
raerties )ea lo qifp gaátáron ámboa^ muchos múeñ de 
pesos;- '.'.*' 't f. ir 

•' Murió este misericordioso, y por lo tanto bien- 
aiven turado eclesiástico en. Cádiz , á a de octubre^ 
de 1767, en lo mejor de su vida, siendo la / rasa oflk 
tentdsa-senal^de lus fúneralet.iaslá^imas de lo^po* 
bres qóe sé creyxlrorihuérfanosi (i) i > 

- ■ • 

Lorenzo Nueve Iglesias, hijo de'don Francisco 
y de doña Antonia- Roland ,'4o tupieron en a8 de ju* 
lio de 1751. Estudió en el seminario conciliar de san 
Bartolomé de m obispadb ,'y en éi. fisé;catedráikr¿ de 
i^losofia : se ordenó de presbítero en ^4 de setiembre 
de £774 : recibió el grado de licenciado en teología^ 
eo launiversidadd? Sevilla, en.ft dé juI^q de 1.78Í , y 
CRi el miemo' mes^ y año ie .doctoró. en 'la idicha Ifacuiú 
ttK],'y en el dicho el Austro;' ' i>^ri : . í ^m -,' í 1 •; 
/ En oposición ^anó un .curato de Cadtiij «destínán^ 



■• 1 



ihOéd di y 99^% dé ta F^anters y Jtef$fqm€J§ ámHituhr^n f f>ar «t 9.-\páét 

Pr. Bitebáo RáilcRT, del órdeo de na Gardoimo. Tomo- 3 » ¿m^^^^úiti reinaH* 

do^de Felipe IV. , o • i » l,i 

(x> ^bros parroquiales y- Dotidlasque me; han. dada • ... ....:.». 



doJo pbr^e^peciaT agigasíeion £'la parroquia del Rosa- 
rio. Se opuso á varían camonglas de oficio hasta qué 
obtuvo en rigoroso concurso la lecloral de la catedral 
de Áknpria'eó 1784; Fué examinador sinodal de al- 
galias! diócesis , y murió dé maestrescuela de la insi- 
nuada ígle9ta de Almeri», en ef afio de 1 8 1 3 ; habien- 
do sido gobernador de ella en sede yacante. 
- * iLo alaban de muy aventajado en esactas y sagra- 
das letras, y dio á la prensa los cuadernos siguientes: 
4: 1! Ad-indjytiiim .Gárolom Tertium Hisp. et Ind. Re* 
gemrCarmeov G^dibus* Sin fecha. - 

':: Sermón dngmáüicó sobre ia insu§cieocia de nuet* 
tra razón , y la existencia de la divina revelación. 
Oración fúnebre á la memoria de don Pedro Yir* 

STu Impresa en Sevilla en 1777 9 en casa de Manuel 
icolás YaizG[uee« 
•o i Bu y.'fecundtdaki , sormoa de la Initiabalada Con- 
cepción. Cádiz, en la imprenta de la viuda de Al- 
cántara , en 1 784. 

Sermón de san Cayetano. Cádiz 1777. Estos son 
los únicos que sabemos, (i) 

LüQió BEBIÓ HCKMES. Los Bebio» sabemos por 
la historia que fueron de familia nobilísima en Roma, 
á cuyos individuos le dio aquel gobierno la pretura 
de. la Bélica ^ por la práctica y cb:;)ocimienta que te-> 
ifian de toda -ia provincia. En nuestra isia^ que era^ 
donde de ordinario residian, se hallan «algunat pwdra& 
con él apellido de esta casa; y defMe Lucio Bebió 



(I) Libros parroquiales. Noticias dadas por su hermauo don Bernardo. 
ienricj«s deCádia, por Vargas f Pooce, pág. 135. Se leeea la jGiria eclt- 
§i¿8t)ca de iSof, á Nueve iglesias, como chantre , y caadtorgo de Alme* 
ria , y asi creó piido estar equivocado el que me dijo era dlgoidad de 
maestrescuela. Gaceta» ul de Madcid die aS de seti&mtirc de 1784. 



— " i ,1 



«• i 



/» 



£ 55 

dicen hn antigüedades de GadiB » Ab té halla paf tícu- 
lar mención en ninguno de los : historiadores, lo que 
hace sospechar no debió ser enviado de Italia con 
cargo ninguno , ni tampoco del colejgio Angustal ro-» 
mano , sino que aunque de aquella estirpe , naturali«* 
cado , ó prg^bkmente hijo <íe aquella isla i, y de al- 
gufio de los que indicamos arrU>a.\iÁ r. !> 7 !» 

I Bebió Hernlea fué de loa principales del gobierno 
caditano , y uno de los s^is sacerdotes de SU colegio 
Augustal. Este orden sacerdotal era de grande digní* 
dad y estima , llamado sexitujoa virado. Tiberio César 
fuéel. primero que en Rotna le.ioatitiiiyÁy y llególe 
Aaoita reputación y a«iK)ridad qwt el emperador 8n^o 
iGalba deseó entra^- '^en él. Lps ciudad^ die, prímw 
irango lo 'teniarf , y también xiuestra jndejiendiénte 
cepúbica. 

llurió en Gadiz. Luóo iBobio Hermas y pot ser 
4an distinguida varaiV, y jpai;a.trasmitii4llvbuena:me» 
moría se le ^so.el epitaé^ qne-^íopiaii^oa^i^l t:u^í en 
^tiempo del canónigo $iiafe(tvde»SiJai^lrvf est^i^ «n^ Ibs 
jcasas consistofíales de Cad i H|^go.af dad» cíoüaao fireoíosa 
reliquia , vivada del .voracRiiaa iocendioi •aa^gUcáM 
^y que en el nies.de agosto -de ft8)7.baJ¡i partido en 
-pdlaKo^ ^ ctomo . bárhalro^ «» |o^ ' ^^ bapilf^ p «qu^* estaban 
reedifieando las mismas c^^s^coriai^QrÍ^I^):i£^ nm 
fMdrá grande ^pórrmdjpr. dicbo abpra> foo.;tariaétp¡e- 
dras'de mérmol en fotpaa da pedestal ^ gu^rnecidb 
deíolláges. , . # ■ ' 

: i: B^BIVS HETtMES ' 

X.' IIIIlX ViB.: AYQy^ 

ANN. lili. K. S. H. S. E. 
L Tt EB I T S H KVm A. IT. " 
YR. OPTVMO. PATRQJNO. 
IX F. V. 



* 



5$ L 

•. ►>Lucid ?B¿bío Herniés \ uno dé los seis varones del 
^colegio augustal , amado de los auyos, está aqui se^ 
^>PnItado al cuarto año de su colegiatura. Lucio Bebió 
•^Herma Duumvir, hizo poner esta piedra en memoria 
^de tan ilustre patrono por decreto de los decuriones/^ 

- De esta forma copia la lápida, y traduce la leyen- 
da Suarez de Salazar ; pero á Masden le parece que 
DO está bien copiada, y dice asi; »>el ANN. lili, de la 
^tercera linea dio motivo al escritor de las grandezas 
f^de Cádiz. p2irz sospechar que el difunto de que se 
i»babla en la lápida , muriese en el cuarto año de su 
wevirato. Q>mo no bailo ejemplo alguno de semejante 
«^formulario, tengo por cierto que el primer número 
«estará algo borrado ó consumido, y que en la piedra 
i#Drigiiial no se escribiria I III , sino Lili. En las tres 
»»últimas iniciales, si realmente están asi, podrá leer^ 
i^se: Dectet^FecU Decurionum. El sentido de lá ins- 
cripción es^lRe: Lucio Bebió ffermes^ se^iro augus^ 
f^tal^ de años cincuenui. y tres de edad , amado de 
»íos suyos , aqui está sepultado : Lucio Bebió Hernux^ 
sniuumviro de Cádiz , mr decreto de los decurionesi^ 
iMzo este sepulcro á su^ptimo patrono. Es muy na- 
«itural que siendo duumviro el liberto del difunto, 
»iconsiguie$e para su anticuo señor este honorífico de- 
iK^reto del thagistrado.** 0) 

- He vi^toesta piedra en el mes de diciembre 
de 1827, colocada sobre el suelo, en nn cuarto 
bajo de las ^sas del cabildo de Cádiz, entrando acia 
la derecha oe resultas de los fortisitnos golpes que la 

^dieron , y que se conocen muy bien que fueron con 
palanqueta para hacerla pedazos y sacarla xle adonde 



(I) Suarez de Saluar. AntigUedadei de la uta de Cádiz , pág. 309 y sf)? . 
Masden, historia critica de España^ tomo 19, pág. 16 x y sig. Colección 
de iimufetome de la tela de Cádiz ^ imin. 73. M. SS. 



«Ésba puesta anCeSi tolo se puede leer en dk^ipor no 
fadkrla quedado mas letras » lo siguiente; ! 



L BAEBIYS HERMES 



AIROSO 



•) 



ED 



•♦ 



é 

Lucio Bebió Herísa , fué'uno de los dos alcaU 
des supremos que cada un año se nombraban para 
gofaprnar la república Gaditana , como ya se dijo en 
ot^ {^te. 1^0 nos ha quedado otro vestigio de . este 
magistrado que la lápida anterior , y lo Oj^dice Sua* 
Tez de Salazar en la pág. 3 1 1 y Masdeu Vhdos en el 
articulo de arriba*' 



» • - . 



•^HA<lW^l<W»MK|#WlW ñ ^<li^^Wl 



LüGio G>RK£Lio Balbo ki. CioHSUL f Tésse J?a£- 
Bo el Mayor en el primer 4omo. 



mfw%H0^f%^t*^Am0^0^^9í^M90%M0^0^ 



Lucio Gornelio Balbo ei« TbiunfadoRí 
Téase JBalbo d Menor en el primer tomo. 



<»w»»^iw>^n^^m#>^»»»%^w<^^ 







• I>Dpio Fabio KcFiNO^j hi{o de otro liudo, y d» 
la tribu Galería , fué duumoiro ^ jiwx de G»dÍ2 ; y hv^ 
bo de gobernar tan á gusto del pueblo , que por de< 
a^M de los decuriones m le deditó uñ» estatua, y la 
inscripción de su pedestal se ha cqnserTado hasta nos- 
tros, y dice asi'co[)iada de Masdeq. ' 



l..fabivs..l.jf. 
gíl.' rvffínvs 

II. VIR 
PRAEF. IVR. 
JÜ8 DEGVRIONIBV& 
CREATÜS , . 



• • 1. 



,. . D. D. , 

* ■ 

-La inscripción no nos indica leí tiempo enq^ewr 
tirr6«0cettpo (i). 






Lucio Junio Moimeb ato C¡olumela, ^éase Oo» 

tumda Junio, en el primer tomo. _ • 



Masdeu, Hut, cvit, 4f f/^^ñtf toiQ. 6, pág. 74. ConcepckMit CMhí 

tiutittédú , pág. XII. 



h'v'XüIS-BB XAiniABUiíu^ btjo de d¿n Jbon <<é' 
Dioi 7 de doña Mariana dé TiHaiiaeva ; uacíó en ai 
de febrero de 1 786. Seocó plaza de-cadete de goai> 
dias españolas en ao de febrero de i8o3;.y desde' é$^ 
te ¿Ua^ dice en una Memoria que escribió» e/?i/9ec¿ dt^ 
pirir para nú patria: e/n la «efbraia que tnvo estie riH 
gioHento' quedó fuera. Pasó á -ingenieros de snbteniea-' 
le en i3 de julio del dicbó año de 3^ y en él cole-^ 
gio militar de Alcalá de Henares siguió loa estndiof 
it so nueva facultad , á donde se puso la charretera 
dé teniedte del regimiento real de aapadores y miaaw 
dores el aS de febrero de 806. 
i -Acompañó al general iiiarque8<d0t Socerr^á Por^ 
bigal á la intentada unión con hs tropasr franeesaá 
€n 1807 ; y como declarada por la naeion española 
ia justísima guerra al imperio francés , todos los mili-* 
lares que pudieron Bñ volvieron á Bspaña; Landabura 
iiié de los primeros oñciales que se presentaron é ¡n-^ 
oorporarón en et priiser ejéi^cito que estaba formando 
don Javier Castaños. Deviósde á Landaburu en esta 
primera gloriosa campaña servicio» 'importantísimos 
y no esperados en vdinte y dos años de edad : se le 
«gració en este mismo año de 808 , len i.^ de setien»» 
wq^ o^n el guada de captan, el que kxgró efectivo 
en su cuerpo .en ai de mayo de 1809. Siguió siempre 
icóa el ejército, estuvo en la batalla de fos campos de 
*TodeIa, en Tarazona, y en la f)enosa y larga retirada 
-kista Cuenca; y alli nombrado ayudante del^-general 
fen^gefe duque del Infantado; siguió la>ffecira|da á la 
IMoncha, y lo ejtnplearoo i^nlas obi^s ¿de defensa Óe Skr« 
«irá Morena ^ sirviendo de vhn modo estraordinario ,ae^ 

gun espresion de su hoja de servicios. * • 

'Delicadísimo por conservar su honor ^^mantenién- 
^lo sin'el/menor eclipse, siempre que le tocaba un 

servicio; pasivo, solicitaba y pei^miitaba con otrp activo 

^^v £»! 161C ie weó el jestade^ mayor\^ y fué destinar. 

8« 



do eo'cUse dé segundó áj^udaote* é la iaarta 
del maodo del general dob José de Zayas^' peneaecien^! 
te al ejélrcita que- guarnecía la iila caditana : con ella 
estuvo en diferentes acciones, y en la espedicion al 
d(»ikUido de Niebla; y en otros lugares á donde se der- 
ramaba sangre inocente y< leal, y..sQipadeciaa'mucht« 
simas Ealigas. También isalió para coger su laurd en 
la batalla de la barrosa ó de Chiclana , en 5 de mai^ 
10 de i8ii. ' \ 

; DéÉlé mediados de abril hasta noviembre de i8is 
sirvió á Jas intnediatas órdenes del general en gefa 
don Juaquin Blake , cpn destino al ejército espedid 
etolíaHo-,-'se^ portó l>rillsotemente- tú la batalla de la 
Albuhera , y se le condecoró ;de sus resultas cóo d 
grado de teniente coronel, y se le declaró benemé* 
rito de la patria en ^6 de maya Navegó desde Gádit 
oon 'el dicho gefe á Levante ^ y ^hiendo eppesado á 
enfermar al poco tiempo d^ llegar á Valencia , su ies:- 
if'aordinario pundonor le. hira» luqh^ oon los males 
desatendiéndolos enteramente, hasta que'tinos di^ de^ 
pues de la batalla de Pujol se víó postrado jen la ca* 
Áa, y aun hizo todavía esfuerzos para levantarse y 
-montar á caballo á principios dé noviembre para 
«acudir i una de las alarxMs que mas iaapórtaqoia pr^ 
sentaban. «;.::. t t 

Se 'Volvió á Cádiz, y allí, y en ^l8I^ , lo empkó 
ia Regencia del reino .ei>:Ccmvsiones dt grande nO¡- 
Jjdadi^iendo una de éstas la de vocal en la jutita for- 
mada para 'prQponiDf)4Doa Constitución militar que tanta 
ÍBilta jb^ce éi los ejércitos de.S. M,, lüs que. le ffiéron d 
g^ado de ücoroneí ent^i de diciembre de) citado últi- 
mo año. . . ;' j r ' 

Sus émulos (porque ningún bombee de Ibi» los 
:deja de tener) le aousarba de enaltado por la Cooísti- 
.lucíon política qoe eiiRey habi^ • abolido eu 4<le ma- 
.yp.de 1814 , y lo posissbQn pl:es(^ #fi -ia tcécoel de vi- 



¡k ifn^^Uidr\dp:rVlusrlk^(j! ña m papel ích 

idbado en 114 de. julio del mismp año CQn el titul||» 
dé Apuntes para mi afHygado y ea el que demue^lra 
qoe babia heredado f conservaba íntegro . el carácter 
de honradez y .severidad de los antiguos castellanos 
fA: 0nal de est^i opúsculo copiaré luego conia\para 
muestra de lo que he dicho. ^j 

Logró la fortuna de que aunque su proceso, tiif 
viera la sentepcia Jiñnltiva de destierro al bastillé de 
AUcaoté por diez años, á la recomendación del. ten ierv- 
tie general Zayas la piedad del Rey lo absolvió, y por 
tUQ se halla en. ,i8iS destinado por real ;órden .M 
ejército que mandaba el capitán General CSastañcii, 
.; sé nota también i Landaburu en el.esitado.znilifiur 
del propio año entre los sargentos mayores de . bri- 
gada en su real cuerpo* de iog^l^ros; y fué prornd- 
vido en la de setiembre del mismo año ateniente co- 
/ronél^de é], rp0rque la sargentia mayor la gózala 
jde 5i de diciembre de 1812. ;,; 

•: < Consolidada la paz en Europa, pidió; Ucen^m 
•para viajar por las naciones estrangeras,'y estando iw 
.una de ellas lo destinó el gobierno de la nuestr^f á 
la legación de Prusia; en setiembre de iBlQ, y áüín 
( defempeñdi las funciqnes . de secretario é(e\ ' rftinifiüt^ 
español r^deqte^ e^. B^lin^ por .e} £^l}ppimie¥iO 4e 
Í9I^ .'bi^rmano clqi;i 'José de Landaburu que lo e^a en 
ififOpi^d^d:; y en. este desempeñp admiró al ci)er»o 
^ diplomé tiop en aquella corte^ . ,.. : . ,v , . / 
i , .En ; i Sao era oficial octavo en la primera secre- 
^^i^k^ del <l^pa<^bo.upi versal .^e estado^ qorpnel de 
lünfa^t^ififi y primar ayudante d^í estado jnayor gene- 
¡ral ; pero, repitiéndode. sus achaquies v¿nq a ^cur^rse 
á Sanlucar deBarrAieda^á donde acabó en 3i de 

/agosto d?. 182^3. i •, . ' ;. 

Fué de los jóvenes mas sabios que tuvo España 
d^de ^^1 principio de la guerra de la independencifii 



-hisik que H ilitrri¿^;> ú eop liQtid tiaás'rbbotfa, n» 
^r didío V MetMH pi^iáoti^ Ib'ImbÍQramoii logmdo mb 
Ciém^V ^ ^fffMÁtai knucBo mas la {>atrit de haberlo 
IN^ucidor^r e8to*DósDtfX)6 ddsiéiiitoe aebftr madid 
9aa deadiofaái y su muerte tempñüni 
. ' ,Laa eérti6cacioiies/de íéB ¿letsciótiad^B 'tenoi^ 
generales Castaños, Blake y 1&kfA$ que ieú&o preieii- 
•flrt / Cit$iitk&|n de IÑeti itíerecidos jMtos elb^os á doo 
liuis de Xindabui^u. El primero asegura su cobstance 
^valbr/oonodiuiientds en la profesíóti de ingeniero ad* 
'|>e|riores á su ecfad/suma esaetitud en el désa^peñd 
Ue su obligación ^ éscelente conducta itioral, y d afettor 
jnás vehemente y notorio ál -Re¥ j'á la ipaír^, iii di^ 
vditó facultativo, su aplicación y actividad^ y %t'aiisúr« 
liito abandono de si mismo pala Hitr^garse á loi tril> 
'bajos en estación rlgiM>sa: ^^ 

Biake testifica ítfoe este bfi^l era de una aplica* 
'eicm suma-^1 desempeño de $m. deberes, qoettaia 

unos conocimientos facultativos muy suteriorea i su 
üédáíd y tíeüájpb de servició,' y utf di^o efi(^2 de í^qui« 
[rir los prácticos y teóricos ^úe creta ^ faltarle; nákf 
¿•muy diétioguido y una cobdúcta moral irrepremí- 
*ble, uiikla al '<^lo patriótico más ardienite por la lU 

borcaid^dé U JSspáñh^'y él rVéttttHfénfaibnta'dle noeaim 

aobei^ano éií el ifo&o de *sM ^nWpSÍÁú6^ ' • 

' ' 2ayás lita tsífiMish^^'^tM' tÉmiiiiM: <j»é id übKdiiÓ 
oj^ril^ü ay-AÑMgfe^éJh^éRi^rfé^ « «U Itoéiía fiíl* 

y reputación, talento dffití>l»gMt!ó, %[Jllbáeíótt Hotii^á, 
* tyundonór ^iCÍidtfif^, ^iMtítsí de' ¿arlCtdr^ ' coiMancia 
'>baSia la óbstinütídn 'ki <¿1 ^éámpéÁó4e^mí debnM^ 
-'li6ttoeil])ii«tt^pil%fyfddsdí4a pYtf^^ tpi^*deildh 
^«16 k^ómun eú su édádj, y tía VíAór^íttipetlérriio y del 
•^kiejor ejemplo; púrmátí'^mtíiñtífe^i ihoAlidadV * 

virtudes religiosas, constante adhesión y ataior á ta 

¿ausadeS:M 
^ ^>' liste pues es el fiel estricto db lasirés'«trtifidkio¿ 






MT^lTflia^ "pok* ém «pitapeb generales <!e fejéroito 
yfiHD teniente -(Seiieral, y omito otras que tambieo 
mb leído oasi con loemismoi ténuinos, en gracia de ^ 
brevedad. 

No he podido tener noticia individual de todos los 
escritos de Landaburu ; los únicos que he llegado á 
rastrear son : líñ pllñ^dé^ilicias que €órrc impreso y 
no he visto: varias representaciones á las cortes sobre 
que dedicasen mas su atención á Jos ejércitos, y en 
una de ellas decía que si nó »no le quedaría terreno 
en que mandar , ni tierflTpo para discutir/^ Un trar 
fado de logaritmos, trigonometría rectilínea y geo* 
metria práctica , adoptado por las escuelas de ingenie- 
ros , é impreso. 

Se imprimió en Cádiz en casa de Niel hijo e^ 1^22^0 

«los apuntes para mi afabga(k>^ por un amigo de su 

mutor^y sin que éste lo supiera; acat>a ^te cuaderr 

no de está manera: »::; le o^cargo y ri\egp especialmeiv 

•te que en su discurro no emplee e^presiqn que in^ 

iMÜqne esté yo arrepentido de haber oji^ir^do como hie 

%#b€dio, ni que aolicito ni imploro U m^npr grací^ 

Mii nad^ que desdiga d^l carápter ^j^iitado y g^qero- 

nwode un verdadero español: haga ver y demuestre 

»»hastá la evidencia la purea» de ipi ipt^ncion , xx\i 

^Mcobstante amor i mi pairia y á mi Rey, de qup ten- 

i^go dadas tantas, prudias y que ha lidp el pnico ly 

'iisoio móvil de mis acciones; y diescao^ ^n cua|[|to á 

éíU Mntencia , que pvofaado c^to^ sea U qw fuere» n^e 

'Mserá absolptamqnte indj&rente. 8i: mé será absqlu- 

•tftamem^ indiferente; si; la pQÜtica.effig^ qp^ aea yp 

'-f#iina victima sacrificada á aGanzar y.^imenfar la (rap- 

«Kjuilidad de mi patria, sufriré con gusto el s^crigpip, 

ticontento con contribuir á su bien hasta el último mo« 

imentD.* fágase patente, repito, qai intensa amm á 

SH»t^ patria, el cual nunca me abandonará, y después 

Invenga lo que viniere , quis si tal es cpi suertf^ que cu»- 



€4 M 

Mtro balas me pasen el pecho dkhide vive y vi.viri 
«eternamente aquel amor, los hombres bueilgs deEs^ 
j#paoa y de todo el: mundo cerrarán mi» heridas con 
MUS lágrimas/^ (i) 



M 



M 



.ANüEL Inocencio Alt AREZy nació á a8 de 

"diciembre de 1694 7 ^ bautizó en i.^ de enero de 
'9$, siendo hijo de don Bartolomé y de doña Ana 
Ittaria de Laba. Pasó con sus padres á Nueva España 
y allá vistió la sotana de la compañía , y lo tomarOA 
como á ejemplo de las prácticas religiosas los novicios 

Íf aun todos los demás jesuítas. No se entivió jamas su 
ervor. Fué. maestro de latin y de fílosofia en el colé* 
l^io de san Ildefonso de la Puebla de los Aisles. 

Tratándose de fundar un hospicio en la villa de 
León , obispado de Mephoacan, se le nombró por sa« 
perior de él. Aquí fué donde su caridad , su mortifica- 
' cioB y su humildad resplandecieron casi sin ejemplo^ 
*y asi fué uniyérsálhient^ reputado por apóstol de to« 
'da aquella comarca. Esplicaba la doctrina, predicaba 
y de continuo trabajaba en la heredad dtl padre de 
familia. 



í. 

. (I) Libros parroquiales, certificacioiies 7 papeles dtadot. Sb hoja ds 
'•ervicioaque coflsenro. 



M «S 

Colmado de dones celestes falleció santiraeote ea 
f,de enero del año de 1737, y todos lloraron su 
érdida y le apellidaban el samo y el apóstol de 
eon. (1) 



•^^^»^^#<o»»tw<^^^»^<%» > ^^> 



Manuel Apóstol de Giorgána. Fué su nact- 

liento en 7 de setiembre de 17379 y en igual dia y 
res del año de Sa tomó el hábito clerical de los je- 
litas. Estudió las ciencias corrlí^ndientes á la pro* 
sion solemne que hizo en 1771. Murió ea Roma á 7 
5 junio de 17949 y fué sepultado en la parroquia 
5 san Andrés, llamada de Fraile. Vivió siempre en 
imo retiro y aplicado asiduamente á lo9 estudios s«« 
rados. 

Tradujo en español la obra escrita en i^liano, al- 
ónima del abate Juan Vicente Bolgeni , sobre el obis< 
ado , y escribió sobre ella un tratado de observacio* 
es críticas que la ilustran. El papa Pió VI informado^ 
e las tareas literarias de este eclesiástico, le mostró sa 
articular satisfacción y agrado por ellas, y le envió 
os medallas por medio de monseáor Marini su secre- 
irio de cartas latinas. 

lios padres de este jesuíta se Mamaron don Pedr¿ 
Lpostol de Giorgana y doña Leonor Vázquez. {%) 



Ct) Libros parroquiales. Menologfo de los jesuítas de Nueva EspaSf 
W Ukffos psitoqoialfs, BlUiotecá de jesuítas 4e Henms sít. Oioriaaa* 



r 



' ■ , 



66 M 

1 MANubL Danio Chairados t Famoso observador 
y ví^a. Imprimió y dedicó á la ciudad de Cádiz ed i^ 
dé noviembre de r^oa »£l diario puutual y cierto de 
*^Ias operaciones de la armada enemiga/^ Lo ^ra entona 
ees la de Inglaterra y otras que no pudieron saquear 
ni quemar á Cádiz por mas tentativas que hicieron. £1 
diario empieza el dia 23 de agosto, en el que se avis- 
taran ios enemigos, y finaliza ei a de octubre del re- 
ferido año de yo 2, en que se perdieron de vista. t 
. Fué hijo de Jacome Danio y de Isabel Granado} y 
lo bautizaron en 26xle mayo de 1676. (j) 






^^v/%j^%f*^^v^/^^^^0V^^^^ 



Manuel Conzalez Guiral, hijo de don Die? 
go y de doña Ana de la Plaza, empezó á servir á S. Sflh 
en ia clase de guardia marina en S de Julio de 1744, 
:y cumplió loe cargos de los exnpleos á que en su carr 
rara se hizo acreedor. En 1766 ern capitán de. fragata 
g subinspector de infenteria de marina en el deparr 
lamento de Cartagena. En 1782, brigadier; en 1789 
, guando Ja proclamación de Garlos Cuarto» gefedees* 
iiqadra» y teniente general en 1795. 

Nombrado presidente de la real audiencia y casa df 
4il' contratación de Indias que residia en Cadis» ppr el 
fallecimiento de don Francisco Manjon en el íaño dp 
1786; fué e^ ultimo presidente ^ por haberse estingúi* 
do este superior tribunal por deci;|^o de 18 de junio 
de- 1790, y lo quedó solo del consulado, y- eoo el 
juzgado de alzadas y arribadas, que se le conservó por 
II* mismo decreto. . . , 

•&>!'íSus importamee servicios-, y el de diferentei^ camn- 
pañas en que se halló le hicieron digno de tan eleva- 



m 



Ci} Libros parroquiales. Diaz Cano Vindicado, pág. 185 y lig. 



Bl 67 

\ do ípuesto en la real arreada r J de las otras gracias 
- que llevó 9 así como ser del consejo del Rey ,«y caba- 
llero pensionado en la orden de Carlos Tercero. Por 
todo lo cnal , y por su constante zelo en el bien pu- 
blico y en Ja recta adoktaiatracion de justicia , se hizo 
sensible su falta , que ocurrió en 20*de setiembre de 
J799,á los sesenta y nueve años y nueve meses de edad, 
y se le enterró honoríficamente en la iglesia del hospital 
imilitar de Cádiz , á donde se le puso una lápida ,, que 
la tuvieron que quitar cuando se principió la nueva 
I iglesia del dicho hospital (1) 



i>ii»%#l^rWM>k^^»<^^^i^>^»^^» 



Manuel Lübelzá llamó padres i don Antonio 

.y á doña Josefa Sánchez de la Vega; nació en 18 de 
enero de i yS i , y en i o debmismo mes del año de 66 
entró en la compañía en el' noviciado de Sevilla, Se 
quedó en sus país por disposición del gobierno, aun- 
que sus. hermanos fueron conducidos á Italia e4^67; 
pero después se le permitioIRicorporarse á ellos , los 

. que le eoseñaron las lenguas ^rkga y hebrea , y las 
ciencias eclesiásticas. ^ 

Estinguida su orden , . la: iglesia de Sayignano lo 
lecibió por canónigo de su colegiata. En 1798 vino á 

. España , y estuvo algún tiempo en Cádiz ,^ desde don- 
de se regresó á su cabildo. Su Santidad , por breve de 

^Q de julio de 1804 restableció en las Dos^Sicil^s á 
los jesuítas , según laaí preces^de aquel monarca; y el P. 



» . 






CD Asientos de la compañía de gaardfas tnariDas del departamento 
de Cadfz. Guias de forasteros. Gacetas de Madrid de 18 de junio de 1790, 
7 de 25 de octubre de 1799* 

Ttago duda aobrc si nadé so la liU Codiunía. el feoenU GuiraU 00 

be encontrado su partida de bautismo; pero personas muy respetables 

.j¿entre eUas el coi andante de guardias marinas , me aseguiaa que Ci 

cádltaiío. Yo lo creo cordobis como tus bermanos. 



9* 



z' 



«68 M 

Lubelza pidió ser de nuevo incorporado en la orden ^ y 
lo nombraron en 8o5 por compañero del maestro dt 
novicios de Palermo ; pero antes de embarcarse entra* 
ron los franceses en Ñapóles, y con este motivo se vol- 

'vió á Sil colegial. No sé á punto fijo la época de sa 

• ínaerte. 

Escribió las siguientes obras. 

j/ Esposicion de las lecciones de la sagrada escri- 
tura , que ea el curso anual se rezan en el 
oficio divino, con observaciones sobre el 
testo hebreo. ^ 

a«* Esposicion de los salmos de David. 

5.^ Disertación sobre el cuíco y devoción al sacra* 
tisimo corazón de Jesús. 

4** Colección de panegíricos y sermones oiorales^ 
prediiSados* • 

5.* Del origen y grado de los canónigos de las ca* 
tedrales y colegiatas insignes. Del origen de 
las dignidade^ y del coro de las catedrales 
y colegiatas." 

6.* Del orlgeo^^os párrocos rorales , ciudadafiot 
y plebanos. ' .j 

7.* Plan del estado dé la controversia entre los ca* 
nóñigos de la insigne colegiata de Savigosf» 
mo y su arcipreste.^ Todos estos escritos están 
en italiano. 

S.* Confutación del sistema Gopernicano , tradoci* 

f}o de) francés at ít^lkiÁo^^^ = .-,;.:: -J 

Estas obras estaban trabajadas en el año de 1793, 

3ésdecuya época carezco'de nóticíaa litéránÍEa dé me 

,sugeto,'y desde iBoS de memorias históricas q^e le 

pertenezcan. (1) 



^ <li Libros parroquiales. Hervás» JNMf0/fcit ár yesmtas^ Sftfttuli lA- 



«, 



M 69 

MantJEL de Solís, nació en Cádiz, de padres 
nobles y ricos: fuéronlo don Pedro. &>]is de Villa- 
vicencio y dona Francisca de Osio Aodosilla , ca- 
sados en la isla de León, que por su juiciosa conduc- 
ta y nacimientos conservaron siempre gran reputación 
entre sus eonoindad^nos, y no quisieron perderla en 
la buena educación que proporcionaron á su hijo , el 
que nació. en 11 de novieQq|f^e de 1744* ^ '^ ^í^te 
años le bizo merced el Rey del hábito de la caballería 
de Santiago , y con ja debida dispensa de la corta edad 
fué armado y recibido"en la orden ; y despue^entró 
en la maestranza de 3eviUa, y con estas condecoracio* 
Des personales, unidas á las heredadas, <i'omo el se- 
ñorío de las Navas de Gibraltar y otras, lo encon- 
tró S. M. digno para que llevase la llave de su real 
. cámara. 

El patriotismo de Solís se demostró en varias oca- 
siones ; pero muy particularmente en el bloqueo de 

..Gibraltar de' 1779 : ^muchas ciudades , muchos pue- 
>iblos , iglesias y particulares , dice Ayala , ofrecieron 
»sus rentas, hables y personas para servir en esta 
ftfguerra; y Gibraltar, práctica en^estos sacrificios , ma* 
»nifestó también el ánimo qon que vivieron , y viven 
ffsus naturales , supllcaúdo al Rey , se sirviese de 
MUS personas y Xáéiendas. Es miiy'^notable que el Rey 
tK!atóIico , aunque agradeció Ja lealtad de sus nobles 
ifvasallos , no aceptó sus ofertas , y solo el señor de 
#lat Navas, descendiente de. Gibraltar, mereció-i se 
i^adknitiese la que hizo de sus bosques, cuyas maderas 

' iíse han cortado y servido en él bloqueo.*^ 

Escribió unas memorias con documentos originia-^ 

' les para la historia del célebre general de marina don 
Boque Centeno , natural de Calatayud', que fué ém as- 
cendiente, las que he visto manuscritas en el archivo 
de su casa. 



70 ^M 

Murió don Manuel de Solb, én la ciudad de san 
Fernando 9 á di marzo de j8i3. (i). 



^^^v*í^^^^^ww^^y^*M^/^MM 



hMábgo ÁNTonio Siriaco , hijo de 'Marco , de 

la tribu Galería, duumviro, el municipio augusto 
•K^aditano, por decretóle los decuriones/^ Esta es la 
inscripción de una piedra que está embutida en una 
de las paredes de la iglesia mayor de Medina Sidonia. 
No es fácil averiguar á qué tiempo corresponde este 
duumviro , á quien parece que por sus buenos ser* 
vicios y arreglada conducta le dedicaron estatua. 

En vista de que hay varias lápidas de Gadis , en 
que aplican á la tribu Galería los sugetos de que hl« 
blan , debemos reconocer al municipio caditaoo ooa 

- el honor de sufragio , ó voto en las elecciones roma- 
nas ; pues á estas eran á los que señalaban tríbo, á 

' que debían agregarse en las juntas para las eleocionesk 

M ANTONIO M JP. 
GAL. SIRUCO 

II. VIR. 
MVN. AVG. GAR 

D. D. (a) 

9 

mSBSSSSSSSSSSBSÉSmíSSBBBSBBSBBeBSam 

m 

(X) Libros parroquiales. HiftoHa de onraitár^ por doo Ignacio Lopes 
de Ayala , pág. 386. Archivo de la csia di StíU^y Oaatút d$ MsdridA X 
^- «e octubre de 1779 , y de ft de mtyo de 178a 

(a) Masdeo , Historia criiUé di X^fuñé , tOBftO 6 , Pág. 73. Mrtktm 
K/«dAww, pág. XLf, vuelta, »r-^i* 



CorUMSLA »' véa^ Cólumela Marco en el 
pñioer tomo, • , 

Mabia de los Dolores de Manjon » hjja del 

aeoor don Francisco , del orden de Calatrava , presi- 
dente déla real audiencia de ia poptratácion , y de la 
feaóra.doña María Teresa de Micon y Cifuentes. Na4 
€Í|S en ao de marzo de 1 780. Desde muy niña dio 
inuestras de querer ser moQ ja , y por sus repetidas 
instancias , é inocente conducta la recibieron en el 
convento de las Descalzas de su propia tierra , á los \% 
años. A 28 de marzo de 96 hizo su profesión canóni-^ 
oa, quedando bien . contenía , por haber logrado la 
guetantaapetecia. En este soleQineacto quedó muerta 
p^r^ el mundo la señorita Manjon , porque ya no vi-v 
jfVBí en sor otaria ^ los Dolores t uno solo lesus era 
4U vida» , 

j Poseyó toda3 las virtndes, y fué un modelo de 
{)^nit«n?Í4. y :hiumldad. Pareció un aii^el en carne, y 
existia como si, no tuviese cuerpo , y exalaba fragancia 
sn iinrez^ .vtrginaL Ácat>^ de acrisolarla U fli vina/ Pro- 
videncia con una enfermedad de rarísimos síntomas y 
de dolores^ universalies. Sjufriólo; todo con heroica pa- 
ciencia ^por amor de aqpel.^u esposo !» que por ella ha- 
bía muer tp enamorado.. Aun en el 'mismo lecho del 
dolor y de la n^uerte.et^ iMgen di» Uia^^^ti. Anhe* 
laba pof gozar cara á.car^ con su bien^am^do, y rin- 
dióse á sus cactos deseos ^ mas. Ii^mopo 4<^Jos hijos 
de los hombres , y sació en delicias divinas su amante 

Puesta su pura bocat^/qvifí.^wgsífe^tspAWííí^^íU 
en una efigie de Cristo, inclinada su cabeza morimun- 

Aiiiobca el pechad^ su mgfíttijfcp jogriBirift iii samiiTWío 

cuerpo por otra monja, rodeada de su prelada y demás 

tairmanas se voló el alma de tan linda lóvtn ^qáttrse 



.7» M 

Mil Jas otras ▼(rgenes que adoran y siguen al corder» 
de Dios: Durmió en el señor el %i de noviembre 
de 1796 , á los 16 años y ocho níésc^ no ^umpUdos de 
edad, (i) 



m^fv^^mf^^^iv^^^iM^^^ 



Mahia Certrüdis HoRe. Tuvieron el goeo de 
llamarla hija, don Miguel Hore y doña María Ley« 
desde 5 de diciembre én que nació, y se bautiió 
en 7 del mismo mes del año de 174^. Se casó con 
don Esteban Fleming, celebrándose la boda en Cádiz, 
á i5 de agosto de 1762 ; y velándose en el Puerto da 
Santa María , en oratorio propio del novio. Era hermo* 
0isima , con mucha gracia y viveza , de un talento des¿ 
pejadísimo, y lo empleaba de continuo leyendo obrü 
selectas j eruditas. Vestía con la mayor i^^ancia , ri* 
queza y finogufto, sobre un gentil tallenLlainábanli 
comunmente la hija del sol , para significar por este 
renombre cuánto brillaba entre las otras damas por so 
dulcísima voz y hechiceros encantos y melifluos ver* 
tos, y ostentación en su persona y casa- 
Este epiteto me recuerda lo que cantó VlrgUiA» 

Do está de asiento aquella rica hija 
Del sol , la cual con su continuo cant# 
Resonar hace uno» secretos bosqnes» 
'En Ms téalés y teberbias casas 
[ En veiE de hachas y rioctnrnas lun^bret 
' ' -Quetíia pedlsisói de torosos cedros* 

Estas tan halagüeñas prendas arrastraban tras ^» 
4as voí ud&des de Icié hmiibrM; 

a» il)i \M¥^ psrroquialQS. {7#rr4 eiUUsnig de ^ vida y mmtrttát Mt. mtt 
wUáiUt D9l9r$t 4$ i0tU0 G§rtrmáu. CaáU 1797. 



\ 



Desengañada de' los atractivos hiundanales, y de 
caducos y perecederos aplausos , que pocas señoras 
nrán disfrutado tan colmados, se retiró al monaste* 
de monjas de Santa María de Cádiz; y lloró luego 
to fausto, su ansia de parecer aun roas bella, y su 
a delicadeza y aunque ^mas escandalosa. A los po- 
días detestar en el convento escrj^ió á una intima 
ga suya y compañera en sus pasadas diversiones 
istraimientos M. de J. P. esta 

ANACREÓNTICA. 



asta quando Gerarda 
tu peregrino ingenio, 
en frivolos asuntos, 
malgastara talentos? 

asta quando parciala 
de la fingida Venus, 
a' sus indignas aras 
Tributaras inciensos ? 

asta quando as de darle 
infelize fomento, 
á tus mismas pasiones, 
con tus amantes versos? 

Essas luzes tan claras, 
que (te consedio el cielo , , 
no le causen enojos, 
si éfibuteñle obsequios* 
^yo también otras veces 
templava el instrumento, 
creyéndole sonoro, 
quanda mas desconpuestQ. 

;yo tansbien invoc^ta. 
al que llaman Dios ciego,, 

10 




74 . * 

c hizc ( rara locura ) ' 
' que me prohijara Febo 

yo llore ingratitudes» 
yo celebraba afectos, 
empleando en uno, y otro 
la dulzura del metro. 

%ro ya arrepentida 
de tan bajos empleos; 
solo á dignos asuntos 
dedicarlo pretendo. 

Tu amada Compañera 
•sigue también mi exemplo, 
no aguardes que algún dia 
lo exija el escarmiento* 

Emprenda, emprenda mucha 
tu peregrino ingenio, 
suba el numen botando , 
no aleteé rastrero. 

no texas mas laureles 
á esse contrario sexo, 
que solo en nuestra ruina 
fabrica sus trofeos. 

y si se resistiere 
á tu loable intento 
tu corazón, de parte 
de todos tus afectos. 

Si la mente se escusa 
de darte pensamientos, 
y solo te su jiere 
los frivolos , y tiernos. 

Nuestra común amiga ¿ 
sea tu nuevo febo , 
Ella le preste especies, 
á Ule primeros versos. 

Y luego que hls' voces 
llenen de gozo el viento , 



gtüirnáldas te Icjcemos. ' . >.) 

Veras caer marchitas 
essas rmas de Venus , 
y perder la fragancia 
que te encanto algún tiempo ' 

del más sacro parúaso 
' subirás a lo excelso ^ - 

y el monte de Helicona 
miraras con desprecio. 

£a Gerardá mia 
remóntese tu vuelo 
y perdona a Feniza' - 
Can osado consejo. " ; 

He copiado estos versos con la misma ^ortografía 
que tienen en el Vbiginal que guardo, con algtinos 
otros. 

Vistió la oogulla monacal en 1 1 de febrero de 1 779,' 
á los 36 años de edad, con permiso de'sü marido^ y 
en 1 3 de febrero del de ^80 profesó la regla que cons- 
tantemente* observó. Es bien de notar este caso, por-* 
que en la iglesia occidentales el primer ejemplo que 
se encuentra de casada y monja }5^ofesa á un miémo 
tiempo. El gran magistral de Cádiz, Martin y Gnz-' 
inan, decia: »Dios le quita del pensamiento á dod 
»^Esteban Fleming de ir á buscar ¿ su muger á Santa 
«^Maria, porque se lá lleva á su casa?^ 

Tomó en la orden por divisa á la cruz, como á Iii 
única esperanza en quien debe confiar el arrepentido. 
Vivió dando á sus hermanas muchas lecciones con el 
ejercicio práctico de la mas acendrada virtud; y man- 
teniendo encendidas sus claras luces en la oscuridad 
del claustro, asi que todas las personas que la cono- 
cieron admiraban los bellos dotes que la hacian tan 
apreciable; pero particularmente la fuerza que tuvo 

10* 



76 M 

8u valiente alma para tomar la resolución magnániáaa 
de abandonar los placeres en días tan floridos. Por 
todo esto fué muy sensible su falta cuando Dios se la 
llevó para si á los a a años de religiosa en 9 de agosto 
de j8oi á los 58 de su edad. 

Estuvo bajo la dirección espiritual del escelentisi- 
mo é ilustrisimo señor don Pedro Chaves de la Rosa, 
obispo que fué de Arequipa , y patriarca electo de las 
Indias. 

La Hore escribió un tomo en cuarto de poesías 
antes de su retiro al convento, un legajo de otras 
posteriores, algunas obritas piadosas, y- la nominada 
Silva. Todo esto se lo legó á su confesor , y S. E. lo 
depositó en poder de doñ^ Teresa Figueroa, vecina 
de San Fernando, á donde yo lo vi en el año de 1816; 
y otro cadita no posee algunos otros versos' originales 
de la misma señora. Impresas co4len varias compon^ ' 
ciones, traducciones de salmos y del Mater Dolorosa» 
porque s^bia muy bien el latin, una novena á la Es- 
peranza &c.: de. suerte que con los trabajos poéticos 
de esta erudita monja se pueden formar algunos» 
tomos. ; 

Su nimiedad quemó y rompió otros muchísiraos, 
y los que se conservan se Te deben al ít^s'^nuadp jseoor. 
obispo, que no consintió desde que lo sjiipp semejan- 
tes escrúpulos. Los versos de esta señora retrataii sq 
faracter, estoes, la amabilidad, el buen gusto, el 
amor, y su mucha lectura. Jjástima es que no se impri^ 
ipan dividiéndplos e^ tres- clases, á saber: de sus 
amores profanos, de^sus amores divinos, y de asuntos 
fliferentes. •.;-;. 

.. £1 señoi; don Francisco de Micón, marques de 
ifttérito», le dirigió este soneto cuando entró monja. 



1 i 
o. 






i f 



« 



w" A 



H 77 

Ya en sacro Telo esconde la hermosura, 
En sayal tosco el garbo y gentileza. 
La Hija del Sol , á quien por su^belleza 
Asi llamó del mundo la locura. 
Entra humilde, y alegre en la clausura 
Huella la mundanal falaz grandeza, 
Triunfadora de si sube á la alteza 
De la santa Sion mansión segura. 

Nada puede con ella el triste encanto 
Del siglo, la ilusión , y la malicia; 
Antes lo mira con horror, y espanto. 

Recibe el parabién feliz Novicia, 
Y recibe también el nombre santo 
De Hija amada del que es Sol de Justicia. ^1} 



%^^^^^»^^»»^»A^%VW»W^ 



María Micaela, hija de don Alonso de loe Reyes, 
irgento mayor, y de doña Sebastiana de Ribero, na- 
ó en 19 de mayo de 16S6, de noble prosapia. Anti: 
pose á la edad el deseo de hacer penitencia , porque 
los cuatro üños ayunaba y se mortificaba de otras 
laneras. A los 14 hizo voto de perpetua castidad, 
ué muy firme en su fé, muy constante en su 9S- 
^fánza, é impertubahle en su ardiente caridad. Su 
i9traccion la tenia íijá en Dios, y toda sn \ida no 
:zo mas que orar. Murió á 28 de mayo de lystS. Sus 
tequias fueron sin aquel aparato de lujo, qtie se 
lele llamar grandeza, por no tener bienes; y por 
I pobre entierro se conoció que la inmensa gente 



(I) Libros parroquiales. Carta de la madre abadesa de faota María. 
I Eneida, libro 7, traducida por Gregorio Heroaodez de Veiasco, y 
emorias de los cootemporáoeos. 



•^8 M 

que lo acompañaba no la atrajo la brillantez de la 
pompa fúnebre,' 8Í'no^ el deseó de venerar á la que 
llamaban santa. 

G)mo era muy dada á la vida interior y al ejerci- 
cio de la contemplación 9 entre las revelaciones que 
refiere el .autor que' escribió su vida, bay dos de mu- 
cha novedad \ la una se halla en el capítulo 4.^, pági- 
na 206, y se repite en el 7.^» pag. 33o: ésta es 
la de conservarse en el cielo el adorable Sacramento 
de la Eucaristía, no ya para el uso, para que se 
instituyó, respecto de los viadores, sino para mayor 
gloria de su Autor Divino, sirviendo de sagrario \o§ 
sagrados cuerpos de Je#us y María. • 

La otra revelación se iee en el capítulo 5.®, pagi- 
na si6i , y dice: que se le dio á entender á la sierva de 
Dios, que Cristo en la ciencia esperi mental que tuvo 
al padecer en el huerto de los olivos, la mortal agonía, 
que le causaron inefables motivos de singular tristeza, 
sacó uno para instituir el venétable Sacramento de la 
Estremauncion, determinando por materia el aceite^ 
fruto de las olivas, en cuya vecindad padecía. 

Se depositó el cadáver de esta buena muger en la 
iglesia de los capuchinos de Cádiz, en la bóveda de la 
capilla del Sagrario, que corresponde al patronato y 
Panteón de los marqueses de Méritos (i). 

(I) La mejor flor que díd mayo al cielo en su florida estación, vidí 
▼ virtades de doúa Marta iMicaela de los Reye!t: por el M. R. P. Fr. Ain-> 
brosSo de Llanes, capuchlo», Cádiz por Gerónimo Peralta, sin afio de 
iinpresiüa. 

Se cquií^d el dtado autor en la fecha del nacimiento y nombre se- 
gundo de esta señora, porque consta en los libros de bautizados, que na- 
ció en 4 y se bautizo en ^ de agosto del dicho afio de 1686, con los nom- 
bres de María Catalina Dominga. 



\ 



M- 79 

María iíel Rosario Cepeda , hija de nn re- 
gidor perpetuo de Cádiz , y del orden de Calatrava, 
llamado don Francisco, y de doña Isabel Ruiz , que la 
dio á luz en lo de enero de i^Só. En 76^ sostuvo 
unos actos literarios en publico ^en los que peroró en 
griego, latin , italiano, francés y castellano, dando 
esacca razón de sus respectivas gramáticas, y respon* 
diendo á mas de trescientas preguntas que se le hi^cie- 
ron de diferentes épocas de la historia. Recitó una oda 
de Anacreonte , tradujo una fábula de £sopo , y pro*- 
siguió en otro dia esplicando los elementos de Euclides 
en que se acreditó su claro entendimiento y singular 
ingenio, siendo solo de edad de doce años y medio. Fué 
muy aplaudido su lucimiento. Diez y ocho distintos 
•ugetos escribieron sobre este asunto , loando á esta se- 
ñorita , de cuyos papeles se formó un volumen que 
se imprimió en Cádiz en el mismo ano de 1768: al« 
guna adulación se nota en ellos. 

El ayuntamiento de su patria la nombró por su 
regidora honoraria con gages. 

Se desposó con el General Gorostiza. 

En desempeño de la confianza que mereció la so* 
ciedad económica dé Madrid al Rey , para que eligie« 
•e algunas señaras que por su» circunstancias fue« 
ran acreedoras á ser adinitidas en ella, la nombró fste 
cuerpo tan benemérito entre las catorce primeras 
en 1787. 

. Falleció en Madrid en 16 de octubre de 1816 , á 
los sesenta y un años. 

Escribió una Memoria sobre las coseu de E^pósi^ 
tos^ que tiene mérito. En el catalogo de la librería de 
Sancha se publica una Oración que pronunció en la 
citada sociedad en junta pública de 1 5 de enero dé 
1797 , en elogio de la Reina. Y en las Guias de fo- 
rasteros de Madrid desde 1797 a. 1808, se la vé de 



t( 



6o M 

censora, vlce^secretárla y secretaría de' la juDta de da* 
mas uuidas á la sociedad Matritense (i). 



WV»^^/^^V^**^^»^»»^^A/<|^» 



Marrufo Negron (La famiHa de los ) >>LQc¡aQ 
»>Marrufo fué el primero , dice Fr. GerÓDÍmo de la 
»^Concepcion , que vino de su patria Genova coa ana 
>^escuadra de galeras á avecindarse á Cádiz , y de quien 
>^aprendieron sus sucesores el valor como heredaron la 
^iiobleza/^ Vendría, á mi modo de pensar, desde el ano 
de 1470 al 79, porque ya en el de 14^0 estaba el dicho 
Lucian mandando cuatro bergantines caditanos qae 
cruzaban contra los moros. Esta familia ha producido 
bastantes varones que han defendido y ennoblecido por 
fius servicios ala isla; pues que yonoveoacontecimien* 
to serio sucedido en ella en que no aparezca un Mar* 
rufo con distinción; hasta que se estinguló su apellido 
por haber recaido en hembra la primogenitura. Lla<- 
mada esta doña Francisca Marrufo, se le condecora 
en 1693 con el título de Castilla de Condesa de Rio- 
molino; y se honran con llevar el apellido de Mar* 
rufo varias casas ilustres; y aun de grandes , como la 
del Duque de San Lorenzo, aunque éste también por 
su primer apellido Yillavicencio es caditano. Ñuño da 
la Cueva, comendador de Fradel , en la orden de San* 
tiago, casó en Cádiz con doña Juana de Negron, bija 
de Polo Bautista de Negron , patricio genovés , des- 



(I) Libros {MiiToquia les. Cubié, Lar mugeret vmáicaAat ^ pág. I37 J 
sig. Recolección de los papeles que en prosa y verso han dirigido algu- 
nos doctos ingenios de esta ciudad en debido aplauso del desempeSo que' 
en sus actos literarios de los dias 19, 22 y 24 de setiembre ejecutó la se-* 
flora dofía Maria del Rosario Cepeda, en las varias ifaculta^es, ciencias 
é Idiomas ique había oflbecidtt la coavocatoria. Cadls, <768. Sempere, Ern^ 
sayo de una Biblioíeea^ tom. 5, pág. 2i7.Gulas de Forasteros de Madrid 
ya citadas. 



M 



8t 



cebcfíente de la iluetrisima casa de Negrona » escribe 
López de Haro , que tan conocida e8 por su mucha 
aocigüedad y nobleza en estos reinos y fuera de ellos. 
* ^Ademas de dos Cristóbal , un Lucian , y un 
Polo Bautista Marrufo Negron que ocupan Hugar 
^en otros artículos de estas Memorias Biográficas ^ 
mencionaremos ahora á don Francisco , del orden 
de Calatrava , y regidor perpetuo de Cádiz (hijo 
de don Cristóbal que fué uno de los rehenes llevados 
á Inglaterra por el caribe conde de Essex ) que tuvo 
parte en la espedicion que salió de Cádiz contra La- 
rache en 1610, y lo ocuparon las tropas del Rey en 
ai de noviembre, y allí lo hirieron en un combate. 
Sirvió con mucha ventaja pata la patria defendiendo 
á Cádiz cuando lo querían volver átomar los ingle- 
ses en el mes de noviembre de i^áo , y era por en- 
tonces capitán de una compañía de milicias de 
Cádiz. Estos servicios y otros me constan por ha* 
ber visto varias certificaciones originales de sus'gefes^ 
y en particular del memorable don Hernando Girón, 
gobernador de Cádiz (i). 



•fp(z) Cooeepclop, fmpMto d#¿ or&f, pág. 388. Archivo de la casa de 
los condes de RIomolIno. NobiiUrio genealógico de les Reyes y títulos do 
fispaOa , por Alonso López de Haro, tom. z, pág. 354. 



%/^^%^JV%/%J^/\/^V%^%^%^é^^9^0 



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.•* , .. . lí 



8a M 

Martin Gargia , jesuíta , oonfesor de los infan* 
tes de Empina, hijos de Felipe Quinto, y en 1746 
provincial de su orden en Andalacía , por cuyos 4^* 
tinos le dio la enhorabuena el ayuntamiento dejl^iz, 
naciS^ en 1 1 de noviembre de J 689 , y se bautizó en 
8 del siguiente mes de diciembre : fué hijo 4e Auto* 
nio Gaftía y de Catalina de Rivera, y hermano de Do* 
mingo García, también de la compañía, que puse en 
el tomo primero ; peto habiendo leido mal el apellido 
de la madre de entrambos , escribí Zuira^ en lugar de 
Hilera , por lo que se debe enmendar. 

Martin García predicó mucho y bueno , é impri- 
miéronse varios sermones , que ninguno he llegado á 
ver. Murió después de^ año de 1 764 9 y antes de h 
espulsíon de 1 6^ ^ según me infixmaroa los que le 
conocieron (i )« 



^^^W^^O/^M^^^^^WI»»'»^»»^!» 



Mateo Antonio Barberi, abogado de los rea- 
les consejos y del ayuntamiento de Cádiz. 

Empezó á traducir del francés la obra »Causas 
«^célebres, instructivas é interesantes , con sus idecisio* 
»ues^\ recopiladas por el señor Gayot de Pitaval. No 
hemos visto mas que el primer tomo en 8.^ ido la tf^ 
duccion , impreso en el puerto de santa Maria en 176a, 
con notas y reflexiones del traductor, y en una ad* 
vertencia ofrece el -2.^ tomo. 

Varios discursos apologéticos en el jornal del co- 
meMÍo, que se imprimieron en Cádiz en 1763 , y QO 
los ne visto. 

«^Miscelánea política, ó cartas instructivas.^^ De 



<i) Libros parroqoiales. Carta <ie] P. Joacbia María Sweets de Bolo» 
nia á 3 de diciembre de X803. 



H 85 

Waolo tengo noticia por la biblioteca del señor Sem- 
pere. 

Nació á 28 de diciembre del año de 172^8 del con* 
•órcio de^on Juan Barberi y de doña Agustina Bar** 
bera (i). 



»»»<A/N»^í>^V»^^V»<W% ^ >^<%^^^ 



Mateo NüÑez de Sep6lveda. Felipe Coarto 
]o nombró el año de 1640 su pintor, dorador y maes- 
tro mayor de la pintura de las armadas del mar oc-^- 
ceano , caleras, de España y galieones de la plata que 
iban á fferra 6rme , escuadras reales de £acforias y de- 
mas bajeles , en atención á su mérito y hübilidad^ y á 
haber ofrecido á S.M. en ocasión de guerra quinientos, 
ducados pagados al contado. £1 título original que vio 
don ]uan Cean Bermudez en Sevilla , á donde residia^ 
está firmado de U real mano, y espedido en 7 de 
marzo del mencionado año. Contiene muchas prorroga- 
tivas, y la síogttlnr de [que él; solo haya.de pintar las 
banderas , estandartes y otras obras qu» se, ofireciera» 
hacer en las naos. 

Principió en Cádiz á eje^acc so empleo en 1641 
en unas banderas que pintói al agpaw para. I<is navios 
del Rey , con las imágenes de la Concepción y de San- 
tiago;, y se le pagaco» f» eUaa hit>a realea ea 5^ de 
abril. Éstas ifbágenes tenian correcto dibujo y muy 
buen colorido , y estaban pintadas con libertad é in- 
teligencia , sobre el método de pintar sargas usado en 
Andalucia desde muy antiguo , con el que se soltaba 
la mano , como dice Pacheco (2). 

( 



(z) L!bros parroquiales. Sempere, Enrayo de uns Biblioteca de los me- 
Jofes escritores del reinado de Carlos Tercero , t. 4, pág. 186. Noticias de 
particulares que me informao tiene otras obritas don Mateo Barberi. 

(2) Diccionario de los mejores pref esores en las nobles artes , por Cean 
Bermudez , tom. 3 , pág. 241. Cruz , Viages for Italia , Francia y España, 
tom. 13 , pág. 313, y otras memorias. 

44 9 



84 M 

Miguel Gutiérrez , nació en 9 de marzo de 
1^04 ; y habiendo estudiado teología y tomado la lau- 
rea doctoral en la universidad de Sevilla, pasó á Roma, 
y. de mano de Clemente XII recibió el órdefl sacerdo- 
tal. Vuelto á España , lo admitieron los jesuitas en la 
provincia de Andalucía en dos de junio de lySS, te- 
niendo treinta y un años; é hizo la profesión solemne 
en 1745. 

Interpretó la escritura en Sevilla, y se empleó en 
los ministerios de las misiones cen singular zelo y pro- 
vecho. Pasó á mejor vida en 17 de abril de ^68 en 
Algayola de la isla de Córela. 

Sus obras impresas son : 1/ El devoto del corazón 
de Jesús. Sevilla , un tomo en 8.^ 

a.' La dulce y santa muerte , que tradujo de la 
que escribió el jesuita Crassiet, en Sevilla, en 8.® 

3.* Semana Apostólica, traducida del italiano, en 
Sevilla en 8."" 

Las obras que dejó manuscritas fueron: i.* Leta- 
f^ nías de la Virgen María con meditaciones, a.* Perfec- 
ción religiosa 9 un tomo en 4*^ 

Sus padres se llamaran don Matias Gutienez Ca- 
mino y doña Agustina Almansa ( i }. 



(i) Libros parroquiales. Hcrvas, Jtíhlwncü 4$ Mtoreí jéndtas^ artici 
Gutierrci. 






M 55 

MíOüEL RoNG ALi , por cuyo nombre se ooiiocia, 
naCió en ao de noviembre de 1 7219 9 y se bautizó en 
sa del mismo nnes .eon el primer nombre de Juan 
Bautista y Miguel : ff^ hijo del conde don Juan Miguel 
Roncali de Pa$tore y de doña Victoria de Stéfani. Prin* 
ci pió su carrera militaren i9 de setiembre de 1746 
en la compañía italiana de guardias de corps , como 
dice su hoja de servicios. Pasó á ingenieros con el em- 
pleo de ingeniero estraordinario , por patente de 8 de 
julio de*] 753 , habiendo sido destinado en Madrid ba- 
jo las órdenes del célebre don Antonio (Tlloa , capitán 
de navio. Luego ftié á Estremadura y á Galicia ^ en 
donde se empleó en las obras de mar y tierra que se 
ejecutaron en la plaza de la Goruña. 

Ascendido á ingeniero ordinario por real despacho 
de I a de enero de 1 762 , se halló en la guerra de 
Portugal y en el sitio de la plaza de Almeida , en el 
que acreditó su valor esforzado en un ramal de los 
ataques contra dicha plaza. . ' 

Hecha la paz , fué á continuar su mérito en Anda- 
lucía, y nombrado ingeniero comandante de la plaza 
de Caracas en 1 768 , estuvo en América ocho años^ 
habiendo ejecutado varias obras de fortificación y edt-* 
ficios en dicha plaza , en la de la Guaira , y en. la df 
Puerto Cabello. En 1783 se le concedió el gcado de 
brigadier, y en el de 88 el empleo de ingeniero di* 
rector. 

»Este oficial sirvió con distinción , mereciendo á 
MUS gefes el mas ventajoso concepto, tanto por sus 
«^conocimientos facultativos, ilpiicacion é inteligencia 
»>con que desempeñó las comisiones, qod^s le confia» 
)»ron , como por su puntualidad y eábctitud ein el ser* 
S9VÍCÍO , "pcmdAiorosa conducta; acreditado valor , y 
i#eo6tumbre8 irrepridsibles:^ Estas 80Q las notas de su 
hoja de servicios. ^ .' ^ 



86 M 

Para completar este artículo , copiamos lo que di» 
te de Roncali Gean Be'rmudez. * 

»E1 coude Roncali , brigadier de loe reales ejér* 
citos y director del real cuerpo fie ingenieros , nació 
en Cádiz el dia 2a de noviembre de ^729 : comenzó 
su carrera militar en ef real cuerpo de guardias de 
corps el 18 de setiembre de ^74.7 ; y estudió las ma» 
temáticas con aplicación y aprovechamiento en la acá* 
demia que se estableció en el mismo cuerpo el ánodo 
i^Sc, bajo la dirección y enseñanza del capidtadein- 
genieros don Pedro Padilla. A los tres de estudio sos- 
tuvo exámenes públicos > y de resultas de su lucimiea* 
to ascendió^ á teniente capitán de ingenieros coo desli- 
no al canal de Castilla. Los progresos que biso en sa 
profesión le proporcionaron los grados de ca^HtaQ y de 
teniente coronel en el mismo cuerpo» 

»Coa esta graduación pasó á Amésioa , donde es« 
tuvo siete años con el gobierno interino de Puerco Ca- 
bello , en el que renovó y aumento sus fuertes con 
acierto. Trasladado á España, fue nombrado director 
de ingenieros y de las fortificaciones de Cataluña. Lat 
de Barcelona son el testimonio de su constante aplica- 
ción é inteligencia , y también las del castillo de Moa* 
joi , que perfeccionó y concluyó , suavizando la gcaa 
cuesta para subir á él. Demolió la muralla vieja del 
osar en aquella ciudad contigua a las Atarazanas 9 y la 
torre llamada de las Pulgas , sostituyendo en su lugar 
un valuarte y el cuartel inmediato á la fundición de 
cañones. Renovó y hermoseó, las murallas de tierra y- 
tnar , ensanchando sus terraplenes 9 y. aumentó el pa^ 
lacio del icapitan general , dándole cotB»odidad) y mejor- 
aspecto. Trazó y aoastruyó. en la cindadela de Barae* 
lona el cuartel á prueba de bomba; yi^ ejcontó crtrat 
obras que publican su buca deMnpeoo ^a aquella 
plaza. ^ 



M 87 

ffEstwro después en la espediclon de Argel y en 
^ sitio de Gibraltar , donde acreditó su ciencia , su 
▼alor y serenidad en las acciones de mas rid^o ; por 
lo tjne fué pvemiado con «I grado de brigadier. 

•»>Restituido á Barcelona fué nombrado ministro de 
iiacienda , y entonces emprendió la obra de la aduana, 
qoe -él mismo trazó y dirigió perionalmente, logrando 
concluirla oon su aaividad él año ée 179^9 la que le 
acredita de buen arquitecto civil por su solidez, como* 
didad , economía y hermosura. Consta de setenta y seis 
píes de largo y de cuarenta y seis de ancho, con dos 
cuerpos,* el priq^ero toscano con columnas pareadas so- 
bre un basamento de marmol negro: el segundo dó- 
rico con balaustres sobre la comisa. 

»Auiuue esta obra mereció el aplauso de los inte^ 
ligentes y de todo el pueblo, le acarreó muchas pesa- 
dumbres, como suele acontecer á los profesores de mé- 
lito , de modo qoe le fué preciso retirarse á una ca* 
aa de campo cerca de Gormella , y poco distante de 
Barcelona, donde falleció el dia 26 de abril de 1794* 
'y fué sepultado en la iglesia de san José de aquella 
"ciudad.^^ (i) 



<i) Libros Parroquiales. Hoja <le servicios de este i#cfa1 general. Deii 
¿LnfüíoPota^^yUgg de Españm^ primena edición , tqm. 14, p.41 en ia 
Boca. Noticias de los arquitectos y arquitectura de £spafia desde su res- 
tauración , por elesceleotisimo seflor don Eogeoio Llaguno, ilustraitas 
por don Juan Cean ficf mudez , (010049 pág. 337 y 328. 



88 M 

MODERATO^PltSagórico doctis'imo. Publicó vartoi 
libros fiicKÓficos, de los que se hacíaa mucho aprecio 
en los Rimeros siglos de la cristiandad. De este sabio 
hablan con el mayor elogio muchísimos eruditos escri* 
lores , y entre estos , Plutarco , Escelian Bizantino, Ni- ' 
colas Antonio , Masdeo ; y los Mohecíanos tratan es- 
peciosamente, de ¿I y de sus obras. Orígenes leia coa 
frecuencia sos escétos; sSn Geróuimo lo llamaba Va- 
ron elocuentísimo. 

Los autores del Diccionario de Moreri no se toma- 
ron el trabajo de consultar á los antiguos clásicos, pues 
si lo hubiesen hecho de cierto, distinguiriac» á Marco 
C!olumela»y á Junio Moderno Columela , de este Mo- 
derato Filósofo Pitagóri(^ , porque verían que todos los 
escritores asi griegos como latinos cuando ^tan á este 
filósofo , siempre lo llaman Movierato solo , y nunca* 
lo nombran Columela ; y á estos dos Columelas los 
ponen siempre los nombres de Marco ó Junio Lucio 
para mentarlos. Ademas que con dificultad se podrá 
hacer de un orador latino un filósofo griego , y que 
escribió en este idioma una obra de filosofia de tanta 
estension , pues se le atribuyen once libroa de pre- 
ceptos pitagóricos. 

Columela et menor y Moderato florecieron casi ai 
mismo tiemqp , llevaron el mismo cognombre , fueron 
ambos sabios , y naturales de una misma pequeña is- 
la ; estas semejanzas dio , acaso , lugar á la confusión 
que hicieron de ellos los diccionaristas. 

No sé si se llamaría este Moderato Lucio Armio^ 
porque dos lápidas sepulcrales caditaiias que se couser* 
van dicen L. ANNIVS MODERATVS; pero si serian 
regularmente de la misma parentela (i). 

^■■■^^^ ^■■■■■^ ■i ■^■^^^■w■J ■^^^i^i^^^B■■i^^■■ 

(I) Plutarco, Q^mttionum convivélium ^ lib. S, quest. 7. Estev. Bizatt- 
Ciao de Urbibus, art. Gadira, pig 193. N. Antonio, Bib. hisp. Vaetus, r. 
I, *p&g. 19. Mohedaoos, Hitt. lit, de Esp , tom.S, pá^. 37S y sig. 
Masdeu, Hitt, crit, t. 8, pag. 169 y 390. Dicción, de Moreri^ art.Colume* 
la. CuiecdoD manuscrita de U parte archeoldgica de Cádiz. 



«9 



N 



N 



ÍARGI8A María Carísomo, nació en 2 de 
tíembre de 174S. No logró muchos bienes de forru'» 
na; pero prevenida de buen entendimiento, memo» 
ría « agilidad , destreza , docilidad y genio apacible^ 
que son calidades bien interesantes , pudieron ocupar 
en el concepto del mundo la falta de caudal. Se le dio 
una piadosa educación ; con el mas vivo celo la enco«- 
mendarpn sus padres la modestia , la honestidad , el 
pudor , la decencia, y las otras virtudes que tanto real- 
san y bermoflean á las de su sexo. La Narcisita era de- 
vota sin 'ser gazmoña, y la doncella mas cabal , apues» 
ta y tpreciable que hubo en sus días en Cádiz. 

Adoptó en la edad juvenil un método de vida jui*» 
cioso , .ocupada en sus rezos , en las haciendas caseras, 

Len coser y en bordar que lo hacia primorosamente. 
I .muerta de don Juan su padre, mayordomo del 
marques del Pedrbso , dejó i su familia llena de lá- 
grimas é indigencia. La viuda quedó con tres ninas, 
tiendo la^nuestra la mayor ; pero todas de poca edad, 

t, no tavo otro arbitrio para vivir sino el trabajo que 
9' cuatro áe proporcionaban con la labor de manos. 
Bareoia que doña Jtiana Marinó babia tomado por mo-^ 
deto á ; las viudas que manda el apóstol se deben 
honran 

"* El indispensable trato que tenían con las personas 
á quienes hacian ropa, dio lugar al enemigo comüa 
páraarmar unlazo, y que' cayese en: él la mona mu- 

í2 



90 N 

chacha. £1 Señor , cuyos adorables juicios son tan in« 
vest'igables , tenia previsto desde la eternidad que su 
sierva habla de incurrir y^caer en culpa , para levan- 
tarse después mas fervorosa, y amarle con mas afecto 
y ardor en los restantes de sus días. Por mucho tiempo 
resistió la 8emi-in€spu|[nable pbza á los fortisimos, 
bruscos y dulces ataques de todo el infierno armado y 
de su pervertidor ; y estrechando el rigoroso sitio los 
alhagos , los ruegos , los comprometimientos , laé pro* 
mesas, y aun acaso las dádivas y otras mil baterías, 
como que parecia que todo el abismo de consuno 86 
había reunido para esta criminal conquista. Mucho 
costó el rendirla; pero al cabo se rindió , y después de 
allanar la fortaleza , se llevó el triunfador como pri- 
aioneras la entereza , la vergüenza , el recato y el ho« 
cor. Bien sabia que estas cuatro^ prendas son las mas 
brillantes y fuertes que admiramos en las mogeres. En 
este estado quedó Narcisa hecha el juguete de sus enet 
migos, después de haber conseguido gloriosas victorias 
é insignes triunfos. ¡Solo en Dios debemos confiar! 

No permitió el buen pastor que por largo tfémpo 
estuviera descarriada su obpjita , y habiendo dado to- 
das las pruebas de un verdadero arrepentimiento, fué 
de nuevo incor perada en la comunión de los santos, 
contando de edad veinte y on años. Hé aquí ya á la 
distraida joven ^ue implorando clemencia vuelve á 
entrar en el cariño del padre celestial j con r^ocijo 
general y sin envidia; porque mas gozo hay en el 
cielo por la conversión de un pecador, que por la 
perseverancia de noventa y nueve justos. Redobló su^ 
ejercicios cristianos, y de aqui adelante janoas se go^ 
bernó por su propio dictamen; Su idea fija en la Di^ 
vinidacl , la dio un grado de Contemplación muy su« 
perior. G)nvencida por lo asiduo de su oracioD dÜ 
crimen pasado , se maceraba y afligía. 

Lloraba amargameote sus pecados» y sa .entregaba 



N 91 

dolorida en los brazos del Señor , en donde solo ha- 
llaba cumplido gozo. Imploraba también en su ayu*' 
da á la santísima Virgen, y jamas la llamó en vano. 
Así se robustecia su verdadera conversión , y camina* 
ba acia la perfección con temor y temblor. 

Indinada al estado regular , y bien discernida sn 
vocación , se le proporcionaron por el canónigo don 
Cayetano de Huarte y otros devotos los medios para 
que se cumpliesen sus deseos , que eran como esprésó 
á su director , »ser ríion ja en un monasterio donde se 
i»guarde vida común , y religiosamente se observe la 
»Klisciplina monacal.^^ Anhelaba por sacrificarse abso* 
lulamente, porque conocía no se hallaba enteramente 
Kbre de aquella pasión , según lo ^escribió á su conrea- 
sor. Fué admitida en el rao^n^erio de Dominicas des- 
calzas de Scala Celi , en Castro del Rio, obispado de 
Córdoba , y entró en él en i 8 de octubr^de 1774. 

No^^icia humilde , (enUlfOBa y vigilante , y la 
maestra no. tuvo que corregirla en lo mas leve en 
todo el tiempo de su prueba ; y se admiró que lo 
único que se le mandó fué el que moderase el rigor 
con que se trataba. £1 19 de octubre de 177$, y á los 
treinta de m edad , profesó. Este es el día en que pro- 
pia y doMKtjfioiente hizo su consagración , y el insig- 
ne sacrifi^P^e cuanto una criatura humana puede 
hacer á Dios ; y sepultó entre los altos muros del 
claustro sus gracias y su carne; y el Señor la hizo dig- 
na de numerarse entre las mas virtuosas arrepentidas 
é ilustres penitentes. Porque á la verdad , mucho me- 
recería en esta resolución , pues mas le cuesta al cora<- 
zoo el dejar lo que le ha deleitado , que prometer no 
querer lo que no ha conocido. En fin, éste era el úni- 
co consuelo que faltaba á los diversos que desde su 
conversión derramaba la Divina bondad sobre los 
días de su penitencia* 

Vestida con el austero sayal que caracteriza á los 

12 • 



92 N 

mártires de la abnegación , y en sumisa postración 
rindió humildes agradecimientos. £1 abatido concepto 
que formó desde luego de si misma era el pasmo de 
toda la comunidad : nunca resistió á las órdenes de la 
prelada. C!omo amaba tante á sus hermanas, enfermaba 
con las enfermas , y cuidaba de todo cuanto pudiera 
ser útil y agradable á todas. Su pobreza era total ; nada 
tenia ni nada poseia ; hablaba poco y con mucha mode- 
ración , aunque de genio jovial y alegré ; huia de per- 
der el tiempo en pláticas inútiles*; aborrecia las murw 
muraciones y chanzas picantes ^ y cuando bajaba nl 
locutorio , era porque se lo mandaban , y para ejercí* 
tar la obediencia. No comia por lo ordinario mas que 
un potage, y lo mezclaba con ceniza ; cuando seglar 
€ra aficionadísima á comm^ dulces ; pero en el'estado 
regular jamás los probó. Aunque ayunaba tanto , se 
disciplinaba ipucho todas las noches , se apretaba ci- 
licios que hacían de su ci||rpo una pura llaga. Lo mas 
que dormía eran tres horas , y las restantes de desean* 
so las pasaba orando : en el coro estaba siempre en 
posición incómoda. Parece increible que una muger 
tan flaca, tan achacosa, pudiera tolerar tanta austeri* 
dad ; pero todo esto era efecto de su puosante pesar,' 
y de la profunda impresión que le hatMÉHiejado los 
estraviosde su mocedad. T^r 

Después de haber desempeñado á satisfacción de 
todo el convento los cargos de sacristana , cocinera, 
enfermera y procuradora , en 7 de marzo de 178$ la 
«ligleron por primera vez priora. Esta elección la 
anonadó y confundió tanto , contemplándose tan in« 
^ digna de este elevado puesto , que por poco no le cues* 
ta la vi:ia. Se postró á los pies de su crucifijo, y dése* 
cha en lágrimas , y con el acento de nn dolor vivo so* 
Hozó: »No os acordéis , Señor mió , de lo que he sido 
f>y soy ; ¿ cómo ha de ser cabeza de unas vírgenes tan 
i^santas la que carece de joya tan peciosa y de alhaja 



m: 9$ 

>»can apreciable? Mlirud, dueño de mi alma, que asi 
isK:omo poca levadura corrompe mucha masa, asi yo 
»DO puedo hacer mas que corromperlas á todas/^ 

Hizo formal y sincera renuncia á su prelado el 
obispo ; pero no la admitió S. S. I., antes al contrario, 
confirmó y alabó la elección, y dispen* ademas, u«an* 
do de su suprema jurisdicción , el tiempo que la fal* 
taba de religiosa para obtefner U prelatura, porque co« 
nocia muy bien a su buena hija. 

Desconsolada , aunque obediente , pidió consejos 
para acerrar á llenar los deberes de tan formidable des- 
tino como es mandar mugeres , y mugeres encerradas, 
Soiegada algún tanto por conocer era la voluntad del 
etelo , como asi se lo escribió en 21 de óctubi^ del di« 
cho año sn paisano y amigo el V. P. Diego de Cádiz, 
procuró desempañar con la mayor esactitud las olfli* 
gaciones de su maternal ministerio. En el coro y en 
los demás actos de comunidad estaba la primera , y 
esactisima en la observancia regular, corrigió varios 
abusos que se habian introducido entre aquella por« 
cion preciosa del rebaño de Jesucristo. En todas partes 
del monasterio se encontraba, viéndose en la sacristía, 
•n el torno , en la roperb , en la cocina , en la pro-* 
Curación y demás oficinas. Amonestaba con dul* 
zura, y aconsejaba con suavidad ; se hacia violencia 
en asistir á algunas visitas en el locutorio , cuando no 
podia escusarse por razón de su empleo , y por no fal- 
tar á las leyes de la política y cortesía. No cesaba de 
inculcar á sus hijas el precepto divinísimo de la cari- 
dad fraterna , sin cuya práctica no puede reinar la paz 
en ninguna sociedad. 

Tres veces fué elegida por superiora j y al octavo 
año de priorato logró lo que tanto habia solicitado y 
pedido, pues se le admitió por fin la renuncia. Des- 
cargada de tamaño peso, y mucho mas rica en virtu- 
des, se retiró á que Dios la acabase de purificar con 



94 N- 

una enfermedad molesta , y coa. dolores vehementísi- 
mos. Los que padecía en la cabeza eran insufribles, 
grande ia flaqueza y debilidad de estómago, y un coa* 
junto de achaques inesplicables. Sentía unos dolores 
fuertes en la mano derecha , tan continuados é incó- 
modos , que £^nas podía tolerar la hinchazón que 
le sobrevino al dedo anular, la boca que st le abrió ea 
él, y los rayos y punz^as que le daba. Fué menester 
hacerle la amputación del dedo , en la cual mostró 
toda su entereza. No convaleció ni aun con esta cruen- 
ta o|>erncion , y se le secó l^mano quedando manca. 

Colocada la venerable madre en el superior grado 
de oración, meditaba en las divinas perfecciones, y 
bien enamorada de su esposo, aspiraba al ósculo santa 
del amado de su alma. Se quedaba por muchas horas 
arrobada , dando muestras casi infalibles de la unión 
espirirual que gozaba con el Señor : casi todo el últi* 
mo tercio de su vida estuvo como en un estasis. 

En 1 o de noviembre de 1 799 llegó á Castro dd 
Rio el bienaventurado padre Cádiz para ver á la vene* 
rabie Narcisa , porque deseaba conocerla por la opinioa 
de su virtud. Mas de dos horas estuvieron en el confe* 
sonario aquellas dos privilegiadas criaturas que honran 
tanto á la iglesia Caditana. 

Sin especial ausilio de la divina gracia era imposi*^ 
ble que hubiera sobrevivido á sus males y trabajotí 
pues desde la espresada operación del dedo siguió pa* 
deciendo de continuo catorce años largos ; y admira 
que padeciendo y sufriendo tanto , fuera tan constan** 
te en el método religioso, porque en los treinta y nue- 
ve años de clausura solo faltó á maitines veinte y cin« 
co ó treinta veces , cuando en aquel monasterio siem- 
pre se dicen á media* noche, y estas faltas las hizo por 
especial precepto. 

Llegamos al término de su carrera , al momento 
tan deseado de que se desatase el lazo que onia á m 



N 95 

hermoisa alma con su enfermo y mortificado cuerpo, 
para volar á estar con su dulcísimo Jesús. Cerciorada 
de su cercano fin , entregó á la priora algún otro 11- 
brito de que usaba para sus devociones , porque no te- 
nia nada mas, y porque quería morir como su patriarca 
el pobrisimo y grande santo Domingo. Aunque la con- 
sumían las fatigas era invicta su paciencia , y se mos- 
traba como tenia de costumbre amable y jovial. Prepa- 
rada santamente, y estando en el coro el 3i de octu- 
bre en el acto de comunidad rezando prirpa., ca^ó at 
suelo sin habla: vuelta en sí de este accidente, no ere* 

Íó el médico tuviera resultas , atribuyéndolo á flato, 
[as al dia siguiente 1.® de noviembre le repitió , y se 
conoció ser un ataque violentísimo de perlesía , que 
le atacó todo el lado derecho y. la lengua ; pero por 
señas daba á entender conservaba entero su juicio. 
i Del moda que permitian circunstancias tan a^a* 
yantes se confesó , y se la previno iba á recibir el viá- 
tico y el santo oleo. Mostró mucho contento por esta 
noticia , y con estraordinaria compunción y ternura 
comulgó por postrera vez. Agravándose por instantes,' 
y atenta hasta lo último á cuanto se le decia, arriman* 
do suavemeiitef á su pecho una imagen del señor Je^; 
ius;^ y osculando los pies de la sagrada efigie , Vfó en- 
on momento al original entrando en la gloria á la? 
nueve de la noche del 3 de noviembre de j8t3 , k 
los sesenta y ocho años de edad. 

No se notaron las amedrentadoras señales de la 
muerte sobre el cadáver de la M. Venerable Madre So- 
ror INarcisa Mana de la Concepción , porque parecía 
cjisfrutaba de un tranquilo sueño v pero«si se oian en 
las celdas, en los tránsitos y en el coro los suspiros de 
las hermanas que se encomendaban á su intercesión. 
lia muerte de la santa monja fué digna de sq peniten* 
eia; y su Vida una prueba del poder de la gracia, > 
una señal nada equivoca de la misericordia de Dios. 



"v. 



96 N 

Habiendo anunciado las campanas aquella borat 
el tránsito de Ha venerable , se conmovió toda la villas 
y al inmedieto dia fué inmensa la gente que concur« 
rió á ver la difunta, que estaba puesta en el coro bajo^ 
y basta el viernes 5 que se le dio honrosa sepultura, 
estuvo la iglesia con mucho gentío , tocándose eu el 
cadáver prendas piadosas , y enriqueciéndose el pueblo 
con pedacitos de lo que usó en vida. 

Se cuentan varias profecías , revelaciones y otras 
virtudes y prodigios , por el que escribió su vida, (i) 



w««V«^M»WMW^V«^^V'V%/« 



Nicolao Jiménez de Cáliz. Acia el año de 1403 

dá noticia de este navegante la crónica de Pedro Niñoi 
y menciona que mandaba tre» naos grandes y bien ar« 
madas, y le llama ^ran¿¿ corsario. Las halló el capitao 
Pendro Niño, en Alguer de GerJeña , donde eran bieo 
quietas sus tripulaciones , por cuanto llevaban mantOf 
airaientos á aquella isla , y los ayudaban cuando era 
menester ; y aunque queria pelear con ellos el capitaa 
de Castilla , el capitán por el Key de Aragón , á quien 
pertenecía Cerdeña, rogó. mucho á Pedro Niño, de 
parte de su Monarca, que dejase á aquellos coraarioÉi 
liticendo : >>que ellos nqn tenían otra vida si Dop • 
lucilos, que les guardaban los puertos, é l^s traiaa 
>^mantenimientos^: y accedierido el gefe caatellaoo 
desembarcaron los equipages de ambas partea , y 
quedaron eA paz. (2) 

; i • i •' ' í I ' . ' 

• 

(I) ResómeD histórico de la vida de la venerible mlidre Sor Narota 
María de U Concepcloo, por don Miguel Rodríguez Quretero, ioipretf 
eo 1 8 14, eo cuarto. En los Cbrós t>arroquiales consta sé bautlzd el 4 del 
mismo mes 7 año en que se ha dicho oactd. 

(3) Crónica de don Pedro Niik) , coode de Bueloa , por Gutierre pfes dt 
Gamer, su alférez. La publica do9'|£ugeii1o4e Llaguno Amirola. Btth* 
drid 478a, pág. 6a y 6$. N qes tifo, Vargas Popce lmpf;iióló también. la ykl^ 
de este doo Pedro Nlfto ; pero- 00 adefiota aada más que liagá reúdoo á 
Biicolao Jiménez. 46 Calis..' lü . . :> > . j. í ■> ¡.'u.- 'li 'j • n* 



N ^7 

- NicolXs María Cerütf', nació en i6 de julio 
<le 1^80 ; fueron sus padres don Florencio y doñ^ 
Isabel Feit. Entró en la carrera militar de cadete, y 
ascendió en 3 de enero de 1798 á subteniente del re- 
gimiento infantería de Málaga : á teniente en 4 de 
agosto de 1 79$ , cuya charretera tu^ cerca de trece 
años; habiéndose hallado en la guerra contra la Fran- 
cia en el ataque de 17 de noviembre de 94, y retira- 
da del %o del mismo mes y año, en el sitio de Rosas, 
desde el principio hasta su abandono: en el ataque 
de 1 5 de junio de 79S, en la ermita de Pontos. 

En la guerra que siguió contra la Inglaterra , se 
encontró en el bombardeo de la plaza de Cádiz , y 
embarcado después trece meses en la escuadra del 
mando de don José de Mazarredo , hizo una salida 
con ella al mediterráneo. ^ 

En el justo alzamiento de la nación , cuando opuso 
ésta resistencia para no ser dominada por farsantes 
estrangeros , lo nombró la suprema junta de Sevilla 
en 1 5 de junio de 1808 , por ayudante mayor de su 
batallón. Antes lo habia sido del muy benemérito, 
cnanto desgraciado capitán general don Francisco Ja- 
vier Solano, marques del Socorro , de dulce y triste 
memoria , quien lo escogió para edecán particular. 

Bajo las banderas del regimiento de órdenes mi- 
litares , y en la división del general , marques de Ciou- 
pigni,0e halló en Bailen y en otr^ funciones ante- 
riores , adonde á manos llenas cogió trofeos , que la 
España tanto celebró: y si no pudo ir á las arenas del 
Ebro, por haberle lastimado gravemente irna pierna 
un caballo, defendió á Madrid, situado en la puerta 
dlí Alcalá , oponiéndose á los tiranos, y haciéndoles 
ver, en unión con el heroico vecindario que lo habi- 
talxi, que los españoles estaban prontos á sepultarse 
entre los escombros de las tapias que lo circundaban. ' 
■ Para no ser comprendido en la capiculacicn de 

ii 



98 N 

Madrid dé 4 ^^ diciembre de 1808 se avebHiró á fu* 
garse , y logró incorporarse con I06 defensores de las 
provincias, y consiguió llegar á la Goruña , aunque 
siempre marchando en retirada, por las gruesas fuer^ 
sias que los enemigos desiinaron contra^ los ii^lescs^ 
Y como se intímase la rendición á la Goruña, plata 
en aquel momento indefendible , pudo con. acucia 
salir de ella pocos minutos antes que la profanaran, 
los napoleonistas, y pasó á Cadis, evitando siempre 
el quedar en la inacción en aquella sagrada lucha. 

Estando en el cuarto ejército lo enlpleó para su: 
ayudante el general de la segunda división , Principe 
de Auglóna, y con ella se encontró en unaespedi-*. 
cidn á Tarifa , en la batalla de Qiiclana, ó de la Bar* 
rosa , ganada en 5 de marzo de 1 8 1 1 , y en una sali* 
da por el camino ^eal á los parapetos enemigos, en lat: 
que siempre leyí llenar (certifica el ayudante gene* 
ral de £, M. don Miguel Desmassieres) compleíamen^> 
t^ sus deberes ; y por la citada batalla de Ghiclana fué 
recomendado particularmente por sugeneral , quien 
fió á su cuidado comisiones que desempeñó coa el ma< 
yor interés y patriotismo. 

Desde 1 5 de setiembre de 1808 era capitán ef<M> 
tivo , y en i.^ de mayo de 8ia tuvo en comisión la 
sargentía mayor , la que evacuaria bien, cuando 3; M. 
le encargó la tenencia coronela , también en comisión, 
del batallón üger^ de Barbastro en 1 9 de diciembre 
de 81.4. 

Es de notar en esta-hoja de servicios que no ob- 
tuvo grados jojalá que asi pudiesen estar todas! Ella 
solo alcanza á fin de diciembre del año de 1814, y 
de áqui nos resulta un claro que no podemos llenar 
con la esáctitud que deseamos. 

Con el empleo efectivo ya de teniente coronel del 
insinuado cuerpo de Barbastro, pasó á Ultramar en la 
espedicion brillantísima del mando xlel general don 



N 0.99 

Pablo Morillo, el que lo nombró gobernador é Inten- 
dente de la provincia de Guay ana, hasta Ja llegada 
del agraciado por S. M. Incorporado en el ejército 
allá se batió mucho con los rebeldes con ventajas, y 
honor para las aAnas del Rey* Pero habiendo caido 

Í>risionero lo arcabucearon , sin respetar las leyes de 
a guerra^ aun de los gobiernos menos cultos. Y aun 
hay quien dice que ¿on crueldad inaudita entre hom- 
bres que se precien de educación , y acreditándose de 
verdaderos antropófagos sus verdugos asaron y se co- 
mieron, como por broma, algunas de las carnes de 
tleruti. Yó sufcpendo ti creerlo aun cuando estnyier^a 
embriagados. Sucedió el • hornorosQ hecho de pasarlo 
por las armas tln el mes de setiembre de iSiy. 

Dotado Ceruti de un singular ardimiftito , de una 
decisión absoluta por la causa de su Patria , y de un 
pundonor esqntsito y Vidrio«o ^ buscaba' los combates, 
aun cuando no perteneciera hallarse en ellos. No titiN 
beó el escoger la muerte ciíando leí propusieron perju- 
rar al Rey é^el cadalso, y terminó gloriosamente. (1} 



m 



(f ) Libros DarrMiihüeflL Roja Vle senridol citada. Certíficadsoes dt 
'. generales y ooticias de sus cooocidos. 



I • 






■.«»•'•..»•.■■ 



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■ ■ "^ %■ 



ICO 



o 



o 



(Pedro de la) el mayor, regidor de Cádiz, qae 

creo fué hijo de Martin de la O , hacendado en Cada 

antes de la ruina de 1S96. Pedro fué fundador de un 

patronato, cuyas rentas destinó para limosnas de huér* 

f£inas .y viudas, bijas de Cádiz , y dotes para, casar soU 

'teras. »Se baila sepultado en la capilla de la Concep- 

»cion, en el paso de la portería al primer patio , en el 

••^convento di los franciscanos de Cádiz « con una ins* 

:»>cripclon que indica esta memoria/^ Estaría cuando 

escribió sus Viajes el señor ic0n4e<d6 l(Uule,en..el año 

•de. 1801 ; pero ahora en ^1 /de i$a3. nícf ^e encu€;ptra 

la inscripción que nos di^ri^ algo oíais ^e 1q que sar 

'bemos. . - « e ■ r ' j#. ■• '.. ". 

Y para no perder el grato recuerdo de un bien* 
■liechor de Caditasas, lo hacaBM)s aqui de lo único q«e 
se sabe de él. 

"'^ He visto entre los papeles del señor conde de Rio- 
molino, un documento por el que consta que era ca- 
pitán Pedro de la O de una de las compañías de 
milicianos de Cádiz, en i6a5, y sirvió cuando des- 
embarcaron los ingleses en Puntales, y ocuparon la 
parte llamada Isla de León , en primeros de noviem- 
bre del mismo año. Tengo por indudable que nacería 
antes del 1 696 , porque no se encuentra en los arcbi* 
vos la época de su bautismo. (1) 



(i) Cruz, rrtf;ex, tome 13, pág. 193. ConcepcfoD, Emporio del orki 
pág. 323. 



» " 



0-GBOt7LEY, (Pedbó) .Dbcí& eil 21 'de Febrero 
de 1740 ; tuvo á doo Demelrío y á. doña' María Odt»- 
nell , por padres; de r)ueve años lo enviaron á Senlb; 
allí aprendió el latin , el inglés y el francés, con una 
perfección poco común, tanto por la buena elección 
;de voces que siempre «usaba , como por el hermoso 
-acento que poseia. A su regreso se empleó en los ne* 
•gocios del comercio marítimo. 

Su aplicación á las bellas artes y i la archeologia, 

era tanta que en medio de sus muchas tareas se dedicó 

á la numismática, en la que. consiguió un conocimien- 

ito no vulgar. Reunió una poleccioo de antigüedades, 

.entre las que habia nías de cinco mU monedas distiri- 

(jtás eneré 'griegas, romanas^ godas y castellanas ahti*- 

gpas ; juntó una selecta librería , una porción de pin- 

«turás i entre tas que tuvo muy buenos originales , va- 

'.rios* trozos de'.nuBeralogia ,:y bastantes camafeos. 

> : £1 recomendable don Antonio Ponz, en susf Yiajés 

fdícbi nuestro asuhto; »Yí-*iaMibien. cod sitagular cooo- 

-wp&icetíeia la !c!asa de do^PedréliAJonto-O-cruley', y 

-«Hodas las singularidades de l^r bellas artes , monedas, 

.j».piedras grabadas* Y otros monumentos^ de la docta 

>>antigüedad qneha 'réoogidb.' iUiJColeccioh'de pintiis^ 

i^rasifieeiendé.i «a par jAs benÉé^areé de pieza'é'; las 

>^mas idnf.of»g?nate9'y de biuMbt.'aiftioreá,' asi éspáño^ 

^losdomoíciitrdhgeros::. lasi'hsy dé Ba'blo) Varones ^ de 

fi^Rivera, de Rubens ,;'Yan^DicJcí^( Alonsoí iGano , Mo*- 

^iÜo , Rfivalta , CastiUd,, Cesj^wcles , Yelazqáes , Cartea 

»ño. Cario Dulce, Lorenzo de la Hire, Zurharán^^jfrl 

VtFiomfaeVBorgoñon v ¡varias íáciJSIuriHoQ difer¿ñ^s de 

¿dajeBCuebdfe Ducébo^BnigeloyjO^pQá i^^obos, derluiA 

»de Sevilla , de Pedro Atanasio , de CastilW,! ^é\|d[ar^ 

>ninez ; &c. &c. Es mucho lo que hay , y algo dé ello 

i f»c estima Tle^eíaiifr7 de G oi d er^- t i ■ >y .<. r^- - -1 

«Piensa el señor 0-cruley edificar una galería para 



lima (D 

o^iifelo liayac ejecobdo. ^rse tfimí caraur isoen gasto y 

.rá6ción Jí laft|ÍHVtOTaBV'pUQ»x^ esdenob también á «las 

'.♦>aDtigüedadá de tóelas suertes , habiéndose aplicado 

t^rticularmenteál conocimiento de las monedas anti- 

I taguas ; ello es qae d númefro de éstas asciende á unos 

(>Miuantbs .millares, y qiie-^s muy copiosa la coleccioa 

^imperial ^ y aun mas por su término la de noestnts 

»colon¡as , debiéndose añadir iw gran número de pie- 

»Klrás diiras grabadas de diferentes calidades y tama- 

»ños , con «n* poco de gabinete de historia oatnraL^ 

Asi escribía fonz sobre el año de 179K 

Dioe Cean Bermodes ^ ^qiie • don Antonio Marck 
•fué él primero cpie juntó en Gadiz en estos tíempoii 
•colección de pintura» originales ;* siguióle don Pedio 
0-croulcy. 

Lo nombraron i éste aócio de mérito , de la Bas- 
congada de «migos del pxis » déla de Amicuatios da 
Escocia , de la Económica Matritense-, y académico 
-oorresponsai de la de'HistoAi; admitido en. á8* de 
agostó de 1795. Falledióien? «S de üebretoide nSif 
Tenia un carácter serio , en el que manifestaba el ffr 
nio propio de la nación' irlandesa de que era originario» 
Masdeu y Cruz , tratandcO-crouley e¿ sos obras. 

Tradujo del ingiés"al español ; »»Diálogo sobre la 
(^utilidad délas m^allas antiguas de José Addison^: 
ae imprimió' eñ Madrid por don-Plácido Banco. Lopeí^ 
-en 1 795 , en 4.^ , con notas y correcciones , y tambiea 
se ven traducidos en ladícha obra una buena parte de 
necsos latinos al castellano* 

' »>Miis^ 0«croulianet compendiaría descriptia*^ 
Jáadrid 1794, impreso por el dicho Barco Lopeii 
en 4,?-(i)i' 



,»..!' 



(X) Libros parroquiales. Estuctode un artículo ftemltldo por aayerr 
» su|l9. 0»a BcriatHléfc , Díi^'Jji. die bs mas íltusQrés fQroftsorá de Ms¿ÍMt 



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' I Jl AliLO Mé C¡AD[I2'5 del ordta de capucbioM » $e 
bdutjfi^ eo 3ri <de ahr'tl dei ^643. /S» paÁ» doa Juao 
PatroQi, emiOÓOBiil lie^ Genova eii>Gacb¿; Se le llaolá cid 
q1 baiit)ttfl¥i Podiiov Quyo* «oaibre mudó á ou lugnéao ei» 
la ói^deD.ySeguQ costumbre. Gonociendó su» pftdres^ IO0 
graneles talentos con que había dotado el cielo á so 
DÍoo ^ \ck' «Qv Uvoj» á ee^üdmt ial icolqgíá det loa / jesui« 
ta^ d^AínberQSi,: donde! biza gi*ai»lQi pcogréaoa en \n 
oieociaa buipanaeMfieatUuidofáiCádU ^.ialledó mu pt^* 
drevyiqíledá encangada de sil oaea 7 Üersu madre doñm 
Aogela Judiee. 

Por eate tiempo llegó de ladiaa üo- tío suyo, qne- 
aonque casado babía años no tenía* áucesíoiit, j desear 
á^sa regneao Uevaraei el sc^rioo: parai ioatriiíjflo^y aide'*'¡ 
lai^tarlo i y i al fin dejarlb( poA berédéró. No- ceecó: 
pocaa lágrimas ál U^ viuda lar separación dé: su qee«^ 
rido Pedro. Llegaiílos á América» y cuando mcnos' 
se esperaba se halló en cinta su tia , y ya sm>esperan« 
zas de heredar se abandonó 4 todos- los: vicios.. Por^ 
particular protección de Dios ae: libró dé: b.n»i3erte éo* 
una ocasión en que saliendo á divertirse üierádei 
Campeche , con su hermaiio. Sebastian: y ótcos«asxugos» 



ttfto x^ pás.XXI. MfmctfWtf^elfiMsl ac|iilS»íafd^l«'HitQmvtocBO i«! 
pdg. CXUV. Ponz , 



pág. CXUV. Ponz,. ViaJQ6.de BspaA^, tomo <8,pá2. 2| y d6. Cruz, Via* 



íq4 p 

cargaron los indios contra ellos con terrible eaña, de 
la cual fué víctima su hermano y alguno de los otros 
que lo acompañaban. 

Volvió Pedro Patrón 4 Cádiz , y aunque mudó de 
clima no mudó de cost unieres. Apasionóse de una 
da mita , con quien trataba casarse, y galanteándola 
de todos modos , una semana santa se vistió de peni- 
tente, y con una cruz al hombro y descalzo iba á una 
cita prevenida. Profanando el fingido penitente las in- 
signias de tal ; y sin saberse cómo , al llegar al parage 
convenido tropezó y cayó en un caño inmando, de 
donde salió asqoerosisimo ; como esto fué al pasar las 
cofradías , haina concurrido mucha gente , la cual fué 
testigo de este fracaso , y de la burla que le hacían los 
muchachos. 

Avergonzado por haber sido el Indibrio ée nn nu- 
meroso pueblo , y á la vista de su novia , corrió á ea* 
cerrarse en su casa. AUi á solas y abatido, reflexionó* 
sobre su caida y los accidentes de ella, y el divino* 
Poder consumó su conversión perfecta: como fué<^ra 
de Dios fué completa, y después de algunos días de 
premeditación y de prueba se determinó á entrar ca* 
puchino. En Sevilla recibió la capucha , siendo de 35 
años; su noviciado acreditó la verdad de la promesa de 
servir al Señor , y con singulares adelantamientos y 
ejemplos de virtud se le admitió á la profesión el %o 
de junio de 1677. Repasó la filosofia que antes habia 
cursado , y en los asuetos se empleaba en visitar y con« 
solar á los frailes enfermos,' aseándolos y procurando* 
les el alivio. 

Empezó á predicar siendo aun corista. En sn» ser- 
mones manifestó discursos enérgicos y elegante estilOi 
y que sabia enlazar las flores de la elocuencia con las 
espinas de las verJades. Con esta unión se grangeó tan- 
to aplauso qtie lo convitiaban para las oraciones de 
mas empeño de toda la Andalucía. Era buen poeta , y 



Z P ioS 

xóntÍDuósn &canc1a plúnuí, réctbieiido' mciénsos ea 
.tu nuevo estado. 

Era tan magna su caridad que parecía padre uni- 
versal de los pobres, estira alando á los pudientes para 
•ocorrerlos. Pasaba muchas horas cuotidianamente ea 
el confesonario; y para que no se estorbasen los peni» 
teotes de diferentes naciones , de que sabia los idiomas^ 
ponia en una tarjeta en el claustro del convento de 
Cádiz, la lengua que le correspondía aquel día. Admi« 
oistraba también este santo sacramento en la cárcel , y en 
las casas de los impedidos , porque su celo alcanzaba á 
todas partes. La autoridad , solo evangélica , que ejer* 
cía desterró mil abusos : el de la pedrea , en el que so 
lastimaban y aun mataban las gentes, por el simple 
gusto de apedrearse, se acabó por sus exortaciones : lo» 
cantares indecentes se acallaron , y los escándalos se 
corrigieron. 

Un hábito remendado y servido, unas sandalias 
que eran iguales á lo nuevo de la túnica, el breviario, 
las disciplinas , el Irosario y una calavera eran las pren- 
das únicas de que se componía su ajuar. Penitentisimo 
como pocos, imitaba á los primeros padres del desier-» 
to. Eran estrechas para su ardor las murallas de sa 
patrio suelo , para que solas dentro de^ellas^éjercitase 
su caridad y su ministerio. Recibió con rendida vo- 
luntad la orden del provincial , que le mandaba pasa« 
ae á predicar al arzobispado de Sevilla , por disposi- 
ción de diocesano , y en esta misión empleó dos años; 
y sacó tan copioso fruto, que la fama corrió pregonan* 
do lo que podían sus tareas , que movió á algunos 
prelados, que lo invitaron para que edificare á sué 
pueblos ; mas su propio obispo, el señor Barcia , que 
lo amaba , lo llamó y se lo llevó consigo á la visita de 
todo el obispado. .^ 

- La devoción k la Madre^ide l¡>iOii , era Ja^ue mas: 
sobresalía en este capuchino; tenía, desde muy chico < 

Í4 



io6 : p 

«8te testtmomo de predestiDadóp. Fundó en Ciadie las 
quince primeras hermandades del rosario cantada 
Habia consultado la idea con el obispo , y obteniendo 
61(1 qan^ica aprobación^ dio principio á estos leyereth 
(es cuchos el 7 de^ febrero def ió^r. Gomj^uso un Hbro 
que intituló t >»lVtonft> gk>vi«|sa diel santisfmo rósariol^^ 
Con eltejemplo de Cadiz,.8e cstabkcíevoD én otros 
pueblos treinta y una cofradías mas. Por su persua* 
sion se erigieron diferentes capillas y ermitas*, to* 
mando por tutelar alguna de las advocaciones: qoe-ss 
te dan á la santa ¥trg€;ni Son de éstas en Cádiz , la de lá 
Beodieíon.d^ Dioseu' 169O9 qüehoy seJiaila incorfxx 
rada en la iglesia de les cartoelítas descalzos > y sirve 
ée sagrario , por cesión que hizo á estos religiosos h 
archicofradía del terreno propio en i yd^. La del Ro- 
sario^ «íoe^está de pa^oquia boy , aunque ahora cea* 
siderablemente aumentada por la piedad y niunifioen-* 
eia'del santo, sacei^dote , el fiíenor don José Sae|uc de 
Santa María , marques de Val-^de-^Iñigo : la de oitestra 
señora de las Angustias, llamada def Camino ^ y la de 
la Palma , en el barrio de la Viña. 
- Infatigable en estender e) culto y las alabanzas de 
aanta María, según su método ,. se complació en. saber 
(fue en la capilla real , provincia de Ca^tilla^ y eá* 
otros once obÍ9pad(^ de la- península 9 y hasta- en Nue-- 
va España ^ el Perú y algunas islas lo habían ádinitif* 
do y puesto en práctica con el mayor esmero. 

Jncansable por la mayor gloria de Dios y el' bísit> 
de los booibres , conociendo los esoesos qne aecdme-*' 
tian^dé nocircr delante de la puerta* de sti convenid' 
de CadÍ9^:deteFminp su- piadoso coraeón: de levantar, 
una alta columna sobre la que se pusiese la imagen 
de Ja Várgen.de la»' vírgenes, con luces suficientea, ' 
Obtuvo la competente licencia , y se envió á Genova ' 
por la ohrá. "^¡Ojatá'^e^ihubierá éido hecha- por ar- 
tífices inteligentes, j"no se BialgB9tára.eLdiaeceíL£eda 



f t 



tanto deseaba. * ^I. >j..o) v .•/^;;:Oii. 

Volvió á salir de misión por orden del obispo , y 
al llegar á Conil, se sintió enfermo , mas iió^por esto 
dejó de segnir en las tareas de su ministerio. Rindióse 
á la cama , y sengra^ de tal manera qiíene le admí- 
.nbtraron los eacraniemoa. Cuando .tió entraba por áfi 
alcoba tan alta Magesf^, ll^o de tespeto no le impr- 
dio lo estenuado de su cuerpo , para que se échase de 
BU tarima á postrarse en la tiera en debido acatamieH^ 
to á la escelsa visita. # < 

Abrazado poco después con una efigie^ del que 
conserval^a en su pecho , y queae^o >halaa presentado 
au compañero , ^n dulce reposo, y^ repitiendo el nom* 
bre de Jesús, le entregó su alma el i6 de tioVíémbr¿ 
de 1694, 7 ^® ®^ edad el cincuenta y uno. 

No fué posible aacar . «1 cadáver deGontl , para 
conducirlo á. Gadtz^ como aé faabifl pensado , 'pt^i li 
resistencia que opuso 1^0 el i^ecuidario* de^la->VrUíÉ{ 
Al entierro lo aciRipMs éí sentimiento ^e^tdd o él 
puebb, que procesional mente concurrió pera hacerlo 
mas ^lemne , y nominando á voces por justo y santo 
á Fr. Pablo, y líe repartió la geme entre ai 6l> espolia 
del difunta Lo*sepnltan0néii^el'pr«!9Uteria*de la ü^tí^ 
aia mayon' En: aquella^^época 'publicaron a%ufios^%^ 
chos al parecer milagrosos, obrados por lá intercesioti' 
de este fiel siervo ; pero nosotros no tratamos de mi- 
lagros, ni los creemos hasta que la santa Iglesia los* 
declara por tales* Se pueden 'leer ^ do osbtante, en el* 
autor que seguimos. «. • ' «., , ' ' 

'i' .fin la portería ^loa.padres cajiucbinos dt Sevilla'^ 
be visto un retrato de éste venerable ; no •sé*si se do-¿ 
piaría del original. 

; £n confirmación de las virtudes del bienaventu-* 
rado, véase k carta ^ que* escaibió et ilosStrisimo se^ór 
óoa José de Bsacia, cuyo testimonio seiá^^ apíe^abk^ 

Í4» 



io8 

.siempre entre loé fieles, poí ser de* tío ]prel¿do tan 
ilustrado y conocldc^ 

Jl guardián de capuchinos de Ca diz. 

Mi reverendo padre guardián, el martes i6 de éste, 
que salí de esa ciudad tuve carta del reverendo padre Fr. 
Feliciano de Sevilla , y de mi vicario de G)nil; en que 
me avisan el cuidadoso accidente, que sobrevino á mi 
querido el padre Fr. Pablo de Cádiz, asegurándome 
se hallaba muy mejorado ^y en ánimo de restituirse, 
por labora , á esa ciudad , y hoy viernes me bailo 
con la noticia cierta de su muerte , que fué el mismo 
dia 16 á las dos de la mañana, golpe que ha herido 
tan en lo vÍ¥o de mi corazón , que no podré fócilmen- 
te espresar á vuestra reverendísima mi desconsuelo , y 
^1 quebranto, que me ocasiona la falta de este varón 
yenerable , á qnien amaba con cqrdialisimo afecto , á 
medida del concento de su verdadero y sólido espiñ* 
tu ; cuyo fervoroso apostólicá^l^íué de tanta utili« 
dad á mis ovejas, con entera satisfacción mia, por la 
que tuve de la seguridad de su doctrina, el ejeúiplo y 
oaridad incansable conque atendia- ai mayor bien do 
a^sprógimos^, promoviendo laigloria fdeísu rántísima 
madre en la devoción del sanio rosario,- y demás pia« 
^osos ejercicios. * • 

. Doy á vuestra reverendísima y á esa santa coma« 
Qidad el cristiano pésame, y no dudo que oe pyedo 
c}ar á tpda esta diócesi, donde juzgo igual el sentí- 
miento de esta pérdida , y todos manifestarán en a><* 
miin , y en particular so grande obligación^ dé pedir 
á. nuestro Señor por nuestro difunto , cuyos méritos/ 
y fervorosas fatigas confio habrá premiado su miseri- 
cordia. .Vuestra reverendísima me tiene siempre con 
i9uy> particular afecto á su disposición, deseando^ 
gMaxde Dios, á vuestra reverendísima en su 'santa gra«> 



"■ Ta 



^^ 109 

cía Ibs muchos años que le suplico. Isla de León, 
•no^^iembre ao de 1694* ^* ^* ^* ^® vuestra reveren- 
idisima , su afecto servidor = José obispo de Ga« 
diz. (i) 



í Pablo Legóte, pintor del siglo décimo séptimo. 
6us casas estuvieron en la calle de la Amargura fren- 
te de la de santa Inés. Consta de una escritura otor- 
gada en Lebrija , el 19 de junio de 1629 , ante Se^ 
hastian Trujillo, que recibió cinco mil reales en cuen- 
ta por las pinturas, dorado y estofado del retablo ma- 
yor de la única parroquia de aquélla villa, ejecutado 
en madera por Alonso Gano , á quien don' Antonio 
Poniz atribuye también las pinturas. 

»Es lastima' que hayan afeado esté apreciable reta^- 
»>blo con el estrávagante tabernáculo y ornato del ni*> 
»cbo donde está la' Virgen ; puerilidades ridiculaá dé 
Pignorantes, qué, queriendo añadir garambainas S 
»^las obras juiciosas de nuestros buenos profesores , toi- 
»do lo han hechado á perder.*^ 

Cüonsta asimismo del libro de visitas qué se guar^ 
da en dicha iglesia, ottas partidasque recibió en ctenta 
ée sü obrQ; y de la visita que se hizo en él año de i&d8 
resulta habérsele entregado el importe^de^lasr pitíturáé 
que trabajó, y representan el nacimiento del Señor, 



^r ■ 



*- ^l>'- Libros. parroqüioleSi iJ-JViráf dei Oceidente\'v\óii y virtudes del 
▼enerable siervo de Dios Fr. Pablo de Cádiz, escrita por Fr. Isidbto cíe 
Sevilla. En Cádiz pd casa de Cristóbal de Requeca, afio de 1702. Biblio^ 
teca universal Franciscana ^^r ti R . P<, Fr.lyap^e S. ADtODÍo,t. 2.p.4l9. 
No me acuerdo haber visto otro cáditábo en ésta obra, que se compoue 
con los apéndices de tres tomos en folio ^ bien es verdad , que de mu- 
chos escritores tao solo pooe la provincia en que florecieron , sin Indi vi*- 
dnalizar mas. 

Padecí equivocación cuando dije que la capilla del Rosario , hoy par- 
roquia , fué de las fundadas por el V. P. Pablo, porque tiene mucha mas 
antigüedad, como lo Escribe el Emporio del Orbe, á la pág. ¿98 , y cu- 
70 autor en estas materias, es digno de fé. 



lio <ÍP 

la Epíía'QÍa, Josxios ean Jpaoee y U ABUficiacion; ' j 
El cardenal Spinola , arzobispo ¿e Sevilla, le en- 
cargó en 1647 el Apostolado de figuras de cuerpo 
entero, y del tamaño natural , que está en el saloa 
principal de aquel palacio. En todos estos cuadros se 
halla verdad, bastante corrección de dibujo, buea 
colorido, Y o^i'^s máximas de pintor. Parece ^t de 
8u mano otro Apostolado de medio cuerpo que se vé en 
la iglesia de la Misericordia de Sevilla , que algunos 
atribuyen á Herrera el viejo; pero el estilo es mas pa« 
i:ecido al de los anteriores cuadros de este autor. 

Yolyió Á . (2adÍ9s , á c^Hide se estableció , y ae ha« 
lian en^l archivo general de Indias varias libranzas 
dadas en aquella ciudad á su favor el año de i66a 
por el importe de algunas banderas que había pintado 
a\ aguazo para la real armada. Se me ha dicho que el 
^n Lucas que está ea la sacristía de los canónigos do 
la catedral de Cádiz es también suyo, y no de Gle- 
inente Torrea y á quien lo atribuí en la pág» i p 1 dd 
primer tomo ; y aqui perdemos las noticias de Lego* 
te y de sus otras obras , como es regular que las hí* 
ciera en una larga vida. , 

Ck)mo anterior au nacimiento al principio de los 
actuales archivos, no se encuentra el dia y año ea 
que sucedió (i). 



(i) Ceao Bermudez, Dicción, hitt, eo otros «rtículos dt. tom. 3, pá- 
a!oa 7. PoQz» sus Vlages tambiea citados , tom. 18, pág^ 134 y otras 
morías. 



>^^<»^<<»»^^^^^wv»ww%^ 



* «II 

Pablo Vi DEMQUE, Véase el artículo de Jua^ 
^in Domínguez. 



^%^%IV»^»»V^V»A^^WV^WV> 



Pjeduo del Castillo de Milán : siendo, re- 
gidor ayudó mucho la espedicron para }a conquista de 
la Florida , de Ja que era adelantado Pedro M^nendez: 
pidió a SUS' deudos y amigos cuanto pudiesen darle 
pava'esta empresa-; y ellos^ reconociendo su imfpoi^' 
tancia* , le aytidaron:, n6 solorcon !8UB haciendas ^^'síK 
nó con las de suá otros amigos. CaiítiUó fué el que se 
señal6 mas que ningunq, porque ademas de gastar 
enanco tenia quedó empeñado en veinte mil ducados^ 
y tuvo que comprar también cuatro cañones con 8U9 
peltr^chos y nrovieiones^ La -eepedicion éali6 die €^«<^ 
día en 29 de junkxde pS65 yáendo de hsnmasfüet^G^ 
^Q han dado la! vela ^it so puc^iOé IJos dias desj^tiei 
llegó á la bahía el capitán Lona con novbiita hombre»^ 
yr&qtiirió al factor Francisco Duarte le diese boque 
para unirse! ái el comboy : escusóse , y lo* envió á C^^ 
itllo.^ el cuaiile fletó' una earavéla con bastimentos -f 
lodo lo netesario ,' y se éftiharcó Luha con' seseiJta'-yi 
siete per^Qas sin' los marineros. ^ 

-> £0 el siguiente año de 66 , agotados los recursos* 
de los particulares con gastos tan enormes como • lús^ 
que se habió n espendido en esta bríSlante y lucida; 
espedicion ,' instó y f aplicó Gistiilo al Rey enviase isd^» 
i^orro^ara la def<?nsar y aumentó de los f poblaciones * 



de lo que se iba descubriendo y 'conquistando; yoo^^ 
nociendo el gobierno de S. M. cuanta seguridad'daba^ 
á lo» Indias aqtielf gran continente v dispbsd Cjefnérzos 
epeor^unos. £1 adelantado Menendez falleció en 1574V' 
y ( neoibró' pdr ra « testisnentairío á> sc( inüihiO' a«ní^> 



Castilb. i 



;i ;. . 



i.l 



'•!l; 



la r'L 



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I . . I 



11 



^j 



Tambleti se señaló éste por sn decidido valor en 
la toma de la galeota Mora, de que hablamos en el 
articulo de Bartolomé Estopiñan ; y lo veo nombra- 
do Juez de Indias en Cádiz en el año de iSyS , por 
los jueces de Sevilla, y en i586 , por S. M. 

En 1 596, cuando incendiaron los ingleses á Cá- 
diz, se acreditó de patriota, queriendo defender de 
tantos insultos su desgraciada ciudad. Viéndola aban« 
donada por la cobardía del corregidor , cuando el de- 
sembarco de los enemigos , y que ya estaban estos en 
las calles , levantó su voz , y á gritos , teniendo su es- 
pada desnuda en la mano , dijo : >>Quien tuviere ce- 
»^lo de el servicio de Dios, y de su Rey y de su Pá- 
»>tria , me siga^^; y metiendo piernas á su caballo, par- 
tió al muro , siguiéndole muchos caballeros compatri- 
cios y otras gentes ; pero ya todo estaba perdido , y 
se retiraron: llenos de dolor. Para mayor pena tuvo la 
desgracia de tener una buena casa , en Id que ae alo- 
jó el conde de Essex , general en gefe ; y por fin ^ se 
lo llevaron á Inglaterra prisionero por otro. 

Estando allá en Inglaterra se comprometieron to-' 
dos los rehenes que se llevó el enemigo, á que Castillo 
hiciera el reparto de lo que á cada uno le tocaba pA't 
gar. La elección fué sin igual , asi por no ser intere* 
sacio, como por ser un hombre anciano , prudente» 
esperto y buen cristiano; y aunque él se escusó de ve* 
ras , suplicándole sus paisanos y amigos por segunda 
y tercera ve? , hubo de rendirse. Volvieron á Gadifr 
en i6o3 los miserables rehenes y prisioneros, habieo-! 
do sufrido en el destierro todos los males imagmbles,^ 
como si fueran los demonios sus inventores y ver- 
dugos. 

To calculo que Castillo tendría mas de setenta 
años cuando vio otra vez á su patrio suelo, y se pue- 
de poner la data de su muerte poco después , y su 
nacimiento, según mi cuenta, acia el año de. iS3o» 



P ii3 

Ya cscribiraos en el artículo de Francisco del Castillo 
que fué hijo de este Pedro (i). 



I^IPPRO DE Ceb ALLÓ5 , nació en 29 de junio de 171$, 
y fué hijo de don Juan Antonio Ceballos^ del orden 
de Alcántara , y superintendente general de rentas, y 
de doña Juana Maria Cortés Calderón. Empezó á serr 
vir de veinte y tres años y de capitán de caballería ; y 
z\ poco tiempo ascendió á coronel del regimiento de 
infantería de Aragón , manifestando tan señaladamen* 
.te;Su espíritu y pericia militar ep la última guerra dp 
.Italia, que mereció |a con6an£a de sus generales, y se 
s^dquirió el amor y respeto de sus subalternos y de la 
atropa, haciendo desde entonces memorable su nom^ 
^e aun. en^re loa, enemigos. 

j ,£q 1,746 era ya brigadier , según se lee en los 
partes oficiales de aquella época. 

La piedad aun no habia tomado todo el imperio 
que después se admiró sobre su alma : él estaba en el 
ardor de la mocedad , y en la .peligrosa profesión de 
las armas ; pero ¡ qué sabiduría y gravedad se notaba 
en sus consejos ! No se dejaba, arraistrar por él ejeni^ 
pío de esa juventud insensata qqe busca en la guerra, 
mas bien la licencia que la gloria , y en la que loi 
desórdenes son los primeros empleos. 

Alejarse de las sociedades frivolas y peligrosas , y 

tpmar por modelos á los guerreros mas respetables 

por. su 'esperiencia y su virtud; no evitar ninguna 

,tatiga, y. no temer ningún peligroi%o reusar nada 



t 



* <i) Enrayo para la Historia ie la Florida^ por don Gabriel de Carde- 
nal y Caot , páeioas 6¿ , 68 , 69 « ifZ 7 151. Aotumei , Memorias ^x- 
^fMcai\ t^gJI. Coocepdoo, EmpoHb átí orbe^ págiaas'368, 425, 426, 4x9^ 



ii4 L 

por timidez ; no buscar nada por ostentación ; ob- 
servar todas las leyes de la disciplina y de la subordi- 
nación militar ; estos eran los primeros ejercicios de 
Geballos ,' y sus primeras costrikibres castrenses. 

En la edad de cuarenta a^os, en 1^55 , ascendió 
á la eminente clase de teniente general » y ya había 
profesado en el orden de Santiago , de donde fué co- 
mendador de Sagra y Senet. ; y posteriormente llevó 
la banda de la de san Genaro. 

Las delicias- y vacaciones de la paz que la mu- 
chedumbre acostumbra perder en una triste ociosi- 
dad, ó en culpables entretenimientos, ¿1 las consa** 
graba al estudio, porque sentia que es también necd- 
«ario á un oficial para desenvolver su razón , para eI^ 
dulzar sus hábitos , para elevar su alma \ pero no fi 
estudio de frivola literatura ó de falsa filosofía, qub 
afemina y corrompe las costumbres , sinp al de ]éb 
ciencias útiles , para que algún dia emulasen en él la 
sabiduría con el arte de vencer y gobernar ; asi , estfe 
gefe supo unir los trabajóos de héroe con los estudios 
de sabio. La ciencia de la sabiduría no fué tampoco 
en él una estéril especulación ; se alabó el valor con 
•que supo domarse á sí mismo y á sus pasiones, y io^ 
meter su cuerpo á lo que le dictaba su esp(titu ; biekl 
sabia Geballos que es mejor domar su áiimo , qoe 
espugnar ciudades, 

Ebtuvo en la corte de Parma en comisión, que le 
confió el Rey , y en ella se cercioró el gobierno que 
no le era á Geballos estraña la diplomacia, y lo bien 
qile habia ni^cido la regia confianza. En '1^57 era 
'Capitán genetal de provincia y gobernador de Buenos 
Aires, á donde navegó con amplias instrucciones j 
poderes sobre la entrega que debian hacer los por* 
tugueses de la colonia del Sacramento , situada al fren* 
te de su gobierno , en la margen setentrional del Rb 
de la Plata , apoderándose de ella oportunameoie^ 00 



L iiS 

• 

1762 , é impídlló por ello an ataque que algunos 
aventureros ingleses y portugueses proyectaban contra 
Buenos Aires , fiados en los socorros que podia darles 
aquella colonia portuguesa » aunque por la paz del año 
siguiente de 63 le fué devuelta. Con su sagacidad 
aquieto varios pueblos que estaban revueltos, perma- 
neciendo en el espresado mando basta 1767, en que 
desembarcó en Cádiz y lo cumplimentó ei Ayunta* 
miento. 

Deade 18 de agosto de 177a mandaba el ejército 
y provincia de Estremadura ; en 1774 lo notamos 
consejero en el supremo de la guerra, de cuyo tribu- 
nal llegó á ser subdecano, y comandante general de 
Madrid y su distrito , por su trasladacion en 5 de se* 
tiembre de 1775. 

Las reiteradas esperiencias de sus aciertos y su 
acreditado talento militar , decidieron el ánimo de 
SL M. á fiarle el mando de la espedicioa á la Améri- 
ca meridional, de unos diez á doce mil hombres, que 
salió de Cádiz en 1776, y á crearlo primer virey de la 
provincia del Rio de la Flaca, y estension de la audien- 
cia de Charcas. Nosotros hemos oido celebrar la per* 
feccio^a con que hacía ejecutar las sapientísimas y fi* 
laotrópicas leyes de Indias ; y el celo con que llevó el 
el arte de los combates. 

£1 sur de las Indias occidentales fué el último tea* 
tro <]e sus hazañas públicas : admiróse la sublime tác- 
tica con que haci^ mover y maniobrar las grandes ma- 
sas de soldados qjoe mandaba, los cuales coronaron 
9QS síene^; de laureles y de quloaa, tomando y destru* 

Íendo la colonia del Sacramento» quitando este des* 
Looroso y perjudicial es^blecimiento portugués , orí- 
gen de tantos males para aquel comercio y navega- 
cion. El cuerpo espedicionario se dirigió á la isla de 
santa Catalina , cercana á la costa del Brasil. Esta isla, 
donde era dificil arribar ,• tenia la fortaleza de santa 



ii6 P 

Cruz , y una escuadra de doce buques de guerra pá* 
ra defender el puerto : tenia ademas otros dos fuerces 
en ci interior , donde el país era quebrado y lleno de 
desfiladeros. Sin embargo , los buques huyeron, santa 
Cruz y los fuertes se entregaron , y el gobernador 
Mendoza se rindió prisionero de guerra con toda su 
guarnición. Los españoles pasaron después al Rio de 
Ja Plata , y se apoderaron de la colonia del Sacra- 
mento 5 de la isla adyacente de san Gabriel, y de las 
demás posesiones del Rey de Portugal hasta» el Rio 
Grande : por fin cesaron sus triunfos solo con las ór- 
denes de un Rey pacifico, según la espresion de una 
sociedad ilustre. 

Regresado á Europa el general en gefe , marcha- 
ba á la corte 9 á donde lo aguardaba Carlos Tercero, 
que se decía su buen amigo , y que acababa de con- 
decorarlo sublimándolo al último puesto de^ la mili- 
cia española desde 3 de junio de 1 777 , cuando en 
Córdoba lo detuvo la muerte. Enfermó gravemente, y 
tuvo que padecer una penosa y detenida dolencia: pe* 
ro j qué generoso desasimiento de todas las cosas de 
este mundo ! ¡ qué perfecta resignación á la voluntad 
del cielo ! j qué tranquilidad en medio de las revolu- 
ciones que lo agitaban ! Yeia que su fin se acercaba; 
pero jamás mostró mas calma y serenidad. El capitaa' 
genei'al Ceballos no quiso morir según las máximas 
lisonjeras de los falsos eruditos ; sus últimos suspiros 
fueron de un valiente cristiano , y de un soldado pia^ 
doso ; su mufsrte se puede reputar como la últimia bri- 
llante acción de su ^ida , por el convencimiento que 
tenia de la verdad de la revelación. 

En la catedral de Córdoba se lee el epitafio que se 
copia. 

Aquí yace en depósito el cadáver del escelentísi- 
sno señor don Pedro Ceballos» Cortés y Calderón, Ga^ 



p "7 

ballero de la real orden de san Genaro , G)mendador 
en la de Santiago , Gentilhombre de cámara de S. M., 
capitán general de los reales* ejércitos y de las fuer- 
zas de tierra y mar destinadas á la América meridio- 
nal, y Virey de las provincias del Rio de la Plata, 
Buenos Aires, &c.: de Crtyiás e8[jediciones volviendo 
coronadas sus sienes con victorias y laureles, y dejan- 
do tomadas fi los portugueses varias posesiones, como 
destrozados sus establec'unientos , i^lojado por su elec- 
ción al pase por esta ciudad en el convento de RJl. PP. 
capuchinos y después de una laífga y penosa enferme- 
dad, falleció ejemplarmente en Oi6 de diciembre dé 

1778 » á los 63 años , 5 meses, y 28 dias de su edad. 

« 

R. I. P. 

1 

En el real alcázar da Segovia se baila el retrato de^ 
este gefe. Varios elegantes y claros escritores han elo* 
giadó i Ceballos, ya en prosa, ya en verso. Don Ni- 
colás Fernandez de Moratin le dirigió una silva , que 
Comienza': 

' ' " * Musa, t^án temos a! varón glorioso 
^*^ '•' Giiya fama sonando 

Viene de las mansiones de occidente : : : 

r 

Don Francisco Gregorio de Salas le compuso ua 
ipncto que principia; 






Publiqué el eco del clarín famoso 
En todo el orbe tu feliz memoria ; 
• Pues él fué buen testigo de la gloria 
Que se adquirió tu brazo victorioso : : : 

Don Cándido María Trigueros tacQbiea lo alaba, 
cta' diferentes lagares de sa Víage al cielo : 



ii8 



Los rayos destructores , que en él puso sa mano, 
Y él (i) colocó en la diestra del héroe gaditano::: 

Don Manuel Copons , capitán del regimiento de 
Sevilla , fué otro de los que lo elogiaron en versOí 
pero no lo he podido leer, (a) 

En el artículo Balbo el cónsul , se diJQNilgo sobre 
erigir estatuas á los, mas célebres compatricios nues- 
tros, j ahora insistimos en este pensamiento 9 y le va* 
naos á dar mas estensipn pojr si acaso los ayuntamien- 
tos de "Cádiz y san Fernando, ó el cabildo eclesiástioOi 
ó la sociedad económica , ó la escuela de nobles artes, 
ú otras corporaciones ó particulares, acogiendo nues- 
tra idea quisieran realizarla en el todo ó en partea Aaa 
no habia yo leido á Ponz cuando escribí el citado ar« 
ticulo de Balbo; pero 4) ver que tengo tan buen pro« 
tector en esta materia , no vacilo para esconderla, co- 
piando primero á este viajador patriota , en lo que es- 
cribió corroborando mi intento. 

»Un competente número de estatuas sobre mag« 
ft>nífícos pedestales, situadas en las entradas, en las 
aplazas , en los parages espaciosos, qu^ cepreoentasea 
9>8antos tutelares, principes benéficos, ciudadanos 



Ci) Carlos nr. 

(2) Prob. 16, 32. Libros parr^qaf ales. Gacetas de Madrid de iftdtf 
enero de 1779 1 de 31 de mayo de 1763, de 5 de junio de 1764, de iB 
de agosto de 1772 ^ de < tU setiembre de I775« ^^ 3 4^ l^f^^o dt 1777, de 
X4de octubre de id., de 14 de diciembre de 1779 « de 22 de febrero, y 
•o de setiembre de 1746 y 3 de noviembre de 1744. Cf^^ « sus citados vía- 
}es, tomo 10, pág. 304 7 sig. Oración de la academia española al Rey 
con motivo del naaimiento del infknte. Madrid. 1780 , pág. 14. Salu. .B^ 
gioT poéticos. Madrid 1773 , pág. 97. Narración de lor sucesos prindpaXu 
de España^ pág. 390 y 428. El viaje al cielo , del poeta fildsoib, por don 
Cándido Trigueros. Sevilla, 1777, páginas 24, 37 y 38. Obras póstumu 
de don Nicolás Fernandez de Moratin, pág. 93. Y noticias pedidas. Aim 
después, de muerto Ceballos, premiaba el Rey sus buenos servicios , puei 
ca memoria de ellos tltuld á su hermana coa el marquesado de U eolooiib 



*p 119 

iA3enémériCoi , formarían una escuela de piedad , de 
^reconocimiento , de recompensa 9 y al cabo de ense* 
nñanza al poeblo , que se instruiría en muchos pun-* 
iftos, que por otro camino no sabria :: : : 

»Si se considerase bien el efecto que causan estos 
«fobjetos de escultura en los parages públicos , sin du« 
ifda que se procurarían seniejantes magnificencias 
wmrucho mas que lo qtfe se pi^dcica entre nosotros::: 
»>pues dan un no sé qué de grande y respetable , al 
memplo y plaza que las tiene. Muchas veces me ha 
^ocurrido que Madrid <^arece de estos objetos , acaso 
'i^por no perísar en ello, tii caer en la cuenta de la 
^grandiosidad y ornaímento que de ellos resulta colo- 
>Kriidos en plazas, calles principales , en las entradas 
ffde cortes , ciudades 8cc. : : : ¿crecerla poco con* esto 
9>1# magestad de una capital , y qué seria de poca im- 
aporta ncí a ^1 concepto que los forasteros y (noradores 
j^íbrmsnan de difl?- S 

»Roma, íortid, Mompéllíer, Placéncia , París, 
ifTotedo, Florencia', Bolonia ,' Pavía , yen muchas 
»ma8 ciudades , son singularísimos atractivos de los 
Ininteligentes, de los curiosos, y aun en los ignorantes 
-*»son causa dé admtraciod^ pues estos tales objetos 
iHienen uri-ho se qué que á ttídós llama/ Asi como los 
fthonofbres ée distinguen en el órnaínedtb esteiridr de )a 
»^»>persona , de tuerte que al ihstantfesé deja conocer 
inquién es el sugetó civil , qüiéh el plebeyo ; asi se 
t»distinguen hs ciudades por semejantes adornos, qite 
«leon' 4as produccíohes de las bellas af tes ; y entre etiás 
t»lo son particularmente las maquinas- de escultura, 
Míonk) las que i)déd<áti féfék*ídáéV tolóc^atf éttj^arages 
^públicos ; y la ciudad* úvCe inad'^sé ette^Qédtrá' >M-* 
>»riquecida de estd¿ ^reéióscM 'itauebles^,'lmf¿s se «¿istin- 
ffgue éé toa éittdad ^de Berbería , • ó de ' Laponiai*^ 
' Nuestro Cadahalso anlte^ utié Vimz^ babia* ^nto 



lao r 

Los prudentes y sabios acuerdos con que se go« 
biernan Cádiz y San Fernando , la piedad , la instruc- 
ción pública , la tranquilidad , son seguramente las 
principales circunstancias, y mas apreciables de una 
ciudad ; pero estas .cosas no se descubren por cual- 
quiera , ni en poco tiempo siendo como invisibles. 
De muchas de ellas se viene como ep conocimiento 
por aquellos decorosos objetos que la hermosean, na*- 
cidos todos de las nobles artes. 

Figurémonos en la. plaza de San Antonio las está* 
tuas del cónsul Balbo y de Lucio Golumela; las de 
Domicia Paulina y de Ceballos<^ en la Alameda^ ¿ 09 
seria un objeto grato para los que se paseasen por ellas? 
Pusiérase enfrente de Cabildo la de Balbo el triunfar 
dor y la de Sancho .García Argumedo, y en la galerii 
, ^terior de la casa consistorial las de 4nrgantonio , {^l? 
cardos, Alonso de Mesa , Dañero , C^io. y TeóQla,¿sp 
podría dar ornato que le iguálase, ^ ni ^sp^9ís^cplo q^h 
serio para engrandecer aquel ediñqio? Demo$ caso qoe 
la de Mutis se colocase ^nmedio de la plaza de] hospir 
tal militar , y las de Euchario , Santa Benita y Zapor 
,rit<;> en el atrio de la catedral., y Ja^ de, Di^gp y Pablo 
de Cádiz, á la salida de la cajile de capqchinos p^ra f^ 
campo; ¿no serian ornatos para aquellos f 1(108,. y. 91^ 
receria. mas cot}, e^tp La. bien merecida fama qi^. por 
todas partes goza Cádiz,? Y si al entrar por la puerta 
:4e tierra se hallase el forastero con las del obispo Cha- 
ves , Tofipo y Menacl^o ,, conocer'^a a) j^ipmeotoi qo^ 
loa caditanos saben honrar las dignidades », la sjil^dii* 
^rlay^plvaípr... ......_., ^ . . ,,. .. ^ ^ .^_ .. ^.^,^ , , 

> . ^asta en Saa F^roan^o cpipparia ¿i ppdie^ ¿ Yjeq* 

^mra Mpre^p, áUreñfi y otrosj) : » , 

> • Si ae dijera ^ I4 plaza de A4riaoQ^ J^s. calles de los 

'Palbos y. Dppiipios^: 6 s\ pp I4 .raqísJía^ dfi,|\Íaq^ eí^cas- 

Úllo de Alfaya, el tííAqarí^ dftItu^^i¿arí^y , el^ qp^ffel 

ó batería de Cadahalso , eí parq^uc degj^pjz j^:ys)> 



F lar 

6 Barreiro^ el muelle de Arrieta, la ensenada 
de Laiglesia; los colegios ó escuelas de Moderato, ó 
de Avieno , ó de Huarte , 6 de Vargas &c. se dejará 
ver qué bien sonarían estos apreciables nombres en los 
oídos, y qué estimulo era para que la plebe mas ruda 
entrase en curiosidad de averiguar lo que fueron 
tales sugetos, y de instruirse. 

Los retratos de nuestros artistas podrían colocarse 
en las clases de la escuela de las nobles artes ; y sus 
nombres deberían bacérselos repetir á nftnudo á los 
alumnos, y dos inscripciones en alabanza de Miro y 
de González del Castillo , estarían muy opcHrtunamen* 
te puestas en el teatro principal. 

Ha sido esta una laudable y útilísima práctica de 
los antiguos , y aun mas usadas en las repúblicas , do 
que se podrían citar ejemplos. El objeto es grande y 
pide años ; pero el mejor anuncio de un éxito feliz en 
cualquiera empresa es el buen principio de ella. Es- 
tamos en la inteligencia de que no puede haber inci- 
tativo mayor para un hijo honrado, para una familia 
y para un pueblo como ver la imagen de aquel héroe, 
de quien recibió el ser , ó á quien se lo dio , colocada 
•Q un parage público, con un letrero donde todos le-* 
yeten sus virtudes y acciones : ¿como no había de 
•er un freno para que no se precipitasen en baje* 
%m los que tuvieron conexión con él , ni dejar de ser 
an agudo estímulo para merecer otro tanto? y los ta- 
les letreros de fos pedestales podrian también ser otras 
tantas lecciones provechosas á la juventud. Vería el 
estcangero en nuestra patria, un modo heroico , no 
inferior al de los griegos y romanos, de honrar á los 
que lo merecieron , y también podria. ser que se peo f 
sase en perpetuar de este modo las imágenes de núes* 
tros mas gloriosos monarcas, (i) 



\ 



(I) viajes de doo Aatonie P»M, tomo i , carta cuarta , mmtr» 4II», 

16 



Pedro José Chaves de lá Rosa , hijo de don 

Salvador, y de doña Rosa Violante Calvan, nació 
en 24 de junio de 1740, en la calle de san Pedra La 
borla de teología la recibió en la universidad de Osu- 
na , en 12 de setiembre de 1761 : en 63 obtuvo la 
cátedra de Durando , en 14 de junio de 65 se graduó 
de bachiller en cánones, en el dicho claustro; y en el 
año de 70 fué catedrático de teología moral. 

En 1 76 1 y 64 se opuso á las canongias magtstrak» 
de Córdoba^ Lorca, y en 67 á la de Granada. £069 
á las canongias de san Isidro de Madrid. Fué tres ve* 
ees rector en su universidad en los años de 61 , 64 
y 66. Por elección del cabildo eclesiástico de Cádiz, 
k^ró una prebenda en sn catedral en 5 de julio 
de 1771 , y por real cédula de 3 de octubre de 7$ 
k) nombró S. M« administrador de la capilla del Fó* 
pulo« £n 177S ganó la lectoral de la catedral de 
Córdoba y cuyo oficio desempeñó y honró hasta el 
año de 87 , porque desde 1 8 de diciembre del ante- 
rior de 86 habia sido electo para la m;tra de Arequi- 
pa ^ y Cádiz le di6 la enhorabuena. 

Viajó á las Indias , y después de próspera navega» 
ció» arribó á Lima , en donde fué consagrado á prin- 
cipios del año de 1788 , por su metropolitana Este 
acta divina no solo causó alegria á la iglesia particu- 
lar,, á qué con tanto acierto fué destinado ^ iñno tám^* 
bien á toda la católica , por ver reproducido en él la 
memoria de los grandes pastores, que^n sita mas be» 
líos tieni pos hicieron so decoro y ornato, y el nuevo 
pontífice , por su ilustración y Virtudes era ano de 
aquellos dígalos sucesores de los apóstoles , eri quienes 
perpetúa el Espíritu Santo , el irrefragable testimooio 



í ^ • || I 



tomo 3 , carta 3 , nóm. 49 y sig. fomo 4, pág. 19 , tomo 10 , pág. 51 f 



PT Ia3 

déla dtvinídqd'dle Jeeacriato, y la tislble protección 
que dá á su Iglesia. Desde el principio de la eleccioQ 
de Chaves , y en todos los trámites de ella, solo y 
únicamente .se observaron con todo rigor las dispcAÍ* 
ciooes del deiyecho. La cámara que lo pro|x>ne , el Royv 
que lo dige., el Papa que lo confirma y el aplauso <]ne 
tuvo cuando se preconizó, £6rman esa universalidad 
de sufragios, que los cánones exigen para la exalta*- 
cion al sacerdocio supreqio, el que lo constituye pa- 
dre , juez ,. doctor y maestro de su destinada Iglesia. ^ 
. Jíohlbia tenido otra idea cuando aceptó, que la 
de agradar á Dios; asi lo escribió á un amigo : »Yo sé^ 
*K:uán terrible y onerosa es la dignidad á que me ha- 
tillo promovido , mas no soy culpable de solicitud, 
i(>respecto de ella ; lejos de haber interpuesto medio 
>»alguno á su .consecución ^ yo basta be ignorado el 
*tpormenor de los trámites que han hecho la obra do 
i^mi pseseote destino , he creído por tduto que era 
i#Dios quien me llamaba , y el temor de resistirle me 
^ha rendido á aceptar este formidable empleo/^ 
V Los obispos siendo la luz del muuda. deben ilu8«« 
t«artejoohtJUiido€trifia,iCon;Su 4¡l(eceÍ9iiií ly .con su. go?i 
llierno. Sucesor^ de loé «^stoles; atí: lai digoid^d ^ Iq 
son tambilsnetiMÍIas obligaciones!. iTódo pontíí&ce segre- 
gado de entre el común de loa hombr^^s « escribe san 
Pablo , no es constituido superior á ellos , síno para 
celar k)s intereses del Altísimo, para procurar su ^lo* 
ria , pora promover su culto ^ j^ra formarle adorado-» 
íes perfectos ei^i papíritu-y verdad, .y para ofrecer pot 
todos puTOSióinoesantes sacrificios de honor á la ^a^ 
gestad de. su nombre. £1 «luevo prelado arregló su doo-» 
trina á esta divina instrucción. Sn palacio no parecia 
sino, el domicilio de la piedad, su traje era siempre d 
mas .modesto , éu. converaacion gratar, edifipan^^, ^ 
i^s|(]rjuQtiv4 ;^ régimen ftéri(^^jrejigiaa0,6,inv^iablei 

en todo cuanto le era propio re^lxQb^'mH\?%}^no* j 

16 * 



ia4 P 

Este pastor que iDstruia y santificaba á sa grey 
con sus luces y con su oración, por roas de diez y 
ocho años, renunció el obispado, á ejemplo de muy 
grandes santos , y se retiró á vivir de particular en el 
oratorio de san Felipe Neri de Cádiz, habiéndose digna- 
do S. M. asignarle cinco mil duros anuales de pen- 
sión sobre la mitra, para su decente manutención, y 
se puede decir con verdad que esto mas tenían los po- 
bres de Cádiz y Chiclana , porque todo lo daba de 
limosna, y apenas tenia para pa5arcon un solo familiar. 

Era para el obispo una verdadera cruz el tumulto 
^e la corte episcopal de Arequipa , y la multitud y d 
estrépito de negocios y curiales ; aunque nada altera- 
ba aquella paz y tranquilidad interior que gozaba so 
alma. Pero varias contestaciones con ministros sécula-* 
res en asuntos puramente eclesiásticos , en los coalcs 
nó ha sido dada facultad á los fíeles legos para tener 
conocimiento: los recursos mal instaurados, que se 
llaman de fuerza: las bulas de execciones de ciertos 
cuerpos , y que por ellas casi no reconocen á los que 
el Espíritu Santo puso para regir la iglesia de Dios ; y 
finalmente, puesta de acuerdo su humildad oobí siv 
natural inclinación á la soledad le hicieron tomaii 
aquella determinación. Y ¿cómo no había de renua-: 
ciar un prelado que nunca se prestó á conceder la 
que era contrario á los antiguos cánones? 

£1 señor Chaves de la Rosa , habia estudiado mu* 
cho para que necesitase de un magisterio estraño, y se 
}>ropilso mantener con esactjtud , á pesar de cuantos 
esfuerzos le hiciesen , toda la esténs'ion de la autoridad 
que habia recibido, y que intacta debia volver á de- 
positar al fin de su episcopado en las mismas manos 
del que se las dispensó. Esto no podia datar larga épo* 
ca sin que causase resentimiento á los que lletaban 
¿ontitnria opinión; luego fué un partido ' juibioso y 
prud^Q^o d Prenunciar. ' . ; > "^.n^il-o 



9 ía5 

- ¡6(Jo la Iglesia ele Arequipa fraede decir lo que 
perdió! pues lo admiraba incansable en la reforma de 
costumbres , en querer resucitar el fervor y disciplina 
de los primeros siglos de nuestra era , en dilatar la re«- 
ligioa entre los indios iáfiele^, y. lo veia y adoraba 
humilde, sobrio, paciente, laborioso, llenando su 
ministerio. '- 

De enmedio de la oscuridad ení que moraba entre 
Io6 ñlipenses , lo sacó una reah órdérT.para constituirlo 
presidente del coro apostólico de ambas Indias. La re- 
gencia de las Espafhts l o escog ió en t S 1 3 para patriar- 
ca, limosnero mayor y procapellau del Bey, y vica- 
rio general de sué ejerciten y armáUas. Desempeñando 
las altas funciones de gefe ecfestástico de palacio, 
acompañó á S. A. desde la isla caditana á Madrid , á 
donde llegaron eloSideeníeso^^de 1^1^14. 

Al feliz regreso del <Blí^i^^ después de su cautiverio, 
en Francia , salió el patriarca electo con el presidente 
de la regencia, el^"a izupispo » • pi ima do cardenal de 
Borbon , á recibir á S. M. , y lo encontraron en Valen* 
cía; allí tuvo la fortuna de conoier con su aino^, ""des- 
pues de besar la r^al: mano, >y eocámio^ adose la 
6Mtriá la ¿apital de la'monarqiiíaf, Ja dejo : núlstro 
pltilado para venir ^á..estableocoel:>en::Cbíd3na;^ . del 
j:)bispado de Cádiz , en donde coron^u^ deidígnidatt| 
booor y honestidad , frutos correspondientes á una ve- 
jevadquiíida en kiB cammosr de la* faoftra*y dHcrjoa* 
ticta , aguardó que las leyes de la natutaleza, y la ca- 
tfu^^^rte dí^ io^ tiiortalés!, puéies^^Qt^ &>u,ré^^ts(b^^ 
aticianidádr .^ *• '.'.'-.:'.'. ^*- . -. . - ..- , j . ^^ .-..-^v 

.? ¥ .con. efecto, falleció eo la éspresada ¥t]]a m 
Caiicíhíriá »eí dia a* de octubre de r8'ígf,Venieníl<i 
de edad setenta y nueve años , cuatro meses y dos? 
^SMb^i.y ^. Jb.dáÁ6:sepu)tjiirii; ,eUu b páícóquia wktvii^ 
ah.pie*<^e las 'gradas del presbiterio, y enmedio de 
la iglesia. Sdbre la sepultura 'se puso una losa con 



^l ^9ClicV> da armas tle la icksa' ddi\ 4if utfto ; . t ^^ 
'«iguieates letreros. 

Pedro José 
;_. Obispo • Pecador! I 

; V Í?ide. .sufragios. . . 

Falleció el 2.6 de 
■i Octubre de 1 8 1 9^' 
A los 79 años de. edad. . 












Este ílustrísimo ' 
sabio dispaso ocal 
tarse al mutido 
. bajo este humilde. . 

*; ). i .. -i' I'* 1.* í" ') «<*•'» i • w ' • - í ' * ' ' 

,'; ■•*■ i./) 1. "I! ¡P' I. :• ■ '.^ : . ' ' , 

, -., r . ' - • • 

Los fres primeros renglones te conoce fueron 
dictadas por «1 mismo que. allí yace; . ^ ^ 

Escril;n6 este, preladoalguáos opúsculos y»sefmot 
taes, que ¿on su selecta librería se han desapafecido 
jiará nosc)tros. (i) 



. ..í 



(i) , ll\)tos tMirroQuial^s. l^pistola de san Pakh i ior hebreos ^ ctj^, S%^ 
rtnb'T,jiédiók déloh apóstvlek^ cap.^*2cr, vef'. 29, áab Mawr;'cip: íi 
Yers. 14. Carta 2 de sao Pablo á Timoteo, cap. i , versos JS y (4« t 
cap. 4 ver. 5. ^ibradel eclesiástico ,.cap..^4. ver. 23. Oración panegírica 
^eeaaoctoad6'graQr¡tf,^ofcláodns«grtidon^del.iíailtrisimo8eiKor Dr. doa 
Pedro Chayes de la Rosa, di jp el padre don Juao.|<ico » saic^rdote del ora- 
éorló: Impresa en Lima , año de 1788, en la impretfta de'los'nifios espd- 
^tos. Y noticias que me comunicó* el mismo seftor 4>bÍ8po, ea elcolegi» 
mayor, universidad de Osuna: se conserva con una inscripción el retrata 
4e este^relaa»;^ totírélQS de oüte^/éaes losfgii»iimos^ á^e^clMfr»^ 

jioj ceoi cüü í;-.»'] ^¿ LiijAi.i /i á¿[ 9iJoc; ,.'.r-Uú ^ 



' P ia7 

Pedro de Estopín an , caballero «omenciadop, 

del órcfen de Santiago , hijo dé Raoion , de la misma 
caballería , y dé doña Mayor de Virnes. Fué , dice el 
historiador que estractamos , . de los mayores y mas 
esforzados caballeros de sn tiempo, y desde jÓven dié 
señales de ello. 

Hallándose con la dDqae9a de Medina Sidonia ej) 
las Alroadravasde IpsAtuoes^ en GóñilV^etidd éitiefdé 
edad de diez y ocho años, se avistó una galeota dé ido* 
ros, fingiendo era barco de pescadores, y «e allegó á tier- 
ra y apresó un barco de tos que llevaban Iqs r^s para 
pescar los atunes , y dueños ya los moros de'lt^ po-¿ 
bres marineros cristianos, alcsifon señal de re^afcf. ¥ 
como sncédiá^Hbp á vista de la duquesa , qu^'esrabá 
en la playa , y qne hizo gran sentimiento por h au« 
dacia de los infieles y prisión de sus vasallos; qui* 
so Estopiñaiii cpn una escratagcfñía- que al instante ]é 
ocurrió vengar la injuria^ :distf;aer á la señora y ba^ 
cer conocer su valor osado: para ello mandó eb ei 
Rtomentb equipar un barcd tX3n doce rerúdí^ én el 
que se embarcó él mismo, y advirtió á Jos t*etneros, 
que en llegando al costado de la galeota^- si lo tienen 
echarse cotí el arráez al agua, que cbn''prtsit^ÉÍi loé 
asiesen y menesen dentródet barcón; y bogaáeil Striaf 
tierra <toti empeño^ antes que se pudiese di^éafei^rHr hi 
galeota para segnirlo. »;/:;-.: 

Llegó pues , el buqnecito español al costá<}o de! 
moruno, y subiendo Fstoptñan á él, trató del r^scat^ 
pero pidiéndole el capitán una aieesita táuiíéá&püt 
los cautivas , y* AO conten tándoseidóñ ntiaáiÍMa 'i^tí^^ 
éable po^ catfí^ vao i los cuales todos ef*ati pobhfeé^í y 
estando tan réfoclde'y encapttehadé el níoto;'t¡té-'M 
le hacian fdenía cuantas reflexiones justas le hacia 
Estopiñan , sé despidió sin poder eoi^segUir nada,, y el 
avT&ee la tícompañiór ha^w^la eséató /: tí6f«qüfe ségWá' 
sieApve 4iátííáñd^le^^^Eii(^áá^V'y^^l»ra<^^ 



ia8 r P 

quando menosi lo esperaba se arrojó éon él al mrlf ; y 
cuatro marineros que los estaban aguardando ios r&* 
cogieron y metieron en su bordo , sin que apenas hu« 
biesen tocado al agua , y luego yogando á toda priesa 
como se les tenia prevenido desembarcaron felizmente. 

La galeota no pudo socorrer á su comandante, por- 
que estaba ancorada , ni disparar ninguna clase de ar- 
mas por no matarlo : llevado á la presencia del duque 
de Medina , ofreció por su cange á todos los que ha- 
bía cautivado, y Estopiñan le contestó que si él habia 
usado de aquel ardid , fué por su poca condescenden- 
cia para con unos miserables jornaleros, y por su ava-> 
ricia , y asi que tomase lo que le tenia ofrecido por ellos, 
};i$ciéodole conocer por esta acción qut los castellanos 
solo se precian de valientes, de socorrer á desgraciados 
y de humillar sobervios. Contentísimo el moro por la 
generosidad del gallardo joven, envió por los españo-» 
les, tomó el dinero , y de retorno el bote se largó á sa 
yajel. 

Poco después de este bello suceso le dio el de Me- 
dina á Estopiñan el mando de una escuadra , la que 
navegó al mediterráneo^ y ganó la ciudad de Melilla^ 
y dejandp en ella el competente presidio y fortifica^* 
cioqes. volvió á San Lucar de Barrameda, á dar cuea- 
yat de su. encargo al duque , y noticiándoselo á los Be- 
yes, se sirvieron espedir el decreto que dice; »don Fer- 
•nandoydoña Isabel por la graciade Dios Bey y Reina 
>#de Castilla, de León, de Aragón &c. Por hacer bien 
Myiperced á vos Pedro de Estopiñan acatando yuestra 
»su]Bciencia , é fidelidad , é algunos servicios que Nos 
vjiavedes fecho é fazedes de cada dia especialmente el 
^servicio que nos hicisteis en la toma de Melilla, en 
>;alguna enmienda é reqoímeracion del|os tenemos por 
»bien y es nuestra roer<ied é voluntad que agora é de 
»>aqui adelan^ pajina toda tuestra vida seades dnestro* 
uye¡^ticu^,^'ja pii^é^ilfáfíyífxet^fh la f tontera 



fiThásí en k ciudad de Salamanca , á ai días del mes 
i^de octubre, año del nacimiento de npestro señor Je- 
«sncristo, de '4*57 año8=:Yoel Rey n: Yo la Reinan 
>»por mandado del Rey ydelaReinarJ'ernaaiio Alvarez. 
«Esta merced daría lugar para que se creyese por el 
Átor anónimo de la historia de jerez, que he leido, 
er^^p natural , y porque lo fué la señora doña Mayor 
Yirnes, su madre; pero según otros escritores, á los 
que sigo, no hay duda que nació en Cádiz Pedro £s«- 
tapiñan á donde su familia estaba establecid^^bia 
mas de doscientos años desde que vinode JÉHr ó»- 
donde es originaria. Nada prueba la veintifflmtria ni 
el tener madre jerezana^ara su nacimiento en Jerez: 
en el dia mismo hay miichos caballeros en 5 erez , que 
son regidores perpetuos de Cádiz , sin ser caditanos; 
y algunos*aditanos qu^son veinticuatros perpetuos, 
ipp ser jerezanos. La unión y estrecha amistad de los 
vecinos de ambas ciudades es tan antigua, tan fina y 
tan constante, que siempre se han enlazado los ciu« 
dadanos de ellas con preferencia á la de otros pue- 
blos , y nosotros tenemos el honor de que la mayor 
parte de la alta nobleza de Jerez descienda de Cádiz, 
á donde conservan stis antiguos solares y sus mayo*- 
razgos. 

£1 padre Juan de IV^iana calla el nombre del 
gefe que mandaba la armada que se posesionó de 
Melilla, y solo escribe sobre ello lo que copio: »En 
»este mismo año (de 1497), por el otoño , don Juan 
>»de Guzman, duque de Medina Sidonia , envió una 
«armada á África para poblar á Melilla, que está en- 
»frcnte de Almería, y los moros por ciertos respe- 
Mos la habian despoblado. Hízose asi, y dióse esta 
»plaza por juro de heredad , y por merced del Rey 
ȇ aquel duque en recompensa del gasto que hizo 
>#en poblarla.*^ 

Ya en el año de i5o3 mandaba una escuadra reaíl» 

Í7 



y 



i3o P 

pues que fatigado el Rey católico por haber el francés, 
con quien tenia guerra , cercado á Salces, se valió de 
Estopiñan para una de las comisiones de mas confian- 
za y de mayor interés en esta campaña, porque le en- 
cargó S. A. que reuniendo mas buques á su armada 
fue^^e á socorrer la villa sitiada. En confirmación d» 
ello damos aquí el despacho que se le remitió 9 y dice: 

»EL REY. zz: Comendador Pedro de Estopiñan, 
porque el Armada de Francia es venida á la parte de Go« 
libre^^porque ya veis cuanto conviene remediarse en 
^''^«VlllJlpediautc , y con su ayuda, por ende Yo vos 
mando ¡^rego y encargo que pongáis muy gran dili- 
gencia é venir con esa armadj^ y probeimientos que 
habis de tra^r,é venid muy en orden ,é muy á punto, 
é mas brevemente que ser pueda é procurarpor traer 
con vos cuantos mas navios ^ remos pui^redes de 
quince bancos arriba. Yo envió á mandará Martin Fett|^ 
nandez Galindo, que vos dé seis galeotas armadas, de 
las mejores que trae en su capitanía, traedlas con vos 
y venid hasta Barcelona, y ilo paséis de ahí sin ver 
mandato mió, de lo que habéis de facer, y según cuan- 
to á mi servicio cumple que aquella armada francesa se 
eche de allí , por allí conoceréis cuanto soy servido que 
en vuestra venida haya mayor diligencia , porque el 
principal remedio para es^ después de la ayuda de 
nuestro Señor, es el que de ella se espera, y por esto 
no es menester mandarvoslo ñi encargarvoslo mas de 
cuanto yo tengo creido que por lo mucho que de- 
seáis mi servicio que vos lo tendréis á cargo y ha 
de ser fecho de manera según- lo que esto va que 
en cosa no haya un punto de dilación. De la ciu- 
dad de Girona á once dias del mes de octubre de mil 
quinientos y tres años á las diez horas del medio dias 
Yo el Rey zi por mandado del Rey =: Fernando de 
Zafra.^ 

Esactamente cumplió Estopiñan con esta orden; 



P iSi 

pero no pndo tener pai^e en la libertad de SalceS", 
por haberse^ levantado el ailio solo con la aproxima- 
^cion de las tropas de fierrá^'^ coya cabeza iba el Rey. 
Después de este brillante suceso se desembarcó en Bar* 
celona, hasta donde había llegadp con su escuadra j 
acompañó al Monarca á Gastilla;^iPgnorándose la fecha, 
lo nombró en Toledo por adelantado de las Indias , y 
gobernador de la isla española ; y viniendo á los puertos, 

Sra embarcarse para su destino, quiso visitar el cé- 
>re monasterio de Guadalupe , para cumplir atgu* 
nos votos. Y en la hospedería de aquella clsa un foras- 
tero , fingiéndose truhán le dio venemo en uo^eloft, 
muriendo al dia inmediato., Le quedaroíl de su ma- 
trimonio cinco hijos varones. 

Fué sepultado con lucida pompa en el citado 
santuario, á donde se le dedicó esta memoria: 

m 

Aquí yace el Mut Magníficx) Caballero el 
Comendador Tedro de Estopiñan , Adelan- 
tado DE LAS IUPIAS Y NüEVO ReINO Y GOBER- 
NADOR Y Capitán General de la Isla de San- 
to Domingo. Año de i Si 6. (i) 



(I) Apuntes para la historia de Jerez manuscrito aoóoimo , cap. 3I9 
Mariana » historian de fispafla » lib. 27 , capv i y Ub. a8 , cap. 4. 



i7* 



/3a P 

P£DRo Gómez Bueno , oacló á 1 7 de setiembre 
de < 74 1 9 hijo de don Felipe v de doña Isabel RamU 
rez , y lo mandaroo á qi^Nstüdiase en un seminario 
de Toledo. Fué cura propio del sagrario de la catedral 
de su patria , con dtttino á la real parroquia de San«- 
tiago, examinador ilbdal del obispado de Cádiz , con* 
•uliór de la nunciatura de España, é Individuo de va- 
rias sociedades literarias y económicas, y de la junta de 
gobierno de la casa de misericordia de Cádiz. Falle* 
ció en Cádiz, en 1 3 de enero de 1807 , de sesenta y 
trinco años oe edad. Escribió é imprimió los opúsculos 
^guientes : 

I.® El %rbol de la religión cristiana , plantado en 
España , por el apóstol Santiago el mayor , dando co- 
piosos frutos á la iglesia y al reino. En Cidiz , por Car* 
reña^sin fecha, en 4.® 

a.' Manual de los oficios de la iglesia , en el Puerto 
de S^nta María, por don Luis Luque, sin fecha, en 4.^ 

3.^ Plática doctrinal sobre la diferencia entre el 
culto de Dios y el de los santos, «y sobre la venera^ 
cion de las sagradas imágenes. En Cádiz , en la im- 
prenta nueva, calle de las Descalzas, año de 1784» 
en 4.^ 

r 4.^ Sermón predicado á la congregación de niños 
del rosario , de la Virgen del Pilar. En Cádiz , por Go- , 
mez de Requena , 1 798 , en 8.® 

5.^ Sermón moral , sobre los estraordinarios so* 
corros que es necesario hacer á los pobres eu los tiem- 
pos de pública calamidad. En Cádiz , por el mismo 
Requena , j 799 , en 4.*^ 

6.® Sermón de los santos patronos de Cádiz, Ser- 
vando y Germán. En Cádiz , por Requena , 1 799, en 4.* 

7.® Sermón del glorioso arcángel san Miguel , pre- 
dicado á la hermandad de la Santa Caridad , de la 
ciudad de Cádiz. En Cádiz, en la imprenta de la casa de 
misericordia > 1 80 1 , en 4.^ 



P i33 

S.^ Instrucciones mortuoria^ ó reglas para lot en- 
terramientos y funerales de los fieles difuntos , en los 
pueblos cristianos. En CadÍA^en la casa de misericor- 
dia, i8oa, en 4.^ ♦ 

9.^ Autoridad del catecisnoo romano , sobre todij^ 
los dAias catecismos y opiniones d^ particulares ap> 
tores en puntos de la doctrina cristiana. £n Cádiz, en 
la casa de misericordia , igoSíf'en 4.^ 

ro. Semana Santa de '8eg]av||. £n Cádiz, 1804, 
en 8.® 

] I Los tres castigos de Dios sobre los pueblos, 
guerra , hambre y peste, sirviendo de aviso á los mor- 
tales , manifestado en el sermón del Domingo de Ra- 
mos de i8c5. En Cádiz, en la casa^de misericordia, 
en 4.** 

m. Sermón fúnebre, predicado en las exequias 
del escelentisimo señor don Federico Gravina. En Ca< 
diz , en la casa de misericordia , 1 806 , en 4.^ ( 1 }• 



%^A/%^^/% ^ ^f^m^\^^A^^^^*^t 



Pedro Hernández Cabrón , regidor de( ayun- 
tamiento de su país, y capitán de la mar. Alonso de 
Quintanilla, contador mayor nle ctftntas de í¿s reyes 
'Catóifcos, y de su consejo, y Pedro Hernández Cabrón, 
celebraron un asiento sobre una espedicion para la 
conquista de Ja gran Canaria ^ con los dichos señores 
reyes en 24 de febrero de 1480 , aunque antes se h¿- 
'bta capitulado solo con Pedro Hernández Cabrón , como 
todo consta de la real cédula , sobre este asiento , que 
trae Navarrete ; en la que se nota variado el patroní- 
mico de Cabrón en Fernandez , en Itlgar de Hernán- 



-! 



i (I) Libros parroquiales , sus dfadSH obras y ootídat de sos «nii|og. 



1 34 '"P 

dezi'que era el qCie'él usaba ^ y aú Fainilia', atinqae 

todos (ios provienen de la mísiBa raíz. Puede verse el 

.trasutUod^ la real c^i^ , en el apéndice |HÍmero al 

fin de este tomo. Y este Pedro tomó el mando de cua- 

^^ona^Úós, bien provistos y equipado^ para conducir 

^'^p.Canarias al g^ Juan Rejón , y ausijiarlo 4b caéo 

oportuno. 

Esta escuadra af4pb6 á las isietal el 6 de agosto 
de i 479. Ante» il||gliiiíimliiii 11 á Rejón , asistió Ca- 
brón á la junta que convocó el obispo don Juan de 
Frias, para tratiyr de conciliar algunos ánimos indis- 
puestos ^ y QO 1^ consiguió. Después de ella el gober^ 
nador de aquella isla determinó tentar una espedicion 
marítima , y éi9\cer el desembarco , por la parte de Ti- 
rajana , bajo las órdenes de Pedro Hernandes Gabroo. 
Se asegura que el señor obispo tuvo bastante ánimo 
para trocar el báculo por la espada 6 mosquete , y ser* 
vir en ella de voluntario ^^i^u^lo uno de los soldados 
que se acreditaron de mas intrépidos. Ejocotóse el des- 
embarco por Arguineguin , sin el menor obstáculo, 
porque apenas los isleños habian divbado.los navios» 
se retiraron á las cumbres » dando libertad á los espa- 
ñoles para penetrar el valle adentro , y hacer un con- 
siderable pilbge de cebada , ganado é hijfos. 

Guando los nuestros cargados del botín, acoidabao 
abandonar aquel pais, y restituirse á las embarcaciones, 
tuvo cuidado el práetioo de advertir al comandante 
Cabrón , considerase bien el peligro á que esponia su 
gente, por notar que los ieileños se reuuiau para cor« 
tarles la retirada en los desfiladeros. Pero no querien* 
do el comandante guiarse por los buenos consejos que 
le daba , le respondió con castellana gravedad : »An« 
»da hijo , anda : Yo no tengo miedo á gentes desnu« 
»>das^^ : Y prosiguió- marchando, echándolo mas de va- 
liente que de reflexivo. 

Y las gentes desnudas cargaron sobre los españoles 



r35 

en la mitad de una bajada , con tal ímpetu y grite- 
ria , que parecía hundirse la tierra. Inmediatamente 
padeció una entera derrota nuestra tropa. Una fuerte 
pedrada que el comandante Cabrón recibió de lleno 
en la boca y le <jcitbró los dientes. Observlbdo los 
que estaban á bordo , que sus camarada» bnian basta 
la ribera del mar , enviaron prontamente lanchas parar 
recogerlos , y procuraron cubrir la retirada. 

Esta trágica espedicion , que por haber sucedido 
el ^4 de agosto , pudiera llamarse la de san Bartolomé 
de la conquista de Canaria , paró en recesar el arma- 
mento á Ginignada; desembarcar los cim heridos, irse 
el obispo á Rubicon de Lanzarote; y reétituirse Pedro 
Cabrón á España , con sus navios , tan fastidiado de loa 
canarios como de los conquistadores. 

Presumimos que Ñuño Hernández , vecino de Cá- 
diz , y que se alistó en las banderas de loa Reyes cató- 
licos en ^4949 y Cristóbal Cabrón , regidor y diputado 
de Cádiz , ^n la jun^ que se celebró en la Rambla 
contra los desgraciados comuneros en i52i , serian 
parientes de Pedro Hernández Cabrón, porque esta 
familia era de las antiguas , avecindadas en la#isla 
eaditana. (i) 



(i) Noticias de la historia general de las islas de Canaria , p«r don 
José de viera y Clavijo, tom. 2, pág. 52, 55 y $6. Colección de los yiajtt 
y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del si- 
glo quince, coordinada por don Martin Fernande2 de Navarrete, tom. s, 
pág. 397 y sig. y otras noticias que be podido saber. 



y 



i36 



'\ 



Pedro de l a O , véate O Pedro de la. 
Pedro 0-Crouley, véase OCraulcy Pedro. 

•r 

Pedro de Solazar, hijo de don Juaa Ignacio j 
de doña Josefa de Herrera , nació á, i6 de setiembre 
y se bautizó en^j^os de octubre de 1 704. Ea 1.^ de ene- 
ro de 1720 entró de voluntario agregado al real cuer- 
po de guardias marinas, y bajo las órdenes de don An- 
tonio Serrano hizo el corso contra los argelinos en el 
Mediterráneo, en la escuadra de nueve oavioa que 
mandaba aquel en mayo de 1722. 

Sin que sepamos la causa mudó de arma , p^ft'que 
entró á servir de cadete en el regimiento 4e guardias 
españolas el i,^ de noviembre del citado año de aa, j 
en 22 de enero de 1729 se le despachó la patente de 
alfei^ de fusileros. Con este empleo y su batallón se 
embarcó en la espedicion para la reconquista de Oraa 
en 1732, hallándose en la toma de sus castillos de vo<- 
luntario agregado á una compañia de granaderos ^ ea 
donde perdió un hermano cadete de la misma com« 
pañia : salió con el destacamento de cinco mil hombres 
á los Pozos de Pedro Pérez para quemar los silos de 
trigo que tenian los moros, en cuya esp^edicion sirvió 
de ayudante de mayor general á las órdenes del mar- 
ques de Villadarias, que mandaba el todo, regresan- 
do en seguida á España. 

En 1734 se embarcó cotí su regimiento para la es- 
pedicion de Italia, hallán^se en el bloqueo y* rendi- 
ción de la plaza de Gapua, sitio y rendición de la cin- 
dadela de Mesina , asi como de la de Siracusa ^ cuyas 



P í37 

triúcheras al estar concluidas y cplocaclóa lo8 proyecti- 
les , se entregó sin dar lugar á batirla , embarcándose 
la guarnición que eirá austríaca. El rey de las Dos Sici- 
Uas, que lo era el gran Carlos Tercero , marchó á Paler- 
mo y en seguida á Ñapóles, mientras que don Pedro de 
Salazar se embarcó en Melazzo arribando á liorna de cu • 
yo punto y con su regimiento se puso en marclia para 
i^orzar el ejérdtó de Loml)ardia, en cuyo tiempo ha* 
biendose firmado la paz entre la Francia y la casa de 
Austria, nuestro Salazar con su cuerpo y por orden del 
duque de Montemar salió del Campo del Baño , una 
legua de- Florencia, para embarcarse en el navio san 
isidro con ocho compañías y media de su batallón , .en 
:cuyo buque sufrió un temporal espantoso, que conti- 
nuó por espacio de siete dias, arribando á.Cerdeña 
desarbolado. 

Llegó á España, pero no permaneció en ella por 
mucho tiempo, pues en i.^ de noviembre del año 
(de 1 74 1 9 se volvió á embarcar con su regimiento, 
ya de segundo teniente de fusileros, cuyo empleo obtu- 
vo en a^ de agosto de 1 737. Se hizo á la vela desde 
Barcelona para otra guerra en Italia, teniendo por ob- 
jeto esta campaña el asegurar los estados al Infante 
don Fetipe, y desembarcando en Orbitello. emprendió 
la marcha á las órdenes del duque de Moatemar que 
campó con el ejército español en GasteUf raneo; siguió 
á Foligno el 93 de Julio de 174a, y desde aU¡ á Bor- 
lonia; el a de fcbrqro de 43 pasó el rio Fanáro retí- 
arándose con el ejército para volver á Bolonia, y en 
rcate tiempo los euemigos se pusieron en movimieoio 
.y los esperó con las tropas en Canípo Santo el.dia o: 
au batallón se colocó á la derecha de la línea, en co- 
< ya b9talla recibió cuatro heridas, y una de ellas peli- 
grosísima en el brazo izquierdo. Fué esta función tan 
terrible, sostenida y sangrienta particularmente por 
.donde estaban las guardias españolas, que pf rdíó \0tt 

18 



138 P 

regimiento ochenta' y cuatro oficiales y mas de seCe^ 
cientos soldados. 

Sus heridas le causaron crecidos gastos, y diei 
meses de dolorosa curación en cuya época era ya ayo- 
-dante, por real despacho de i.^ de febrero del ano 
anterior de 174^* 

Fué promovido á primer teniente en 4 de diciem* 
bre de 43 , y habiéndose restablecido lo empleó el se« 
ñor duque de Montemar en varias comisiones del ser- 
vicio y de la mayor confianza , entre ellas la importáo- 
ste de superar Us dificultades que se encontraron en 
el lugar de la Católica para transitar por él las brig^ 
das del ejército que pasaban de Pésaro á Rimioi, pro- 
videnciando en este destino cuanto fué preciso para 
poner la tropa á cubierto, y surtirla de víveres y utea* 
silios, conservando un puente provisional que formó 
sobre el arroyo de la conca para facilitar el paso de la 
'infanteria á ocho de frente, sin que por esta oí otras 
maniobras que se hicieron resultase gasto contra la 
real hacienda, ni gravamen á los vecinos, dándose 
por contentos con haberlos libertado Salazar de con« 
tribuir con carros, bagages y otras cargas , á que por 
orden general estaban sujetos, y son á la verdad tao 
«pesadas y destructoras; de cuyo mérito quedó satutfe- 
cho con manifestárselo el capitán general con téitni- 
«nos loa mas espresivos en so corte, ofreciéndole la re* 
compensa en nombre del Rey, aunque no Ue^ el 
caso de verificarse. 

Al marchar de Genova á Piacenza, tuvo orden 
* para retroceder desde Tortona á san Pedro de Arenas 
:á «entregarse de los caudales y encargos que estaban 
al cuidado de» don Francisco Altuna, segundo ayudan- 
te mayor que murió en aquel destino; y los custodió 
en san Pedro hasta la retirada del ejército á Nisa que 
salió A incorporarse con su regimiento, después de 
poner eiji salvo, dichos, caudales y multitud de eqoí- 



•i» 



p 189 

pagea de compañías y de oficialed, llevando conmigo 
setenta y seis hombres, qne pudo juntar entre con- 
valecientes y desertores todos armados y municiona- 
dos que se repartieron laego en las compañías. 

Él general marques de Sarria lo empleó también 
en distintos encargos del real servicio para conseguir 
el feliz ^éxito que tuvo la salida de Bolonia empren-» 
dida con tan instructivo ardid* para que se incorpo* 
rasen en el ejército todos los generales y oficiales que 
en aquella ciudad quedaron herido»; Todos los gefes 
conocían el talento, actividad, disposición y patrio* 
tismo de don Pedro de Salazar. 

Marchó éste en seguimiento de los enemigos has- 
ta que abandonaron la Provenza y repararon el Bar, 
continuando el movimiento á las montañas de Cas-* 
tel d'Apio para obligarlos á qu» igualmente .abando* 
nasen á Bentimiglia, la que ejecutai'óil'. Fué nom«* 
brado ayudante mayor en la de abril de^ <74^* T 
por el Infante don Felipe con aprobación de S. M. 
mayor general del ejército, cuyo cargo desempeñó 
desde 19 de enero de 1746 hasta fin de( añ<> de 174?» 
tpit finalizó la guerra, y eñ este ¡intermedio se le gra- 
duó de coronel. 

' Vuelto ít la península' logró en a de junto- de 1751 

' compañía efectiva de fusileros , y por noviembre de 87 

le hizo merced el Rey de Id encomienda de Vioaróz 

LBenicarló eti ia< orden de Montesa. No eran en los 
lices y ei)vidiados diaS' del; rtekiado de Fernando 
Sesto tan comunes IO0 puestos y ascensos^ Un» capitán 
de guardias era un empleo de mucha categoría', y mas 
m era de la cMopa^kr de granaderos; A^ell» subíé-^ 
comendador Salazar en 7 de abril de 1762, y lo lee* 
nios cfü el estado míltf ¿ir dv^l año anterior de 6 1 de 
brigadier;, y en mérito de tanto servicio contraídos 
en la gloñostt carrera dé Tas' arrmas , le* dio S: M; el g9<* 
Isi^Foo poiícko y miltcar de^GisdadHiodrigO' en- 6 de 

18 • 






14a P 

Plociá. ( La Familia. ) Va erudito tecino de Cá- 
diz, que por su modestia oculta su nombre, pues so- 
lo firma con una B, pero que ya tiene bien acre- 
ditado su saber (con este papel que vamos á estractar, 
y con otros que también he leído suyos), y un ma* 
gisterio muy poco común en la Archeologia , es á 
quien debemos las noticias de esta antigua familia. 

»For ni' mes de diciembre de i 8a6 , estando los 
sapadorerdel ejérüitú francés aliado haciendo ejercicio 
fuera de los muros" deCadis, en el glacis de la iz- 
quierda figuraron una bat!eria rodeada con su foso de 
eres varas de profundidad y mas de cuatro de ancho» 
mrviéndose dé sus tierras para formar los parapetos. En 
esta escavacion , á poco menos de dos varas , descu« 
brieron ocho sepulcros antiguos , hechos con piedn 
caracolillo de las canteiras de nuestra isla , sobre un 
cimiento de mamposteHa , y en ellos y sus inmedia-^ 
ojones se encontraron varios huesos humanos que*^ 
mados en parte, y algunos por quemar; tal cual mo- 
neda gaditana de las mas comunes; dos vasos lacri- 
matorios de vidrio enteros, y otras varias piezas de las 
que usaban poner en los sepulcros y que detalla la re- 
lacion , y diez y siete lápidáé sepulcrales.^^ ' 

' Entre ellas vio nuestro investigador siete en que 
leyó el apellid^Flocio, aunque todos los sepulcros se 
creen ocuparon los individuos de la misma familia ó 
siís dependientes. Y después de dar una esplicacion 
muy clara y muy sabia de ellos , de sus inscripcio- 
nes, y dé los ritos luctuosos prosigue: 

»Tal<^ han sido los monumentos eíidOnttstdos* en 
esta ciudad , y que no han podido publicarae hasta 
ahora por justos motivos. De ellos se deduce, que Au- 
lo Plocio Numisio , por causas que se ignoran , vino 
á establecerse á Cadiz con su familia (si acaso no la 
tuvo eu esta ciudad) donde mandó construir los se- 
pulcros de que hemos tratado , para permanecer uní- 



K 148 

éo á ella hasta después de muerto.^ 

»La famüia Plocia ó Flaucia (que es ana misma 
CDD distinta pronunqiaciop) , tuvo una rama ^oe se 
llamó de los Silvanos , y .á ésta pertenecían nuestros 
difuntos , porque* por lo regular se distinguía con el 
pronombre de Aulo. De ella hubo un preceptor, un 
cuestor y un edil curul en tiempo de la jrepública y 
en el die los emperadores ^ y otros con diversos cae- 
gos honoríficos.^^ ^ ^ 

»Yo he registrado cuitas inscripciones españolas 
he podido, y nohe encontrado mas Plocios que loe 
de Cádiz , á escepcion de uno enCartagiena, y aun és« 
te con fuertes indicios de gacUtano.^ 

»Otro nionumcDíto tenemos h|¡llado en Argel de 
un militar español llamado Flocio, el cual es magni- 
fico y dice asi: ffA los Dioses Maxies. Lucio Plocia 
nAíodesto. Español. Decurión del Ala Miliaria (de 
»>caballeria) que in^ió veinte ¡y tres años y militó cua» 
-^nro , está en este sitio. Séate la tierra sin peso. Su 
f>padre y madre le mandaron hacer este monumen'^ 
éftoá su hijo piadosiámo.^* Masden tomo 6. folio 433.) 
T no teniendo noticias hasta ahora de mas Plocios es- 
«pañoles que los gaditanos, es de suponer entretanto 
que otra cosa no aparezca , fuese de esta ciudad el de* 
Cúriondífunto/^ 

Q)ncluye el señor B con unas observaciones -que * 
pueden ser para Gidiz honoríficas, por creer gaditana á 
Plotioa Pompeya, mucer del emperador Trajano, á 
•cuya señora le dedicó un articulo particular (i). 



(I) JiiMio Méreéntil de Caditdel domia0O7 de janio de 18^9. Ge- 
c«tu de Madrid de ao y 33 de junio de 1839». 



( I 
I 



ii • !. 



144 P 

PlOtina Pompeya, tavo la dicha de aer mngeir 
de Trajano que es mirado con razón como el mejor 
y maa grande principe que jamas tuvieroo los Roma* 
nos, según se espresa Mr. Crevler. »Trajano, dice Mr. 
^Montesquieu , es el principe mas perfecto de que ha- 
#»bla la historia. Fué una fortuna haber nacido en su 
^reinado, porque ninguno fué mas dichoso ni mat 
^glorioso para el pueblo romano. Gran liombre de 
i^estado, gran capitán » tenia un buen corazón que 
'»lo inducia siempre al bien¿ un talento esclarecido, 
»que le mostraba lo mejor ; un alma noble , grande, 
»belia, con todas las virtudes, y todas ellas iguales; 
»en fin , el hombre el mas propio para honrar la oa» 
^Huraleza humana^f representar la divina.^^ 

La amable emperatriz, siguiendo el ilustre ejem^ 
pío de su esposo al entrar en el palacio de los Césa- 
res la primera vez , prometió desde las escaleras i to* 
do el pueblo de Roma, que saldria como entraba sio 
haber hecho ningún mal á nadie. Las promesas de 
los dos príncipes en ningún tiempo, escribe Dion Ga^ 
sio , padecieron mengua , pues la augusta princesa no 
hizo jamas acción que mereciese ser reprendida. 

Los senadores, movidos de sincero respeto, y nO 
de aquella tímida adulación que habian tributado tan* 
tas veces á otros emperadores indignos, ofrecieron á 
ia nueva emperatriz el renombre de AuffisUi. Hubo 
larga y muy plausible comienda entre los subditos y 
la soberana reusando la distinción hasta qi>e el ma* 
rido no hubiera aceptado el titulo de Padre de la pa^ 
tria que le ofrecian : pero el pueblo por fin la procla- 
mó Augusta.' 

Se portó Plotina con tal modestia, sabiduría y 
prudencia durante la época de su imperio, que prin- 
cipió el año de 9^, que contentó igualmente á los no* 
bles y á los plebeyos. Fué á el amor que tenia al pue« 
blo al que debió atribuirse la disminución de im<- 



puestos y gabelas con que ee hallaban sobrecargac|a« 
las provincias. Los tribunales estaban abiertos á cuaU 
quiera que tuviese que dar una que^ja contra los agen^ 
(es é intendentes del emperador; y el fisco , cuya can- 
sa nunca es maja,, escribe Plinto, sino en. tiempo'. de 
un buen principe, perdia muchas vec^s el pteitct 
Dicese que su esposa Pompeya le ayudaba á coqservar 
intacta su gloria sobre este punto, y le advertía los otros 
desórdenes en los empleados para su pronto castigo. 
En el panegírico que pronunció Plinio en el se* 
nado en honor de Trajano pl año segundo de impe- 
rar éste, dice Respecto á la emperatriz. »Tá elegiste 
it>muger, que es tu decoro y tu honra; ¿quién es mas 
>#santa? ¿quién mas noble ?^Si el pontífice Maximino hu- 
»biera de elegir muger, ¿no eligiera ésta ó su seme- 
»>jante? pero, ¿dónde la hallará ? ¡ con qué prudencia 
»no toma para si mas que el gozo i.jcon qué>co]:^stan« 
fpc'iai reverencia , no tu poder , sino tu persona ! Lo 
>>mismo sois entre los dos que antes fuisteis, ^ada os 
»»añadió la felicidad, sino solo que cimpezasteis á sa- 
»ber cuan bien sabéis ambos llevar la felicidad, j Qué 
>>moderada en su adorno ! ¡ qué medida .en su acompa- 
i»ñaroiento! ¡qué ciudadana en el andar! obra es de: 
HBu marido, que la instruyó y eqseñó así. Que á la 
»muger la basta por gloria la obediencia. Si. te ve que 
M^no te acompaña ningún terror, ninguna ambición, 
»>¿no ha de andar ella también con silencio? y si ve 
Mandar á pie á su marido ¿no le ha de imitar Cuanto 
«^permite el decoro de muger? JEstó parece bien ea 
*>ella , aunque tú no, lo hagas asi. Siendo t^n rao- 
Mdesto su marido, ¡cuanto decoro debe como casa- 
Mda á su marido, como muger á sí misma! ¡Tu her* 
»»mana, ¡cómo se acuerda que lo és!::: Por esto es 
»>mayor maravilla que viviendo en una misma casa 
ifdos mugeres con igual fortuna, no hay ninguna c^i- 
itpetencia, ningún desvio; reverépcianse launa á la 

Í9 



146 p 

''otra ^ rindense ventajas, y amándote ambas, no pien^ 
#>san que las importa nada que ames mas á la una que á 
i^Ia otra. Ambas tienen tus mismas costumbres; de 
Iraquí las nace su modestia y su perpetua seguridad, 
>»que no pueden peligrar de venir á ser particulares 
>^Ia8 que no lo dejaron d^ ser. 

^Ofreciólas él senado e) titulo de augustas , y ellas 
i9le rogaron que no se las diese, cuando tú reusaste 
fhil de padre de la patria : acaso porque pensaban que 
)>era mas llamarse muger y hermana tuyas que no au* 
>^gusca<:. Pero cualquiera razx>tí que 9ea la que les acoo* 
^>sejó tal modestia, son mas ' dignas deque nuestros 
^ánimos las tengan por áiigá^ras, porque no se lo lia* 
»man. ¿Qué hay que alaberr mas en las mugeres, que 
aponer el verdadero honor , no en et resplandor de los 
>nÍtulos sino en los juicios de los hombres? ¿y hacer* 
^se merecedoras de grandes nombres^ aun cuando lo 
*Klesprec¡ao?^^ 

Tenia Pompeya el mayor crédito con su marido, 
é informado Tra jano por su piadosa consorte de lo mu* 
cho que los procuradores imperiales tenian oprimidas 
las provincias , cobró un horror increible á todo gene* 
ró de imposiciones. 

Adriano, deudo de la prinee^ , ganó su afecto, y 
ló protegió tan constantemente, que la malignidad 
concibió sospechas contrarias á la honestidad de Plotina, 
acusándola de que en el bien que hacia á Adriano era 
gobernada por una loca y criminosa pasión. Dion Ca* 
sio, citarlo por un moderno, lo asegura positivamen- 
te ; pero sea de esto lo que fuere , ño hay duda que la 
emperatriz persuadió á su esposo , cuasi contra sn vo- 
lunta I, á que casase á su sobrina Sabina con Adriana 

Mas delicado Masden en puntos de honra ^ solo di* 
ce que la manera con que Adriano subió al trono no 
se sabe con toda certidumbre; Plotina, muger del di- 
funto emperador, era toda dei Adriano, y^coD 



• H7 

llo8 «váifles :j¡ kamtfcm Tque ion : f oiciiant^ VeoT Ia« cov ^ 
tes, lo hizo coin parecer hexd^n i^Úif^o rd^l amffíg^ 
rio. En lo que eatáo contestes todots los ^ hi^tariadorea 
es en que Áxlriano debió el. solio, á la emperatriz 
viuda. . , i. / I / . 

.f Aoompañaba esta: señora a.1 feaipeQ3diCHr,;su esposo 
coando en campaña fué atacado de ia mtierte « y &lle« 
ció 'cn Selencia, que hoy llaman Celestria, ep el Asia 
menor, en el año de X17. Condujo Pompeya el cada*? 
^er de su escel so consorte á Roma, acompañada de 
su sobrina Matidia y de Taciano. No prece tuvo hL* 
jos , pues que ningún .escritor la haoe fecunda. 

La historia nos recuerda varias ciudadies construir 
das ó ampliadas por Trajano, y entre ellas una llama- 
da Plodnopolis paca eternizar la .dulce y a^^radable 
memoria de su esposa. 

Aunque ignoramos el lugar y las circunstancias de la 
muerte de nuestra emperatriz', sabemos sobrevivió 
poco á Trajano, porque ségun una inscripción que co- 
pia Masdeu ya habia acabado en el tercer consulado 
(de su liijo adoptivo el emperador Adrlaáo el año de 
1 19, porque la llama Divina^ y esto quiere decir que 
^taba en la sociedad celeatial de los politeiltas. 
i" La iinscripcioQ dice: i>el etoperador Cesar Trajand 
{»> Adriano Augusto ^ cond ecorado; de Jja potestad Trl- 
-i^bunicia, y de tres consulados, puso esta memoria 
ȇ sus padres Divo Nerva Trajano Partico, y Dim 
-wPlotina , muger de Di^o Trajano Partico/* 

Mr. de Tillemont ^igna el fin de Pletina en el 
-año de <|29, y otros en d de 1)2, no habiendo cosa 
-cierta ni determinada en lo que miA á la apinion 
-de iinos y de otros, perqué si la inscripción copiada 
-se grabó entre los años que mediaron entre el terce- 
ro y cuarto consulados de Adriano cabe en las tres fe* 
cbfts; pero lo mas probablc.es la primera. 

Habiendo recibido Adriano la noticia del fallecí- 

19* 



148 f 

miento de está so augusta madre , se afligió nfrema- 
damente , y vistió lutos por espacio de nueve dias, 
componiendo también himnos en su alabanza. Hizo 
edificar un templo en Nimes , del cual se ven todavía 
vestigios , y la colocó en el catálogo de las Diosas. 
X Suponiendo que nació Pbmpeya en el año de 64, 
teniendo dies meóos qiie su marido, y que falleció en 
el de 119, finó su gloriosa carrera de cincuenta y cua* 
tro á cincuenta y cinco años de edad. 

En el estremo del muelle de Ancona hay un ar« 
00 de bella construcción con dos colunas en cada 
parte , adornadas de dos medallones, y en el de la de- 
recha se lee : ' 

PLOTINAE 

AUG. 

CONIVGI 

AVG. 

que quiere decir en nuestro idioma >>Plotina Augusta, 
>;muger de Augusto/^ 

Una Pompeya Paulina , hija de Pómpeyo Paulino^ 
'fué muger de Séneca ; pudo ser hermana de I>omicia 
Paulina , madre natural del Emperador Adriano , y á 
ambas las creo parieutas de la Emperatriz de que es- 
cribo. 

Esta muger , que tanto condecora nuestra Bio- 
■grafia ^ la debemos á las observaciones y al estudio de 
nuestro compatricio (que no logré conocer ) el ma- 
logrado don diemente Bello , que tiene también artí- 
culo en estas Memorias ; este apreciabie sugeto escri- 
bió : ^>Todo8 saben que el Emperador Trajano era es- 
»pañol , natural de Itálica, y uno de los mejores Em« 
aperadores de Roma. Su muger fué una Princesa pru- 
»>dentÍ8Íma , modesta y bondadosa ; acompañó á su 



/W 



H 149 

if marido en tocias sus campaña» i^estidá de bombre; 
$>\o dirigió en el imperio para sus mas virtuosas ac- 
>>cione8 ; promovió la exaltación de Adriano , natural 
iitambien de Itálica , y su madre Domicia Paulina, 
»prima hermana de Trajano, era gaditana. Este eq^ 
»>lace de italicenses y gaditanos; el ignorarse la patria 
»de Flotina ; las virtudes de esta augusta en medio de 
»la corrupción de su corte; el acompañar á su marido 
»en todas sus espediciones militares, antes y después 
»de ser Emperador hasta su muerte , cosa á que no 
»estaban acostumbradas las damas de Koma ; el in« 
»teresarse tanto en la suerte de Adriano siendo espa- 
»ñol, y el estar establecida en Cádiz la familia Plocia, 
»son , á mi ver^ suñcientes razones para tener por 
^nuestra esta heroina; sin embargo, yo las dejo al jui- 
»cio de otras personas de mas talento , noticias é im« 
»parcialidad para que decidan/^ _ ., 

Estas justas reflexiones nos hizo trabajar el presente 
artículo [Oh, y cuáuto ha perdido la parte Biográfica 
y Bibliográfica caditana porque Bello no hubiera sabido 
que nosotros la trabajábamos! ¡con qué de luces nos 
. hubiera esclarecido ! ¡ con cuántas noticias nos hubie- 
ra acrecentado ! jcon cuantos reparos criticos nos huhie* 
-ra corregido! ¡Su muerte fue nna desgracia! (i). 



(i) Historia de los Emferfidores romanos ^ por Mr. Crevler, traducida 
. por doo Francisco J avier de ViUanueva , t. 7, pág. 257, 267, 29$ , 340, y 
tomo 8 , pág. 20. Dictionaire historiipte des Femmes célebres^ tome ,troI- 
sieoie, pig. 302. París , 1769. Chez h. Cellot. Hist. erit, de España^ por 
Masdeu , tom. 5 pág. 125 y 287. Tom. 7 pág. 112, 113 y 145. El Panegi-* 
^fico de Piinio ea castellauo de la edición de Madrid de 1787, pág. des- 
'ဠJ24 á la 127. Gaceta de Madrid de 23 de junio de 1829, P^S- 33^. 
Xiphillno y Spartiano, in Trajano, Dictionaire des portraits bistoriques, 
Anecdotes et traits Remarquables des Hommes lUustres , tom. 3, pág. 520, 



i5o ^ F 

PüBLIÓ RüTMíTO SiMTROFO, 8C |fiigi Hfltbiral de 

la Ula de Cádiz por conjetura. Fué artific**' "hábil ea 
trabajar mármoles. El sabio auror de la Historia cri* 
tica de España, pone en ^Ua la siguiente iii6cri|>cioQ 
que parece se bailó en el territorio de nuestra isla* 

P. RVTILIVS SIMTROPHVS 

MARMORARIVS 
D3NVM. QUOD. PROMISIT 
IN. TEMPLO. MINERVAE 
MARMORIBVS, ET IMPENSA. 

SVA. 
THEOSTASIM EXTRVXIT. 

Qiie quiere decir en español : >>Pablio Rntilio Sim* 
»trofo, que por su arte trabajaba en mármoles, cum- 
wplió la promesa que babia beclio de iabricar ucá 
>HlieostasÍ8 en el templo de Minerva^ con dinero y 
»mái moles snyos.^^ 

»La palabra griega Theostasls corresponde á la la- 
»tina De\ ó Deorum Statio ; podemos entender por ella 
♦>una capilla con ima ó muchas estatuas de divinida- 
>Kle8;^* Mucho le debió f}av su trabajo á Publio, cuan- 
do á sus propias espensas hacía nuevas obras , y del 
mayor costo, porque los mármoles tuvieron que ve- 
.nir de afuera. Nos descubre también esta lápida , que 
habia en la isla Gaditana un templo dedicado á la dio- 
8a Minerva, del cual no teníamos noticias (i) 



(i) Masdeu, Hitt, crit. de España , tom. 6, ^ig , 17a» 



i5i 



Q 



i^uiNTO Antonio Rogato, decurión de la 
república de Cádiz. £n lugar de los senadores que ha- 
bía en Roma, las ciudades de España tenían Decurio- 
nes. El cuerpo que ellos formaban se llamaba orden;, 
el lugar en que se juntaban, tenia el nombre de cíz- 
ría; y sus'determinaciones el de decretos. El orden de- 
curial se estimaba en las ciudades de España, como 
en Roma el senatorio. Duban las ciudades este honor 
á sus ciudadanos y alguna otra vez á los forasteros no- 
bles si se avecindaban en ellas. 

Nuestro Suarez escribe por lo que conduce á no- 
sotros: »Drspues qoe (a república de Cádiz por el 
Mesceso de MagDn, se confederó con e) pueblo roma-' 
»no, fué dejando sus antiguas costumbrcsi, y rect- 
Mbiendo en la política y gobierno las romanos^; y ulti* 
amaínente Julio Cesar siendo pretor en España, coiBa 
»ran aGciouado á esta república, la mejoró de leyes- 
»y costumbres, como dice Cicerón y Strabon.*^ 

Es para mí incierto el año eu que á Regato le 
dedicaron la estatua cuya inscripción se conserva, y 
pondré; aunque tengo para mi que sería desde el ^3 
antes de J. C. hasta fin del imperio de Augusto. Sus 
nombres y emplefis los sabemos por la lápida que se 
halló en Cadii, la cual parece dedicación de estatua. 
según sus letras. 

MEMORIA 

Q. ANTONI. C. F. 

GAL. ROGATI 

DECVRIONIS 

AVG. GADIV • 



i5a ' Q 

Quiere decir : «Memoria en lionor de Quinto An- 
^>tomo Rogato, hijo de Cayo, de la Tribu Galería, y 
^Decurión de Cádiz Augusta.'^ Los nombres de Cayo 
y Rogato son conocidos en la historia Romana de 
Cádiz. Masdeu dice que los gramáticos podrán notar 
en esta piedra el nombre latino Memoria , en el mis* 
mo sentido en que le decimos en Castellano , en lu- 
gar de Monumentum. To me complazco en hacerla 
en nuestros días , de uno que la mereció hace tantoe 
siglos (i). 



«»^^^ i »^A/wi^ » %/%/vw%<v^^^/»^<w 



QaiNTO SiGONio. Obtuvo el duunvirato de Cá- 
diz, y se hubo de comportar también que batieron mo< 
nedas, para perpetuar la noticia de su gobierno; sino 
fué practica de poner en las monedas el nombre y 
busto del Duunviro que gobernaba. La moneda que 
refiere Gerónimo de la Concepción , era de plata de 
peso de un real castellano, con la efigie de un retra- 
to de hombre, que seria el busto de Sigonio, y una 
leyenda que decia: »Quinto Sigonio Dunvir^^ de esta 
forma. 

Q. SIGONIO. 11. VIR. (a) 



(z) Masdeu Hitt, crie, di España tomo 6. pag. ^46 y tomo 8, pag. 49. 
Suarez de Salar Anc. de la Isla de Cádiz pag. 93. Col¿xÍoa Ardmldgi- 
ca de Cádiz M. 6S. aúm. 76* W 

(2) Emporio del Orbe^ del citado Concepción, pag. 73. Esta moneda 
se halló en Cádiz coa otras en el afio de 1688 ; y la conservaba en n 
poder dicho escritor. 



i53 



R 



R 



AFAEL DE LaygleSIA, hijo de don Francisco 
y de doña María Antonia Darrac y Jepson;* nació 
en 27 de noviembre de 1783. Sentó plaza de guardia 
marina en el cuartel de la real Isla de León en 14 de 
julio de 1 800 , á donde pasó todas las salas y clases 
de su academia con l^s notas de estudioso y apro*- 
Techado. 

Adelantando su carrera, siempre en servicio acti- 
vo por las guerras marítimas casi continuas en su tiem- 
po, se acreditó en su real cuerpo de hábil y pundo- 
noroso. 

En el navio Trinidad estaba embarcado cuando 
el horroroso combate contra ingleses y elementos, ea 
las aguas é inmediaciones del cabo Trafalgar el ai de 
octubre de 1 8o5 y dias siguientes. Tres veces se re- 
novaron .los artilleros que servían las baterías que 
mandaba Lai^glesia, porque la muerte ó craves he- 
ridas retiraban del servicio á los soldado^Lo menos 
que admiraban en Layglesia en tan tremendos dias 
era su valor: aquella serenidad é impavidez, aquel 
acierto y tino en opinar, y aquella prudencia ancia- 
na en la edad de veinte anos era lo que sorprendía á 
snsgefes y compañeros; pero un gran genio lo supera 
todo; y el que ha nacido con la marca¿de tal, no es- 
tá sujeto á las reglas de los espititus comunes. 

La Historia, que leía mucho, poniéndole á la vis* 

20 



«S4 R 

ta los héroes de la nación , le hizo sentir que él bahía 
nacido para aumentar su número; asi coando el Tri- 
nidad se fué á pique por sus muchísimas ayerias ^ y 
con mas de trescientos cadáveres sobre sus cubiertas^ 
se echó á nado para arrostrar otro peligro. Logró asir 
la tierra, y con ella cons^var la vida; pero en un es- 
tado pro|)iimente de náufrago. 

E'te joven tan recomendable por su valor » no lo 
era menos por su moralidad y por su carácter perso- 
nal; éste fué el de un verdadero español. Robüáte- 
¿ido con una vida frugal y sin ningún deleite ^ y con 
íin trabajo constante, marchaba para la lid sangrien*- 
iij mas alborozado que para el bailC, que es la di* 
Versión mas atractiva de los militares mozos. 

£1 no sibia Bngir, tenia providad; fiel á sn pala* 
bra, esacto én sus deberes, celoso en su honra « fran^ 
co en su trato, puntual en sus proniesas y austero 
en sus costumbres^ parecía pertenecer á la virtuosa 
EUparta, y no á la afeminada Atenas. 

Lo destinaroú luego á GostaBrme, y estaba en la 
ciudad (le Bariuas el i,^ de junio de l8i3, pues fué 
bno de los jueces del consejo de guerra mamladd for- 
inar para juzgar al feroz sanguinario Áñtotíib NiccH 
ías Briceñó, y después ál dcpartarbento ó ftptíisCaderó 
ele Puerto Cabello, y fué escogido por el geríelralCef* 
Vallos, capitán general de aquellas provincias , parad 
cargo de c^prtel maestre de la infantería di tielrra » sien- 
do como era marino, en cuyo desempeño organizó 
¿r primer ejército que se. conoció en las mismas costal 

Llamado á la península Cevallos , su sutesot Ga^ 
gigal volvió á elegir á Layglesia para el mismo de^ 
tino, y lo nom1>ró ademas su secretario, y primer ayu^ 
dante, ó edecán. ^ 

En i3i3^iizo una campaña desde 14 de abril 
hasta 2 i de junio, y la mas fatigosa que se puede 
creer ^ porque a cada instante estaba su vida ta el 



ÍM$ emiMnte viesgrí, por Iffs continuáis cargas y'aser 
^hann^sde fctet^bet^ks déUltrsmar. Habiéndole muer* 
to su óaballo ti^ caneíancio y de hambre^ habiendo 
igualmente perdido todo el calzado, por lo mucho 
que tuve que andar á pie, por monees y sities no 
filados de huella humana, desfallecido por h íalta 
absoluta de alimento, y empapado por las continuas 
precias lluvias; oia los gritos desaforados de los in- 
surgentes que le décian , »rindete traidor , y te se 
♦>perdonará/^ 

¡Traidor llamaban los verdaderos traidores al que* 
obedecia las órdenes de su Rey, y al qpo contribáia 
con noble zelo á castigar la traición, y á paeiíitBf 
los revoltosos! [traidor llamaban al que se sacrificaba 
en defensa de las glorias de la nacioii! 

Coiií otras semejantes insidiosas espi^siones que^ 
rian atraerlo á su infame partido*, pK)rqiie estaban 
hartos bien escarmentados de su intrepidAs y feattaJ 
reflexivas; pero su insigne entereza no le permitió 
jamas doblar la óervíz á la traición entronizada, y cuan* 
tas tentativas hicieron aquellos desnaturalizados espa* 
ñoles para inclinarlo á su rebelión, aun con las mas 
halagüeñas esperanzas, fueron desoidas. El generoso 
pundonor propio de los principios de honra de qué 
hacia profesión, le impidió siedtipré el escuchar el 
idioma de la vileza. 

Remplazado Cagigal por Figueroa, lo mantuvo 
cerca de si, dispensándole igual confianza que sus pre- 
decesores, y nombrándolo subinspector del ejercitó. 

Al cabo de tantas fatigas, y cubierto de 'las cica** 
triceS' de sus heridas, ló designó S. M. para' c.i pitad 
del puerto de Puerto Cabello, con ánimo, sin duda; 
de que tomase algua descanso un oficial tan benemó* 
rito. Pero fué de cortísima duración su nuevo enípico; 
porque recibiendo aquel general de marida h ótdeú 
de que se bloquease }fL isla de - santa Margarita -- eoQ 

20* 



i56 R 

prolijo cuidado, deposo al qae lo mandaba, y fué 
aclamado para ette mando el incansable Layglesia. 
Montó el bordo del bergantín Intrépido, y en él dio 
las últimas irrefragables pruebas de su valentía y de 
6U fidelidad , como lo testifican los partes ofiqíales que 
copiados de la Gaceta de Madrid de primero de abril 
de 1817 dicen. 

»EI G)mandante General de las fuerzas maríti- 
mas en la Costa firme don Pascual Enrile ha dirigi- 
do con fecha de 17 de setiembre último, desde el 
cuartel general de Santa Fé, al señor Secretario de Es- 
tado y del Despacho universal de Marina el oficio si- 
guiente/* 

»Aunque no he tenido parte alguno sobre las ocur- 
rencias de mar de la Ck>sta de Venezuela, no admite 
duda que ek sedicioso Boüvar se estrelló contra las 
bayonetas de S. M. y ha tenido que desaparecer del 
maf, huyendo de la escuadrilla que se formó enaque- 
líos m.ires, debida á la actividad infatigable del te* 
Diente de navio don Manuel C^ñas, y del Alférez de 
fragata don Juan Gavaso,* segundados por las medi- 
das enérgicas del interino Capitán General el Briga- 
dier don Salvador Moxó, que con asombro de todoi 
ba encontrado buques , hombres , peltrechos y diñe* 
ro donde menos habia esperanzas, y de este modo 
ba resarcido la falta de concurrencia de loa buques 
que desde febrero se estaban aprontando en Cartage- 
na. La armada ha perdido dos oficiales que han pro- 
bado cuan justa era la opinión que se tenia de ellos: 
son el teniente de navio don Rafael Layglesia , Go- 
paandante del bergantin Intrépido, y el Alférez de 
fragata don Mateo Ocampo, Comandante de la gp« 
ieta Rita/^ 

»»Siete Goletas de mucha fuerza al mando del Al* 
mirante pirata Brion, los atacaron. £1 combate fué 
obHÍnado y sangriento, y solo el número pudo triun- 



R i57 

far. Ambos comandantes perecieron en ¿1, y Laygle- 
•ia defendió varios abordages , al panto de encontrar 
los enemigos solos catorce hombres vivos. Elevo con 
mucho placer al conocimiento de S. M. estas bizarras 
acciones , pues aunque sucumbieron los valerosos que 
pelearon, sus nombres merecen un lugar muy dis- 
tinguido entre los de aquellos que han seguido el 
sendero de la gloría, y recomiendo sus familias á la 
piedad y munificencia del Rey/' 

»Posteriormente ha recibido dicho señor secreta- 
no del Despacho el Boletin del ejército espediciona- 
ño número 36 del 14 del propio mes, del cual re- 
sulta que hallándose don Rafael de Layglesia y don 
Mateo Ocampo al norte de la Isla de Margarita con 
el bergantin Intrépido y Coleta Rita de su mando, 
fueron atacados por todas las fuerzas de los sediciosos, 
emprendiéndose un combate tan obstinado que la his« 
toria presenta pocas veces otro igual , principalmemi 
con el Intrépido, que después de tres horas en que 
le batian tres buques enemigos de mayor fuerza cuan« 
de estaba ya desarbolado, habian sido rechazadi>s dos 
abordages, perdido las dos terceras partes de su tri- 
pulación, y su cubierta estaba llena de cadáveres 
propios y enemigos, un tercero é irresistible hizo que 
tirasen al agua muchos de los que quedaban vivos, y 
que muriese el vaVientisimo Layglesia de dos balazos 
en la cabeza , prefiriendo morir entre los brazos de la 
gloria, al caer en las manos de tan infames asesinos: 
el buque fué tomado en un estado inservible, sin en- 
contrarse á su bordo mas que unos pocos marineros 
gravísimamente heridos; y la Rita piuerto su capitán 
desde el principio de la acción, tuvo que rend'urse á 
la fuerza triple que asimismo la atacaba/^ 

Ignal relación se lee en la Gaceta de Caracas del 
miércoles 10 de julio de 1816. 
- í Ah ! qué valor tan acre<lUado. y tan heroicamente 



tsa K 

808tentcl<7! qpie serenidad i aquella terrible e^rralduJ 
que no debe borrarse jamas de la nienioñ i de los etie<« 
migos: aqueJIo de familiarizarse con las bal^s, y mirar 
su tremendo impulso á sangre fria , prohibir á stis sii« 
baleemos, que aun bajasen sus cabezas al oir inme-^ 
diato el silvo horrible precursor de la muerte, como 
del memor able Churruca dijo su orador. 

La muerte mas bien pudo sacarle el alma, qn¿ 
arrancarle un suspiro; y ella cortó su vida y nuestras 
mas lisonjeras eiq[>eranzas, fundadas en el espíritu 
marcial con que á toda hora lo inflamaba por la glo-« 
ria de su patria, ánieo objeto que lo hechizaba; y su 
pérdida aumenta nuestro desconsuelo por haber sido 
su fin tan prematuro. 

¡La sangre de estas ilustra victimas de la gloria y 
honor nacional dama , como la de otras muchas que 
han inmolado los pérBdos de Ultramar; y clamarán 
ornamente contra ellos al cielo! 

Reviviendo por caMalidaá alguna chispa de ho- 
nor en los vencedores, ó bien fuese para cohonestar su 
alevosía, y tanto homicidio; condujeron á tierra elca* 
dáver del comandante Layglenar,* al que tributaron la 
justicia que se merécia en unas suntuosas exequias, y 
sepultándolo con la mayor distinción; único ejemplar 
en su especie en aquellos anales militares. 

También en Cádiz eñ la parroquia (castrense se 
eelebraron para su memoria y sufragio solemnísimas 
honras, costeadas por sus propios parientes. 

Penetrado el ayuntamiento de la dicha ciudad del 
raro y heroico mérito de este distinguido patricio, ofi- 
ció á su hermano giayor, pidiéndole el retrato del di- 
funto (que se conserva en miniatura, y que se le ase-^ 
me ja mucho) para colocarlo en las casas consistoria- 
les al lado del de Fr. Diego y de Menacho; se le con- 
testó que estaba pronto á presentarlo para que se sa« 
case la copia que tuviese por conveniente el ayunta- 



R 1S9 

nñenfo; pero no ToWieroa desde enfonces á reoor*- 
dar tan buena idea. 

El Rey se sirvió mandaír que se le púnese a un 
bergantín de su real armada el nombre de »£l Intró^ 
pido Laygíesia.^^ 

mEu ia heroica muerte del teniente efe fragata don 
^Rafael de Layglesia , acaecida en 3c de abril de i8i6. 
Su bermano.^^ Es una oda impresa en Cádiz ^n casa 
de Niel hijo que comienza asi : 

)»iOh) bañe «e9 pecho mió 

^i amargo llanto en abundosa TeoaJ (i) : 

• 

Rataei. M wncaio , hi jo de dos Benito y de d<>- 
£a FrancÍ8t»Tim4o, lodoe tres cadkanosw Nació ^enaa 
de mayo y se bautiuó en ii8 del mismo mes del aiño 
de 1 766. £n 3 de octubre de 1 784 eentÓ plaza de ca- 
ballero cadete en el regimiento de infantería de Va- 
lencia , y desde este dia en que principió «u carreta 
militar fué obediente á los preceptos del estado que 
«abraasaba^ y llenó plenamente los «deberes de una obli- 
gación tan ardua. En el año de 87 lo promovieron á 
aubtemence I y en 91 4 teniente segundo: estando de 
gqarnicion en GeutA, este áltimo año, fué batida y 
bombardeada la plaza por el Emperador de Marrue- 
po$, y estuvio empleado en la salida general al campp 

t 

• 

.^ (I) Libros parroquiales, asiento 4t 4t compañía de guardias maríaafi. 
Certífícacicoes de generales que hemos lefclo. Üoa reladoto del mismo 
Layglesia sobre su f,«Qáltima vam^afib. Gaéetat vffeidasi Oradon füo^ 
bre dicha <so el Ferrol por don Manuel Fernandez Várela. Recuerdos so- 
bre la rebelioQ dé Caracas paí^. Í33* Im^tfiénta "dt iftoalioú AmaTifa, 
áfio efe ksap. • . ,... 

Advierto que no estoy biea cierto eo el OTdeo eo que puse á los ge* 
áeratte 4ae xxrttuüarDQ eo Costafiriftew [ * * ' > ' . 



i6o R ' 

del moro en 3i de octubre, para demoler y arrasar 
la batería de la Talanquera como lo verificó ; y aud« 
que era babilitado se ofreció y concurrió á todo el de- 
mas servicio. 

Eu 1^93 entró en Francia* por el Rosellón , en 
tiempo que las otras tropas nuestras se retiraban de 
Argeles en 3 de octubre , y fué herido gravemente ea 
el ataque de este dia, en el brazo izquierdo, y contu- 
so en la rodilla del mismo lado, de bala de caáon. 
En 3o de abril de 94 cuando atacaron los enemigos á 
Montesqui estuvo de avanzada con los granaderos y 
en un continuo fuego toda la nocbe: al dia siguiente 
se emprendió la retirada hasta el Coll de Fortell, en 
la que el general en gefe Conde de la Union, avanzó 
á Meaacbo para sostener el movimiento retrogrado del 
•ejército, y para contener los enemigos que lo perse- 
guían. En 19 de mayo se encontró en el ataque de la 
Mug9, con la compañía de granaderos, se distinguió 
sosteniendo la coluna de la derecha del mando del ge- 
neral don Juan Miguel de Vives, y consiguió volverla 
al fuego, rechazando al enemigo; por lo que dicho ge* 
neral le encargó el mando de la retirada, y pasó ia« 
forme al regimiento de Valencia de esta acción dis* 
tinguida. 

Comisionado este subalteroo per los generales don 
Antonio Cornél y don Valentín de Bel vis, en las par 
tidas de guerrillas , escuchas y descubiertas la mayor 
«parte del tiempo que guarnecieron las tropas las li-*. 
neas del campo de Masarahe, y sus alturas, aseguró y 
protegió con ellas este puesto ; y en las dichas alturas 
á donde estaba avanzado sostuvo los ataques del 19 
y ai de junio, a, 6, 17 y ai de julio, protegiendo 
asimismo las tropas de la derecha , situadas en Espo« 
lias. £0 1 1 de este mes de julio ascendió á primer te* 
niente. En 1 3 de agosto se halló en el ataque falso á 
Cantallops , en el que llevó el mando por comisión el 



t 16f 

general Bel vis, y en' aquella (arde*eti ^I verdadem 
que lo8 enemigos dieron , el cual isostuvo con sus guer-^ 
filias hasta bien entrada la noche , logrando conte- 
nerlos sin perder su posición. 

Estuvo en toda la campaña del año de 1795, íun« 
cion de Yilla-fan el 4 de febrero^ en la de Orriolo 
en I .^ de marzo , en la de Peret el 24 de abril y en 
las del S16 y ay del mismo mes en Bascara y Calabuch; 
en ésta desalojó y persiguió á los franceses después de 
haber sidb batido por ellos. En las acciones de 5 5 6, 
16 y 3i de mayo en la Armentera y FortusUa del 
Fluviá; en esta última rechazó y desalojó por tre» 
veces á los enemigos , cargándolos con menos del ter* 
cío de sus fuerzas; y protegió el paso del rio á su regi«^ 
miento , cuyo singularísimo servicio fué recomendado 
y publicado por el general en gefe del ejército. En 9 
del espresado mayo lo hicieron primer teniente de 
granaderos. En 14 de junio estuvo en la función ge- 
neral de la Armentera. En 4 de setiembre lo graduó 
el Rey de teniente coronel. 

Habiendo servido mas de diez años eo Valencia, 
pasó á voluntarios cazadores de la corona en 179S, y 
en este cuerpo se le confirió compañía efectiva de fu- 
sileros en 18 de octubre. 

Concluida la guerra con Francia , gozó de muy 
poco sosiego , porque en el año de 1797 marchó al 
ejército de asamblea contra Portugal , á las órdenes 
de los generales Urrutia y Pardo. Eu el de opera- 
ción contra el mismo reino en 1801 también le 
tocó estar : y antes, es decir, en 12 de agosto de 99 
•e le confió la compañía de gastadores; con ellos 
concurrió á las entradas y toma de Aronches, Puerto 
Alegre y Castel Davide. Creado el batallón ligoro de 
Campo Mayor en 1802 lo nombró S- M. en a6 de di# 
ciembre Sargento Mayor de él. Con este batallón sufrió 
la epidemia de 804 , estando de guarnición en Cádiz 

21 



;6a 'R , 

Desde aqaeHa plaza salió en i SoSpam el Cámpametift) 
de Buena vista al frente de Gibraltar , por haberse 
declarado la guerra^ los ingleses. 

Continuando en el Noqueo de la plaza , hasta qud 
por disposición de la Suprema Junta de Sevilla^ que 
se iba preparando para coÉienzár las hostilidades coH^ 
tra el Emperador de los franceses, Hiarchó Menáchd 
con su regimiento en i.^ de ^udio de 1808» de la 
ciudad de San Roque, para unirse al ejército que sé 
dobia formar á las órdenes del gefe Echevarri » y etl 
el dia 7 en el instante en que era atacada la diultitüd 
de paisanos que comandaba el referido Echevarri, se 
incor{)oró con ellos; y valió mucho este refuerzo para 
contener, en parte, las embestidas de un ejército ve^ 
terano , halagado siempre por la victoria , y qué 
mandaba el general francés Dupont ; y esta es la reti- 
rada del puente de Alcolea , en el reino de Córdoba. 
En 10 del propio mes de junio desfinó el gobier- 
no á Campo Mayor, á la vanguardia deí ejército que 
formaba el teniente general don Javier Casítaños, en 
Utrera; y á 10 de julio recilúó Menacho el despa- 
cho de comandante de su liatallon. En i5 se le fió 
el mando de la vanguardia de la división del tenien^ 
te general don Minad de la Peña, la que se cora* 
ponia de Campo Mayor , Valencia y tiradores de Áfri- 
ca , cuarenta carabineros reales , y el regimiento dt 
caballería del Príncipe , y cuatro piezas. A la calveza 
de sus tropas tomó posición i^n los Visos de Andujar, 
de cuyo sitio desalojó á los enemigos á viva fuerza. 
En f p del insinuado mes de julio siguió con su van* 
gnarcTia á los franceses , desde Anlu.ar ha<ta Bailen, 
en cuyas inmediaciones concurrió á 'a reñiila y glo- 
riosa batalla de aquel para siempre memorable dia, 
y maniobró rápidamente con sus tropas , por lo cual 
se le agració con una medalla de honor y distin- 
ción, y casi sobre el campo de batalla ea 24 de ju- 



Ijof k>* cl^hré la Junta Sikprénnr^oit>]iel efectiva; 

Siguió con la división de $u mando* basta las már- 
genes del Ebro, y en elias el 26 de octubre se batió 
ea San Adrián, y en i& de noviembre estuvo en el ata- 
que y oeupacton de Algoncillo. : el aS .e» la acción 
de Cascante , ea la que á presencia de todo su ba- 
tallón 5 tuvo que* dar muerte ^ por no recibirla^ á 
tm enemigo ; y en el acto de emprender la retirada, 
cubrió la retaguardia de todo él ejército;, y fué con- 
teniendo á los victoriosos franceses , hasta el pueble- 
cito de Bubierca, [cuyas v^as riega el rio Jalón,* 
en las que tomó posición en 19 del mismo mes coni 
8U división , que ya era la del mariscal de campo Yene* 
gas, por haberse incorporado la suya con la de este gefe. 

Este alto de las tropas defendió el paso del cami- 
no real', y dio tiempo y lugar á la retirada de la» 
otras divisione9, en cuyo intermedio se distinguió* 
batiéndose hasta no tener Campo Mayor ni un car*' 
tucho, y logró lo que se babia propuesto , que era el 1 
que verifícase su marcha retrograda el ejército, á- 
quien siguió cubriendo. Esta acción en Bubierca , qui>» 
za la mas sangrienta en su clase , fué^loriosísimapara 
las armas españolas , especialmente para aquellos ofi^ 
cíalas y soldados que bizarramente pelearon ai I ú 

Era taMa confianza que tenían de Menacho lot^ 
generálios que cuando se proponian las dimisiones em- 
bestir al enemigo le encargaban la "vanguardia; y en 
caso de retirada le fiaban la retaguardia. 

'El nS de diciembre estuvo enel ataqúese Taraní- 
eófiy en el que. una parte del cuerpo del mariscal dek 
imperio francés Victor , fué batido y arrojado de la 
villa. En los dias 3,4, 5 y 6 de enero de 1809 , se 
halló en la defensa y retirada del dicho Tarancón yi 
Santa Cruz de la Zarza ; en- la desgraciada , por oial 
dirigida, batalla de Uclés^ dada en: i3 del mismo» 
enero j después de la qpe se'jreplegó.con su batallón^ 

21* 



,64 » 

por medió del fren de los franceses , y padeciendo: 
mucho sil noble ánimo , con un acontecimiento tan 
mal emprendido y peor ejecutado. Se unió por fin al 
ejército que se estaba organizando en Sierra Morena, 
para que cubriese las Andalucías , y de estenio desta-i 
carón para las acciones de Mora en i8 de febrero, en 
la que mandaba una de las divisiones del pie de ejército 
qué iba encomendado al duque deAlburquerque, y en 
la defensa y retirada de Consuegra el a a del misma- 

Pasó luego al de Estremadura , y se batió en Me^*^ 
dellin el 28 de marzo, con robusto brazo, al ver la 
loable emulación con que la infantería llena de arrojo 
y entusiasmo se Siraba sola contra el enemigo, por lo 
cual en 8 de abril fué ascendido á brigadier. Destina- 
do á una espedicion á Mérida, pasó el Guadiana para 
ir á ella , y puso sitio á una casa fuerte en i5 de ma« 
yo, y el 16 fué herido de. bala de fusil, que le.atrave» 
só el muslo izquierdo ; pero no quiso ^retirarse de su 
puesto h^a el 18. Al momento de curado se incor- 
poró en su batallón, y la Junta Central le despachó 
las letras de servicios en 3 de noviembre. 

Habiéndosele confiado el mando de la tercera di- 
visión de su ejército de Estremadura , defendió y au- 
silió en 19 de noviembre el puente del: Araobispo : 
consolas sus tropas sa**tuvo la función de Mérida, 
hasta despu^de la retirada del ejército á Andalucía, 
pasando luego con su espresnda división á reforzar y 
sostener la plaza de Badajoz , en el mes de enero 
de 1810. En seguida le mandó el marqnei de la. Jlo- 
ibana cubriese la plaza de Olivenza. A 6 de febrero 
salió de ella á la cabeza de su división , con orden cíe 
ir á situarse en la posición tle Santa Olalla ; pero al 
llegar á Santa Marta el 8, tuvo noticia que los ene» 
migos después de ocupar á Sevilla se Habían señorea* 
do del referido puesto i^ipar lo. que emprendió su re- 
tirada por Feria , á donde se presentaron los franoe— 



/ 



R i65 

0jB6 y lo eitiairon el 9 : los battó y rechazó particular - 
meüte á la caballería. Marchó á Salvalion , á donde 
esüuvo cercado y sin órdenes , por que intercepta- 
ban los contrarios las que se le dirigían , hasta que 
el I o en ]a noche , recibió la de elegir dirección , y 
pasar con i(eIoeidad á Badajoz, porque estaba amena- 
zado por el eüemigo. 

Marchó militarmente , y el 11 atravesó la línea 
francesa , que circundaba la plaza , y logró feliz arri- 
bo, entrando en ella la madrugada del 12, entre las 
aclamaciones de todo el pueblo , reforzando la guar- 
nición con su acreditada y valiente división. Llególo^ 
á saber el francés, y al dia inmediato emprendió su' 
retirada á la derecha del Guadiana. El brigadier ge^l 
neral Menacho , se mantuvo cubriendo la plaza, y' 
en ay de abril hizo una salida porque se presentaron 
de nuevo los enemigos en fuerza por el lado de Ge- 
bóra , y tomando posición en las alturas de San Cris- 
tóbal , los desalojó de ellas y de la línea de Bervik,^ 
que ya ocupaban. 

En 1 1 de agosto ya estaba destinado de segundo 
gefe de las tropas del mando del general don Francisct>^ 
Ballesteros , y con este carácter se halló fti la acción' 
de Canta el Gallo. En 23 de setiembre de í8io, lo 
promovió el Consejo de Regencia á mariscal de' campó' 
de los reales ejércitos. ' ". ' 

Nombrado gobernador de Badajoz ,€traba]ó con 
el mayor acierto y vigilancia para" defender la plaia 
qu^ había jurado defender, y la puso en 'él mejoi^ 
astado de defensa, porque habian formalizado e! sitió* 
de! etta los enemigos desde fines de ene^o dé' 181 1. 
El general Menacho era el primero én toda fatiga, y 
cuando no le permitía la obligación acompañar á sus 
soldados fuera del recinto de sus murallas, los alenta- 
ba y vigorizaba con su presencia en lo mas alto de' 
ellas» y aun sobre jos fserloUes. Coando en 7'fle fe*" 



r6(^ Kr 

bi;ero cl^l mÍ8m<> a£a dé 8ii hizo la^aalLdá géntvA 
dea Gabriel de Mendizabal , pata désalbtjar á los^ ám 
tiadores, subió como acostumbraba al muro, para 
protegerla con sus acertadas disposiciones ; mas. una. 
bala de fusil le hirió la pierna izc^uierda. . 

Constante en sostener ta plaza que. la nación le^ 
habia conñado ,' á pesar de la porfia con que la e8«^ 
fechaban los enenjiigos, deterjaiínó que los granade- 
ros de todos los cuerpos de la guarnición hiciesen una 
^lida , para clavar la artillería y destruir las baterías 
imperiales; y en el acto de verificarse puesto en la 
ipuralla, despijeciaudo^comoTaliente el fuego, y ani«. 
ipando con su. persona á la tropa , como verdadero, 
gefe, una bala de metralla le penetró el vacio dere^ 
chp , y lo dejo muerto el 4 de marzo del año que 
ipencionamos de 1811, á los cuarenta y cuatro de^ 
Siu edad y veinte y seis de su carnera militan Esta 
la siguió con valor acreditado , aplicación conocida, 
xnucha capacidad y conducta irreprensible , que son 
las notas que se hallan en la hoja de. sus servicios. 
, Su fallecimiento causó un pesar á todos los patrio- 
ta. Kl Consejo de Regencia.al comunicar á las cortes la 
noticia infatüta de la rctndicion de Badajoz, le decía::: 
>^una guarnición y un pueblo merecedores de la ma-^ 
»^yor coqsideraqion dq la patria , y á beneficio de los; 
^cuales debe eternizarse su memoria como una de las. 
>j^as vaüenlps defensas de este siglo, y de los heroicos 
>:^hechos de la presente guerra. El dignísimo gober^. 
>»nador dpn Rafael Menacho, perdió Ja vida anteí que* 
ii^la plaza: ::^^ ' : -^ ^ 

El citado oficio de. la Regencia llam^muy .j>arti« 
cularmente la atención de las cortes que se llaman ge*, 
nerales y estraordinarias , y en la sesión de 17 de 
marzo del mismo año de 1 1 , don José María Calatrava, 
diputado por la provincia de Estremadura , habló de 
^t^ (llanera. »SeQpr, quiero sor el.pi^iipero ád^irá la^ 



k 



fl 167 

-«cobdacta tníUtardél general Menacho, el tributo ele 

' »n)i admiración y graiítud ; j ¡ojalá pudiere hacerlo 
»eÍD tener también que d:ir á íü memoria el dé ub 
Vfintimo dolor! El general Menacbo, decidido á Ee- 
»>pultar9e enjas ruinas de eu plaza 'aniée que éntre- 
wgarld al enemigo, ha sido fiel á sil ¿tupeño generd* 
«80 , y después de 38 diás de un sitio terrible y ob#- 
lítiuado, cultierio de gloria en lá defbüsa y erl reite- 
*M-ada8 salidiis , lia espirado heióicárilente sobre el mu- 
oro , mientras animaba á Bue soldddds y hacía temblar 
9ti Ibe sitiadores. Basta paní inmortalizarle t6tá muer- 
♦rta i y.para que sti nonlbre sea contado entrie k» hé- 
«roes españoles. Pero la patria en cuya defení#%¿ ha 
fisacrifjcadd , es menester que sin iimilarée á un ^ntí- 
tmiiento estéril perpetúe (^bitn la íneihoria dé aquel 
«valientt guerrero i y qíié si no puedt recompensar de 
»otro modo eui acciones ; las préütte á Ití menos en 
»8u desamparada familia ¡Señor! una viuda, unos hi- 
wjos que Menacbo ha dejado Huérfanos por servir 
»á la Nación, deben bailar en V, M. un padre::::" 
Otros diputados apoyaron éisiá indicación , y se acordó 
unánimemente^ ak lo que resühó senalarTcs sobré 
bierrcs del estado una pensión' de doté mil reales ¿bui- 
les á la viuda y htíérfahoS. 

Ved aqui *n liosquejo laí acciones f bcchos dé 
que Bé debe comporréí fa bístoíia de éíte blfavó defen- 
sor de la páírha. Tít reiordar eus hel^ho8 y sn muerte 
forman el mayor elogio qiWf>rteda baÉerse del difunto 
héroe.' Siv muerte ba sido preciosa, porque coii ella 
«ello la obligación íagrada qrfe ía nátúráleza^a im- 
pnesio á todos de defender su lil>ertad , y g^loríosa por 
la justicia de la causa que la motivó , y por esto como 
que parece que la eleva de algún modo á comparar- 
la á la de los que patlecen por la justicia persecucio- 
nes, corrobora ndolp con que el vjJor man ial está 
santificado por la religión y recomendffdú' (H)r él iáí'(& 



^€8 R 

,010 Dios. Por estas docfrloas, que do Ignoraría Meoa- 
cho, su alma ardía en el deseo de ser útil al estado, y 
con una deliberación noble y heroica se habia pro- 
puesto mantener aun á costa de su Vida, la gloria j 
ei honor del pavellon nacional. De ella^acia aquella 

^renidad y bravura que fortalecieron su espirito á ua 
grado de impavidez poco común, en los mas eminen- 
tes riesgos; su puntualidad y celo en establecer y 

jQandar lo que prescriben las reales ordenanzas, y el 

.haber conservado su honor puro y sin ningún género 
de mancilla. ¡Qué nombre tan dulce y recomendable 
será para todas las generaciones de buenos españoles 
el d^don Rafael Menacho! 

Cádiz , madre de este benemérito de la patria , ha 
puesto su retrato en sus ca^s consistoriales, como un 
monumento que le consagra el amor, la gratitud, 
y el respeto de sus conciudadanos (i) 



%»^^»%^^A^»^%^^W^V»^^<%^^ 



Raimundo María de Soto , cuyo apellido es- 
pañolizaron sus mayores, porque el verdadero es Su^ 
thon , noble y antigua familia del condado de ^ex* 
ford, en Irlanda, nació del constante matrimonio de 
don Miguel de Sotto , conde de Clonard , con doña 
Serafina Langton el i»^ de enero de 1759. Se crió 
entre su pueblo hasta que entró de seminarista en el 
real de nobles de Madrid , donde estudió la latinidad 
y las matemáticas; y por real gracia , con dispensa de 
edad , principió á servir de cadete en el regimiento 

<i) Libros parroquiales. Cop!a de la hoja de servicios de este oficial 
general. Partes de oficio del general doh Javier Castaños , á la Junta Su* 
prema de Sevilla de 27 de julio de 1808. Contestación por la provincia de 
Esiremadura , á don Rafael Hore, impresa en Cadií, en i8ii. Y otros 
miidiai docujiieatos. 



*^ R 169 

^ guardias espáfibkfii en aar 6é noviembre de 177I9 
asistiendo en su puesto al bloqueo de Gibraltar en la 
guerra contra la pran Bretaña desde 8 de setiembre 
de 1 779 hasta i3 de febrero de 83 que se hizo la paz; 
liallándose de guardia en la línea el dia que ae Étf^ 
pió el fuego por nuestra parte, y haciendo la agrego* 
cion á granaderos cuando le correspondia por su escala. 

En 19 de febrero de 178^ fué promovido á alfe« 
rez de fusileros, y estando.de guarnición en Barcelona 
á granaderos en 17 de agosto de 1787. En 1788 se ca- 
•ó con la señora Marquesa propietaria de la Granada. 
En I ¡i de febrero de 891 se le despachó la patente de 
segundo teniente. 

Habiendo fallecido el G)nde su padre, pidió licen« 
cia para volver á Cádiz, y alli recibió la Real Carta de 
sucesión y juró con los demás títulos caditanos al Se* 
renisimo Príncipe de Asturias, hoy nuestro Rey y 
Señor. 

A consecuencia de la revolución de Francia d^la* 
rada la guerra á la república, marchó con el 6.^ bata- 
llón de su regimiento á la frontera, en la compañía de 
granaderos, cuyo segundo teniente era desde 5 de mar- 
zo de 1 7921. Entró en el territorio republicano el i6 
de abril de 1793 por san Lorenzo de Cerdas y Arge- 
Jes con la primera división del ejército que mandaba sa 
paisano el teniente general don AutonioRicardos. Se ha* 
lió en el ataque y toma del puente de Ceret, y el 19 del 
mismo mes [persiguió con cincuenta granaderos de su 
mando á los enemigos que se retiraban por la part^ de 
Morellas acia el río, obligándolos con su fuego á preci- 
pitarse en él, á donde se ahogaron la mayor parte. 

Con igual empleo en el destacamento que hizo sa 
compañía al Coll del Portell para sostener 1^ ayiertura 
del nuevo camino y dar principios á las baterías con- 
tra el castillo de Belle-garde. 

Reunidos todos los batallones de su regimiento asis- 

23 



170 R 

tió en 29 ¿e mayo á la batalla de Ma8--dea, i lad 6r* 
deDes del Duque de Osuna, cuyo fuego duró cuatro 
y media horas, y concluido camparen el Boulou. 

Ya de primer teniente de fusileros por despacho 
*dfli| de junio, estuvo por el Perthus cuando, se abrió 
lá^inchera contra Belle-garde la- noche del iS al 16 
•del citado tnes y año. 

Bajo el mando de don José Urrutia , mariscal de 
Campo, fueron en 6 <le julio á cortar el agua que 
pasa por Ylla y Coibera para Perpiñan, cuyo gefe lo 
comisionó para que con cien granaderos y cincuenta 
cazadores ocupase el puente inmediato y la avenida á 
dicha villa, en cuya posición sostuvo dos horas de fue* 
go de fusilería contra los miqueletes enemigos, á quie- 
nes obligó á retirarse. 

Ya de comandante propio de la compañia de cal- 
zadores y con ella se halló el 17 de julio en el ata- 
que á las baterías enemigas. En ic de agosto en la 
vanguardia al mando del coronel don Fradcisco So- 
lano , fué destinado con su compañia á la cabeza 
de la columna para apoderarse y desalojar á los re- 
publicanos de las baterías contra Millas, consiguien- 
do el tomar y clavar su artilleria, y al amanecer sor* 
prendiendo una avanzada francesa recibió dos fuertes 
contusiones, pero á pesar de su mal estado continuó 
el movimiento, Haciendo despeñar un obús que tomó 
é los enemigos en otro ataque , por lo intransitable 
de las veredas. 

Con toda su compañia se balló^ en la defensa de 
' las trincheras , tala de árboles y 'batalla gloriosa de 
Truillás el 22 de setiembre de 1793, con el Duque de 
Oduna, cubriendo en ella la izquierda de los batallones 
de guardias. En la persecución de los vencidos fugiti- 
vos el mismo dia hasta las diez de la noche , apode- 
rándose de las alturas que ocupaban en santa Colomt 
de^la Encomienda, y obligando con el vivo foego de 



II ^; 

•nenngps; * 

También participó de loa» honrosos gages de otras . 
varias funciones; y en^ 2 de dicien^bre mandando cua- 
trocientos hombres en el ataque falso de las al Airas de 
Tres-serras , y en el del 7 con quinientos en el de la 
ermita de san Lluc. Por último , asistió en tod^ esta, 
campaña mentotabilisima y dichosa á cuanto ie cor- 
respondió, y %i las avanzadas del otoño, cuyo íuego. 
empezaba al amanecer y concluía con el dia. 

Su coronel el Duque de Osuna lo destinó desde 
principio del año de 1794 p^ra asuntos mecánicos del 
regimiento, los que desempeñó a satisfacción de sus ge- 
fes ; pero con muy poca 9uya,^rque deseaba conti-« 
nuar al frente de los eneftiigos. Sus servicios y obe- 
diencia en esta guerra le valió el grado de coronel ea. 

4 de setiembre de 1795. 

En 10 de julio de 1800 fué promovido á capitaa^ 
de fusilerdi del quinto batallón , y destinado al ejércu, 
to contra t Portugal. £1 conde de Clonard en compañía 
de su íntimo amigo y compañero el invencible é in« 
mortal don Mariano Al varez de Castro, defensor de 
Gerona, marcharon juntos en toda esta campaña, y loi 
estuvieron en Barcelona firmada la paz con Portugal» 
hasta la invasión de las tropas francesas. 

Cuando éstas dieron á conocer el proyecto de ocu- 
pación , y tiraron la máscara de la alianza , Clonard y. 
Alvarez determinaron fugarse de la plaza ; pero por 
una indisposición no pudo acompañar al héroe nacU 
do en Granada, 'y le hizo diferir sus deseos hasta el 

5 de noviembre de 1808, que ajustado con un patroa 
de una barca pescadora , y disfrazado de marineio sa- 
lió al alva del 6 con su hijo mayor , atravesando por 
me(llo de los buques de registro que los franceses te-, 
oían apostados. 

Habiéndose engolfado la. barca , logró llegar á.Ma-* 

22* 



17a R 

taró , de cuyo punto marchó *por Cerona i Medina, 
en donde se hallaba la vanguardia de nuestra ejército 
á las órdenes de don Mariano Alvarez : aquí recibió la 
orden de su coronel Duque del Infantado para diri^r- 
•e á Cifenca , á donde llegó el 9 de enero de 1^09, 
reuniéndose con «1 primer batallón al ejército del 
centro. 

A pocos dias fué nombrado el Conde gobernador 
militar y político de Cuenca, en cuyo destino perma- 
neció aun después de la salida del ejército, y enmedio 
de un pueblo miserable por los horrorosos saqueos 
que babia sufrido de los franceses , y contagiado con 
la fiebre pútrida que hacía estragos. Sin embargo , Án 
tropas ni recursos de nipguna especie , no abandonó la 
población hasta el momento 'ele que una columna ene- 
miga le obligó á salir acompañado de un corto nú- 
mero de espectros , pero españoles fieles. Permaneció 
en el corregimiento ocupándose en providenciar lo ne- 
cesario para el alivio de los enfermos y recoger dis* 
persos , de cuyo servicio fué relevado en el mes de 
marzo, y pasando á la corte de Sevilla recibió la sa- 
tisfacción de que cuantas providencias, había dictado 
se aprobaran. 

Después de haber rendido esta pleytesía al gobier* 
no supremo , marchó al ejército á incorporarse en su 
cuerpo ; pero habiendo llegado al Moral de Caiatrava 
con la tercera división el 127 de junio, y á pesar de 
tener solo el carácter de coronel , fué nombrado se- 
gundo comandante de la misma en el ejército de Ao* 
dalucia que mandaba el general Venegas, con la que 
se halló en la acción de Aranjuez el 5 de agosto, de 
cuyas resultas se le promovió á brigadier el la del 
mismo. También estovo en la de Almonacid en el ata- 
que que se disputó á los enemigos en la* izquierda , y 
habiéndose retirado las tropas á Sierra Morena , se le 
confió en 14 de octubre la vanguardia de so división. 



R 173 

Organizado Dueramente el ejército , y ocupada la 
Mancha después de nna progresión dé movimientos rá- 
pidos, y magestuosos, vio malograrse en 1 9 de noviem- 
bre la batalla de Ocaña , mandando la primera briga-. 
da de su división á las órdenes, del mariscal de cam* 
po don Pedro Agustin Girón , y sufrió oon ella los 
ataques fuertes del enemigo. 

Al regreso á la Sierra , que «fué el a8 , se le desti- 
nó con el mando de la vanguardia á la venta del 
Marqués al pie del Puerto del Rey , en cuya posición 
se estableció con solo el regimiento de Yelez Málaga 
infantería ligera , hasta que el ao de enero de 1810 
fué atacado por diez y ocho mil hombres, y la sos-> 
tuvo en retirada desde las ocho y media de la ma- 
ñana 8 la una de la tarde, á pesar de contar solo 
con la fuerza de ochocientos : al llegar al Puerto del 
Rey se reunió á su general con los regimientos segun- 
do de Córdobsr y Al pujarras , continuando la retirada 
hasta la dispersión total del ejército sobre las Navas 
de Tolosa; pero con algunos cortos restos se dirigieron 
por Granada á Motril, desde cuyo punto, y con inmi- 
nente peligro , llegó á Huercal-Obera el 3 de febrero, 
á donde se habian reunido las tropas. 

El *20 del miltno fué destinada por el general en 
gefe don Juaquin Blake, de segundo comandante de 
la reserva , hasta que tomando el nombre de tercera 
dWision , siguió con ella todos los movimientos qué se 
practicaron por los reinos de Murcia y Valencia; y ha- 
llándose con su división en Orihuela , recibió el 8 de 
* mayo* orden de pasar con la segunda y su batallón á 
Cádiz. Con este motivo se embarcó en Cartagena el i3, 
y aportó en aquella bahía el 3 ée junio , á donde lo 
sorprendió la noticia de su promoción á comandante 
del segundo batallón , por real patente de 7 del an- 
terior, al que se incorporó para dar el servicio en la 
linea de defensa de Cádiz y la Isla de León. 



S^ liSi (k M4¡9fftbto a tc «idl¿ y á t Si i ^ ii ^bi iwiyor é 
inspeotor áb 8U> i^gisfÍ6Q4o , ejerciéndkr «Mé* desHunt 
basta qu^se est'inguíó la guardia real en la»^ pasadaa 
revueltas, quedando de Mariscal de Campo y de cnar*- 
tel en Madrid (á cuyo empleo fué - promovido en i3 
de octubre ^e 1814.) 

En 3 de diciembre de .1817 se le condecoró coa 
la gran Cruz de la órd#n militar de san Hermenegildo. 

Los tristes sucesos á que dieron lugar la ioaubor- 
dinacion de los primeros dias del año de 1820, esta- 
ban en oposición con los principios de todo militar 
veterano viejo , y el conde de Clonard que habia ser- 
vido en la bi^nrosa carrera* de las armas cincuenta y. 
dos años sin los seis de aboao por la guerra de la in« 
dependencia, tenia bastante talento para no aprobar 
en nuestros dias los desórdenes de las antiguas guar<« 
dias pretoriaoas ; y á consecuencia de aquellos su sa- 
lud se quebrantó de tal modo , que no^pudiendo ha- 
cerse superior á los iosultoe qtie esperimentó, bajó al 
sepulcro el 27 de marzo de 18^3 , de edad de sesenta^ 
y cuatro años. 

£1 conde de Clonard ^.á pesar de su carácter for« 
mal y circunspecto , era fesiivo y tenia toda la viveza 
propia de su pais , particularmente tn el trato fami- 
liar : una educación religiosa y &na , unida á su as*-^ 
pecto noble y franco , le hacia el modelo de su gerar- 
quía. Jamas conoció la cobardía ; sereno en medio do 
los combates para obedecer á sus superiores y hacerse 
respetar de sus subditos , llenó completamente sus de* 
beres como caballero. Ni la falta de sueño, ni la esca- 
sez y variedad de alimentos, alteró sn salud robusta, 
y en medio de tantas privaciones y miserias en tan va* 
rías campañas , nunca se le oyó quejarse ni murmu* 
rar de las disposiciones de sus gefes. La instrucción 
que adquirió en sus estudios y su constante aplicación, 
le hizo brillar en cuantos destinos y mandos obtuvo» 



Fiel TMalIo , eipefteijniliuir ^ hijo nM|MI|^ pa» 
dre y buen etpoio,|^ buen amigD. Héi^bi las virtih- 
jdes que honran mlKBK)ria » y Telarán en rededor de 



^mi tumba, (i) 



»»»^^^^v^^i^»<»><»%)»^»»*^%» 



Ramiro: escribió una obra que ha merecicj^ Ipt 
mayores elogios de Gesnero, en su biblioteca, cuyo 
tituIo^es ; ^Divinationem Siderálem.^^ (a) 



^^»v^^#»%<^»«v»^^^»^^»<^^ 



* 

.JUmon Terheyer , nació »en 4 de febrero 
»de 1738 , y entró en el noticiado de la compañía, 
á II detoctubre de I955. Habiendo concluido los 
^estudios físicos , metafísicos y teológicos » pasó al Pa- 
raguay en 764 , y en aquellas provincias se empleó 
»en las misiones de los indios. Desde allí se lo llev»- 
xon^ Italia, -cuando la espulsion de su orden , y se 
estableció «n Milán. Imprimió varias obras que había 
>trabajado, muy curiosas sobre varios asuntos liasfa 
lel número de nueve , de la que me recuerdo solo és: 
?f»Memoria per serviré alia compiuta Siocia d' un 
tnqssetto acquatlco.^^ En Milán 1777. I^s otras ocho 
Jas individualiza el abale Hervás ,á donde citaré. 

(No está esacta la fecha del nacimiento de Terme» 
yer en laBibloieca , escrita por Hervís, porqué fué 
•á a 9 y se bautizó á 9 del mes de * febrero del año 
ele I 737. Y fueron siis padres don Justo de Termo* 
.yer, y dcña Clara Angloleti. (5) 



Ci} Libros parroquiales. Ho^ de servicios de este oficial general, y 
«voticiaíi comunicadas por su bijo>el actual Conde de CioMrd. 

(2) Don Nicolás Antonio, en su biblioteca hispana, vsius, tonto 8, 
página 376, escribe: ^^Baimifus Gaditaous , cujus Qivhtmtiünem Siáettltm 
^udar Gesnerus in ^ihliotlwa , qui et foras «micsamait. Succurrit dictum 
„alicubi de boc Raimiro: quo tameu loco iqquirere non vacat, ñeque 
vitanti res es<." 

(3) Libros parroquiales. Henrás y Paaduro, Biblioteca Jemítica,, art. 
Termejer. 



1^6 '*R 

RiG^iMlf Felipe NigolXs: eo la figina'iSi 

del tomo |Rmero , prometí «i|¿bír en este sitio de 

este general , y lo cumplo, anfllpie con sentimiento, 

por no haber podido adquirir las noticias que quisie- 

'ra para Henar mi objeto. 

Fué hijo de don Diego Ricardos y de doña Bea- 
triz de Herrera, que ambos consortes los creo tann 
bien caditanos. Nació Felipe en i^, y se bautizó 
en skS de febrero de 1689. Todos los pormenores de 
su vida privada y pública los ignoro, basta que 
en I a de setiembre de 1727, lo veo Sargento Mayor 
del regimiento de caballería de Malta , y que se casó 
antes de esta fecha, en Barcelona, con ia señorita 
doña Leonor Carrillo de Albornoz , bija del grande 
conde de Montemar. Es de suponer, no la antigua y 
notoria nobleza de los Ricardos y Herreras que los 
caditanos conocemos , sino las especiales prendas del 
novio , cuando Montemar le dio á su bija. 

En 1 7321 era todavía Sargento Mayor , y después 
fe le dio el mando del regimiento de Malta , con el 
que pasó á Italia , á donde hizo la guerra , y entre 
otras batallaa estuvo en las de JParma y Tidone^ y 
enseñando al mismo tiempo en los ocho años de 
aquellas brillantes campañas el arte y ciencia mili* 
tar á su hijo Antonio , nuestro ilustrisimo paisano. 

Por marzo de 174^ 9 ascendió á brigadier , y* no 
dejó el coronelato de Malta, hasta i!% de marzo 
de 748 , que le confirió S. M. el gobierno de la plaza 
y ciudad de Málaga , finada ya la guerra y Ricardos 
en España. En Málaga estuvo mandando tres años, 
porque en 4 de mayo de 1751 , se nota su sucesor 
en el gobierno ; pero se le encargó en el mismo año 
otra confianza del mayor honor. 

nPara arruinar el contrabando, estribe un ciegan- 
t9\e autor, que hacian los ingleses en la costa de Ca« 
•iracas se armaron en el año de 1751 con gran secro- 



iftq mofaos w^ i^sm^^Mw^olwhf'^: 

abarcóse en eiJo^ un cuerpo de tropa» consiaerabre «1 
amando del General Kicafdos, que paso á Canarias, y 
>>^cabó de equipar su espedic'ion em aquellas islas. É8(¿ 
)(^armam^tp jT^é .el que corpenzp un nuevo sistema de 
t>bostilifl^de9 contlra los esublj^ciiniéntos estraugéros 

i^en Áméricar) í. ' . - , . ; i 

. G)nceptúo ascenderla a Mariscal de Campo cri . i jkS^ 
y 8U muertejsncederia antes del año de 1763; pPEqvieí 
ya no lo pone la guia de Madrid de este año ; y aun* 
que be^^i#ír^dojQ{)a Ipj^ntqria de ^c<)tas' de Ma* 
dfid de 17001 4;,^OQ¡^p^rjt este y. ¿tros partticuíareéL 
no be halladp^mas qne fedcríbir de <í^n felipe Éi^ 
cardos; pero está puesto entre los Capitanes Generar. 
les y Gobernadores de lü provincia de Caracas, desr 
de el año de tj^S^, q|Ue sucedió al Bayíio Arria*^* 
ga, y con el caráqtier de ^'l^enieqte General , aqnqu<{ 
QQ 9e cspre(Ki;e) ^::^,e^ esjte izando,, ni el| ^ svi, 
yida./i). .. , . . . 




»^ n;/ it . M:! iit»i[ M 






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2 



i > it) Llbrqt piiriiqqulftl#s.yGaf;^ta} /le Madrid , d^ 14 4e «ano de 1741» 
d« I a de marzo de 748 y 4 dcr mayé de 75!. Namiaon'de bs su«* 
eesos pHodpaiei de*U blstodAde"£spaQa, desde el aDo ,dé i6oa 
hasta, 1S08, pig, 35a. Madrid iSaS. Alcedo ^ Oiccigoarló Geogrifico^ 
histórico de las iddlas, toao I , j^ig. gój. 



, . ' . ' » * . . 



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Í7á iF 

■^ sóbala MÍjR¿tn^ Él aia y 

áao de su oacidatemo 'se ignora , por cauéa del incen^' 
dio 'causado por los ingleseé y^ htAáúAeéiéá *eti:í5^6 , eíií 
él cual perecieron Adós los ardüiioís de lá isla Cadita^ 
ná, cóinó en otras pardea ténéótibs Vá ié¥iéifddJ SáíBé^ 
mos , no obstañté'/qBé é^' dé 'adtígüa'^ ^iétiüg^i^ 
iV>bleza ^ como jque descendía de l^edro Qittíz ae Af^ 
¿uteedo y de Sancho' Óarcia 'AVgdní^ó, ^ ál átticnlo 
dé éáté nos i^emitimoa ieépé'cb á düá'nOfti^'fiíáDiá 

' ;i)ed¡^^^ Bioárígikl €«taaó'é^^^^^ 
tfQ$; esíudios, y tos. cói^Wyl&'coB *tiii!iicbb á^róieéhá^ 
miento » siendo céíeb'ré orador -^ 'elocuente teóiógoi 
Süá relevantes méritos litérafibs fperóii bftndilidos cooí 
una cSinongia y ;Ia dignúí^H de' CbantréMd¿ lá ótedr^ 
de Cádiz ; y en áa dé nóvic|iciíi%re de i 53b toitñé pose-' 
íiotl c|ét ^rcédiánaio cié Niebla' éiír lá metropolitana - dé 
l^víH^'. F%é prótbnbci/tío'álpbstMiCÓ, y táfttbiM digüí^ 
dad de tesorero de la iglesia de Canaria , de ySfiert| 
qne reunia á lo menos cuatro pingües benéficos á un 
tJRampoy en tTrnditrrinnif dinrrfliírj ihntrrr gimfcnirñifi 
el sacrosanto concilio de Trento» declarándola incom- 
patibilidad de semejantes prebendas en un solo sugeto. 
^ Hizo, aónacion itítér ^itóáF» Iba frailer tle san 
Agustín de una casa y ermka de nuestra SeSorá d^ 
Guia, estramurós de IfCf2;j|^ li^ J^^onter^ y camino del 
puerto de santa Maria , para que fundasen un con« 
vento, según aparece y consta de escritura pública 
que otorgó en Sevilla en 9 de febrero de i532 , y el 
16 del mismo mes y ano tomaron posesión de ella los 
religiosos. 

Se dice escribió varias obras ^ de las que aun ig- 
noró los títulos don Nicolás Antonio , porque no men- 
ciona á nuestro Argumedo por escritor, fin Cádiz dotó 
dos aniversarios por su alma, y aun se conserva en la 
catedral la l^da sepulcral del patronato que poseía 



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^ .l$ie ¿I . nombr/e • d^ eu p^dre; 



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Aquí yace el Muy Moble 

Galeazo de Argumedo • 
Que fabríq<^ e9ta'CapiI)a 



. •; i 



lEsta Tosa es paira nosotros tanto mas apreciablé» 
cuanto que apenas se hallarán otras anteriores á la de- 
vastacípn del año de 1596. 

Falleció don Kodrigo de Arguoiedo en Sevilla» 
TÍernes entre la una v las dos de la tarde del 16 
de setiembre de i539 9 Y ^ mandó enterrar en su 
convento de san Agustín de Jerez , como fundador y 
patrono. Otorgó testamento ante el escribano público 
,de Sevilla Luis de Medina^ en el qigie declara es i^a« 
tural ae Cádiz ,, y que sus padres y abuelos están se- 
pultados en la dicha capilla de san redro^en la iglesia 
catedraJ. Ha libado hasta nuestros dias I9 noticia ^e 
,que fué muy limosnero. 

Estas escasas memoria^ son las únicas que tene- 
mos de este varón' eclesiástico ^ porque en aquel 
¡tiempo los interesados recogían laf pruebas que ha- 
cían para entrar én los cabildos , después de, que eran 
aprobadas, y no me han podido dar otras en el ar- 
chivo de la santa iglesia de Sevilla^ á donde recurrí (jl). 



1 



ii) Concepción, Emporio dét orbe, pág. 49 1 , $6i y 57». Carta dcMr. 
doctoral de Sevilla 4(«o Nicoiáa González Brlqefip. 

Se d^be advertir que el convei^to de los Agusríoos de Jerez de la 
Frontera hace mas d^ doscientos afios que se trasladd desdé la croUu 
de Guia al sitio en que hoy se halla» 



23» 



1 8o R 

Rufo Festó AVi¿NO, poeta , y el údico español 
que trató de materias profanas en el siglo cuarto. No 
aolo se ocupó en poesías , sino también ^n los estudios 
de geografía, astronomía , historia y lengua griega.; y 
aunque escribió con dureza y oscuridad, como se Té 
en lo que nos queda de sus obras, por k> que toca á 
fuerza y doctrina se dUtingiiió sin duda entre los de-* 
ma#. poetas de su edad , que no fueron comunmente 
mejores que él. 

£1 autor de la historia critica de España , escriba 
»£1 haber vivido, Axienp, según él dice, considera- 
''»>ble tiempo en Cádiz ; ía descripción menudísima que 
'»nos ha dado de todas las costas de España; lo in« 
»formado que estaba de los escritores cartagineses, mas 
»conocidos en Cádiz que en otra parte ; su esmero 
»>en alabar á los españoles; el enojo con que habla de 
>>los franceses; las quejas que forma del gobierno ro« 
»mano por haber deStruido en España las plazas de co-' 
i»mercio, y juntamente la población , artes y manufac* 
^fituras : todas estas reflexiones han persuadido á los 
^críticos que Festo Avieno era español ; lo cual se 
>>hace todavía mas probable , atendiendo á que no hay 
#>argumento alguno positivo contra esta opinión , co* 
»>mo lo confiesa Lilio Giraldi en la vida del mismo 
wpoeta.*' 

Pues sentado el principio de que Avieno era espá« 
¿oí ¿ no podremos inferir su naturaleza caditana por 
varias razones ? Daremos las que se nos ocurren : pri- 
mera: porque Cádiz en el tiempo en que lo habitó 
Avieno no llamaba la atención de los forasteros para 
iresidir en él por mucho tiempo , estando, como dice 
el mismo Avieno, despoblada la ciudad , infeliz y cu* 
bíerta de sus propias ruinas : ^ 



Cades hic «t oppidnm 

ínsula Tartwos ptiuB ' \ 

Cognominats est , multa * 

et opulens Civita 

Eto vestuto ounc egena, 

nunc brevis , unncdestituta; ' 

Dunc ruinarum ageri est. [ 

Nos hoc locorum prete H«'cu1anéám 

Solemnitatem vidioius miri aihil. 

Esta es Cádiz que fué antea 

por Tarteso conocida , 

Ciudad grande y opulenta 

en las edades antiguas; 

ahora pobre ahora pequeña ' 

ahora campo de ruinas. 

Nada especial aqui vemos 

en que la atención se eogrí* 

sino los eotennes cultos - 

que á Hércules se dedican. 
Segunda : porque cnaado trata en sus escritos de 
Cádiz y sus contornos , se detiene en su descripción, 
y como que se nota mayor interés en ella que en la 
de otros puntos por la prolijidad eu relatar. Ter- 
cera : por lo informado que estaba de los escritcv 
res cartagineses mas conocidos en Cádiz que en otras 
partes. Cuarta : por las qiieja's coDtralos romanos pdr 
haber destruido en Elspana laS' plazas de comercio, las 
de mayor población , artes y manufacturas v porque 
ninguna pei^ió mas que la república Gaditana : y ót- 
timamentc decimos para nuestro particular, lo qitt 
'Masiteu escribe para confirmar que era esjvñol Avie- 
no ; esto es , porque no hay argumento alguno posi- 
tivo contra nuestra opinión que lo hace natural de 
Cádiz ;%ntes por el contrario , la confirma- el haberlo 
creído Gaditano algunos escritores de crédito, escepto 
Mora, en su historia de Toledo jjoe dice, natñó en Ti^ 



lavera, y murió en IJ^fodo; pep eMa w>£^ar espe- 
cíe de qué autor ó archivo la ^ac^ri;! ? 

& cree que * Avieoo profesó la fé en aa edad me- 
dia 9 aunque de joven era gentil. Don Nicolás Anto- 
nio procura esforzar con variqi pasagef de las obras 
de Rufo Festo A^ienQ , que entresaca y es^H^ne para 
probar con ellos, que semejantes lococioaes .soa mas 
propias ele an cristiano qu^ de un gentil. 

Floreciój según la mas seguid^ tradicioD , en los 
dias del Emperador Teodpslo el Grai^de. 

Su9 escritos, de los qpe pos ha conservado el tiem* 
po la noticia , son : 

ffDescriptio orbis (err^.^ 0brn cot^puestaen i4o3 
versos exámetros. 

»Ora maritimc¿^\ qi|f . .9Ppsta de 7o5 yersoSi 
f>Arati Phoenomena.^^ 
ffJno picarunf. Fabtilarúm Liber.^ 
nEpigr amata varia.*^ 

También puso ep yersos yáosbicos á todq Tito Ll« 
tío , trabajo ridiculo y de. ninguna necesidad en su 
época ; pero que al presente podria suplir lo que nq^ 
, Calta de es^e l^i^tprjador*. 

Muchas y buenas ediciones se.han tirado de laset* 
presadas pripieras obras, lo que prueba que han sidp 
.estimadas de M literatos ; de las que yo tengo notiqa 
•iSon : De la de Yenecia en 1 599 : de la de Afnsterdaoi 
i^n 1 7¡3 1 rH^ la de Paris en j 747, cum notis varioruo^ 
Xilius Giraldus, Opera omnia, Lugduni Bjtavp;*UB), 
.jen 1696. Opera et Fragm. Poetar. Latin^ en Londreí 
.en 171 3. 

De ia^cuarenta y dos fábulas de Avienp h^y %J 
tradpcifias al castellano,, é impresas en Toledp c^fi Ca^ 
«de Juan de Ayala en i5S3. (i) 

(I) Rodríguez de Castro, BiblioUcs erparhis , tom. 2, páf^. aoS y ^S> 
4^dqM« «#//. frif'MM/^^tam- h M* A- Jíí»,W^#* A4WS«|fl> Í^P^ff^» 



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Á¿VÁt»OÍt CbAtiKA BE SaA i eré bijó de Martí if 
J de 8Q édpóéá dóaá Mátia de BenaTÍdee^ üació "¿ti Cá^ 
diz siendo su abuelo materno gobernador de esta plaza 
el año de i5q4. A los diez añoé de su edad salió de 
Cádiz con su padre que habia sido nombrado gobeima* 
dóf deE río líénéiro, y eU tfán tol'ta edad ya diáprui^^ 
bas y senaleé dé vaYór en atgüHós (rótt^bates, enlos quf 
obtuvo su padre' gloriosad yentajas contra loa ingleses 
y holandeses. * ' 

Habiendo muerto su padre én e! mismo gobierno 
le subedió en éste empleó , atínque todavía muy jóven^ 
y auúÁentó y heraioseó la eiudád de San Sebastian; 
que su abuelo dóu "Salvador Córr^ de &á babia ediñca^ 
do. En el año de lósS llegó ¿ Portugal nuestro Salva^^ 
dor Correa , y pasó á Madrid á dar cuenta al Rey (que 
entonces lo era también de Portugal , por los indi»* 
butabies derechos de herencia legitima , posesión y 
otros); jáel estado déí gobierno; y S. M. i^ reeligvi 
ípálá ¡eH túhmo gobiertíó , y^ lo declaró Tice Atitiiran^ 
te dé tas costad del sur éil el Brasil , y tomo tal sé 
halló en la toma de'lá bahía de Todos Santos contra 
tos holandeses. T al pasar para esta reconquista libera 
tó. sobre la marcha la prorincia del Esf^itu Santa 
'qiié éstaljá yñ á ptibto dé^sotneter^ á los mismos ho« 
fiáiidéées, totnando ó échshido k pique ocho vageles qiia 
"^IK tefíian , y d<^8embeih!ando , batió el cuerpo de tro¿ 
]^as que esto^ habian echado en ' tierra. i 



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y/ttuj f^muB I, páí?. I ¿7 y SÍg. Nómoeau b'ietionaíre htftórique^arfúf^^ 
^tíM.^,^pág; f94, édiciMí ^ft kkkhánétá»ii de YftK^ Mora i HiHHifi é€WÍ¡ 
ledo, tom. 2^ P^g'44* Nota, No he podido vtr la pbra de Lllioplialdi 
que citael P.Masdeu. • ' '. '"' » "*'* 



Cuando 1Ieg6 á la bahía de Todos Santos , ancoró 
allí al mismo tiempo don^JKadrique de Toledo, Gene- 
ral de la escuadra españolS, quien tiwo su consejo; y 
hallándose la empresa mas difícil de lo que se había 
discurrido, porque los enemigos habían acordonado 
tu' armada bajo del cañón de la ciudad , teniendo ade- 
mas obras avanzadas que habían hecho construir, pro- 
puso Correa iría él mismo con las tropas y marineroa 
de su inmediato cargo, en canoas, á pegar fuego á los 
buques holandeses ; y habiéndolo conseguido después 
de haber sufrido un fuego horrible, fué él la priodh>. 
pal causa de la toma de e^ta importante placa. 

Promovido á Almirante del Rio.de la Plata, lo 
nombró también S. M. General del ejército destinado 
contra los Caleqiliiz. Batió á estos indios, hizo un gran 
numero de prisioneros, entre ellos á su gefe don Pe« 
dro Chamay, y en esta victoriosa batalla le dieron al 
General español catorce heridas , las mas de ellas pe-, 
Migrosas. Este triunfo obtenido el año de 1634 f<^^^i^* 
to mas útil y apreciable , cuanto la guerra que Cha-, 
may nos hacia contaba treinta anos de hostilidades. 

Se sublevó la provincia de San Miguel de Tnca« 
man, y marchó Correa por Real orden, mandando 00 
ejército para pacificar los inquietos ; pero hallándolos 
tenaces tuvo que recurrir *á las últimas razones de los 
Reyes ; y después de muchos combates muy sangrien* 
tos , ganó una batalla memorable , en un parage lia* 
mado Palingarta, en i635. 

Durante el tiempo que se mantuvo en esta provio- 
cía casó con doña Catalina de Yelasco, bija de don 
Pedro Ramirec de Yelasco , teniente General y Goben- 
Dador de Tucuman ^ con lo cual volvió ai rio Jeneiro, 
de donde conservaba el mando, con la administra- 
ción de las minas de San Pablo , en cuyas inmedi»- 
ciones fundó la ciudad de Pernagua. Poco tiempo des*, 
jpaes pasó á socorrer á Pernambuco, y allí ejecutó 
Aiil famosas operaciones. 



Era páeflt ^ pór^esta ¿pocb cnaddo liábiendo pedido» 
la- recompensa de siie i lustres y. grandes servicios qqci 
acabamos de referir v el Rey. Ie^.prometió crearlo Qnadcf 
con grandeza aneja v coo la coDdieion <{q (||ie se.;m9fiq 
tuviese tres años inas ea sus mismos destíp.os,.fH>r 1^ 
éonocida utilidad de su presencia en aqui^Uos ciíatk^ni 
yi estando en el primero de los asignados 5 lué acUma-l 
cío en un motinv en Lisboa^ el- duque de'Qr^g^n?», 
por Monarca de Portugal ^fco i.64o>^:y. babieip^iUer» 
gacio la.nueva al Jenoiro^^de ,est^ CPÍmipai-tcMinitlIl^ 
Bo titqbeó !en reconocerlo por Jtmo^ tal era m i^^'^ 
lanciaide ánimoy- fidelidad , segqn idi/sen. l«S/.iiieaio-i 
rías portuguesas , pues pospuso lá proo^esa^que le.ba«i 
bia hecho el Rey Felipe lY, para seguif.U iD^vnít^^ 
eioDi (a) 



I» o.» i'> 



!.. ! 



Su nuevo dueBOtletCOnfíaud-todavía tres^ «aSw* ^íb 
^1 gobierno que tenia,. y bábiendo vuelco é.^o^tugal 
el año dé 1^644^ so creó á favor 4uya i^i /eippleQ 4l^ 
General del cómboy , de las 6otas del Brasil ^ coü ek 



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' f " * ! ''1*1 

'^(«) Windf^ dé^QD lumbre de 'Mrai;/tíiiéfSléMoWáMíá!Í^ tí 
cofdtfcta s^^B,^^)^ ijaiye : siguió C4»'rréa: éi babiá.oacidpen Q^b/^arr; 
sallo del Rey de España , 7 prestado juiámeoto de fidelidad al jMfiór dua 
Felipe IV , cuando se alistd eo sus reales banderas, y cuando tomd posi->' 
sioQ del gobierno , que 4 so piedad mereció. Nuestro Rey 'tenia la pose- 
sión y derechos de naturaleza indisputables á la dominación del Portugal, 
»as antiguos ^ue ios de suiotro.vasallo* el Puque 4e Branq^ ,< y iip% 
Igiales : y p6r oinguo medio se puede salvar, ni aun disculpar, a#ta ac- 
ción 'Iriéoüseciieoté é Infkme. SI Mibik^ servido bien al Rey .;eatdllté,iUiei[ 
^ fo liat>ia recompensado S«..M. cof^scensoSf^con encargos de^ ^^y3(^ 
confianza , con bríllaPntes empleos, con buestos lucrativos V <!on ptoní^^sf 
de mayores dl^atdades'. .Por tanto ; ' al ^dar Correa tste nlso p^» 4 tqum 
justa mente le af^mos , se olvldfS enteramente^ de las leyes^de la religiooi 
y de la honradeti Slrvaboos pots,los estravios ágenos de mayor lndta«^ 
«lento para no .perder de vfstfi es todas nuestras acciones la justicia f .^ 
honor, porque sin estas dos calidades todas las demás, que se dicen vir* 
tildes , caÉabián de natuMeafc:.^ dljasá lo que se qoieea este es pa tor^ 
l^orron.'qiie ni. s^ puede lavar ai 4)scvlpa|p , y seria mucba mas admirada 
Salvador Cofrea, sino diera logar i que se escribiera' esta p^liKraa en'^ 
líistariaj Otros con mas nimiedad nodiidaráo acaso Cfcec qif^ lodaai^apff 
Das que tuvo que sufHr de la cdrtie y cortesanos de PoctiuEtlf fiíeroo per 
)B¿o¿áttfiaocaltoda'Sadctlaaatad.- -''>^ - c'^- i>^'^ -* \^ 3 



i96 ''8 

feHcidad dichas florat* ,^ |)tiw de* 1m- liiriaiidnet^ ^né 
praeoraban ímpedínd^: IW^ est^ tvempo' propiMO al 
pdrcugts^-ei)de9eiilmiiit«ntxil dr otra^ mioai'de. orací» 
Sáoi'P^bto', á étpeniMí 'dd ' conooiiiñeBtot grande qvo 
fttífá lde^a^M)l<06 termnio»-, 'y ;en 'ima 'imipáD geMral'iM 
Brsiaíl , que* formó d iDÍNtioíGQnw^tdtviaPcóllM laiv 
0Hé ttsifl(ifldáé generales '9' eníd para jt iniiiiio<en qcra a^ 
encoumHron cerca d^ CuarenM aoMidtepveft. Sata propof 
aiieil(Hi'foé^<eOfiio<er»Mgtriar<»éigiMÍ de o^eilafcérim 
yMle ^raicíé pdr «aorha^epaiiítio initcraavléa^ pcÉipeM r 
ttíamewté-de'reiitai'con'el ikbloKla Cbode^ty atJaa aú^ 
ñas li^ga^en é prodeioiir^' eraría iq[iiÍQÍ«mo8*mU cm-< 
2dddsy lo haÚtíXL marqfiés,''<bD el elncarpér oiensa dét 
todo el oro que de ellas se sacase. Con tai prc^aaess S0 
diicdrAé ifeMmpetísad¿di^'tckk>s'sbs>a0rKcM»» y aerpre- 
l^aivibaí ií i%gresa¥ ai Brasil v ^ entablar aiia< projéotoi^ 
eéaiid¿, la malignidad^ da< aua eoeon^^'y k» calialb 
ámiiisí^sa ^ eHd» le impklíetotli la panéda, i y! aÉúoocs^ 
ron en estremo sus méritos. Esto fué en los dias del 
ri mcr. JRe yj raganza ^ el que murió en 16S6.1 perp 
urantü la regencia de doña Luisa de Guzman ^ por 
Ij^ tiMPowlA^r daso^bijo Aifop3a \l ». H^ ejpsc^U^ ,ua 
aiichHlt)^ cMOfyD^'TMii^a aleiar 'caída^-v«e''0M4» parma^* 
CÍA de Correa vá sU'descuiM'iaiienta.. 

Los bolaad¿^ sé ¿apoderaron dd. reino de Angola 
M' África^ y siendo eata.oonsmca'de tanca ioaportaaeia 
pim.lWtugal^ por- bacar ¿]¿ iallajc^' negror » páiift', IK 
ísjflldyatfott de las millas-i ¡f' pato' Mis ptevitfóa ^é'^» 
Indias^ 90' aeoidó que ^jarrea pásasela eomirtuc i»a 
fiíerté en Quicongp» para ^^rür el coúíSkcí;o emné 
átnbas naciones , á pesar díe *<Kra *t^rcew. Unodeiea 
pf4nQ¡pi4e8 ministros de Estada^ ^oáieaeaíigó Áas de» 

Jeieritret^msTo^a» , que la faMheneia qoo se tenia etf 
su gran cáp&cidad, y del celq^isil, elü^x^^^iMAÍ i^tAWVO^ 



r^ 



eleqtion fvé ttsánimein^te t^plrodida,. . Bi<B|n Qonocí4 
Correa la d(^le íoiencioa ;del jpiérfido que. le hablaba» 
pist» prefirieiidOrBáafDpr^.^lsfq^ los^otore^ poftugui^is 
tet^ Ifl glorU 4b) i¿tcw*iacftp¿i,p«t^,flpn^ 
dOqAe lo 4pQU«»ÍQqr M .?oríyg4jíj b#?ilii»»inui^ 
por lad cootíiMM^«arraipy.dMát^<|q^ eff\epfwnif^,\f ^ 
tima didastk ; y qa« fel iesoro público ei^^o^ faaüstc^ 
levantó á bus |prof>iaif .^fp^oMS uo cuerpo <;le >quiaieo<i 
tos ho(DlKe«.loA m^ de ellos.sel^c^QB., y iPop^fi^va^ 
|eé)8e Uxoiá^U feUpar£^ fljej^^i^.f jdonde.coiñíppta*- 
ba dre^iarlp; j. allí aiimeotCq cip^P! y^^c^- W?) « ^ly ^flí 

}oB quidientosw ./. , - ,. ;: - , .^ 

Partió del Jeoeíro por mayo de i^58, y if dar jvj^ii 
^ Qiúcoñ0f>v lUmó i M'icabqs á/;oD3ejO:.d^:g1i^a^ 
para !deoirje,' queren lug^r, 4^ bat'^? ^ ?fuerie q^^iJ^n 
l^i|d<»0Aba]M«Q kvapu^Q.ei) rl^ íp^PP^^^cf^of^s^^^ 
pueblo>re8Qlvia sitíar. á An^lá^ c^p^t£)V.dejaqne| F^i^^tt 
f sin que hastti entonces se hubiese penetradp.4 qué 
fin servirían mucbas figuras de mad^ray'y-aqa^ci «pajl 
qw babia.-^gibarcadp^^ l^;niaadq pqner^}^re €}.;^cá<» 
Ear y> combés de. sus . navfofi}, .y fij^r<^,f5g ^ puorlpí 
P.i#(^usQ:lne^r «rebordar 4 bBq#í«, í»cf?PtSfl *if?^<Mi .^ 
soldados y .m^ipero»,. y. sln,dgjar .^p sQ{p 4?9f!?^^jf^ 
l4s embarcaciones . grapdes ; mandó iin,parlamQiit^r¡f) 
para que dijese, al gQP^ral holandés , ]que estaba pi«'C7 
BUadidO{4Q, b0etroe.4n9PP de,?A«íg9Íay, qjup ¡sip, agii^fif 
dar é'4^.vice,almii?5i|Jtef;,,ni lí» dí^ 
tebiaíiiq0íi^wl^>4^Wjb^.á,fpl|^r 5fi y^qrifa^y iffí&f» 
caso de hallar resistencia ^ se vería , á p^sar suyo(, pblif 
gadp á seguir las órdenes.que t;enia ^ que>ran de no 
dar «cuartel 4 nadita* El. hola^fJ^ lie contestó bruscaír 



188 8 

marcha. Gonsfruyó un fuerte , batió oomplefamente mi 
lioerpo de n^oe del Rey de Gongo , aliado de' los bo^ 
Ibndetes y atacó á la cindadela , cuyo Tivíaimo foeg0 
áostuYO á boca de canon ^ por lo que perdió mucbísi- 
ma gente , y sin arredrarle ei inminente riesgo iba se-* 
gunda vez á asaltarla , á tiempo que pidieron capitula-» 
cion los de adentro , la que le concedió señalándoles 
diez dias para eracuar ei pais. Lo aerificaron poniendo 
ém proas para la isla de Santo Tomáii , que babian 
^uitadcr á los portugueses , si bien la abandonaron 
también pocos diás después, enviando el general Cor« 
rea algunos buques que se posesionaron de ella. 

• El año siguiente atacó otra vez á las tropas del 
Rey de Gongo , y las deshizo enteramente , en memo« 
#ia de lo cual , le permitió el Rey de Portugal , anadie* 
se i sus armas dos reyes negros , por entivo del escuda 
Al cabo de ires años de continuas campañas marítimas 
y terrestres dio la vuelta á Portugal, lleno de laureleSi 
después de haber tranquilizado y restablecido el co« 
iñcTcio de Angola , sin que tantas dependencias y no* 
fptieñ le hicieran olvidar el cuidar de las misiones, y 
^ra este efecto fundó un convento de capuchinos 
franceses é italianos. 

"^ Servicios tan radiantes solo dieron lugpr para ao' 
ilietttar el odio del ministerio , y recusarle el cum* 
|>linuento de la promesa de ser creado Conde ; pero 
¿ste grande hombre siii darse por etitéildido ni $tn¿ 
tilció' de tales injusticas , hizo entrar á su hijo pri* 
mogénito don Martin á los quince años de -su edad 
en el servicio ; y fundando un vinculo con la' condí- 
tíori que aquel de sus descendientes, que no hubiese 
fcervido pordiez añois á lo m^hos por tierra ó-mar, no 
lo pudiese gozar. ' *' 

* Él Conde de Mica llegó á tener mas favor en la re* 
gencia de Luisa de Guzman , y por consiguiente se 
halló en mas proporción de incomodar á Correa ; sia 



5 .'89 

einbargt) qtie por estos años y jpot miras políticas (o 
nombiBron ministro del consejo ultramarino y de el 
de guerra. 

Las grandes riquezas que había traído de las In* 
dias occidentales , y las que habia reunido por su ma* 
trimonio , y sobre todo lo famoso que se hizo por sus 
operaciones , dieron motivo á que sus potentes envi* 
diosos buscasen pretesto , para alejarlo de la corte , y 
del Portugal ; y bajo la apariencia de algunas turbu^^ 
lencias suscitadas en el leneiro , por un cierto Agua* 
tin Barballo, se le envió tercera vez á que mandase 
al Brasil. Dio la vela desde Lisboa en lóSp; llegó 
sin mas fuerzas que el respeto que su nombre ins* 
piraba , lo cual bastó á restablecer la quietud y paa 
en su gobierno. Esta calma lo incitó á pasar á las mi* 
Das de San Pablo ; pero apenas se ausentó , cuando 
Barballo y sus adherentes se sublevaron de nuevo, ñU 
borotando la ciudad de San Sebastian , y haciéndose 
declarar el cabecilla por gobernador. Retrocedió Cor^ 
rea ai aviso del tumulto, y se. encontró delante de lá 
ciudad desarmado y solo ; no obstante pasó adelante^ 
y la guardia de la puerta quiso prohibirle la entrada^ 
pero mirándolos con ceño y fiereza , les preguntó si 
acaso lo conocían? Aquella aegoridad que d^ el vsAoi 
y la inocencia fué la causa que lo^ dejasen entrar, y 
se aterrorizasen los culpadoe^ Prendió alv4:ettelde'|)r¡fMi 
cipal ^ y el sosiego sucedió. i 

Determinaba enviarlo á Europr; mas las repré-^ 
sentaciones de Manuel Freiré de 'Andrade,comandan-i 
te lie la flota , y las del; auditor Sebastilin Cardosó, Je 
hicieron mudar de parecer ; ^ y habiéndose formado f 
perfeccionado el proceso de Barbollo , estuvo convicto^ 
de r^jelion,'y *86 le cortó la 'cabeza. Los partidariot' 
del reo procuraron oscurecer y denigrar el crédito y 
reputación de Correa ), para con la> Regente, cuyos mi- 
nistros svficsoB9pTpf4kk^*tí¥»Qcmoaj y asi á penae^ 



vbbtté' i' If sin oaao^^f OMÍguiereo -m fmoit j taé 
iKíjmdopút ia iDiiefaiei4efi«fbtiJl0« fáieiiófmndio en 
tu arresto 9 y al fin lo condenaron á dioi tñcn db 
clcitkxo i Alficm , y a ^ue pagare una gi^ocaa cantidad 
de dinero , socolor de inulta ^ y por es^irae de ia 
é4«i<oQpfioaéioo pagó otra auioaaim maa 'C9oaidenib]Q 
/La mayoría día AUbnao VI ^ Je fué fiiaa favorable 4 
(bjrrea t <}i^e el gobtenno de . la tutoría. £1 Cobde dé 
Caald^oaelbor , favorecido Áe eatePriocipe y aü pri^v 
Hier aecrelario ■ de Estado , lo deaínipreaiooó de laa 
fiíiaas acuaaáoDea 9 que había habido eontra Correa^ 
^ ae le mandó tnrupaae su plaza en Jos .désttnoa que 
aa fe couGrieBoo , y tributó «iempre justicie i kia 
grandes iméritoB del General ; pero ránque potéotw 
aimo CaateJkmelbor , eii él interior de au Bey , nece* 
ahó, como buen palaciego t»nser va r reapetoa y ateof 
dfcr ¿ loa ^demaa Biinistros^ loa cuales siendo heéha? 
fas del eonde .de Mica ^ habían hei'ediado. U .ieoenaua^ 
tad que éate profeaó á Cátp^íi el q«e loonisínAió iooii 
fObrado disguato qnt su hijo mayor aceptaae di titulo 
(ie Vizconde de Aseca^ habiendo tomado eate espediedh 
te Casiel-melhor, para facíUtavle la grandeza de la que 
tra tan digno y merecedor por suHaeimiéDto, y 
moy dondigno por ^aúa particoli^ea é importaoMs aer«! 
Vicios. Y»cuafido sa le iba á despachar tá .tan auapifla^ 
^ t^ol» de Céndevan^vlacoii desvaDeeidas susi -mpe* 
Tanzas por la deposición de AUboao YX ^ el cual ' es^ 
tando . ya para sor aprisionado, pidió le trajesen á 
Salvador Gorreft, pe^rú oírlo acerca del partido que 
debía tomar este Motiaiwa despreciado .é jufeliz^.y aun 
que por entonces tenia* Correa cpsicebanita aooa ds 
edad , le. aconsejó totnase Tesoluciones vigorosas^ para 
que prevaleciese su Real autoridad ^ y se ofreció á eje* 
cucarías con valentía. 

No se siguió au dictamen^ y caosgdo de .malgastar 
9ms taleacoa i fuerxaa » eaperieiKía y óm aacre ios .cotr 



8 f9i 

fesandé BikTeús&£ una casa de Jeámiaa cmt ániínb de 
acabar entre ellos sa vida , vktleBdo la ntanéi ■■ íto 
novicia: también se vlá frustiado este de8Ígnio|, poy^ 
que le obiígóvá «al'ir del iloviciaéo las herMiaeiquét 
Bnos asesíuosi dieéoia á sóbíjoi úlY'iacooém\^é¡!^s'yfaé 
•uoedió el-;c)eeiierlb á qoe .trpndefiascm al herido^ A 
Sal<vadxMr Gonrea se pevoftkío fuese á! vWír ése casá^ 
OOU: id cocid«olon de que, na saliese de eHia: tal táa 
el odio 'Y aborrecimieatc» que aiguooS' empleados' dol 
aiitii^Qr gpbieroo le teii¿«i^;Pi)OQi. idespaes.se perm^ 
lió áliMaátiD Gnrrea fuéiei&Sceobfil'v'tn^lDi^ ofuhtf^ 
lUDla^e< guaepicji<M>:e)i;segífankiiiO:ique mraddiá , y 
alli mismo murió á ios pocos diaa de 8|k iiieop|M|M 
ración. 

wrflHR esisiuu en^fiue iiiieurJivuii wsw iN.guu.uw cm 
difunto, y el cuidada que necesitaban sus menores 
|^|í)i,, ¿oúoiiho^üéf'ón tbsk lúiim^oa JHa$tá i^e süa /fio^&t 
cnemigoüíi'y se te permitió^ á Gwea, go2af0é de Kf^ 
(ertad para atender a sus parlicuIajfeS' intereses ^ |^ 
á los de sus nietas , siendo estcnsivo el permiso pái^ 
^%ie tamlMent pudiese asistir á losrdoa* tritmnah^ de 

^íiQ.etra mimiro^ i .■.•■... ■ .' ' '?i 

-; í Tanro^ cjettl^|>^l^ de í ngf athulí y de m jastiptd, p» 
MaierQnf.Iiacee> mudar el carácier eimpv^Kledor yW 
licdsa dé/ésite anciano cabatt^ro; pués^ á la edad i£ef 
echen ta años pesó á ofrecerse á Pedro ^ Príoei^e y 
regente ;de: J^ruogal 9 {lara marchai^.á ceduoir el sei»n 
no de Pata en la costa oriental de la baja Etiopia, 
que se habia sublevado contra los portugueses , y 
descubrir despnes una comunicaclou por tierra en- 
tre los rios de Cuamadon y el Monomotapa , con 
el reino de Angola ; qo se le admitió la oferta , y 
vituperándole uno de sus amigos el deseo de ir en 
persona a tan dbtantes partes, y en una edad tan 
avanzada , le respondió era por morir con el con- 
suelo de oir cañonazos basta su postrer instante» 



^ 



' ! Finalmente , habiendo gozado síeníipre de bneng 
•alud y murió en Lisboa , en el año de. 16&6, á ios 
aoTenta y uno cumplidos de su edad ^ muy sentid 
do de todas las gentes de razón. Fué' Di«iy rico f 
muy generoso , y ademas de muchas liiMosnas <\ue 
dejó en su testamento, y del coiHenlo que dijimos 
fundó en Angola , fundó otro en la provincia del 
£spíritu Santo , llamado Nuestra Señora de la Peñsj 
asimismo para capuchinos portugueses, el cual di« 
cen que es maguí 6co, y también un colegio deis 
compañía de Jesús en San Pablo, en el Brasil. 

Óompuso memorias de su vida , que no se han 
impreso (i) 



— / 



(i> Diccionario de Moreri^ letra C. articulo Correa, el coal dta al 
Conde de Erkeyra, eo su bistoría de Portugal, y á otros autores portogue^ 
IIB9 que no be Visto. £ste artículo «slo la nota anterior , Ío debennot al et^ 
tudlo de nuestro don José Miravel y Cásadevante , el ooe también ocnp^ 
logar en estas memorias biográScas , porque en la edlcfon es flraooét del 
Moreri de Paris,, del a fio de 1718, 00 se lee ningún Correa .Hacen igMal*« 
mente mención de Salvador Correa , entre otros el bietipn, Fortmf^ tom. i,' 
j^ 617. NomüMH pietiúnairg , Ust.. p. MM. Cbaodon et Qelaiidise , to^ 
>Bo 3 , pdg. 638. y el Epitome de las historias portuguesas , por Manuel de 
Faria y Sousa, á la página 334, dice: „CorrÍÓ luego loebiarés del lírasv 
ii^Cdro Pers Inglés , con^ ocho oavlofi, tucida^nte y axmas , mas ^ pro-^ 
^▼écbo, hasta que con pérdida del Almirante y veinte y cinco Moaquete- 
«ras de trescientos con que asaltaron la viUa de Vitoria, qoe envescidMí 
„de solos cuarenta y seis hombres con la espada sola, que capitaoeaNí 
y^vador de Sá Benavides, hijo de Martin de Sá , gobernador del Itiodeijift* 
i^ro. que pasaba en Socorro de la Baia «vergonzosamente , fio sacar las 
i^paAs délas correas, perdiendo mas de cien Mosquetes y una Bandera 
«Jboiando ss embarcarso , y levando fbrros , dicroo velsi al vteots.*^ 



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g 19S 

SaivAiSor Josa* Ma^£R^ cuyb hoitobre te him 
concKiido por sus miicbos escritos, y aun muciio nias^ 
por sus impugnaciones ál doctísimo Feijoó. Nació ei 
año de 1976 , y se bautizó en i3 de junio. Pasó á Ca^ 
racas de corta edad , á mejorar su fortuna , atraido de 
lá facilidad de tener íaHi uti tio que podría darle la 
mano; ^it^échado de un encuentro que no ]e perm¡«- 
tia permanecer en su patria por entonces. En Indias 
se aplicó mas al estudio que al comercio , ni á otras 
"de las industrias con que los indianas procuran hacer 
caudal. Los hombres de ingenio convienen eo ser 
«por lo común desinteresados. ^ > 

Corria el principio del siglo diez y Ocho^y e{i 
^1 las disputas de la sucesión de Garlos Segundd. Un 
pli|iel anónimo relativo 4 <^ta materia, y nada confort 
wm á la causa pública , le atrajo muchas calamida*^ 
deav ^^16 duraron pdr largo espacto de anos. 

Venido á \k corte , vivió ep etta con estrecliev; 
Y empezó á escribir para 'oíantenerae , estando sli 
principal talento é inclinacioa descubiertos acia Jas 
materias políticas é intereses de los príncipes. Cabal<^ 
mente promovía esto^ conocimientos á tiempo en que 
la nación carecia de muchos de ellos. «r ' 

Et ffSisíema PolUicode ia Europa^* le produjo la 
protección del señor don José Batiño , áqm^I Mlniscr» 
conocedor , y honrador del verdadero mérito. Diseco» 
niendo el que había en Mañer , le hizo buscar , y le 
dio el empleo de Visitador de la fábricas de Madrid 
y sus cercanías , y con él un sueldo de quinientos 
á seiscientos ducados , que aunquembderado, le puso 
en estado de dedicarse entóraniente á escribir-, ha- 
biendo asegurado ya ^ccm esca especie /de pensión su 
subsistencia. 

En una ol)ra enciclopédica , como la del ffTeatro 
wCriticcf* y su continuación de las. ptCarUu Erudita^li^ 
no ^ra 'posible' qorsu> autor jdeyaaéde caér^en.alganoa 

25 



194 » 

descuidos. De todts las impugaacioded que sufrió el 
ffTeatro Critico^^ tieae el primer lugar el %>Anúteatro 
nCritico^\ que empezó á salir eo principioi del aoo 
»KÍe 1 7^9 , tres anos años después que se publicó el 
primer tomo del wTiealro/^ 

Tres tomos se impugnan en los del y>4niitecUro*^i 
€l estilo , á confesión de su autor Mañer « no cor* 
^responde al de la obra impugnada t ^^^^ ^ preciso 
confesar que abunda toda esta impugnación de buc'- 
ñas noticias en lo que mira á geografia , fisica y ma* 
temática. No deja de notarse acrnnoní?. y apltora en 
el modo de impugnar ; mas era el. abuse quq reinaba 
fpoFr aquel tiempo en esta especié de e^ritos, í 
r '- Empernóse lá disputa bástau tedíente luego que eo 
d mismo año de 17:^9 publicó el maestro Feijoópa 
■^iJluMracion Apologética^^ : en su prologo 00 se t|^ta 
con mayor méderacion la persona de Mañer. Ea 1 7$! 
publicó éite la imputación aj tercer tomo del IJeatro 
Críuco , y la ^Réplica, isatísfac^^ia^^ i la Ilcistraciog 
Apologética 9 preteitdicado no tarf á su adversario noe^ 
vecientos noventa y ocho errores, en cambio ds 
cnatrocientos que habia hallado el P. Feijoó eo el 
ffAntiteatro^^ : si se repara eo el prólogo /del lomo set* 
jgupdo ósiV^ArUiteatro Criüco^^ » se . encontrará que el 
«aldr era igujal en don . Saltador Mañer, Hubiera ^do 
inas ventajosa al progreso de las letras esra contienda 
literaria, procediéndose en ella con mas templansa. Ls 
ísinceridad no €olo es conforme á Ja inocencia de las 
costumbres ; es indispensable en un spbío. Nada apro>- 
vecha-mas á las letras que el uso modersálo de la criti« 
-ca , y liada es mas opuesto é su progreso que el al^ 
laieniode la voluntad con la sátira, r i 1. : 

En 1734 publicó Mañer su f>Cñsol Critico^ ^ rer 
aplicando en dos tomos á la pfDemosíracion. Critica^ 
tdelTeverendísimo padre Martin. Sarmiento, beoedÍQ^ 
^fmo^que había ralido á la defeosai de su. ffM^i^í f!eir 



jo6, ]^r haberlo indhitdo Mañer ett la wJíé^P'ioci Sa^ 
9>mfactoria^^ La erodieiotuy doctrina que rema: en 
los dos tomos .de \dL.f^Detnostrá(Mn^^ • es soperior 4 
tódét akbáhíi^al En el >{^l*éllogo dél'^mo¿¿, refiere >Má- ^ 
ñer las difieuitddes t|tie cototó obtiéoer ea el Consejo Ja 
licencia para itíipífitiritló. ' ' i 

No fuera inútil trabajo rédnctrtoda la ¡mpi^éa- 
cion tk Mañcr, por el orden 'de los' discursos de ios 
tres tomos del Teatro Crítico , i una especie de ro-> 
tas pcrpetuaé), tjaitátido todo lo que puede per satí- 
rico, ó quisquillas d^ la^ que ócortipañan fiíecoente- 
mente las dispi^tas literanbs de ecíta naturaleza* 

Concluyó Mañer con est<ys cinco tomos su im- 
pugnación , y enfriada Ja disputa fué en lo auoAivo 
tino de los veneradores ^1 ilustrísimo Feijoó. Los 
hombres cuerdos llegan por sí ^mismoa^ á reparar :slia 
defectos : clécifMoe éfttb'por ámb(M añiiagpviiítas.' . 

No iBiolo^ se^étingiiió'Mafi«r • por 4áa ^nibugnacio- 
néSTefc^ridaS; A-^te'syy^o a¿ le deberla ^intitoduccion 
del í>Mercurio histórico*^ - ^ y «tva número grande de 
traducciOnies. No-se poede- negar, que divulgadas e»- 
t^s óbra^ , ba^ contribuido mucho ¡á'kr pública ilus- 
^ tración que se «advierte en 4aa «naciones. Valióle del 
anági'afma de Mr.^Lémargoe, tiat^*d^pacl)aií.máa;bieii 
las obras qtie'tli£Kdutíá. " - • ' ' '' ¡ 

S^YíóélfTkúW^wMór^Mri&^twS^^ jffliode'i.^38^ 

y continu6'éti)ratt^adnc<;k9i^éiimpreston detesta obra 

j>eriÍSdi^ htf^ta r^^^íié'íébw^ de ^I74S, 'etn qiieidon 

^M¡gue^)ts^DaOftvalbanc6f]^m4l^ pecu* 

niarío^j^aMH^mtMMiai'la ^émgiéJmpre^íondélAIcrcurio. 

'Nb(sotb(SMJgdi4'M«iev)Din(a vazonabie ¿btimacion 

rcoi^'lá ilfC^ái^éipiibKdáCfigír ^e bbrsB, ilé^ a Formar 
vcajB^ál teas^tfub Medkltio,i hasta ^ue^^fitno de años pen« 

^éó^^^retiiraMbiiit^hbspiíai 'general de lUtaAM chi) sos 

defectos \ • eomO' ¡ l4> <hi«é en r aPÁ» de. fcrbnsroi • de 1 74S> 

^^riv«doiyíi^IM» iatti^en«io&4elIMaiowíoJ > 

25 • 



y 



Por diferencias con- su admiqistrador , eobie qpe 
publicó un tiMarúfieUQ^l iippresQi dejó la residencin 
del hospital en 6 de*^.iil«de 1 749 9 y poco después 
la corte. Acercáiidos0 á su pácria!,.y ala cQmuo délos 

.buenos oristianos» fijó .80. residencia de seglar en el 
monasterio de lá Breña , uno á% los ,de San Bi^ 
silio de la' provincia que llaman del Tardón: en el 

«cual lleno de mérito y de, desengaños , feileci^ea %i 

' de marzo de I75i , de edad de setenta y cinco años. 

- ! E) catálogo de sus propias obras impresas y manus- 
critas, formado por su intimo amigo don Antonio Ma- 
ría Herrero, Secretario de |a Academia médica de Ma- 
drid , y sugeto acreditado por su erudición; y que 

•loVopia el docto y escelentisimo señor G)nde de Gam- 
poménes, á quien logramos tener por crt>nista de 

tvMañer^ es el siguiente. 

1/ Ortografía español^^t /un v#t. en 8.* 

*' ' a;^ : Hüftoriá critica ;de la Pasión de maestro señor 
Jesucristo 9 un vol. en 4.^, en-Tersp^xMi not^s 

bistórícás y critica^. 

3.' Ronquillo , defendido contra el error , que lo 

■■"■•■' i ! cree edi^lenadOf papel ep 4.^ (se hicieron dos 

i- impresiones^en Msdrid b^sti^ el añpdci 17401) 

íi'j 4^* Repaso -ge wjral de todos Iqjs is^critcif de Toi* 

res, papel en 4.® (Madrid 1798*) 
./ S/ ' Belerefonte literario: répliica á una respuesta 

delflntecedentQ,;papelen 4.^.(liadrid 17^9.) 

r '6/ > Disertación '¿¿ridgaihist^ica, sobre ..el Juicio 

. . iMiiversali.dciin'pQr itícidencii Jtrataf-.de lA 

. •: iii '. i mil años literalmente entendidos ideii reino (je 

Jesucristo en la tierra, que ban de p^Boeder 

al Juicio universal , un vol. en 4.^ (en Madrid 

en la imprenta del reino ^ en el año 4c 1741») 

- jrj* Defensa de la precedente «DisertacioOjOpiitra la 

^ impugnación de lui, doetb anónimo: .este fué 

eLfeveiendisimo VelasW:t:del^d«n do.fV 



Francisco , Catedrático d% Alcalá y Comisario 
general de Indias, un .iíoJ« en 4.^ 
8/ Sistema político de la Europa , papel en 8.^ 
^ , Fué este, el primer escrito- en que- ocultó 
su nombre , bajo el anagrama de Mr: Le- 

• janargne, temeroso del suceso. Ija universal 
' aceptación del público se acredita con babero 

hecbo la tercera edición antes de cumplirse un 
mes de su publicación. Mereció tanto la apro- 
baciopr del señor don José Patino, que bizo 
^ivas ¡diligencias para saber quién era su au- 

• tor: lo llam¿, le dio gracias, le pidió dicta- 
men sobre algunos asuntos, y le dio el primer 

, suetldo, que tuvo esie infeliz literato despuea 
. ^e l(^ mayores ^cabajps.., 
, 9/ (JEihArbiitrpSujizp:. pápete^ 8^v contra otro 
. ;. spb^e el ^ofiecedente. 
10/ Historia dol í^rincipe Eugenio de Saboya, un 

vol. en 4.° 
II.* Novela bistórica del -Conde ^eckeli, un voL 
_./ . • . en 4.®^ 

I a." Vida de Ttíamas Kulikan » un vol. en ,8.® 
::;• *3.* Vida del Puque de Riperdá , dos voL leo 8^* 
14.* El jEamoso hombre marino*^ papel en 4.^ , con* 
tra un discursp d^l Teatro critico. (Su autor don 
Alvaro Menards , en Madrid» 1734.). 
. i5.* Ant^a^rp Cri(|ico, ^mpqgpacion al teatro cr4- 
, ^^F9,<^ ?• Feijoó, cinco tomos en 4.*^ Salieron 
en 7 de juniq de 1 7,^9 y 7 de agosto'de 1781 
y 1)34: 
^..i6A,í^^J)(Uiú^CL^<^ntra. el Administrador del 
hospital general de Madrid , don Luis Mer* 
, . . ,^,gel¡na.), 

No se' íiahia de imuchas Craduccioiie# lúyat , por .no 
abultar este ¿a¿ál¿go. ' . 






19$ 



Ohras que dejó inéditM. 



17.* Triunfo de la religión cristiana, y 8a verda- 
dera Iglesia Rondana: 

Su asunto es probar contra el P. Feijoó^ 
que ésta no solo üené mas votos qoe el Alco- 
rán , 8Ínb que todas las religiones juntas. 
18/ Esplicacion nueva de mochos lugares de la 
'sagrada Escrihira , que pretende no estar bien 
ilustrados pokr falta de luces de la física y cien- 
cias naturales. 
1 9.' Historia de los Soberanos del mundo. 

La afición de Blánér á la historia , fui 
grande: asi esta obra la tintó como su roas 
útil prodtícióQi En ella se eétúeríS infinito, y 
se conserva mannsbfita (én i ^6^) en el mo- 
nasterio del Tardón , donde fallieCió, segon se 
ha dicho. (Es verosímil se haya perdido ó es- 
tra viado desde el ano de 1 8 1 o acá.) 

Además de las obras de este catálogo , hi 
visto otra de nuestro Mañer , que be titula : 
ao.* Colección de la Bula de Oro, cotí ilotas, un 
tomo en 8.^, en Madrid , ien 1745. 

Fué Mañer reprendido y criticado , y jus- 
tlsimamente por los autores del D'íáKo de los 
Literatos de España , por lóW vides de tqoe 
adolecián sus tradácdiobes , * y én parñcular la 
del citado Mere'u¿i6 histórico, (i) 




(o Teatro critico univtrtal^ deV Uuitrtstmo y rér^rádMoio Felíod, 
édicioQ de Nltitíá , ^e T769 , por iVárrá | tMMl ,}p&g.iJCKri yjflCgütMitei. 
Diario de for literatos de España^ tomo 7, pág..^^ < friniforb. No dioe 
el libro de bautismo el día en quenacid , y sl*qaé ienttftfod'eta íj-de fÉ^ 
nfo del ano es presado: acaso nacerla el mismo dia: tus padrea it lUfláa- 
ron Salvador Mafler f Figueroa , 7 Juana Rodrlguei Vftlatca» 



S 199 

.. SalTAPQR' ^RAIIQISCO^ hijp de don Pedro An- 
lonip de Baeza , caballero del hábito de C^latrava , y 
de 8U iQugqr doaa P^t^izde SqtQ y Villavicencio» am« 
Jt>08 cQnsprt^e d/^ un^ Pfll>leza ^pendrada notoria , y d^ 
J^ .píi(i)cffp,famU*W.,f}^ C^diz: lo baptizó en a de 
abril, .?QP a¿V9 d^/yQC9rrp9 un ipaestro del orden dp 
|aR Agustín , y |e, impido )o^ ffjri^nfa^ el Chantre de I^ 
¿«tedral ^ ^n lel afio ^? j ^47. 

Tomó el hábito de los hospitalarios de san Juan 
j^e Dips , em .7 de setiembre dp 167^ , á los veinte y 
jcihqp.a^ps d^ su e(^a4» y profesó en 8 del dicho mep 
dfl 8Íg4Í9nt9a£p dfi 73, . r . , 

. JEq e^tA edfld,^ ^n la q|je fi\ jaiciq y, la prudepcia ya 
se van de8enrp)Í^pdó ep i?| ^ipbrc , ír^tó por, conven- 
iumien^ prppio de abapdpnar la^ bien fundadas espe* 
ran;^ (jl^ obteper qn puerto distinguido y elevado en- 
tre 1q8 i^idíJgpf #pf ^guale8 , y }^b .cDi|v?pfencia8 v di- 
versión^ Á qv^e ff)f ^s |x¿pea. y ftpp? Ip arr^tr^ba el 
^pndp..,' :..;..,. .'i .;• i ;. ./ * . . ; 

J^\ qp^ m dwW? «fl o« fid^dí y con las roisrn^ 
proporciopí^ 4 c^tri^^ ?P ^í /estado regular , es casi ini« 
posible qpcv no ^^ para Ups(r^lo y para santificarse. 

Des^e pl .{pQq^pfQ ^n x]up fe yió. fraile don Salv^^ 
dot ie )p?9»^^4r^tó dplpiitftr.i sju patriarca , ,eí bcij- 
idito san Jip^n 4^ D^pfB^Jo top^o.en fin todp^por mb- 
.délo, y jiaU^ pjii^eoiflislixiOt al glorioso original. Qon 
,solo decir leiitp , po9. fihorrapio^ de espresár por me- 
nor su ferviente caridad , para con ía humanidad do- 
liente , y lopojtrps muchísimos actos de las mas puras 
. y ir t.pcl^9 qj^9 «ejerció., 

'Admitió* el presbiterato, y yo veO; que al suf)tt- 
marse á esta tremenda preeminencia , no tuvo otra 
mira que el 'ser constante en la humildad que le era 
como característica. £s bien sabido que en la orden 
..hospitalaria ae cierran las puertas para loa prlmj^rqs 
émpleosV S 'Ids que ' gozan dé érdenes sagrada^ ;^ 



aoo 8 , 

Por sus efiéacés d'iligehciaii seainplió la iglesia de 
su convento' de Cádiz, que !antes debió selr chiquita. ^ 

Las crónicas y los libros necrológicos de los Her- 
inaíios hospitalarios 9 lo anotan como i un ilustre hijo 
de la orden, y verdadero oírnainento de ella. Con 
Co, se debe reputar como regla viva y constante ej 
pío de una orden fervorosa ,^ objetó de la edificación y 
de la admiración pública , eú cuantas partes ae de*^ 
jó ver. 

Su fiflv^fué cual su vida. Lo hicieron retratar, por 
un pincel mediocre 9 y colocaron el cuadro en loé 
ctá ostros altes, del convento de sil patria , y bajo dd 
cuadro escribieron está teyenda*, para perpetuar y di- 
vulgar sil ^uena y bien merecida memoria : ' 

>>E1 y. P. Fr^ Salvador de Baesa Presbítero Nato- 
Wral de esta Ciudad d^ Cádiz , . hijo de este Hospital, 
^ton^ el santo Habito eii 'f de Septiembre de 1671, 
»»fue Varón de admirable vida , y áioc&ía colatempfai* 
*»cioo , adornado de.tqdas las demás virtudes eb que 
^resplandeció , con especialidad lá de la humildad , y 
'^ardiente Caridad de amor de Dios y ios projimoa^ 
>H!Qn el don de Consejo y dirección de espiritus; fue 
^verdadero Padre de Pobres' y el celador de la mayor 
'lihonra de Dio)3 , tan afable párá todos coooo cruel para 
mi^ en rigidá penitíencia; y hiabiendo profetizado el 
¿dia de su niuefte^ lo fue en i.^ de Noviembre de 
^1697 siendo de edad de 5i años , en esta santa Casa 
>>donde descansa su cuerpo/* 

Aun no había Cumplido los cincuenta y un mo§^ 
que le dá la inscripción, como se vé por sa fé de 
'bautismo. (í) ' . ' 



(i) Libroi parroquiales. Libro prfmeco de profesiones, fbUo 36. Ubre 
'primero de religiosos difuntoi. Secunda paree de la oroBoléfia de la Otdea 
de san l4iaa de Dios* lib. seguad^.» cap. 15. Coocepdoo « JB a iee r ji d«l er« 
I«,p4g.63a - '^ ' > A ^ • ^ T 



20i 



Sancho ¿narota de ARotníiEíX) , y «odropa- 

ñero Feroand González de Ordinales » fueron elegÚo» 
por el Ayuntamiento de nuestra isla pata Procura- 
. dores en las Cortes generales celebradas en Madrid » j 
.que principiaron el martes 3x de enero de 1891 , y 
•en las cuales.se confirmaron todos los privilegios que 
gozaba nuestro pueblo. La improvisa. muerte del Rqr 
dbn Juan el Primero , puso en el trono de Castilla Á 
su primogénito don Enrique , y por su minoridad se 
convocó esta augusta asamblea. 

Mucha gloria es para Cádiz que siendo entonces 
una villa tan pequeña, y única .población 'en su is- 
la considerase tanto el gobierno ,1 ilaúnando su repre^ 
sentacion con los de los pueblos mas principales del 
reino. 

Estos dos procuradores eran originarios de las 
primeras familias que repoblaron á Cádiz en el reina- 
do de aü reitaurador don Alonso ellSábiOt eomo se 
""evidencia por la nómina de ellas. Alguna diferencid^ 
aunque no sustancial » se echa de ver en el cómo loa 
apellidan Gil González Dávila, y Gerónimo déla Coa- 
cepcioq 9 pues eacriben Argumendo y Vidríales.. . 

Digaisimos sonde recuerdo estos represeritaodes 
insolares, y ¡ojafó <|ue pudiéramos saber todas so^ao* 
ciones y servicios, y aun hasta las menores noticias rde 
ellos, porque asi como decimos .el rango :á que perte* 
necieron , y la conBanza que depositaron en los mis- 
mos sus paisanos , en tan criticas circunstancias v nos 
ocuparíamos eá publicarlas! (i). '* -^ 

' " I : • s ♦ í . ■ ■ . • • » • * "i i ■ 1 • ' - r ' . "* 



(l) Gil Gooialez Div!la,Hl/roH« Í9I Rgy dan EnH^g Teréhú^ pig, If* 
Marina « Tcútitá di Us Cértcf^ ú graiades juous &c tom. 3» pág. 131. 

. . , ■ I ' -. ■.■■'» 

t ' ... . 

• • • ■ ■ 

• ,r .... . . . . . ' ■! . 

86 



tfO^ 



d 



; Santiago 6 Jacome ^ 4 lÁCtAsó CAítEli-oN, 
construyó en el año de i5!2i eñ 4a bladé -Gubagoá, 
ó isla de ils Perlas , la nueva Gadíz*; y habiendo Ááo 
nombrado por Gefe de tina escuadra qnfe 'de'étden de 
Ja- real Audiencia de sii^to Doift^ihgd fué á castigar & 
'vnos ajtnétinados'iein las inérgMés del rio^ Cnnianá; 
despud^ de cumplir á toda satisfacción su cotnision, le- 
vantó i>na fortaleza en h boca de! mismo Rio ^ jpara 
asegúrala el agua i los de la nueva Cadis, cfn-él dicho 
año de 21. 

r : (La mencionád|i AadieticU le eiftcargó^n Isl signieo- 
*te año de iSaaí, que estendiese t)n inipoi^tarritísimb 
•informal: sobre la pacificación de sü territ(k4o : y eti 
•el año de i53a apai^ece'Yocal de una jdttte 
va(i). 



■ i J 



% ^^#»^<»»^^v>^W»^^%H<»fc>%<W 



.1 



n 



f . -SBBASTrAír Ruiz iiíE ApoDAQA-; Cbbalfero pm- 
leso oni.la orden de Calatráva ^ fué hi)é de V>i Tdrnk» 
;y de doña' -Eusebia de Eliza rflació en ^i de jtvVio ée 
1 747» Ya fuese por so propia 'elección, ó ya pot- Ihét 
sus padres,' sentó plaza de guardia marinti en Gmllfe 
el A de enero del-«ño de 11760, en «uya <Jimt ékuvo 
casi ocholaños'^ aunque teiúbarcadií» dbfjdei 4 de «agM^ 
de^d^ói^i^Notovo ocno departamtsnio «que 6l 'de Cft^ 
•dbs. fin sus muchas campañas tnaritimas hi£0 \\tí^ en 
«Inavíó Rayo bajo las órdenesdeisu pai^Mo don José 
«leí Hojas • que lo mandaba. ' - . - - 

De Teniente de i^aVió^y guardando «I iip*^ii|»bQít 
Guarniso fué parte de la escuadra que al cargo del 



f"i.« 



1 • "Wl 



*:'^n;^é»*i 



'« 



r r. 



(i)' Herrará , Hist* de ¡as Jndiaf^ ]>ecad. 3, |»ág. 4a. Dectda 4, pág^ 
312. Decaba 5, lib. 2, cap. 6, pág. 3a Eneicopieiia metódics^ Com. I« 
pág. 390. Madrid 1792. Alcedo eo su Diccionurio geográ/ko de America, 
aru Cádiz. Historia de la nueva Anda i ucia , por Fr. Aotouio Caulio « iiii" 
presa de drdeD del Rey , eo Madrid, 1779* 



S 9o3 

M^irqüéf.de Gai0 Ti\ly oonckijo á $u otra paisanoLcbct 
Pedro Gebalío8 , y al ejército;, de que era General , ¿ 
la América del Sur. 

De Capitaa de navio y mandando el nombrada 
Eirmeae incorporó á la eacuadra conribjinada Españula- 
Franoeaa del Conde do Bste'iu; y p09tecioraiente maa^ 
dq Apód^a el Trinidad , eliTriunfant^ 9 .^1 San Gár<% 
ho9^ el Caudeide B/e^a^ y ipontaudo éatc^ quedó agre^^ 
g^dp á lii escuadra de don FranpÍK:o ^^ja , que di6 
la vela-de Cartagena de levante el 6 de.mayq de 1793» 
y declarada la guerra á.< la repúUlica Erauc^da^.^esa- 
Iftj^ 4 \w .enenwgoa del puerto de. Saq..P«dnQ ea el 
golfo de Piilma de ki ii»b /de CeráJe^a» yi e%tij^v(>t.aiaDri 
dando el navio Regla hasta q\x»':(vié dfc^ndidp^>>áG^^£É> 
d^ escuadra el 6 cIq &d)r^(Q de i794f y <igV>>Q embao* 

cado de General de división en otras ^gn^^raa^/ « , . 
. ForRe^l ófvkn d^S<W-^ayo4^,JíJf§|S,lfe.l^J5lon- 
fi^iQ d.aiaado.i^tpriílft ¿k N Q<Wh^WÍ*s^^Xf^#K)ia♦• 
q^rina^ -d|5lo^,treíí.dep^r.taípe|n,9fi*|>efR |»fi.ptrft» cj^, 

^a. de aetiembr^e ^ k vpiyió á ^ti^baiic^rr ^p¡ia .fí9€^iarl 
drfi áfi Mazarr^}o,.y( deapueaealadettyoada paca 4xné*F 
ri^aa( mando cWl Tpqieute (^uQrajrJ^rqp^^'de} $0? 
wrrp. . ...., ó,. [ .. , ^ ,,^.. 

Í;I.4 de agpstA 4eni7^6 is^lipí^ Ja n^ff* 4ichj|i r^ 
cmdf^ ^: y ^.<jlia 6 pwft «^nal cW Cpwanflíinte w :fiíT> 
fe. de la raldui^a ¿j^.abirió «D püego^e^fadlQ; y ^:j 7 fqé; 
destacado. iMamiaijido cua^rp nayio^^yi ^i^es fraga taft po^^ 
ptltrecboa y>g|ei^^*para la Í3|a de TFÍPÍ$^4«^.9^rlo,^. 
veino , ep. pp|a, iala.^ppq la ds9l4f?cK>u-íe,gq^fia?í[, 

kJ^gl^^m*^ , . ' \. ■ ..', ;>.:.. ^; . ;.; .:: :, 1., 

..». íEf«.:ppíift«W flP dtpendiprxte.íAe rpii;^ W fttf^ ifi^ 
v^ip e| 1^ flcf (eh^eííQ de 1797 1^ c\it3A^/^h^íp,^/i^,^ 

oidad.Qoa fuei^s, jpwy .sppe^ ^^^ d^ m^iT y tierrH.,.,!) 
aqi^l pHieífQ rm^i^ñ^'^l^{<^i\^ci^^^^^ y 

faltos de tripulaciones y guarniciones los buquea^^l% 

2o • 



iio4 3 

escuadra ei^afiola , era preciso cayese en poder de loa 
que atacaban con cantas ventajas. 

Después de varios consejos de guerra que mandó 
convocar y presidió el General Apodara , e|eciuó lo 
que previene la Ordenanza en casu tan fortui toldan- 
do fue<i;o á los cuatro navios ^ una fragata de que se 
eom|>onia su división en la madrugada del 17 , eatan* 
do !<« (^ncmígos á dos tiros de canon de lo^ buques 
españoles, y habiendo ademas desembarcado bastante 
trofta inj^le?^ en dos distintos parages. 

Niula quiso sacar de sus bajeles , porque veia seria 
^resa del enemigo ^y con solas sus armas el Gi^nftal 
de Marina y sus subditos se pusieron bajo las órdenes 
del Gobernador de la isla « el que capiculó el día si- 
guiente 18^ quedando prisioneros de guerra , y con« 
ducidos é Cádiz. 

^ . En '4 de jotio de 1797 de Real orden se puso ar- 
restado á don Sebastian de Apodacá , é incomunicado 
én' d castillo de Fuerte Luis al frente de Puiíta tes, ea 
las inmediaciones de Cádiz : se le fortnó consejo de 
Guerra por dos Fiscales, uno de mar y otro de tier- 
ra ; y el a6 de mayo de 1798 f^lló su cau^a el tribu*' 
nal , y declaró justificada su conducta , digno de las 
graciós del Rey , -que se le pusiese eil libertad , y se 
coinúniease esta sentencia en la orden general del ej¿r- 
ijito y arnüada , tO(^ según los artículos ai , aa, ^3, 
del titulo 6.^ del tratado 3.^ de las Ordenanzas del 
ejército, y el 14 , tit. 5 , tratado 5 de las de Marina 
^1 año 'de 1748. Elevada la sentencia á conocimien-> 
to de S. M. , quedó enterada de ella , según consta' 
péV lá* Real orden de 5 de junio del propio año^co- 
mtifíicada' por el Ministerio de Marina al Comandante' 
General del departamento , y esto es la sanción de la' 
sentencia » si es que la necesita soberana un auto di- 



$ aoft 

' Gozando áe] adiporó ' lega) Jos juzgados , aé desptt^ 
chó otra real orden con fecha de a6 de julio del mis- 
mo año de 98 , comunicada por el Ministro de la 
Guerra al de Marina , poc la cual se mandó volver á 
toner preso á Apodaca para formarle nuevo proceso, 
luego que llegasen los oficiáiés que de Iqg^arnidba 
de la isla de Trinidad estaban en Caracas , y los do- 
cumentos que habia ofrecido el Capitán General de 
aqut*lia provincia. 

En este estado de quebrantos y ansiedades, y siem- 
pre pronto a contestar á los nuevos cargos indicados» 
pasó Apodaca cerca de once año^ sin oras arbitrio quéf 
la generosidad fratei*na , y como dom^iriliado en eV 
castillo de San Sebastian de Cádiz, siendo el blanco^ 
de un tiro que salió del palacio del gobjf rno r<?volu*' 
cioiiario francés, y que nuestra debilidad entonces de^' 
jó pasar; 

Las faltas de energía y- de previsión de que adolé-' 
Oléramos en varios reiñadois desde Felipe Cuarto Uasttf' 
fin del último ; el tener por lo común dos contrarios 
suspicacísimos , envidiosos de nuestras antiguas glo- 
rias, y en mucha parteftuertes á duestra costa, ha' 
querido el gobierno nacional endosarlas á los desgra- 
ciados Gefes que mandaban en puntos debilisimos. 

Aca&o htibiera finado Apodaca entre las rocas de 
Mil Sebastian, si la nación sufrida por^^valiente y pun- 
donorosa á que perténeciá , no hubiese sacudido coo 
un magestuoso y simultáneo y constante levantamien* 
to laf pesada carga que la abrumaba, y que en él con- 
cepto de unds mify pocos españoles que se tenian por 
¿'g^í y/nó 'ftlín- liach ,*fto creian podría verse jamas^ 
libre é indé^^rfdiemei'ET'cóbierno que la España se 
creó por la ausencia y cautividad de su Monarca le 
dirigió esta Órderi |!ioi^* erMiüiiti'ó de Marina. 
■ »yLá Sbprém'á JWtytó'^Géntfel'.y G^^ 
ifReiuo, en nombre del Rey nuestro Sr. D. Fernando 



do6 S 

iiSépriiBo (quie Dios goarde) ha veqúlo.eoreiitable- 
ft>cer á V« S. en su aruiguo. empleo de Gefei de eacua- 
Mdra de 'la Real Armada para servir aqtivaaieiue ea 
f^Ua» declarándole £^l mismo tíemfio Ubre de codo car- 
»>ga. en el proceso formado 4 Y. $.. con motivo de la 
Mtfrioa. deja escuadra de su mando en la isla Trinir^ 
jodad , conformándose con el dictamen del Consejp do 
»Genera^ de mar y tierra que entonces lo juzgd» 
>fy habiendo tomado S. M. en consideración la dpi- 
Muion manifestada sobre la causa en cuestión por la 
>4tmta nombraja para au examen » compuesta do 
nJlilMiUtfros de su cai^fiafiza del Supreo^o Consejo de 
»tla'Guerra, Q&cialc^ Gene;rales del ejército .y Marina^ 
)#Lo que comunica á Y. S. de Real' orden para so io-f 
Mteligeucia y satisfacción , en la de que al propio tiem« 
>ipo eapido iTs convenientes para su notoriedad dei>* 
»Kro y fuera de la Armada. Dios guarde á Y. $• roi^ 
>ichoB añ/os. Real. Alcafar de Sevilla 7 de julio de 1 809. 
«Antonio d^ E^añq. :;^:'Seaoir. Dqu geb^tiao Rpi^ do^ 
»iApodaca/^ 

Otra Real declaración le comunicó el Director G^ 
neral de la Armada D. Felipe Tejada , con fecha en 
Cádiz de 1 5 de marzQ de i8ia , de la Regencia del 
Reinp , por la cual mandaba abonarle los ^ercipa de; 
sus sueldos que le habian supriipi^p arbitr;ariaQQen- 
te , en todo el tiempo de su arresto por segunda ve& 
ffpor ser coatrai^io á. articulQ espreu> de Ord^ 

Y cotao.para.de^grívip d^ taqtíi jipji^ti^jU y pfii:^ 
Gpjmo d^ ^u satisf^icMoq, Ip as9wdip^j|RiesL^ Tei;iiea« 
teGeperal,^ 14 dí9ptMl>íedp i,jfti4^'^c|<iJR^ 
Apodan ql primer X^^fe dc^. €)a(uadr^, proinpvj^dQ por 
SL Al. deaipaf s de s» glorioso. Iregresp^ . 

Yiviepdft.co Sil departiipFiitft^^n 1a 4flf.4e, León 
tfs^aquibtmpate , despms dír/CQixer;taAt?i^<b9M^ so 



'1s ^<y^ 

'CKorfó ei txttfib de im dias por tioa ' enSeiiii)#id én 5 
mAs abril de l8í&.(i). 



Nót lia ^dbdo nottcia cte una VeíiefáMe Monfa 
ílamarcb S'&mvAKDA, corntemporánea de ratita Bonita» 
y muy semejante á está Abnrlipsa en la perfección con 
que siguió los preceptos y -consejos del Evangelio. Mu* 
rió Servanrla en lo mejor de sus años , porque solo 
llegó á contar treinta evi 19 de mayo /jle( de 689, que 
corresponde al de 697 de la iera'^p£)ñüfá. 

No se sabe con certeza «I ingac que^dió cuna á 
esta sierva de Dios , y solo por sospechas )a ponemos 
como paisana nuestra. El nofxibne que 4ievaba era de 
muclia añcion para los caditanos, por eer el de uno 
de los maB3Íiisig|iie6 tiidlrtiiies 'que ri^atiM Acon su san* 
gre nuestras arenas, y pudo 9tít qcie se lo impusiesen 
por haber nacido'iMiiOadiK ó de^padres caditanos. £1 
monasterio á donde se consagró e^a Tii^geti estaba en 
el territorio de la islaVcooio ie ha tstríto en otra par- 
te ; en ella se en^ntró , srgcm idioen', la lápida sepul* 
eral con que honrsironUí Serfanda ; «u pebépcion des- 
de niña en aquel claustro ; todo esto 'da 'materia pa- 
ra la suposición que ve 'ha hecho. 

¡ Oh , y si no se. hubieran perdido kis noticias bio- 
gráiicasfde los'nxMaMevios Benedictinos de la iisfai Ca- 
dioaiía ,= boánto mayor aseria este voluiDen ! ¡qué de 
fBonges santos 'y. ai hioB/ los .pobtananfLo cierto es que 
ei nEMKiaéteño á idoade. habitó esta moa^ja fué eóldbre 



- 1 



as 



noviembre de 1799; varios oficios que he visto originales, y ooticfas 

2ue me dld su. bf^rmaoo ^1 se&or .Ceods de Vsaadito, iCaplus- General 
e la Real ardtída*, y^ilüeifro pilsanoT ^ '^* ' ^ • 



so8 S 

desde sus primeros dias ^ y qiie oonserTaría hasta sn 
destrucción la mas esacta disciplina. Es probable que 
eo la irrupción He los moros fuese destruido , como 
los otros dos que habia para hombres. 

La memoria que conservamos de la bienaventura- 
da Servanda se debe á una ins<*ripcion que copió Mu- 
ratori , y pone el abate M asdeu en su colecciou de lá* 
pidas ; y es la siguiente. 

A 7 o» 

Vivs Namque Túmulo 

Procumbit Servande 

Post Funere Corpus 

Parva dicata Deo 

Permansit corpore virgo 

Astans Cenobio 

Cum virginibus sacris novile ceta 

Terdenis fuit anuis 

Vegetans incorpore mundo 

Hic sursum rabta 

Celesti migrat in aula 
Obiit junias 

Décimo quarto ve Calendas 

Hic est querulis 

Era de Tempore mortis 
DCLXXXXVII. 
Esta inscripción está en mal latin 'y peor Tersoe 
dice en sustancia , que Servanda fue dedicada á Dios 
desde niña , qué permaneció virgen , y que después 
de haber pasado su vida en un monasterio de virge'* 
Des nobles, murió á los treinta anos de su edad en la 
época que hemos escrito, (i). 



* 




O) Muicoi HUtéTkiHt. de MtfUé « to«. 9i páf. aS^ 



S ^09 

Se conserva perfecta tóente la lápida oñgioal en 
los claustros del convento de Agustinos de Medina Si- 
donia , donde la he visto y leido en marzo de i8ai. 
Es de piedra blanquisca, y se mantiene estera , é in- 
teligible en todas sus partes; está embutida .en la 
pared á mas de dos* varas y media, del; suelo, en el mm* 
ro ó pared que está entre la piM^^de la iglesiar qvm 
dá al claustro , y la sacristia. ^^^ 




Sexto Julio Polion , véase Cayo Vario Rufo 
en el primer tomo. 



Soto Aviles, es una de las familias mas antiguat 
de Cádiz,.. pues creo sea el tronco de ella en' nuestra 
isla Pedro' Aviles, que fué uno de los repobladore^ en 
15162 ; y una de las mas nobles por gozar la prerroga* 
liva de Alférez mayor del Ayuntamiento , y por ella 
ocupar la primera silla hereditaria en su Consejo des- 
de, el año de i6o3 , aunque antes ya era Regidor. 

£J primer Alférez niayor perpetuo por ^ mereced 
del señor Rey don Felipe Tercero,' fué el GapiA Juaq 
Soto Aviles, y éste se halló en la toma de la galeota 
moruna en iS^^, como escribimos en el primer to- 
mo á la pág. ji. También le concedió la dicha Ma- 
gestad otras varias gracias y distinciones. ; \ t , 

£1 segundo Alférez mayor hereditario .fué , don 
Luis de Soto , hijo del anterior, y de éste 00 he llem* 
do á saber nada , sino que era padre del tercer Alfe<- 
sez mayor don Juan Ignacio de Soto , caballero profeso 
del orden de Calatrava , como Capitán de una compa- 
ñía de las milicias de Cádiz cuando esta plaza se puso en 
el! estado de. defensa mas imponente; en octubri^do 

27 



mo S 

i6a5 , prestó servicios especiales 9 y el mas público el 
de haberle tocado el puesto importantísimo de la 
puerta de la mar ^ en cuyo punto estuvo como de 
plantón con mas de ciep hombres armador q^e man- 
tuvo á 8u costa y á la de w anciano padre don Lni3 
por siete dias » que fueron los que la armada inglesa 
estuvo en bahía f^jjklsi kla ^ en cuya invasión le re- 
sultó gran pérdvHpi su hacienda del Campo de So- 
to. De su casamidHl con una señora ViUavicencio tu* 
vo por hijo á 

£1 cuarto Alférez mayor , también Capitán y déla 
misma orden de Calatrava , don Juan Luis de Soto y 
ViUavicencio , y de éste solo he leído que entre otras 
diputaciones muy honrosas que desempeñó fué una 
la de los solemnísimos sacros festejos en honor de 
nuestra Señora ^ que se hicieron en principios de 
mayo de 1662; y que fué padre de 

£1 quinto Alférez mayor don Juan Gregorio de 
SolQ Aviles, á quien dio a luz doña Juana de Herré* 
XH y Torres , y se bautizó en 1 .^ de diciembre de 166& 
Gon Aicultad soberana antes de contar diez y ocho añoi 
sfroia su voz y su voto con antelación á la de tantoa 
yiejos y pristinoa padres conscriptos. Cuando en ^70^^ 
las arnB^s de Inglaterra y Holanda invadieron laa cos- 
tas indkdiatas á Cádiz , y bloquearon por mar la pla- 
za 9 fué uno de loa que mas se distinguió en su defen- 
sa, encargándose de la del baluarte, de san Felipe , el 
mas principal entonces de la ciudad , y el que guar« 
da la entrada de la bahía, en lo que manifestó valor 
y celo, llevando gente que mantuvo á sus espensas; y 
saliienc^o que los enemigos trataban de atacar el castl-^ 
Ho de Matagorda, asintió de voluntario á la acción, 
debiéndose á la victoria alcanzada la seguridad de la- 
bahía de Puntales. No fueron estos servicios los pri- 
meros militares que consagró á su patria ; antes habia 
servido en la armada del mar occéano coa plan* sea«i 



S aii 

alia de soldado , y la de aventajado , que es como 
ahora la de nuestros cadetes , cerca de cuarenta y cin* 
co meses , y siguió mas en la plaza de Larache en la 
compañía de infantería de don Diego González, y allí 
estuvo casi siete meses de guarnición ; hasta que la 
rindieron los moros en 1688, quedando cautivo vein- 
te y dos meses y diez y ocho dias. Estos servicios fue- 
ron recomendados á S. M. por el Gobernador, por el 
Ayuntamiento , por el General de la Armada. 

Levantó eW||endon por nuestros tres Reyes prime- 
ros Borbones , y ejecutó la proclamación del aeñor Fe- 
lipe Quinto ooD-tanta pompa y lucinúfento, y todo 6 
au costa , que Luis Catorce, Rey de rancia, le escri- 
bió desde Versallesen ao de julio de i'^oi una carta 
bien espresiva y afectuos^t renunció al cabo en 1 749 
en su hijo, que es 

£1- sesto Alférez mayor do» Joan Maria de Soto 
Aviles, Capitán de laa miHciat üibanas , y éste ha si- 
do el último que ha llevado el arpeHido del fundador, 
pues por su muerte cayó la óasa de Soto en hembra, 
siendo la mayor doña Clara la que dio á su marido la 
ailla que ella no podia ocupar y y por esto 

El séptimo Alférez mayor fué don Fernando Con» 
treras , y ni aun de este matrimonio se procreó varón; 
así que recayó en otra hemiyra que hoy vive y su ma* 
rido regentea , y es el octavo Alférez mayor, (i) 



(i) Archivo de la casa de Sots AvUés. Coocepcioo » Emporio dei orki^ 
pág. 291, 309 1466. 



27 ♦ 



ai9 



T 



X ARTE80 y Héspero. Después de lo que es- 
cribimos eu el articulo ^Héspero y Harteso** del pri- 
• mer tomo , norba parecido dar aqui el testo que se 
citó de,¿ilio Itálico, y su traducción por un Catedrá- 
tico de latinidad del seminflt-io conciliar de Cádiz. 

Fulgentes pueri Tartessos et Hésperos ora 
Ostendere stuml vulgi clamare secundo 
Hos Tyria misere domo patria indita Gades. 
Viéronse allí dos Jóvenes bizarros 
Entre la aclamación del vulgo grata 
Tarteso , Hésperos de familia Tyria , 
Cádiz los embiébsu inclyta Patria, (i). 



%^^»^<V%^^»W%^>»^»^%/WW% 



Teodoro José de Roy y Rallón, presbítero, 

nació en 19 de julio de 1759. Sus padres, recomeo- 
dables por sus virtudes morales , cristianas , y civiles, 
procuraron imprimirle en los dias de su infancia el 
amor á la virtud. Conociendo que por lo regular cer- 
ca de las faldas de las madres no pueden adelantar 
los jóvenes en el conocimiento de las ciencias, tanto 



<i; Silius Italicus lib. 6 ven. 466 y 67 y 6S. 



como fuera de'éllas « en donde la emulación y la faU 
ta de caricias hacen queM^vpUqoen mas al estudio, de* 
terminaron enviarlo oonJlp^riaaBO^wpyor Diego al 

colegio, de los padrea ^K^Mjgn^^ ^^ J^^^ ^^ 
Ambéres. Allí hizo rápídoáj^lfHbs en la práctica de 
■' la religión, y en el curso de Itti Ciencias. 

Al acabar sus estudios le dieron orden de que pa« 
sase á Francia, y recorriese mucha parte de Europaw 
El giro de cortes estrangeras en la edad en que se 
hallaba Teodoro, con los principios que habia adqui-** 
rielo , era de suma utilidad para él. No empañó en 
tanto viage la inocencia que aun conservaba; 

Regresó á su casa , y determinó » con él eonsentU 
miento de sus padres , al)razar el estado eclesiástido. No' 
se pudo dar vocación mas verdadera , porque habten<» 
do visto las costumbres de varias naciones, y con lo 
que las grandes sociedades pueden lisonjear ársus fre^ 
cnentadores, se qniso>ret¡rar dé ellas, y acogerse alisan 
grado de los altares. Adelfas qu& consulta4a su idea 
con |)ersonas doctas, fué aprobada por buena; y ven* 
ciendo su grande modestia, se preparó para orde-« 
narse. 

Deseó huir del bullicio de Cádiz , que en aquelloé 
tiempos era la Alejandría moderna, y : prefino morar 
en Jerez de la Frontera. Penetrado intimamente de 
de que cada uno debe llenar el lugar que le copo en 
esta vida , se aplicó de veras al ministerio que ejercia. 
El altar, el confesonario, y los hospitales le ocupa- 
ban todo el dia. Celebraba la misa cuotidianamente^ 
con tan gran devoción y respeto , que lo infundía ea 
cuantos le asistian. . . ,- 

Por la muerte de su hermano primogénito entr6 
á poseer el mayorazgo que disfrutaba ; y todas sus ren« 
tas y las de su crecido patrimonio las gozaban los po- 
bres , y las comunidades necesitadas. Las monjas mi« 
nimas» y las de santa Qlara de Jerez le estarán eternar 



ai4 T 

mente agradecidas por haberles medio reedlfí cado ao 
iglesia y casa. Ea el faospual de locurables de la re-> 
cordada ciudad^ |twi^4lft adonde tenia sus deli- 
cias : casi se W^f^ Jfgggfggíf fundador, pues le de- 
be sus primeras oqlflpHilpw^tt aseo, su primorosa 
iglesia , con sus treiPlMablos y detnas adornos , todo 
arreglado á las formas de las bellas artes; su sacristía 
bien provista de vasos sagrados y de todos los de- 
mas ornamentos y útiles, y también parte de sus ren- 
tas. A so parrocpiia de san Miguel , donó un precioso 
vestuario, y otro dejó riquísimo para el convento de 
Franciscanos. Do estos y otros muchos monumentos 
dé su liberalidad no se deberá olvidar jamas Jeres. 

No hay virtud mas recomendada por el mismo 
Dios que la de la caridad , y no debe ésta Bjarse so- 
lamente en el sonido de las voces, sino en las obras y 
en los efectos. Los beneficios los hacia Teodoro Roy, 
en lo espiritual como dispensador de los dones celes- 
tiales , y jen lo tetnporal como hombre acaudalado y 
dadivoso. No se sabe que llegase alguno á pedirle so- 
corro para su verdadera necesidad , que al punto no 
lo remediase ; y era tanta la grandeza y generosidad 
de su corazón , que ni queria conocer á los que so- 
corría , temiendo que comprasen su alivio con el na- 
tural rubor que causa el pedir á los que han tenido 
proporciones para dar. 

Hecho cargo que la santidad de su estado no le 
permitía tomar parte en las ganancias terrenales , mi- 
raba con el mayor desprecio las riqueaas que habia 
heredado; y sob se alegraba de administrar bienes 
porque le facilitaban medios de distribuirlos á los in- 
digentes. Con razón y de justieia obtuvo el hermoso y 
divino titula de padre de los pobres* 

Como su mas grata ocupación era la de ooncilift 
los ánimos indispuestos , ó los poco bien avenidos^ 
para que todos viviesen s^un \f» verdadera* leglas de 



T ^i5 

la ley ^ le afligía el notar que una familia de las de 
primera grandeza no estaba tan unida como debiera. 
Proyectó en aquella imaginación siempre fiecunda en 
ideas caritativas, emprender una jornada al campo á 
una de sus haekndas , bajo el precestode la caza, pa* 
ra poder convidar y atraerse la voluntad con trato mas 
íntimo del principal de la dicha familia. Le acompañé 
•n esta JK>ne$ta diversión , y en la ^ue disfrutamos Ul^ 
mas pura y sencilla alegría. 

De retorno' á* JereK^ y en el oamñnO' , casual, é in* 
afortunadamente fuév herido ea un nraslo por una es* 
copeta qUe se disparó sin poderlo femediar el que la 
llevaba , por liaber^e espaütado el caballo al pasar por 
so inmediación al trote que montaba el honorable pres* 
bitero , siendo á la caida de la tarde del 8 de enero de 
1806. £s de este momeni» el advertir que el señor don 
Teoclora nunca fué casadbiS^ porque como san (reró^ 
nimo, jamas había oido qu» loe de sus órdenes! usasea 
de la senatoria. . )4|^Mk 

¡ Cuál sferia naei||ÉjpHH^ y nuestra dolor al ver 
correr en demasía a^|||||pJÉlocente sangre k ^Pero cuál 
Seria tambie» nnestrtt¡ÍJuiSraciÍDn cuando le óimos en 
aquellas tristísimóft instantes, discolpar el caso con la 
ftias enérgica y clara persuasioA^para que no tuviese 
trascendencia ! 

Al principio no se creyó por los cirujanos peli- 
grase una existencia tan útil y necesaria , y verdade- 
ramente la herida no era mortal ; la insuficiencia ó 
el teitior de molestarlo dilatándole b herida para es- 
traerle los muchos cuerpos estraños que se* habían in« 
traducido en el muslo , por haberla recibido á boca 
de canon , dio la causa para el peligro. Este causó un^ 
conmoción grande en el pueblo; y el 17 del mismo 
mes agravándose al estremo fué preciso mandarle á 
toda piesa los sacramentos. ^ Solo el paciente estaba 
tranquilo » cuando todos se anegaban en el mas triste 



ai6 T 

llanto ; y enmedio de tao dolorosas circunstancias ase^ 
gúró el moriiBuiidoá su confesor, que nada tenia que 
esponer en el tribunal de la penitencia* 

Deseó ardientemente e) recibir el cuerpo del Se- 
ñor , porque conocía inétaba el tiempo de su partida. 
Cuando le presenté la estola que se debia poner al su- 
mir el Viático , como signo del sacerdocio eterno que 
«itcmporalmente habla ejercido en esta iglesia militante^ 
le reparamos como estático.; y tomando entre sus ya 
cadavéricas manos la misma estola , pronunció con 
acento tan espreaivo. y respetuoso la oración de que 
usa la iglesia cuando se la visten sus ministros , que 
no dudamos en 'atención á su arreglada vida, esté en 
el cielo vestido de la de la inmortalidad. Espiró , em- 
pero , antes de recibir la comunión. 

£1 pueblo todo de Jerdf opaniíestó antes y después 
de su muerte , que aQont^ió en el mismo día 1 7 de 
enero de 1806 , una tristeza universal. Jamas vi con-* 
currir mas gentes ni m^gwttupidades religiosas, sin 
el menor aviso ,<á los ^^^^Kj^Suj^ >^i exequias se ce- 
lebraron dm un P^^ticul^r^SHp^ multitud de per* 
sonas, ni mas sentidas. Ll6vó*lMN& el sepulcro el amor 
y reconocimiento de lo$ jere^nps:; y las bendiciones y 
sufragios de cuantos Jjg ioonocian. Estos son tributos 
que solo se pagan á la virtud de la caridad (i). 



■ j .j • .i» ;.: : i : •, * 

Tegphila ^ véaae* Cania ^ ó Cfuunio Rufo en el 
primee tomo. 



(I) Liibros parroquiales. En las Kohras que celebraron los Francisca* 
nos observanfés de Jerez , por. el alma de este ejemplar difiíato , como á 
su síndico y bienhechor , dijo la oración el P. Fr. Juan de Leoo, j se ia* 
primid enCadiz cael año de 1806: ' -"^ * 



T «17 

, n: TáuÁíS F£LÍx DÉ ARÓiOf DO&A , 'fu¿ ' Grobema* 
<dor de Tucuman , wgun escribe el deán de aqoeifai 
églesia don <||regorío Funes ,^al rom. a,^ )ib. 9, capi- 
tulo 9. clella Historia civil del Paraguay ; cuya obra 00 
ibeíalcáázadó ver , y^per.to tanto^ó es mia la cita.JU) 
-qqe.yo he leido én'd archivo de los señores Gurak)fiél 
sagrario de la catedral de Gadix, repetidas- veces es.ál 
npdlido de Afgandoña.' I 

' 'La citada obra tiene pov tjtnio »£nsayo.para lafité* 
«NitoñayeivUdelRio de lá Plata, Giile,'^ucu man y 
#diyracuay,(xyf el doctor! ^oú lOregoríode Funea^ 
iNÍieanx}e la santa iglesia détlhcuman. En Buenofe*Ab 
Wc^, ano de i8vo» ^res todos ten €olia de hecmoéa 
mmpresion ^>con el ietráto del* Auton^ . ¡^ 

:'>' - I . : -. . ,,'^ <t.i > . . .i ;. . ^ «j' .•. « . « J 



f -i ¿TokXé^^LoiS X^A'NTÁiiKjés;^ : presbítero ,> .^cristaiii 
mayor de la parroquia del Ro^ria'idb.^su patria <Nar 
€46 :én ar:de diciembre<deii 667 9 7 9c bautizó ^en % 
de enero» del año siguiencei{A los once d&'stí edadieQ> 
tt^ i.serviv en dieba):pariioqütav y^se .ordenó de sa* 
-eefdot8«Q |!<7 vKiSu^ 'persona, so orage,. sus palabneif 
.^raccionca 4>i:edó>i;espirabEi bunsiidad v y hastávebadet 
SDani'?de<sh'.fao€rpoiek*arme]mado^á.h)it¿rra. : me 1^ ^ 
('^ ^Cíonácrdodibiefipibiloj repetia'iá lodos los oseuros 
jyopobtesque'faabian)sjidosuj» principios ;»>porque;sai 
podres Eraneised: Cantal a jos é lísbet Bom&n,iteDÍan uo 
puesteoilloúdeiifbnliifa.'Un drai^que jb^con^ soícuní 
don Pedro Lobio, le mostró una miserable. 'caa¡ilÉ| 
glótsábdüsp dei hai£if:iTicfdo en ^eUa^rfil sé llákiaba 
áisí^ misino iM¿ ^Pécarkjmmbbnénable^i.y) lo'creia asb 
No : permitió, franca ser confesor v porque sci > íiizgabaí 
indfgoo !de administrar este saoramemo; - ; 1 

,\)Si la ^bdimldad: de'^'omlás .poi^ieri) tener alguis' 
peüdor^ segí%^wtQdddais»¿*yiiisaaM^fiMeaíMStaslidos 

28 



fti8 T 

Tirtudes batallaban por la prefereocia. 9a -semblante, 
r aunque festivo , era caoclesto. Su pgbreza era eatremá^ 
dUima, y cuando se ordenó no l\ew6 a^ntca^ porque 
-ni aun lo tenia. Jamas tomó limosna por ..decir misg, 
Sb oración fué casi cont búa, y <de rodiUáa- El «liabia 
'hiecho de su corazón la biblioteca de Jeakiccisto, por 
!k> asiduo de sus meduáciooes. ' ; 

Levantábase muy de mañana» y p&ntase á orar 
hasta que rayaba el dia; después compodia j aieaba 
por si propio los altares de su parroquia ,= Tesando 
;fanosí salmos ; abría la iglesia, y saki^andoi . á ltf:bé»p 
mbsa imagen de nuestra; Señora » baja k. ad^oeaciott 
de Montenegro, aalia á hacer estaciones por otras igle- 
sias, y á las doce decia misa. Se detenia modia en dar 
gracias : por la t^||de asistía á los entierros ; pero sin 
estipendio , y solo por caridad, y se- e jercitahaen otros 
actos de misericordia. A la poche completaba sus ejer* 
dcios piadosos én 8ai\ Srancisoo,^ ^ae teiíürabalü su 
ía para continuar la oracaon. í -i '^ 

Su abstinencia , que hacia parte de tus* pentte#* 
cias, fué barro singular y porlo comua no comia st» 
DO á la noche , y escasisimamente » y ae admiró el qoe 
pudiese vivir con tanto ayuno. Militaba en oarne^ pe^ 
roi.no ,vivia seguH ella. La redtitifdvel'cetq aaeeixl<Ka^, 
y el amor de: Dioa, fueron virtud^a^señaladásioiaa en 
cale santo varón. Por fin , era reputado .'yireapdtado 
como un Terdadero cristiano^ porqué preparadíoooon 
una gracia sobrenatural , veló consta ntemeotét Godtia 
•u adversario, para no ser sorprendida ¡de una asar 
chanzas. i *■ *\ [ .^ I-:] . 

i. ! Temió siempre desagradar al Señor: su^ló herói« 
oamente los estihiübsde la aontupi^oencia : aborreció 
todo lo que no. era modestia y sencillez: edificó con 
sus vírcudes ; y murió con la muerte de loa justos en 
'ai de enero de. 1738, á los atenta años de su edad. 
«^i-Se^esniecaipa ea tributarle obsequios y^i aoleofoca 



>JU 



T fti9 

lidfifas. tjas primeras las mandó hacer á m costa el se* 
ñor Obispo ; y te siguió el Cabildo eclesiástico en sa 
catedral , decretando fueran honras iguales á las de 
los canónigos que lo merecieran , y ésto lo acordó ea 
tionor.dé la ^ran virtud del venerable difunto. La 
esclavitud ó hermandad del Santísimo fué la tercera^ 
fefn la que prónúoció la oración fúnebre el doctor don 
Luis de Rola , prebendado de la catedral. Las cuartas 
las hizo la hermandad de san Pedro , que es toda de 
clérigos, y fué el orador , en presencia del ilustrísimó 
Prelado , don Antonio Yasquez de Vera, T última*» 
mente acordó también suntuosos sufragios el Ayunta- 
miento, en las que predicó el sermón el doctor don 
Pedre Calderón. 

En la Gaceta de Madrid de 4 de febrero de 1 733 
Mdió la noticia que s^ue: >>£! dia 10 del pasado 
•tmurió'en Cádiz 9 de edad de setenta mos^ don Tomáé 
)iCanta)ejos 9 presbítero, natural de aquella ciudad 
Hque desde los unete años residió en la parroquia au<^ 
Miliar del Rosario , con ejemplar edificación de aquel 
yfipwHo , que conmovido coa la noticia de su fallect*^ 
^miento , se atropello á venerar su cadáver, tocar ro* 
>»sarios, y cortar parte de sus vestiduras , lo que con 
^dificultad pudo -embarazar la tropa. A las treinta h6^ 
i^ras después *de muerto se le hizo una sangría, y cor^ 
»rió la sangre tan liquida y caliente como si estuviese 
i^vívo ; y era tal el concepto universal de su virtud; 
>>que sucesivamente le han hecho excquiaa eon ser^ 
»monesel obispo, &c/^ 

^ X^ p8itkla*6«Ñecitod^sn baotistno tiene üná no- 
ta puesta al margpn que dice: »Afurió en opinión de 
wSanUf\ cuya particularidad no se vé en ninguna ótn^ 
pi aun en la ^el VL V. P. Fn Diego de Cádiz , qoo 
tanto la mer^ió. 

S^ grabaron estampas ^ aunque como ele aquella 
época decadente de las artes, con su retrato y con 

28 • 



))repeir»z , que aun tienen varío?; y también las Bpwt 
^on al sermón de honras del Ayuntamiento. Al oleo 
Cambien lo retrataron, y existe el retrato medio ar« 
Rumbado y sin luz en upa auti-sacristia de su parco* 
quia del Rosario; éste es: un descuido [líUm^lc^ y pooQ 
afecto atan esclarecido sacerdote. . * 

^ Este conjunto de circunstancias y . sufragios ; tan 
jdesusados en honor de un presbítero ppbrlsimo , os» 
jCuro y particular, convence en cuánta estima, lo tu- 
,VÍeroq sus contemporáneos , y acreditan por buenas, 
sólidas y dignas de ejcpiplo y de perpetrarse }jís vir- 
tudes c[ue singularizaron ál y« P» don T^P^ Qamal^^ 






^ Uu sucespr tuvo el virtuoso Cantalejo» Qp la Sa« 
pristia de la parcoqnia del Rosario ,>qae le fué a^o 
parecido: es don Pedro José Curáda<« hijo; de Raí* 
pauodo y de doña María de l^uqu^: ciaCió á ao de 
payo de 1709. Este buen hombre se olrdenó de 
inisa en i5 de agosto de 1749. Sacerdote ej^mpiansi- 
ino y vi^nerablelo llam^ el autor de ki vida del señor 
Marques de Yalde-Inigo^ y asimisaK>; l^a^uncia el de 
)ff CoJeepion de lo&ilustres.eclesíéAtÍQQíB.;y;ii muchos 
Jesbe oido encomiar lo muy buenO;;qu<í era^ilo..esacto 
pn el cumplimiento de su estado y empleo y fomen* 
^ de la devoción y culto de su iglesia, falleció pt* 
mdo ¡el ^ño de J 786. (a) , ; .i i 

/ , • -¡ ]' » I i " '. i. 



• m r t i -. j ■ ■ ■ í . ■ - . .»4« 



^' tj) Lfbros parroquiales. Todas las tres dlcbialí oraciones Anebres se 
imprSmieroD eo' Cádiz ca casa ét Reqtiei».eo í72$^ Ramirez de Ló^oe 
Colección dt Santos y f^enerabies dei cltro ucuéar^ tom. I pag. 35 y sig. 
V'tom.-^, pig^ 18 y sig. AIM' cuenta -los estasis ttmput vieron al P. 

Tomás. .: I *■■■.:'■ • 

'2) Ramírez , citado antes , tom, 7$ pág. 90 y sig. Carta cdi6cañte, 
á.Tlda del'V. P. ti ae&or aún José OcPSánU MsHai pág.< sa y ^úX fio. 



T sosa 

y^v,\ JOW^i iSMOTQr tíS^idq ^h iPi^iQ de Siato y »dp 

^Seotó^ pUzaldé^ oalftllero/cadete «ri el ^ealxmrpo d|e 
iartiLLet?ia , y!eéCi>díó: con .lab maryoreftf^viefitajasttenHiei 
tÍBolegio i}e Swovía^ j5bírdii^KÍeliter]i^ieio áciivo por ial- 
4Í9 ,dQ flfliid >«enrdoiolfrv99.>Vfiif6l fotnhñluaáaneB 'mjjB 

nombraron por Capilait'dtitiDM darlas >fQQfpf^añiii«)^diA 
J>átalk>a ;idet;br>flle<o$ volífniarlob yirdirftihguidók que 
fe creóieo .U (¿ato dé.QÁíi'u al>.priooipeÍQ! de *h l^iienra 
de la independencia. : u 

d!' iQróft*&uerd9 tíM%K)|ritfr(jOspórtlDenta e) ;corazon 

bar ^)gnaméACbfií;'^MQ»>tok]adQiJ er a nbaettér lenér' fá 
ibcuodia y la |^|iM^a^de.uhi:y«rgoi>Ponee:'Yéáée «óúrií^ • 
Ipabla. de éllo&ieiu w painel- >>£arvcpioj de-Cad^^^k la% 

págS. 16 y 8Íg8. .f,í í .i:'. %V i» > 

¿I .£a()l%j»eMfWfatdt5gHan*dide<í^ hi- 

«it SiaiQi idíportaviMi S€^yIeioii^'y ir itttiéífrsarort' 4ay?ák 
fxiihimbea de ' i m porfanlbi^ ^L ^^arb í:uéii I ^^^ 
&ié á ]!x>bdrea, y loiiiáB laai déséoipéñó'íii éaftisfaecioú y 

V en beneficio del eattAJ^.^ *•' ^> -- » ' '"¡^V^ * 

^ AjiMs^de elliis ^*afya eonclHíMÍo de>k eilÉlIa dé 
IH>|)ledl)A|rd8idex£)acto;! y! m' ¿«¿oi^tairib j^ ^^g^^^ 
añotifiAill pri9íÉK)Vtfá(ifdiil(^W«iabledidbm^^ 
ekoa elr/^iifneDÍ0rib iiiblidccM^rtcon ébi^áé^^sdogidáé^^ 
clásicas artísticas, y hacerla pública ; y dif^|>lWy W' 
regló los^ »Príneipim efe arquitecoura seguff él'élstema 
^nÍB^yigroola para-e) uso de-loa aluprnos dé la Acade^ 
Hmiadb^Aobleí attM|de'Ch¿bs/^G»bdértlo étf folio ¿^ 
S5 estampas^ ioipiieió 'de<íórdeii 'de!la tnistna^'^ciidi 
en^f8i3». ' »'^- ''.»'í:',:' ^- r- ':l*l) ^rJ;-»' :•..••. í:I • -^j» ;'•» 
;' '.' SEámbien contribuyó ¿ instituir le sociedad é(km^ 
•mica de j(migo6 del pais en Cádiz, la cual habiá^cfe 
aér. desde Jiiegola «ori^orflciá^n mas benemérita, maá 
• beDéio8^:yimag:átürdecaui»lrav^^ 



gro tener esta piópbrcioi» para Ucer fM^íM tel 4igra« 
decimíeoto sin limites áuQ'Cserpo tan «lustré y rat- 
^tabie, cuyos socios se desvelan por el 'bieo comon, 
^nfOtra letribuctonque el hacer bieb. Salve^ salve mil 
veces verdaderos padres de Fitría , y quiera el cielo 
^ue por mucbisimos loatr^ recibiui vuestros • patr ióuk 
lios afanes los homemles debidos 4 tan mílisioaos Iw- 
Jbajos!::: ^igamoaconTomlÉSisia, • ! '"' ' 

Tuvo el honor de ser Secretario de la biisma So» 
ctedad ,• y algnn^ otra ^dademiá cientificklo rtctbiá pos 
individuo. i . » %. * 

n') JLa prtaiera obrita ooMUsiiya isér^NGoleeiáóo de 
#V^fas «iluminadas^ de>loPPmdfpales «cKficiiis de Chi» 
l#dÍ9,^soQUDa Í9seve ooéioiadestifiiDdlicieii, destiné 
#y mérito artisiico de ms fábricas, PobUoadas por do* 
i»T. dís^'^ Seéstampdett Cadía» eacAaño de i8tS»y 
contiene doce estampas. . 'i 

Pr((Mtt<Hrió Inacbo' lor ^lBiisayo# l^acticados en la 
;iHre^^ Sociedad epoftómiea d^ €adus ;« con el fin de ol» 
^te^er el alumibittido.pr^iickio por el gas inflanablej^ 
^U4 resulta de ta destiUcipn del carbón de piedrat 
tK^uya operación se efectuó ea Ia- sección de i o de 
ütpoyilííílire de* 1817^^: yacdebe á su eekr^el que 
lóese la spciedi^d de (^dta la pnmeioa én España qof 
hsí disfrutado de iesta míe va íUiolttacsoné : Lá núsma 
fopie(;iad ipaudé» impcimts • iona drcNifaur avisando de 
i^te esperioienia 

Publicó en i8i^, en la impreatade áon Esteban 
Picardo^ un pospecto de anatomiaieq eétampas^ y 
dio sucesivsmeoieibasta eoatroiqíMtralabc la primea 
ra de Í^s principales arterias de ¿ pane ^steríor de la 
cabeza: la segunda, de las principales venas de ia oa« 
be» y del cuello!: U tercera, de los nervios de b.cara; 
y la cuarta,, représete ta^ una secqion vertical Ve. la cab^ 
jsa y cuello de delante atrás, y un poco á tía lado, de 
aioc/o que se conserveni laajpartea fpie son CQmuncsu 



TT* ioaS 

' Esta es la f&éfor obra Dacional (traducida de la 
que escribió, en inglés ^dres.Fife^ ly se impiíbíó eü 
Edimburgo)^ qué conocemos en este irámo de las cíen* 
rdaa^médKcCHquirúfgicaSi pues aunque en el dia éé está 
-poÚlicandb ntin igi)al«<K>Barcelona^!nó ilega en jnu^ 
..cfab á )« queemprendió' eece traductor^ £i interés d» 
da<4ñencia fué cft átiica mófvil que le imipulsó ^ porque 
€Sie tkabiajo .taa >le)oa^'dei|atilifatlé^no« le propotcionó 
fna» qo^ dbgosios y pérdidas ; moaivos pov los. cuales 
dejó'kteilá maibotan inljeteéaoté -cHdiq^ Lo masidoloroso 
^uévq|iella( desidia IdeaAgiÜA^s médiooa españoles 9- coil' 
tribuyesen^i^uni^ie/indintttfaBfíiaeiy; á. páraliaary aun 
destruir en su cuna , trabajo tan importante como ne- 
cesario , y que nos bubíeva^aheMrado el tener que men« 
digar del estrangero lo que un hijo de Cádiz (y estra- 
^^l avbeo^(eóran)':bcfl(piiO{nírdoi:^ate/taü y 

4|u^atií^9drenlb.^)i-) )'>vvi(; vjyr O '•' !. í. < J 
éjt Me)paiieae^fu^ stba¿iá)iiiialMjaleai^^ obra 

qoer tBadba|dei iforaéii • íseloire kl clixñia! ^ suete» y pvd-» 
dnckxies^niaRriqas ^éf^^paiXtiyilio^^ 
oitaderaa CMcéatcé aíCainfíitaa de hoopbresi^iii etotn^ 
deidosiGijkw de'C]4dte3^m(¿abqipa^ bltf 

ytr^ski]á auaiüiiatKiMiQs dgf>m<yiciaa quié lesilplicá^ 
moa, carecemos de muchas y andamoaiá* tientas.^ w^^^h! 
-cV« Síisfestodkfaiand forrea adi idos v ^asi que lo ' qtieria 
snpUr 4ion cbH» Ifoittafi^eai deuék|aMoneS' -y^sácm 
STdaípoooferaiomMante en lo' que ideaba ; si bubiéiui 
tenido constancia en sus proyectos V'^tiefatflMsnos'sittq 
perficial9*^aa«e-fiiííi[spusierbi;ofi)iu]fmbres 
BUKhboms' qn^ él;, derMo qoBBorsacaba otra; co^ qUii 
perder opinión y amigos. 

M,. 1tffflPffjnbn a l. l(j ¡ y i y ii j a p l ii « » ) M ia» i iiae e f dibujoa 
y retratos con suma destreza y exactitud , como lo evi* 
•encía Jos qi|p cpp^rvan .sjqs apigos y^d^udps, . 

La fiíltn deisatud le precisó á jr á «Medi na Sidoniaj) 
-^ú tJüüdáiaíclb' ^'\im y' aguas se me^ deauai 



ÍM4 T 

achaques ; pero fué tan al -contrario qae'agraváadoae 
iñ cofermedad terminó coQiatfxYÍda <a aquella ciudad, 
en la «anana del I7<le diciembre del año de.t8a6. 
1)1 Guando el gobierno sop^fop t^tiíbík en nueétraiila, 
en tiempo dé laguercá coili eji etpp^f ador db Joa Gtaif* 
ceaea ^ seopuao Statb conHHrof dos .4ín^ cootíliaríói, 
á que la escuela de! Bellas. Árücs dé Cádiz faesé eJavadk 
á Acadepia, bajoiel:tiiulait[iie«st^¥ilioiitBba,d|$.^^ 
lénea , y. se pueden ver por testepao estas ^ónteitacio^ 
oeseii éhtomoi í3í de loa. Viafesíddi scñon Qirideidt 
Maule; yén esta>0pcéidoaelni6i:mbliáfaóf]sejad0,>y «oé 
Sbehefido sino pee juiCÍdáiGai^¿i(: i^n -»-/.*. ': í.t 



V TdRCiUfO^ namójea [iE^de(n f nwienJire^e« f^afi^ 

filé hijo de José Caton Orozco de.«fei9lFe^^í.:y'4b 
Jjuána Boiz rBpIeaii;>EsU3di¿íiMAí yjfiloaoBft^oarf fos 
doBÚnicoá de Qadtz j y ' ladésttnobaaiíusí ^padrea ; para 
«|ue fuese xléci@o;¿feooiél*JÓIoJ(|ujiD seguir .esra.carrar 
ffa:«wy!se:icas6, por! obya)iB|umva b AbiObdonaronl^fn 
eMd de^tnparo JKLtppUeá á:(4|>mlder ^á fae^iticactiusii 
oQflitad» pérfecciefi¡'^i|iorq0k á}intAnob\ñi0CÚpá¿/íffiq 
llamaaa.su geQÍoon:iif 11 : . ?gí; ufii al* j^oínnñoíio üom 
! >lnclinó^ju atenpiohi&^aila partansublime'y-fitMÓ- 
fioil ifl^Jas /artes yiaatafákhj^a ha. 001^^ mas át^m 
«gUuí.iiío jsolo á :4bs aá^ioa artistas ttimD también ¿; Idi 
pfiofwid«filósdfo8/'on'»<^:)í.j > > ní> í;i^ii:JTno» . i • •: 
fi<;:J2¡isoinMlode'Aj(tfei0oy de4ttitfi)!Gd8par>62igrpir4JUlooif 
pre^tnpenoTii jsiliSyOBaestoasi^ flkh «riíayafipafceidéjsaa 

.^o'ii.Hii / i: . {ir;o ; I ; : 

(I) L\bm'^^i\M?mV; Üiíñúi ' 'ál M-^úíi ; ^«^e A :^toW ^rsf 
1^0 de i« JuBta Ceatrat Ramo áiplomiñeox pift* 63^ de tos^Apéadloef 

•194.-' Jia*-jo^iai 33 cj-iigs '( éj'ni79:> abiíLuüiir je^C^¡ 



(Contemporáneos, parece que debió solo á la naturalei- 
za toda su enseñanza. Heredero de la doctrina de aque- 
llos, lán serlo de sus estravagancifli, logró un distin- 
guido nombre entre los profesores de su tiempo » y uq 
magisterio indisputable. 

Era un sabio sin presunción , porque sabia mucba» 
porque poseia en alto grado las virtudes, y por su apli- 
cación incesante á todas las ciencias; y estas cualidades 
deseaba tuviesen los arquitectos el gran Vitrubio , se- 
gún escribia al Emperador Octaviano Augusto. 

A mas de ser un arquitecto de tan superior talento, 
adquirió estraordinarios conocimientos en las otras be* 
lias artes , en las matemáticas, montea, maquinaria, 
música y astronomía. Como buen latino componía 
versos y escribia en este idioma con la misma facilidad 
^e en castellano , y en esta su lengua lo hacia muy 
bien. W 

Fué creado Académico de mérito de la real de San 
Fernando , por la clase de arquitectura , en 19 de ju*- 
nio de 1763 , por rigorosa oposición ; y arquiHcto 
mayor de la santa iglesia de Cádiz. 

Juntándose al amor que tenia^ las artes, su poco 
común desinterés le movió á recoger y mantener á sus . 
propias espensas varios discípulos, formando de este 
modo en su casa la primera escuela gratuita de las no- 
bles artes en Cádiz. A don Torcuato se debe la refor- 
ma de cuanto se observa mejorado en la misma ciil- 
<]ad , y la creación di^la actual formal escuela de las 
dichas artes, por lo macho qiie instó al Conde de 0'»- 
reilly para su formación en. el hospicio ; y por esto , y 
por sus estudios y obras, deberla, estar colocado su re- 
trato , en primer logar , en la sala principal de ella. 

También se le debe la primera reforma y mejora 
que tuvieron los diseños y la fábrica de la catedral 
nueva de Cádiz , respecto ^ al estado en que la encontró 
,7 alteraciones .que pudo, hacm* «ifilKaQsar mayoces pe»- 

29 ' 



sia6 T 

juicios : acordémonos que mas cuesta el reformar qtie 
cl crear. 

Tan luego codk> volvió de Madrid aprobad y ad- 
mitido de Académico de mérito, disgustado de los pía» 
nos , fachadas y secciones del dicho edificio , coya dih 
reccion se le encargó en 1765 , por la moerie de su 
tio don Gaspar 9 que lo seguía por los diseños que 
en 1 71 8 formó don Vicente Acero, y sirvieron des- 
de 1 7aa en adelante, época en que no se oonocia en Es- 
paña ni academias , ni reuniones , (porque ya ee bebía 
acabado la de Sevilla) ni apenas libros artísticos ; y en 
la que los artífices operaban cui Imtum , según su fue- 
go , como lo manifiestan los citados diseños de Acero, 
qi:e se conservan pera dar á conocer lo que las ara- 
tes han adelantado en la península , en honor de la na- 
ción. Yo los he visto en poder de don Torcoato Be# 
jurueda, ahijado y discípulo ^Vedilecto de Cayon , y 
sobre los tales diseños se puede calcular el trabajo in- 
ipenso y gran estudio que tendría que bacer para me* 
joitrlo?. 

Emprendió , como llevamos dicho , la reforma de 
loa consabidüs diseños , mejorándolos en gusto , pro- 
iporciones , economía, sencillez y aspecto ; y loe renú^ 
tió á su real academia para obtener la debíd» y legal 
, aprobación de las reformas. Entre las qoe mereoeo ci« 
:tarse son , la supresión del coro de los píes de la ígle* 
ata , (cuyas escaleras de caracol llevaban formadas coi^ 
tra los pilares acortando mas y óAla iglesia) tfaaladán- 
-dolo á la capilla mayor ó presbiterio, eomo sitio pn>pit 
de los sacros oiinisiros: la colocacioD del akar mayor 
en forma de tabernáculo aislado en el centio de la mi^ 
ma capilla mayor : el haber rediicido á dos piea de oh 
'pesor las bóvedas de piedra de las capillas, qoe eti los 
laptiguos* diseños tenian nueve pies, lasque dejó cerrada^ 
»eomo también la citada capilla mayor y. arcos torales, 
con tama gracia, ¿bsto y tmnomia dcffHcdteas y peso^ 



T as7 

€boio ae demuestran en la misma obra, y reducir á la 
mitad la altura de las torres , que tenian trescientos 
pies de elevación en la antigua delineaclon ; quitando 
ademas millares de adornos de mal gusto en ellas , fa« 
ehada , presbiterio, crueero y demás que lo permitía, 
á pesar de las reyertas y cargos , (pésimamente funda- 
do») de los capitulares , principalmente porque no se 
Mguia el coro á bajo , y otras porfias y argumentos, 
£iltos de conocimientos ; y tan tenaces en sus majade- 
rías que lo obligaron á dar cuenta al Rej y á la acade- 
mia, y viniertn comisionados para hacer llevar á efee* 
to lo propuesto por el arquitecto director. Pero harto 
cuisado de bnegar eon personas que acreditaban no sa- 
bían , ni la primitiva costumbre de la iglesia universgl, 
w la q4]e usa boy mismo la iglesia romana , madre y 
maestra de las particulares , ni el menor ápice de ar« 
quiteotura , se r^iró á la Isla de Leon^ por lo cAl no 
quedó coocluida ni cerrada la cúpula del crucero. 

Se tienen algunos, que solo han cursado teología, 
fKMT maestros en todas Jas demás ciencias, artes y oficios, 
y no son mas que unos verdaderos pedantes. ¿No esta- 
mos viendo las iglesias de los jeanitas , cuy^ primaria 
pcupaeion aou los estudios eclaitástícos , (y coya con* 
gregacion á dado mas sabios que ninguna otra) 11^ 
4)as de ohurr'iguwias y despropósitos artísticos? Bero el 
|>rurito 4^ eiMteod^sr de todpba liecbo malgastar infinitas 
x^ntidades , y empobrecer á la nación de insignes edi- 
ficios y de ornatos nobles y bellos. 

A pe^ar de la pritica que se hace de la basílica de 
Cádiz , si se concluyese y se ppsicse ea .uso, pasaría 
f^ juna de las magioíficaa iglesias de Europa. Los pila- 
res , aunque :parece0 demasiado gruesos , no lo son sí 
#e ceflexíoaa'U inmediación de eate «dif cip i Ja mar, 
jw dpjade b»ien sius d^^oa im^tiio^ fner« , y j|)or 
fComeiQjíieQoia padeoe ia» .temblor QOf^ifmp » raspecb» 
^i^irltwrrwo caiáj^it^do de iivi .OMftdpt^ movmi^g^ 

29 • 



^a8 LT 

: lo. Asi es de présbmir que ef arquitecto trazó prudrp- 

. temante el espesor de los pilares , oonsulcándoae con 

, el sitio para precaver una desgraeia. 

. . »>Cada vez que paso pot este hermoso templo, (es* 

*>cribe el conde de Maule , que nos fué tan aficionado) 

. fHoe detengo á considerar que sus arcos tócales liallán* 

:Mdose al descubierto luego comenzarán á resentirse por 

»la intemperie , quedando inutilizado este trabajo: ya 

nst nota en otras varias p>arte8 la injuria que le ha cao'» 

.>#8ado su abandono: ¿es pos'd)le que hemos de dejar 

j^perecer el único monumento que nos 4iomra.? ¿seré* 

ifftúos taii inconsiderados que después de haber espeo- 

.Jt^dido tantos caudales , cuando la obra está para con» 

" lyluirse la-abandonenioe? : : : ^^ 

Si el cabildo eclesiástico con una resolución mag- 
nánima se trasladase á este edificio , techando con ma- 
.dera^a cúpula , solando con ladrillos la sola capilla 
mayor y poniendo uuas puertas lisas de pino ala igl^ 
^a , seria el único medio de que ésta se concluyese 
como se debe. No se deberia desechar esta idea , que 
no es solo mia , lea quien guste el tomo i5, carta 
.primera , número aa y siguientes del viaje de Ponz , y 
DO parecerá ciertamente descabellado este pensamiento^ 
#ino muy juicioso y necesario. 

Tratando don Antonio Ponz, qne acabo de roen- 
lar, del hospicio de Cádiz, dice: »el arquitecto de 
tiesta obra fue el honrado profesor don Torcuato Ga- 
99yon.^^ : y otro escritor : »la fachada del primer patío 
f^del hospicio, obra de don Torcuato Cayon , es noble 
i^y magestuosa , y de mucho mérito. 

El dicho Ponz repite: »>poco8 años después de 1770 
9fy de la primera vez que fui á Cádiz solicité una ra- 
$ríon de don Torcuato Gayón , profesor juicioso y de lo 
'f»mas arreglado que habia entonces en Andalucía , pme- 
%»ba de 'su bueaa razón é ingenuidad en la siguiente 
s#earta^^ (que la ^ copia entera ^ y yo no pov oobacor 



(aká para este articulo.) »La iglesia de las Recogidas» 
tfqúe es nueva, y dirigida por don Torcuato Benjur 
«tmeda , es muy otra cosa (va discurriendo por las otras 
>>igie8Ía9) pues ya este profesor tomó elacamino del 
fiarte, bajo la dirección de don Torcuato Cayon.?* 
( £1 i mencionado conde de Maole, escribiendo sqs 
viajes dice: »la capilla del Sagrario de la catedral (ha- 
*i»bla de ia catedral vieja), es arquitectura de. don Tor- 
»cnato Cayon. Es un bello cuadro con su cúpula cotw 
Mrespondtenleé La casa de la villa de la Isla de L«on es 
mía hermoso edificio que ocupa todo su frente, eleva* 
'*kIo sobre dies y ocho gradas en la plaza de los abá^ 
f^tos» Sn ingreso' compone un pórtico con cinco arcos, 
ffloL balconería y balaustrada es de piedra: encierra la 
fialhóndiga para los granos: la sala capitular y ofici- 
•»nas de villa: la cáfrcel* y habitación del alcalde mar- 
»f yor : el todo aun no está acabado.* < Esta casa fué b^ 
»#cliapor diseños del dicho don Torcuato que la prinr 
>K;ipió, y continuó su discípulo don Torcuato Benju- 
»meda-^* 

En Jerez de la Frontera hizo cosas de mucho m^ 
rito , entre otras la seguridad en que puso la torre de 
las campanas y reloj de la colegial , que la maltrató 
y quebrantó un rayo por los años de 175$, en térmi- 
nos que los dos cabildos solicitaron de oficio que pa- 
sase á su reconocimiento , y aceptada la diligencia fué 
tal el acertado juicio que formó de la enfermedad de 
ia torre , que tomando sus disposiciones desde muy 
luego contuvo el daño con el reparo radical, y se abrió 
á la comunicación del público, quitando d recelo que 
inspiraba. 

También se encargó de cerrar la cúpula de la 
misma iglesia colegial, que estaba sin hacer, y de ase^ 
gurar el cuerpo de luces que hacia catorce ;años esta- 
t>a en, susfÉíénso la obra; «por lo cual se creia no ca- 
taba seguro para cargar la cúpula y ibotefna , ibaoíótt- 



a3o T 

dolé recibíc ambos flAiembros y demai^iiejo^ todo 
de piedra, como se baila ea el dia, con ocho eatatuaa. 
En seguida arregló el tabernáculo y corp , aunque h^ 
te con dÍ8||asto por no estar eo el sitio que df^; y 
formólas sacñstiasy demás para la contínuacíoa dfd 
proyecto , y la famosa escalicuita cómoda j decorosa 
del frente ^ á causa de la mocba altura ea que se baila 
-Mtaada la iglesia, y no debesse ocupar Dsda del p»- 
-blica 

El puente , llamado de Gavtaja , sentido desde el 
Senemoto grande del año-de lySS^ lo aseguró; y Ioíí 
filares y áreos, délo que 'hoy éirve^e coartel ea Ja 
plaza del Aneaal, que antea Sema otros destinos, ep dír 
«ba ciodikl de Jerez. 

En Gbicbna; construyó la lindísima capilla de san* 
-Sa Ana, en una altusa fuera de la filla^ y qtie yace des- 
-triiitda, y eniel mayor lakindono desde la guerm de la 
independencia : dispuso la cooatrucoioa 4e la iglesia 
-parreqiíjal matriz del mismo pueblo^ que es sin dis<* 
puta la mejor iglesia moderna que hay en todo el 
-ebsspado»; asi e«cuvierd coaspletaoiefits acabada y or- 
üiatada ; comoqiie parece qqe la mnU fortuna pemir 
^ue nuestras buepos f&hricas, QÍngpfvi vamos acabada* 
VoLVieado á ifsatar de C^kUz did>palbs decir , inier^ 
-vino este profesor en la ejecucioüi de Ja puerta de 
ftierra qne está nevfcstida eop «sármol # y f e finalizó 
^Mttiando Fernando el Sesto año de 17&S: hiio el 
monumento de la catedral : el tmAW priyo^pal ; y ar* 
aiegló ios plasK» f>a?a los cQodpotos «MbierrápeOs : la 
«opUaoioD de la figleaia parim{i}Mil (df)} ftpssirío » y tlr 
la célebre cueva debajo de ella. >^ dio prinCíifMO i 
alteaba ebm «en 1 7&a , diae el faistociadpr 401 venera- 
«tsUeaemor Marques de ValdaTlai^^ jf wm^ ^smr 
«4smr doaanoaa tuvo A difgfistiip, isa Sea9iiísw>d« ipia<mi«- 
^#riese Gayón , tan eonoeido.aailpdll dt^r^WP-por m 



T lOi 

'. Igoalmente C8 de Cs^yon la 'iglesia desan' Joié ék 
Puerto Real , cuyos proyectos y obras comiduó M 
ÍDsinuado discípulo y ahijado don Torcuato Benjli- 
meda , honor de su maestro y de su patria el Puerto 
ele Saeita H4í\u ; por b que podemos decir qoe la glo- 
ría de la arquiíectiira no murió con Gayen en su pá«> 
tría CadÍK : un discípolo d'^no de su nombre sigue 
transmitiendo á la posteridad las lecciones de tan gran 
maestro. 

Las «HialtdadeB morales de este maestro eran dig- 
Bss de Waharse. Su caridad no tenia ni conocía 
término; pero tan en silencio hacia las limosnas, pam 
cumplir el precefuco del Evangelio, oaeánoobseiu 
varse lo mucho que daba , se creería lo robaban dia* 
rxamente ^ porque adenias de dar á los pobres coantd 
dinero tenia^ se despojaba en las casas puertas de Jas he« 
villas , rosario , caja y otras prendas que toro de pia^ 
ta y ovo, para que ningún indigente foerasin alivio* 
El gastaba poquísimo eh sd persona , poes su vestido 
oofisistia en nn sayal ^ ó como se dice valgarmente eis 
dn hálalo de asn AnfOMÚo de Padua , y el ahorro era 
para Ips pobres. ^ 

Murió en la Isla de León , hoy ciudad de san Fer* 
nando , después de una vida ejemplar , en i i de ene- 
ro de it-yftdv"<^eJ8tido p lanteada 4a efe ce i on de ona 
hermita pública , en el sitio y casa donde falleció, ca« 
lle^ Vicario Viejo, la que sé mstituyó, no obstante 
los obstáculos y pleitos que pusieron los parientes á la 
la viuda de don Torcuato, dona filaría Santamat, por 
no tener herederos forzosos ; poes aunque to vieron una 
bija ^ ésta después de casada eon et famoso arquitecto 
mayor de Madrid , don Ventura Rodriguez, murió , y 
también el hijo qoe éstos tuvieron , de quien fué pa* 
drino el señor infante don Luis , .hermano del señor 
don Carlos Tercero. 

£1 retrato de don Torcuato Gayón se conserva ea 



aSa T 

lá citada, ermita de. la Isla , nombrada de aan' An- 
lonio(i). 



TuRRiANO Gragula , geógrafo é hiAoriador , de 
cuyas obras se aprovechó Cayo Plinio en loe asuntos 
históricos y geográficos de la nación española. Puede 
presumirse que este antiguo autor Turriano, naciese 
en nuestra isla, porque el mismo Plinio indica su cuna 
inmedbta al estrecho, ahora llamado de Gibraltar, 
acia el Oeste , y porque haciéndolo español todos los 
graves escritores , puede, vuelvo á decir , pertenecer* 
nos; pero no con aseveración, como lo hace el P. Ge- 
rónimo de la Concepción , que ciertamente no encon* 
traria el documento auténtico de su nacimiento en 
Gades , y si lo tuviera no citaria solo á Plinio , porque 
este únicamente escribe: »»el estrecho ó boca que diji« 
Hmos del Occéano, tiene de Urgo quince mil pasos, y 
inle ancho cinco mil , desde el castillo de . Melaria de 
ji^España » hasta el promontorio blanco de África , se* 
I9gunescribe Turriano Gracula^ue,naciócerc^ealU.^ 

Otros escritores lo creen nmral de la misnu Me- 
laría, (a) 

(i) Libros parroquiales. Dop Nicolis de la Cruz, Conde de Maul% sos 
Víajet^ tomo 12, pig^ 541 , tomo ilj , pág. 230 , 237, 240, tomo 14» 
pag. XLV. D. ADtooio Pofiz, sus VUjet , tomo 17 , pág. 333 y 334» 7 344* to- 
mo iS,pig. 5, ColeecipH de vistas di Cádiz ^ por D. T.deS., pá|. 12. Dis* 
fMucion de premios de la Academia de San Fernáftdú'eo 17 de julio de 1784, 
pág. 17. Caria 9dificant4 de. la vida 4$l V^ ttfipm Morfina áa Valda^bügo^ 
pág. 43 7 44. Y otras ooticias adquiridas. D. Juan Agustín Ceao Bermudez, 
éo las Noticias *de los 'arquitectos de España' piorno a ^ página 9S4 j%S> 
Cree míe la iglesia de Sap ;Iosé, estramuros de CadU, es de Cayon, 7 
otras obras útTles que^el gobieroó le habla encargado. 

(2) Plinio. Proenúo^el libro 3 déla Historia natural^ y en el catálogo 
de los autores del mismo libro 3, pág. 10 y 116 de la edición en castell»- 
níO. Masdeu , Historia erética de España , tomo 8 , pág. 169. y en otras 
partes..Cúocepcion, Cudiz fViixfrtf da, llb. 3, pág. 19$' Don Nicolás Anto- 
nio, Btbliot. hispana vetas ^ íomus primus, pág, 6, Matdti 1788 y otret 

MllcilOi.1 . 



«33 



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•« 



V 



r ' 



V ENTURA MOESNO Y Zayala , ComendadoiP 
f]e Yiedma y Orcheu , en el orden de Santiago , bijp 
de don Blas y de doña Leonor. Jaime Vandiq » nació 
en 14 de jalio y se bautizó al dia siguiente, del año 
de 1736. Sentó plaza de guardia marina en 2^0 de ma- 
jo de 175a , de edad de diez y s^s años, fué subri- 
gadier ; se embarcó en 14 de noviembre del mismo 
año , y desembarcó en i,^ de febrero de 1754* Ascen- 
dió á> alférez de ; fragata en 1 9 de enero de 5o. En el 
de 73 era teniente de navio , y sargento mayor de la 
infantería de marina de Cartagena : en el de 74 se vio 
promovido á capitán de fragata. Antes de 3 de setiem- 
bre de 1 776 á comandante de batallones , y después á 
inayor General de la , arn^ada , y .capitán de navíp ea 
a6 de mayo de 78, d^ndo repeticji^s^pruebas de,9U ce- 
lo , valor , integridad é inteligencia en estos empleos, 
en los muchos mandos, de buques de guerra que ob« 
tuvo , y en guantas comisiones importaptes del Real 
•ervipio se Je .fiaron ; perp particularmente de mayor 
geaetsil ^n. e). asedio, de Qibraltar desde ¡1 779* <. , , 

^n y L78X . Ib enc)jQii(|M) ;Briga4ier y Cpqíiandante 
del navio pao Pascual, de la- escuadra de don Luis de 
Córdoba; y en ^^ d^ julio del insinuado apo fué man- 
dando las fi^rzas nayalef de la.espedipion delJ)uque 
^ Gcilloft pafa;%boi»; jpor sejtjpnilwe prqt^'i^^^ de- 

" 30 - 



ii34 V 

tembarco ; y se distinguió muy eíngnWmente en el 
acierto ron que condujo la escuadra y convoy de tu 
iiiau(!o, y en la actividaci con que concurrió á facili« 
tar la reconquista de la isla de Menorca. Su debitada 
dirección y buenos servicias le dieron el bordado de 
Gefe de e^uiuadra ; y en 2b de febrero de lyca se pu- 
blicó esta última merced. 

Encargado luego del mando de las fuerzas marí- 
timas destinadas al bloqueo de Gibraltar, fué notoria 
•u valentía y pericia eo tan ardua empresa, en los in* 
numerables ataques particulares que sostuvo contra la 
inencionada [rfazáy' dud f\iei'eas sutiles', ínaKrnfestandp 
siempre la mayor serenidad' y bizarría. ^Abordio dé su 
fragata Juno íuVp por cónVid¿idD> á sü tné^a alseño^ 
Conde de Artóís, hoy 'Rey de Francia, y aí señor Du- 
que de Bórbón , en 1-7 de agosto de 178Í.' 

Ha ciudad de Cádiz por sií AyuntamicNito lo cuídk 
pTimentó *en a!2 de noviembre dé I78av ' ' 

Acabó de vivir desgraciadameitte en Madrid , por 
la dispota de ceder ó no la acera éñ la t^lle del Es^pe* 
jo en 16 de marzo de 1784* de resultas de una he* 
rida que le dio un caballero de Salamanca llamado 
Manzano, el que pareee llevaba la derecha, y \i 
quiso sostener , por lo que ésgriinéiie^on las espadas. 
'Esta desgracia causó geoetal senriiniéuto, y el reino 
perdió un buen general de roarii^á; 

Refieren que al dar cuiehta á S^. M. dé este triste 
lance , tontfcsió: >^Morcno vivió como un general , y 
»hz muf^rto como si ftiera uo guardia müriná.*^ 

Ni en la mayoría del departa ñoeniíó de Ofdts *, nt 
en la del de Cartagena, ni -aun en h^^átrtíVét'lAíH 
drid , bé pedido adquirir tkias' netitiai) d^^^e^^frPas^ 
fñodeí espíritu mürdaV\ como lo llalna Yaft^ab Poo¿ 
ce; por lo qué siarle este artícttlo tan reducido, debieiH 
do h^er tadto material para su esteusienf.^ 

Don Ventura Moreno fué reputádoj^ ]póif amígDt 



TV aS& 

y mienfíigos, Tpor niHy vs^iepte. ^íi»:^! ^fwmpfi/ era 
una misma la cieDcla de las combinaciones^ y la pra4 
dencia en los consejos: una misma la intrepidez en 
el ataque y la defensa» aunque á yecQS lestí^siva , pues 
U^ó á esponer temerariamente su per#ona«< ., : . 

Llegó á los honores por la senda del mérito ry do 
los servicios. El los hizo útiles á la p4tria por sus ta«^ 
lentos y por el uso de ellos. Por mas dificil que sea 
llegar á los primeros puestos militares con estimacioo. 
y aplauso del público, es mas $liCieil conservar quo 
tiraer una grande reputación. Jlonrado con la confian^-» 
za del Rey, no tardó en jústmcar qile^ es digno de esa 
merced. DeséoUar ea los i días de ora4Q Quesera áari- 
Da 9 es la prueba menos equivoca que su entendí^ 
miento y estudios eran agigantados ; y si su.prematu- 
fa muerjte nc^lp hubiera robado á la nación., la quei 
tenia tantas esperanzas de ^us aci^rt^,; la apoyara ea 
su decadencia, ó la habría sostenido con su nombre. 

Su retrato lo grabó Mascarillaa, por el que sacó 
después de difunto don José Gómez de Na vía : en ca- 
sa de SU' pariente don José Gutiérrez de la Huerta, ve- 
cino, de Cádiz , conservan un retrato al oleo , y la ea^ 

campa* ; .. o- ,-^ . . .-i ' .• <; ^' . • ^ 

Aunque ya se dijo en otro arlioulo aligo sobre jr^ 
tratos, es bueno repetir que el Ayuntamiento de Ga« 
diz debería, reuoir los d^ sus.^inejo(e9jbLÍjos, badén-: 
dolos copiar por manos maestras , y colocarlos en un 
museo patrióti^ ea ana casas, el que estuviera abier^ 
to para poderlo ver diari{itioué|)tc.y^^^ .,. ,: ; 



(i) Ubros parroquiales. Asientos de la compaflía de guardias mari- 
nas del departamento de Cidii. Vargas Ponce, Servicios de Cádiz, pág. 
125. Vida de Carlos Tercero, tom. 2, pág. 162 y 164. Gaceta de Madrid 
del martes 23 de marzo de 17B4, 7 de 3 de setiembre de 1776, y de 
ft6 de mayo de 7S , y de 26 de febrero de 82, y eo casi todas las demás 

30* 



k 



aS6 V 

I«Ia de Leoo por el aaode 1644, ó á corta difereneia^ 
aegun mi cálenlo-, aunque el CoDcepcioa dice que ea 
Cadi^ Recibió la Ucecieia en teología en el claustro 
de Salamanca 9 eti* j <te jUiio de 16^1 ; y en el dia si- 
gaieote incorpora etí taiíiism^ universidad el docto- 
rado en teología que Kabiá recibido en la de Avila éní 
a3 de mayo de 1668. l^osteriortmente tomó en Sala- 
manca en 21 de enero de 1676 e( grado de licenciado 
y qiaesrro en árte^^^en euya época era ya catedrático 
de retórica' , en lií primara y mas renombcada de las 
naívéreidades "dei^ ^nionárqtíia. 

Ganó por oposición y en concorso de tres ele- 
gios mayores la penitenciaria de la catedral Salaman- 
quina, doÉide corrió con estimación muy grande en 
medio de tant»s doctos; y murió en virilidad florida 
ames del (mo!de'1i685 



«; y 

.(1). 



%|»<^>^%V»A^<»<^%^^Wi^^JM(i^ 



t 

1 



YiOENTS Ruiz DE ApODACA , Intendente de 
k Real armada , del que no he podido concluir su 
biograña , y por lo tanto me comprometo á darla eü 
el volúmetf stgüiMtei ^^ ' ' 



GacttáA donde ae copias' piite» de leu socsios de aqueUs camptüs taá^ 

rttima; y otros varios papplesfl^Ui».: : . , . .1' 

Gaceta de 3 de seAttDbre de iff és: '' "* * * ^ 

La patfDte de Brigadier tiene la fbcha de 5 de mayo de 1781; la ^ 
gracia del hábito la de 11 de ]uDÍo del dicho afio , 7 el despacho de G«« 

fe de escuadira de 15 de Ji;;^r(r^,d^ 4.78a* ¿^**^ 

(I Libro de grados de la* niuTcrddad de SaHiaaoca. Coocepclotf» 



■^ 



Vicente ToFiüa de San Miguei-, hijo á» 

don Diego y de doña Juana Yandevalle, nació en 9 
de setiembre del año de 1732. En la guerra de Italia; 
perdió á su padre y á su hermano mayor , ámbds se- 
gundos tenientes de guardias españolas; el primero 
foé muerto por una bala que le dio en el Vientre, en 
la batalla de Placencia , y el segundo defendiendo et 
paso del puente de Deusa , conOra la caballería alema«« 
na , en cuya acción no solo recibió varios sablazos^ 
aino que derribado en tierra le rompió un tabatlo do» 
costillas. 'i 

* El rey en recompensa de estos eminentes mtíritoa 
dio una plaza de cadete en las misitias guardias , á doh 
Vicente, en 24 de setiembre de 1747* ^^^ ^^ P^** 
diendo su madre viuda, continuarle las asistencias ne-^ 
éesarias, tuvo que dejar el regimiento en que tad 
gloriosamente sirvieron los suyos. 

Pasó al de Murcia , ' donde fuéf Alférez y Teniente^ 
y continuando con' déte mismo empleo y el de aycH* 
dante mayor eñ el de de Soria. Pero como desde so 
primera edad se dedicó con el mayor empeño al estu*' 
die de las matemáticas sublimes^ 'én «il que empleó dia 
J noiühe , y cuantos momentos - p¿ídiá' Mstraer á Ht 
obligación milifar, y quitándose las hotací Be descausoi 
logró hacerse célebre en éste; y en otros ramos de w 
fisica en general , asi como de los demás de lá carrera 
de las ciencias. 

La educación del hombre de genio es muy distiii^ 
ta de ta del vulgar ; aquél se la debe toda á sí misrtiói 
porque haiíe náó de siis lucfés, y éntotfces la razón iiUi^ 
tigada naturalmeme dfel deseo dé perfección, resto dé 
su antigua grandeza , busca loé medios de síicudir de 
6Í la vileza de la ignorancia. ** 

Esto sucedió á Tofiño por su ingenio brillante y 
emprendedor r d cúaVtel y el alojamiento los trasfol''^ 
mó en d pórtico y en 1^ Academia V^y entregándose 1 



.. . ■ w 



«38 y 

«ludios los mas feítigosod, mereció adquirir el iX)ncep» 
todesabio, en una^ad^ y en un destino en que para 
gozarlo» ea preciso ser un ente privilegiado. 
' Pidió al gobierno el aeííor don Jorge Jqan , al Ayu* 
¿anee de Soria, para Maestro de la compaqia de guar- 
dias, marinas de Cádiz ^ cuando de orden. del Rey hizo 
teñir de Francia á Mr. Godin, par^i Director de estu-^ 
dios, y ae buscaron los hombres mas* hábiles de deo^ 
tro y fuera d A reino , para maestros de dicho estable- 
eimiecuo. Contaba enipnces To(iáo solos veinte y tres 
años , porque era.én el de lySS. 
k Remplazó don Vicente á.Mr. Godin ^n el encargo 
de Director de la compañía , el ;aao de 68 » y lo fuá ' 
igualmente por muchosiraños, de Us tres en que se 
dividió la primera , sin embargo de las distancias que 
hay entre Cádiz, Ferrol y Cartagena, adonde fueroa 
asignadas. En i5 dejando de 17.73 se le gra^^uó d^ 
^pitán de fragata., y se dedicó vpiíintariaosjepteli las 
observaciones astronómicas, en el observatorio (de Ca-* 
diz , las que le alcanzaron b reputación de astrónomo 
en toda Europa. 

j..:. j^fiíc^ de.pr^pag^r.en la armi^da , y aunea.toda.U 
nacipEX eliesmcUff dfi¡ la< astronomía , se de4icó á él y 4 

fc^pr4qtica.dQ todo género A^ ^bseryacipnes, adoud^ : sé 
I dioba; continuando pcnr espacio de diez y seis unos 
fsta tarea sin obligación , y coa (^ ato tesón, que mu<* 
dada la Academia á la Isla de León , cumplía en ella 
tqda^ las fmim^ con U4 fanciones 4^ m .ipfig^tierio, 
jlWré C^dis; á mediodía.» y.eiqpieab^ U ^qc^j^.fn^.obr 
se^y^r los f(FncHaei)f^c^e.sA,pr¿§ent;^b^^ ef^ ^LobsecT* 
Tf^t^fiQ, , y fpgresí¿|i pqr U «iqijr wg^^ * 1^ • If la- : 1 
.^ , En e<le íntermediQ Tisitarcn el obsíeryat9rio' los qbr 
nocidos astrónomos y acreditados^ a\aripo& |A|d. Fingré, 
FlM'^n^ JPwd^. y. V^rdnn d^ la iQrepi^^cfto var'm <*>- 
in^ippps q)enU&cas^ j; ceiebraicpa f^i} !^^fÍ0< (If^^ioar 



táTofiño, piara observar, deqvieo hacen honrosa tn^ 
moría en las relaciones que publicaron de sus Viajeé, 
y que repite Mr. de la Laude, en su introducción á sd 
grande obra de a^ttanomia. 

Aunque el observatorio referido se había estable^ 
cido Veinte años antes, por don Jorge Juan y Mr. Go-* 
din, 'con todo apenas se habia* trabajado en él , hasta 
que lo dio á conoi er la eficacia de Tufiño. Seocup'ósití 
interrupción, hacien lo las mas útiles observaciotíeSt 
para el arreglo de tablas , y perfecto conocimiento del 
sistema astronómico. Mantuvo la correspondencia coa 
ios dem:is observatorios de Europa , comunicándose re*^ 
ciprocamente sus tareas para la rectificación de loé 
trabajos. 

Dio á la prensa dos tomos en 4.^ de sus observa-* 
ciones astronómicas y meteorológicas, que merecieronf 
líiucho aprecio , y la aprobación de la real Academia 
de ciencias de Paris, la cual lo nombró su sócio cor- 
respondiente. Antes, en 1770, había también escrita 
tm ^Tratado de geometría elemental** , y otro de »tri*i 
ogonometria rectilínea**, aumentados con las tablas lo« 
garitmicas auxiliares para la instrucion de los guardia» 
marinas , obras sumamente metódicas , y de especial' 
daridad , de las que se han repetido las ediciones. 

En estos a^s con sü aplicación , y con el desem** 
peño de las consultas supei¿ores que se le hicieron pa« 
tentizó á la armada 9 y á cuantos lo conocieron sus ex- 
traordinarios talentos, su moderación al eacremo^ y 
don particular para la esplicacion y enseñanza ; cuya^ 
digna memoria no ha podido borrar el tiempo. 

Es de 'admirar que este científico militar concibiese 
sus ideas, é hiciese sus apuntes y formase sus calculo», 
ya sufriendo el gran bombardeo en la plaza de Meli- 
lia; ora embarcado de subalterno en el navio X^uerrera 
cuando fué á Italia por él Rey Carlos III, en 1769^ 
bájo las órdeota del graa Marquea de la Victoria ; ora 



eo el España , navegando con la espedicion al mando 
del Conde de 0-rreilly contra Argel en 1778 , y tir- 
viendo en todas con la mayor utilidad. 

Embarcado después en el naviotSan Vicente ^ y ya 
Capitán de navio graduado desde 1 6 de marzo de 1 776 
hizo una campaña de cincuenta días en el canal de ia 
Mancha con la escuadra grande, del inmediato cargo 
de don ^uis de Córdoba ; y vuelto á España lo nombró 

{)or su edecán el duque de Crillon , cuando dirigía el 
ámoso sitio de Gibraitar. Le comisionó este general 
para que fuese á reconocer y demarcar el lugar donde 
se babian de colocar las balerías flotantes contra la mu* 
lalla de aquella plaza » cuya operación practicó son- 
deando en un botecito á las inmediaciones de la mura- 
lla , aguantando el vivísimo fuego de todas las baterías 
enemigas que podian apuntarle. 

En 178a asistió 4 1^ cplocacion de las dichas ño* 
tantea , en el día de su ataque , y mientras permane- 
cieron batiendo, repetía viajes entre ellas y la tierra, 
tanto para instruir de las ocurrencias que sobrevenían 
al Duque General en Gefe , como al General de mari- 
na , don Ventura Moreno , y comunicar las disposi- 
<;iones de ^tos comandantes, á los particulares de pues* 
tos , y para dar los auxilios oportunos salvando ia 
gente cuando estuvieron incendiadas, f se determinó 
el abandono de ellas. . ^ 

Desde 1783 á 88 estuvo encargado por S. M. en 
la formación del Arlas marítimo de España , islas Azo- 
lves y adyacentes^ procediendo en estas, cartas esféricas 
para la colocación de sus puntos por. un método geor 
Riétrico y otro astronómico, á fin dcteóer la confron- 
t^ion d^ ambos; que demostraron la rigorosa esacti- 
tud que mereció los particulares elogios de las Acade- 
mias de Ciencias de París y de Londres. Llevó consigo 
^n esta comisión un númeito de. oficiales escogido», y 
<|ue él ii^ifi,d«átioad9jjb ÁnstrAMdó ea la pidácti» <)eú 



aatrpnomU en el obserytftorio ele Cáóm Concluyó et* 
tos trabajos easeñaado á los grabadores españoles en 
Madrid^ la finura y «apresioa qUe se advierte en esta 
obra memorable , cuyo uso les era descoaocido. . 

Tofiño triunfó en^ peligroso Mediterráneo, sur« 
cando sus corrientes, superando sus escollos, veocien* 
do sus huracanes. En el anchuroso Qccéano , navegi^ 
por sus braiKis 'Costase, t bs deseoupbidas, C9las>: sus. tor- ^ 
taosoa canales y sus ignorados riesgos , con sus .violea- 
tisimas tempestades ; paAra libertar á amba^ marinasde 
incalculables pérdidas y multitud de desgracias. 

£n el año de 1784 9 ascendió á Brigadier, y llegó 
á ser gefe de escuadra en el (Je 89 , elevándolo á esta 
clase la perfección de sus servicios, lo activo y em^ 
prendedor de su ingenio, lo infatigable de su estndÍQ 
Y- y el querer sujetar á su examen los cielos y la tierra. 
Este hombre tan ^recomendable, por su laboriosa cons« 
tanda en las carreras científicas y militar , no lo fué 
menos por su moralidad y por su carácter personal. 
I Para sus ascensos y sus comisiones no necesitó ni 
de. engañar, ni adular , nt de envilecerse. Bien lo co- < 
DocU la corte , pues basta sus últimos días le pidió in- 
formes, porque nojiabia proyecto científico en las se* 
cretarías de estado , hacienda y marina, que no lo pa- ^ 
sasen á su consulta, procediendo en ellos con el celo 
nacional, acierto y prudencia que lo caracterizaron. 

Fué Académicode mérito en |a real de la Historia 
incorporado en ó de ma^ra^ idle 1786 ji de la Academia 
de las ciencias de París, de la S9ciedad de Amigps dejl 
{)ais;de Palmeen Mallorca, y de la^^^congada. Dejó 
0sta vida, pesándole^ tqdos , el 1^^ enero de 179S9 
4 Iqs sesenta, y tres apo^ de edad.. -^^ .. . ^ 

Sabemos que nuestro Vargas Poner, pr^pntó ^ elo- 
gio de este General á la Afademia^dft h Hi¿oria ; peco 
^aun no se ha publicado, ni lo hemos podido leer, 
ííHÍgiíí.Sx'^^ pq^sU áütor^. á 09 

D 1 



migeto qiie Ti ve eií Cádiz, y que no favo por oonve* 

'Hiente lo viéraoios. 

' Somos también deudores alseñpr Tofino de las sU 

guientes obraÉ: 

-'^ ' »Ck))eccion de cartas esféricas de laseosfas de Es* 

'^paña y África^ planos y viscas/' un tomo de ii|arc% 

eo Madrid 1788, : .. 

»Der rocero de las costas de £spaña< en él Medt-f 
^terrálieo, y éu correspoiidieme de Afriea^Vpara inte^ 
»>ligencla y uso de las eartás e^éricas.*^ /Uo someten 4*^ 
mayor, Madrid 1787. * / 

»Derrotero de las costas de España en el Ocoéano 
I» Atlántico, y de las Islas Azores ó Terceras , parsi íd- 
teligencia y uso dé las cartas esféricas.*^ Uki toitío. Ifa* 
drid 1789. 

£u la iatroduccion de esta obra se ponen los elo- 
gios que han hecho de las tres artes dichas los sá* 
biós mas acreditados, á los que podrian añadirse el 
estracto y juicio de esta obra , puesto en el diario de 
Francia, en el qoe después de analizarla y celebrarla 
mucho, se concluye diciendo, que es una respuesta 
sin réplica á los que preguntan ¿>K]ué ha hecho Espa* 
>ma por la humahidad^^? ^- 

Ademas de las obras que llevamos referidas se ioh* 
prin)íér6n en Cádiz , en 1 774 « dos tobios de las Obser- 
vaciones Astronómicas, y se debieron también impri* 
tiiir las de los ^ós de 1776 y 1*^77*, "por la favorable 
acogida de los astrónomos eétratig¿roé que -las pedian 
con instancia. ' 

* Mucho mas tíos podríamos dilatar con fíet ihrmt^ 
4ál To/iño^ ^ óoá!^áó llama don Sebastian Minano, ú 
no nos hnb¡éram^^r¿puesto en cada articulo la nia^ 
^or coiicisióñ. ( 1 }^ ^ ' 

' f r I I ■ I" '11 I - I 1 I II gggjjggggg 

f i) Libros parrpqi^iles. Asientos de )a compafiía de gaardUs marints. 
en», ^m í^A^ tduo 11 , pág. 59 y ^r^ 1 1 tsmdirii, M' ^f « l^a^y» 



X «43 

XlHON GmTiL, y Cristóbal Cabrón « eran regi- 
dores de Cádiz , cuando el jayunta miento , ó los tres 
brazos de nobleza,* clero y pueblo, los nombraron 
por sus diputados á la real Junta que se reunió eu la 
villa de la Rambla , reino de Córdoba; y se les otorga- 
ron los poderes en 1 1 de enero del año de 1 5ski , ante 
Diego Sánchez, escribano de Cabildo y del público. El. 
objeto para su convocación fué interesantísimo , pues 
se trató el impedir se encendiese la guerra civil en la 
Andalucia , que por desgracia de la nación y culpa de 
algunos flamencos estaba en lamentable fuerza en otras 
provincias de la monarquía. 

Debieron ser personas de muy gran provtdad, 
prudencia , patriotismo y tesón , cuando se 1 es escog'dó 
para tan delicado encargo : y creemos que de sempeña- 
ron su misión y eacomtenda á satisfieiccion de aiis 
eodHtentes. 

Eo lo de febrero hicieron los estatutos, de los^n^ 
llamaron Santa Confederación, y loe confirmó el -Con* 
iejoen 3o>de marzo del mismo anb de i Sa i*. Covtoda 
prolijidad los copia Terrones en 4a cita inmediata. íi) 




a 

ilff una fiibUotecp eipaHola. de lot ikejoret eieritffei (¡fe. , perdón lia p S919- 
't)ci'fe, t<And6 ,^ág. Stf^h'i^Zi S^k- Diccionario únhftrtal^ fti^t, cHfí^ 
fv. París iSta , $oéh ^99 , pág. 5»S. Memoria áe la resl Jteaátmia áe Í0 
hixtoris, tomo í , pág. CLXI. Y' otitis muchísimos escritores. Noticias de- 
bidas al Capitán de fragata , \ils%fl«r Cwüela Satéitai^ de TcMAo: Pero áo 
bcf visto, auiM|ae laii^ deseado, sq hoja de seryicfi^. Gaceta de IMadrid 
de 15 de juoilo de ijfS» de 16 de'ma^zo de 17^6, de ^o de- diciembre 

(I) Vida y martirio de.sao Eufrasio , obispo y patrón de Andu jar por 
don Antonio Terrones, pái 10^ Vutífti y r^ 71%; Góácepcion , MmfoHú 



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Z., : ■■ ' ' ■ ■ 

AOAGNIMI, ÁNTomo N(G0LA5, nació eo 4 de 
abril de x 7:^3 , de doña Lorenza Coion , y de su ma« 
Hdódon* Fmncisco : y á los diez y siete años dé stí edad 
tomó la sotana de jesuíta, en i3 de agosto de 174a 
Habiendo copel nido los cursos de fílosoflli y. teología 
pasó á París*, en donde, instruido en las niatemáticasi 
estudió la fisica esperimental, siendo su Catedrático 
TNollet , renombrado profesor de ella ; y la ensteoó des* 
-pues el P. Zacagnini, en el seminario de nobles de 
Bladr'id ^ en donde hizo la segunda profesión solemne, 
f.aqgunsu regla, en 1757. ; 

Alcanzó el honor ^de ser elegido por el señor Rey 

don Gárlos-tereercrv para- m ae st r o cié sua4ii)9iy«l'Fcia- 

cipe de Asturias don Carlos y demás señores Infantes. 

Xuanoo se les precisó á los de su iiiistituto, á pasar i 

'Italia en 1767 ^ los siguió, porque asi tb le mandó en 

, particular , y se estableció en Genova. 

' Imprimió »Iiecciones de fisica .eépéirimental del 

»abate Nollet , traducidas al español.^^ Madrid, 6 tonos 

én 4.^ , dedicados al Bey en 1 757. 

Tradujo igualmente todas las demás obraa. de 6s¡^ 
ca del mencionado Nollet, que quedaron inéditas en 
su seminario. 

También hizo la traducción en verso de las»trage- 
días, que por algunos años hasta el de 1767 » en que 
fué la espulsioo^ se representaron en el dicho Semi- 



Z slfí 

oario de nobles: y UDá de estás tragedias se- lotitulaba% 
nSedecias^^' escrita por el Jesuíta P« Juan Granelli. 
4 £6 suya asimismo la traducción del francés de lá 
obra intitulada r ^Historia de las hijas de la infancia y 
»de Madama S: : :^^ a tomos en 8.^ 

« 

Vemos que antes que Zacagnini tradujese el »>En- 
wsayo sobre la electricidad de los cuerpos por Nollet*^» 
comprendido en los manuscritos que quedaron en el 
seminario , estaba en español , porque lo tengo ittipre- 
aoen Madrid en 1747 9 siendo por el traductor doa 
José Vázquez y Morales , en un tomo en 4.^ 

Murió el abate Antonio Nicolás Zacagnini en Gé« 
^a.va , al fin del app de 1810» á la a vandal edad djp^ 
ochenta y siete años (i )« v- 



i ' i 



- - < ' ■ 



Zacarías Domingo MXxiMOvIué hijo dc^doii 

Juan y de doña Catalina Abec(, QfM$i6 .<nd4;de.marzq 
y se bautizó en a d^ abi:il de 1704. E«tr6 «^ M i>^f^ 
de dérigps menores, y en la casft noiftinadai»del Em 
piritu Santo en Sevilla, el año de :l7a7^ y prdSef4 
al inmediato.de. üS.Esl^udió 'liumaúid^les^ i^losofia, 
teologia y cánones. Fué predicador jubilado , ^f^fifi^ 
.rio provmcial .y prepósito, de la casa de.Scvilla^. 

Era singular, en au époqa, en la predic«M}ioiVt.;y 
tiene muchos sermones impresos , que aunql)^ no spa 
según el estilo de los buenos deF dia , n^anífi^^O' np 
pbstante su instrucción y literatura v y cu- el tiempo 

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(j) Ltbros parroquiales. Hervás 7 Panduro, BibTioiua esfsñols feíuh 
Hes d« los escritores que bao ^oreddo eo la Coiñpafiía de Jesús áéiié 
p afio de i75St al de i2f)3r ut. Zac^ggoloi Cart^ del £».MODtero^u 
mmigo j compaliéro. Eatre los discípulos de este catedrático se cuenta á 
.400 Gaspar de MoUoa, Marques de Vrefia. Gacetas de lyiadrid de ^Sidc 
octubre de 1754 « 7 '9 de abril de 1757. Bibihifutag «f^Wj^eruffi f^ifR^i^ 



t .^ 



4^6 X 

en qué TiTia f ran celebrados. Debe advertirse qde auo- 
que cegó V ^o por eso dejó de ocupar el ^palpito, j 
diego predicó mochisimas Veces, y no pocas en la 
HOerropoDtada^ Sevilla , lo que ciertaifietite acredita 
lo mucho que habria leido v sd feli2 memoria. 

Dícese que era muy chistoso , y asi lo oian coa 
aplauso. 

' Réáplandeció eü las virtndes propias del cláustrOf^ 
mániftstáddose sidttipind, como verdadero religioso; pero 
jjíKirticülák'mefité'réeplandeciáea ta paciencia que acre* 
diraba en todas dCtiéidnes , y aun mas á<^iá sns últimoa 
altos que los pasó sin físta , como se ha áhAío > 6nya 
(teüaiidád «il&ió cdti ^aMia i^jgtíWiort. Falleció ttí 
Sevilla el 14 de enero de ly^S^á loa setéóla aaós^ 
cumplidos de edad t y se enterró al siguiente dia en 
8U iglesia. 

Esto ha sido cuanto nos ha podido escribir el R. 
P.^pre{]MSslm^Bavtk>l6tiié Dómífi^e^^^ ^^ so ahtecesor el 
P. ZadariasiUd habietide sido jposible dat* mas aApKiH 
éldb'á las ttt>ii«l«^ qm té ^ItíáiÁi , pe^r'lé teuchü qbé 
padeció» e( atabiveí át Ids clérigos menores éú la j^eir-^ 
tAéé'h índependetieiá. 

.LuotM siigéto de Vgttdl ft^peto nos ha aM|;iiradd ea^ 
ctrlbld Zaeáriaé vavios tráftádds teohSgieos. 

Dé- Veis sermones impresos soto ünó tjtieda én tú 
easefV'Í^'^1'4 «Oración fútiebte pronunciada en las 
Mhortftd'del Marq\)es tte ta Gándia ;f'ddSaotieéá Si" 
Mde «fibltrbte ule i76<(S'\'parqüedi]attdoi Ik ittVásidn dé 
lo» (kiáboeses ei¥ Sevilla 'eh^ el MO de I61 b , dispissie^ 
ron se hicieran cartuchos varias librerías de regulares. 

' Oua uf Müuu likxpañ dijo m^ibitei^'^ft %1i <te wffít^ 

to de 1757 á las honras del señor deán de Sevilla 
3oá Cao^ieiTorreó dé !lN[a<vari^a .^ y ae imprimió. (1) 



j. •» 



m! 










de solos los Hijosdalgo que marcharon al ejér^ 

i dtó de lós^ Reyes CatóUoos desde Cádiz én 

el año de 14P4 9 por llamamiento que orde^ 

nofwí SS. AÁ ^ y los de la dcue general 

los ignoramos. 



Antón Geitiahe. 
Antón Galindez* 
Antón Terino. 
Bartolomé de Argiymedo. 
Sartolomé Sstopíñao. 
Bartolomé , el Moza 
BamÍ8ia Toscaoo. 
Cristóbal Buttnón. 
Cristóbal Marnifo. 
Fernando £stopiñaii. • 



Francisco de Frmé. 
Francisco Xuarez. 
Jtian de la Hayaé 
Juan de Sanabria. 
Lucían Márréfo. 
Martin Sánchez de C!adiz« • 
NuQó Heipandez. 
Pediro Sanchet >de CadiCt * 
hernianó'deOaílifidez. ^ 
Polo Bautista Negixm (i)i 



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1 



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ÉlrtlÉI 



9é 



(I) Copiados d€l Mtouacrlto aotlstld qos tsola el ootario mayor ds 
Cidiz doD Aotooio de Torres» 






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1* .«. 



APÉNDICE PhlMERO, 



é 



SIlBNro SOBRE UNA ESPEDICION 



')> Á*i*^ ^ .jSottauf^ai» (¿o. jSMiHnttié: 



*f*^f*^^tw%^n^m^*fu%tt0^t^^^ 



D. 



on Fernando é Dpna Isabel por la gracia de Dioi» 
Rey y Reyna de Gascilia, de Leoo , de Aragón ^ de Se» 
TÜIa , de Toledo , de Valencia , de Galicia 9 de Mallor- 
ca , de Sicilia, de Gerdeña , de Córcega » de Murcia, 
de Jaén , de los Algarbea , de Álgeciras , de Gibraltar; 
Conde y Condesa de Barcelona ; Señores de Vizcaya y 
de Molina ; Duques de Atenas , é d^ Neopatria; Con* 
d^ de Rosellon y de Cerdania ; Marqueses de Orislan 
y de Gociano. Por cuanto por nuestro* mandado Jos 
Dotore; de Talayera é de VilUlpn é de Lillo, todos 
del nuestro Consejo , concertaron é asentaron con vos 
Alonso^-de Quintanilla ,* nuestro Contador mayor de 
Cuentas é del nuestro Consejo, é Pedro Feí^andez 
Cabrón , Capitán dé la Mar , cierta capitulación sobr^ 
la forma y orden que se ha de tener en la armada que 
agora se face por los dichos Alfonso de Quintanilla é 
Pedro Fernandez Cabrón para la Gran Canaria , el te* 
ner de la cual dicha capitulación es^ esta que se s¡<* 
gue : = El concierto que con la gracia de Dios, é con 
la abtoridad é mandamiento del Rey é Reina nuestros 
Señores , se contiene para proseguir coa la buena 



M9 

téñtmiEi h| GonqoisUi de la Cran OiMrta, e» en la ntai^ 
ñera cioeae mgue:Gao toda la^sUoia OQcisigoada «1 
l^iage «pie agOTa ae' manda faeer 'segun el 'm^oaoriail 
qpiie ^estaba féchD ae cumpla; atflVa lot- cien mil marai^ 
védíf que se señahiba para daré un mercader que 
llevase de <opas é otras cosa« meiíudas conten irdas^ en 
ub'n^marial , ast^que quedan las conttas dedoicien*^ 
toé mil maraf edis de trigo é cebada , las dosoientaa é 
cikicuenta inil miafavedís- dé los fretea de las naos de 
Pedro Fernandea é de los* ocnts navios á que era obli^ 

§ado, é los treinta y seis mil maravedís que se han de 
aral Capitán Bedro de Vera , é ioflr cuarenta é ocho 
tnil mar^ivedis qué 'lilonta d sueklo de' los de caballo^ 
tfue son 'veinte tlabÉNos que han de^ llevar , é los ^em 
to é teintemil maravedís del • sueldo de k^ cien Bth 
lleateiM de'Mopte , é los> veinte mil maravedís que se 
ixibsignaroo por^ algútia emienda, que se consigna- 
ron de los gastos é costas que se han fecho é gastado 
loan Bejod , el cual á de ir allá para el bien del ne^ 
gocio ; asi que , contadas Í6da$ las sumas ausodicbaa 
é algunas otras que se recreotfáp al tiempo de la par^ 
tida , como quier que fueren , ponen novecientos mil 
niara vedis , Alfonso de Quintanilla los trescientos mit 
maravédia, é Pedro Fernandez Cab|pn , GÍf>itan de 
J# jsiar, con quien primero estaba capitulado , los seia- 
cientos mil maltav^s, para capitular con Pedro de 
Vera , Capitán de esta empresa , si le placerá tomar 
parte del gasto dé estos seiscientos mil maravedís , te 
eual ansimismo ha' de quedar de parte del Rey nuestro 
Señor é.de los de su Consejo que en ello entiendánv 
quíe resciban aquesta parte de trescientos mil- mara^^ . 
dis; que su^capi^nia quede firme é complidameiite 
-autorizada, é^leiias las entufas 'del suelde , s^otl xlt> 
leho es, é con -iáfi^ ventajas aignientea que el Rey nuei^ 
tn>;Se¿k>r maoda ibcér á los que estecaúdal a) presen^ < 
topootli ptf#tf'lai ejfjmekm de cete samo viage. Que 

$2 • 



4egun' ¿primeramente estaba Í9eoU4o ..é. ptoqfietido 
iBon teoga que ver en derechos algiiohos de -eau emr* 
ipresa por espacio de diez añoi ^ q^ie; «e<;uiii|deq ea 
iio: detaáode nQV^ma, el Alpciir^ni^ dii Iiiigtfrleiiieiv 
lie, aai de quintos ¡cQOío de pesqMíiaS' di^ la dicha 
¿ala de la Gran Canaria , a de laa pteiafr^^ue de ella 
.se fagan «.placiendo 6 Dios ^ dur^itte l.ol.dkbos.d»Qa 
taños ;^ que tpdos los di<^bos quinto^ „ pecc^necientes 
al Bey é Rey na nuestro^ Senqr^ppc ratwa dn k di- 
x¿tiá conquista é guerra por espacio x^^^Jm díc^ioa díei 
años, an de esclavos qoinq de guerqa lé ^^ifll>o .é. de 
«armazón , pues que los susoilkbo^ l<yjppiientiAe la -di* 
cha isla de la GranlQanaria ^ 8eaoideetl<iirt>é/p9ra!ellos 
en emienda é satis£|CQÍoi| del. gasta ¡.que pM^ jeUopfr 
lien vé el trabajo é aventura é arrisco de. su9: personas 
é faciendas^ é de los navios é-geotes qae lievaaip|ir4 
la dicha conquista.- de ,1a dicba isla i (^ aaimiHiio les 
pertenesca el quinto de las presas que dea4e ^Hi sf 
liiciexen en las otras.Ialas.de infieles^ tanto que ee 
esto no ae entienda eosa alguna que conoeroiere á lo 
de la Mina del Oro «'p^que (le aquqsto noa se ba.dé 
llevar cosa de lo susodicho, ni ellos^, hayan de eut 
tender en ello por manera, alguno,; ktiiie eate vlagf 
•non se f^acifícay la i^íla , é por cooquisla coia viniese 
^roveerse^ pIH» adelante de gente^ é davina iast^ qu^ 
la Isla se giene llorante los díchoe d)es aoois fSean te- 
nidos loa susodichos Alfonsp de Quintanill^. é Pedro 
Fernandez Cabrón é Pedro de Vera» M aceptare el 
fparcido tleeosbdicbo, 6 quien en suilugar lo bobiert 
ide aceptar 5 el poner los navios é gentes que para ellQ 
iiiecen menester » fletadoa é aderezados de marioeros 
ih gentes de guerra*^ la que o^nestec fuere <^ 4eu eos* 
4»^ tanto que los maiitenímentoa que despoee de csr 
<ae. viífge fnereí^. necesarios , se hayan de cooiplir de 
la Indulgencia ó por loa dichos Señores Rey. i& Bey qa 
«nuestros Señores ; ;asiuQBM8fBO se Jpa promete que noo 



arJes comintM por lod didios Señoret Rey é Reymi 
nuestros Señores á Diego de Perrera, niná^oingun Gai 
pitan myo , entender en conquista de las otras islas de 
infieles non conquistadas, ni en la presa' de la Gran 
Canaria , nin en facer paz ó tregua é sobre seituiento 
ó' acoerdo de alianza é de confi^racioh con la I$!a 
de Tenerife ó de la Palma que están por conquistar; 
lo cual todo susodiebo , é cadsi cosa deHo^ se asentó^ 
por mandado de^ los dichos Señdtts Rey é Rey na 
nues^os Seííores , por tos dichos Señores Dotores de 
Talawra é Villalon é de Lillo, tlel Consejo de sus Alte* 
aas^ eo la cindad de Toledo^ veinte y cuatro diasd^^l 
mes de Febrero , año del Nascimiento de nuestro Se- 
ñor Jesucristo de mil é cuatrocientos é ochenta años^ 
para qme sodo* sea guardado é cona:{>lido, según é por 
la forma é manera qvede suso «e contiene electa» 
ra. zz: RodaFieoaiDoc^.sz Andsaeas Ddctonsr Anto» 
nins Doctor. 12; Alfonso de QuiniauiUa. £ m'r merced 
é voluntad^ es que todo los que los dichos Dotores de 
Talavera é de Villalon é de Lillo en nuestro nom- 
bre é por nuestro mandado asentaron é concordaron 
con vos , los dichos Alfonso de Quincanilla é Pedro 
Fernandez Cabrtfn, sea guardado é cumplido é man- 
tenido realmente ^ según ^ por la via é forma que en 
la dicha capitulación écapitukisdeUa, é cada uno de- 
líos se contiene ; é por- «nder: seguramos é promete- 
mos á vos los dichos Alfonso de Quintanilla é Pedro 
Fernandez Cabrón, é cada uno de vos, que guarda- 
remos é compliremos, é mandaremos guardar é cum- 
plir todo lo contenido en la dicha capitulación , é 
cada una cosa é parte dello , según é por la via é 
forma que en la dicha capitulación é cada un capi- 
tulo della se contiene , que non iremos ni vernemos, 
nin consintiremos nin mandaiftnos ir ni venir con- 
tra ello , nfh contra cosa alguna nin parte dello en 
ningún tiempo nin por alguna manera; para lo cual 

32 ♦. 



lodo tfBÍ^ facer é cumplir éámos naesf ta fc'é palabra' 
BmI 9 é queremos é nos place de lo guardar é man*^ 
4ar guardar aosi realmente é con efecto, é por esta 
ni carta é ppj: su traslado , signado de escrtlxino pá- 
bKcOy mandamos á todos nuestros